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Full text of "Eduardo Galeano Las Venas Abiertas De América Latina"

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EDUARDO 

GALEANO 

LAS VENAS 
ABIERTAS 
DE AMERICA 
LATINA 




historia 

inmediata 



Eduardo Galeano 


Las venas abiertas 
de America Latina 


siglo 

veintiuno 

editores 


siglo veintiuno editores, s.a. de c.v. 

CERRO DEL AGUA 248, DELEGACION COYOACAN, 04310, MEXICO, D.F. 

siglo xxi editores, argentina, s.a. 

TUCUMAN 1621, 7 N, C1050AAG, BUENOS AIRES, ARGENTINA 


diserio de portada: hermanos garcfa 
diagramacion: cutral 
correction: raquel villagra 

primera edicion: 1971 

vigesimonovena edicion, revisada por el autor, 1980 
septuagesimosexta edicion, revisada y corregida, 2004 
© eduardo galeano 
© siglo xxi editores, s.a. de c.v. 
isbn: 968-23-2557-9 


derechos reservados conforme a la ley 
impreso y hecho en mexico 


Este libro no hubiera sido posible sin la colaboracion 
que prestaron, de una u otra manera, Sergio Bagu, Luis 
Carlos Benvenuto, Fernando Carmona, Adicea Casti- 
llo, Alberto Couriel, Andre Gunder Frank, Rogelio 
Garcia Lupo, Miguel Labarca, Carlos Lessa, Samuel 
Lichtensztejn, Juan A. Oddone, Adolfo Perelman, Artur 
Poerner, German Rama, Darcy Ribeiro, Orlando Ro- 
jas, Julio Rossiello, Paulo Schilling, Karl-Heinz Stanzick, 
Vivian Trias y Daniel Vidart. 

A ellos, y a los muchos amigos que me alentaron en la 
tarea de estos ultimos anos, dedico el resultado, del que 
son, claro esta, inocentes. 

Montevideo, fines de 1970 



Indice 


Introduccion. Ciento veinte MILLONES DE NINOS 

EN EL CENTRO DE LA TORMENTA 15 


Primera parte. La pobreza del hombre como 

RESULTADO DE LA RIQUEZA DE LA TIERRA 

FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 27 

El signo de la cruz en las empunaduras de las espadas, 27. - 
Retornaban los dioses con las armas secretas, 32. - «Como 
unos puercos hambrientos anslan el oro», 35. - Esplendores 
del Potosi: el ciclo de la plata, 37. - Espana tenia la vaca, pero 
otros tomaban la leche, 40. - La distribution de funciones 
entre el caballo y el jinete, 46. - Ruinas de Potosi: el ciclo de la 
plata, 50. - El derramamiento de la sangre y de las lagrimas: y 
sin embargo, el Papa habia resuelto que los indios tenian alma, 

58. - La nostalgia peleadora de Tupac Amaru, 63. - La sema- 
na santa de los indios termina sin resurrection, 68. -Villa Rica 
de Ouro Preto: la Potosi de oro, 73. - Contribution del oro de 
Brasil al progreso de Inglaterra, 78 

El rey azucar y otros monarcas agricolas 83 

Las plantaciones, los latifundios y el destino, 83. - El asesinato 
de la tierra en el nordeste de Brasil, 85. - Castillos de azucar 
sobre los suelos quemados de Cuba, 93. - La revolution ante 
la estructura de la impotencia, 97. - El azucar era el cuchillo y 
el imperio el asesino, 101. - Gracias al sacrificio de los escla- 
vos en el Caribe, nacieron la maquina de James Watt y los 
canones de Washington, 106. - El arco iris es la ruta del retor- 
no a Guinea, 112. - La venta de campesinos, 116. - El ciclo del 
caucho: Caruso inaugura un teatro monumental en medio de 


la selva, 118. - Los plantadores de cacao encendian sus ciga- 
rros con billetes de quinientos mil reis, 122. - Brazos baratos 
para el algodon, 125. - Brazos baratos para el cafe, 129. - La 
cotizacion del cafe arroja al fuego las cosechas y marca el 
ritmo de los casamientos, 132. - Diez anos que desangraron a 
Colombia, 135. - La varita magica del mercado mundial des- 
pierta a Centroamerica, 139. - Los filibusteros al abordaje, 
141. - La crisis de los anos treinta: «es un crimen mas grande 
matar a una hormiga que a un hombre», 145. - ^Quien desato 
la violencia en Guatemala?, 148. - La primera reforma agra- 
ria de America Latina: un siglo y medio de derrotas para Jose 
Artigas, 152. - Artemio Cruz y la segunda muerte de Emiliano 
Zapata, 158. - El latifundio multiplica las bocas pero no los 
panes, 165. - Las trece colonias del norte y la importancia de 
no nacer importante, 170 

Las fuentes subterrAneas del poder 175 

La economia norteamericana necesita los minerales de Ame- 
rica Latina como los pulmones necesitan el aire, 175. - El 
subsuelo tambien produce golpes de estado, revoluciones, his- 
torias de espias y aventuras en la selva amazonica, 176. - Un 
quimico aleman derroto a los vencedores de la guerra del 
Pacifico, 182. - Dientes de cobre sobre Chile, 187. - Los mi- 
neros del estano, por debajo y por encima de la tierra, 191. - 
Dientes de hierro sobre Brasil, 198. - El petroleo, las maldi- 
ciones y las hazanas, 203. - El lago de Maracaibo en el buche 
de los grandes buitres de metal, 215 

Segunda parte. El desarrollo es un vlaje 
con mAs nAufragos que navegantes 

Historia de la muerte temprana 225 

Los barcos britanicos de guerra saludaban la independencia 
desde el rio, 225. - Las dimensiones del infan ticidio industrial, 
228. - Proteccionismo y librecambio en America Latina: el breve 
vuelo de Lucas Alaman, 233. - Las lanzas montoneras y el odio 
que sobrevivio a Juan Manuel de Rosas, 237. - La Guerra de la 
Triple Alianza contra el Paraguay aniquilo la unica experiencia 
exitosa de desarrollo independiente, 244. - Los emprestitos y 
los ferrocarriles en la deformation economica de America La- 


tina, 255. - Proteccionismo y librecambio en Estados Unidos: 
el exito no fue la obra de una mano invisible, 259 


La estructura contemporAnea del despojo 267 

Un talisman vacio de poderes, 267. - Son los centinelas quie- 
nes abren las puertas: la esterilidad culpable de la burguesia 
nacional, 271. - ^Que bandera flamea sobre las maquinas?, 
279. - El bombardeo del Fondo Monetario Internacional fa- 
cilita el desembarco de los conquistadores, 284. - Los Estados 
Unidos cuidan su ahorro interno, pero disponen del ajeno: la 
invasion de los bancos, 289. - Un imperio que importa capi- 
tales, 291. - Los tecnocratas exigen la bolsa o la vida con mas 
eficacia que los «marines», 294. - La industrialization no alte- 
ra la organization de la desigualdad en el mercado mundial, 
306. - La diosa tecnologia no habla espanol, 315. - La 
marginacion de los hombres y las regiones, 320. - La integra- 
tion de America Latina bajo la bandera de las barras y las 
estrellas, 326. - «Nunca seremos dichosos, jnunca!», habia 
profetizado Simon Bolivar, 334 


SlETE ANOS DESPUES 339 

Indice analitico 365 



«... Memos guardado un silencio bastante parecido a la 
estupidez. . . » 

(Proclama insurrectional de la Junta Tuitiva en la ciu- 
dad de La Paz, 16 de julio de 1809) 



Introduccion 

ClENTO VEINTE MILLONES DE NINOS 
EN EL CENTRO DE LA TORMENTA 


La division internacional del trabajo consiste en que unos paises se 
especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, 
que hoy llamamos America Latina, fue precoz: se especializo en per- 
der desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento 
se abalanzaron a traves del mar y le hundieron los dientes en la gar- 
ganta. Pasaron los siglos y America Latina perfecciono sus funciones. 
Este ya no es el reino de las maravillas donde la realidad derrotaba a la 
fabula y la imagination era humillada por los trofeos de la conquista, 
los yacimientos de oro y las montanas de plata. Pero la region sigue 
trabajando de sirvienta. Continua existiendo al servicio de las necesi- 
dades ajenas, como fuente y reserva del petroleo y el hierro, el cobre 
y la carne, las frutas y el cafe, las materias primas y los alimentos con 
destino a los paises ricos que ganan, consumiendolos, mucho mas de 
lo que America Latina gana produciendolos. Son mucho mas altos 
los impuestos que cobran los compradores que los precios que reci- 
ben los vendedores; y al fin y al cabo, como declare en julio de 1968 
Covey T. Oliver, coordinador de la Alianza para el Progreso, «hablar 
de precios justos en la actualidad es un concepto medieval. Estamos 
en plena epoca de la libre comercializaci6n...». 

Cuanta mas libertad se otorga a los negocios, mas carceles se 
hace necesario construir para quienes padecen los negocios. Nues- 
tros sistemas de inquisidores y verdugos no solo funcionan para el 
mercado externo dominante; proporcionan tambien caudalosos ma- 
nantiales de ganancias que fluyen de los emprestitos y las inversiones 
extranjeras en los mercados internos dominados. «Se ha oido hablar 
de concesiones hechas por America Latina al capital extranjero, pero 


15 


Eduardo Galeano 


no de concesiones hechas por los Estados Unidos al capital de otros 
paises... Es que nosotros no damos concesiones», advertia, alia por 
1913, el presidente norteamericano Woodrow Wilson. El estaba se- 
guro: «Un pais -decia- es poseido y dominado por el capital que en el 
se haya invertido». Y tenia razon. Por el camino hasta perdimos el 
derecho de llamarnos americanos, aunque los haitianos y los cubanos 
ya habian asomado a la historia, como pueblos nuevos, un siglo antes 
de que los peregrinos del Mayflower se establecieran en las costas de 
Plymouth. Ahora America es, para el mundo, nada mas que los Esta- 
dos Unidos: nosotros habitamos, a lo sumo, una sub America, una 
America de segunda clase, de nebulosa identification. 

Es America Latina, la region de las venas abiertas. Desde el des- 
cubrimiento hasta nuestros dias, todo se ha trasmutado siempre en 
capital europeo o, mas tarde, norteamericano, y como tal se ha acu- 
mulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, 
sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su 
capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los re- 
cursos humanos. El modo de production y la estructura de clases de 
cada lugar han sido sucesivamente determinados, desde fuera, por su 
incorporation al engranaje universal del capitalismo. A cada cual se 
le ha asignado una funcion, siempre en beneficio del desarrollo de la 
metropoli extranjera de turno, y se ha hecho infinita la cadena de las 
dependencias sucesivas, que tiene mucho mas de dos eslabones, y 
que por cierto tambien comprende, dentro de America Latina, la 
opresion de los paises pequenos por sus vecinos mayores y, fronteras 
adentro de cada pais, la explotacion que las grandes ciudades y los 
puertos ejercen sobre sus fuentes internas de viveres y mano de obra. 
(Hace cuatro siglos, ya habian nacido dieciseis de las veinte ciudades 
latinoamericanas mas pobladas de la actualidad.) 

Para quienes conciben la historia como una competencia, el atra- 
so y la miseria de America Latina no son otra cosa que el resultado de 
su fracaso. Perdimos; otros ganaron. Pero ocurre que quienes gana- 
ron, ganaron gracias a que nosotros perdimos: la historia del subde- 
sarrollo de America Latina integra, como se ha dicho, la historia del 
desarrollo del capitalismo mundial. Nuestra derrota estuvo siempre 
implicita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra 
pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus capo- 
rales nativos. En la alquimia colonial y neocolonial, el oro se transfigura 


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ClENTO VEINTE MILLONES DE NINOS EN EL OJO DE LA TORMENTA 


en chatarra, y los alimentos se convierten en veneno. Potosi, Zacatecas y 
Ouro Preto cayeron en picada desde la cumbre de los esplendores de 
los metales preciosos al profundo agujero de los socavones vacios, y 
la ruina fue el destino de la pampa chilena del salitre y de la selva 
amazonica del caucho; el nordeste azucarero de Brasil, los bosques 
argentinos del quebracho o ciertos pueblos petroleros del lago de 
Maracaibo tienen dolorosas razones para creer en la mortalidad de 
las fortunas que la naturaleza otorga y el imperialismo usurpa. La 
lluvia que irriga a los centros del poder imperialista ahoga los vastos 
suburbios del sistema. Del mismo modo, y simetricamente, el bienestar 
de nuestras closes dominantes -dominantes hacia dentro, dominadas 
desde fuera- es la maldicion de nuestras multitudes condenadas a una 
vida de bestias de carga. 

La brecha se extiende. Hacia mediados del siglo anterior, el nivel 
de vida de los paises ricos del mundo excedia en un cincuenta por 
ciento el nivel de los paises pobres. El desarrollo desarrolla la des- 
igualdad: Richard Nixon anuncio, en abril de 1969, en su discurso 
ante la OEA, que a fines del siglo veinte el ingreso per capita en 
Estados Unidos sera quince veces mas alto que el ingreso en America 
Latina. La fuerza del conjunto del sistema imperialista descansa en la 
necesaria desigualdad de las partes que lo forman, y esa desigualdad 
asume magnitudes cada vez mas dramaticas. Los paises opresores se 
hacen cada vez mas ricos en terminos absolutos, pero mucho mas en 
terminos relativos, por el dinamismo de la disparidad creciente. El 
capitalismo central puede darse el lujo de crear y creer sus propios 
mitos de opulencia, pero los mitos no se comen, y bien lo saben los 
paises pobres que constituyen el vasto capitalismo periferico. El in- 
greso promedio de un ciudadano norteamericano es siete veces ma- 
yor que el de un latinoamericano y aumenta a un ritmo diez veces 
mas intenso. Y los promedios enganan, por los insondables abismos 
que se abren, al sur del rio Bravo, entre los muchos pobres y los pocos 
ricos de la region. En la cuspide, en efecto, seis millones de latinoa- 
mericanos acaparan, segun las Naciones Unidas, el mismo ingreso 
que ciento cuarenta millones de personas ubicadas en la base de la 
piramide social. Hay sesenta millones de campesinos cuya fortuna 
asciende a veinticinco centavos de dolar por dia; en el otro extremo 
los proxenetas de la desdicha se dan el lujo de acumular cinco mil 
millones de dolares en sus cuentas privadas de Suiza o Estados Uni- 


17 


Eduardo Galeano 


dos, y derrochan en la ostentation y el lujo esteril -ofensa y desafio- 
y en las inversiones improductivas, que constituyen nada menos que 
la mitad de la inversion total, los capitales que America Latina podria 
destinar a la reposition, ampliation y creation de fuentes de produc- 
tion y de trabajo. Incorporadas desde siempre a la constelacion del 
poder imperialista, nuestras clases dominantes no tienen el menor 
interes en averiguar si el patriotismo podria resultar mas rentable que 
la traicion o si la mendicidad es la unica forma posible de la politica 
international. Se hipoteca la soberania porque «no hay otro camino»; 
las coartadas de la oligarquia confunden interesadamente la impo- 
tencia de una clase social con el presunto vacio de destino de cada 
nation. 

Josue de Castro declara: «Yo, que he recibido un premio interna- 
tional de la paz, pienso que, infelizmente, no hay otra solution que la 
violencia para America Latina». Ciento veinte millones de ninos se 
agitan en el centro de esta tormenta. La poblacion de America Latina 
crece como ninguna otra; en medio siglo se triplico con creces. Cada 
minuto muere un nino de enfermedad o de hambre, pero en el ano 
2000 habra seiscientos cincuenta millones de latinoamericanos, y la 
mitad tendra menos de quince anos de edad: una bomba de tiempo. 
Entre los doscientos ochenta millones de latinoamericanos hay, a fines 
de 1970, cincuenta millones de desocupados o subocupados y cerca 
de cien millones de analfabetos; la mitad de los latinoamericanos vive 
apinada en viviendas insalubres. Los tres mayores mercados de Ame- 
rica Latina -Argentina, Brasil y Mexico- no alcanzan a igualar, suma- 
dos, la capacidad de consumo de Francia o de Alemania occidental, 
aunque la poblacion reunida de nuestros tres grande s excede larga- 
mente a la de cualquier pais europeo. America Latina produce hoy dia, 
en relation con la poblacion, menos alimentos que antes de la ultima 
guerra mundial, y sus exportaciones per capita han disminuido tres 
veces, a precios constantes, desde la vispera de la crisis de 1929. 

El sistema es muy rational desde el punto de vista de sus duenos 
extranjeros y de nuestra burguesia de comisionistas, que ha vendido 
el alma al Diablo a un precio que hubiera avergonzado a Fausto. Pero 
el sistema es tan irrational para todos los demas, que cuanto mas se 
desarrolla mas agudiza sus desequilibrios y sus tensiones, sus contra- 
dicciones ardientes. Hasta la industrialization, dependiente y tardia, 
que comodamente coexiste con el latifundio y las estructuras de la 


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ClENTO VEINTE MILLONES DE NINOS EN EL OJO DE LA TORMENTA 


desigualdad, contribuye a sembrar la desocupacion en vez de ayudar 
a resolverla; se extiende la pobreza y se concentra la riqueza en esta 
region que cuenta con inmensas legiones de brazos caidos que se 
multiplican sin descanso. Nuevas fabricas se instalan en los polos 
privilegiados de desarrollo -San Pablo, Buenos Aires, Ciudad de 
Mexico- pero menos mano de obra se necesita cada vez. 

El sistema no ha previsto esta pequena molestia: lo que sobra es 
gente.Y la gente se reproduce. Se hace el amor con entusiasmo y sin 
precauciones. Cada vez queda mas gente a la vera del camino, sin 
trabajo en el campo, donde el latifundio reina con sus gigantescos 
eriales, y sin trabajo en la ciudad, donde reinan las maquinas: el siste- 
ma vomita hombres. Las misiones norteamericanas esterilizan masi- 
vamente mujeres y siembran pildoras, diafragmas, espirales, preser- 
vatives y almanaques marcados, pero cosechan ninos; porfiadamente, 
los ninos latinoamericanos continuan naciendo, reivindicando su de- 
recho natural a obtener un sitio bajo el sol en estas tierras esplendidas 
que podrian brindar a todos lo que a casi todos niegan. 

A principios de noviembre de 1968, Richard Nixon comprobo en 
voz alta que la Alianza para el Progreso habia cumplido siete anos de 
vida y, sin embargo, se habian agravado la desnutricion y la escasez 
de alimentos en America Latina. Pocos meses antes, en abril, George 
W. Ball escribi'a en Life: «Por lo menos durante las proximas decadas, 
el descontento de las naciones mas pobres no significara una amena- 
za de destruction del mundo. Por vergonzoso que sea, el mundo ha 
vivido, durante generaciones, dos tercios pobre y un tercio rico. Por 
injusto que sea, es limitado el poder de los paises pobres». Ball habia 
encabezado la delegation de los Estados Unidos a la Primera Confe- 
rencia de Comercio y Desarrollo en Ginebra, y habia votado contra 
nueve de los doce principios generales aprobados por la conferencia 
con el fin de aliviar las desventajas de los paises subdesarrollados en el 
comercio internacional. 

Son secretas las matanzas de la miseria en America Latina; cada 
ano estallan, silenciosamente, sin estrepito alguno, tres bombas de 
Hiroshima sobre estos pueblos que tienen la costumbre de sufrir con 
los dientes apretados. Esta violencia sistematica, no aparente pero 
real, va en aumento: sus crimenes no se difunden en la cronica roja, 
sino en las estadisticas de la FAO. Ball dice que la impunidad es toda- 
via posible, porque los pobres no pueden desencadenar la guerra 


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Eduardo Galeano 


mundial, pero el Imperio se preocupa: incapaz de multiplicar los pa- 
nes, hace lo posible por suprimir a los comensales. «Combata la po- 
breza, jmate a un mendigo!», garabateo un maestro del humor ne- 
gro sobre un muro de la ciudad de La Paz. ^Que se proponen los 
herederos de Malthus sino matar a todos los proximos mendigos 
antes de que nazcan? Robert McNamara, el presidente del Banco 
Mundial que habfa sido presidente de la Ford y secretario de Defensa, 
afirma que la explosion demografica constituye el mayor obstaculo 
para el progreso de America Latina y anuncia que el Banco Mundial 
otorgara prioridad, en sus prestamos, a los parses que apliquen pla- 
nes para el control de la natalidad. McNamara comprueba con lasti- 
ma que los cerebros de los pobres piensan un veinticinco por ciento 
menos, y los tecnocratas del Banco Mundial (que ya nacieron) hacen 
zumbar las computadoras y generan complicadfsimos trabalenguas 
sobre las ventajas de no nacer: «Si un pais en desarrollo que tiene una 
renta media per capita de 150 a 200 dolares anuales logra reducir su 
fertilidad en un 50 por ciento en un perfodo de 25 anos, al cabo de 30 
anos su renta per capita sera superior por lo menos en un 40 por 
ciento al nivel que hubiera alcanzado de lo contrario, y dos veces mas 
elevada al cabo de 60 anos», asegura uno de los documentos del 
organismo. Se ha hecho celebre la frase de Lyndon Johnson: «Cinco 
dolares invertidos contra el crecimiento de la poblacion son mas efi- 
caces que cien dolares invertidos en el crecimiento economico». 
Dwight Eisenhower pronostico que si los habitantes de la tierra se- 
gufan multiplicandose al mismo ritmo no solo se agudizaria el peligro 
de la revolution, sino que ademas se producirfa «una degradation del 
nivel de vida de todos los pueblos, el nuestro inclusive». 

Los Estados Unidos no sufren, fronteras adentro, el problema de 
la explosion de la natalidad, pero se preocupan como nadie por di- 
fundir e imponer, en los cuatro puntos cardinales, la planificacion 
familiar. No solo el gobierno; tambien Rockefeller y la Fundacion 
Ford padecen pesadillas con millones de ninos que avanzan, como 
langostas, desde los horizontes delTercer Mundo. Platon yAristoteles 
se habfan ocupado del tema antes que Malthus y McNamara; sin 
embargo, en nuestros tiempos, toda esta ofensiva universal cumple 
una funcion bien definida: se propone justificar la muy desigual dis- 
tribution de la renta entre los pafses y entre las clases sociales, con- 
vencer a los pobres de que la pobreza es el resultado de los hijos que 


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ClENTO VEINTE MILLONES DE NINOS EN EL OJO DE LA TORMENTA 


no se evitan y poner un clique al avance de la furia de las masas en 
movimiento y rebelion. Los dispositivos intrauterinos compiten con 
las bombas y la metralla, en el sudeste asiatico, en el esfuerzo por 
detener el crecimiento de la poblacion de Vietnam. En America Latina 
resulta mas higienico y eficaz matar a los guerrilleros en los uteros que 
en las sierras o en las calles. Diversas misiones norteamericanas han 
esterilizado a millares de mujeres en la Amazonia, pese a que esta es 
la zona habitable mas desierta del planeta. En la mayor parte de los 
paises latinoamericanos, la gente no sobra: falta. Brasil tiene 38 veces 
menos habitantes por kilometro cuadrado que Belgica; Paraguay, 49 
veces menos que Inglaterra; Peru, 32 veces menos que Japon. Haiti y 
El Salvador, hormigueros humanos de America Latina, tienen una 
densidad de poblacion menor que la de Italia. Los pretextos invoca- 
dos ofenden la inteligencia; las intenciones reales encienden la indig- 
nation. Al fin y al cabo, no menos de la mitad de los territorios de 
Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Paraguay y Venezuela esta habitada por 
nadie. Ninguna poblacion latinoamericana crece menos que la del 
Uruguay, pais de viejos, y sin embargo ninguna otra nation ha sido 
tan castigada, en los anos recientes, por una crisis que parece arras- 
trarla al ultimo circulo de los infiernos. Uruguay esta vacio y sus 
praderas fertiles podrian dar de comer a una poblacion infinitamente 
mayor que la que hoy padece, sobre su suelo, tantas penurias. 

Hace mas de un siglo, un canciller de Guatemala habia sentencia- 
do profeticamente: «Seria curioso que del seno mismo de los Estados 
Unidos, de donde nos viene el mal, naciese tambien el remedio». 
Muerta y enterrada la Alianza para el Progreso, el Imperio propone 
ahora, con mas panico que generosidad, resolver los problemas de 
America Latina eliminando de antemano a los latinoamericanos. En 
Washington tienen ya motivos para sospechar que los pueblos po- 
bres no prefieren ser pobres. Pero no se puede querer el fin sin querer 
los medios: quienes niegan la liberation de America Latina, niegan 
tambien nuestro unico renacimiento posible, y de paso absuelven a 
las estructuras en vigencia. Los jovenes se multiplican, se levantan, 
escuchan: ^que les ofrece la voz del sistema? El sistema habia un 
lenguaje surrealista: propone evitar los nacimientos en estas tierras 
vacias; opina que faltan capitales en pafses donde los capitales sobran 
pero se desperdician; denomina ayuda a la ortopedia deformante de 
los emprestitos y al drenaje de riquezas que las inversiones extranje- 


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Eduardo Galeano 


ras provocan; convoca a los latifundistas a realizar la reforma agraria 
y a la oligarqufa a poner en practica la justicia social. La lucha de 
clases no existe -se decreta- mas que por culpa de los agentes foraneos 
que la encienden, pero en cambio existen las clases sociales, y a la 
opresion de unas por otras se la denomina el estilo occidental de vida. 
Las expediciones criminales de los marines tienen por objeto resta- 
blecer el orden y la paz social, y las dictaduras adictas a Washington 
fundan en las carceles el estado de derecho y prohiben las huelgas y 
aniquilan los sindicatos para proteger la libertad de trabajo. 

^Tenemos todo prohibido, salvo cruzarnos de brazos? La pobre- 
za no esta escrita en los astros; el subdesarrollo no es el fruto de un 
oscuro designio de Dios. Corren anos de revolucion, tiempos de re- 
dencion. Las clases dominantes ponen las barbas en remojo, y a la vez 
anuncian el infierno para todos. En cierto modo, la derecha tiene 
razon cuando se identifica a si misma con la tranquilidad y el orden: 
es el orden, en efecto, de la cotidiana humiliation de las mayorfas, 
pero orden al fin: la tranquilidad de que la injusticia siga siendo injus- 
ta y el hambre hambrienta. Si el futuro se transforma en una caja de 
sorpresas, el conservador grita, con toda razon: «Me han traiciona- 
do».Y los ideologos de la impotencia, los esclavos que se miran a si 
mismos con los ojos del amo, no demoran en hacer escuchar sus 
clamores. El aguila de bronce del Maine, derribada el dia de la victoria 
de la revolucion cubana, yace ahora abandonada, con las alas rotas, 
bajo un portal del barrio viejo de La Habana. Desde Cuba en adelan- 
te, tambien otros paises han iniciado por distintas vias y con distintos 
medios la experiencia del cambio: la perpetuation del actual orden de 
cosas es la perpetuation del crimen. 

Los fantasmas de todas las revoluciones estranguladas o traicio- 
nadas a lo largo de la torturada historia latinoamericana se asoman 
en las nuevas experiencias, asi como los tiempos presentes habian 
sido presentidos y engendrados por las contradicciones del pasado. 
La historia es un profeta con la mirada vuelta hacia atrds: por lo quefue, 
y contra lo quefue, anuncia lo que sera. Por eso en este libro, que quiere 
ofrecer una historia del saqueo y a la vez contar como funcionan los 
mecanismos actuales del despojo, aparecen los conquistadores en las 
carabelas y, cerca, los tecnocratas en los jets, Hernan Cortes y los 
infantes de marina, los corregidores del reino y las misiones del Fon- 
do Monetario International, los dividendos de los traficantes de es- 


22 


ClENTO VEINTE MILLONES DE NINOS EN EL OJO DE LA TORMENTA 


clavos y las ganancias de la General Motors. Tambien los heroes de- 
rrotados y las revoluciones de nuestros dfas, las infamias y las espe- 
ranzas muertas y resurrectas: los sacrificios fecundos. Cuando 
Alexander von Humboldt investigo las costumbres de los antiguos 
habitantes indfgenas de las mesetas de Bogota, supo que los indios 
llamaban quihica a las victimas de las ceremonias rituales. Quihica 
significaba puerta : la muerte de cada elegido abrfa un nuevo ciclo de 
ciento ochenta y cinco lunas. 


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Primera parte 
La pobreza del hombre como 

RESULTADO DE LA RIQUEZA DE LA TIERRA 



FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


El signo de la CRUZ en las empunaduras de las espadas 

Cuando Cristobal Colon se lanzo a atravesar los grandes espacios 
vacios al oeste de la Ecumene, habia aceptado el desafio de las leyen- 
das. Tempestades terribles jugarian con sus naves, como si fueran 
cascaras de nuez, y las arrojarian a las bocas de los monstruos; la gran 
serpiente de los mares tenebrosos, hambrienta de carne humana, 
estaria al acecho. Solo faltaban mil anos para que los fuegos 
purificadores del Juicio Final arrasaran el mundo, segun creian los 
hombres del siglo xv, y el mundo era entonces el mar Mediterraneo 
con sus costas de ambigua proyeccion hacia el Africa y Oriente. Los 
navegantes portugueses aseguraban que el viento del oeste traia ca- 
daveres extranos y a veces arrastraba lenos curiosamente tallados, 
pero nadie sospechaba que el mundo seria, pronto, asombrosamente 
multiplicado. 

America no solo carecia de nombre. Los noruegos no sabian que 
la habian descubierto hacia largo tiempo, y el propio Colon murio, 
despues de sus viajes, todavia convencido de que habia llegado al Asia 
por la espalda. En 1492, cuando la bota espanola se clavo por primera 
vez en las arenas de las Bahamas, el Almirante creyo que estas islas 
eran una avanzada del Japon. Colon llevaba consigo un ejemplar del 
libro de Marco Polo, cubierto de anotaciones en los margenes de las 
paginas. Los habitantes de Cipango, decia Marco Polo, «poseen oro 
en enorme abundancia y las minas donde lo encuentran no se agotan 
jamas... Tambien hay en esta isla perlas del mas puro oriente en gran 
cantidad. Son rosadas, redondas y de gran tamano y sobrepasan en 
valor a las perlas blancas». La riqueza de Cipango habia llegado a 
oidos del Gran Khan Kublai, habia despertado en su pecho el deseo 
de conquistarla: el habia fracasado. De las fulgurantes paginas de 


27 


Eduardo Galeano 


Marco Polo se echaban al vuelo todos los bienes de la creation; habia 
casi trece mil islas en el mar de la India con montanas de oro y perlas, 
y doce clases de especias en cantidades inmensas, ademas de la pi- 
mienta blanca y negra. La pimienta, el jengibre, el clavo de olor, la 
nuez moscada y la canela eran tan codiciados como la sal para con- 
servar la carne en invierno sin que se pudriera ni perdiera sabor. Los 
Reyes Catolicos de Espana decidieron financiar la aventura del acce- 
so directo a las fuentes, para liberarse de la onerosa cadena de inter- 
mediaries y revendedores que acaparaban el comercio de las espe- 
cias y las plantas tropicales, las muselinas y las armas blancas que 
provenian de las misteriosas regiones del oriente. El afan de metales 
preciosos, medio de pago para el trafico comercial, impulso tambien 
la travesia de los mares malditos. Europa entera necesitaba plata; ya 
casi estaban exhaustos los filones de Bohemia, Sajoniay el Tirol. 

Espana vivia el tiempo de la reconquista. 1492 no fue solo el ano del 
descubrimiento de America, el nuevo mundo nacido de aquella equi- 
vocation de consecuencias grandiosas. Fue tambien el ano de la recu- 
peration de Granada. Fernando de Aragon e Isabel de Castilla, que 
habi'an superado con su matrimonio el desgarramiento de sus domi- 
nios, abatieron a comienzos de 1492 el ultimo reducto de la religion 
musulmana en suelo espanol. Habia costado casi ocho siglos recobrar 
lo que se habia perdido en siete ahos 1 , y la guerra de reconquista habia 
agotado el tesoro real. Pero esta era una guerra santa, la guerra cristia- 
na contra el Islam, y no es casual, ademas, que en ese mismo ano 1492, 
ciento cincuenta mil judios declarados fueran expulsados del pais. Es- 
pana adquiria realidad como nation alzando espadas cuyas empuna- 
duras dibujaban el signo de la cruz. La reina Isabel se hizo madrina de 
la Santa Inquisition. La hazana del descubrimiento de America no 
podria explicarse sin la tradition militar de guerra de cruzadas que 
imperaba en la Castilla medieval, y la Iglesia no se hizo rogar para dar 
caracter sagrado a la conquista de las tierras incognitas del otro lado 
del mar. El papa Alejandro VI, que era valenciano, convirtio a la reina 
Isabel en duena y senora del Nuevo Mundo. La expansion del reino de 
Castilla ampliaba el reino de Dios sobre la tierra. 

Tres anos despues del descubrimiento, Cristobal Colon dirigio en 
persona la campana militar contra los indigenas de la Dominicana. 

1 J. H. Elliott, La Espana imperial, Barcelona, 1965. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


Un punado de Caballeros, doscientos infantes y unos cuantos perros 
especialmente adiestrados para el ataque diezmaron a los indios. Mas 
de quinientos, enviados a Espana, fueron vendidos como esclavos en 
Sevilla y murieron miserablemente 2 . Pero algunos teologos protesta- 
ron y la esclavizacion de los indios fue formalmente prohibida al 
nacer el siglo xvi. En realidad, no fue prohibida sino bendita: antes de 
cada entrada militar, los capitanes de conquista debian leer a los in- 
dios, ante escribano publico, un extenso y retorico Requerimiento que 
los exhortaba a convertirse a la santa fe catolica: «Si no lo hiciereis, o 
en ello dilation maliciosamente pusiereis, certificoos que con la ayu- 
da de Dios yo entrare poderosamente contra vosotros y vos hare 
guerra por todas las partes y manera que yo pudiere, y os sujetare al 
yugo y obediencia de la Iglesia y de Su Majestad y tomare vuestras 
mujeres y hijos y los hare esclavos, y como tales los vendere, y dis- 
pondre de ellos como Su Majestad mandare, y os tomare vuestros 
bienes y os hare todos los males y danos que pudiere. ..» 3 . 

America era el vasto imperio del Diablo, de redencion imposible 
o dudosa, pero la fanatica mision contra la herejia de los nativos se 
confundia con la fiebre que desataba, en las huestes de la conquista, 
el brillo de los tesoros del Nuevo Mundo. Bernal Dfaz del Castillo, 
soldado de Hernan Cortes en la conquista de Mexico, escribe que 
han llegado a America «por servir a Dios y a Su Majestad y tambien 
por haber riquezas». 

Colon quedo deslumbrado, cuando alcanzo el atolon de San Sal- 
vador, por la colorida transparencia del Caribe, el paisaje verde, la 
dulzura y la limpieza del aire, los pajaros esplendidos y los mancebos 
«de buena estatura, gente muy hermosa» y «harto mansa» que alii 
habitaba. Regalo a los indigenas «unos bonetes colorados y unas cuen- 
tas de vidrio que se ponian al pescuezo, y otras cosas muchas de poco 
valor con que hubieron mucho placer y quedaron tanto nuestros que 
era maravilla». Les mostro las espadas. Ellos no las conocian, las toma- 
ban por el filo, se cortaban. Mientras tanto, cuenta el Almirante en su 
diario de navegacion, «yo estaba atento y trabajaba de saber si habia 
oro, y vide que algunos dellos traian un pedazuelo colgando en un 

2 L. Capitan y Henri Lorin, El trabajo en America, antes y despues de Colon, 

Buenos Aires, 1948. 

3 Daniel Vidart, Ideologfa y realidad de America, Montevideo, 1968. 


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Eduardo Galeano 


agujero que tenian a la nariz, y por senas pude entender que yendo al 
Sur o volviendo la isla por el Sur, que estaba all! un Rey que tenia 
grandes vasos dello, y tenia muy mucho». Porque «del oro se hace 
tesoro, y con el quien lo tiene hace cuanto quiere en el mundo y llega a 
que echa las animas al Paraiso». En su tercer viaje Colon seguia cre- 
yendo que andaba por el mar de la China cuando entro en las costas de 
Venezuela; ello no le impidio informar que desde alii se extendia una 
tierra infinita que subia hacia el Paraiso Terrenal. Tambien Americo 
Vespucio, explorador del litoral de Brasil mientras nacia el siglo xvi, 
relatarfa a Lorenzo de Medicis: «Los arboles son de tanta belleza y 
tanta blandura que nos sentiamos estar en el Paraiso Terrenal. ,.» 4 . Con 
despecho escribia Colon a los reyes, desde Jamaica, en 1503: «Cuando 
yo descubri las Indias, dije que eran el mayor senorio rico que hay en el 
mundo. Yo dije del oro, perlas, piedras preciosas, especierias...». 

Una sola bolsa de pimienta valia, en el medievo, mas que la vida de 
un hombre, pero el oro y la plata eran las Haves que el Renacimiento 
empleaba para abrir las puertas del Paraiso en el cielo y las puertas del 
mercantilismo capitalista en la tierra. La epopeya de los espanoles y 
los portugueses en America combino la propagation de la fe cristia- 
na con la usurpation y el saqueo de las riquezas nativas. El poder 
europeo se extendia para abrazar el mundo. Las tierras virgenes, 
densas de selvas y de peligros, encendian la codicia de los capitanes, 
los hidalgos Caballeros y los soldados en harapos lanzados a la con- 
quista de los espectaculares botines de guerra: creian en la gloria, «el 
sol de los muertos», y en la audacia. «A los osados ayuda fortuna», 
decia Cortes. El propio Cortes habia hipotecado todos sus bienes 
personales para equipar la expedition a Mexico. Salvo contadas ex- 
ceptions como fue el caso de Colon o Magallanes, las aventuras no 
eran costeadas por el Estado, sino por los conquistadores mismos, o 
por los mercaderes y banqueros que los financiaban 5 . 


4 Luis Nicolau D'Olwer, Cronistas de las culturas precolombinas, Mexico, 1963. 
El abogado Antonio de Leon Pinelo dedico dos tomos enteros a demostrar 
que el Eden estaba en America. En El Paraiso en el Nuevo Mundo (Madrid, 
1656), incluyo un mapa de America del Sur en el que puede verse, al centra, 
el jardin del Eden regado por el Amazonas, el Rio de la Plata, el Orinoco y el 
Magdalena. El fruto prohibido era el platano. El mapa indicaba el lugar 
exacto de donde habia partido el Area de Noe, cuando el Diluvio Universal. 

5 J. M. Ots Capdequi, El Estado espahol en las Indias, Mexico, 1941. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


Nacio el mito de Eldorado, el monarca banado en oro que los 
indfgenas inventaron para alejar a los intrusos: desde Gonzalo Piza- 
rro hasta Walter Raleigh, muchos lo persiguieron en vano por las 
selvas y las aguas del Amazonas y el Orinoco. El espejismo del «cerro 
que manaba plata» se hizo realidad en 1545, con el descubrimiento 
de Potosi, pero antes habian muerto, vencidos por el hambre y por la 
enfermedad o atravesados a flechazos por los indigenas, muchos de 
los expedicionarios que intentaron, infructuosamente, dar alcance al 
manantial de la plata remontando el no Parana. 

Habia, si, oro y plata en grandes cantidades, acumulados en la 
meseta de Mexico y en el altiplano andino. Hernan Cortes revelo para 
Espana, en 1519, la fabulosa magnitud del tesoro azteca de 
Moctezuma, y quince anos despues llego a Sevilla el gigantesco res- 
cate, un aposento lleno de oro y dos de plata, que Francisco Pizarro 
hizo pagar al inca Atahualpa antes de estrangularlo. Anos antes, con 
el oro arrancado de las Antillas habia pagado la Corona los servicios 
de los marinos que habian acompanado a Colon en su primer viaje 6 . 
Finalmente, la poblacion de las islas del Caribe dejo de pagar tributos, 
porque desaparecio: los indigenas fueron completamente extermi- 
nados en los lavaderos de oro, en la terrible tarea de revolver las 
arenas auriferas con el cuerpo a medias sumergido en el agua, o 
roturando los campos hasta mas alia de la extenuation, con la espalda 
doblada sobre los pesados instrumentos de labranza traidos desde 
Espana. Muchos indigenas de la Dominicana se anticipaban al desti- 
no impuesto por sus nuevos opresores blancos: mataban a sus hijos y 
se suicidaban en masa. El cronista oficial Fernandez de Oviedo inter- 
pretaba asi, a mediados del siglo xvi, el holocausto de los antillanos: 
«Muchos dellos, por su pasatiempo, se mataron con ponzona por no 
trabajar, y otros se ahorcaron por sus manos propias» 7 . 


6 Earl J. Hamilton, American Treasure and the Price Revolution in Spain (1501- 
1650), Massachusetts, 1934. 

7 Gonzalo Fernandez de Oviedo, Historia general y natural de las Indias, Ma- 
drid, 1959. La interpretation hizo escuela. Me asombra leer, en el ultimo 
libro del tecnico frances Rene Dumont, Cuba, est-il socialiste?, Paris, 1970: 
«Los indios no fueron totalmente exterminados. Sus genes subsisten en los 
cromosomas cubanos. Elios sentlan una tal aversion por la tension que exige 
el trabajo continuo, que algunos se suicidaron antes que aceptar el trabajo 
forzado...». 


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Eduardo Galeano 


ReTORNABAN LOS DIOSES CON LAS ARMAS SECRETAS 

A su paso por Tenerife, durante su primer viaje, habia presenciado 
Colon una formidable eruption volcanica. Fue como un presagio de 
todo lo que vendrfa despues en las inmensas tierras nuevas que iban 
a interrumpir la ruta occidental hacia el Asia. America estaba allf, 
adivinada desde sus costas infinitas; la conquista se extendio, en olea- 
das, como una marea furiosa. Los adelantados sucedian a los almi- 
rantes y las tripulaciones se convertian en huestes invasoras. Las bu- 
las del Papa habfan hecho apostolica concesion del Africa a la corona 
de Portugal, y a la corona de Castilla habian otorgado las tierras 
«desconocidas como las hasta aquf descubiertas por vuestros envia- 
dos y las que se han de descubrir en lo futuro...»: America habia sido 
donada a la reina Isabel. En 1508, una nueva bula concedio a la coro- 
na espanola, a perpetuidad, todos los diezmos recaudados en Ameri- 
ca: el codiciado patronato universal sobre la Iglesia del Nuevo Mun- 
do incluia el derecho de presentation real de todos los beneficios 
eclesiasticos 8 . 

El Tratado de Tordesillas, suscrito en 1494, permitio a Portugal 
ocupar territorios americanos mas alia de la lfnea divisoria trazada 
por el Papa, y en 1530 Martim Alfonso de Sousa fundo las primeras 
poblaciones portuguesas en Brasil, expulsando a los franceses.Ya para 
entonces los espanoles, atravesando selvas infernales y desiertos infi- 
nitos, habian avanzado mucho en el proceso de la exploration y la 
conquista. En 1513, el Pacifico resplandecia ante los ojos de Vasco 
Nunez de Balboa; en el otono de 1522, retornaban a Espana los so- 
brevivientes de la expedition de Hernando de Magallanes que habian 
unido por vez primera ambos oceanos y habfan verificado que el 
mundo era redondo al darle la vuelta completa; tres anos antes ha- 
bian partido de la isla de Cuba, en direction a Mexico, las diez naves 
de Hernan Cortes, y en 1523 Pedro de Alvarado se lanzo a la con- 
quista de Centroamerica; Francisco Pizarro entro triunfante en el 
Cuzco, en 1533, apoderandose del corazon del imperio de los incas; 
en 1540, Pedro de Valdivia atravesaba el desierto de Atacama y fun- 
daba Santiago de Chile. Los conquistadores penetraban el Chaco y 


Guillermo Vazquez Franco, La conquista justificada, Montevideo, 1968, y J. 
H. Elliott, op. cit. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


revelaban el Nuevo Mundo desde el Peru hasta las bocas del no mas 
caudaloso del planeta. 

Habia de todo entre los indfgenas de America: astronomos y ca- 
nibales, ingenieros y salvajes de la Edad de Piedra. Pero ninguna de 
las cultures nativas conocfa el hierro ni el arado, ni el vidrio ni la 
polvora, ni empleaba la rueda. La civilization que se abatio sobre 
estas tierras desde el otro lado del mar vivia la explosion creadora del 
Renacimiento: America aparecia como una invention mas, incorpo- 
rada junto con la polvora, la imprenta, el papel y la brujula al bullente 
nacimiento de la Edad Moderna. El desnivel de desarrollo de ambos 
mundos explica en gran medida la relativa facilidad con que sucum- 
bieron las civilizaciones nativas. Hernan Cortes desembarco en 
Veracruz acompanado por no mas de cien marineros y 508 soldados; 
traia 16 caballos, 32 ballestas, diez canones de bronce y algunos 
arcabuces, mosquetes y pistolones. Y sin embargo, la capital de los 
aztecas, Tenochtitlan, era por entonces cinco veces mayor que Ma- 
drid y duplicaba la poblacion de Sevilla, la mayor de las ciudades 
espanolas. Francisco Pizarro entro en Cajamarca con 180 soldados y 
37 caballos. 

Los indfgenas fueron, al principio, derrotados por el asombro. El 
emperador Moctezuma recibio, en su palacio, las primeras noticias: 
un cerro grande andaba moviendose por el mar. Otros mensajeros 
llegaron despues: «...mucho espanto le causo el oir como estalla el 
canon, como retumba su estrepito, y como se desmaya uno; se le 
aturden a uno los ofdos.Y cuando cae el tiro, una como bola de piedra 
sale de sus entranas: va Uoviendo fuego...». Los extranjeros traian 
«venados» que los soportaban «tan alto como los techos». Por todas 
partes venfan envueltos sus cuerpos, «solamente aparecen sus caras. 
Son blancas, son como si fueran de cal. Tienen el cabello amarillo, 
aunque algunos lo tienen negro. Larga su barba es ...» 9 . Moctezuma 
creyo que era el dios Quetzalcoatl quien volvfa. Ocho presagios ha- 
bfan anunciado, poco antes, su retorno. Los cazadores le habfan traf- 
do un ave que tenia en la cabeza una diadema redonda con la forma 
de un espejo, donde se reflejaba el cielo con el sol hacia el poniente. 
En ese espejo Moctezuma vio marchar sobre Mexico los escuadro- 

9 Segun los informantes indfgenas de fray Bernardino de Sahagun, en el Codice 

Florentino. Miguel Leon-Portilla, Vision de los vencidos, Mexico, 1967. 


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Eduardo Galeano 


nes de los guerreros. El dios Quetzalcoatl habia venido por el este y 
por el este se habia ido: era bianco y barbudo. Tambien bianco y 
barbudo era Huiracocha, el dios bisexual de los incas.Y el oriente era 
la cuna de los antepasados heroicos de los mayas 10 . 

Los dioses vengativos que ahora regresaban para saldar cuentas 
con sus pueblos traian armaduras y cotas de malla, lustrosos capara- 
zones que devolvian los dardos y las piedras; sus armas despedian 
rayos mortiferos y oscurecian la atmosfera con humos irrespirables. 
Los conquistadores practicaban tambien, con habilidad politica, la 
tecnica de la traicion y la intriga. Supieron explotar, por ejemplo, el 
rencor de los pueblos sometidos al dominio imperial de los aztecas y 
las divisiones que desgarraban el poder de los incas. Los tlaxcaltecas 
fueron aliados de Cortes, y Pizarro uso en su provecho la guerra 
entre los herederos del imperio incaico, Huascar y Atahualpa, los 
hermanos enemigos. Los conquistadores ganaron complices entre 
las castas dominantes intermedias, sacerdotes, funcionarios, milita- 
res, una vez abatidas, por el crimen, las jefaturas indigenas mas altas. 
Pero ademas usaron otras armas o, si se prefiere, otros factores tra- 
bajaron objetivamente por la victoria de los invasores. Los caballos y 
las bacterias, por ejemplo. 

Los caballos habian sido, como los camellos, originarios de Ame- 
rica 11 , pero se habian extinguido en estas tierras. Introducidos en 
Europa por los jinetes arabes, habian prestado en el Viejo Mundo una 
inmensa utilidad militar y economica. Cuando reaparecieron en Ame- 
rica a traves de la conquista, contribuyeron a dar fuerzas magicas a 
los invasores ante los ojos atonitos de los indigenas. Segun una ver- 
sion, cuando el inca Atahualpa vio llegar a los primeros soldados 
espanoles, montados en briosos caballos ornamentados con casca- 
beles y penachos, que corrian desencadenando truenos y polvaredas 
con sus cascos veloces, se cayo de espaldas 12 . El cacique Tecum, al 


10 Estas asombrosas coincidencias han estimulado la hipotesis de que los dio- 
ses de las religiones indigenas habian sido en realidad europeos llegados a 
estas tierras mucho antes que Colon. Rafael Pineda Yanez, La isla y Colon, 
Buenos Aires, 1955. 

11 Jacquetta Hawkes, Prehistoria, en la Historia de la Humanidad, de la UNESCO, 
Buenos Aires, 1966. 

12 Miguel Leon-Portilla, El reverso de la conquista. Relaciones aztecas, mayas e 
incas, Mexico, 1964. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


frente de los herederos de los mayas, descabezo con su lanza el caba- 
Uo de Pedro de Alvarado, convencido de que formaba parte del con- 
quistador: Alvarado se levanto y lo mato 13 . Contados caballos, cu- 
biertos con arreos de guerra, dispersaban las masas indigenas y sem- 
braban el terror y la muerte. «Los curas y misioneros esparcieron 
ante la fantasia vernacula», durante el proceso colonizador, «que los 
caballos eran de origen sagrado, ya que Santiago, el Patron de Espa- 
na, montaba en un potro bianco, que habia ganado valiosas batallas 
contra los moros y judios, con ayuda de la Divina Providencia» 14 . 

Las bacterias y los virus fueron los aliados mas eficaces. Los euro- 
peos traian consigo, como plagas biblicas, la viruela y el tetanos, va- 
rias enfermedades pulmonares, intestinales y venereas, el tracoma, el 
tifus, la lepra, la fiebre amarilla, las caries que pudrian las bocas. La 
viruela fue la primera en aparecer. ,;No seria un castigo sobrenatural 
aquella epidemia desconocida y repugnante que encendia la fiebre y 
descomponia las carnes? «Ya se fueron a meter enTlaxcala. Entonces 
se difundio la epidemia: tos, granos ardientes, que queman», dice un 
testimonio indfgena, y otro: «A muchos dio muerte la pegajosa, 
apelmazada, dura enfermedad de granos» 15 . Los indios morian como 
moscas; sus organismos no opom'an defensas ante las enfermedades 
nuevas. Y los que sobrevivian quedaban debilitados e inutiles. El 
antropologo brasileno Darcy Ribeiro estima 16 que mas de la mitad de 
la poblacion aborigen de America, Australia y las islas oceanicas mu- 
rio contaminada luego del primer contacto con los hombres blancos. 


«COMO UNOS PUERCOS HAMBRIENTOS ANSIAN EL ORO» 

A tiros de arcabuz, golpes de espada y soplos de peste, avanzaban los 
implacables y escasos conquistadores de America. Lo contaron las 
voces de los vencidos. Despues de la matanza de Cholula, Moctezuma 
envio nuevos emisarios al encuentro de Hernan Cortes, quien avanzo 


13 Miguel Leon-Portilla, op. cit. 

14 Gustavo Adolfo Otero, Vida social en el coloniaje, La Paz, 1958. 

15 Autores anonimos deTlatelolco e informantes de Sahagun, en Miguel Leon- 
Portilla, op. cit. 

16 Darcy Ribeiro, Las Americas y la civilization, tomo I: La civilization occidental 
y nosotros. Los pueblos testimonio, Buenos Aires, 1969. 


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Eduardo Galeano 


rumbo al valle de Mexico. Los enviados regalaron a los espanoles 
collares de oro y banderas de plumas de quetzal. Los espanoles «es- 
taban deleitandose. Como si fueran monos levantaban el oro, como 
que se sentaban en ademan de gusto, como que se les renovaba y se 
les iluminaba el corazon. Como que cierto es que eso anhelan con 
gran sed. Se les ensancha el cuerpo por eso, tienen hambre furiosa de 
eso. Como unos puercos hambrientos ansian el oro», dice el texto 
nahuatl preservado en el Codice Florentino. Mas adelante, cuando 
Cortes llego aTenochtitlan, la esplendida capital azteca, los espanoles 
entraron en la casa del tesoro, «y luego hicieron una gran bola de oro, 
y dieron fuego, encendieron, prendieron llama a todo lo que restaba, 
por valioso que fuera: con lo cual todo ardio. Y en cuanto al oro, los 
espanoles lo redujeron a barras...». 

Hubo guerra, y finalmente Cortes, que habia perdido Tenochtitlan, 
la reconquisto en 1521. «Y ya no teniamos escudos, ya no teniamos 
macanas, y nada teniamos que comer, ya nada comimos.» La ciudad, 
devastada, incendiada y cubierta de cadaveres, cayo. «Y toda la noche 
llovio sobre nosotros.» La horca y el tormento no fueron suficientes: 
los tesoros arrebatados no colmaban nunca las exigencias de la ima- 
gination, y durante largos anos excavaron los espanoles el fondo del 
lago de Mexico en busca del oro y los objetos preciosos presunta- 
mente escondidos por los indios. 

Pedro de Alvarado y sus hombres se abatieron sobre Guatemala 
y «eran tantos los indios que mataron, que se hizo un rio de sangre, 
que viene a ser el 01imtepeque», y tambien «el dia se volvio Colora- 
do por la mucha sangre que hubo aquel dia». Antes de la batalla 
decisiva, «y vistose los indios atormentados, les dijeron a los espa- 
noles que no les atormentaran mas, que alii les tenian mucho oro, 
plata, diamantes y esmeraldas que les tenian los capitanes Nehaib 
Ixquin, Nehaib hecho aguila y leon.Y luego se dieron a los espanoles 
y se quedaron con ellos...» 17 . 

Antes de que Francisco Pizarro degollara al inca Atahualpa, le 
arranco un rescate en «andas de oro y plata que pesaban mas de 
veinte mil marcos de plata fina, un millon y trescientos veintiseis mil 
escudos de oro finisimo...». Despues se lanzo sobre el Cuzco. Sus 
soldados creian que estaban entrando en la Ciudad de los Cesares, 

17 Miguel Leon-Portilla, op. cit. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


tan deslumbrante era la capital del imperio incaico, pero no demora- 
ron en salir del estupor y se pusieron a saquear el Templo del Sol: 
«Forcejeando, luchando entre ellos, cada cual procurando llevarse 
del tesoro la parte del leon, los soldados, con cota de malla, pisotea- 
ban joyas e imagenes, golpeaban los utensilios de oro o les daban 
martillazos para reducirlos a un formato mas facil y manuable. . . Arro- 
jaban al crisol, para convertir el metal en barras, todo el tesoro del 
templo: las placas que habian cubierto los muros, los asombrosos 
arboles forjados, pajaros y otros objetos del jardm» 18 . 

Hoy dia, en el Zocalo, la inmensa plaza desnuda del centro de la 
capital de Mexico, la catedral catolica se alza sobre las ruinas del 
templo mas importante deTenochtitlan, y el palacio de gobierno esta 
emplazado sobre la residencia de Cuauhtemoc, el jefe azteca ahorca- 
do por Cortes. Tenochtitlan fue arrasada. El Cuzco corrio, en el Peru, 
suerte semejante, pero los conquistadores no pudieron abatir del 
todo sus muros gigantescos y hoy puede verse, al pie de los edificios 
coloniales, el testimonio de piedra de la colosal arquitectura incaica. 


Esplendores del Potosi: EL CICLO DE LA PLATA 

Dicen que hasta las herraduras de los caballos eran de plata en la 
epoca del auge de la ciudad de Potosi 19 . De plata eran los altares de las 
iglesias y las alas de los querubines en las procesiones: en 1658, para 
la celebration del Corpus Christi, las calles de la ciudad fueron 
desempedradas, desde la matriz hasta la iglesia de Recoletos, y total- 
mente cubiertas con barras de plata. En Potosi la plata levanto tem- 
plos y palacios, monasterios y garitos, ofrecio motivo a la tragedia y a 
la fiesta, derramo la sangre y el vino, encendio la codicia y desato el 
despilfarro y la aventura. La espada y la cruz marchaban juntas en la 

18 Ibid. 

19 Para la reconstruction del apogeo de Potosi, el autor ha consultado los 
siguientes testimonios del pasado: Pedro Vicente Canete y Dominguez, Po- 
tosi colonial ; guta historica, geografica, politica, civil y legal del gobierno e 
intendencia de la provincia de Potosi, La Paz, 1939; Luis Capoche, Relacion 
general de la Villa Imperial de Potosi, Madrid, 1959; y Nicolas de Martinez 
Arzanz y Vela, Historia de la Villa Imperial de Potosi, Buenos Aires, 1943. 
Ademas, las Cronicas potosinas, de Vicente G. Quesada, Paris, 1890, y La 
ciudad unica, de Jaime Molins, Potosi, 1961. 


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Eduardo Galeano 


conquista y en el despojo colonial. Para arrancar la plata de America, 
se dieron cita en Potosi los capitanes y los ascetas, los caballeros de 
lidia y los apostoles, los soldados y los frailes. Convertidas en pinas y 
lingotes, las visceras del cerro rico alimentaron sustancialmente el 
desarrollo de Europa. «Vale un Peru» fue el elogio maximo a las per- 
sonas o a las cosas desde que Pizarro se hizo duerio del Cuzco, pero 
a partir del descubrimiento del cerro, Don Quijote de la Mancha 
habla con otras palabras: «Vale un Potosi», advierte a Sancho. Vena 
yugular delVirreinato, manantial de la plata de America, Potosi con- 
taba con 120.000 habitantes segun el censo de 1573. Solo veintiocho 
anos habian transcurrido desde que la ciudad brotara entre los para- 
mos andinos y ya tenia, como por arte de magia, la misma poblacion 
que Londres y mas habitantes que Sevilla, Madrid, Roma o Paris. 
Hacia 1650, un nuevo censo adjudicaba a Potosi 160.000 habitantes. 
Era una de las ciudades mas grandes y mas ricas del mundo, diez 
veces mas habitada que Boston, en tiempos en que NuevaYork ni 
siquiera habia empezado a llamarse asi. 

La historia de Potosi no habia nacido con los espanoles. Tiempo 
antes de la conquista, el inca Huayna Capac habia oido hablar a sus 
vasallos del Sumaj Orcko, el cerro hermoso, y por fin pudo verlo cuan- 
do se hizo llevar, enfermo, a las termas de Tarapaya. Desde las chozas 
pajizas del pueblo de Cantumarca, los ojos del inca contemplaron por 
primera vez aquel cono perfecto que se alzaba, orgulloso, por entre las 
altas cumbres de las serranias. Quedo estupefacto. Las infinitas tonali- 
dades rojizas, la forma esbelta y el tamano gigantesco del cerro siguie- 
ron siendo motivo de admiration y asombro en los tiempos siguientes. 
Pero el inca habia sospechado que en sus entranas debia albergar pie- 
dras preciosas y ricos metales, y habia querido sumar nuevos adornos 
al Templo del Sol en el Cuzco. El oro y la plata que los incas arrancaban 
de las minas de Colque Porco y Andacaba no salian de los limites del 
reino: no Servian para comerciar sino para adorar a los dioses. No bien 
los mineros indigenas clavaron sus pedernales en los filones de plata 
del cerro hermoso una voz cavernosa los derribo. Era una voz fuerte 
como el trueno, que salia de las profundidades de aquellas brenas y 
decia, en quechua: «No es para ustedes; Dios reserva estas riquezas 
para los que vienen de mas alias Los indios huyeron despavoridos y el 
inca abandono el cerro. Antes, le cambio el nombre. El cerro paso a 
llamarse Potojsi, que significa: «Truena, revienta, hace explosions 


38 


FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


«Los que vienen de mas alla» no demoraron mucho en aparecer. 
Los capitanes de la conquista se abrfan paso. Huayna Capac ya habia 
muerto cuando Uegaron. En 1545, el indio Huallpa corria tras las 
huellas de una llama fugitiva y se vio obligado a pasar la noche en el 
cerro. Para no morirse de frio, hizo fuego. La fogata alumbro una 
hebra blanca y brillante. Era plata pura. Se desencadeno la avalancha 
espanola. 

Fluyo la riqueza. El emperador Carlos V dio prontas senates de 
gratitud otorgando a Potosi el titulo de Villa Imperial y un escudo con 
esta inscription: «Soy el rico Potosi, del mundo soy el tesoro, soy el 
rey de los montes y envidia soy de los reyes». Apenas once anos 
despues del hallazgo de Huallpa, ya la recien nacida Villa Imperial 
celebraba la coronation de Felipe II con festejos que duraron veinti- 
cuatro dias y costaron ocho millones de pesos fuertes. Llovian los 
buscadores de tesoros sobre el inhospito paraje. El cerro, a casi cinco 
mil metros de altura, era el mas poderoso de los imanes, pero a sus 
pies la vida resultaba dura, inclemente: se pagaba el trio como si fuera 
un impuesto y en un abrir y cerrar de ojos una sociedad rica y desor- 
denada broto, en Potosi, junto con la plata. Auge y turbulencia del 
metal: Potosi paso a ser «el nervio principal del reino», segun lo defi- 
niera el virrey Hurtado de Mendoza. A comienzos del siglo xvn, ya la 
ciudad contaba con treinta y seis iglesias esplendidamente ornamen- 
tadas, otras tantas casas de juego y catorce escuelas de baile. Los 
salones, los teatros y los tablados para las fiestas lucian riquisimos 
tapices, cortinajes, blasones y obras de orfebreria; de los balcones de 
las casas colgaban damascos coloridos y lamas de oro y plata. Las 
sedas y los tejidos venian de Granada, Flandes y Calabria; los som- 
breros de Paris y Londres; los diamantes de Ceylan; las piedras pre- 
ciosas de la India; las perlas de Panama; las medias de Napoles; los 
cristales de Venecia; las alfombras de Persia; los perfumes de Arabia, 
y la porcelana de China. Las damas brillaban de pedreria, diamantes 
y rubies y perlas, y los Caballeros ostentaban finisimos panos borda- 
dos de Holanda. A la lidia de toros seguian los juegos de sortija y 
nunca faltaban los duelos al estilo medieval, lances del amor y del 
orgullo, con cascos de hierro empedrados de esmeraldas y de visto- 
sos plumajes, sillas y estribos de filigrana de oro, espadas de Toledo y 
potros chilenos enjaezados a todo lujo. 

En 1579, se quejaba el oidor Matienzo: «Nunca faltan -decia- 


39 


Eduardo Galeano 


novedades, desvergiienzas y atrevimientos». Por entonces ya habia 
en Potosi ochocientos tahures profesionales y ciento veinte prostitu- 
tas celebres, a cuyos resplandecientes salones concurrian los mineros 
ricos. En 1608, Potosi festejaba las fiestas del Santfsimo Sacramento 
con seis dias de comedias y seis noches de mascaras, ocho dias de 
toros y tres de saraos, dos de torneos y otras fiestas. 


Espana tenia la vaca, pero otros tomaban la leche 

Entre 1545 y 1558 se descubrieron las fertiles minas de plata de 
Potosi, en la actual Bolivia, y las de Zacatecas y Guanajuato en Mexi- 
co; el proceso de amalgama con mercurio, que hizo posible la explo- 
tacion de plata de ley mas baja, empezo a aplicarse en ese mismo 
periodo. El rush de la plata eclipso rapidamente a la mineria de oro. A 
mediados del siglo xvn la plata abarcaba mas del 99 por ciento de las 
exportaciones minerales de la America hispanica 20 . 

America era, por entonces, una vasta bocamina centrada, sobre 
todo, en Potosi. Algunos escritores bolivianos, inflamados de excesi- 
vo entusiasmo, afirman que en tres siglos Espana recibio suficiente 
metal de Potosi como para tender un puente de plata desde la cum- 
bre del cerro hasta la puerta del palacio real al otro lado del oceano. 
La imagen es, sin duda, obra de fantasia, pero de cualquier manera 
alude a una realidad que, en efecto, parece inventada: el flujo de la 
plata alcanzo dimensiones gigantescas. La cuantiosa exportation clan- 
destina de plata americana, que se evadia de contrabando rumbo a 
las Filipinas, a la China y a la propia Espana, no figura en los calculos 
de Earl J. Hamilton 21 , quien a partir de los datos obtenidos en la Casa 
de Contratacion ofrece, de todos modos, en su conocida obra sobre 
el tema, cifras asombrosas. Entre 1503 y 1660, llegaron al puerto de 
Sevilla 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata. La plata 
transportada a Espana en poco mas de un siglo y medio, excedia tres 
veces el total de las reservas europeas. Y estas cifras, cortas, no inclu- 
yen el contrabando. 

Los metales arrebatados a los nuevos dominios coloniales estimula- 


20 Earl J. Hamilton, op . cit . 

21 Ibid. 


40 


FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


ron el desarrollo econdmico europeo y hasta puede decirse que lo hicie- 
ron posible. Ni siquiera los efectos de la conquista de los tesoros per- 
sas que Alejandro Magno volco sobre el mundo helenico podrfan 
compararse con la magnitud de esta formidable contribution de Ame- 
rica al progreso ajeno. No al de Espana, por cierto, aunque a Espana 
pertenedan las fuentes de la plata americana. Como se detia en el 
siglo xvn, «Espana es como la boca que recibe los alimentos, los mas- 
tica, los tritura, para enviarlos enseguida a los demas organos, y no 
retiene de ellos por su parte, mas que un gusto fugitivo o las particu- 
las que por casualidad se agarran a sus dientes* 22 . Los espanoles 
tenfan la vaca, pero eran otros quienes bebian la leche. Los acreedo- 
res del reino, en su mayorfa extranjeros, vaciaban sistematicamente 
las areas de la Casa de Contratacion de Sevilla, destinadas a guardar 
bajo tres Haves, y en tres manos distintas, los tesoros de America. 

La Corona estaba hipotecada. Cedfa por adelantado casi todos 
los cargamentos de plata a los banqueros alemanes, genoveses, fla- 
mencos y espanoles 23 . Tambien los impuestos recaudados dentro de 
Espana corrfan, en gran medida, esta suerte: en 1543, un 65 por 
ciento del total de las rentas reales se destinaba al pago de las anuali- 
dades de los tftulos de deuda. Solo en minima medida la plata ameri- 
cana se incorporaba a la economfa espanola; aunque quedara for- 
malmente registrada en Sevilla, iba a parar a manos de los Firgger, 
poderosos banqueros que habfan adelantado al Papa los fondos ne- 
cesarios para terminar la catedral de San Pedro, y de otros grandes 
prestamistas de la epoca, al estilo de los Welser, los Shetz o los Grimaldi. 
La plata se destinaba tambien al pago de exportaciones de mercade- 
rias no espanolas con destino al Nuevo Mundo. 

Aquel imperio rico tenia una metropoli pobre, aunque en ella la 
ilusion de la prosperidad levantara burbujas cada vez mas hinchadas: la 
Corona abria por todas partes frentes de guerra mientras la aristocra- 
cia se consagraba al despilfarro y se multiplicaban, en suelo espanol, los 
curas y los guerreros, los nobles y los mendigos, al mismo ritmo frene- 
tico en que crecian los precios de las cosas y las tasas de interes del 
dinero. La industria moria al nacer en aquel reino de los vastos latifun- 
dios esteriles, y la enferma economia espanola no podia resistir el brus- 


22 Citado por Gustavo Adolfo Otero, op. cit. 

23 J. H. Elliott, op. cit., y Earl J. Hamilton, op. cit. 


41 


Eduardo Galeano 


co impacto del alza de la demanda de alimentos y mercancias que era 
la inevitable consecuencia de la expansion colonial. El gran aumento de 
los gastos publicos y la asfbdante presion de las necesidades de consu- 
mo en las posesiones de Ultramar agudizaban el deficit comercial y 
desataban, al galope, la inflation. Colbert escribia: «Cuanto mas co- 
mercio con los espanoles tiene un estado, mas plata tiene». Habia una 
aguda lucha europea por la conquista del mercado espanol que impli- 
caba el mercado y la plata de America. Un memorial frances de fines 
del siglo xvn nos permite saber que Espana solo dominaba, por enton- 
ces, el cinco por ciento del comercio con «sus» posesiones coloniales 
de mas alia del oceano, pese al espejismo juridico del monopolio: cerca 
de una tercera parte del total estaba en manos de holandeses y flamen- 
cos, una cuarta parte pertenecia a los franceses, los genoveses contro- 
laban mas del veinte por ciento, los ingleses el diez y los alemanes algo 
menos 24 . America era un negocio europeo. 

Carlos V, heredero de los Cesares en el Sacro Imperio por elec- 
tion comprada, solo habfa pasado en Espana dieciseis de los cuarenta 
anos de su reinado. Aquel monarca de menton prominente y mirada 
de idiota, que habia ascendido al trono sin conocer una sola palabra 
del idioma Castellano, gobernaba rodeado por un sequito de flamen- 
cos rapaces a los que extendfa salvoconductos para sacar de Espana 
mulas y caballos cargados de oro y joyas y a los que tambien recom- 
pensaba otorgandoles obispados y arzobispados, titulos burocrati- 
cos y hasta la primera licencia para conducir esclavos negros a las 
colonias americanas. Lanzado a la persecution del demonio por toda 
Europa, Carlos V extenuaba el tesoro de America en sus guerras reli- 
giosas. La dinastia de los Habsburgo no se agoto con su muerte; 
Espana habria de padecer el reinado de los Austria durante casi dos 
siglos. El gran adalid de la Contrarreforma fue su hijo Felipe II. Desde 
su gigantesco palacio-monasterio de El Escorial, en las faldas del 
Guadarrama, Felipe II puso en funcionamiento, a escala universal, la 
terrible maquinaria de la Inquisition, y abatio sus ejercitos sobre los 
centros de la herejia. El calvinismo habia hecho presa de Holanda, 
Inglaterra y Francia, y los turcos encarnaban el peligro del retorno de 
la religion de Ala. El salvacionismo costaba caro: los pocos objetos de 


24 Roland Mousnier, Los siglos xvi y xvn, volumen IV de la Historia general de las 
civilizaciones, de Maurice Crouzet, Barcelona, 1967. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


oro y plata, maravillas del arte americano, que no llegaban ya fundi - 
dos desde Mexico y el Peru, eran rapidamente arrancados de la Casa 
de Contratacion de Sevilla y arrojados a las bocas de los hornos. 

Ardian tambien los herejes o los sospechosos de herejia, achicha- 
rrados por las llamas purificadoras de la Inquisition; Torquemada 
incendiaba los libros y el rabo del diablo asomaba por todos los rin- 
cones: la guerra contra el protestantismo era ademas la guerra con- 
tra el capitalismo ascendente en Europa. «La perpetuation de la cru- 
zada -dice Elliott en su obra ya citada- entranaba la perpetuation de 
la arcaica organization social de una nation de cruzados. » Los meta- 
les de America, delirio y ruina de Espana, proporcionaban medios 
para pelear contra las nacientes fuerzas de la economia moderna.Ya 
CarlosV habia aplastado a la burguesia castellana en la guerra de los 
comuneros, que se habia convertido en una revolution social contra 
la nobleza, sus propiedades y sus privilegios. El levantamiento fue 
derrotado a partir de la traicion de la ciudad de Burgos, que seria la 
capital del general Francisco Franco cuatro siglos mas tarde; extin- 
guidos los ultimos fuegos rebeldes, CarlosV regreso a Espana acom- 
panado de cuatro mil soldados alemanes. Simultaneamente, fue tam- 
bien ahogada en sangre la muy radical insurrection de los tejedores, 
hilanderos y artesanos que habian tornado el poder en la ciudad de 
Valencia y lo habian extendido por toda la comarca. 

La defensa de la fe catolica resultaba una mascara para la lucha 
contra la historia. La expulsion de los judios -espanoles de religion 
judia- habia privado a Espana, en tiempos de los Reyes Catolicos, de 
muchos artesanos habiles y de capitales imprescindibles. Se conside- 
ra no tan importante la expulsion de los arabes -espanoles, en reali- 
dad, de religion musulmana- aunque en 1609 nada menos que 275 
mil fueron arriados a la frontera y ello tuvo desastrosos efectos sobre 
la economia valenciana, y los fertiles campos del sur del Ebro, en 
Aragon, quedaron arruinados. Anteriormente, Felipe II habia echa- 
do, por motivos religiosos, a millares de artesanos flamencos convic- 
tos o sospechosos de protestantismo: Inglaterra los acogio en su sue- 
lo, y alii dieron un importante impulso a las manufacturas britanicas. 

Como se ve, las distancias enormes y las comunicaciones dificiles 
no eran los principales obstaculos que se oponian al progreso indus- 
trial de Espana. Los capitalistas espanoles se convertian en rentistas, a 
traves de la compra de los titulos de deuda de la Corona, y no inver- 


43 


Eduardo Galeano 


tlan sus capitales en el desarrollo industrial. El excedente economico 
derivaba hacia cauces improductivos: los viejos ricos, senores de hor- 
ca y cuchillo, duenos de las tierras y de los titulos de nobleza, levan- 
taban palacios y acumulaban joyas; los nuevos ricos, especuladores y 
mercaderes, compraban tierras y titulos de nobleza. Ni unos ni otros 
pagaban practicamente impuestos, ni podian ser encarcelados por 
deudas. Quien se dedicara a una actividad industrial perdia automa- 
ticamente su carta de hidalguia 25 . 

Sucesivos tratados comerciales, firmados a partir de las derrotas 
militares de los espanoles en Europa, otorgaron concesiones que es- 
timularon el trafico maritimo entre el puerto de Cadiz, que desplazo 
a Sevilla, y los puertos franceses, ingleses, holandeses y hanseaticos. 
Cada ano entre ochocientas y mil naves descargaban en Espana los 
productos industrializados por otros. Se llevaban la plata de America 
y la lana espanola, que marchaba rumbo a los telares extranjeros de 
donde seria devuelta ya tejida por la industria europea en expansion. 
Los monopolistas de Cadiz se limitaban a remarcar los productos 
industriales extranjeros que expedian al Nuevo Mundo: si las manu- 
facturas espanolas no podian siquiera atender al mercado interno, 
^como iban a satisfacer las necesidades de las colonias? 

Los encajes de Lille y Arraz, las telas holandesas, los tapices de 
Bruselas y los brocados de Florencia, los cristales de Venecia, las ar- 
enas de Milan y los vinos y lienzos de Francia 26 inundaban el mercado 
espanol, a expensas de la production local, para satisfacer el ansia de 
ostentation y las exigencias de consumo de los ricos parasitos cada 
vez mas numerosos y poderosos en un pais cada vez mas pobre. La 
industria moria en el huevo, y los Habsburgo hicieron todo lo posible 
por acelerar su extincion. A mediados del siglo xvi se habia llegado al 
colmo de autorizar la importation de tejidos extranjeros al mismo 
tiempo que se prohibia toda exportation de panos Castellanos que no 
fueran a America 27 . Por el contrario, como ha hecho notar Ramos, 
muy distintas eran las orientaciones de Enrique VIII o Isabel I en In- 
glaterra, cuando prohibian en esta ascendente nation la salida del oro 

25 J. Vicens Vives, director, Historia social y economica de Espana y America, 
volumenes II y III Barcelona, 1957. 

26 Jorge Abelardo Ramos, Historia de la nacion latinoamericana, Buenos Aires, 
1968. 

27 J. H. Elliott, op. cit. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


y de la plata, monopolizaban las letras de cambio, impedian la extrac- 
tion de la lana y arrojaban de los puertos britanicos a los mercaderes 
de la Liga Hanseatica del Mar del Norte. Mientras tanto, las republi- 
cas italianas protegian su comercio exterior y su industria mediante 
aranceles, privilegios y prohibiciones rigurosas: los artifices no po- 
dian expatriarse, bajo pena de muerte. 

La ruina lo abarcaba todo. De los 16 mil telares que quedaban en 
Sevilla en 1558, a la muerte de Carlos V, solo restaban cuatrocientos 
cuando murio Felipe II, cuarenta anos despues. Los siete millones de 
ovejas de la ganaderfa andaluza se redujeron a dos millones. Cervantes 
retrato en Don Quijote de la Mancha -novela de gran circulation en 
America- la sociedad de su epoca. Un decreto de mediados del siglo 
xvi hacia imposible la importation de libros extranjeros e impedia a los 
estudiantes cursar estudios fuera de Espana; los estudiantes de Sala- 
manca se redujeron a la mitad en pocas decadas; habia nueve mil 
conventos y el clero se multiplicaba casi tan intensamente como la 
nobleza de capa y espada; 160 mil extranjeros acaparaban el comercio 
exterior y los derroches de la aristocracia condenaban a Espana a la 
impotencia economica. Hacia 1630, poco mas de un centenar y medio 
de duques, marqueses, condesy vizcondes recogian cinco millones de 
ducados de renta anual, que alimentaban copiosamente el brillo de sus 
titulos rimbombantes. El duque de Medinaceli tenia setecientos cria- 
dos y eran trescientos los sirvientes del gran duque de Osuna, quien, 
para burlarse del zar de Rusia, los vestia con tapados de pieles 28 . 

El siglo xvn fue la epoca del picaro, el hambre y las epidemias. Era 
infinita la cantidad de mendigos espanoles, pero ello no impedia que 
tambien los mendigos extranjeros afluyeran desde todos los rincones 
de Europa. Hacia 1700, Espana contaba ya con 625 mil hidalgos, 
senores de la guerra, aunque el pais se vaciaba: su poblacion se habia 
reducido a la mitad en algo mas de dos siglos, y era equivalente a la de 


La especie no se ha extinguido. Abro una revista de Madrid de fines de 
1969, leo: ha muerto dona Teresa Bertran de Lis y Pidal Gorouski y Chico 
de Guzman, duquesa de Albuquerque y marquesa de los Alcanices y de los 
Balbases, y la llora el viudo duque de Albuquerque, don Beltran Alonso 
Osorio y Diez de Rivera Martos y Figueroa, marques de Alcanices, de los 
Balbases, de Cadreita, de Cuellar, de Cullera, de Montaos, conde de 
Fuensaldana, de Grajal, De Huelma, de Ledesma, de la Torre, de Villanueva 
de Canedo, de Villahumbrosa, tres veces Grande de Espana. 


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Eduardo Galeano 


Inglaterra, que en el mismo perfodo la habia duplicado. 1700 senala 
el fin del regimen de los Habsburgo. La bancarrota era total. Des- 
ocupacion cronica, grandes latifundios baldtos, moneda caotica, in- 
dustria arruinada, guerras perdidas y tesoros vacios, la autoridad cen- 
tral desconocida en las provincias: la Espana que afronto Felipe V 
estaba «poco menos difunta que su amo muerto» 29 . 

Los Borbones dieron a la nation una apariencia mas moderna, 
pero a fines del siglo xviii el clero espanol tenia nada menos que 
doscientos mil miembros y el resto de la poblacion improductiva no 
detenia su aplastante desarrollo, a expensas del subdesarrollo del pais. 
Por entonces, habta aun en Espana mas de diez mil pueblos y ciuda- 
des sujetos a la jurisdiction senorial de la nobleza y, por lo tanto, fuera 
del control directo del rey. Los latifundios y la institution del mayo- 
razgo segufan intactos. Continuaban en pie el oscurantismo y el 
fatalismo. No habia sido superada la epoca de Felipe IV: en sus tiem- 
pos, una junta de teologos se reunio para examinar el proyecto de 
construction de un canal entre el Manzanares y el Tajo y termino 
declarando que si Dios hubiese querido que los rios fuesen navega- 
bles, El mismo los hubiera hecho asi. 


La distribucion de funciones entre el caballo y el jinete 

En el primer tomo de El capital, escribio Karl Marx: «E1 descubrimien- 
to de los yacimientos de oro y plata de America, la cruzada de exter- 
minio, esclavizacion y sepultamiento en las minas de la poblacion abo- 
rigen, el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, 
la conversion del continente africano en cazadero de esclavos negros: 
son todos hechos que senalan los albores de la era de production 
capitalista. Estos procesos idilicos representan otros tantos factores 
fundamentales en el movimiento de la acumulacion originaria». 

El saqueo, interno y externo, fue el medio mas importante para la 
acumulacion primitiva de capitales que, desde la Edad Media, hizo 
posible la aparicion de una nueva etapa historica en la evolution eco- 
nomica mundial. A medida que se extendia la economia monetaria, el 
intercambio desigual iba abarcando cada vez mas capas sociales y 

29 John Lynch, Administration colonial espanola , Buenos Aires, 1962. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


mas regiones del planeta. Ernest Mandel ha sumado el valor del oro y 
la plata arrancados de America hasta 1660, el botin extraido de 
Indonesia por la Compania Holandesa de las Indias Orientales desde 
1650 hasta 1780, las ganancias del capital trances en la trata de escla- 
vos durante el siglo xviii, las entradas obtenidas por el trabajo esclavo 
en las Antillas britanicas y el saqueo ingles de la India durante medio 
siglo: el resultado supera el valor de todo el capital invertido en todas 
las industrias europeas hacia 1800 30 . Mandel hace notar que esta 
gigantesca masa de capitales creo un ambiente favorable a las inver- 
siones en Europa, estimulo el «espiritu de empresa» y financio direc- 
tamente el establecimiento de manufactures que dieron un gran im- 
pulso a la revolution industrial. Pew, al mismo tiempo, la formidable 
concentration international de la riqueza en beneficio de Europa impi- 
dio, en las regiones saqueadas, el salto a la acumulacion de capital in- 
dustrial. «La doble tragedia de los paises en desarrollo consiste en 
que no solo fueron victimas de ese proceso de concentration inter- 
national, sino que posteriormente han debido tratar de compensar 
su atraso industrial, es decir, realizar la acumulacion originaria de 
capital industrial, en un mundo que esta inundado con los articulos 
manufacturados por una industria ya madura, la occidental. » 31 
Las colonias americanas habian sido descubiertas, conquistadas y 
colonizadas dentro del proceso de la expansion del capital comercial. 
Europa tendfa sus brazos para alcanzar al mundo entero. Ni Espana 
ni Portugal recibieron los beneficios del arrollador avance del 
mercantilismo capitalista, aunque fueron sus colonias las que, en me- 
dida sustancial, proporcionaron el oro y la plata que nutrieron esa 
expansion. Como hemos visto, si bien los metales preciosos de Ame- 
rica alumbraron la enganosa fortuna de una nobleza espanola que 
vivia su Edad Media tardiamente y a contramano de la historia, si- 
multaneamente sellaron la ruina de Espana en los siglos por venir. 
Fueron otras las comarcas de Europa que pudieron incubar el capita- 
lismo moderno valiendose, en gran parte, de la expropiacion de los 
pueblos primitivos de America. A la rapina de los tesoros acumula- 
dos sucedio la explotacion sistematica, en los socavones y en los yaci- 


30 Ernest Mandel, Tratado de economia marxista, Mexico, 1969. 

31 Ernest Mandel, La teoria marxista de la acumulacion primitiva y la industria- 
lizacion del Tercer Mundo, revista Amaru, num. 6, Lima, abril-junio de 1968. 


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Eduardo Galeano 


mientos, del trabajo forzado de los indigenas y de los negros esclavos 
arrancados de Africa por los traficantes. 

Europa necesitaba oro y plata. Los medios de pago de circulation 
se multiplicaban sin cesar y era preciso alimentar los movimientos del 
capitalismo a la hora del parto: los burgueses se apoderaban de las 
ciudades y fundaban bancos, producian e intercambiaban mercancias, 
conquistaban mercados nuevos. Oro, plata, azucar: la economia colo- 
nial, mas abastecedora que consumidora, se estructuro en funcion de 
las necesidades del mercado europeo, y a su servicio. El valor de las 
exportaciones latinoamericanas de metales preciosos fue, durante pro- 
longados periodos del siglo xvi, cuatro veces mayor que el valor de las 
importaciones, compuestas sobre todo por esclavos, sal, vino y aceite, 
armas, panos y articulos de lujo. Los recursos tluian para que los acu- 
mularan las naciones europeas emergentes. Esta era la mision funda- 
mental que habian trafdo los pioneros, aunque ademas aplicaran el 
Evangelio, casi tan frecuentemente como el latigo, a los indios agoni- 
zantes. La estructura economica de las colonias ibericas nacio subor- 
dinada al mercado externo y, en consecuencia, centralizada en torno 
del sector exportador, que concentraba la renta y el poder. 

A lo largo del proceso, desde la etapa de los metales al posterior 
suministro de alimentos, cada region se identified con lo que produ- 
jo, y produjo lo que de ella se esperaba en Europa: cada produdo, 
cargado en las bodegas de los galeones que surcaban el oceano, se convir- 
tio en una vocation y en un destino. La division internacional del tra- 
bajo, tal como fue surgiendo junto con el capitalismo, se parecia mas 
bien a la distribution de funciones entre un jinete y un caballo, como 
dice Paul Baran 32 . Los mercados del mundo colonial crecieron como 
meros apendices del mercado interno del capitalismo que irrumpia. 

Celso Furtado advierte 33 que los senores feudales europeos obte- 
nfan un excedente economico de la poblacion por ellos dominada, y 
lo utilizaban, de una u otra forma, en sus mismas regiones, en tanto 
que el objetivo principal de los espanoles que recibieron del rey mi- 
nas, tierras e indigenas en America, consistia en sustraer un exceden- 
te para transferirlo a Europa. Esta observation contribuye a aclarar el 


32 Paul Baran, Economia politico del crecimiento, Mexico, 1959. 

33 Celso Furtado, La economia latinoamericana desde la conquista iberica hasta la 
revolucion cubana, Santiago de Chile, 1969, y Mexico, 1969. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


fin ultimo que tuvo, desde su implantation, la economia colonial ame- 
ricana; aunque formalmente mostrara algunos rasgos feudales, ac- 
tuaba al servicio del capitalismo naciente en otras comarcas. A1 fin y 
al cabo, tampoco en nuestro tiempo la existencia de los centros ricos 
del capitalismo puede explicarse sin la existencia de las periferias po- 
bres y sometidas: unos y otras integran el mismo sistema. 

Pero no todo el excedente se evadia hacia Europa. La economia 
colonial tambien financiaba el despilfarro de los mercaderes, los due- 
nos de las minas y los grandes propietarios de tierras, quienes se 
repartfan el usufructo de la mano de obra indfgena y negra bajo la 
mirada celosa y omnipotente de la Corona y su principal asociada, la 
Iglesia. El poder estaba concentrado en pocas manos, que enviaban a 
Europa metales y alimentos, y de Europa recibian los artfculos 
suntuarios a cuyo disfrute consagraban sus fortunas crecientes. No 
tenian, las clases dominantes, el menor interes en diversificar las eco- 
nomfas internas ni en elevar los niveles tecnicos y culturales de la 
poblacion: era otra su funcion dentro del engranaje international 
para el que actuaban, y la inmensa miseria popular, tan lucrativa des- 
de el punto de vista de los intereses reinantes, impedia el desarrollo 
de un mercado interno de consumo. 

Una economista francesa 34 sostiene que la peor herencia colonial 
de America Latina, que explica su considerable atraso actual, es la 
falta de capitales. Sin embargo, toda la information historica muestra 
que la economia colonial produjo, en el pasado, una enorme riqueza 
a las clases asociadas, dentro de la region, al sistema colonialista de 
dominio. La cuantiosa mano de obra disponible, que era gratuita o 
practicamente gratuita, y la gran demanda europea por los produc- 
tos americanos, hicieron posible, dice Sergio Bagu 35 «una precoz y 
cuantiosa acumulacion de capitales en las colonias ibericas. El nucleo 
de beneficiarios, lejos de irse ampliando, fue reduciendose en pro- 
portion a la masa de poblacion, como se desprende del hecho cierto 
de que el numero de europeos y criollos desocupados aumentara sin 
cesar». El capital que restaba en America, una vez deducida la parte del 
leon que se volcaba al proceso de acumulacion primitiva del capitalismo 
europeo, no generaba, en estas tierras, un proceso analogo al de Europa, 

34 J. Beaujeau-Garnier, L'economie de VAmerique Latine, Paris, 1949. 

35 Sergio Bagu, Economia de la sociedad colonial. Ensayo de historia comparada 

de America Latina, Buenos Aires, 1949. 


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Eduardo Galeano 


para echar las bases del desarrollo industrial, sino que se desviaba a la 
construction de grandes palacios y templos ostentosos, a la compra de 
joyas y ropas y muebles de lujo, al mantenimiento de servidumbres nu- 
merosas y al despilfarro de las fiestas. En buena medida, tambien, ese 
excedente quedaba inmovilizado en la compra de nuevas tierras o conti- 
nuaba girando en las actividades especulativas y comerciales. 

En el ocaso de la era colonial, encontrara Humboldt en Mexico 
«una enorme masa de capitales amontonados en manos de los pro- 
pietarios de minas, o en las de negociantes que se han retirado del 
comercio». No menos de la mitad de la propiedad raiz y del capital 
total de Mexico pertenecia, segun su testimonio, a la Iglesia, que 
ademas controlaba buena parte de las tierras restantes mediante hi- 
potecas 36 . Los mineros mexicanos invertian sus excedentes en la com- 
pra de latifundios y en los emprestitos en hipoteca, al igual que los 
grandes exportadores de Veracruz y Acapulco; la jerarquia clerical 
extendia sus bienes en la misma direction. Las residencias capaces de 
convertir al plebeyo en principe y los templos despampanantes na- 
cian como los hongos despues de la lluvia. 

En el Peru, a mediados del siglo xvii, grandes capitales proceden- 
tes de los encomenderos, mineros, inquisidores y funcionarios de la 
administration imperial se volcaban al comercio. Las fortunas naci- 
das en Venezuela del cultivo del cacao, iniciado a fines del siglo xvi, 
latigo en mano, a costa de legiones de esclavos negros, se invertian 
«en nuevas plantaciones y otros cultivos comerciales, asi como en 
minas, bienes raices urbanos, esclavos y hatos de ganado» 37 . 


RUINAS DE POTOSI: EL CICLO DE LA PLATA 

Analizando la naturaleza de las relaciones «metropoli-satelite» a lo 
largo de la historia de America Latina como una cadena de subordi- 
nations sucesivas, Andre Gunder Frank ha destacado, en una de sus 
obras 38 , que las regiones hoy dia mas signadas por el subdesarrollo y 

36 Alexander von Humboldt, Ensayo sobre el Reino de la Nueva Espana, Mexico, 
1944. 

37 Sergio Bagu, op. cit. 

38 Andre Gunder Frank, Capitalism and Underdevelopment in Latin America, 
Nueva York, 1967. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


la pobreza son aquellas que en el pasado han tenido lazos mas estre- 
chos con la metropoli y han disfrutado de perfodos de auge. Son las 
regiones que fueron las mayores productoras de bienes exportados 
hacia Europa o, posteriormente, hacia Estados Unidos, y las fuentes 
mas caudalosas de capital: regiones abandonadas por la metropoli 
cuando por una u otra razon los negocios decayeron. 

Potosi brinda el ejemplo mas claro de esta caida hacia el vado. Las 
minas de plata de Guanajuato y Zacatecas, en Mexico, vivieron su 
auge posteriormente. En los siglos xvi y xvn, el cerro rico de Potosi fue 
el centro de la vida colonial americana: a su alrededor giraban, de un 
modo u otro, la economia chilena, que le proporcionaba trigo, carne 
seca, pieles y vinos; la ganaderfa y las artesanias de Cordoba y Tucu- 
man, que la abastecian de animales de traction y de tejidos; las minas 
de mercurio de Huancavelica y la region de Arica, por donde se 
embarcaba la plata para Lima, principal centro administrative de la 
epoca. El siglo xvni senala el principio del fin para la economia de la 
plata que tuvo su centro en Potosi; sin embargo, en la epoca de la 
independencia, todavia la poblacion del territorio que hoy compren- 
de Bolivia era superior a la que habitaba lo que hoy es la Argentina. 
Siglo y medio despues, la poblacion boliviana es casi seis veces menor 
que la poblacion argentina. 

Aquella sociedad potosina, enferma de ostentation y despilfarro, 
solo dejo a Bolivia la vaga memoria de sus esplendores, las ruinas de 
sus iglesias y palacios, y ocho millones de cadaveres de indios. Cual- 
quiera de los diamantes incrustados en el escudo de un caballero rico 
valia mas, al fin y al cabo, que lo que un indio podia ganar en toda su 
vida de mitayo, pero el caballero se fugo con los diamantes. Bolivia, 
hoy uno de los paises mas pobres del mundo, podria jactarse -si ello 
no resultara pateticamente inutil- de haber nutrido la riqueza de los 
paises mas ricos. En nuestros dias, Potosi es una pobre ciudad de la 
pobre Bolivia: «La ciudad que mas ha dado al mundo y la que menos 
tiene», como me dijo una vieja senora potosina, envuelta en un kilo- 
metrico chal de lana de alpaca, cuando conversamos ante el patio 
andaluz de su casa de dos siglos. Esta ciudad condenada a la nostal- 
gia, atormentada por la miseria y el frio, es todavia una herida abierta 
del sistema colonial en America: una acusacion. El mundo tendria 
que empezar por pedirle disculpas. 

Se vive de los escombros. En 1640, el padre Alvaro Alonso-Barba 


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Eduardo Galeano 


publico en Madrid, en la imprenta del reino, su excelente tratado 
sobre el arte de los metales. El estano, escribio Barba, «es veneno» 39 . 
Menciono cerros donde «hay mucho estano, aunque lo conocen po- 
cos, y por no hallarle la plata que todos buscan, le echan por ahi». En 
Potosi se explota ahora el estano que los espanoles arrojaron a un 
lado como basura. Se venden las paredes de las casas viejas como 
estano de buena ley. Desde las bocas de los cinco mil socavones que 
los espanoles abrieron en el cerro rico se ha chorreado la riqueza a lo 
largo de los siglos. El cerro ha ido cambiando de color a medida que 
los tiros de dinamita lo han ido vaciando y le han bajado el nivel de la 
cumbre. Los montones de roca, acumulados en torno de los infinitos 
agujeros, tienen todos los colores: son rosados, lilas, purpuras, ocres, 
grises, dorados, pardos. Una colcha de retazos. Los llamperos rom- 
pen la roca y las palliris indigenas, de mano sabia para pesar y sepa- 
rar, picotean, como pajaritos, los restos minerales. Buscan estano. En 
los viejos socavones que no estan inundados, los mineros entran to- 
davia, la lampara de carburo en una mano, encogidos los cuerpos, 
para arrancar lo que se pueda. Plata no hay. Ni un relumbron; los 
espanoles barrian las vetas hasta con escobillas. Los pallacos cavan a 
pico y pala pequenos tuneles para extraer estano de los despojos. «E1 
cerro es rico todavia -me decia sin asombro un desocupado que 
aranaba la tierra con las manos-. Dios ha de ser, figurese: el mineral 
crece como si fuera planta, igual». Frente al cerro rico de Potosi, se 
alza el testigo de la devastation. Es un monte llamado Huakajchi, que 
en quechua significa: «Cerro que ha llorado». De sus laderas brotan 
muchos manantiales de agua pura, los «ojos de agua» que dan de 
beber a los mineros. 

En sus epocas de auge, al promediar el siglo xvn, la ciudad habia 
congregado a muchos pintores y artesanos espanoles o criollos o 
imagineros indigenas que imprimieron su sello al arte colonial ame- 
ricano. Melchor Perez de Holguin, El Greco de America, dejo una 
vasta obra religiosa que a la vez delata el talento de su creador y el 
aliento pagano de estas tierras. Los artistas locales cometian herejias, 
como el cuadro que muestra a laVirgen Maria ofreciendo un pecho a 
Jesus y el otro a su marido. Los orfebres, los cinceladores de plateria, 
los maestros del repujado y los ebanistas, artifices del metal, la made- 

39 Alvaro Alonso-Barba, Arte de los metales, Potosi, 1967. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


ra fina, el yeso y los marfiles nobles, nutrieron las numerosas iglesias 
y monasterios de Potosi con tallas y altares de infinitas filigranas, 
relumbrantes de plata, y pulpitos y retablos valiosisimos. Los frentes 
barrocos de los templos, trabajados en piedra, han resistido el emba- 
te de los siglos, pero no ha ocurrido lo mismo con los cuadros, en 
muchos casos mortalmente mordidos por la humedad, ni con las 
figuras y objetos de poco peso. Los turistas y los parrocos han vacia- 
do las iglesias de cuanta cosa han podido llevarse: desde los calices y 
las campanas hasta las tallas de San Francisco y Cristo en haya o 
fresno. 

Estas iglesias desvalijadas, cerradas ya en su mayoria, se estan 
viniendo abajo, aplastadas por los anos. Es una lastima, porque cons- 
tituyen todavia, aunque hayan sido saqueadas, formidables tesoros 
en pie de un arte colonial que funde y enciende todos los estilos, 
valioso en el genio y en la herejia: el «signo escalonado» deTiahuanacu 
en lugar de la cruz y la cruz junto al sagrado sol y la sagrada luna, las 
virgenes y los santos con pelo natural, las uvas y las espigas enrosca- 
das en las columnas, hasta los capiteles, junto con la kantuta, la flor 
imperial de los incas; las sirenas, Baco y la fiesta de la vida alternando 
con el ascetismo romanico, los rostros morenos de algunas divinidades 
y las cariatides de rasgos indigenas. Hay iglesias que han sido 
reacondicionadas para prestar, ya vacias de fieles, otros servicios. La 
iglesia de San Ambrosio se ha convertido en el cine Omiste; en febre- 
ro de 1970, sobre los bajorrelieves barrocos del frente se anunciaba 
el proximo estreno: «E1 mundo esta loco, loco, loco». El templo de la 
Compania de Jesus se convirtio tambien en cine, despues en deposito 
de mercaderfas de la empresa Grace y por ultimo en almacen de 
viveres para la caridad publica. Pero otras pocas iglesias estan aun, 
mal que bien, en actividad: hace por lo menos siglo y medio que los 
vecinos de Potosi queman cirios a falta de dinero. La de San Francis- 
co, por ejemplo. Dicen que la cruz de esta iglesia crece algunos cen- 
timetres por ano, y que tambien crece la barba del Senor de la Vera 
Cruz, un imponente Cristo de plata y seda que aparecio en Potosi, 
traido por nadie, hace cuatro siglos. Los curas no niegan que cada 
determinado tiempo lo afeitan, y le atribuyen, hasta por escrito, todos 
los milagros: conjuraciones sucesivas de sequias y pestes, guerras en 
defensa de la ciudad acosada. 

Sin embargo, nada pudo el Senor de la Vera Cruz contra la deca- 


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Eduardo Galeano 


dencia de Potosi. La extenuation de la plata habia sido interpretada 
como un castigo divino por las atrocidades y los pecados de los mine- 
ros. Atras quedaron las misas espectaculares; como los banquetes y 
las corridas de toros, los bailes y los fuegos de artificio, el culto reli- 
gioso a todo lujo habia sido tambien, al fin y al cabo, un subproducto 
del trabajo esclavo de los indios. Los mineros hacian, en la epoca del 
esplendor, fabulosas donaciones para las iglesias y los monasteries, y 
celebraban suntuosos oficios funebres. Llaves de plata pura para las 
puertas del cielo: el mercader Alvaro Bejarano habia ordenado, en su 
testamento de 1559, que acompanaran su cadaver «todos los curas y 
sacerdotes de Potosi». El curanderismo y la brujeria se mezclaban 
con la religion autorizada, en el delirio de los fervores y los panicos de 
la sociedad colonial. La extremauncion con campanillay palio podia, 
como la comunion, curar al agonizante, aunque resultaba mucho 
mas eficaz un jugoso testamento para la construction de un templo o 
de un altar de plata. Se combatia la fiebre con los evangelios: las 
oraciones en algunos conventos refrescaban el cuerpo; en otros, da- 
ban calor. «E1 Credo era fresco como el tamarindo o el nitro dulce y la 
Salve era calida como el azahar o el cabello de choclo...» 40 . 

En la calle Chuquisaca puede uno admirar el frontis, roido por los 
siglos, de los condes de Carma y Cayara, pero el palacio es ahora el 
consultorio de un cirujano-dentista; la heraldica del maestre de cam- 
po don Antonio Lopez de Quiroga, en la calle Lanza, adorna ahora 
una escuelita; el escudo del marques de Otavi, con sus leones 
rampantes, luce en el portico del Banco National. «En que lugares 
viviran ahora. Lejos se han debido ir...». La anciana potosina, atada a 
su ciudad, me cuenta que primero se fueron los ricos, y despues 
tambien se fueron los pobres: Potosi tiene ahora tres veces menos 
habitantes que hace cuatro siglos. Contemplo el cerro desde una 
azotea de la calle Uyuni, una muy angosta y viboreante callejuela 
colonial, donde las casas tienen grandes balcones de madera tan pe- 
gados de vereda a vereda que pueden los vecinos besarse o golpearse 
sin necesidad de bajar a la calle. Sobreviven aqui, como en toda la 
ciudad, los viejos candiles de luz mortecina bajo los cuales, al decir de 
Jaime Molins, «se solventaron querellas de amor y se escurrieron, 
como duendes, embozados Caballeros, damas elegantes y tahures». 

® Gustavo Adolfo Otero, op. cit. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


La ciudad tiene ahora luz electrica, pero no se nota mucho. En las 
plazas oscuras, a la luz de los viejos faroles, funcionan las tombolas 
por las noches: vi rifar un pedazo de torta en medio de un gentio. 

Junto con Potosi, cayo Sucre. Esta ciudad del valle, de clima agra- 
dable, que antes se habia llamado Charcas, La Plata y Chuquisaca 
sucesivamente, disfruto buena parte de la riqueza que manaba de las 
veras del cerro rico de Potosi. Gonzalo Pizarro, hermano de Francis- 
co, habia instalado alii su corte, fastuosa como la del rey que quiso ser 
y no pudo; iglesias y caserones, parques y quintas de recreo brotaban 
continuamente junto con los juristas, los misticos y los retoricos poe- 
tas que fueron dando a la ciudad, de siglo en siglo, su sello. «Silencio, 
es Sucre. Silencio no mas, pues. Pero antes. ..». Antes, esta fue la capi- 
tal cultural de dos virreinatos, la sede del principal arzobispado de 
America y del mas poderoso tribunal de justicia de la colonia, la ciu- 
dad mas ostentosa y culta de America del Sur. Dona Cecilia Contreras 
de Torres y dona Maria de las Mercedes Torralba de Gramajo, senoras 
de Ubina y Colquechaca, daban banquetes de Camacho: competian 
en el derroche de las fabulosas rentas que producian sus minas de 
Potosi, y cuando las opiparas fiestas concluian arrojaban por los bal- 
cones la vajilla de plata y hasta los enseres de oro, para que los reco- 
giesen los transeuntes afortunados. 

Sucre cuenta todavia con una Torre Eiffel y con sus propios Arcos 
deTriunfo, y dicen que con las joyas de suVirgen se podria pagar toda 
la gigantesca deuda externa de Bolivia. Pero las famosas campanas de 
las iglesias que en 1809 cantaron con jubilo a la emancipation de 
America, hoy ofrecen un tanido funebre. La ronca campana de San 
Francisco, que tantas veces anunciara sublevaciones y motines, hoy 
dobla por la mortal inmovilidad de Sucre. Poco importa que siga 
siendo la capital legal de Bolivia, y que en Sucre resida todavia la 
Suprema Corte de Justicia. Por las calles pasean innumerables legu- 
leyos, enclenques y de piel amarilla, sobrevivientes testimonies de la 
decadencia: doctores de aquellos que usaban quevedos, con cinta 
negra y todo. Desde los grandes palacios vacios, los ilustres patriar- 
cas de Sucre envian a sus sirvientes a vender empanadas a las venta- 
nillas del ferrocarril. Flubo quien supo comprar, en otras horas afor- 
tunadas, hasta un titulo de principe. 

En Potosi y en Sucre solo quedaron vivos los fantasmas de la 
riqueza muerta. En Huanchaca, otra tragedia boliviana, los capitales 


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Eduardo Galeano 


anglochilenos agotaron, durante el siglo pasado, vetas de plata de 
mas de dos metros de ancho, con una altisima ley; ahora solo restan 
las ruinas humeantes de polvo. Huanchaca continua en los mapas, 
como si todavia existiera, identificada como un centro minero toda- 
via vivo, con su pico y su pala cruzados. 

^Tuvieron mejor suerte las minas mexicanas de Guanajuato y 
Zacatecas? Con base en los datos que proporciona Alexander von 
Humboldt, se ha estimado en unos cinco mil millones de dolares actua- 
les la magnitud del excedente economico evadido de Mexico entre 1760 
y 1809, apenas medio siglo, a traves de las exportaciones de plata y oro 41 . 
Por entonces no habia minas mas importantes en America. El gran 
sabio aleman compare la mina de Valenciana, en Guanajuato, con la 
Himmels Furst de Sajonia, que era la mas rica de Europa: la Valencia- 
na producia 36 veces mas plata, al filo del siglo, y dejaba a sus accio- 
nistas ganancias 33 veces mas altas. El conde Santiago de la Laguna 
vibraba de emotion al describir, en 1732, el distrito minero de 
Zacatecas y «los preciosos tesoros que ocultan sus profundos senos», 
en los cerros dodos honrados con mas de cuatro mil bocas, para 
mejor servir con el fruto de sus entranas a ambas Majestades», Dios 
y el Rey, y «para que todos acudan a beber y participar de lo grande, 
de lo rico, de lo docto, de lo urbano y de lo noble», porque era «fuente 
de sabiduria, policia, armasynobleza...» 42 . El cura Marmolejo descri- 
bia mas tarde a la ciudad de Guanajuato, atravesada por los puentes, 
con jardines que tanto se paredan a los de Semiramis en Babilonia y 
los templos deslumbrantes, el teatro, la plaza de toros, los palenques 
de gallos y las torres y las cupulas alzadas contra las verdes laderas de 
las montanas. Pero este era «el pais de la desigualdad» y Humboldt 


41 Fernando Carmona, prologo a Diego Lopez Rosado, Historia y pensamiento 
economico de Mexico, Mexico, 1968. 

42 D. Joseph Ribera Bernardez, Conde Santiago de la Laguna, Descripcion 
breve de la muy noble y leal ciudad de Zacatecas, en Gabriel Salinas de la Torre, 
Testimonios de Zacatecas, Mexico, 1946. Ademas de esta obra y del ensayo de 
Humboldt, el autor ha consultado: Luis Chavez Orozco, Revolucion indus- 
trial - Revolucion politico, Biblioteca del Obrero y Campesino, Mexico, s. f.; 
Lucio Marmolejo, Efemerides guanajuatenses, o datos para format' la historia 
de la ciudad de Guanajuato, Guanajuato, 1883; Jose Maria Luis Mora, Mexi- 
co y sus revoluciones, Mexico, 1965; y para los datos de la actualidad. La 
economta del estado de Zacatecas y La economia del estado de Guanajuato, de la 
serie de investigaciones del Sistema Bancos de Comercio, Mexico, 1968. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


pudo escribir sobre Mexico: «Acaso en ninguna parte la desigualdad 
es mas espantosa... la arquitectura de los edificios publicos y priva- 
dos, la finura del ajuar de las mujeres, el aire de la sociedad; todo 
anuncia un extremo de esmero que se contrapone extraordinaria- 
mente a la desnudez, ignorancia y rusticidad del populacho». Los 
socavones engullian hombres y mulas en las lomas de las cordilleras; 
los indios, «que vivian solo para salir del dia», padecian hambre ende- 
rnica y las pestes los mataban como moscas. En un solo ano, 1784, 
una oleada de enfermedades provocadas por la falta de alimentos 
que resulto de una helada arrasadora, habia segado mas de ocho mil 
vidas en Guanajuato. 

Los capitales no se acumulaban, sino que se derrochaban. Se 
practicaba el viejo dicho: «Padre mercader, hijo caballero, nieto por- 
diosero». En una representation dirigida al gobierno, en 1843, Lucas 
Alaman formulo una sombria advertencia, mientras insistia en la ne- 
cesidad de defender la industria nacional mediante un sistema de 
prohibiciones y fuertes gravamenes contra la competencia extranje- 
ra: «Preciso es recurrir al fomento de la industria, como unica fuente 
de una prosperidad universal -decia- De nada serviria a Puebla la 
riqueza de Zacatecas, si no fuese por el consumo que proporciona a 
sus manufacturas, y si estas decayesen otra vez como antes ha suce- 
dido, se arruinaria ese departamento ahora floreciente, sin que pu- 
diese salvarlo de la miseria la riqueza de aquellas minas». La profecfa 
resulto certera. En nuestros dias, Zacatecas y Guanajuato ni siquiera 
son las ciudades mas importantes de sus propias comarcas. Ambas 
languidecen rodeadas de los esqueletos de los campamentos de la 
prosperidad minera. Zacatecas, alta y arida, vive de la agricultura y 
exporta mano de obra hacia otros estados; son bajisimas las leyes 
actuales de sus minerales de oro y plata, en relation con los buenos 
tiempos pasados. De las cincuenta minas que el distrito de Guanajuato 
tenia en explotacion, apenas quedan, ahora, dos. No crece la pobla- 
cion de la hermosa ciudad, pero afluyen los turistas a contemplar el 
esplendor exuberante de los viejos tiempos, a pasear por las callejue- 
las de nombres roman ticos, ricas de leyendas, y a horrorizarse con las 
cien momias que las sales de la tierra han conservado intactas. La 
mitad de las familias del estado de Guanajuato, con un promedio de 
mas de cinco miembros, viven actualmente en chozas de una sola 
habitation. 


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Eduardo Galeano 


El derramamiento de la sangre y de las lAgrimas: y sin embargo, 
el Papa habia resuelto que los indios tenian alma 

En 1581, Felipe II habia afirmado, ante la audiencia de Guadalajara, 
que ya un tercio de los indigenas de America habia sido aniquilado, y 
que los que aun vivian se veian obligados a pagar tributos por los 
muertos. El monarca dijo, ademas, que los indios eran comprados y 
vendidos. Que dormian a la intemperie. Que las madres mataban a 
sus hijos para salvarlos del tormento en las minas 43 . Pero la hipocresia 
de la Corona tenia menos limites que el Imperio: la Corona recibia 
una quinta parte del valor de los metales que arrancaban sus subditos 
en toda la extension del Nuevo Mundo hispanico, ademas de otros 
impuestos, y otro tanto ocurria, en el siglo xvm, con la Corona portu- 
guesa en tierras de Brasil. La plata y el oro de America penetraron 
como un acido corrosivo, al decir de Engels, por todos los poros de la 
sociedad feudal moribunda en Europa, y al servicio del naciente 
mercantilismo capitalista los empresarios mineros convirtieron a los 
indigenas y a los esclavos negros en un numerosisimo «proletariado 
externo» de la economia europea. La esclavitud grecorromana resu- 
citaba en los hechos, en un mundo distinto; al infortunio de los indi- 
genas de los imperios aniquilados en la America hispanica hay que 
sumar el terrible destino de los negros arrebatados a las aldeas afri- 
canas para trabajar en Brasil y en las Antillas. La economia colonial 
latinoamericana dispuso de la mayor concentration de fuerza de trabajo 
hasta entonces conocida, para hacer posible la mayor concentration de 
riqueza de que jamas haya dispuesto civilization alguna en la historia 
mundial. 

Aquella violenta marea de codicia, horror y bravura no se abatio 
sobre estas comarcas sino al precio del genocidio nativo: las investi- 
gaciones recientes mejor fundadas atribuyen al Mexico precolombi- 
no una poblacion que oscila entre los veinticinco y treinta millones, y 
se estima que habia una cantidad semejante de indios en la region 
andina; America Central y las Antillas contaban entre diez y trece 
millones de habitantes. Los indios de las Americas sumaban no menos 
de setenta millones, y quiza mas, cuando los conquistadores extranjeros 
aparecieron en el horizonte; un siglo y medio despues se habfan reduci- 

15 John Collier, The Indians of America, NuevaYork, 1947. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


do, en total, a solo tres millones y medio 44 . Segun el marques de Barinas, 
entre Lima y Paita, donde habian vivido mas de dos millones de in- 
dios, no quedaban mas que cuatro mil familias indlgenas en 1685. El 
arzobispo Linan y Cisneros negaba el aniquilamiento de los indios: 
«Es que se ocultan -decia- para no pagar tributos, abusando de la 
libertad de que gozan y que no tenian en la epoca de los incas» 45 . 

Manaba sin cesar el metal de las vetas americanas, y de la corte 
espanola llegaban, tambien sin cesar, ordenanzas que otorgaban una 
protection de papel y una dignidad de tinta a los indlgenas, cuyo 
trabajo extenuante sustentaba al reino. La fiction de la legalidad 
amparaba al indio; la explotacion de la realidad lo desangraba. De la 
esclavitud a la encomienda de servicios, y de esta a la encomienda de 
tributos y al regimen de salarios, las variantes en la condition juridi- 
ca de la mano de obra indigena no alteraron mas que superficial- 
mente su situation real. La Corona consideraba tan necesaria la 
explotacion inhumana de la fuerza de trabajo aborigen, que en 1601 
Felipe III dicto reglas prohibiendo el trabajo forzoso en las minas y, 
simultaneamente, envio otras instrucciones secretas ordenando con- 
tinuarlo «en caso de que aquella medida hiciese flaquear la produc- 
tion^ 6 . Del mismo modo, entre 1616 y 1619 el visitador y goberna- 
dor Juan de Solorzano hizo una investigation sobre las condiciones 
de trabajo en las minas de mercurio de Huancavelica: «...el veneno 
penetraba en la pura medula, debilitando los miembros todos y pro- 
vocando un temblor constante, muriendo los obreros, por lo gene- 
ral, en el espacio de cuatro anos», informo al Consejo de Indias y al 
monarca. Pero en 1631 Felipe IV ordeno que se continuara alii con el 
mismo sistema, y su sucesor, Carlos II, renovo tiempo despues el 
decreto. Estas minas de mercurio eran directamente explotadas por 
la Corona, a diferencia de las minas de plata, que estaban en manos 
de empresarios privados. 

En tres centurias, el cerro rico de Potosi quemo, segun Josiah 
Conder, ocho millones de vidas. Los indios eran arrancados de las 
comunidades agricolas y arriados, junto con sus mujeres y sus hijos, 
rumbo al cerro. De cada diez que marchaban hacia los altos paramos 

44 Segun Darcy Ribeiro, op. cit., con datos de Henry F. Dobyns, Paul Thompson 

y otros. 

45 Emilio Romero, Historia economica del Peru, Buenos Aires, 1949. 

46 Enrique Finot, Nueva historia de Bolivia, Buenos Aires, 1946. 


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helados, siete no regresaban jamas. Luis Capoche, que era dueno de 
minas y de ingenios, escribio que «estaban los caminos cubiertos que 
parecia que se mudaba el reino». En las comunidades, los indigenas 
habian visto «volver muchas mujeres afligidas sin sus maridos y mu- 
chos hijos huerfanos sin sus padres» y sabian que en la mina espera- 
ban «mil muertes y desastres». Los espanoles batian cientos de millas 
a la redonda en busca de mano de obra. Muchos de los indios morian 
por el camino, antes de llegar a Potosi. Pero eran las terribles condi- 
ciones de trabajo en la mina las que mas gente mataban. El dominico 
fray Domingo de Santo Tomas denunciaba al Consejo de Indias, en 
1550, a poco de nacida la mina, que Potosi era una «boca del infier- 
no» que anualmente tragaba indios por millares y millares y que los 
rapaces mineros trataban a los naturales «como a animales sin due- 
no».Y fray Rodrigo de Loaysa diria despues: «Estos pobres indios son 
como las sardinas en el mar. Asi como los otros peces persiguen a las 
sardinas para hacer presa en ellas y devorarlas, asf todos en estas 
tierras persiguen a los miserables indios. ..» 47 . Los caciques de las 
comunidades tenian la obligation de remplazar a los mitayos que 
iban muriendo, con nuevos hombres de dieciocho a cincuenta anos 
de edad. El corral de repartimiento, donde se adjudicaban los indios a 
los duenos de las minas y los ingenios, una gigantesca cancha de 
paredes de piedra, sirve ahora para que los obreros jueguen al futbol; 
la carcel de los mitayos, un informe monton de ruinas, puede ser 
todavfa contemplada a la entrada de Potosi. 

En la Recopilacion de Leyes de Indias no faltan decretos de aquella 
epoca estableciendo la igualdad de derechos de los indios y los es- 
panoles para explotar las minas y prohibiendo expresamente que se 
lesionaran los derechos de los nativos. La historia formal -letra 
muerta que en nuestros tiempos recoge la letra muerta de los tiem- 
pos pasados- no tendria de que quejarse, pero mientras se debatia 
en legajos infinitos la legislation del trabajo indigena y estallaba en 
tinta el talento de los juristas espanoles, en America la ley «se acata- 
ba pero no se cumplia». En los hechos, «el pobre del indio es una 
moneda -al decir de Luis Capoche- con la cual se halla todo lo que 
es menester, como con oro y plata, y muy mejor». Numerosos indi- 
viduos reivindicaban ante los tribunales su condition de mestizos 

47 Obras citadas. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


para que no los mandaran a los socavones, ni los vendieran y 
revendieran en el mercado. 

A fines del siglo xvm, Concolorcorvo, por cuyas venas corria san- 
gre indigena, renegaba asf de los suyos: «No negamos que las minas 
consumen numero considerable de indios, pero esto no procede del 
trabajo que tienen en las minas de plata y azogue, sino del libertinaje 
en que viven». El testimonio de Capoche, que tenia muchos indios a 
su servicio, resulta ilustrativo en este sentido. Las glaciales tempera- 
turas de la intemperie alternaban con los calores infernales en lo 
hondo del cerro. Los indios entraban en las profundidades, «y ordi- 
nariamente los sacan muertos y otros quebradas las cabezas y pier- 
nas, y en los ingenios cada dia se hieren». Los mitayos hacian saltar el 
mineral a punta de barreta y luego lo subian cargandolo a la espalda, 
por escalas, a la luz de una vela. Fuera del socavon, movian los largos 
ejes de madera en los ingenios o fundian la plata a fuego, despues de 
molerla y lavarla. 

La «mita» era una maquina de triturar indios. El empleo del mer- 
curio para la extraction de la plata por amalgama envenenaba tanto 
o mas que los gases toxicos en el vientre de la tierra. Hacia caer el 
cabello y los dientes y provocaba temblores indominables. Los 
«azogados» se arrastraban pidiendo limosna por las calles. Seis mil 
quinientas fogatas ardian en la noche sobre las laderas del cerro rico, 
y en ellas se trabajaba la plata valiendose del viento que enviaba el 
«glorioso san Agustino» desde el cielo. A causa del humo de los hor- 
nos no habia pastos ni sembradios en un radio de seis leguas alrede- 
dor de Potosi, y las emanaciones no eran menos implacables con los 
cuerpos de los hombres. 

No faltaban las justificaciones ideologicas. La sangria del Nuevo 
Mundo se convertia en un acto de caridad o una razon de fe. Junto 
con la culpa nacio todo un sistema de coartadas para las conciencias 
culpables. Se transformaba a los indios en bestias de carga, porque 
resistian un peso mayor que el que soportaba el debil lomo de la 
llama, y de paso se comprobaba que, en efecto, los indios eran bestias 
de carga. Un virrey de Mexico consideraba que no habia mejor re- 
medio que el trabajo en las minas para curar la «maldad natural» de 
los indigenas. Juan Gines de Sepulveda, el humanista, sostenia que los 
indios merecian el trato que recibian porque sus pecados e idolatrias 
constituian una ofensa contra Dios. El conde de Button afirmaba que 


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Eduardo Galeano 


no se registraba en los indios, animales frigidos y debiles, «ninguna 
actividad del alma». El abate De Paw inventaba una America donde 
los indios degenerados alternaban con perros que no sabian ladrar, 
vacas incomestibles y camellos impotentes. La America de Voltaire, 
habitada por indios perezosos y estupidos, tenia cerdos con el ombli- 
go a la espalda y leones calvos y cobardes. Bacon, De Maistre, Mon- 
tesquieu, Hume y Bodin se negaron a reconocer como semejantes a 
los «hombres degradados» del Nuevo Mundo. Hegel hablo de la 
impotencia fisica y espiritual de America y dijo que los indigenas 
habian perecido al soplo de Europa 48 . 

En el siglo xvn, el padre Gregorio Garcia sostenia que los indios 
eran de ascendencia judia, porque al igual que los judios «son pere- 
zosos, no creen en los milagros de Jesucristo y no estan agradecidos 
a los espanoles por todo el bien que les han hecho». Al menos, no 
negaba este sacerdote que los indios descendieran de Adan y Eva: 
eran numerosos los teologos y pensadores que no habian quedado 
convencidos por la Bula del papa Paulo III, emitida en 1537, que 
habia declarado a los indios «verdaderos hombres». El padre Barto- 
lome de Las Casas agitaba la corte espanola con sus denuncias contra 
la crueldad de los conquistadores de America: en 1557, un miembro 
del real consejo le respondio que los indios estaban demasiado bajos 
en la escala de la humanidad para ser capaces de recibir la fe 49 . Las 
Casas dedico su fervorosa vida a la defensa de los indios frente a los 
desmanes de los mineros y los encomenderos. Decia que los indios 
preferian ir al infierno para no encontrarse con los cristianos. 

A los conquistadores y colonizadores se les «encomendaban» in- 
digenas para que los catequizaran. Pero como los indios debian al 
«encomendero» servicios personales y tributos economicos, no era 
mucho el tiempo que quedaba para introducirlos en el cristiano sen- 
dero de la salvacion. En recompensa a sus servicios, Hernan Cortes 
habia recibido veintitres mil vasallos; se repartian los indios al mismo 
tiempo que se otorgaban las tierras mediante mercedes reales o se las 
obtenia por el despojo directo. Desde 1536 los indios eran otorgados 
en encomienda, junto con su descendencia, por el termino de dos 

48 Antonello Gerbi, La disputa del Nuevo Mundo, Mexico, 1960, y Daniel 
Vidart, op. cit. 

49 Lewis Hanke, Estudios sobre fray Bartolome de Las Casas y sobre la lucha por 
la justicia en la conquista espanola de America, Caracas, 1968. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


vidas: la del encomendero y su heredero inmediato; desde 1629 el 
regimen se fue extendiendo, en la practica. Se vendian las tierras con 
los indios adentro 50 . En el siglo xvm, los indios, los sobrevivientes, 
aseguraban la vida comoda de muchas generaciones por venir. Como 
los dioses vencidos persistian en sus memorias, no faltaban coartadas 
santas para el usufructo de su mano de obra por parte de los vence- 
dores: los indios eran paganos, no merecian otra vida. ^Tiempos pa- 
sados? Cuatrocientos veinte anos despues de la Bula del papa Paulo 
III, en septiembre de 1957, la Corte Suprema de Justicia del Paraguay 
emitio una circular comunicando a todos los jueces del pais que «los 
indios son tan seres humanos como los otros habitantes de la repu- 
blica...» Y el Centro de Estudios Antropologicos de la Universidad 
Catolica de Asuncion realizo posteriormente una encuesta revelado- 
ra en la capital y en el interior: de cada diez paraguayos, ocho creen 
que «los indios son como animales». En Caaguazu, en el Alto Parana 
y en el Chaco, los indios son cazados como fieras, vendidos a precios 
baratos y explotados en regimen de virtual esclavitud. Sin embargo, 
casi todos los paraguayos tienen sangre indigena, y el Paraguay no se 
cansa de componer canciones, poemas y discursos en homenaje al 
«alma guarani». 


La nostalgia peleadora de Tupac Amaru 

Cuando los espanoles irrumpieron en America, estaba en su apogeo 
el imperio teocratico de los incas, que extendia su poder sobre lo que 
hoy llamamos Peru, Bolivia y Ecuador, abarcaba parte de Colombia y 
de Chile y llegaba hasta el norte argentino y la selva brasilena; la 
confederation de los aztecas habia conquistado un alto nivel de efi- 
cacia en el valle de Mexico, y en Yucatan y Centroamerica la civiliza- 
tion esplendida de los mayas persistia en los pueblos herederos, or- 
ganizados para el trabajo y la guerra. 

Estas sociedades han dejado numerosos testimonios de su gran- 
deza, a pesar de todo el largo tiempo de la devastation: monumentos 
religiosos que nada envidian a las piramides egipcias; eficaces crea- 
ciones tecnicas para pelear contra las sequias; objetos de arte que 


50 J. M. Ots Capdequi, op . cit . 


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Eduardo Galeano 


delatan un invicto talento. En el museo de Lima pueden verse cente- 
nares de craneos que fueron objeto de trepanaciones y curaciones 
con placas de oro y plata por parte de los cirujanos incas. Los mayas 
habian sido grandes astronomos, habian medido el tiempo y el espa- 
cio con precision asombrosa, y habian descubierto el valor de la cifra 
cero antes que ningun otro pueblo en la historia. Las acequias y las 
islas artificiales creadas por los aztecas deslumbraron a Hernan Cor- 
tes, aunque no eran de oro. 

La conquista rompio las bases de aquellas civilizaciones. Peores 
consecuencias que la sangre y el fuego de la guerra tuvo la implanta- 
tion de una economia minera. Las minas exigian grandes desplaza- 
mientos de poblacion y desarticulaban las unidades agricolas cornu - 
nitarias; no solo extinguian vidas innumerables a traves del trabajo 
forzado, sino que ademas, indirectamente, abatian el sistema colecti- 
vo de cultivos. Los indios eran conducidos a los socavones, someti- 
dos a la servidumbre de los encomenderos y obligados a entregar por 
nada las tierras que obligatoriamente dejaban o descuidaban. En la 
costa del Pacifico los espanoles destruyeron o dejaron extinguir los 
enormes cultivos de maiz, yuca, frijoles, pallares, mani, papa dulce; el 
desierto devoro rapidamente grandes extensiones de tierra que ha- 
bian recibido vida de la red incaica de irrigation. Cuatro siglos y 
medio despues de la conquista solo quedan rocas y matorrales en el 
lugar de la mayoria de los caminos que unian el imperio. Aunque las 
gigantescas obras publicas de los incas fueron, en su mayor parte, 
borradas por el tiempo o por la mano de los usurpadores, restan aun, 
dibujadas en la cordillera de los Andes, las interminables terrazas que 
permitian y todavia permiten cultivar las laderas de las montanas. Un 
tecnico norteamericano 51 estimaba, en 1936, que si en ese ano se 
hubieran construido, con metodos modernos, esas terrazas, hubie- 
ran costado unos treinta mil dolares por acre. Las terrazas y los acue- 
ductos de irrigation fueron posibles, en aquel imperio que no cono- 
cia la rueda, el caballo ni el hierro, merced a una prodigiosa capaci- 
dad de organization y a un profundo conocimiento del medio, naci- 
do de la relation religiosa del hombre con la tierra -que era sagrada 
y estaba, por lo tanto, siempre viva. 


51 Un miembro del Servicio Norteamericano de Conservation de Suelos, se- 
gun John Collier, op. cit. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


Tambien habfan sido asombrosas las respuestas aztecas al desaffo 
de la naturaleza. En nuestros dfas, los turistas conocen por «jardines 
flotantes» las pocas islas sobrevivientes en el lago desecado donde 
ahora se levanta, sobre las ruinas indlgenas, la capital de Mexico. Esas 
islas habfan sido creadas por los aztecas para dar respuesta al proble- 
ma de la falta de tierras en el lugar elegido para la creation de 
Tenochtitlan. Los indios habfan trasladado grandes masas de barro 
desde las orillas y habfan apresado las nuevas islas de limo entre delga- 
das paredes de canas, hasta que las rafces de los arboles les dieron 
firmeza. Por entre los nuevos espacios de tierra se deslizaban los Ca- 
nales de agua. Sobre estas islas inusitadamente fertiles credo la pode- 
rosa capital de los aztecas, con sus amplias avenidas, sus palacios de 
austera belleza y sus piramides escalonadas: brotada magicamente de 
la laguna, estaba condenada a desaparecer ante los embates de la 
conquista extranjera. Cuatro siglos demorarfa Mexico para alcanzar 
una poblacion tan numerosa como la que existfa en aquellos tiempos. 

Los indlgenas eran, como dice Darcy Ribeiro, el combustible del 
sistema productivo colonial. «Es casi seguro -escribe Sergio Bagu- 
que a las minas hispanas fueron arrojados centenares de indios escul- 
tores, arquitectos, ingenieros y astronomos confundidos entre la mul- 
titud esclava, para realizar un burdo y agotador trabajo de extrac- 
tion. Para la economfa colonial, la habilidad tecnica de esos indivi- 
duos no interesaba. Solo contaban ellos como trabajadores no califi- 
cados.» Pero no se perdieron todas las esquirlas de aquellas culturas 
rotas. La esperanza del renacimiento de la dignidad perdida alum- 
brarfa numerosas sublevaciones indlgenas. En 1781, Tupac Amaru 
puso sitio al Cuzco. 

Este cacique mestizo, directo descendiente de los emperadores 
incas, encabezo el movimiento mesianico y revolucionario de mayor 
envergadura. La gran rebelion estallo en la provincia de Tinta. Monta- 
do en su caballo bianco, Tupac Amaru entro en la plaza de Tungasuca 
y al son de tambores y pututus anuncio que habfa condenado a la 
horca al corregidor real Antonio Juan de Arriaga, y dispuso la prohi- 
bition de la mita de Potosf. La provincia de Tinta estaba quedando 
despoblada a causa del servicio obligatorio en los socavones de plata 
del cerro rico. Pocos dfas despues, Tupac Amaru expidio un nuevo 
bando por el que decretaba la libertad de los esclavos. Abolio todos los 
impuestos y el «repartimiento» de mano de obra indfgena en todas sus 


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Eduardo Galeano 


formas. Los indigenas se sumaban, por millares y millares, a las foer- 
zas del «padre de todos los pobres y de todos los miserables y desva- 
lidos». A1 frente de sus guerrilleros, el caudillo se lanzo sobre el Cuzco. 
Marchaba predicando arengas: todos los que murieran bajo sus orde- 
nes en esta guerra resucitarfan para disfrutar las felicidades y las ri- 
quezas de las que habian sido despojados por los invasores. Se suce- 
dieron victorias y derrotas; por fin, traicionado y capturado por uno 
de sus jefes, Tupac Amaru foe entregado, cargado de cadenas, a los 
realistas. En su calabozo entro el visitador Areche para exigirle, a cambio 
de promesas, los nombres de los complices de la rebelion. Tupac Amaru 
le contesto con desprecio: «Aqui no hay mas complices que tu y yo; tu 
por opresor, y yo por libertador, merecemos la muerte» 52 . 

Tupac foe sometido a suplicio, junto con su esposa, sus hijos y sus 
principales partidarios, en la plaza del Wacaypata, en el Cuzco. Le 
cortaron la lengua. Ataron sus brazos y sus piernas a cuatro caballos, 
para descuartizarlo, pero el cuerpo no se partio. Lo decapitaron al pie 
de la horca. Enviaron la cabeza a Tinta. Uno de sus brazos foe a 
Tungasuca y el otro a Carabaya. Mandaron una pierna a Santa Rosa y 
la otra a Livitaca. Le quemaron el torso y arrojaron las cenizas al rio 
Watanay. Se recomendo que foera extinguida toda su descendencia, 
hasta el cuarto grado. 

En 1802, otro cacique descendiente de los incas, Astorpilco, recibio 
la visita de Humboldt. Fue en Cajamarca, en el exacto sitio donde su 
antepasado, Atahualpa, habia visto por primera vez al conquistador 
Pizarro. El hijo del cacique acompano al sabio aleman a recorrer las 
ruinas del pueblo y los escombros del antiguo palacio incaico, y mien- 
tras caminaban le hablaba de los fabulosos tesoros escondidos bajo el 
polvo y las cenizas. «^No sends a veces el antojo de cavar en busca de los 
tesoros para satisfacer vuestras necesidades?», le pregunto Humboldt. 
Y el joven contesto: «Tal antojo no nos viene. Mi padre dice que seria 
pecaminoso. Si tuvieramos las ramas doradas con todos los frutos de 
oro, los vecinos blancos nos odiarian y nos harfan dano» 53 . El cacique 
cultivaba un pequeno campo de trigo. Pero eso no bastaba para poner- 
se a salvo de la codicia ajena. Los usurpadores, avidos de oro y plata y 

52 Daniel Valcarcel, La rebelion de Tupac Amaru, Mexico, 1947. 

53 Alexander von Humboldt, Ansichten der Natur, tomo II. Citado en Adolf 

Meyer-Abich y otros, Alejandro de Humboldt (1769-1969), Bad Godesberg, 

1969. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


tambien de brazos esclavos para trabajar las minas, no demoraron en 
abalanzarse sobre las tierras cuando los cultivos ofrecieron ganancias 
tentadoras. El despojo continuo todo a lo largo del tiempo, y en 1969, 
cuando se anuncio la reforma agraria en el Peru, todavfa los diarios 
daban cuenta, frecuentemente, de que los indios de las comunidades 
rotas de la sierra invadfan de tanto en tanto, desplegando sus banderas, 
las tierras que habian sido robadas a ellos o a sus antepasados, y eran 
repelidos a balazos por el ejercito. Hubo que esperar casi dos siglos 
desde Tupac Amaru para que el general nacionalista Juan Velasco 
Alvarado recogiera y aplicara aquella frase del cacique, de resonancias 
inmortales: «jCampesino! jEl patron ya no comera mas tu pobreza!». 

Otros heroes que el tiempo se ocupo de rescatar de la derrota 
fueron los mexicanos Hidalgo y Morelos. Miguel Hidalgo, que habia 
sido hasta los cincuenta anos un apacible cura rural, un buen dia echo 
a vuelo las campanas de la iglesia de Dolores Uamando a los indios a 
luchar por su liberation: «,;Quereis emperiaros en el esfuerzo de 
recuperar, de los odiados espanoles, las tierras robadas a vuestros 
antepasados hace trescientos anos?». Levanto el estandarte de la vir- 
gen india de Guadalupe, y antes de seis semanas ochenta mil hom- 
bres lo seguian, armados con machetes, picas, hondas, arcos y fle- 
chas. El cura revolucionario puso fin a los tributos y repartio las tie- 
rras de Guadalajara; decreto la libertad de los esclavos; abalanzo sus 
fuerzas sobre la ciudad de Mexico. Pero fue finalmente ejecutado, al 
cabo de una derrota militar y, segun dicen, dejo al morir un testimo- 
nio de apasionado arrepentimiento 54 . La revolution no demoro en 
encontrar un nuevo jefe, el sacerdote Jose Maria Morelos: «Deben 
tenerse como enemigos todos los ricos, nobles y empleados de pri- 
mer orden...». Su movimiento -insurgencia indigena y revolution 
social- llego a dominar una gran extension del territorio de Mexico, 
hasta que Morelos fue tambien derrotado y fusilado. La independen- 
ce de Mexico, seis anos despues, «resulto ser un negocio perfecta- 
mente hispanico, entre europeos y gentes nacidas en America... una 
lucha polftica dentro de la misma clase reinante» 55 . El encomendado 
fue convertido en peon y el encomendero en hacendado 56 . 

54 Tulio Halperin Donghi, Historia contempordnea de America Latina, Madrid, 

1969. 

55 Ernest Gruening, Mexico and its Heritage, NuevaYork, 1928. 

56 Alonso Aguilar Monteverde, Dialectica de la economia mexicana, Mexico, 1968. 


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Eduardo Galeano 


La SEMANA SANTA DE LOS INDIOS TERMINA SIN RESURRECClON 

A principios de nuestro siglo, todavia los duenos de los pongos, indios 
dedicados al servicio domestico, los ofrecian en alquiler a traves de 
los diarios de La Paz. 

Hasta la revolution de 1952, que devolvio a los indios bolivianos 
el pisoteado derecho a la dignidad, los pongos comian las sobras de la 
comida del perro, a cuyo costado dormian, y se hincaban para dirigir 
la palabra a cualquier persona de piel blanca. Los indigenas habian 
sido bestias de carga para llevar a la espalda los equipajes de los 
conquistadores: las cabalgaduras eran escasas. Pero en nuestros dias 
pueden verse, por todo el altiplano andino, changadores aimaraes y 
quechuas cargando fardos hasta con los dientes a cambio de un pan 
duro. La neumoconiosis habia sido la primera enfermedad profesio- 
nal de America; en la actualidad, cuando los mineros bolivianos cum- 
plen treinta y cinco anos de edad, ya sus pulmones se niegan a seguir 
trabajando: el implacable polvo de silice impregna la piel del minero, 
le raja la cara y las manos, le aniquila los sentidos del olfato y el sabor, 
y le conquista los pulmones, los endurece y los mata. 

Los turistas adoran fotografiar a los indigenas del altiplano vesti- 
dos con sus ropas tipicas. Pero ignoran que la actual vestimenta indi- 
gena fue impuesta por Carlos III a fines del siglo xvm. Los trajes 
femeninos que los espanoles obligaron a usar a las indigenas eran 
calcados de los vestidos regionales de las labradoras extremenas, an- 
daluzas y vascas, y otro tanto ocurre con el peinado de las indias, raya 
al medio, impuesto por el virrey Toledo. No sucede lo mismo, en 
cambio, con el consumo de coca, que no nacio con los espanoles; ya 
existia en tiempos de los incas. La coca se distribuia, sin embargo, 
con mesura; el gobierno incaico la monopolizaba y solo permitia su 
uso con fines rituales o para el duro trabajo en las minas. Los espano- 
les estimularon agudamente el consumo de coca. Era un esplendido 
negocio. En el siglo xvi se gastaba tanto, en Potosi, en ropa europea 
para los opresores como en coca para los oprimidos. Cuatrocientos 
mercaderes espanoles vivian, en el Cuzco, del trafico de coca; en las 
minas de plata de Potosi entraban anualmente cien mil cestos, con un 
millon de kilos de hojas de coca. La Iglesia extraia impuestos a la 
droga. El inca Garcilaso de la Vega nos dice, en sus «comentarios 
reales», que la mayor parte de la renta del obispo y de los canonigos 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


y demas ministros de la iglesia del Cuzco proverua de los diezmos 
sobre la coca, y que el transporte y la venta de este producto enrique- 
cian a muchos espanoles. Con las escasas monedas que obtenian a 
cambio de su trabajo, los indios compraban hojas de coca en lugar de 
comida: masticandolas, podian soportar mejor, al precio de abreviar 
la propia vida, las mortales tareas impuestas. Ademas de la coca, los 
indfgenas consumfan aguardiente, y sus propietarios se quejaban de 
la propagation de los «vicios maleficos». A esta altura del siglo veinte, 
los indigenas de Potosi continuan masticando coca para matar el 
hambre y matarse y siguen quemandose las tripas con alcohol puro. 
Son las esteriles revanchas de los condenados. En las minas bolivia- 
nas, los obreros Hainan todavla mita a su salario. 

Desterrados en su propia tierra, condenados al exodo eterno, los 
indfgenas de America Latina fueron empujados hacia las zonas mas 
pobres, las montanas aridas o el fondo de los desiertos, a medida que 
se extendia la frontera de la civilization dominante. Los indios han 
padecido y padecen -smtesis del drama de toda America Latina- la 
maldicion de su propia ricjueza. Cuando se descubrieron los placeres 
de oro del rio Bluefields, en Nicaragua, los indios carcas fueron rapi- 
damente arrojados lejos de sus tierras en las riberas, y esta es tambien 
la historia de los indios de todos los valles fertiles y los subsuelos ricos 
del rio Bravo al sur. Las matanzas de los indfgenas que comenzaron 
con Colon nunca cesaron. En Uruguay y en la Patagonia argentina, 
los indios fueron exterminados, el siglo pasado, por tropas que los 
buscaron y los acorralaron en los bosques o en el desierto, con el fin 
de que no estorbaran el avance organizado de los latifundios ganade- 
ros 57 . Los indios yaquis, del estado mexicano de Sonora, fueron su- 


57 Los ultimos charruas, que hacia 1832 sobrevivfan saqueando novillos en las 
campinas salvajes del norte del Uruguay, sufrieron la traicion del presidente 
Fructuoso Rivera. Alejados de la espesura que les daba protection, desmon- 
tados y desarmados por las falsas promesas de amistad, fueron abatidos en un 
paraje llamado la Boca delTigre: «Los clarines tocaron a degtiello -cuenta el 
escritor Eduardo Acevedo Diaz (diario La Epoca, 19 de agosto de 1890)-. La 
horda se revolvio desesperada, cayendo uno tras otro sus mocetones bravios, 
como toros heridos en la nuca».Varios caciques murieron. Los pocos indios 
que pudieron romper el cerco de fuego se vengaron poco despues. Persegui- 
dos por el hermano de Rivera, le tendieron una emboscada y lo acribillaron a 
lanzazos junto con sus soldados. El cacique Sepe «hizo cubrir con algunos 
nervios del cadaver el extremo de la moharra de su lanza». 


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Eduardo Galeano 


mergidos en un bano de sangre para que sus tierras, ricas en recursos 
minerales y fertiles para el cultivo, pudieran ser vendidas sin inconve - 
nientes a diversos capitalistas norteamericanos. Los sobrevivientes 
eran deportados rumbo a las plantaciones de Yucatan. Asi, la penin- 
sula de Yucatan se convirtio no solo en el cementerio de los indlgenas 
mayas que habi'an sido sus duenos, sino tambien en la tumba de los 
indios yaquis, que llegaban desde lejos: a principios de siglo, los cin- 
cuenta reyes del henequen disponian de mas de cien mil esclavos 
indlgenas en sus plantaciones. Pese a su excepcional fortaleza fisica, 
raza de gigantes hermosos, dos tercios de los yaquis murieron du- 
rante el primer ano de trabajo esclavo 58 . En nuestros dias, la fibra de 
henequen solo puede competir con sus sustitutos sinteticos gracias al 
nivel de vida sumamente bajo de sus obreros. Las cosas han cambia- 
do, es cierto, pero no tanto como se cree, al menos para los indlgenas 
deYucatan: «Las condiciones de vida de esos trabajadores se asemeja 
en mucho al trabajo esclavo», dice el profesor Arturo Bonilla 
Sanchez 59 . En las pendientes andinas cercanas a Bogota, el peon indi- 
gena esta obligado a entregar jornadas gratuitas de trabajo para que 
el hacendado le permita cultivar, en las noches de claro de luna, su 
propia parcela: «Los antepasados de este indio cultivaban libremen- 
te, sin contraer deudas, el suelo rico de la llanura, que no perteneda a 
nadie. jEl trabaja gratis para asegurarse el derecho de cultivar la po- 
bre montana!» 60 . 

No se salvan, en nuestros dias, ni siquiera los indlgenas que viven 
aislados en el fondo de las selvas. A principios de este siglo, sobrevi- 


En la Patagonia argentina, a fines de siglo, los soldados cobraban contra la 
presentation de cada par de testiculos. La novela de David Vinas Los duenos 
de la tierra (Buenos Aires, 1959) se abre con la caceria de los indios: «Por- 
que matar era como violar a alguien. Algo bueno. Y hasta gustaba: habia 
que correr, se podia gritar, se sudaba y despues se sentia hambre... Los 
disparos se habi'an ido espaciando. Seguramente habia quedado algun cuer- 
po enhorquetado en uno de esos nidos. Un cuerpo de indio echado hacia 
atras, con una mancha negruzca entre los muslos...». 

58 John Kenneth Turner, Mexico bdrbaro, Mexico, 1967. 

59 Arturo Bonilla Sanchez, Un problema que se agrava: la subocupacion rural, en 
Neolatifundismo y explotacion, De Emiliano Zapata a Anderson Clayton & Co., 
varios autores, Mexico, 1968. 

60 Rene Dumont, Tierras vivas. Problemas de la reforma agraria en el mundo, 
Mexico, 1963. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


vian aun doscientas treinta tribus en Brasil; desde entonces han des- 
aparecido noventa, borradas del planeta por obra y gracia de las 
armas de fuego y los microbios. Violencia y enfermedad, avanzadas 
de la civilization: el contacto con el hombre bianco contimia siendo, 
para el indigena, el contacto con la muerte. Las disposiciones legales 
que desde 1537 protegen a los indios de Brasil se han vuelto contra 
ellos. De acuerdo con el texto de todas las constituciones brasilenas, 
son «los primitivos y naturales senores» de las tierras que ocupan. 
Ocurre que cuanto mas ricas resultan esas tierras virgenes, mas gra- 
ve se hace la amenaza que pende sobre sus vidas; la generosidad de la 
naturaleza los condena al despojo y al crimen. 

La caceria de indios se ha desatado, en estos ultimos anos, con 
furiosa crueldad; la selva mas grande del mundo, gigantesco espacio 
tropical abierto a la leyenda y a la aventura, se ha convertido, simul- 
taneamente, en el escenario de un nuevo sueno americano. En tren de 
conquista, hombres y empresas de los Estados Unidos se han aba- 
lanzado sobre la Amazonia como si fuera un nuevo Far West. Esta 
invasion norteamericana ha encendido como nunca la codicia de los 
aventureros brasilenos. Los indios mueren sin dejar huellas y las 
tierras se venden en dolares a los nuevos interesados. El oro y otros 
minerales cuantiosos, la madera y el caucho, riquezas cuyo valor 
comercial los nativos ignoran, aparecen vinculadas a los resultados 
de cada una de las escasas investigaciones que se han realizado. Se 
sabe que los indigenas han sido ametrallados desde helicopteros y 
avionetas, que se les ha inoculado el virus de la viruela, que se ha 
arrojado dinamita sobre sus aldeas y se les ha obsequiado azucar 
mezclada con estricnina y sal con arsenico. El propio director del 
Servicio de Protection a los Indios, designado por la dictadura de 
Castelo Branco para sanear la administration, fue acusado, con prue- 
bas, de cometer cuarenta y dos tipos diferentes de crfmenes contra 
los indios. El escandalo estallo en 1968. 

La sociedad indigena de nuestros dias no existe en el vacio, fuera 
del marco general de la economia latinoamericana. Es verdad que 
hay tribus todavia encerradas en la selva amazonica y comunidades 
aisladas del mundo en el altiplano andino y en otras regiones, pero 
por lo general los indigenas estan incorporados al sistema de produc- 
tion y al mercado de consumo, aunque sea en forma indirecta. Parti- 
cipan, como victimas, de un orden economico y social donde desem- 


71 


Eduardo Galeano 


penan el duro papel de los mas explotados entre los explotados. Com- 
pran y venden buena parte de las escasas cosas que consumen y 
producen, en manos de intermediaries poderosos y voraces que co- 
bran mucho y pagan poco; son jornaleros en las plantaciones, la mano 
de obra mas barata, y soldados en las montanas; gastan sus dlas tra- 
bajando para el mercado mundial o peleando por sus vencedores. En 
palses como Guatemala, por ejemplo, constituyen el eje de la vida 
economica nacional: ano tras ano, dclicamente, abandonan sus tie- 
rras sagradas, tierras altas, minifundios del tamano de un cadaver, 
para brindar doscientos mil brazos a las cosechas del cafe, el algodon 
y el azucar en las tierras bajas. Los contratistas los transportan en 
camiones, como ganado, y no siempre la necesidad decide: a veces 
decide el aguardiente. Los contratistas pagan una orquesta de ma- 
rimba y hacen correr el alcohol fuerte: cuando el indio despierta de la 
borrachera, ya lo acompanan las deudas. Las pagara trabajando en 
tierras calidas que no conoce, de donde regresara al cabo de algunos 
meses, quiza con algunos centavos en el bolsillo, quiza con tubercu- 
losis o paludismo. El ejercito colabora eficazmente en la tarea de 
convencer a los remisos 61 . 

La expropiacion de los indigenas -usurpation de sus tierras y de 
su fuerza de trabajo- ha resultado y resulta simetrica al desprecio 
racial, que a su vez se alimenta de la objetiva degradation de las 
civilizaciones rotas por la conquista. Los efectos de la conquista y 
todo el largo tiempo de la humiliation posterior rompieron en peda- 
zos la identidad cultural y social que los indigenas habian alcanzado. 
Sin embargo, esa identidad triturada es la unica que persiste en Gua- 
temala 62 . Persiste en la tragedia. En la semana santa, las procesiones 
de los herederos de los mayas dan lugar a terribles exhibiciones de 
masoquismo colectivo. Se arrastran las pesadas cruces, se participa 


61 Eduardo Galeano, Guatemala, pais ocupado, Mexico, 1967. 

62 La descomposicion religiosa de los mayas-quiches empezo con la colonia. 
La religion catolica solo asimilo algunos aspectos magicos y totemicos de la 
religion maya, en la tentativa vana de someter la fe indigena a la ideologla 
de los conquistadores. El aplastamiento de la cultura original abrio paso al 
sincretismo, y as! se recogen, por ejemplo, en la actualidad, testimonies de 
la involution con respecto a aquella evolution alcanzada: «Don Volcan 
necesita came humana bien tostadita». Carlos Guzman Bockler y Jean- 
Loup Herbert, Guatemala: una interpretation historico-social, Mexico, 1970. 


72 


FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


de la flagelacion de Jesus paso a paso durante el interminable ascenso 
del Golgota; con aullidos de dolor, se convierte Su muerte y Su entie- 
rro en el culto de la propia muerte y el propio entierro, la aniquilacion 
de la hermosa vida remota. La semana santa de los indios guate- 
maltecos termina sin Resurrection. 


Villa Rica de Ouro Preto: la PotosI de oro 

La fiebre del oro, que continua imponiendo la muerte o la esclavitud 
a los indigenas de la Amazonia, no es nueva en Brasil; tampoco sus 
estragos. 

Durante dos siglos a partir del descubrimiento, el suelo de Brasil 
habia negado los metales, tenazmente, a sus propietarios portugue- 
ses. La explotacion de la madera, el «palo Brasil», cubrio el primer 
periodo de colonization de las costas, y pronto se organizaron gran- 
des plantaciones de azucar en el nordeste. Pero, a diferencia de la 
America espanola, Brasil parecia vatio de oro y plata. Los portugue- 
ses no habian encontrado alii civilizaciones indigenas de alto nivel de 
desarrollo y organization, sino tribus salvajes y dispersas. Los aborf- 
genes desconocian los metales; fueron los portugueses quienes tu- 
vieron que descubrir, por su propia cuenta, los sitios en que se habian 
depositado los aluviones de oro en el vasto territorio que se iba abrien- 
do, a traves de la derrota y el exterminio de los indigenas, a su paso de 
conquista. 

Los bandeir antes 63 de la region de San Pablo habian atravesado la 
vasta zona entre la Serra de Mantiqueira y la cabecera del rio Sao 
Francisco, y habian advertido que los lechos y los bancos de varios 
rios y riachuelos que por alii corrian contenian trazas de oro aluvial 
en pequenas cantidades visibles. La action milenaria de las lluvias 
habia roido los filones de oro de las rocas y los habia depositado en 
los rios, en el fondo de los valles y en las depresiones de las montanas. 
Bajo las capas de arena, tierra o arcilla, el pedregoso subsuelo ofrecia 
pepitas de oro que era facil extraer del cascalho de cuarzo; los meto- 


63 Las bandeiras paulistas eran bandas errantes de organization paramilitar y 
de fuerza variable. Sus expediciones selva adentro desempenaron un papel 
importante en la colonization interior de Brasil. 


73 


Eduardo Galeano 


dos de extraction se hicieron mas complicados a medida que se fue- 
ron agotando los depositos mas superficiales. La region de Minas 
Gerais entro asi, impetuosamente, en la historia: la mayor cantidad 
de oro hasta entonces descubierta en el mundo fue extraida en el 
menor espacio de tiempo. 

«Aquf el oro era bosque», dice, ahora, el mendigo, y su mirada 
planea sobre las torres de las iglesias. «Habia oro en las veredas, 
creda como pasto . » Ahora el tiene setenta y cinco anos de edad y se 
considera a si mismo una tradition de Mariana (Ribeirao do Carmo), 
la pequena ciudad minera cercana a Ouro Preto, que se conserva, 
como Ouro Preto, detenida en el tiempo. «La muerte es cierta, la 
hora incierta. Cada cual tiene su tiempo marcado», me dice el men- 
digo. Escupe sobre la escalinata de piedra y sacude la cabeza: «Les 
sobraba el dinero», cuenta, como si los hubiera visto. «No sabi'an 
donde poner el dinero y por eso hadan una iglesia al lado de la 
otra.» 

En otros tiempos, esta comarca era la mas importante del Brasil. 
Ahora... «Ahora no», me dice el viejo. «Ahora esto no tiene vida nin- 
guna. Aqui no hay jovenes. Los jovenes se van.» Camina descalzo, a 
mi lado, a pasos lentos bajo el tibio sol de la tarde: «^Ve? ahi, en el 
frente de la iglesia, estan el sol y la luna. Eso significa que los esclavos 
trabajaban dia y noche. Este templo fue hecho por los negros; aquel 
por los blancos.Y aquella es la casa de Monsenor Alipio, que murio a 
los noventa y nueve anos justos.» 

A lo largo del siglo xvm, la production brasilena del codiciado 
mineral supero el volumen total del oro que Espana habia extraido de 
sus colonias durante los dos siglos anteriores 64 . Llovian los aventure- 
ros y los cazadores de fortuna. Brasil tenia trescientos mil habitantes 
en 1700; un siglo despues, al cabo de los anos del oro, la poblacion se 
habia multiplicado once veces. No menos de trescientos mil portu- 
gueses emigraron a Brasil durante el siglo xvm, «un contingente ma- 
yor de poblacion... que el que Espana aporto a todas sus colonias de 
America»®. Se estima en unos diez millones el total de negros escla- 
vos introducidos desde Africa, a partir de la conquista de Brasil y 
hasta la abolicion de la esclavitud: si bien no se dispone de cifras 


64 Celso Furtado, op. cit. 

65 Celso Furtado, Formation economica del Brasil, Mexico, 1959. 


74 


FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


exactas para el siglo xviii, debe tenerse en cuenta que el ciclo del oro 
absorbio mano de obra esclava en proporciones enormes. 

Salvador de Bahia fue la capital brasilena del prospero ciclo del 
azucar en el nordeste, pero la «edad del oro» de Minas Gerais trasla- 
do al sur el eje economico y politico del pais y convirtio a Rio de 
Janeiro, puerto de la region, en la nueva capital de Brasil a partir de 
1763. En el centra dinamico de la flamante economia minera, brota- 
ron las ciudades, campamentos nacidos del boom y bruscamente 
acrecidos en el vertigo de la riqueza facil, «santuarios para crimina- 
les, vagabundos y malhechores» -segun las corteses palabras de una 
autoridad colonial de la epoca. La Villa Rica de Ouro Preto habia 
conquistado categoria de ciudad en 1711; nacida de la avalancha de 
los mineros, era la quintaesencia de la civilization del oro. Simao 
Ferreira Machado la describia, veintitres anos despues, y decia que el 
poder de los comerciantes de Ouro Preto excedia incomparable- 
mente al de los mas florecientes mercaderes de Lisboa: «Hacia aca, 
como hacia un puerto, se dirigen y son recogidas en la casa real de la 
moneda las grandiosas sumas de oro de todas las minas. Aqui viven 
los hombres mejor educados, tanto los laicos como los eclesiasticos. 
Este es el asiento de toda la nobleza y la fuerza de los militares. Esta es, 
en virtud de su position natural, la cabeza de America Integra; y por 
el poder de sus riquezas, es la perla preciosa del Brasil». Otro escritor 
de la epoca, Francisco Tavares de Brito, definia en 1732 a Ouro Preto 
como «la Potosi de oro» 66 . 

Con frecuencia llegaban a Lisboa quejas y protestas por la vida 
pecaminosa en Ouro Preto, Sahara, Sao Joao d'El Rei, Ribeirao do 
Carmo y todo el turbulento distrito minero. Las fortunas se hacian y 
se deshacian en un abriry cerrar de ojos. El padre Antonil denunciaba 
que sobraban mineros dispuestos a pagar una fortuna por un negro 
que tocara bien la trompeta y el doble por una prostituta mulata, 
«para entregarse con ella a continuos y escandalosos pecados», pero 
los hombres de sotana no se portaban mejor: de la correspondencia 
oficial de la epoca pueden extraerse numerosos testimonies contra 
los «clerigos maus» que infestaban la region. Se los acusaba de hacer 
uso de su inmunidad para sacar oro de contrabando dentro de las 
pequenas efigies de los santos de madera. En 1705, se afirmaba que 

66 C. R. Boxer, The Golden Age of Brazil (1695-1750), California, 1969. 


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Eduardo Galeano 


no habia en Minas Gerais ni un solo cura dispuesto a interesarse en la 
fe cristiana del pueblo, y seis anos despues, la Corona llego a prohibir 
el establecimiento de cualquier orden religiosa en el distrito minero. 

Proliferaban, de todos modos, las hermosas iglesias construidas y 
decoradas en el original estilo barroco caracteristico de la region. 
Minas Gerais atraia a los mejores artesanos de la epoca. Exterior- 
mente, los templos aparecian sobrios, despojados; pero el interior, 
simbolo del alma divina, resplandecia en el oro puro de los altares, los 
retablos, los pilares y los paneles en bajorrelieve; no se escatimaban 
los metales preciosos, para que las iglesias pudieran alcanzar «tam- 
bien las riquezas del Cielo», como aconsejaba el fraile Miguel de Sao 
Francisco en 1710. Los servicios religiosos tenian altisimos precios, 
pero todo era fantasticamente caro en las minas. Como habia ocurri- 
do en Potosi, Ouro Preto se lanzaba al derroche de su riqueza subita. 
Las procesiones y los espectaculos daban lugar a la exhibition de 
vestidos y adornos de lujo fulgurante. En 1733, una festividad religio- 
sa duro mas de una semana. No solo se hacian procesiones a pie, a 
caballo y en triunfales carros de nacar, sedas y oro, con trajes de 
fantasia y alegorias, sino tambien torneos ecuestres, corridas de toros 
y danzas en las calles al son de flautas, gaitas y guitarras 67 . 

Los mineros despreciaban el cultivo de la tierra y la region pade- 
cio epidemias de hambre en plena prosperidad, hacia 1700 y 1713: 
los millonarios tuvieron que comer gatos, perros, ratas, hormigas, 
gavilanes. Los esclavos agotaban sus fuerzas y sus dias en los lavade- 
ros de oro. «Alli trabajan -escribia Luis Gomes Ferreira- 68 , alii co- 
men, y a menudo alii tienen que dormir; y como cuando trabajan se 
banan en sudor, con sus pies siempre sobre la tierra fria, sobre pie- 
dras o en el agua, cuando descansan o comen, sus poros se cierran y 
se congelan de tal forma que se hacen vulnerables a muchas peligro- 
sas enfermedades, como las muy severas pleuresias, apoplejias, con- 
vulsiones, paralisis, neumonias y muchas otras.» La enfermedad era 
una bendicion del cielo que aproximaba la muerte. Los capitdes do 
mato de Minas Gerais cobraban recompensas en oro a cambio de las 
cabezas cortadas de los esclavos que se fugaban. 


67 Augusto de Lima Junior, Vila Rica de Ouro Preto. Sintese historica e descritiva, 
Belo Horizonte, 1957. 

68 C. R. Boxer, op. cit. 


76 


FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


Los esclavos se llamaban «piezas de Indias» cuando eran medi- 
dos, pesados y embarcados en Luanda; los que sobrevivian a la trave- 
sia del oceano se convertian, ya en Brasil, en «las manos y los pies» del 
amo bianco. Angola exportaba esclavos bantues y colmillos de ele- 
fante a cambio de ropa, bebidas y armas de fuego; pero los mineros 
de Ouro Preto preferian a los negros que venian de la pequena playa 
de Whydah, en la costa de Guinea, porque eran mas vigorosos, dura- 
ban un poco mas y tenian poderes magicos para descubrir el oro. 
Cada minero necesitaba, ademas, por lo menos una amante negra de 
Whydah para que la suerte lo acompanara en las exploraciones 69 . La 
explosion del oro no solo incremento la importation de esclavos, sino 
que ademas absorbio buena parte de la mano de obra negra ocupada 
en las plantaciones de azucar y tabaco de otras regiones de Brasil, que 
quedaron sin brazos. Un decreto real de 1711 prohibio la venta de los 
esclavos ocupados en tareas agricolas con destino al servicio en las 
minas, con la exception de los que mostraran «perversidad de carac- 
ter». Resultaba insatiable el hambre de esclavos de Ouro Preto. Los 
negros morian rapidamente, solo en casos excepcionales llegaban a 
soportar siete anos continuos de trabajo. Eso si: antes de que cruza- 
ran el Atlantico, los portugueses los bautizaban a todos. Y en Brasil 
tenian la obligation de asistir a misa, aunque les estaba prohibido 
entrar en la capilla mayor o sentarse en los bancos. 

A mediados del siglo xvm, ya muchos de los mineros se habian 
trasladado a la Serra do Frio en busca de diamantes. Las piedras 
cristales que los cazadores de oro habian arrojado a un costado mien- 
tras exploraban los lechos de los rios habian resultado ser diamantes. 
Minas Gerais ofrecia oro y diamantes en matrimonio, en proporcio- 
nes parejas. El tloreciente campamento de Tijuco se convirtio en el 
centro del distrito diamantino, y en el, al igual que en Ouro Preto, los 
ricos vestian a la ultima moda europea y se traian desde el otro lado 
del mar las ropas, las armas y los muebles mas lujosos: horas del 
delirio y el derroche. Una esclava mulata, Francisca da Silva, con- 

69 C. R. Boxer, op. cit. En Cuba se atribui'an propiedades medicinales a las 
esclavas. Segun el testimonio de Esteban Montejo, «habfa un tipo de enfer- 
medad que recogtan los blancos. Era una enfermedad en las venas y en las 
partes masculinas. Se quitaba con las negras. El que la cogia se acostaba con 
una negra y se la pasaba. Asi se curaban en seguida». Miguel Barnet, Biogra- 
fia de un cimarron, Buenos Aires, 1968. 


77 


Eduardo Galeano 


quisto su libertad al convertirse en la amante del millonario Joao 
Fernandes de Oliveira, virtual soberano de Tijuco, y ella, que era fea y 
ya tenia dos hijos, se convirtio en la Xica que manda 70 . Como nunca 
habia visto el mar y queria tenerlo cerca, su Caballero le construyo un 
gran lago artificial en el que puso un barco con tripulacion y todo. 
Sobre las faldas de la sierra de Sao Francisco levanto para ella un 
castillo, con un jardin de plantas exoticas y cascadas artificiales; en su 
honor daba opiparos banquetes regados por los mejores vinos, bailes 
nocturnos de nunca acabar y funciones de teatro y conciertos. Toda- 
via en 1818, Tijuco festejo a lo grande el casamiento del principe de la 
corte portuguesa. Diez anos antes, John Mawe, un ingles que visito 
Ouro Preto, se asombro de su pobreza; encontro casas vacias y sin 
valor, con letreros que las ponian infructuosamente en venta, y comio 
comida inmunda y escasa 71 . Tiempo atras habia estallado la rebelion 
que coincidio con la crisis en la comarca del oro. Jose Joaquim da 
Silva Xavier, «Tiradentes», habia sido ahorcado y despedazado, y otros 
luchadores por la independencia habian partido desde Ouro Preto 
hacia la carcel o el exilio. 


CONTRIBUCION DEL ORO DE BRASIL AL PROGRESO DE InGLATERRA 

El oro habia empezado a fluir en el preciso momento en que Portugal 
firmaba el tratado de Methuen, en 1703, con Inglaterra. Esta fue la 
coronation de una larga serie de privilegios conseguidos por los co- 
merciantes britanicos en Portugal. A cambio de algunas ventajas para 
sus vinos en el mercado ingles, Portugal abria su propio mercado, y el 
de sus colonias, a las manufacturas britanicas. Dado el desnivel de 
desarrollo industrial ya por entonces existente, la medida implicaba 
una condenacion a la ruina para las manufacturas locales. No era con 
vino como se pagarian los tejidos ingleses, sino con oro, con el oro de 
Brasil, y por el camino quedarian paraliticos los telares de Portugal. 
Portugal no se limito a matar en el huevo a su propia industria, sino 
que, de paso, aniquilo tambien los germenes de cualquier tipo de 
desarrollo manufacturero en el Brasil. El reino prohibio el funciona- 


70 Joaquim Felicio dos Santos, Memorias do Distrito Diamantino, Rio de Janeiro, 1956. 

71 Augusto de Lima Junior, op. cit. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


miento de refinerias de azucar en 1715; en 1729, declaro crimen la 
apertura de nuevas vias de comunicacion en la region minera; en 
1785, ordeno incendiar los telares y las hilanderias brasilenas. 

Inglaterra y Holanda, campeonas del contrabando del oro y los 
esclavos, que amasaron grandes fortunas en el trafico ilegal de came 
negra, atrapaban por medios ilicitos, segun se estima, mas de la mitad 
del metal que correspondia al impuesto del «quinto real» que debfa 
recibir, de Brasil, la corona portuguesa. Pero Inglaterra no recurrfa 
solamente al comercio prohibido para canalizar el oro brasileno en 
direction a Londres. Las vias legales tambien le pertenecian. El auge 
del oro, que implied el flujo de grandes contingentes de poblacion 
portuguesa hacia Minas Gerais, estimulo agudamente la demanda 
colonial de productos industriales y proporciono, a la vez, medios 
para pagarlos. De la misma manera que la plata de Potosi rebotaba en 
el suelo de Espana, el oro de Minas Gerais solo pasaba en transito por 
Portugal. La metropoli se convirtio en simple intermediaria. En 1755, 
el marques de Pombal, primer ministro portugues, intento la resu- 
rrection de una politica proteccionista, pero ya era tarde: denuncio 
que los ingleses habian conquistado Portugal sin los inconvenientes 
de una conquista, que abastecian las dos terceras partes de sus nece- 
sidades y que los agentes britanicos eran duenos de la totalidad del 
comercio portugues. Portugal no producia practicamente nada y tan 
ficticia resultaba la riqueza del oro que hasta los esclavos negros que 
trabajaban las minas de la colonia eran vestidos por los ingleses 72 . 

Celso Furtado ha hecho notar 73 que Inglaterra, que seguia una 
politica clarividente en materia de desarrollo industrial, utilizo el oro 
de Brasil para pagar importaciones esenciales de otros parses y pudo 
concentrar sus inversiones en el sector manufacturero. Rapidas y 
eficaces innovaciones tecnologicas pudieron ser aplicadas gracias a 
esta gentileza historica de Portugal. El centro financiero de Europa se 
traslado de Amsterdam a Londres. Segun las fuentes britanicas, las 
entradas de oro brasileno en Londres alcanzaban a cincuenta mil libras 
por semana en algunos periodos. Sin esta tremenda acumulacion de 
reservas metalicas, Inglaterra no hubiera podido enfrentar, posterior- 
mente, a Napoleon. 

72 Allan K. Manchester, British Preeminence in Brazil : its Rise and Pall, Chapel 

Hill, Carolina del Norte, 1933. 

73 Celso Furtado, op. cit. 


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Eduardo Galeano 


Nada quedo, en suelo brasileno, del impulso dinamico del oro, 
salvo los templos y las obras de arte. A fines del siglo xviii, aunque 
todavia no se habian agotado los diamantes, el pais estaba postrado. 
El ingreso per capita de los tres millones largos de brasilenos no 
superaba los cincuenta dolares anuales al actual poder adquisitivo, 
segun los calculos de Furtado, y este era el nivel mas bajo de todo el 
perfodo colonial. Minas Gerais cayo a pique en un abismo de deca- 
dencia y ruina. Increiblemente, un autor brasileno agradece el favor y 
sostiene que el capital ingles que salio de Minas Gerais «sirvio para la 
inmensa red bancaria que propicio el comercio entre las naciones y 
torno posible levantar el nivel de vida de los pueblos capaces de pro- 
greso» 74 . Condenados inflexiblemente a la pobreza en funcion del 
progreso ajeno, los pueblos mineros «incapaces» quedaron aislados 
y tuvieron que resignarse a arrancar sus alimentos de las pobres tie- 
rras ya despojadas de metales y piedras preciosas. La agricultura de 
subsistencia ocupo el lugar de la economfa minera 75 . En nuestros 
dias, los campos de Minas Gerais son, como los del nordeste, reinos 
del latifundio y de los «coroneles de hacienda», imperterritos bastio- 
nes del atraso. La venta de trabajadores mineiros a las haciendas de 
otros estados es casi tan frecuente como el trafico de esclavos que los 
nordestinos padecen. Franklin de Oliveira record 6 Minas Gerais hace 
poco tiempo. Encontro casas de palo a pique, pueblitos sin agua ni 
luz, prostitutas con una edad media de trece anos en la ruta al valle de 
Jequitinhonha, locos y famelicos a la vera de los caminos. Lo cuenta 
en su reciente libro A tmgedia da renovagao brasileira. Henri Gorceix 
habfa dicho, con razon, que Minas Gerais tenia un corazon de oro en 
un pecho de hierro 76 , pero la explotacion de su fabuloso quadrilatero 
ferrifero corre por cuenta, en nuestros dfas, de la Hanna Mining Co. 
y la Bethlehem Steel, asociadas al efecto: los yacimientos fueron en- 
tregados en 1964, al cabo de una siniestra historia. El hierro, en ma- 
nos extranjeras, no dejara mas de lo que el oro dejo. 


74 Augusto de Lima Junior, op. cit. El autor siente una gran alegria por «la 
expansion del imperialismo colonizador, que los ignorantes de hoy, movi- 
dos por sus maestros moscovitas, califican de crimen». 

75 Roberto C. Simonsen, Historia economica do Brasil (1500-1820), San Pablo, 
1962. 

76 Eponina Ruas, Ouro Preto. Sua historia, seus templos e monumentos, Rio de 
Janeiro, 1950. 


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FlEBRE DEL ORO, FIEBRE DE LA PLATA 


Solo la explosion del talento habia quedado como recuerdo del 
vertigo del oro, por no mencionar los agujeros de las excavaciones y 
las pequenas ciudades abandonadas. Portugal no pudo, tampoco, 
rescatar otra fuerza creadora que no fuera la revolution estetica. El 
convento de Mafra, orgullo de Dom Joao V, levanto a Portugal de la 
decadencia artistica: en sus carillones de treinta y siete campanas, sus 
vasos y sus candelabros de oro macizo, centellea todavia el oro de 
Minas Gerais. Las iglesias de Minas han sido bastante saqueadas y 
son raros los objetos sacros, de tamano portatil, que en ellas perdu- 
ran, pero para siempre quedaron, alzadas sobre las ruinas coloniales, 
las monumentales obras barrocas, los frontispicios y los pulpitos, los 
retablos, las tribunas, las figuras humanas, que diseno, tallo o escul- 
pio Antonio Francisco Lisboa, el «Aleijadinho», el «Tullidito», el hijo 
genial de una esclava y un artesano.Ya agonizaba el siglo xvin cuando 
el «Aleijadinho» comenzo a modelar en piedra un conjunto de gran- 
des figuras sagradas, al pie del santuario de Bom Jesus de Matosinhos, 
en Congonhas do Campo. La euforia del oro era cosa del pasado: la 
obra se Uamaba Los profetas, pero ya no habia ninguna gloria por 
profetizar. Toda la pompa y la alegria se habian desvanecido y no 
quedaba sitio para ninguna esperanza. El testimonio final, grandioso 
como un entierro para aquella fugaz civilization del oro nacida para 
morir, fue dejado a los siglos siguientes por el artista mas talentoso de 
toda la historia de Brasil. El «Aleijadinho», desfigurado y mutilado 
por la lepra, realizo su obra maestra amarrandose el cincel y el mar- 
tillo a las manos sin dedos y arrastrandose de rodillas, cada madruga- 
da, rumbo a su taller. 

La leyenda asegura que en la iglesia de Nossa Senhora das Merces 
e Misericordia, de Minas Gerais, los mineros muertos celebran toda- 
vfa misa en las frias noches de lluvia. Cuando el sacerdote se vuelve, 
alzando las manos desde el altar mayor, se le ven los huesos de la cara. 


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El rey azucar y otros monarcas agrIcolas 


Las plantaciones, los latifundios y el desttno 

La busqueda del oro y de la plata fue, sin duda, el motor central de la 
conquista. Pero en su segundo viaje, Cristobal Colon trajo las prime- 
ras raices de cana de azucar, desde las islas Canarias, y las planto en 
las tierras que hoy ocupa la Republica Dominicana. Una vez sembra- 
das, dieron rapidos retonos, para gran regocijo del almirante 1 . El 
azucar, que se cultivaba en pequena escala en Sicilia y en las islas 
Madeira y Cabo Verde y se compraba, a precios altos, en Oriente, era 
un articulo tan codiciado por los europeos que hasta en los ajuares de 
las reinas llego a figurar como parte de la dote. Se vendia en las 
farmacias, se lo pesaba por gramos 2 . Durante poco menos de tres 
siglos a partir del descubrimiento de America, no hubo, para el co- 
mercio de Europa, producto agricola mas importante que el azucar 
cultivado en estas tierras. Se alzaron los canaverales en el litoral hu- 
medo y caliente del nordeste de Brasil y, posteriormente, tambien las 
islas del Caribe -Barbados, Jamaica, Haitiy la Dominicana, Guadalupe, 
Cuba, Puerto Rico- y Veracruz y la costa peruana resultaron sucesi- 
vos escenarios propicios para la explotacion, en gran escala, del «oro 
blanco». Inmensas legiones de esclavos vinieron de Africa para pro- 
porcionar, al rey azucar, la fuerza del trabajo numerosa y gratuita que 
exigia: combustible humano para quemar. Las tierras fueron devas- 
tadas por esta planta egoista que invadio el Nuevo Mundo arrasando 
los bosques, malgastando la fertilidad natural y extinguiendo el hu- 
mus acumulado por los suelos. El largo ciclo del azucar dio origen, en 
America Latina, a prosperidades tan mortales como las que engen- 


1 Fernando Ortiz, Contrapunteo cubano del tabaco y el azucar, La Habana, 1963. 

2 Caio Prado Junior, Historia economica del Brasil, Buenos Aires, 1960. 


83 


Eduardo Galeano 


draron, en Potosi, Ouro Preto, Zacatecas y Guanajuato, los furores 
de la plata y el oro; al mismo tiempo, impulso con fuerza decisiva, 
directa e indirectamente, el desarrollo industrial de Holanda, Francia, 
Inglaterra y Estados Unidos. 

La plantation, nacida de la demanda de azucar en Ultramar, era 
una empresa movida por el afan de ganancia de su propietario y 
puesta al servicio del mercado que Europa iba articulando 
internacionalmente. Por su estructura interna, sin embargo, toman- 
do en cuenta que se bastaba a sf misma en buena medida, resultaban 
feudales algunos de sus rasgos predominantes. Utilizaba, por otra 
parte, mano de obra esclava. Tres edades historicas distintas 
-mercantilismo, feudalismo, esclavitud- se combinaban asi en una 
sola unidad economica y social, pero era el mercado internacional 
quien estaba en el centro de la constelacion de poder que el sistema 
de plantaciones integro desde temprano. 

De la plantation colonial, subordinada a las necesidades extranje- 
ras y financiada, en muchos casos, desde el extranjero, proviene en 
linea recta el latifundio de nuestros dias. Este es uno de los cuellos de 
botella que estrangulan el desarrollo economico de America Latina y 
uno de los factores primordiales de la marginacion y la pobreza de las 
masas latinoamericanas. El latifundio actual, mecanizado en medida 
suficiente para multiplicar los excedentes de mano de obra, dispone 
de abundantes reservas de brazos baratos.Ya no depende de la im- 
portation de esclavos africanos ni de la «encomienda» indigena. Al 
latifundio le basta con el pago de jornales irrisorios, la retribution de 
servicios en especies o el trabajo gratuito a cambio del usufructo de 
un pedacito de tierra; se nutre de la proliferation de los minifundios, 
resultado de su propia expansion, y de la continua migration interna 
de legiones de trabajadores que se desplazan, empujados por el ham- 
bre, al ritmo de las zafras sucesivas. 

La estructura combinada de la plantation funcionaba, y asi funcio- 
na tambien el latifundio, como un colador armado para la evasion de 
las riquezas naturales. Al integrarse al mercado mundial, cada area 
conocio un ciclo dinamico; luego, por la competencia de otros pro- 
ductos sustitutivos, por el agotamiento de la tierra o por la aparicion 
de otras zonas con mejores condiciones, sobrevino la decadencia. La 
cultura de la pobreza, la economia de subsistencia y el letargo son los 
precios que cobra, con el transcurso de los anos, el impulso producti- 


84 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


vo original. El nordeste era la zona mas rica de Brasil y hoy es la mas 
pobre; en Barbados y Haiti habitan hormigueros humanos condena- 
dos a la miseria; el azucar se convirtio en la Have maestra del dominio 
de Cuba por los Estados Unidos, al precio del monocultivo y del em- 
pobrecimiento implacable del suelo. No solo el azucar. Esta es tambien 
la historia del cacao, que alumbro la fortuna de la oligarquia de Cara- 
cas; del algodon de Maranhao, de subito esplendor y subita caida; de 
las plantaciones de caucho en el Amazonas, convertidas en cemente- 
rios para los obreros nordestinos reclutados a cambio de moneditas; 
de los arrasados bosques de quebracho del norte argentino y del Para- 
guay; de las fincas de henequen, en Yucatan, donde los indios yaquis 
fueron enviados al exterminio. Es tambien la historia del cafe, que 
avanza abandonando desiertos a sus espaldas, y de las plantaciones de 
frutas en Brasil, en Colombia, en Ecuador y en los desdichados paises 
centroamericanos. Con mejor o peor suerte, cada producto se ha ido 
convirtiendo en un destino, muchas veces fugaz, para los paises, las 
regiones y los hombres. El mismo itinerario han seguido, por cierto, 
las zonas productoras de riquezas minerales. Cuanio mas codiciado 
por el mercado mundial, mayor es la desgracia que un producto trae 
consigo al pueblo latinoamericano que, con su sacrificio, lo crea. La zona 
menos castigada por esta ley de acero, el rio de la Plata, que arrojaba 
cueros y luego came y lana a las corrientes del mercado internacional, 
no ha podido, sin embargo, escapar de la jaula del subdesarrollo. 


El asesinato de la tierra en el nordeste de Brasil 

Las colonias espanolas proporcionaban, en primer lugar, metales. 
Muy temprano se habian descubierto, en ellas, los tesoros y las vetas. 
El azucar, relegada a un segundo piano, se cultivo en Santo Domingo, 
luego en Veracmz, mas tarde en la costa peruana y en Cuba. En cam- 
bio, hasta mediados del siglo xvh, Brasil fue el mayor productor mun- 
dial de azucar. Simultaneamente, la colonia portuguesa de America 
era el principal mercado de esclavos; la mano de obra indigena, muy 
escasa, se extinguia rapidamente en los trabajos forzados, y el azucar 
exigia grandes contingentes de mano de obra para limpiar y preparar 
los terrenos, plantar, cosechar y transportar la cana y, por fin, molerla 
y purgarla. La sociedad colonial brasilena, subproducto del azucar, 


85 


Eduardo Galeano 


florecio en Bahia y Pernambuco, hasta que el descubrimiento del oro 
traslado su nucleo central a Minas Gerais. 

Las tierras fueron cedidas por la corona portuguesa, en usufructo, 
a los primeros grandes terratenientes de Brasil. La hazana de la con- 
quista habria de correr pareja con la organization de la production. 
Solamente doce «capitanes» recibieron, por carta de donation, todo 
el inmenso territorio colonial inexplorado 3 , para explotarlo al servicio 
del monarca. Sin embargo, fueron capitales holandeses los que finan- 
ciaron, en mayor medida, el negocio, que resulto, en resumidas cuen- 
tas, mas flamenco que portugues. Las empresas holandesas no solo 
participaron en la instalacion de los ingenios y en la importation de los 
esclavos; ademas, recogfan el azucar en bruto en Lisboa, lo refinaban 
obteniendo utilidades que llegaban a la tercera parte del valor del 
producto 4 , y lo vendfan en Europa. En 1630, la Dutch West India 
Company invadio y conquisto la costa nordeste de Brasil, para asumir 
directamente el control del producto. Era preciso multiplicar las fuen- 
tes del azucar, para multiplicar las ganancias, y la empresa ofrecio a los 
ingleses de la isla Barbados todas las facilidades para iniciar el cultivo 
en gran escala en las Antillas. Trajo a Brasil colonos del Caribe, para 
que alii, en sus flamantes dominios, adquirieran los necesarios cono- 
cimientos tecnicos y la capacidad de organization. 

Cuando los holandeses fueron por fin expulsados del nordeste 
brasileno, en 1654, ya habian echado las bases para que Barbados se 
lanzara a una competencia furiosa y ruinosa. Habian llevado negros y 
raices de cana, habian levantado ingenios y les habian proporcionado 
todos los implementos. Las exportaciones brasilenas cayeron brus- 
camente a la mitad, y a la mitad bajaron los precios del azucar a fines 
del siglo xvii. Mientras tanto, en un par de decadas, se multiplied por 
diez la poblacion negra de Barbados. Las Antillas estaban mas cerca 
del mercado europeo, Barbados proporcionaba tierras todavia invic- 
tas y producia con mejor nivel tecnico. Las tierras brasilenas se ha- 
bian cansado. La formidable magnitud de las rebeliones de los escla- 
vos en Brasil y la aparicion del oro en el sur, que arrebataba mano de 
obra a las plantaciones, precipitaron tambien la crisis del nordeste 


3 Sergio Bagu, Economia de la sociedad colonial. Ensayo de historia comparada 
de America Latina, Buenos Aires, 1949. 

4 Celso Furtado, Formacidn economica del Brasil, Mexico-Buenos Aires, 1959 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


azucarero. Fue una crisis definitiva. Se prolonga, arrastrandose pe- 
nosamente de siglo en siglo, hasta nuestros dias. 

El azucar habia arrasado el nordeste. La franja humeda del litoral, 
bien regada por las lluvias, tenia un suelo de gran fertilidad, muy rico 
en humus y sales minerales, cubierto por los bosques desde Bahia 
hasta Ceara. Esta region de bosques tropicales se convirtio, como 
dice Josue de Castro, en una region de sabanas 5 . Naturalmente naci- 
da para producir alimentos, paso a ser una region de hambre. Donde 
todo brotaba con vigor exuberante, el latifundio azucarero, destruc- 
tive y avasallador, dejo rocas esteriles, suelos lavados, tierras 
erosionadas. Se habian hecho, al principio, plantaciones de naranjos 
y mangos, que «fueron abandonadas a su suerte y se redujeron a 
pequenas huertas que rodeaban la casa del dueno del ingenio, exclu- 
sivamente reservadas a la familia del plantador blanco» 6 . Los incen- 
dios que abrian tierras a los canaverales devastaron la floresta y con 
ella la fauna; desaparecieron los ciervos, los jabalies, los tapires, los 
conejos, las pacas y los tatues. La alfombra vegetal, la flora y la fauna 
fueron sacrificadas, en los altares del monocultivo, a la cana de azu- 
car. La production extensiva agoto rapidamente los suelos. 

A fines del siglo xvi, habfa en Brasil no menos de 120 ingenios, que 
sumaban un capital cercano a los dos millones de libras, pero sus 
duenos, que poseian las mejores tierras, no cultivaban alimentos. Los 
importaban, como importaban una vasta gama de articulos de lujo 
que llegaban, desde Ultramar, junto con los esclavos y las bolsas de 
sal. La abundancia y la prosperidad eran, como de costumbre, sime- 
tricas a la miseria de la mayoria de la poblacion, que vivia en estado 
cronico de subnutricion. La ganaderia fue relegada a los desiertos del 
interior, lejos de la franja humeda de la costa: el sertao que, con un par 
de reses por kilometro cuadrado, proporcionaba (y aun proporcio- 
na) la carne dura y sin sabor, siempre escasa. 

De aquellos tiempos coloniales nace la costumbre, todavia vigente, 
de comer tierra. La falta de hierro provoca anemia; el instinto empuja 
a los ninos nordestinos a compensar con tierra las sales minerales que 
no encuentran en su comida habitual, que se reduce a la harina de 
mandioca, los frijoles y, con suerte, el tasajo. Antiguamente, se castiga- 


5 Josue de Castro, Geogmfia da fame, San Pablo, 1963. 

6 Ibid. 


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Eduardo Galeano 


ba este «vido africano» de los ninos poniendoles bozales o colgandolos 
dentro de cestas de mimbre a larga distancia del suelo 7 . 

El nordeste de BrasU es, en la actualidad, la region mas subdesarro- 
llada del hemisferio occidental 8 . Gigantesco campo de concentration 
para treinta millones de personas, padece hoy la herencia del monoculti- 
vo del azucar. De s us tierras brotd el negocio mas lucrativo de la econo- 
mia agricola colonial en America Latina. En la actualidad, menos de la 
quinta parte de la zona humeda de Pernambuco esta dedicada al 
cultivo de la cana de azucar, y el resto no se usa para nada 9 : los duenos 
de los grandes ingenios centrales, que son los mayores plantadores 
de cana, se dan este lujo del desperdicio, manteniendo improductivos 
sus vastos latifundios. No es en las zonas aridas y semiaridas del inte- 
rior nordestino donde la gente come peor, como equivocadamente 
se cree. El sertdo, desierto de piedra y arbustos ralos, vegetacion esca- 
sa, padece hambres periodicas: el sol rajante de la sequia se abate 
sobre la tierra y la reduce a un paisaje lunar; obliga a los hombres al 
exodo y siembra de cruces los bordes de los caminos. Pero es en el 
litoral humedo donde se padece hambre endemica. Alii donde mas 
opulenta es la opulencia, mas miserable resulta, tierra de contradic- 
ciones, la miseria: la region elegida por la naturaleza para producir 
todos los alimentos, los niega todos: la franja costera todavia conoci- 
da, ironia del vocabulario, como zona da mata, «zona del bosque», en 
homenaje al pasado remoto y a los miseros vestigios de la forestacion 
sobreviviente a los siglos del azucar. El latifundio azucarero, estruc- 
tura del desperdicio, continua obligando a traer alimentos desde otras 
zonas, sobre todo de la region centro-sur del pais, a precios crecien- 
tes. El costo de la vida en Recife es el mas alto de Brasil, por encima del 


7 Ibid. Un viajero ingles, Henry Koster, atribuia la costumbre de comer tierra 
al contacto de los ninos blancos con los negritos, «que contagian este vicio 
africano». 

8 El nordeste padece, por varias vtas, una suerte de colonialismo interno en 
beneficio del sur industrializado. Dentro del nordeste, a la vez, la region del 
sertdo esta subordinada a la zona azucarera a la cual abastece, y los latifun- 
dios azucareros dependen de las plantas industrializadoras del producto. La 
vieja institution del senhor de engenho esta en crisis; los molinos centrales 
han devorado a las plantaciones. 

9 Segun las investigaciones del Instituto Joaquim Nabuco de Pesquisas Sociais, 
de Pernambuco, citadas por Kit Sims Taylor en El nordeste brasileno: azucar 
y plusvalfa, Monthly Review, num. 63, Santiago de Chile, junio de 1969. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


mdice de Rio de Janeiro. Los frijoles cuestan mas caros en el nordeste 
que en Ipanema, la lujosa playa de la bahia carioca. Medio kilo de 
harina de mandioca equivale al salario diario de un trabajador adulto 
en una plantation de azucar, por su jornada de sol a sol: si el obrero 
protesta, el capataz manda buscar al carpintero para que le vaya 
tomando las medidas del cuerpo. Para los propietarios o sus adminis- 
tradores sigue en vigencia, en vastas zonas, el «derecho a la primera 
noche» de cada muchacha. La tercera parte de la poblacion de Recife 
sobrevive marginada en las chozas de los bajos fondos; en un barrio, 
Casa Amarela, mas de la mitad de los ninos que nacen muere antes de 
llegar al ano 10 . La prostitution infantil, nifias de diez o doce anos 
vendidas por sus padres, es frecuente en las ciudades del nordeste. La 
jornada de trabajo en algunas plantaciones se paga por debajo de los 
jornales bajos de la India. Un informe de la FAO, organismo de las 
Naciones Unidas, aseguraba en 1957 que en la localidad de Vitoria, 
cerca de Recife, la deficiencia de proteinas «provoca en los ninos una 
perdida de peso de un 40% mas grave de lo que se observa general- 
mente en Africa». En numerosas plantaciones subsisten todavia las 
prisiones privadas, «pero los responsables de los asesinatos por 
subalimentacion -dice Rene Dumont- no son encerrados en ellas, 
porque son los que tienen las llavesU 1 . 

Pernambuco produce ahora menos de la mitad del azucar que 
produce el estado de San Pablo, y con rendimientos menores por 
hectarea; sin embargo, Pernambuco vive del azucar, y de ella viven 
sus habitantes densamente concentrados en la zona humeda, mien- 
tras que el estado de San Pablo contiene el centro industrial mas 
poderoso de America Latina. En el nordeste ni siquiera el progreso 
resulta progresista, porque hasta el progreso esta en manos de pocos 
propietarios. El alimento de las minorias se convierte en el hambre de 
las mayorias. A partir de 1870, la industria azucarera se modernizo 
considerablemente con la creation de los grandes molinos centrales, 
y entonces «la absorcion de las tierras por los latifundios progreso de 
modo alarmante, acentuando la miseria alimentaria de esa zona» 12 . 

10 Franklin de Oliveira, Revolution y contrarrevolucion en el Brasil, Buenos 
Aires, 1965. 

11 Rene Dumont, Tierras vivas. Problemas de la reforma agraria en el mundo, 
Mexico, 1963. 

n Josue de Castro, op. tit. 


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Eduardo Galeano 


En la decada de 1950, la industrialization en auge incremento el 
consumo del azucar en Brasil. La production nordestina tuvo un 
gran impulso, pero sin que aumentaran los rendimientos por hecta- 
rea. Se incorporaron nuevas tierras, de inferior calidad, a los canave- 
rales, y el azucar nuevamente devoro las pocas areas dedicadas a la 
production de alimentos. Convertido en asalariado, el campesino 
que antes cultivaba su pequena parcela no mejoro con la nueva situa- 
tion, pues no gana suficiente dinero para comprar los alimentos que 
antes producia 13 . Como de costumbre, la expansion expandio el ham- 
bre. 

Las Antillas eran las Sugar Islands, las islas del azucar: sucesiva- 
mente incorporadas al mercado mundial como productoras de azu- 
car, al azucar quedaron condenadas, hasta nuestros dias, Barbados, 
las islas de Sotavento, Trinidad Tobago, la Guadalupe, Puerto Rico y 
Santo Domingo (la Dominicanay Haiti). Prisioneras del monocultivo 
de la cana en los latifundios de vastas tierras exhaustas, las islas pade- 
cen la desocupacion y la pobreza: el azucar se cultiva en gran escala y 
en gran escala irradia sus maldiciones. Tambien Cuba continua de- 
pendiendo, en medida determinante, de sus ventas de azucar, pero a 
partir de la reforma agraria de 1959, se initio un intenso proceso de 
diversification de la economia de la isla, lo que ha puesto punto final 
al desempleo: ya los cubanos no trabajan apenas cinco meses al ano, 
durante las zafras, sino todo a lo largo de la ininterrumpida y por 
cierto dificil construction de una sociedad nueva. 

«Pensareis tal vez, senores -decfa Karl Marx en 1848-, que la 
production de cafe y azucar es el destino natural de las Indias Occi- 
dentales. Hace dos siglos, la naturaleza, que apenas tiene que ver con 
el comercio, no habia plantado alii ni el arbol del cafe ni la cana de 
azucar.» 14 La division international del trabajo no se fue estructurando 
por mano y gratia del Espiritu Santo, sino por obra de los hombres, o, 
mas precisamente, a causa del desarrollo mundial del capitalismo. 

En realidad, Barbados fue la primera isla del Caribe donde se 
cultivo el azucar para la exportation en grandes cantidades, desde 
1641, aunque con anterioridad los espanoles habian plantado cana 
en la Dominicana y en Cuba. Fueron los holandeses, como hemos 


13 Celso Furtado, Dialetica do desenvolvimento, Rio de Janeiro, 1964. 

14 Karl Marx, Discurso sobre el libre cambio, en Miseria de lafilosofia, Moscu, s. f. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


visto, quienes introdujeron las plantaciones en la minuscula isla bri- 
tanica; en 1666 ya habia en Barbados ochocientas plantaciones de 
azucar y mas de ochenta mil esclavos. Vertical y horizontalmente 
ocupada por el latifundio naciente, Barbados no tuvo mejor suerte 
que el nordeste de Brasil. Antes, la isla disfrutaba el policultivo; pro- 
ducia, en pequenas propiedades, algodon y tabaco, naranjas, vacas y 
cerdos. Los canaverales devoraron los cultivos agricolas y devasta- 
ron los densos bosques, en nombre de un apogeo que resulto efime- 
ro. Rapidamente, la isla descubrio que sus suelos se habian agotado, 
que no tenia como alimentar a su poblacion y que estaba producien- 
do azucar a precios fuera de competencia 15 . 

Ya el azucar se habia propagado a otras islas, hacia el archipielago 
de Sotavento, Jamaica y, en tierras continentales, las Guayanas. A 
principios del siglo xviii, los esclavos eran, en Jamaica, diez veces mas 
numerosos que los colonos blancos. Tambien su suelo se canso en 
poco tiempo. En la segunda mitad del siglo, el mejor azucar del mun- 
do brotaba del suelo esponjoso de las llanuras de la costa de Haiti, 
una colonia francesa que por entonces se llamaba Saint Domingue. 
A1 norte y al oeste, Haiti se convirtio en un vertedero de esclavos: el 
azucar exigia cada vez mas brazos. En 1786, llegaron a la colonia 
veintisiete mil esclavos, y al ano siguiente cuarenta mil. 

En el otono de 1791, estallo la revolution. En un solo mes, dos- 
cientas plantaciones de cana fueron presa de las llamas; los incendios 
y los combates se sucedieron sin tregua a medida que los esclavos 
insurrectos iban empujando a los ejercitos franceses hacia el oceano. 
Los barcos zarpaban cargando cada vez mas franceses y cada vez 
menos azucar. La guerra derramo rios de sangre y devasto las plan- 
taciones. Fue larga. El pais, en cenizas, quedo paralizado; a fines de 
siglo la production habia caido verticalmente. «En noviembre de 1803 
casi toda la colonia, antiguamente floreciente, era un gran cemente- 
rio de cenizas y escombros», dice Lepkowski 16 . La revolution haitiana 
habia coincidido, y no solo en el tiempo, con la revolution francesa, y 
Haiti sufrio tambien, en carne propia, el bloqueo contra Francia de la 
coalition international: Inglaterra dominaba los mares. Pero luego 
sufrio, a medida que su independencia se iba haciendo inevitable, el 


15 Vincent T. Harlow, A History of Barbados, Oxford, 1926. 
“ Tadeusz Lepkowski, Haiti, tomo I, La Habana, 1968. 


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bloqueo de Francia. Cediendo a la presion francesa, el Congreso de 
los Estados Unidos prohibio el comercio con Haiti, en 1806. Recien 
en 1825, Francia reconocio la independencia de su antigua colonia, 
pero a cambio de una gigantesca indemnizacion en efectivo. En 1802, 
poco despues de que cayera preso el general Toussaint-Louverture, 
caudillo de los ejercitos esclavos, el general Leclerc habia escrito a su 
cunado Napoleon, desde la isla: «He aqui mi opinion sobre este pais: 
hay que suprimir a todos los negros de las montanas, hombres y 
mujeres, conservando solo a los ninos menores de doce anos, exter- 
minar la mitad de los negros de las llanuras y no dejar en la colonia ni 
un solo mulato que lleve charreteras» 17 . El tropico se vengo de Leclerc, 
pues murio «agarrado por el vomito negro» pese a los conjuros ma- 
gicos de Paulina Bonaparte 18 , sin poder cumplir su plan, pero la in- 
demnizacion en dinero resulto una piedra aplastante sobre las espal- 
das de los haitianos independientes que habian sobrevivido a los ba- 
nos de sangre de las sucesivas expediciones militares enviadas contra 
ellos. El pais nacio en ruinas y no se recupero jamas: hoy es el mas 
pobre de America Latina. 

La crisis de Haiti provoco el auge azucarero de Cuba, que rapida- 
mente se convirtio en la primera proveedora del mundo. Tambien la 
produccion cubana de cafe, otro articulo de intensa demanda en 
Ultramar, recibio su impulso de la caida de la produccion haitiana, 
pero el azucar le gano la carrera del monocultivo: en 1862 Cuba se 
vera obligada a importar cafe del extranjero. Un miembro dilecto de 
la «sacarocracia» cubana llego a escribir sobre «las fundadas ventajas 
que se pueden sacar de la desgracia ajena» 19 . A la rebelion haitiana 
sucedieron los precios mas fabulosos de la historia del azucar en el 
mercado europeo, y en 1806 ya Cuba habia duplicado, a la vez, los 
ingenios y la productividad. 


17 Ibid. 

18 Hay una novela esplendida de Alejo Carpentier, El reino de este mundo 
(Montevideo, 1966), sobre este alucinante periodo de la vida de Haiti. 
Contiene una recreacion perfecta de las andanzas de Paulina y su marido 
por el Caribe. 

19 Citado por Manuel Moreno Fraginals, El ingenio, La Habana, 1964. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


Castillos de azucar sobre los suelos quemados de Cuba 

Los ingleses se habi'an apoderado fugazmente de la Habana en 1762. 
Por entonces, las pequenas plantaciones de tabaco y la ganaderfa 
eran las bases de la economia rural de la isla; La Habana, plaza 
fuerte militar, mostraba un considerable desarrollo de las artesanias, 
contaba con una fundicion importante, que fabricaba canones, y 
disponia del primer astillero de America Latina para construir en 
gran escala buques mercantes y navios de guerra. Once meses bas- 
taron a los ocupantes britanicos para introducir una cantidad de 
esclavos que normalmente hubiese entrado en quince anos y desde 
esa epoca la economia cubana fue modelada por las necesidades 
extranjeras de azucar: los esclavos producirian la codiciada mer- 
cancia con destino al mercado mundial, y su jugosa plusvalia seria 
desde entonces disfrutada por la oligarquia local y los intereses 
imperialistas. 

Moreno Fraginals describe, con datos elocuentes, el auge violen- 
to del azucar en los anos siguientes a la ocupacion britanica. El mo- 
nopolio comercial espanol habia saltado, de hecho, en pedazos; ha- 
bi'an quedado deshechos ademas los frenos al ingreso de esclavos. El 
ingenio absorbia todo, hombres y tierras. Los obreros del astillero y 
la fundicion y los innumerables pequenos artesanos, cuyo aporte hu- 
biera resultado fundamental para el desarrollo de las industrias, se 
marchaban a los ingenios; los pequenos campesinos que cultivaban 
tabaco en las vegas o frutas en las huertas, victimas del bestial arrasa- 
miento de las tierras por los canaverales, se incorporaban tambien a 
la production de azucar. La plantation extensiva iba reduciendo la 
fertilidad de los suelos; se multiplicaban en los campos cubanos las 
torres de los ingenios y cada ingenio requeria cada vez mas tierras. El 
fuego devoraba las vegas tabacaleras y los bosques y arrasaba las 
pasturas. En 1792, el tasajo, que pocos anos antes era un artfculo 
cubano de exportation, llegaba ya en grandes cantidades del extran- 
jero, y Cuba continuaria importandolo en lo sucesivo 20 . Languide- 

20 Ya habian irrumpido los saladeros en el no de la Plata. Argentina y Uru- 
guay, que por entonces no existian por separado ni se llamaban asf, habian 
adaptado sus economias a la exportation en gran escala de came seca y 
salada, cueros, grasas y sebos. Brasil y Cuba, los dos grandes centros esclavistas 
del siglo xix, fueron excelentes mercados para el tasajo, un alimento muy 


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Eduardo Galeano 


dan el astillero y la fundicion, caia verticalmente la production de 
tabaco; la jornada de trabajo de los esclavos del azucar se extendfa a 
veinte horas. Sobre las tierras humeantes se consolidaba el poder de 
la «sacarocracia». A fines del siglo xvm, euforia de la cotizacion inter- 
national por las nubes, la especulacion volaba: los precios de la tierra 
se multiplicaban por veinte en Giiines; en La Habana el interes real 
del dinero era ocho veces mas alto que el legal; en toda Cuba la tarifa 
de los bautismos, los entierros y las misas subia en proportion a la 
desatada carestia de los negros y los bueyes. 

Los cronistas de otros tiempos derian que podia recorrerse Cuba, 
a todo lo largo, a la sombra de las palmas gigantescas y los bosques 
frondosos, en los que abundaban la caoba y el cedro, el ebano y los 
dagames. Se puede todavia admirar las maderas preciosas de Cuba 
en las mesas y en las ventanas de El Escorial o en las puertas del 
palacio real de Madrid, pero la invasion canera hizo arder, en Cuba, 
con varios fuegos sucesivos, los mejores bosques virgenes de cuantos 
antes cubrian su suelo. En los mismos anos en que arrasaba su propia 
floresta, Cuba se convertfa en la principal compradora de madera de 
los Estados Unidos. El cultivo extensivo de la cana, cultivo de rapina, 
no solo implied la muerte del bosque sino tambien, a largo plazo, «la 
muerte de la fabulosa fertilidad de la isla» 21 . Los bosques eran entre- 
gados a las llamas y la erosion no demoraba en morder los suelos 
indefensos; miles de arroyos se secaron. Actualmente, el rendimiento 
por hectareas de las plantaciones azucareras de Cuba es inferior en 
mas de tres veces al de Peru, y cuatro veces y media menor que el de 


barato, de facil transporte y no menos facil almacenamiento, que no se 
descompora'a al calor del tropico. Los cubanos llaman todavia «Montevi- 
deo» al tasajo, pero Uruguay dejo de venderlo en 1965, sumandose asi al 
bloqueo dispuesto por la OEA contra Cuba. De esta manera Uruguay per- 
dio, estupidamente, el ultimo mercado que le restaba para este producto. 
Habia sido Cuba, a fines del siglo xvm, el primer mercado que se abrio a la 
carne uruguaya, embarcada en delgadas lonjas secas. Jose Pedro Barran y 
Benjamin Nahum, Historia rural del Uruguay moderno ( 1851-1885 ), Monte- 
video, 1967. 

21 Manuel Moreno Fraginals, op. cit. Hasta hace poco tiempo, navegaban por 
el rio Sagua los palanqueros. «Llevan una larga vara con una punta de hierro. 
Con ella van hiriendo el lecho del rio hasta que clavan un madero... Asi, dia 
a dia, extraen del fondo del rio los restos de los arboles que el azucar talara. 
Viven de los cadaveres del bosque. » 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


Hawaii 22 . El riego y la fertilization de la tierra constituyen tareas prio- 
ritarias para la revolution cubana. Se estan multiplicando las presas 
hidraulicas, grandes y pequenas, mientras se canalizan los campos y 
se diseminan, sobre las castigadas tierras, los abonos. 

La «sacarocracia» alumbro su enganosa fortuna al tiempo que 
sellaba la dependencia de Cuba, una factoria distinguida cuya econo- 
mia quedo enferma de diabetes. Entre quienes devastaron las tierras 
mas fertiles por medios brutales habia personajes de refinada cultura 
europea, que sabian reconocer un Brueghel autentico y podian com- 
prarlo; de sus frecuentes viajes a Paris traian vasijas etruscas y anforas 
griegas, gobelinos franceses y biombos Ming, paisajes y retratos de 
los mas cotizados artistas britanicos. Me sorprendio descubrir, en la 
cocina de una mansion de La Habana, una gigantesca caja fuerte, con 
combination secreta, que una condesa usaba para guardar la vajilla. 
Hasta 1959 no se construian fabricas, sino castillos de azucar: el azu- 
car ponia y sacaba dictadores, proporcionaba o negaba trabajo a los 
obreros, decidia el ritmo de las danzas de los millones y las crisis 
terribles. La ciudad de Trinidad es, hoy, un cadaver resplandeciente. A 
mediados del siglo xix, habia en Trinidad mas de cuarenta ingenios, 
que produrian 700 mil arrobas de azucar. Los campesinos pobres que 
cultivaban tabaco habian sido desplazados por la violencia, y la zona, 
que habia sido tambien ganadera, y que antes exportaba came, comia 
carne traida de fuera. Brotaron palacios coloniales, con sus portales de 
sombra complice, sus aposentos de altos techos, aranas con lluvias de 
cristales, alfombras persas, un silencio de terciopelo y en el aire las 
ondas del minue, los espejos en los salones para devolver la imagen de 
los Caballeros de peluquin y zapatos con hebilla. Ahi esta, ahora, el 
testimonio de los grandes esqueletos de marmol o piedra, la soberbia 
de los campanarios mudos, las calesas invadidas por el pasto. A Trini- 
dad le dicen ahora «la ciudad de los tuvo», porque sus sobrevivientes 
blancos siempre habian de algun antepasado que tuvo el poder y la 
gloria. Pero vino la crisis de 1857, cayeron los precios del azucar y la 
ciudad cayo con ellos, para no levantarse nunca mas 23 . 


22 Celso Furtado, La economia latinoamericana desde la Conquista iberica basta 
la Revolution Cubana, Santiago de Chile, 1969; Mexico, 1969. 

23 Moreno Fraginals ha observado, agudamente, que los nombres de los inge- 
nios nacidos en el siglo xdc reflejaban las alzas y las bajas de la curva azuca- 


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Eduardo Galeano 


Un siglo despues, cuando los guerrilleros de la Sierra Maestra 
conquistaron el poder, Cuba seguia con su destino atado a la cotiza- 
cion del azucar. «E1 pueblo que confia su subsistencia a un solo pro- 
ducto, se suicida», habia profetizado el heroe nacional, Jose Marti. En 
1920, con el azucar a 22 centavos la libra, Cuba batio el record mun- 
dial de exportaciones por habitante, superando incluso a Inglaterra, y 
tuvo el mayor ingreso per capita de America Latina. Pero ese mismo 
ano, en diciembre, el precio del azucar cayo a cuatro centavos, y en 
1921 se desato el huracan de la crisis: quebraron numerosas centra- 
les azucareras, que fueron adquiridas por intereses norteamericanos, 
y todos los bancos cubanos o espanoles, incluyendo el propio Banco 
Nacional. Solo sobrevivieron las sucursales de los bancos de Estados 
Unidos 24 . Una economia tan dependiente y vulnerable como la de 
Cuba no podia escapar, posteriormente, al impacto feroz de la crisis 
de 1929 en Estados Unidos: el precio del azucar llego a bajar a mucho 
menos de un centavo en 1932, y en tres anos las exportaciones se 
redujeron, en valor, a la cuarta parte. El indice de desempleo de Cuba 
en esos tiempos «dificilmente habra sido igualado en ningun otro 
pais» 25 . El desastre de 1921 habia sido provocado por la caida del 
precio del azucar en el mercado de los Estados Unidos, y de los Esta- 
dos Unidos no demoro en llegar un credito de cincuenta millones de 
dolares: en ancas del credito, llego tambien el general Crowder; so 
pretexto de controlar la utilization de los fondos, Crowder goberna- 
ria, de hecho, el pais. Gracias a sus buenos oficios la dictadura de 
Machado llega al poder en 1924, pero la gran depresion de los anos 
treinta se Ueva por delante, paralizada Cuba por la huelga general, a 
este regimen de sangre y fuego. 

Lo que ocurria con los precios, se repetia con el volumen de las 
exportaciones. Desde 1948, Cuba recupero su cuota para cubrir la 
tercera parte del mercado norteamericano de azucar, a precios infe- 
riores a los que recibian los productores de Estados Unidos, pero mas 
altos y mas estables que los del mercado international. Ya con ante- 


rera: Esperanza, Nueva Esperanza, Atrevido, Casualidad ; Aspirante, Conquista, 
Confianza, El Buen Suceso; Apuro, Angustia, Desengafw. Habia cuatro inge- 
nios llamados, premonitoriamente, Desengano. 

24 Rene Dumont, Cuba (intento de crttica constructiva) , Barcelona, 1965. 

25 Celso Furtado, La economia latinoamericana..., op. cit. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


rioridad los Estados Unidos habfan desgravado las importaciones de 
azucar cubana a cambio de privilegios similares concedidos al ingre- 
so de los articulos norteamericanos en Cuba.Todos estos favores con- 
solidaron la dependencia. «E1 pueblo que compra manda, el pueblo 
que vende sirve; hay que equilibrar el comercio para asegurar la li- 
bertad; el pueblo que quiere morir vende a un solo pueblo, y el que 
quiere salvarse vende a mas de uno», habia dicho Marti y repitio el 
Che Guevara en la conferencia de la OEA, en Punta del Este, en 1961. 
La production era arbitrariamente limitada por las necesidades de 
Washington. El nivel de 1925, unos cinco millones de toneladas, con- 
tinuaba siendo el promedio de los anos cincuenta: el dictador 
Fulgencio Batista asalto el poder, en 1952, en ancas de la mayor zafra 
hasta entonces conocida, mas de siete millones, con la mision de 
apretar las clavijas, y al ano siguiente la production, obediente a la 
demanda del norte, cayo a cuatro 26 . 


La revolucion ante la estructura de la impotencia 

La proximidad geografica y la aparicion del azucar de remolacha, 
surgida durante las guerras napoleonicas, en los campos de Francia y 
Alemania, convirtieron a los Estados Unidos en el cliente principal del 
azucar de las Antillas. Ya en 1850, los Estados Unidos dominaban la 
tercera parte del comercio de Cuba, le vendian y le compraban mas 
que Espana, aunque la isla era una colonia espanola, y la bandera de 
las barras y las estrellas flameaba en los mastiles de mas de la mitad de 
los buques que llegaban alii. Un viajero espanol encontro hacia 1859, 
campo adentro, en remotos pueblitos de Cuba, maquinas de coser 
fabricadas en Estados Unidos 27 . Las principales calles de La Habana 
fueron empedradas con bloques de granito de Boston. 

Cuando despuntaba el siglo xx se leia en el Louisiana Planter: «Poco 


26 El director del programa de azucar en el Ministerio de Agricultura de los 
Estados Unidos declaro tiempo despues de la Revolucion: «Desde que Cuba 
ha dejado la escena, nosotros no contamos con la protection de este pais, el 
mas grande exportador mundial, ya que disponia siempre de reservas para 
atender, cuando era preciso, a nuestro mercado». Enrique Ruiz Garcia, 
America Latina: anatomia de una revolucion, Madrid, 1966. 

27 Leland H. Jenks, Nuestra colonia de Cuba, Buenos Aires, 1960. 


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Eduardo Galeano 


a poco, va pasando toda la isla de Cuba a manos de ciudadanos nor- 
teamericanos, lo cual es el medio mas sencillo y seguro de conseguir 
la anexion a los Estados Unidos.» En el Senado norteamericano se 
hablaba ya de una nueva estrella en la bandera; derrotada Espana, el 
general Leonard Wood gobernaba la isla. A1 mismo tiempo pasaban 
a manos norteamericanas las Filipinas y Puerto Rico 28 . «Nos han sido 
otorgados por la guerra -decia el presidente McKinley incluyendo a 
Cuba- y con la ayuda de Dios y en nombre del progreso de la huma- 
nidad y de la civilization, es nuestro deber responder a esta gran 
confianza.» En 1902, Tomas Estrada Palma tuvo que renunciar a la 
ciudadania norteamericana que habia adoptado en el exilio: las tro- 
pas norteamericanas de ocupacion lo convirtieron en el primer pre- 
sidente de Cuba. En 1960, el ex embajador norteamericano en Cuba, 
Earl Smith, declare ante una subcomision del Senado: «Hasta el arri- 
bo de Castro al poder, los Estados Unidos tenian en Cuba una in- 
fluencia de tal manera irresistible que el embajador norteamericano 

28 Puerto Rico, otra factoria azucarera, quedo prisionero. Desde el punto de 
vista norteamericano, los puertorriquenos no son suficientemente buenos 
para vivir en una patria propia, pero en cambio si lo son para morir en el 
frente de Vietnam en nombre de una patria que no es la suya. En un calculo 
proporcional a la poblacion, el «estado libre asociado» de Puerto Rico tiene 
mas soldados peleando en el sudeste asiatico que cualquier otro estado de 
los Estados Unidos. A los puertorriquenos que resisten el servicio militar 
obligatorio en Vietnam se les envia por cinco anos a las carceles de Atlanta. 
Al servicio militar en filas norteamericanas se agregan otras humillaciones 
heredadas de la invasion de 1898 y benditas por ley (por ley del Congreso 
de los Estados Unidos). Puerto Rico cuenta con una representation simbo- 
lica en el Congreso norteamericano, sin voto y practicamente sin voz. A 
cambio de este derecho, un estatuto colonial: Puerto Rico tenia, hasta la 
ocupacion norteamericana, una moneda propia y mantenia un prospero 
comercio con los principales mercados. Hoy la moneda es el dolar y los 
aranceles de sus aduanas se fijan en Washington, donde se decide todo lo 
que tiene que ver con el comercio exterior e interior de la isla. Lo mismo 
ocurre con las relaciones exteriores, el transporte, las comunicaciones, los 
salarios y las condiciones de trabajo. Es la Corte Federal de los Estados 
Unidos la que juzga a los puertorriquenos; el ejercito local integra el ejerci- 
to del norte. La industria y el comercio estan en manos de los intereses 
norteamericanos privados. La desnacionalizacion quiso hacerse absoluta 
por la via de la emigration: la miseria empujo a mas de un millon de 
puertorriquenos a buscar mejor suerte en Nueva York, al precio de la frac- 
tura de su identidad nacional. Alii, forman un subproletariado que se aglo- 
mera en los barrios mas sordidos. 


98 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


era el segundo personaje del pais, a veces aun mas importante que el 
presidente cubano». 

Cuando cayo Batista, Cuba vendia casi todo su azucar en Estados 
Unidos. Cinco anos antes, un joven abogado revolucionario habia 
profetizado certeramente, ante quienes lo juzgaban por el asalto al 
cuartel Moncada, que la historia lo absolveria; habia dicho en su vi- 
brante alegato: «Cuba sigue siendo una factorfa productora de mate- 
ria prima. Se exporta azucar para importar caramelos...» 29 . Cuba com- 
praba en Estados Unidos no solo los automoviles y las maquinas, los 
productos quimicos, el papel y la ropa, sino tambien arroz y frijoles, 
ajos y cebollas, grasas, carne y algodon. Venian helados de Miami, 
panes de Atlanta y hasta cenas de lujo desde Paris. El pais del azucar 
importaba cerca de la rnitad de las frutas y las verduras que consu- 
mia, aunque solo la tercera parte de su poblacion activa tenia trabajo 
permanente y la mitad de las tierras de los centrales azucareros eran 
extensiones baldias donde las empresas no producian nada 30 . Trece 
ingenios norteamericanos disponian de mas de 47 por ciento del area 
azucarera total y ganaban alrededor de 180 millones de dolares por 
cada zafra. La riqueza del subsuelo -niquel, hierro, cobre, mangane- 
so, cromo, tungsteno- formaba parte de las reservas estrategicas de 
los Estados Unidos, cuyas empresas apenas explotaban los minerales 
de acuerdo con las variables urgencias del ejercito y la industria del 
norte. Habia en Cuba, en 1958, mas prostitutas registradas que obreros 
mineros 31 . Un millon y medio de cubanos sufria el desempleo total o 
parcial, segun las investigaciones de Seuret y Pino que cita Nunez 
Jimenez. 

La economia del pais se movia al ritmo de las zafras. El poder de 
compra de las exportaciones cubanas entre 1952 y 1956 no superaba 
el nivel de treinta anos atras 32 , aunque las necesidades de divisas eran 
mucho mayores. En los anos treinta, cuando la crisis consolido la de- 
pendence de la economia cubana en lugar de contribuir a romperla, se 
habia llegado al colrno de desmontar fabricas recien instaladas para 
venderlas a otros paises. Cuando triunfo la revolution, el primer dia de 

29 Fidel Castro, La Revolution cubana (discursos), Buenos Aires, 1959. 

30 A. Nunez Jimenez, Geografla de Cuba, La Habana, 1959. 

31 Rene Dumont, op. tit. 

32 Dudley Seers, Andres Bianchi, Richard Jolly y Max Nolff, Cuba, the Economic 

and Social Revolution, Chapel Hill, Carolina del Norte, 1964. 


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Eduardo Galeano 


1959, el desarrollo industrial de Cuba era muy pobre y lento, mas de la 
mitad de la production estaba concentrada en La Habana y las pocas 
fabricas con tecnologia modema se teledirigian desde los Estados Uni- 
dos. Un economista cubano, Regino Boti, coautor de las tesis econo- 
micas de los guerrilleros de la sierra, cita el ejemplo de una filial de la 
Nestle que producia leche concentrada en Bayamo: «En caso de acci- 
dente, el tecnico telefoneaba a Connecticut y senalaba que en su sector 
tal o cual cosa no marchaba. Recibia en seguida instrucciones sobre las 
medidas a tomar y las ejecutaba mecanicamente... Si la operation no 
resultaba exitosa, cuatro horas mas tarde llegaba un avion transpor- 
tando un equipo de especialistas de alta calificacion que arreglaban 
todo. Despues de la nationalization ya no se podia telefonear para 
pedir socorro y los raros tecnicos que hubieran podido reparar los 
desperfectos secundarios habian partido» 33 . El testimonio ilustra ca- 
balmente las dificultades que la Revolution encontro desde que se 
lanzo a la aventura de convertir a la colonia en patria. 

Cuba tenia las piernas cortadas por el estatuto de la dependencia 
y no le ha resultado nada facil echarse a andar por su propia cuenta. 
La mitad de los ninos cubanos no iba a la escuela en 1958, pero la 
ignorancia era, como denunciara Fidel Castro tantas veces, mucho 
mas vasta y mas grave que el analfabetismo. La gran campana de 
1961 movilizo a un ejercito de jovenes voluntaries para ensenar a leer 
y a escribir a todos los cubanos y los resultados asombraron al mun- 
do: Cuba ostenta actualmente, segun la Oficina Internacional de Edu- 
cation de la UNESCO, el menor porcentaje de analfabetos y el mayor 
porcentaje de poblacion escolar, primaria y secundaria, de America 
Latina. Sin embargo, la herencia maldita de la ignorancia no se supe- 
ra en una noche y un dia -ni en doce anos. La falta de cuadros tecni- 
cos eficaces, la incompetencia de la administration y la desorganiza- 
cion del aparato productivo, el burocratico temor a la imagination 
creadora y a la libertad de decision, continuan interponiendo obs- 
taculos al desarrollo del socialismo. Pero pese a todo el sistema de 
impotencias forjado por cuatro siglos y medio de historia de la opre- 
sion, Cuba esta naciendo, con entusiasmo que no cesa, de nuevo: 
mide sus fuerzas, alegria y desmesura, ante los obstaculos. 


33 K. S. Karol, Le s guerrilleros au pouvoir. L'itineraire politique de la revolution 
cubaine, Paris, 1970. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


El azucar era el cuchillo y el imperio el asesino 

«Edificar sobre el azucar es mejor que edificar sobre la arena?», se 
preguntaba Jean-Paul Sartre en I960, desde Cuba. 

En el muelle del puerto de Guayabal, que exporta azucar a granel, 
vuelan los alcatraces sobre un galpon gigantesco. Entro y contemplo, 
atonito, una piramide dorada de azucar. A medida que las compuertas 
se abren, por debajo, para que las tolvas conduzcan el cargamento, sin 
embolsar, hacia los buques, la rajadura del techo va dejando caer nue- 
vos chorros de oro, azucar recien transportada desde los molinos de 
los ingenios. La luz del sol se filtra y les arranca destellos. Vale unos 
cuatro millones de dolares esta montana tibia que palpo y no me alcan- 
za la mirada para recorrerla. Pienso que aqui se resume toda la euforia 
y el drama de esta zafra record de 1970 que quiso, pero no pudo, pese 
al esfuerzo sobrehumano, alcanzar los diez millones de toneladas. Y 
una historia mucho mas larga resbala, con el azucar, ante la mirada. 
Pienso en el reino de la Francisco Sugar Co., la empresa de Allen 
Dulles, donde he pasado una semana escuchando las historias del pa- 
sado y asistiendo al nacimiento del future: Josefina, hija de Caridad 
Rodriguez, que estudia en un aula que antes era celda del cuartel, en el 
preciso lugar donde su padre fue preso y torturado antes de morir; 
Antonio Bastidas, el negro de setenta anos que una madrugada de este 
ano se colgo con ambos punos de la palanca de la sirena porque el 
ingenio habia sobrepasado la meta y gritaba: «jCarajo!», gritaba: 
«jCumplimos, carajo!», y no habia quien le sacara la palanca de las 
manos crispadas mientras la sirena, que habia despertado al pueblo, 
estaba despertando a toda Cuba; historias de desalojos, de sobornos, 
de asesinatos, el hambre y los extranos oficios que la desocupacion, 
obligatoria durante mas de la mitad de cada ano, engendraba: cazador 
de grillos en los plantios, por ejemplo. Pienso que la desgracia tenia el 
vientre hinchado, ahora se sabe. No murieron en vano los que murie- 
ron: Amancio Rodriguez, por ejemplo, acribillado a tiros por los rom- 
pehuelgas en una asamblea, que habia rechazado furioso un cheque en 
bianco de la empresa y cuando sus companeros lo fueron a enterrar 
descubrieron que no tenia calzoncillos ni medias para llevarse al cajon, 
o por ejemplo Pedro Plaza, que a los veinte anos fue detenido y condu- 
jo el camion de soldados hacia las minas que el mismo habia sembrado 
y volo con el camion y los soldados. Y tantos otros, en esta localidady en 


101 


Eduardo Galeano 


todas las demas: «Aqui las familias quieren mucho a los martires -me 
ha dicho un viejo canero- pero despues de muertos. Antes eran puras 
quejas». Sin embargo, no era por casualidad que Fidel Castro reclutara 
a las tres cuartas partes de sus guerrilleros entre los campesinos, hom- 
bres del azucar, ni que la provincia de Oriente fuera, a la vez, la mayor 
fuente de azucar y de sublevaciones en toda la historia de Cuba. Me 
explico el rencor acumulado: despues de la gran zafra de 1961, la 
revolucion opto por vengarse del azucar. El azucar era la memoria viva 
de la humiliation. ^Era tambien, el azucar, un destino? 

^Se convirtio luego en una penitencia? ^Puede ser ahora una pa- 
lanca, la catapulta del desarrollo economico? A1 influjo de una justa 
impaciencia, la revolucion abatio numerosos canaverales y quiso di- 
versificar, en un abrir y cerrar de ojos, la production agricola: no cayo 
en el tradicional error de dividir los latifundios en minifundios impro- 
ductivos, pero cada finca socializada acometio de golpe cultivos exce- 
sivamente variados. Habia que realizar importaciones en gran escala 
para industrializar el pais, aumentar la productividad agricola y satisfa- 
cer muchas necesidades de consumo que la revolucion, al redistribuir 
la riqueza, acrecento enormemente. Sin las grandes zafras de azucar, 
^de donde obtener las divisas necesarias para esas importaciones? El 
desarrollo de la mineria, sobre todo el niquel, exige grandes inversio- 
nes, que se estan realizando, y la production pesquera se ha multiplica- 
do por ocho gracias al crecimiento de la flota, lo cual tambien ha exigi- 
do inversiones gigantes; los grandes planes de production de citricos 
estan en ejecucion, pero los anos que separan a la siembra de la cose- 
cha obligan a la paciencia. La revolucion descubrio, entonces, que 
habia confundido al cuchillo con el asesino. El azucar, que habia sido el 
factor del subdesarrollo, paso a convertirse en un instrumento del de- 
sarrollo. No hubo mas remedio que utilizar los frutos del monocultivo 
y la dependencia, nacidos de la incorporation de Cuba al mercado 
mundial, para romper el espinazo del monocultivo y la dependencia. 

Porque los ingresos que el azucar proporciona ya no se utilizan en 
consolidar la estructura del sometimiento 34 . Las importaciones de 


34 El precio estable del azucar, garantizado por los pafses socialistas, ha 
desempenado un papel decisivo en este sentido. Tambien la ruptura par- 
tial del bloqueo dispuesto por los Estados Unidos, a traves del trafico 
comercial intenso con Espana y otros paises de Europa occidental. Un 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


maquinarias y de instalaciones industriales crecieron en un cuarenta 
por ciento desde 1958; el excedente economico que el azucar genera 
se moviliza para desarrollar las industrias basicas y para que no que- 
den tierras ociosas ni trabajadores condenados a la desocupacion. 
Cuando cayo la dictadura de Batista, habia en Cuba cinco mil tracto- 
res y trescientos mil automoviles. Hoy hay cincuenta mil tractores, 
aunque en buena medida se los desperdicia por las graves deficien- 
cias de organization, y de aquella flota de automoviles, en su mayorfa 
modelos de lujo, no restan mas que algunos ejemplares dignos del 
museo de la chatarra. La industria del cemento y las plantas de elec- 
tricidad han cobrado un asombroso impulso; las nuevas fabricas de 
fertilizantes han hecho posible que hoy se utilicen cinco veces mas 
abonos que en 1958. Los embalses, creados por todas partes, contie- 
nen hoy un caudal de agua setenta y tres veces mayor que el total de 
agua embalsada en 1958 35 y han avanzado con botas de siete leguas 
las areas de riego. Nuevos caminos, abiertos por toda Cuba, han roto 
la incomunicacion de muchas regiones que parecian condenadas al 
aislamiento eterno. Para aumentar la magra production de leche del 
ganado cebu, se han traido a Cuba toros de raza Holstein con los que, 
mediante la insemination artificial, se han hecho nacer ochocientas 
mil vacas de cruza. 

Grandes progresos se han realizado en la mecanizacidn del corte 
y el alza de la cana, en buena medida en base a las invenciones cuba- 
nas, aunque todavia resultan insuficientes. Un nuevo sistema de tra- 
bajo se organiza, con dificultades, para ocupar el lugar del viejo siste- 
ma desorganizado por los cambios que la revolution trajo consigo. 
Los macheteros profesionales, presidiarios del azucar, son en Cuba 
una especie extinguida: tambien para ellos la revolution implied la 
libertad de elegir otros oficios menos pesados, y para sus hijos, la 


tercio de las exportaciones cubanas proporciona dolares, es decir, divisas 
convertibles, al pais; el resto se aplica al trueque con la Union Sovietica y 
la zona del rublo. Este sistema de comercio implica tambien ciertas difi- 
cultades: las turbinas sovieticas para las centrales termoelectricas son de 
buena calidad, como todos los equipos pesados que la URSS produce, 
pero no ocurre lo mismo con los articulos de consumo de la industria 
ligera o mediana. 

35 Informe de Cuba a la XI Conferencia Regional de la FAO. Version de Prensa 
Latina, 13 de octubre de 1970. 


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Eduardo Galeano 


posibilidad de estudiar, mediante becas, en las ciudades. La reden- 
cion de los caneros ha provocado, en consecuencia, precio inevitable, 
severos trastornos para la economia de la isla. En 1970, Cuba debio 
utilizar el triple de trabajadores para la zafra, en su mayorfa volunta- 
ries o soldados o trabajadores de otros sectores, con lo que se perju- 
dicaron las demas actividades del campo y de la ciudad: las cosechas 
de otros productos, el ritmo de trabajo de las fabricas.Y hay que tener 
en cuenta, en este sentido, que en una sociedad socialista, a diferencia 
de la sociedad capitalista, los trabajadores ya no actuan urgidos por el 
miedo a la desocupacion ni por la codicia. Otros motores -la solida- 
ridad, la responsabilidad colectiva, la toma de conciencia de los debe- 
res y los derechos que lanzan al hombre mas alia del egoismo- deben 
ponerse en funcionamiento. Y no se cambia la conciencia de un pue- 
blo entero en un santiamen. Cuando la revolution conquisto el po- 
der, segun Fidel Castro, la mayoria de los cubanos no era ni siquiera 
antiimperialista. 

Los cubanos se fueron radicalizando junto con su revolution, a 
medida que se sucedian los desafios y las respuestas, los golpes y los 
contragolpes entre La Habana y Washington, y a medida que se iban 
convirtiendo en hechos concretos las promesas de justicia social. Se 
construyeron ciento setenta hospitales nuevos y otros tantos 
policlinicos y se hizo gratuita la asistencia medica; se multiplied por 
tres la cantidad de estudiantes matriculados a todos los niveles y tam- 
bien la education se hizo gratuita; las becas benefician hoy a mas de 
trescientos mil ninos y jovenes y se han multiplicado los internados y 
los circulos infantiles. Gran parte de la poblacion no paga alquiler y 
ya son gratuitos los servicios de agua, luz, telefono, funerales y es- 
pectaculos deportivos. Los gastos en servicios sociales crecieron cin- 
co veces en pocos anos. Pero ahora que todos tienen education y 
zapatos, las necesidades se van multiplicando geometricamente y la 
production solo puede crecer aritmeticamente. La presion del con- 
sumo, que es ahora consumo de todos y no de pocos, tambien obliga 
a Cuba al aumento rapido de las exportaciones, y el azucar continua 
siendo la mayor fuente de recursos. 

En verdad, la revolution esta viviendo tiempos duros, diffeiles, de 
transition y sacrificio. Los propios cubanos han terminado de confir- 
mar que el socialismo se construye con los dientes apretados y que la 
revolution no es ningun paseo. Al fin y al cabo, el future no serfa de 


104 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


esta tierra si viniera regalado. Hay escasez, es cierto, de diversos pro- 
ductos: en 1970 faltan frutas y heladeras, ropa; las colas, muy fre- 
cuentes, no solo resultan de la desorganizacion de la distribution. La 
causa esencial de la escasez es la nueva abundancia de consumidores: 
ahora el pais pertenece a todos. Se trata, por lo tanto, de una escasez 
de signo inverso a la que padecen los demas parses latinoamericanos. 

En el mismo sentido operan los gastos de defensa. Cuba esta 
obligada a dormir con los ojos abiertos, y tambien eso resulta, en 
terminos economicos, muy caro. Esta revolution acosada, que ha 
debido soportar invasiones y sabotajes sin tregua, no cae porque - 
extrana dictadura- la defiende su pueblo en armas. 

Los expropiadores expropiados no se resignan. En abril de 1961, 
la brigada que desembarco en Playa Giron no estaba formada sola- 
mente por los viejos militares y policias de Batista, sino tambien por 
los duenos de mas de 370 mil hectareas de tierra, casi diez mil 
inmuebles, setenta fabricas, diez centrales azucareros, tres bancos, 
cinco minas y doce cabarets. 

El dictador de Guatemala, Miguel Ydigoras, cedio campos de en- 
trenamiento a los expedicionarios a cambio de las promesas que los 
norteamericanos le formularon, segun el mismo confeso mas tarde: 
dinero contante y sonante, que nunca le pagaron, y un aumento de la 
cuota guatemalteca de azucar en el mercado de los Estados Unidos. 

En 1965, otro pais azucarero, la Republica Dominicana, sufrio la 
invasion de unos cuarenta mil marines dispuestos «a permanecer inde- 
finidamente en este pais, en vista de la confusion reinante», segun de- 
clare su comandante, el general Bruce Palmer. La caida vertical de los 
precios del azucar habia sido uno de los factores que hicieron estallar la 
indignation popular; el pueblo se levanto contra la dictadura militar y 
las tropas norteamericanas no demoraron en restablecer el orden. De- 
jaron cuatro mil muertos en los combates que los patriotas libraron, 
cuerpo a cuerpo, entre el rfo Ozama y el Caribe, en un barrio acorra- 
lado de la ciudad de Santo Domingo 36 . La Organization de Estados 

36 Ellsworth Bunker, presidente de la National Sugar Refining Co., fue el 
enviado especial de Lyndon Johnson a la Dominicana despues de la inter- 
vention militar. Los intereses de la National Sugar en este pequeno pais 
fueron salvaguardados bajo la atenta mirada de Bunker: las tropas de ocu- 
pacion se retiraron para dejar en el poder, al cabo de muy democraticas 
elecciones, a Joaquin Balaguer, que habia sido el brazo derecho de Trujillo 


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Eduardo Galeano 


Americanos -que tiene la memoria del burro, porque no olvida nunca 
donde come- bendijo la invasion y la estimulo con nuevas fuerzas. 
Habia que matar el germen de otra Cuba. 


Gracias al sacrificio de los esclavos en el Caribe, nacieron 
la mAquina de James Watt y los canones de Washington 

El Che Guevara decia que el subdesarrollo es un enano de cabeza 
enorme y panza hinchada: sus piernas debiles y sus brazos cortos no 
armonizan con el resto del cuerpo. La Habana resplandecia, zumba- 
ban los Cadillacs por sus avenidas de lujo y en el cabaret mas grande 
del mundo ondulaban, al ritmo de Lecuona, las vedettes mas hermo- 
sas; mientras tanto, en el campo cubano, solo uno de cada diez obre- 
ros agricolas bebia leche, apenas un cuatro por ciento consumia car- 
ne y, segun el Consejo Nacional de Economia, las tres quintas partes 
de los trabajadores rurales ganaban salarios que eran tres o cuatro 
veces inferiores al costo de la vida. 

Pero el azucar no solo produjo enanos. Tambien produjo gigantes 
o, al menos, contribuyo intensamente al desarrollo de los gigantes. El 
azucar del tropico latino americano aporto un gran impulso a la acumu- 
lacion de capitales para el desarrollo industrial de Inglaterra, Erancia, 
Holanda y, tambien, de los Estados Unidos, al mismo tiempo que mutilo 
la economia del nordeste de Brasil y de las islas del Caribe y sello la ruina 
historica de Africa. El comercio triangular entre Europa, Africa y Ame- 
rica tuvo por viga maestra el trafico de esclavos con destino a las planta- 
tions de azucar. «La historia de un grano de azucar es toda una 
leccion de economia politica, de politica y tambien de moral», decia 
Augusto Cochin. 


todo a lo largo de su feroz dictadura. La poblacion de Santo Domingo habia 
peleado en las calles y en las azoteas, con palos, machetes y fusiles, contra 
los tanques, las bazukas y los helicopteros de las fuerzas extranjeras, reivin- 
dicando el retorno al poder del presidente constitucionalmente electo, Juan 
Bosch, que habia sido derribado por un golpe militar. La historia, burlona, 
juega con las profecias. El dia que Juan Bosch inauguro su breve presiden- 
cia, al cabo de treinta anos de tirania de Trujillo, Lyndon Johnson, que era 
por entonces vicepresidente de los Estados Unidos, llevo a Santo Domingo 
el obsequio oficial de su gobierno: era una ambulancia. 


106 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


Las tribus de Africa occidental vivfan peleando entre si, para au- 
mentar, con los prisioneros de guerra, sus reservas de esclavos. Perte- 
necian a los dominios coloniales de Portugal, pero los portugueses no 
tenian naves ni articulos industriales que ofrecer en la epoca del auge 
de la trata de negros, y se convirtieron en meros intermediarios entre 
los capitanes negreros de otras potencias y los reyezuelos africanos. 
Inglaterra fue, hasta que ya no le resulto conveniente, la gran cam- 
peona de la compra y venta de carne humana. Los holandeses tenian, 
sin embargo, mas larga tradition en el negocio, porque Carlos V les 
habia regalado el monopolio del transporte de negros a America tiempo 
antes de que Inglaterra obtuviera el derecho de introducir esclavos en 
las colonias ajenas.Y en cuanto a Francia, Luis XIV, el Rey Sol, com- 
partia con el rey de Espana la mitad de las ganancias de la Compania 
de Guinea, formada en 1701 para el trafico de esclavos hacia Ameri- 
ca, y su ministro Colbert, artifice de la industrialization francesa, tenia 
motivos para afirmar que la trata de negros era «recomendable para 
el progreso de la marina mercante national* 37 . 

Adam Smith decia que el descubrimiento de America habia «ele- 
vado el sistema mercantil a un grado de esplendor y gloria que de 
otro modo no hubiera alcanzado jamas». Segun Sergio Bagu, el mas 
formidable motor de acumulacion del capital mercantil europeo fue 
la esclavitud americana; a su vez, ese capital resulto «la piedra funda- 
mental sobre la cual se construyo el gigantesco capital industrial de 
los tiempos contemporaneos» 38 . La resurrection de la esclavitud 
grecorromana en el Nuevo Mundo tuvo propiedades milagrosas: 
multiplied las naves, las fabricas, los ferrocarriles y los bancos de 
paises que no estaban en el origen ni, con exception de los Estados 
Unidos, tampoco en el destino de los esclavos que cruzaban el Atlan- 
tico. Entre los albores del siglo xvi y la agonia del siglo xix, varios 
millones de africanos, no se sabe cuantos, atravesaron el oceano; se 
sabe, si, que fueron muchos mas que los inmigrantes blancos, prove- 
nientes de Europa, aunque, claro esta, muchos menos sobrevivieron. 
Del Potomac al rio de la Plata, los esclavos edificaron la casa de sus 
amos, talaron los bosques, cortaron y molieron las canas de azucar, 

37 L. Capitan y Henri Lorin, El trabajo en America, antes y despues de Colon, 

Buenos Aires, 1948. 

38 Sergio Bagu, op. cit. 


107 


Eduardo Galeano 


plantaron algodon, cultivaron cacao, cosecharon cafe y tabaco y ras- 
trearon los cauces en busca de oro. A cuantas Hiroshimas equivalie- 
ron sus exterminios sucesivos? Como decia un plantador ingles de 
Jamaica, «a los negros es mas facil comprarlos que criarlos». Caio 
Prado calcula que hasta principios del siglo xix habian llegado a Brasil 
entre cinco y seis millones de africanos; para entonces, ya Cuba era 
un mercado de esclavos tan grande como lo habia sido, antes, todo el 
hemisferio occidental 39 . 

Alla por 1562, el capitan John Hawkins habia arrancado trescien- 
tos negros de contrabando de la Guinea portuguesa. La reina Isabel 
se puso furiosa: «Esta aventura -sentencio- clama venganza del cie- 
lo.» Pero Hawkins le conto que en el Caribe habia obtenido, a cambio 
de los esclavos, un cargamento de azucar y pieles, perlas y jengibre. 
La reina perdono al pirata y se convirtio en su socia comercial. Un 
siglo despues, el duque deYork marcaba al hierro candente sus inicia- 
les, DY, sobre la nalga izquierda o el pecho de los tres mil negros que 
anualmente conducia su empresa hacia las «islas del azucar». La Real 
Compania Africana, entre cuyos accionistas figuraba el rey Carlos II, 
daba un trescientos por ciento de dividendos, pese a que, de los 70 
mil esclavos que embarco entre 1680 y 1688, solo 46 mil sobrevivie- 
ron a la travesia. Durante el viaje, numerosos africanos morian victi- 
ma de epidemias o desnutricion, o se suicidaban negandose a comer, 
ahorcandose con sus cadenas o arrojandose por la borda al oceano 
erizado de aletas de tiburones. Lenta pero firmemente, Inglaterra iba 
quebrando la hegemonia holandesa en la trata de negros. La South 
Sea Company fue la principal usufructuaria del «derecho de asiento» 
concedido a los ingleses por Espana, y en ella estaban envueltos los 
mas prominentes personajes de la politicay las finanzas britanicas; el 
negocio, brillante como ninguno, enloquecio a la bolsa de valores de 
Londres y desato una especulacion de leyenda. 

El transporte de esclavos elevo a Bristol, sede de astilleros, al ran- 
go de segunda ciudad de Inglaterra, y convirtio a Liverpool en el 
mayor puerto del mundo. Partian los navios con sus bodegas carga- 
das de armas, telas, ginebra, ron, chucherias y vidrios de colores, que 
serian el medio de pago para la mercaderia humana de Africa, que a 
su vez pagaria el azucar, el algodon, el cafe y el cacao de las plantacio- 

39 Daniel P. Mannix y M. Cowley, Historia de la trata de negros, Madrid, 1962. 


108 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


nes coloniales de America. Los ingleses imponian su reinado sobre 
los mares. A fines del siglo xviii, Africa y el Caribe daban trabajo a 
ciento ochenta mil obreros textiles en Manchester; de Sheffield pro- 
venian los cuchillos, y de Birmingham, 150 mil mosquetes por ano 40 . 
Los caciques africanos recibfan las mercancias de la industria britani- 
ca y entregaban los cargamentos de esclavos a los capitanes negreros. 
Disponian, asf, de nuevas armas y abundante aguardiente para em- 
prender las proximas cacerfas en las aldeas.Tambien proporcionaban 
marfiles, ceras y aceite de palma. Muchos de los esclavos provenian 
de la selva y no habian visto nunca el mar; confundfan los rugidos del 
oceano con los de alguna bestia sumergida que los esperaba para 
devorarlos o, segun el testimonio de un traficante de la epoca, creian, 
y en cierto modo no se equivocaban, que «iban a ser llevados como 
carneros al matadero, siendo su carne muy apreciada por los euro- 
peos» 41 . De muy poco Servian los latigos de siete colas para contener 
la desesperacion suicida de los africanos. 

Los «fardos» que sobrevivian al hambre, las enfermedades y el 
hacinamiento de la travesia, eran exhibidos en andrajos, pura piel y 
huesos, en la plaza publica, luego de desfilar por las calles coloniales 
al son de las gaitas. A los que llegaban al Caribe demasiado exhaustos 
se los podia cebar en los depositos de esclavos antes de lucirlos a los 
ojos de los compradores; a los enfermos se los dejaba morir en los 
muelles. Los esclavos eran vendidos a cambio de dinero en efectivo o 
pagares a tres anos de plazo. Los barcos zarpaban de regreso a Liver- 
pool Uevando diversos productos tropicales: a comienzos del siglo 
xviii, las tres cuartas partes del algodon que hilaba la industria textil 
inglesa provenian de las Antillas, aunque luego Georgia y Louisiana 
serian sus principales fuentes; a mediados del siglo, habia ciento vein- 
te refinerfas de azucar en Inglaterra. 

Un ingles podia vivir, en aquella epoca, con unas seis libras al ano; 
los mercaderes de esclavos de Liverpool sumaban ganancias anuales 
por mas de un millon cien mil libras, contando exclusivamente el di- 
nero obtenido en el Caribe y sin agregar los beneficios del comercio 
adicional. Diez grandes empresas controlaban los dos tercios del tra- 
fico. Liverpool inauguro un nuevo sistema de muelles; cada vez se 


40 Eric Williams, Capitalism and Slavery, Chapel Hill, Carolina del Norte, 1944. 

41 Daniel P. Mannix y M. Cowley, op. cit. 


109 


Eduardo Galeano 


construfan mas buques, mas largos y de mayor calado. Los orfebres 
ofrecian «candados y collares de plata para negros y perros», las da- 
mas elegantes se mostraban en publico acompanadas de un mono 
vestido con un jubon bordado y un nino esclavo, con turbante y 
bombachudos de seda. Un economista describia por entonces la trata 
de negros como «el principio basico y fundamental de todo lo demas; 
como el principal resorte de la maquina que pone en movimiento 
cada rueda del engranaje». Se propagaban los bancos en Liverpool y 
Manchester, Bristol, Londres y Glasgow; la empresa de seguros Lloyd's 
acumulaba ganancias asegurando esclavos, buques y plantaciones. 
Desde muy temprano, los avisos del London Gazette indicaban que los 
esclavos fugados debian ser devueltos a Lloyd's. Con fondos del co- 
mercio negrero se construyo el gran ferrocarril ingles del oeste y 
nacieron industrias como las fabricas de pizarras de Gales. El capital 
acumulado en el comercio triangular -manufacturas, esclavos, azucar- 
hizo posible la invention de la maquina de vapor: James Watt fue sub- 
vencionado por mercaderes que habian hecho asi su fortuna. Eric 
Williams lo afirma en su documentada obra sobre el tema. 

A principios del siglo xix, Gran Bretana se convirtio en la principal 
impulsora de la campana antiesclavista. La industria inglesa ya nece- 
sitaba mercados internacionales con mayor poder adquisitivo, lo que 
obligaba a la propagation del regimen de salarios. Ademas, al estable- 
cerse el salario en las colonias inglesas del Caribe, el azucar brasileno, 
producido con mano de obra esclava, recuperaba ventajas por sus 
bajos costos comparativos 42 . La Armada britanica se lanzaba al asalto 
de los buques negreros, pero el trafico continuaba creciendo para 
abastecer a Cuba y a Brasil. Antes de que los botes ingleses llegaran a 
los navfos piratas, los esclavos eran arrojados por la borda: adentro 
solo se encontraba el olor, las calderas calientes y un capitan muerto 
de risa en cubierta. La represion del trafico elevo los precios y aumen- 
to enormemente las ganancias. A mediados del siglo, los traficantes 
entregaban un fusil viejo por cada esclavo vigoroso que arrancaban 
del Africa, para luego venderlo en Cuba a mas de seiscientos dolares. 


La primera ley que expresamente prohibio la esclavitud en Brasil no fue 
brasilena. Fue, y no por casualidad, inglesa. El Parlamento britanico la voto 
el 8 de agosto de 1845. Osny Duarte Pereira, Quem faz as leis no Brasil?, Rio 
de Janeiro, 1963. 


110 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


Las pequenas islas del Caribe habian sido infinitamente mas im- 
portantes, para Inglaterra, que sus colonias del norte. A Barbados, 
Jamaica y Montserrat se les prohibia fabricar una aguja o una herra- 
dura por cuenta propia. Muy diferente era la situation de Nueva 
Inglaterra, y ello facilito su desarrollo economico y, tambien, su inde- 
pendence politica. 

Por cierto que la trata de negros en Nueva Inglaterra dio origen a 
gran parte del capital que facilito la revolution industrial en Estados 
Unidos de America. A mediados del siglo xviii, los barcos negreros 
del norte llevaban desde Boston, Newport o Providence barriles lle- 
nos de ron hasta las costas de Africa; en Africa los cambiaban por 
esclavos; vendian los esclavos en el Caribe y de alii traian la melaza a 
Massachusetts, donde se destilaba y se convertia, para completar el 
ciclo, en ron. El mejor ron de las Antillas, el West Indian Rum, no se 
fabricaba en las Antillas. Con capitales obtenidos de este trdfico de 
esclavos, los hermanos Brown, de Providence, instalaron el homo de 
fundicion que proveyo de cahones al general George Washington para la 
guerra de la independencia 43 . Las plantaciones azucareras del Caribe, 
condenadas como estaban al monocultivo de la cana, no solo pueden 
considerarse el centro dinamico del desarrollo de las «trece colonias» 
por el aliento que la trata de negros brindo a la industria naval y a las 
destilerias de Nueva Inglaterra. Tambien constituyeron el gran mer- 
cado para el desarrollo de las exportaciones de vfveres, maderas e 
implementos diversos con destino a los ingenios, con lo cual dieron 
viabilidad economica a la economia granjera y precozmente manu- 
facturera del Atlantico norte. En gran escala, los navios fabricados 
por los astilleros de los colonos del norte llevaban al Caribe peces 
ahumados, avena y granos, frijoles, harina, manteca, queso, cebollas, 
caballos y bueyes, velas y jabones, telas, tablas de pino, roble y cedro 
para las cajas de azucar (Cuba conto con la primera sierra de vapor 
que llego a la America hispanica pero no tenia madera que cortar) y 
duelas, arcos, aros, argollas y clavos. 

Asi se iba trasvasando la sangre por todos estos procesos. Se 
desarrollaban los pafses desarrollados de nuestros dias; se 
subdesarrollaban los subdesarrollados. 


43 Daniel P. Mannix y M. Cowley, op. cit. 


Ill 


Eduardo Galeano 


El arco iris es la ruta del retorno a Guinea 

En 1518 el licenciado Alonso Zuazo escribia a Carlos V desde la Do- 
minicana: «Es vano el temor de que los negros puedan sublevarse; 
viudas hay en las islas de Portugal muy sosegadas con ochocientos 
esclavos; todo esta en como son gobernados.Yo halle al venir algunos 
negros ladinos, otros huidos a monte; azote a unos, corte las orejas a 
otros; yya no se ha venido mas queja». Cuatro anos despues estallo la 
primera sublevacion de esclavos en America: los esclavos de Diego 
Colon, hijo del descubridor, fueron los primeros en levantarse y ter- 
minaron colgados de las horcas en los senderos del ingenio 44 . Se 
sucedieron otras rebeliones en Santo Domingo y luego en todas las 
islas azucareras del Caribe. Un par de siglos despues del sobresalto 
de Diego Colon, en el otro extremo de la misma isla, los esclavos 
cimarrones huian a las regiones mas elevadas de Haiti y en las mon- 
tanas reconstruian la vida africana: los cultivos de alimentation, la 
adoration de los dioses, las costumbres. 

El arco iris senala todavia, en la actualidad, la ruta del retorno a 
Guinea para el pueblo de Haiti. En una nave de vela blanca... En la 
Guayana holandesa, a traves del rio Courantyne, sobreviven desde 
hace tres siglos las comunidades de los djukas, descendientes de es- 
clavos que habian huido por los bosques de Surinam. En estas aldeas, 
subsisten «santuarios similares a los de Guinea, y se cumplen danzas 
y ceremonias que podrian celebrarse en Ghana. Se utiliza el lenguaje 
de los tambores, muy parecido a los tambores de Ashanti» 45 . La pri- 
mera gran rebelion de los esclavos de la Guayana ocurrio cien anos 
despues de la fuga de los djukas: los holandeses recuperaron las plan- 
tations y quemaron a fuego lento a los lideres de los esclavos. Pero 
tiempo antes del exodo de los djukas, los esclavos cimarrones de 
Brasil habian organizado el reino negro de los Palmares, en el nor- 
deste de Brasil, y victoriosamente resistieron, durante todo el siglo 
xvii, el asedio de las decenas de expediciones militares que lanzaron 
para abatirlo, una tras otra, los holandeses y los portugueses. Las 


44 Fernando Ortiz, op. cit. 

45 Philip Reno, El drama de la Guayana britdnica. Un pueblo desde la esclavitud 
a la lucha por el socialismo, Monthly Review, num. 17/18, Buenos Aires, 
enero-febrero de 1965. 


112 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


embestidas de millares de soldados nada podfan contra las tacticas 
guerrilleras que hicieron invencible, hasta 1693, el vasto refugio. El 
reino independiente de los Palmares -convocatoria a la rebelion, ban- 
dera de la libertad- se habia organizado como un estado «a semejan- 
za de los muchos que existian en Africa en el siglo xvn» 46 . Se extendia 
desde las vecindades del Cabo de Santo Agostinho, en Pernambuco, 
hasta la zona nortena del rio San Francisco, en Alagoas: equivalia a la 
tercera parte del territorio de Portugal y estaba rodeado por un espe- 
so cerco de selvas salvajes. El jefe maximo era elegido entre los mas 
habiles y sagaces: reinaba el hombre «de mayor prestigio y felicidad 
en la guerra o en el mando» 47 . En plena epoca de las plantaciones 
azucareras omnipotentes, Palmares era el unico rincon de Brasil donde 
se desarrollaba el policultivo. Guiados por la experiencia adquirida 
por ellos mismos o por sus antepasados en las sabanas y en las selvas 
tropicales de Africa, los negros cultivaban el maiz, el boniato, los 
frijoles, la mandioca, las bananas y otros alimentos. No en vano, la 
destruction de los cultivos aparecfa como el objetivo principal de las 
tropas coloniales lanzadas a la recuperation de los hombres que, tras 
la travesfa del mar con cadenas en los pies, habian desertado de las 
plantaciones. 

La abundancia de alimentos de Palmares contrastaba con las pe- 
nurias que, en plena prosperidad, padecian las zonas azucareras del 
litoral. Los esclavos que habfan conquistado la libertad la defendfan 
con habilidad y coraje porque compartian sus frutos: la propiedad de 
la tierra era comunitaria y no circulaba el dinero en el estado negro. 
«No figura en la historia universal ninguna rebelion de esclavos tan 
prolongada como la de Palmares. La de Espartaco, que conmovio el 
sistema esclavista mas importante de la antiguedad, duro dieciocho 
meses.» 48 Para la batalla final, la corona portuguesa movilizo el ma- 
yor ejercito conocido hasta la muy posterior independencia de Brasil. 
No menos de diez mil personas defendieron la ultima fortaleza de 
Palmares; los sobrevivientes fueron degollados, arrojados a los preci- 
picios o vendidos a los mercaderes de Rfo de Janeiro y Buenos Aires. 
Dos anos despues, el jefe Zumbi, a quien los esclavos consideraban 


46 Edison Carneiro, O quilombo dos Palmares, Rio de Janeiro, 1966. 

47 Nina Rodrigues, Os africanos no Brasil, Rio de Janeiro, 1932. 

48 Decio de Freitas, A guerra dos escravos, inedito. 


113 


Eduardo Galeano 


inmortal, no pudo escapar a una traicion. Lo acorralaron en la selva y 
le cortaron la cabeza. Pero las rebeliones continuaron. No pasaria 
mucho tiempo antes de que el capitan Bartolomeu Bueno Do Prado 
regresara del rio das Mortes con sus trofeos de la victoria contra una 
nueva sublevacion de esclavos. Traia tres mil novecientos pares de 
orejas en las alforjas de los caballos. 

Tambien en Cuba se sucederian las sublevaciones. Algunos escla- 
vos se suicidaban en grupo; burlaban al amo «con su huelga eterna y 
su inacabable cimarroneria por el otro mundo», dice Fernando Ortiz. 
Creian que asi resucitaban, carne y espiritu, en Africa. Los amos 
mutilaban los cadaveres, para que resucitaran castrados, mancos o 
decapitados, y de este modo conseguian que muchos renunciaran a 
la idea de matarse. Alla por 1870, segun la reciente version de un 
esclavo que en su juventud habfa huido a los montes de Las Villas, los 
negros ya no se suicidaban en Cuba. Mediante un cinturon magico, 
«se iban volando, volaban por el cielo y cogfan para su tierra», o se 
perdian en la sierra porque «cualquiera se cansaba de vivir. Los que se 
acostumbraban tenian el espiritu flojo. La vida en el monte era mas 
saludable» 49 . 

Los dioses africanos continuaban vivos entre los esclavos de 
America como vivas continuaban, alimentadas por la nostalgia, las 
leyendas y los mitos de las patrias perdidas. Parece evidente que los 
negros expresaban asi, en sus ceremonias, en sus danzas, en sus 
conjuros, la necesidad de afirmacion de una identidad cultural que 
el cristianismo negaba. Pero tambien ha de haber influido el hecho 
de que la Iglesia estuviera materialmente asociada al sistema de 
explotacion que sufrian. A comienzos del siglo xvm, mientras en las 
islas inglesas los esclavos convictos de crimenes morian aplastados 
entre los tambores de los trapiches de azucary en las colonias fran- 
cesas se los quemaba vivos o se los sometia al suplicio de la rueda, el 
jesuita Antonil formulaba dulces recomendaciones a los duenos de 
ingenios en Brasil, para evitar excesos semejantes: «A los adminis- 
tradores no se les debe consentir de ninguna manera dar puntapies 
principalmente en la barriga de las mujeres que andan prenadas ni 
dar garrotazos a los esclavos, porque en la colera no se miden los 


49 Esteban Montejo tenia mas de un siglo de edad cuando conto su historia a 
Miguel Barnet ( Biografia de un Cimarron, Buenos Aires, 1968). 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


golpes y pueden herir en la cabeza a un esclavo eficiente, que vale 
mucho dinero, y perderlo» 50 . En Cuba, los mayorales descargaban 
sus latigos de cuero o canamo sobre las espaldas de las esclavas 
embarazadas que habian incurrido en falta, pero no sin antes acos- 
tarlas boca abajo, con el vientre en un hoyo, para no estropear la 
«pieza» nueva en gestation. Los sacerdotes, que recibian como diez- 
mo el cinco por ciento de la production de azucar, daban su abso- 
lution cristiana: el mayoral castigaba como Jesucristo a los pecado- 
res. El misionero apostolico Juan Perpina y Pibernat publicaba sus 
sermones a los negros: «jPobrecitos! No os asusteis porque sean 
muchas las penalidades que tengais que sufrir como esclavos. Es- 
clavo puede ser vuestro cuerpo: pero libre teneis el alma para volar 
un dia a la feliz mansion de los escogidos» 51 . 

El dios de los parias no es siempre el mismo que el dios del 
sistema que los hace parias. Aunque la religion catolica abarca, en la 
information oficial, el 94 por ciento de la poblacion de Brasil, en la 
realidad la poblacion negra conserva vivas sus tradiciones africanas 
y viva perpetua su fe religiosa, a menudo camuflada tras las figuras 
sagradas del cristianismo 52 . Los cultos de raiz africana encuentran 
amplia proyeccion entre los oprimidos -cualquiera que sea el color 
de su piel. Otro tanto ocurre en las Antillas. Las divinidades del 
vudu de Haiti, el bembe de Cuba y la umbanda y la quimbanda de 
Brasil son mas o menos las mismas, pese a la mayor o menor trans- 
figuration que han sufrido, al nacionalizarse en tierras de America, 
los ritos y los dioses originales. En el Caribe y en Bahia se entonan 
los canticos ceremoniales en nago, yoruba, Congo y otras lenguas 
africanas. En los suburbios de las grandes ciudades del sur de Brasil, 
en cambio, predomina la lengua portuguesa, pero han brotado de 
la costa del oeste de Africa las divinidades del bien y del mal que han 

50 Roberto C. Simonsen, Historia econdmica do Brasil (1500-1820), Sao Paulo, 
1962. 

51 Manuel Moreno Fraginals, op. cit. Un jueves santo, el conde de Casa Bayona 
decidio humillarse ante sus esclavos. Inflamado de fervor cristiano, lavo los 
pies a doce negros y los sento a comer, con el, a su mesa. Fue la ultima cena 
propiamente dicha. Al dia siguiente, los esclavos se sublevaron y prendie- 
ron fuego al ingenio. Sus cabezas fueron clavadas sobre doce lanzas, en el 
centra del batey. 

52 Eduardo Galeano, Los dioses y los diablos en las favelas de Rio, en Amaru, 
num. 10, Lima, junio de 1969. 


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Eduardo Galeano 


atravesado los siglos para transformarse en los fantasmas venga- 
dores de los marginados, la pobre gente humillada que clama en las 
favelas de Rio de Janeiro: 

Fuerza bahiana, 
fuerza africana, 
fuerza divina, 
ven aca. 

Ven a ayudamos. 


La venta de campesinos 

En 1888 se abolio la esclavitud en Brasil. Pero no se abolio el latifun- 
dio y ese mismo ano un testigo escribia desde Ceara: «E1 mercado de 
ganado humano estuvo abierto mientras duro el hambre, pues com- 
pradores nunca faltaron. Raro era el vapor que no conducia gran 
numero de cearenses» 53 . Medio millon de nordestinos emigraron a la 
Amazonia, convocados por los espejismos del caucho, hasta el filo 
del siglo; desde entonces el exodo continuo, al impulso de las perio- 
dicas sequias que han asolado el sertdo y de las sucesivas oleadas de 
expansion de los latifundios azucareros de la zona da mata. En 1900, 
cuarenta mil victimas de la sequia abandonaron Ceara. Tomaban el 
camino por entonces habitual: la ruta del norte hacia la selva. Des- 
pues, el itinerario cambio. En nuestros dias los nordestinos emigran 
hacia el centro y el sur de Brasil. La sequia de 1970 arrojo muche- 
dumbres hambrientas sobre las ciudades del nordeste. Saquearon 
trenes y comercios; a gritos imploraban la lluvia a San Jose. Los 
«flagelados» se lanzaron a los caminos. Un cable de abril de 1970 
informa: «La policia del estado de Pernambuco detuvo el domingo 
ultimo, en el municipio de Belem do Sao Francisco, a 210 campesinos 
que serian vendidos a propietarios rurales del estado de Minas Gerais 
a dieciocho dolares por cabeza» 54 . Los campesinos provenian de 


53 Rodolfo Teofilo, Historia de Seca do Ceara (1877-1880), Rfo de Janeiro, 1922. 

54 France Presse, 21 de abril de 1970. En 1938, la peregrination de un vaquero 
por los calcinados caminos del sertdo habfa dado origen a una de las mejores 
novelas de la historia literaria de Brasil. El azote de la sequia sobre los 
latifundios ganaderos del interior, subordinados a los ingenios de azucar 


116 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


Parafba y Rio Grande do Norte, los dos estados mas castigados por la 
sequfa. En junio, los teletipos trasmiten las declaraciones del jefe de la 
polida federal: sus servicios aun no disponen de los medios eficaces 
para poner termino al trafico de esclavos, y aunque en los ultimos 
meses se han iniciado diez procedimientos de investigation, continua 
la venta de trabaj adores del nordeste a los propietarios ricos de otras 
zonas del pais. 

El boom del caucho y el auge del cafe implicaron grandes levas de 
trabajadores nordestinos. Pero tambien el gobierno hace uso de este 
caudal de mano de obra barata, formidable ejercito de reserva para 
las grandes obras publicas. Del nordeste vinieron, acarreados como 
ganado, los hombres desnudos que en una noche y un dfa levantaron 
la ciudad de Brasilia en el centro del desierto. Esta ciudad, la mas 
moderna del mundo, esta hoy cercada por un vasto cinturon de mi- 
seria: terminado su trabajo, los candangos fueron arrojados a las ciu- 
dades satelites. En ellas, trescientos mil nordestinos, siempre listos 
para todo servicio, viven de los desperdicios de la resplandeciente 
capital. 

El trabajo esclavo de los nordestinos esta abriendo, ahora, la gran 
carretera transamazonica, que cortara Brasil en dos, penetrando la 
selva hasta la frontera con Bolivia. El plan implica tambien un proyec- 
to de colonization agraria para extender «las fronteras de la civiliza- 
cion»: cada campesino recibira diez hectareas de superficie, si sobre- 
vive a las fiebres tropicales de la floresta. En el nordeste hay seis 
millones de campesinos sin tierras, mientras que quince mil personas 
son duenas de la mitad de la superficie total. La reforma agraria no se 
realiza en las regiones ya ocupadas, donde continua siendo sagrado 
el derecho de propiedad de los latifundistas, sino en plena selva. Elio 
significa que los «flagelados» del nordeste abriran el camino para la 
expansion del latifundio sobre nuevas areas. Sin capital, sin medios de 
trabajo, que significan diez hectareas a dos o tres mil kilometres de 
distancia de los centros de consumo? Muy distintos son, se deduce, 
los propositos reales del gobierno: proporcionar mano de obra a los 


del litoral, no ha cesado, y tampoco han variado sus consecuencias. El 
mundo de Vidas secas continua intacto: el papagayo imitaba el ladrido del 
perro, porque sus duenos ya casi no hacian uso de la voz humana. Graciliano 
Ramos, Vidas secas, La Habana, 1964. 


117 


Eduardo Galeano 


latifundistas norteamericanos que han comprado o usurpado la mi- 
tad de las tierras al norte del rio Negro y tambien a la United States 
Steel Co., que recibio de manos del general Garrastazu Medici los 
enormes yacimientos de hierro y manganeso de la Amazonia 55 . 


El ciclo del caucho: Caruso inaugura un teatro 

MONUMENTAL EN MEDIO DE LA SELVA 

Algunos autores estiman que no menos de medio millon de 
nordestinos sucumbieron a las epidemias, el paludismo, la tubercu- 
losis o el beriberi en la epoca del auge de la goma. «Este siniestro 
osario fue el precio de la industria del caucho. » 56 Sin ninguna reserva 
de vitaminas, los campesinos de las tierras secas realizaban el largo 
viaje hacia la selva humeda. Alii los aguardaba, en los pantanosos 
seringales, la fiebre. Iban hacinados en las bodegas de los barcos, en 
tales condiciones que muchos sucumbian antes de llegar; anticipa- 
ban, asi, su proximo destino. Otros, ni siquiera alcanzaban a embar- 
carse. En 1878, de los ochocientos mil habitantes de Ceara, 120 mil 
se marcharon rumbo al rio Amazonas, pero menos de la mitad pudo 
llegar; los restantes fueron cayendo, abatidos por el hambre o la en- 
fermedad, en los caminos del sertao o en los suburbios de Fortaleza 57 . 
Un ano antes, habia comenzado una de las siete mayores sequias de 
cuantas azotaron el nordeste durante el siglo pasado. 

No solo la fiebre; tambien aguardaba, en la selva, un regimen de 
trabajo bastante parecido a la esclavitud. El trabajo se pagaba en espe- 
cies -came seca, harina de mandioca, rapadura, aguardiente- hasta 
que el seringueiro saldaba sus deudas, milagro que rara vez ocurria. 
Habia un acuerdo entre los empresarios para no dar trabajo a los obre- 
ros que tuvieran deudas pendientes; los guardias rurales, apostados en 
las margenes de los rfos, disparaban contra los profugos. Las deudas se 


55 Paulo Schilling, Un nuevo genocidio, en Marcha, numero 1.501, Montevi- 
deo, julio 10 de 1970. En octubre de 1970, los obispos de Para denunciaron 
ante el presidente de Brasil la explotacion brutal de los trabajadores nordestinos 
por parte de las empresas que estan construyendo la carretera 
transamazonica. El gobierno la llama «la obra del siglo». 

* Aurelio Pinheiro, A margem do Amazonas, San Pablo, 1937. 

57 Rodolfo Teofilo, op. cit. 


118 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


sumaban a las deudas. Ala deuda original, por el acarreo del trabajador 
desde el nordeste, se agregaba la deuda por los instrumentos de traba- 
jo, machete, cuchillo, tazones, y como el trabajador comia, y sobre 
todo bebia, porque en los seringales no faltaba el aguardiente, cuanto 
mayor era la antigtiedad del obrero, mayor se hacia la deuda por el 
acumulada. Analfabetos, los nordestinos sufrian sin defensas los pases 
de prestidigitation de la contabilidad de los administradores. 

Priestley habia observado, hacia 1770, que la goma servia para 
borrar los trazos de lapiz sobre el papel. Setenta arios despues, Charles 
Goodyear descubrio, al mismo tiempo que el ingles Hancock, el pro- 
cedimiento de vulcanization del caucho, que le daba flexibilidad y lo 
tornaba inalterable a los cambios de temperatura.Ya en 1850, se reves- 
tian de goma las ruedas de los vehiculos. A fines de siglo, surgio la 
industria del automovil en Estados Unidos y en Europa, y con ella nacio 
el consumo de neumaticos en grandes cantidades. La demanda mun- 
dial de caucho credo verticalmente. El arbol de la goma proporcionaba 
a Brasil, en 1890, una decima parte de sus ingresos por exportaciones; 
veinte anos despues, la proportion subia al 40 por ciento, con lo que las 
ventas casi alcanzaban el nivel del cafe, pese a que el cafe estaba, hacia 
1910, en el cenit de su prosperidad. La mayor parte de la production 
de caucho provenia por entonces del territorio del Acre, que Brasil 
habia arrancado a Bolivia al cabo de una fulminante camparia militar 58 . 

Conquistado el Acre, Brasil disponia de la casi totalidad de las 
reservas mundiales de goma; la cotizacion international estaba en la 
cima y los buenos tiempos parecian infinitos. Los seringueiros no los 
disfrutaban, por cierto, aunque eran ellos quienes salian cada madru- 
gada de sus chozas, con varios recipientes atados por correas a las 
espaldas, y se encaramaban a los arboles, los hevea brasiliensis gigan- 
tescos, para sangrarlos. Les hacian varias incisiones, en el tronco y en 
las ramas gruesas proximas a la copa; de las heridas manaba el latex, 
jugo blancuzco y pegajoso que llenaba los jarros en un par de horas. 
A la noche se cocfan los discos pianos de goma, que se acumularian 
luego en la administration de la propiedad. El olor acido y repelente 
del caucho impregnaba la ciudad de Manaus, capital mundial del 


58 Bolivia fue mutilada en casi doscientos mil kilometres cuadrados. En 1902 
recibio una indemnizacion de dos millones de libras esterlinas y una linea 
ferrea que le abrirfa el acceso a los rios Madeira y Amazonas. 


119 


Eduardo Galeano 


comercio del producto. En 1849, Manaus tenia cinco mil habitantes; 
en poco mas de medio siglo crecio a setenta mil. Los magnates del 
caucho edificaron alii sus mansiones de arquitectura extravagante y 
plenas de maderas preciosas de Oriente, mayolicas de Portugal, co- 
lumnas de marmol de Carrara y muebles de ebanisteria francesa. Los 
nuevos ricos de la selva se hacian traer los mas caros alimentos desde 
Rio de Janeiro; los mejores modistos de Europa cortaban sus trajes y 
vestidos; enviaban a sus hijos a estudiar a los colegios ingleses. El 
teatro Amazonas, monumento barroco de bastante mal gusto, es el 
simbolo mayor del vertigo de aquellas fortunas a principios de siglo: 
el tenor Caruso canto para los habitantes de Manaus la noche de la 
inauguration, a cambio de una suma fabulosa, despues de remontar 
el rio a traves de la selva. La Pavlova, que debia bailar, no pudo pasar 
de la ciudad de Belem, pero hizo llegar sus excusas. 

En 1913, de un solo golpe, el desastre se abatio sobre el caucho 
brasileno. El precio mundial, que habia alcanzado los doce chelines 
tres anos atras, se redujo a la cuarta parte. En 1900, el Oriente solo 
habia exportado cuatro toneladas de caucho; en 1914, las plantatio- 
ns de Ceilan y de Malasia volcaron mas de setenta mil toneladas al 
mercado mundial, y cinco anos mas tarde, sus exportaciones ya esta- 
ban aranando las cuatrocientas mil toneladas. En 1919, Brasil, que 
habia disfrutado del virtual monopolio del caucho, solo abastecia la 
octava parte del consumo mundial. Medio siglo despues, Brasil compra 
en el extranjero mas de la mitad de caucho que necesita. 

^Que habia ocurrido? Alla por 1873, Henry Wickham, un ingles 
que poseia bosques de caucho en el rio Tapajos y era conocido por sus 
manias de botanico, habia enviado dibujos y hojas del arbol de la 
goma al director del jardin de Kew, en Londres. Recibio la orden de 
obtener una buena cantidad de semillas, las pepitas que el hevea 
brasiliensis alberga en sus frutos amarillos. Habia que sacarlas de 
contrabando, porque Brasil castigaba severamente la evasion de se- 
millas, y no era facil: las autoridades revisaban, con pelos y senales, 
los barcos. Entonces, como por encanto, un buque de la Inman Line 
se interno dos mil kilometres mas de lo habitual hacia el interior de 
Brasil. Al regreso, Henry Wickham aparecia entre sus tripulantes. 
Habia elegido las mejores semillas, despues de poner los frutos a 
secar en una aldea indigena, y las traia dentro de un camarote clausu- 
rado, envueltas en hojas de platano y suspendidas por cuerdas en el 


120 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


aire para que no las alcanzaran las ratas a bordo. Todo el resto del 
barco iba vacfo. En Belem do Para, frente a la desembocadura del no, 
Wickham invito a las autoridades a un gran banquete. El ingles tenia 
fama de chiflado; se sabi'a en toda la Amazonia que coleccionaba 
orqufdeas. Explico que llevaba, por encargo del rey de Inglaterra, una 
serie de bulbos de orqufdeas raras para el jardfn de Kew. Como eran 
plantas muy delicadas, explico, las tenfa en un gabinete hermetica- 
mente cerrado, a una temperatura especial: si lo abrfa, se arruinaban 
las flores. Asf, las semillas llegaron, intactas, a los muelles de Liver- 
pool. Cuarenta anos mas tarde, los ingleses invadfan el mercado 
mundial con el caucho malayo. Las plantaciones asiaticas, racional- 
mente organizadas a partir de los brotes verdes de Kew, desbancaron 
sin dificultad la production extractiva de Brasil. 

La prosperidad amazonica se hizo humo. La selva volvio a cerrarse 
sobre sf misma. Los cazadores de fortunas emigraron hacia otras co- 
marcas; el lujoso campamento se desintegro. Quedaron, sf, sobrevi- 
viendo como podfan, los trabaj adores, que habfan sido acarreados desde 
muy lejos para ser puestos al servicio de la aventura ajena. Ajena, inclu- 
so, para el propio Brasil, que no habfa hecho otra cosa que responder a 
los cantos de sirena de la demanda mundial de materia prima, pero sin 
participar en lo mas mfnimo en el verdadero negocio del caucho: la 
financiacion, la comercializacion, la industrialization, la distribution. Y 
la sirena se quedo muda. Hasta que, durante la Segunda Guerra Mun- 
dial, el caucho de la Amazonia brasilena cobro un nuevo empuje tran- 
sitorio. Los japoneses habfan ocupado la Malasia y las potencias aliadas 
necesitaban desesperadamente abastecerse de goma.Tambien la selva 
peruana fue sacudida, en aquellos anos cuarenta, por las urgencias del 
caucho 59 . En Brasil, la llamada «batalla del caucho» movilizo nueva- 
mente a los campesinos del nordeste. Segun una denuncia formulada 
en el Congreso cuando la «batalla» termino, esta vez fueron cincuenta 
mil los muertos que, derrotados por las pestes y el hambre, quedaron 
pudriendose entre los seringales. 

59 A principios de siglo, las montanas con bosques de caucho tambien habian 
ofrecido a Peru las promesas de un nuevo Eldorado. Francisco Garcia Cal- 
deron escribia en El Peru contemporaneo, hacia 1908, que el caucho era la 
gran riqueza del porvenir. En su novela La casa verde (Barcelona, 1966), 
Mario Vargas Llosa reconstruye la atmosfera febril en Iquitos y en la selva, 
donde los aventureros despojaban a los indios y se despojaban entre si. La 
naturaleza se vengaba; disponia de la lepra y otras armas. 


121 


Eduardo Galeano 


LOS PLANTADORES DE CACAO ENCENDIAN SUS CIGARROS 
CON BILLETES DE QUINIENTOS MIL REIS 

Venezuela se identified con el cacao, planta originaria de America, 
durante largo tiempo. «Los venezolanos habiamos sido hechos para 
vender cacao y distribuir, en nuestro suelo, las baratijas del exterior», 
dice Rangel 60 . Los oligarcas del cacao, mas los usureros y los comer- 
ciantes, integraban «una Santisima Trinidad del atraso». Junto con el 
cacao, formando parte de su cortejo, coexistian la ganaderfa de los 
llanos, el anil, el azucar, el tabaco y tambien algunas minas; pero Gran 
Cacao fue el nombre con que el pueblo bautizo, acertadamente, a la 
oligarquia esclavista de Caracas. A costa del trabajo de los negros, 
esta oligarquia se enriquecio abasteciendo de cacao a la oligarquia 
minera de Mexico y a la metropoli espanola. Desde 1873, se inaugu- 
ro en Venezuela una edad del cafe; el cafe exigia, como el cacao, 
tierras de vertientes o valles calidos. Pese a la irruption del intruso, el 
cacao continuo, de todos modos, su expansion, invadiendo los suelos 
humedos de Canipano. Venezuela siguio siendo agricola, condenada 
al calvario de las caidas ciclicas de los precios del cafe y del cacao; 
ambos productos surtian los capitales que hacian posible la vida pa- 
rasitaria, puro despilfarro, de sus duenos, sus mercaderes y sus pres- 
tamistas. Hasta que, en 1922, el pais se convirtio de subito en un 
manantial de petroleo. A partir de entonces, el petroleo domino la 
vida del pais. La explosion de la nueva fortuna vino a dar la razon, con 
mas de cuatro siglos de atraso, a las expectativas de los descubridores 
espanoles: buscando sin suerte al principe que se banaba en oro, 
habian llegado a la locura de confundir una aldehuela de Maracaibo 
con Venecia, espejismo al que Venezuela debe su nombre; y Colon 
habia creido que en el golfo de Paria nacia el Paraiso Terrenal 61 . 

En las ultimas decadas del siglo xix, se desato la glotoneria de los 
europeos y los norteamericanos por el chocolate. El progreso de la 
industria dio un gran impulso a las plantaciones de cacao en Brasil y 
estimulo la production de las viejas plantaciones de Venezuela y Ecua- 
dor. En Brasil, el cacao hizo su ingreso impetuoso en el escenario 

60 Domingo Alberto Rangel, El proceso del capitalismo contempordneo en Vene- 
zuela, Caracas, 1968. 

61 Domingo Alberto Rangel, Capital y desarrollo, tomo I: La Venezuela agraria, 
Caracas, 1969. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


economico al mismo tiempo que el caucho y, como el caucho, dio 
trabajo a los campesinos del nordeste. La ciudad del Salvador, en la 
Bahia de Todos los Santos, habia sido una de las mas importantes 
ciudades de America, como capital de Brasil y del azucar, y resucito 
entonces como capital del cacao. Al sur de Bahia, desde el Reconcavo 
hasta el estado de Espirito Santo, entre las tierras bajas del litoral y la 
cadena montanosa de la costa, los latifundios continuan proporcio- 
nando, en nuestros dias, la materia prima de buena parte del choco- 
late que se consume en el mundo. Al igual que la cana de azucar, el 
cacao trajo consigo el monocultivo y la quema de los bosques, la 
dictadura de la cotizacion internacional y la penuria sin tregua de los 
trabajadores. Los propietarios de las plantaciones, que viven en las 
playas de Rio de Janeiro y son mas comerciantes que agricultores, 
prohiben que se destine una sola pulgada de tierra a otros cultivos. 
Sus administradores suelen pagar los salarios en especies, charque, 
harina, frijoles; cuando los pagan en dinero, el campesino recibe por 
un dia entero de trabajo unjornal que equivale al precio de un litro de 
cerveza y debe trabajar un dia y medio para poder comprar una lata 
de leche en polvo. 

Brasil disfruto un buen tiempo de los favores del mercado inter- 
nacional. No obstante, desde el pique encontro en Africa serios com- 
petidores. Hacia la decada del veinte, ya Ghana habia conquistado el 
primer lugar: los ingleses habian desarrollado la plantation de cacao 
en gran escala, con metodos modernos, en este pais que por enton- 
ces era colonia y se llamaba Costa de Oro. Brasil cayo al segundo 
lugar, y anos mas tarde al tercero, como proveedor mundial de ca- 
cao. Pero hubo mas de un periodo en que nadie hubiera podido creer 
que un destino mediocre aguardaba a las tierras fertiles del sur de 
Bahia. Invictos todo a lo largo de la epoca colonial, los suelos multi- 
plicaban los frutos: los peones partian las bayas a golpes de facon, 
juntaban los granos, los cargaban en los carros para que los burros 
los condujeran hasta las artesas, y se hacia preciso talar cada vez mas 
bosques, abrir nuevos claros, conquistar nuevas tierras a filo de ma- 
chete y tiros de fusil. Nada sabian los peones de precios ni de merca- 
dos. Ni siquiera sabian quien gobernaba Brasil: hasta no hace muchos 
anos, todavia se encontraban trabajadores de las fazendas convenci- 
dos de que don Pedro II, el emperador, continuaba en el trono. Los 
amos del cacao se restregaban las manos: ellos si sabian, o creian que 


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Eduardo Galeano 


sabian. El consumo de cacao aumentaba y con el aumentaban las 
cotizaciones y las ganancias. El puerto de Ilheus, por donde se em- 
barcaba casi todo el cacao, se llamaba «la Reina del sur», y aunque 
hoy languidece, alii han quedado los solidos palacetes que los 
fazendeiros amueblaron con fastuoso y pesimo gusto. Jorge Amado 
escribio varias novelas sobre el tema. Asi recrea una etapa de alza de 
precios: «Ilheus y la zona del cacao nadaron en oro, se banaron en 
champana, durmieron con francesas llegadas de Rio de Janeiro. En 
'Trianon', el mas chic de los cabarets de la ciudad, el coronel Maneca 
Dantas encendia cigarros con billetes de quinientos mil reis, repitien- 
do el gesto de todos los fazendeiros ricos del pais en las alzas anterio- 
res del cafe, del caucho, del algodon y del azucar» 62 . Con el alza de 
precios, la production aumentaba; luego los precios bajaban. La ines- 
tabilidad se hizo cada vez mas estrepitosa y las tierras fueron cam- 
biando de dueno. Empezo el tiempo de los «millonarios mendigos»: 
los pioneros de las plantaciones cedian su sitio a los exportadores, 
que se apoderaban, ejecutando deudas, de las tierras. 

En apenas tres anos, entre 1959 y 1961, por no poner mas que un 
ejemplo, el precio international del cacao brasileno en almendra se 
redujo en una tercera parte. Posteriormente, la tendencia al alza de 
los precios no ha sido capaz de abrir, por cierto, las puertas de la 
esperanza; la CEPAL augura breve vida a la curva de ascenso 63 . Los 
grandes consumidores de cacao -Estados Unidos, Inglaterra, Ale- 


62 El ti'tulo de «coronel» se otorga en Brasil, con facilidad, a los latifundistas 
tradicionales y, por extension, a todas las personas importantes. El parrafo 
proviene de la novela de Jorge Amado, Sdo Jorge dos Ilheus (Montevideo, 
1946). Mientras tanto, «ni los chicos tocaban los frutos de cacao. Sentian 
miedo de aquellos cocos amarillos, de carozos dulces, que los tenian presos 
a esa vida de frutos de jaca y came seca». Porque, en el fondo, «el cacao era 
el gran senor a quien hasta el coronel temia» (Jorge Amado, Cacao, Buenos 
Aires, 1935). En otra novela, Gabriela, clavo y canela, Buenos Aires, 1969, 
un personaje habla de Ilheus en 1925, alzando un dedo categorico: «No 
existe en la actualidad, en el norte del pais, una ciudad de progreso mas 
rapido». Actualmente, Ilheus no es ni la sombra. 

63 Refiriendose a los aumentos de precios del cacao y del cafe, la Comision 
Economica para America Latina (CEPAL) de las Naciones Unidas dice que 
«tienen un caracter relativamente transitorio® y que obedecen «en gran 
parte a contratiempos ocasionales en las cosechas®. CEPAL, Estudio econd- 
mico de America Latina, 1969, tomo II: La economla de America Latina en 
1969, Santiago de Chile, 1970. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


mania Federal, Holanda, Francia- estimulan la competencia entre el 
cacao africano y el que producen Brasil y Ecuador, para comer cho- 
colate barato. Provocan, asi, disponiendo como disponen de los pre- 
cios, periodos de depresion que lanzan a los caminos a los trabajado- 
res que el cacao expulsa. Los desocupados buscan arboles bajo los 
cuales dormir y bananas verdes para enganar el estomago: no co- 
men, por cierto, los finos chocolates europeos que Brasil, tercer pro- 
ductor mundial de cacao, importa increiblemente desde Francia y 
desde Suiza. Los chocolates valen cada vez mas; el cacao, en termi- 
nos relativos, cada vez menos. Entre 1950 y 1960, las ventas de cacao 
de Ecuador aumentaron en mas de un treinta por ciento en volumen, 
pero solo un quince por ciento en valor. El quince por ciento restante 
fue un regalo de Ecuador a los paises ricos, que en el mismo perfodo 
le enviaron, a precios crecientes, sus productos industrializados. La 
economia ecuatoriana depende de las ventas de bananas, cafe y ca- 
cao, tres alimentos duramente sometidos a la zozobra de los precios. 
Segun los datos oficiales, de cada diez ecuatorianos siete padecen 
desnutricion basica y el pais sufre uno de los indices de mortalidad 
mas altos del mundo. 


Brazos baratos para el algodon 

Brasil ocupa el cuarto lugar en el mundo como productor de algo- 
don; Mexico, el quinto. En conjunto, de America Latina proviene mas 
de la quinta parte del algodon que la industria textil consume en el 
planeta entero. A fines del siglo xvin, el algodon se habia convertido 
en la materia prima mas importante de los viveros industriales de 
Europa; Inglaterra multiplied por cinco, en treinta anos, sus compras 
de esta fibra natural. El huso que Arkwright invento al mismo tiempo 
que Watt patentaba su maquina de vapor y la posterior creation del 
telar mecanico de Cartwright impulsaron con decisivo vigor la fabri- 
cation de tejidos y proporcionaron al algodon, planta nativa de Ame- 
rica, mercados avidos en Ultramar. El puerto de Sao Luiz de Maranhao, 
que habia dormido una larga siesta tropical apenas interrumpida por 
un par de navios al ano, fue bruscamente despertado por la euforia 
del algodon: afluyeron los esclavos negros a las plantaciones del nor- 
te de Brasil y entre ciento cincuenta y doscientos buques partian cada 


125 


Eduardo Galeano 


ano de Sao Luiz cargando un millon de libras de materia prima textil. 
Mientras nacia el siglo pasado, la crisis de la economia minera pro- 
porcionaba al algodon mano de obra esclava en abundancia; agota- 
dos el oro y los diamantes del sur, Brasil parecia resucitar en el norte. 
El puerto florecio, produjo poetas en medida suficiente como para 
que se lo llamara la Atenas de Brasil 64 , pero el hambre llego, con la 
prosperidad, a la region de Maranhao, donde nadie se ocupaba ya de 
cultivar alimentos. En algunos periodos solo hubo arroz para co- 
mer 65 . Como habia empezado, esta historia termino: el colapso llego 
de subito. La produccion de algodon en gran escala en las plantacio- 
nes del sur de los Estados Unidos, con tierras de mejor calidad y 
medios mecanicos para desgranar y enfardar el producto, abatio los 
precios a la tercera parte y Brasil quedo fuera de competencia. Una 
nueva etapa de prosperidad se abrio a raiz de la Guerra de Secesion, 
que interrumpio los suministros norteamericanos, pero duro poco. 
Ya en el siglo xx, entre 1934 y 1939, la produccion brasilena de algo- 
don se incremento a un ritmo impresionante: de 126 mil toneladas 
paso a mas de 320 mil. Entonces sobrevino un nuevo desastre: los 
Estados Unidos arrojaron sus excedentes al mercado mundial y el 
precio se derrumbo. 

Los excedentes agricolas norteamericanos son, como se sabe, el 
resultado de los fuertes subsidios que el Estado otorga a los produc- 
tores; a precios de dumping y como parte de los programas de ayuda 
exterior, los excedentes se derraman por el mundo. Asi, el algodon 
fue el principal producto de exportation de Paraguay hasta que la 
competencia ruinosa del algodon norteamericano lo desplazo de los 
mercados y la produccion paraguaya se redujo, desde 1952, a la 
mitad. Asi perdio Uruguay el mercado canadiense para su arroz. Asi 
el trigo de Argentina, un pais que habia sido el granero del planeta, 
perdio un peso decisivo en los mercados internacionales. El dumping 
norteamericano del algodon no ha impedido que una empresa nor- 
teamericana, la Anderson Clayton and Co., detente el imperio de este 
producto en America Latina, ni ha impedido que, a traves de ella, los 
Estados Unidos compren algodon mexicano para revenderlo a otros 
paises. 


64 Roberto C. Simonsen, op. cit. 

65 Caio Prado Junior, Formagdo do Brasil contempordneo, Sao Paulo, 1942. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


El algodon latinoamericano continua vivo en el comercio mun- 
dial, mal que bien, gracias a sus bajisimos costos de production. In- 
cluso las cifras oficiales, mascaras de la realidad, delatan el miserable 
nivel de la retribution del trabajo. En las plantaciones de Brasil, los 
salarios de hambre alternan con el trabajo servil; en las de Guatemala, 
los propietarios se enorgullecen de pagar salarios de diecinueve 
quetzales por mes (el quetzal equivale nominalmente al dolar) y, por 
si eso fuera mucho, ellos mismos advierten que la mayor parte se 
liquida en especies al precio por ellos fijado 66 ; en Mexico, los jornale- 
ros que deambulan de zafra en zafra cobrando un dolar y medio por 
jornada no solo padecen la subocupacion sino tambien, y como con- 
secuencia, la subnutricion, pero mucho peor es la situation de los 
obreros del algodon en Nicaragua; los salvadorenos que suministran 
algodon a los industriales textiles de Japon consumen menos calorias 
y proteinas que los hambrientos hindues. Para la economia de Peru, 
el algodon es la segunda fuente agricola de divisas. Jose Carlos 
Mariategui habia observado que el capitalismo extranjero, en su pe- 
renne busqueda de tierras, brazos y mercados, tendia a apoderarse 
de los cultivos de exportation de Peru, a traves de la ejecucion de 
hipotecas de los terratenientes endeudados 67 . Cuando el gobierno 
nacionalista del general Velasco Alvarado llego al poder en 1968, 
estaba en explotacion menos de la sexta parte de las tierras del pais 
aptas para la explotacion intensiva, el ingreso per capita de la pobla- 
cion era quince veces menor que el de los Estados Unidos y el consu- 
mo de calorias aparecia entre los mas bajos del mundo, pero la pro- 
duction de algodon seguia, como la del azucar, regida por los crite- 
rios ajenos a Peru que habia denunciado Mariategui- Las mejores 
tierras, campinas de la costa, estaban en manos de empresas norte- 
americanas o de terratenientes que solo eran nacionales en un senti- 
do geografico, al igual que la burguesia limena. Cinco grandes em- 
presas -entre ellas dos norteamericanas: la Anderson Clayton y la 
Grace- tenian en sus manos la exportation de algodon y de azucar y 
contaban tambien con sus propios «complejos agroindustriales» de 
production. Las plantaciones de azucar y algodon de la costa, pre- 

66 Comite Interamericano de Desarrollo Agricola, Guatemala. Tenencia de la 
tierra y desanollo socioeconomico del sector agricola, Washington, 1965. 

67 Jose Carlos Mariategui, Siete ensayos de interpretacion de la realidad peruana, 
Montevideo, 1970. 


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Eduardo Galeano 


suntos focos de prosperidad y progreso por oposicion a los latifun- 
dios de la sierra, pagaban a los peones salarios de hambre, hasta que 
la reforma agraria de 1969 las expropio y las entrego, en cooperati- 
vas, a los trabajadores. Segun el Comite Interamericano de Desarro- 
llo Agricola, el ingreso de cada miembro de las familias de asalariados 
de la costa solo llegaba a los cinco dolares mensuales 68 . 

La Anderson Clayton and Co. conserva treinta empresas filiales 
en America Latina, y no solo se ocupa de vender el algodon sino que, 
ademas, monopolio horizontal, dispone de una red que abarca el 
financiamiento y la industrialization de la fibra y sus derivados, y 
produce tambien alimentos en gran escala. En Mexico, por ejemplo, 
aunque no posee tierras, ejerce de todos modos su dominio sobre la 
production de algodon; en sus manos estan, de hecho, los ochocien- 
tos mil mexicanos que lo cosechan. La empresa compra a muy bajo 
precio la excelente fibra de algodon mexicano, porque previamente 
concede creditos a los productores, con la obligation de que le ven- 
dan las cosechas al precio con que ella abra el mercado. A los adelan- 
tos en dinero se suma el suministro de fertilizantes, semillas, insecti- 
cidas; la empresa se reserva el derecho de supervisar los trabajos de 
fertilization, siembra y cosecha. Fija la tarifa que se le ocurre para 
despepitar el algodon. Usa las semillas en sus fabricas de aceites, 
grasas y margarinas. En los ultimos aiios, la Clayton, «no conforme 
con dominar ademas el comercio de algodon, ha irrumpido hasta en 
la production de dulces y chocolates, comprando recientemente la 
conocida empresa Luxus» 69 . 

En la actualidad, Anderson Clayton es la principal firma 
exportadora de cafe de Brasil. En 1950 se intereso por el negocio.Tres 
anos despues, ya habfa destronado a la American Coffee Corporation. 
En Brasil es, ademas, la primera productora de alimentos, y figura 
entre las treinta y cinco empresas mas poderosas del pais. 


68 Comite Interamericano de Desarrollo Agrfcola, Peru. Tenencia de la tierra y 
desarrollo socioeconomico del sector agricola, Washington, 1966. 

® Alonso Aguilar M. y Fernando Carmona, Mexico: riqueza y miseria, Mexico, 
1968. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


Brazos baratos para el cafe 

Hay quienes aseguran que el cafe resulta casi tan importante como el 
petroleo en el mercado internacional. A principios de la decada del 
cincuenta, America Latina abastecia las cuatro quintas partes del cafe 
que se consumia en el mundo; la competencia del cafe robusta, de 
Africa, de peor calidad pero de precio mas bajo, ha reducido la parti- 
cipation latinoamericana en los anos siguientes. No obstante, la sexta 
parte de las divisas que la region obtiene en el exterior proviene, 
actualmente, del cafe. Las fluctuaciones de los precios afectan a quince 
paises del sur del rio Bravo. Brasil es el mayor productor del mundo; 
del cafe obtiene cerca de la mitad de sus ingresos por exportaciones. 
El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Haiti dependen tambien en 
gran medida del cafe, que ademas provee las dos terceras partes de 
las divisas de Colombia. 

El cafe habfa traido consigo la inflation a Brasil; entre 1824 y 
1854, el precio de un hombre se multiplied por dos. Ni el algodon del 
norte ni el azucar del nordeste, agotados ya los ciclos de la prosperi- 
dad, podian pagar aquellos caros esclavos. Brasil se desplazo hacia el 
sur. Ademas de la mano de obra esclava, el cafe utilizo los brazos de 
los inmigrantes europeos, que entregaban a los propietarios la mitad 
de sus cosechas, en un regimen de medianerfa que aun hoy predomi- 
na en el interior de Brasil. Los turistas que actualmente atraviesan los 
bosques de Tijuca para ir a nadar a las aguas de la barra ignoran que 
alii, en las montanas que rodean a Rfo de Janeiro, hubo grandes cafe- 
tales hace mas de un siglo. Por los flancos de la sierra, las plantaciones 
continuaron, rumbo al estado de San Pablo, su desenfrenada caceria 
del humus de nuevas tierras vfrgenes.Ya agonizaba el siglo cuando 
los latifundistas cafetaleros, convertidos en la nueva elite social de 
Brasil, afilaron los lapices y sacaron cuentas: mas baratos resultaban 
los salarios de subsistencia que la compra y manutencion de los esca- 
sos esclavos. Se abolio la esclavitud en 1888, y quedaron asf inaugu- 
radas formas combinadas de servidumbre feudal y trabajo asalariado 
que persisten en nuestros dias. Legiones de braceros «libres» acom- 
panarian, desde entonces, la peregrination del cafe. El valle del rio 
Paraiba se convirtio en la zona mas rica del pais, pero fue rapidamen- 
te aniquilado por esta planta perecedera que, cultivada en un sistema 
destructivo, iba dejando a sus espaldas bosques arrasados, reservas 


129 


Eduardo Galeano 


naturales agotadas y decadencia general. La erosion arruinaba, sin 
piedad, las tierras antes intactas y, de saqueo en saqueo, iba bajando 
sus rendimientos, debilitando las plantas y haciendolas vulnerables a 
las plagas. El latifundio cafetalero invadio la vasta meseta purpurea 
del occidente de San Pablo; con metodos de explotacion menos bes- 
tiales, la convirtio en un «mar de cafe», y continuo avanzando hacia el 
oeste. Llego a las riberas del Parana; de cara a las sabanas de Mato 
Grosso, se desvio hacia el sur para desplazarse, en estos ultimos anos, 
de nuevo hacia el oeste, ya por encima de las fronteras de Paraguay. 

En la actualidad, San Pablo es el estado mas desarrollado de Brasil, 
porque contiene el centro industrial del pais, pero en sus plantaciones 
de cafe abundan todavia los «moradores vasallos» que pagan con su 
trabajo y el de sus hijos el alquiler de la tierra. 

En los anos prosperos que siguieron a la primera guerra mundial, 
la voracidad de los cafetaleros determino la virtual abolition del sis- 
tema que permitia a los trabajadores de las plantaciones cultivar ali- 
mentos por cuenta propia. Solo pueden hacerlo, ahora, a cambio de 
una renta que pagan trabajando sin cobrar. Ademas, el latifundista 
cuenta con colonos contratistas a quienes permite realizar cultivos 
temporarios, pero a cambio de que inicien cafetales nuevos en su 
beneficio. Cuatro anos despues, cuando los granos amarillos colo- 
rean las matas, la tierra ha multiplicado su valor y entonces llega, para 
el colono, el turno de marcharse. 

En Guatemala las plantaciones de cafe pagan aun menos que las 
de algodon. En la vertiente del sur, los propietarios dicen retribuir 
con quince dolares mensuales el trabajo de los millares de indfgenas 
que bajan cada ano desde el altiplano hasta el sur, para vender sus 
brazos en las cosechas. Las fincas cuentan con policia privada; alii, 
como alguien me exp lico, «un hombre es mas barato que su tumba»; 
y el aparato de represion se encarga de que lo siga siendo. En la 
region de Alta Verapaz la situation es aun peor. Alii no hay camiones 
ni carretas, porque los finqueros no los necesitan: sale mas barato 
transportar el cafe a lomo de indio. 

Para la economia de El Salvador, pequeno pais en manos de un 
punado de familias oligarquicas, el cafe tiene una importancia funda- 
mental: el monocultivo obliga a comprar en el exterior frijoles, unica 
fuente de proteinas para la alimentation popular, maiz, hortalizas, y 
otros alimentos que tradicionalmente el pais producia. La cuarta par- 


130 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


te de los salvadorenos fallecen victimas de la avitaminosis. En cuanto 
a Haiti, tiene la tasa de mortalidad mas alta de America Latina; mas de 
la mitad de su poblacion infantil padece anemia. El salario legal per- 
tenece, en Haiti, a los dominios de la ciencia fiction; en las plantatio- 
ns de cafe, el salario real oscila entre siete y quince centavos de dolar 
por dia. 

En Colombia, territorio de vertientes, el cafe disfruta de la hege- 
monia. Segun un informe publicado por la revista Time en 1962, los 
trabajadores solo reciben un cinco por ciento, a traves de los salarios, 
del precio total que el cafe obtiene en su viaje desde la mata a los 
labios del consumidor norteamericano 70 . A diferencia de Brasil, el 
cafe de Colombia no se produce, en su mayor parte, en los latifun- 
dios, sino en minifundios que tienden a pulverizarse cada vez mas. 
Entre 1955 y 1960, aparecieron cien mil plantaciones nuevas, en su 
mayoria con extensiones infimas, de menos de una hectarea. Peque- 
nos y muy pequenos agricultores producen las tres cuartas partes del 
cafe que Colombia exporta; el 96 por ciento de las plantaciones son 
minifundios 71 . Juan Valdes sonrie en los avisos, pero la atomization de 
la tierra abate el nivel de vida de los cultivadores, de ingresos cada vez 
menores, y facilita las maniobras de la Federation Nacional de Cafe- 
teros, que representa los intereses de los grandes propietarios y que 
virtualmente monopoliza la comercializacion del producto. Las par- 
celas de menos de una hectarea generan un ingreso de hambre: cien- 
to treinta dolares, como promedio, por aiio 72 . 


711 Mario Arrubla, Estudios sobre el subdesarrollo colombiano, Medellin, 1969. 
El precio se descompone asi: 40 por 100 para los intermediarios, exportadores 
e importadores; 10 por 100 para los impuestos de ambos gobiernos; 10 por 
100 para los transportadores; 5 por 100 para la propaganda de la Oficina 
Panamericana del Cafe, en Washington; 30 por 100 para los duenos de las 
plantaciones, y 5 por 100 para los salarios obreros. 

71 Banco Cafetero, La industria cafetera en Colombia, Bogota, 1962. 

72 Panorama economico Latinoamericano, num. 87, La Habana, septiembre de 
1963. 


131 


Eduardo Galeano 


La cotizacion del cafe arroja al fuego las cosechas 

Y MARCA EL RITMO DE LOS CASAMIENTOS 

,;Que es esto? «;E1 electroencefalograma de un loco? En 1889 el cafe 
valia dos centavos y seis anos despues habfa subido a nueve; tres anos 
mas tarde habfa bajado a cuatro centavos y cinco anos despues a dos. 
Este fue un perfodo ilustrativo 73 . Las graficas de los precios del cafe, 
como las de todos los productos tropicales, se han parecido siempre 
a los cuadros clfnicos de la epilepsia, pero la linea cae siempre a pique 
cuando registra el valor de intercambio del cafe frente a las maquina- 
rias y los productos industrializados. Carlos Lleras Restrepo, presi- 
dente de Colombia, se quejaba en 1967: ese ano, su pais debio pagar 
cincuenta y siete bolsas de cafe para comprar un jeep, y en 1950 
bastaban diecisiete bolsas. Al mismo tiempo, el ministro de Agricul- 
tura de San Pablo, Herbert Levi, hacia calculos mas dramaticos: para 
comprar un tractor en 1967, Brasil necesitaba trescientas cincuenta 
bolsas de cafe, pero catorce anos antes setenta bolsas habian sido 
suficientes. El presidente Getulio Vargas se habfa partido el corazon 
de un balazo, en 1954, y la cotizacion del cafe no habfa sido ajena a la 
tragedia: «Vino la crisis de la production de cafe -escribio Vargas en 
su testamento- y se valorizo nuestro principal producto. Pensamos 
defender su precio y la respuesta fue una violenta presion sobre nuestra 
economia, al punto de vernos obligados a ceder». Vargas quiso que su 
sangre fuera un precio de rescate. 

Si la cosecha de cafe de 1964 se hubiera vendido, en el mercado 
norteamericano, a los precios de 1955, Brasil hubiera recibido dos- 
cientos millones de dolares mas. La baja de un solo centavo en la 
cotizacion del cafe implica una perdida de 65 millones de dolares 
para el conjunto de los paises productores. Desde 1964, como el 
precio continuo cayendo hasta 1968, se hizo mayor la cantidad de 
dolares usurpados por el pais consumidor, Estados Unidos, a Brasil, 
pais productor. Pero, ,;en beneficio de quien? ^Del ciudadano que 
bebe el cafe? En julio de 1968, el precio del cafe brasileno en Estados 
Unidos habfa bajado un treinta por ciento en relation con enero de 
1964. Sin embargo, el consumidor norteamericano no pagaba mas 
barato su cafe, sino un trece por ciento mas caro. Los intermediaries 

73 Pierre Monbeig, Pionniers et planteurs de Sdo Paulo, Paris, 1952. 


132 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


se quedaron, pues, entre el '64 y el '68, con este trece y con aquel 
treinta: ganaron a dos puntas. En el mismo espacio de tiempo, los 
precios que recibieron los productores brasilenos por cada bolsa de 
cafe se redujeron a la mitad 74 . i Quienes son los intermediarios? Seis 
empresas norteamericanas disponen de mas de la tercera parte del 
cafe que sale de Brasil, y otras seis empresas norteamericanas dispo- 
nen de mas de la tercera parte del cafe que entra en los Estados 
Unidos: son las firmas dominantes en ambos extremos de la opera- 
cion 75 . La United Fruit (que ha pasado a llamarse United Brands mien- 
tras escribo estas lrneas) ejerce el monopolio de la venta de bananas 
desde America Central, Colombia y Ecuador, y a la vez monopoliza la 
importation y distribution de bananas en Estados Unidos. De modo 
semejante, son empresas norteamericanas las que manejan el nego- 
cio del cafe, y Brasil solo participa como proveedor y como vrctima. 
Es el Estado brasileno el que carga con los stocks, cuando la sobre- 
produccion obliga a acumular reservas. 

<;Acaso no existe, sin embargo, un Convenio International del 
Cafe para equilibrar los precios en el mercado? El Centro Mundial de 
Information del Cafe publico en Washington, en 1970, un amplio 
documento destinado a convencer a los legisladores para que los 
Estados Unidos prorrogaran, en septiembre, la vigencia de la ley com- 
plementaria correspondiente al convenio. El informe asegura que el 
convenio ha beneficiado en primer lugar a los Estados Unidos, con- 
sumidores de mas de la mitad del cafe que se vende en el mundo. La 
compra del grano sigue siendo una ganga. En el mercado norteame- 
ricano, el irrisorio aumento del precio del cafe (en beneficio, como 
hemos visto, de los intermediarios) ha resultado mucho menor que el 
alza general del costo de la vida y del nivel interno de los salarios; el 
valor de las exportaciones de los Estados Unidos se elevo, entre 1960 
y 1969, una sexta parte, y en el mismo perfodo el valor de las impor- 
taciones de cafe, en vez de aumentar, disminuyo. Ademas, es preciso 
tener en cuenta que los parses latinoamericanos aplican las deteriora- 
das divisas que obtienen por la venta del cafe, a la compra de esos 
productos norteamericanos encarecidos. 

74 Datos del Banco Central, Instituto Brasileiro do Cafe y FAO, Revista Fator, 
num. 2, Rio de Janeiro, noviembre-diciembre de 1968. 

75 Segun la investigation realizada por la Federal Trade Commission. Cid 
Silveira, Cafe: um drama na economia national, Rfo de Janeiro, 1962. 


133 


Eduardo Galeano 


El cafe beneficia mucho mas a quienes lo consumen que a quienes 
lo producen. En Estados Unidos y en Europa genera ingresos y em- 
pleos y moviliza grandes capitales; en America Latina paga salarios 
de hambre y acentua la deformation economica de los paises puestos 
a su servicio. En Estados Unidos el cafe proporciona trabajo a mas de 
seiscientas mil personas: los norteamericanos que distribuyen y venden 
el cafe latino americano ganan salarios infinitamente mas altos que los 
brasilenos, colombianos, guatemaltecos, salvadorenos o haitianos que 
siembran y cosechan el grano en las plantaciones. For otra parte la CEPAL 
nos informa que, por increible que parezca, el cafe arroja mas riqueza en 
las areas estatales de los parses europeos, que la riqueza que deja en 
manos de los paises productores. En efecto, «en 1960 y 1961, las car- 
gas fiscales totales impuestas por los paises de la Comunidad Euro- 
pea al cafe latinoamericano ascendieron a cerca de setecientos millo- 
nes de dolares, mientras que los ingresos de los paises abastecedores 
(en terminos del valor f.o.b. de las mismas exportaciones) solo alcan- 
zaron a seiscientos millones de dolares» 76 . Los paises ricos, predica- 
dores del comercio libre, aplican el mas rigido proteccionismo con- 
tra los paises pobres: convierten todo lo que tocan en oro para si y en 
lata para los demas -incluyendo la propia production de los paises 
subdesarrollados. El mercado international del cafe copia de tal ma- 
nera el modelo de un embudo, que Brasil acepto recientemente im- 
poner altos impuestos a sus exportaciones de cafe soluble para pro- 
teger, proteccionismo al reves, los intereses de los fabricantes norte- 
americanos del mismo articulo. El cafe instantaneo producido por 
Brasil es mas barato y de mejor calidad que el de la floreciente indus- 
tria de los Estados Unidos, pero en el regimen de la libre competen- 
cia, esta visto, unos son mas libres que otros. 

En este reino del absurdo organizado las catastrofes naturales se 
convierten en bendiciones del cielo para los paises productores. Las 
agresiones de la naturaleza levantan los precios y permiten movilizar 
las reservas acumuladas. Las feroces heladas que asolaron la cosecha 
de 1969 en Brasil condenaron a la ruina a numerosos productores, 
sobre todo a los mas debiles, pero empujaron hacia arriba la cotiza- 
cion international del cafe y aliviaron considerablemente el stock de 


76 CEPAL, El comercio intemacional y el desarroilo de America Latina, Mexico- 
Buenos Aires, 1964. 


134 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


sesenta millones de bolsas -equivalentes a dos tercios de la deuda 
externa de Brasil- que el Estado habia acumulado para defender los 
precios. El cafe almacenado, que se estaba deteriorando y perdfa 
valor progresivamente, podia haber terminado en la hoguera. No 
serfa la primera vez. A rafz de la crisis de 1929, que echo abajo los 
precios y contrajo el consumo, Brasil quemo 78 millones de bolsas de 
cafe: asf ardio en llamas el esfuerzo de doscientas mil personas du- 
rante cinco zafras 77 . Aquella fue una tipica crisis de una economia 
colonial: vino de fuera. La brusca caida de las ganancias de los 
plantadores y los exportadores de cafe en los anos treinta provoco, 
ademas del incendio del cafe, un incendio de la moneda. Este es el 
mecanismo usual en America Latina para «socializar las perdidas» 
del sector exportador: se compensa en moneda nacional, a traves de 
las devaluaciones, lo que se pierde en divisas. 

Pero el auge de los precios no tiene mejores consecuencias. Des- 
encadena grandes siembras, un crecimiento de la production, una 
multiplication del area destinada al cultivo del producto afortunado. 
El estfmulo funciona como un boomerang, porque la abundancia del 
producto derriba los precios y provoca el desastre. Esto fue lo que 
ocurrio en 1958, en Colombia, cuando se cosecho el cafe sembrado 
con tanto entusiasmo cuatro anos antes, y ciclos semejantes se han 
repetido a todo lo largo de la historia de este pais. Colombia depende 
del cafe y su cotizacion exterior hasta tal punto que, «en Antioquia, la 
curva de matrimonio responde agilmente a la curva de los precios del 
cafe. Es tipico de una estructura dependiente: hasta el momenta pro- 
picio para una declaration de amor en una loma antioquena se deci- 
de en la bolsa de NuevaYork» 78 . 


Diez anos que desangraron a Colombia 

Alla por los anos cuarenta, el prestigioso economista colombiano 
Luis Eduardo Nieto Arteta escribio una apologia del cafe. El cafe 
habia logrado lo que nunca consiguieron, en los anteriores ciclos 
economicos del pais, las minas ni el tabaco, ni el anil ni la quina: dar 


77 Roberto C. Simonsen, op. cit. 

78 Mario Arrubla, op. cit. 


135 


Eduardo Galeano 


nacimiento a un orden maduro y progresista. Las fabricas textiles y 
otras industrias livianas habian nacido, y no por casualidad, en los 
departamentos productores de cafe: Antioquia, Caldas, Valle del Cauca, 
Cundinamarca. Una democracia de pequenos productores agrico- 
las, dedicados al cafe, habia convertido a los colombianos en «hom- 
bres moderados y sobrios». «E1 supuesto mas vigoroso -decia-, para 
la normalidad en el funcionamiento de la vida politica colombiana ha 
sido la consecution de una peculiar estabilidad economica. El cafe la 
ha producido, y con ella el sosiego y la mesura.» 79 

Poco tiempo despues, estallo la violencia. En realidad, los elogios 
al cafe no habian interrumpido, como por arte de magia, la larga 
historia de revueltas y represiones sanguinarias en Colombia. Esta 
vez, durante diez anos, entre 1948 y 1957, la guerra campesina abar- 
co los minifundios y los latifundios, los desiertos y los sembradios, los 
valles y las selvas y los paramos andinos, empujo al exodo a comuni - 
dades enteras, genero guerrillas revolucionarias y bandas de crimi- 
nales y convirtio al pais entero en un cementerio: se estima que dejo 
un saldo de ciento ochenta mil muertos 80 . El bano de sangre coincidio 
con un periodo de euforia economica para la clase dominante: ies licito 
conjundir la prosperidad de una clase con el bienestar de un pais ? 

La violencia habia empezado como un enfrentamiento entre li- 
berates y conservadores, pero la dinamica del odio de clases fue acen- 
tuando cada vez mas su caracter de lucha social. Jorge Eliecer Gaitan, 
el caudillo liberal a quien la oligarquia de su propio partido, entre 
despectiva y temerosa, llamaba «el Lobo» o «el Badulaque», habia 
ganado un formidable prestigio popular y amenazaba el orden esta- 
blecido; cuando lo asesinaron a tiros, se desencadeno el huracan. 
Primero fue una marea humana incontenible en las calles de la capi- 
tal, el espontaneo «bogotazo», y en seguida la violencia derivo al 
campo, donde, desde hacia un tiempo, ya las bandas organizadas por 
los conservadores venian sembrando el terror. El odio largamente 
masticado por los campesinos hizo explosion, y mientras el gobierno 
enviaba policias y soldados a cortar testiculos, abrir los vientres de las 


79 Luis Eduardo Nieto Arteta, Ensayos sobre economta colombiana, Medellin, 
1969. 

80 German Guzman Campos, Orlando Fals Borda y Eduardo Umana Luna, La 
violencia en Colombia. Estudio de un proceso social, Bogota, 1963-64. 


136 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


mujeres embarazadas o arrojar ninos al aire para ensartarlos a puntas 
de bayoneta bajo la consigna de «no dejar ni la semilla», los doctores 
del Partido Liberal se recluian en sus casas sin alterar sus buenos 
modales ni el tono caballeresco de sus manifestos o, en el peor de los 
casos, viajaban al exilio. Fueron los campesinos quienes pusieron los 
muertos. La guerra alcanzo extremos de increible crueldad, impul- 
sada por un afan de venganza que crecia con la guerra misma. Sur- 
gieron nuevos estilos de la muerte: en el «corte corbata», la lengua 
quedaba colgando desde el pescuezo. Se sucedian las violaciones, los 
incendios, los saqueos; los hombres eran descuartizados o quemados 
vivos, desollados o partidos lentamente en pedazos; los batallones 
arrasaban las aldeas y las plantaciones; los rfos quedaban tenidos de 
rojo; los bandoleros otorgaban el permiso de vivir a cambio de tribu- 
tes en dinero o cargamentos de cafe y las fuerzas represivas expulsa- 
ban y perseguian a innumerables familias que huian a las montanas a 
buscar refugio: en los bosques, parian las mujeres. Los primeros jefes 
guerrilleros, animados por la necesidad de revancha pero sin hori- 
zontes politicos claros, se lanzaban a la destruction por la destruc- 
tion, el desahogo a sangre y fuego sin otros objetivos. Los nombres 
de los protagonistas de la violencia (Teniente Gorila, Malasombra, El 
Condor, Pielroja, El Vampiro, Avenegra, El Terror del Llano) no su- 
gieren una epopeya de la revolution. Pero el acento de rebelion social 
se imprimia hasta en las coplas que cantaban las bandas: 

Yo soy campesino puro, 
y no empece la pelea, 
pero si me buscan ruido 
la bailan con la mas fea. 

Y en definitiva, el terror indiscriminado habia aparecido tambien, 
mezclado con las reivindicaciones de justicia, en la revolution mexi- 
cana de Emiliano Zapata y Pancho Villa. En Colombia la rabia estallaba 
de cualquier manera, pero no es casual que de aquella decada de 
violencia nacieran las posteriores guerrillas politicas que, levantando 
las banderas de la revolution social, llegaron a ocupar y controlar 
extensas zonas del pais. Los campesinos, asediados por la represion, 
emigraron a las montanas y alii organizaron el trabajo agricola y la 
autodefensa. Las llamadas «republicas independientes» continuaron 
ofreciendo refugio a los perseguidos despues de que los conservado- 


137 


Eduardo Galeano 


res y los liberales firmaron, en Madrid, el pacto de la paz. Los dirigen- 
tes de ambos partidos, en un clima de brindis y palomas, resolvieron 
turnarse sucesivamente en el poder en aras de la concordia nacionaly 
entonces comenzaron, ya de comun acuerdo, la faena de la «limpie- 
za» contra los focos de perturbation del sistema. En una sola de las 
operaciones, para abatir a los rebeldes de Marquetalia, se dispararon 
un millon y medio de proyectiles, se arrojaron veinte mil bombas y se 
movilizaron, por tierra y por aire, dieciseis mil soldados 81 . 

En plena violencia habia un oficial que decia: «A mi no me traigan 
cuentos. Traiganme orejas». El sadismo de la represion y la ferocidad 
de la guerra ^podrian explicarse por razones clinicas? ,;Fueron el re- 
sultado de la maldad natural de sus protagonistas? Un hombre que 
corto las manos de un sacerdote, prendio fuego a su cuerpo y a su casa 
y luego lo despedazo y lo arrojo a un cano, gritaba, cuando ya la 
guerra habia terminado: «Yo no soy culpable. Yo no soy culpable. De- 
jenme solo». Habia perdido la razon, pero en cierto modo la tenia: el 
horror de la violencia no hizo mas que poner de manifiesto el horror 
del sistema. Porque el cafe no trajo consigo la felicidad y la armonia, 
como habia profetizado Nieto Arteta. Es verdad que gracias al cafe se 
activo la navegacion del Magdalena y nacieron lineas de ferrocarril y 
carreteras y se acumularon capitales que dieron origen a ciertas in- 
dustrias, pero el orden oligarquico inferno y la dependencia economi- 
ca ante los centros extranjeros de poder no solo no resultaron vulne- 
rados por el proceso ascendente del cafe, sino que, por el contrario, se 
hicieron infinitamente mas agobiantes para los colombianos. Cuando 
la decada de la violencia llegaba a su fin, las Naciones Unidas publica- 
ban los resultados de su encuesta sobre la nutrition en Colombia. 
Desde entonces la situation no ha mejorado en absoluto: un 88 por 
ciento de los escolares de Bogota padecia avitaminosis, un 78 por 
ciento sufria arriboflavinosis y mas de la mitad tenia un peso por de- 
bajo de lo normal; entre los obreros, la avitaminosis castigaba al 71 
por ciento y entre los campesinos del valle de Tensa, al 78 por ciento 82 . 
La encuesta mostro «una marcada insuficiencia de alimentos protec- 
tores -leche y sus derivados, huevos, came, pescado, y algunas frutas 


81 German Guzman, La violencia en Colombia (parte descriptiva) , Bogota, 1968. 

82 Naciones Unidas, Analisis y proyecciones del desarrollo economieo, III, en El 
desarrollo economieo de Colombia, NuevaYork, 1957. 


138 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


y hortalizas- que aportan conjuntamente proteinas, vitaminas y sa- 
les^ No solo a la luz de los fogonazos de las balas se revela una trage- 
dia social. Las estadisticas indican que Colombia ostenta un indice de 
homicidios siete veces mayor que el de los Estados Unidos, pero tam- 
bien indican que la cuarta parte de los colombianos en edad activa 
carece de trabajo fijo. Doscientas cincuenta mil personas se asoman 
cada ano al mercado laboral; la industria no genera nuevos empleos y 
en el campo la estructura de latifundios y minifundios tampoco nece- 
sita mas brazos: por el contrario, expulsa sin cesar nuevos desocupa- 
dos hacia los suburbios de las ciudades. Hay en Colombia mas de un 
millon de ninos sin escuela. Elio no impide que el sistema se de el lujo 
de mantener cuarenta y una universidades diferentes, publicas o pri- 
vadas, cada una con sus diversas facultades y departamentos, para la 
education de los hijos de la elite y de la minoritaria clase media 83 . 


La varita mAgica del mercado mundial 

DESPIERTA A CENTROAMERICA 

Las tierras de la franja centroamericana llegaron a la mitad del siglo 
pasado sin que se les hubiera inflingido mayores molestias. Ademas de 
los alimentos destinados al consumo, America Central producia la grana 
y el anil, con pocos capitales, escasa mano de obra y preocupaciones 
minimas. La grana, insecto que nacia y cretia sin problemas sobre la 
espinosa superficie de los nopales, disfrutaba, como el anil, de una 
sostenida demanda en la industria textil europea. Ambos colorantes 
naturales murieron de muerte sintetica cuando, hacia 1850, los quimi- 
cos alemanes inventaron las anilinas y otras tintas mas baratas para 
tenirlastelas. 

Treinta anos despues de esta victoria de los laboratorios sobre la 
naturaleza, Uego el turno del cafe. Centroamerica se transformo. De 
sus plantaciones recien nacidas provenia, hacia 1880, poco menos de 
la sexta parte de la production mundial de cafe. Fue a traves de este 

83 El profesor German Rama encontro que algunas de estas venerables casas 
academicas tienen en sus bibliotecas, como acervo mas importante, la co- 
leccion encuadernada de Seleccione s del Reader's Digest. German W. Rama, 
Education y movilidad social en Colombia, Revista «Eco», num. 116, Bogota, 
diciembre de 1969. 


139 


Eduardo Galeano 


producto como la region quedo definitivamente incorporada al mer- 
cado internacional. A los compradores ingleses sucedieron los ale- 
manes y los norteamericanos; los consumidores extranjeros dieron 
vida a una burguesfa nativa del cafe, que irrumpio en el poder politi- 
co, a traves de la revolution liberal de Justo Rufino Barrios, a princi- 
pios de la decada de 1870. La especializacion agrfcola, dictada desde 
fuera, desperto el furor de la apropiacion de tierras y de hombres: el 
latifundio actual nacio, en Centroamerica, bajo las banderas de la 
libertad de trabajo. 

Asf pasaron a manos privadas grandes extensiones baldfas, que 
pertenecfan a nadie o a la Iglesia o al Estado, y tuvo lugar el frenetico 
despojo de las comunidades indfgenas. A los campesinos que se ne- 
gaban a vender sus tierras se los enganchaba, por la fuerza, en el 
ejercito; las plantaciones se convirtieron en pudrideros de indios; re- 
sucitaron los mandamientos coloniales, el reclutamiento forzoso de 
mano de obra y las leyes contra la vagancia. Los trabajadores fugiti- 
ves eran perseguidos a tiros; los gobiernos liberales modernizaban 
las relaciones de trabajo instituyendo el salario, pero los asalariados 
se convertfan en propiedad de los flamantes empresarios del cafe. En 
ningun momento, todo a lo largo del siglo transcurrido desde enton- 
ces, los perfodos de altos precios se hicieron notar sobre el nivel de 
los salarios, que continuaron siendo retribuciones de hambre sin que 
las mejores cotizaciones del cafe se tradujeran nunca en aumentos. 
Este fue uno de los factores que impidieron el desarrollo de un mer- 
cado interno de consumo en los pafses centroamericanos 84 . 

Como en todas partes, el cultivo del cafe desalento, en su expan- 
sion sin frenos, la agricultura de alimentos destinados al mercado 
interno. Tambien estos pafses fueron condenados a padecer una cro- 
nica escasez de arroz, frijoles, mafz, trigo y came. Apenas sobrevivio 
una miserable agriculture de subsistencia, en las tierras altas y que- 
bradas donde el latifundio acorralo a los indfgenas al apropiarse de 
las tierras bajas de mayor fertilidad. En las montanas, cultivando en 
minusculas parcelas el mafz y los frijoles imprescindibles para no 
caerse muertos, viven durante una parte del ano los indfgenas que 
brindan sus brazos, durante las cosechas, a las plantaciones. Estas son 


Edelberto Torres-Rivas, Procesos y estructuras de una sociedad dependiente 
(Centroamerica), Santiago de Chile, 1959. 


140 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


las reservas de mano de obra del mercado mundial. La situation no 
ha cambiado: el latifundio y el minifundio constituyen, juntos, la uni- 
dad de un sistema que se apoya sobre la despiadada explotacion de la 
mano de obra nativa. En general, y muy especialmente en Guatema- 
la, esta estructura de apropiacion de la fuerza de trabajo aparece 
identificada con todo un sistema del desprecio racial: los indios pade- 
cen el colonialismo interno de los blancos y los mestizos, ideologica- 
mente bendito por la cultura dominante, del mismo modo que los 
paises centroamericanos sufren el colonialismo extranjero 85 . 

Desde principios de siglo aparecieron tambien, en Honduras, 
Guatemala y Costa Rica, los enclaves bananeros. Para trasladar el 
cafe a los puertos, habian nacido ya algunas lineas de ferrocarril fi- 
nanciadas por el capital nacional. Las empresas norteamericanas se 
apoderaron de esos ferrocarriles y crearon otros, exclusivamente para 
el transporte del banano desde sus plantaciones, al tiempo que im- 
plantaban el monopolio de los servicios de luz electrica, correos, te- 
legrafos, telefonos y, servicio publico no menos importante, tambien 
el monopolio de la politica: en Honduras, «una mula cuesta mas que 
un diputado» y en toda Centroamerica los embajadores de Estados 
Unidos presiden mas que los presidentes. La United Fruit Co. deglu- 
tio a sus competidores en la production y venta de bananas, se trans- 
formo en la principal latifundista de Centroamerica, y sus filiales aca- 
pararon el transporte ferroviario y maritimo; se hizo duena de los 
puertos, y dispuso de aduana y policia propias. El dolar se convirtio, 
de hecho, en la moneda nacional centroamericana. 


Los FILIBUSTEROS AL ABORDAJE 

En la concepcion geopolitica del imperialismo, America Central no 
es mas que un apendice natural de los Estados Unidos. Ni siquiera 
Abraham Lincoln, que tambien penso en anexar sus territorios, pudo 
escapar a los dictados del «destino manifiesto» de la gran potencia 
sobre sus areas contiguas 86 . 

85 Carlos Guzman Bockler y Jean-Loup Herbert, Guatemala : una interpreta- 
tion historico-social, Mexico, 1970. 

86 Darcy Ribeiro, Las Americas y la civilization, tomo III: Los pueblos trasplanta- 
dos. Civilization y desarrollo, Buenos Aires, 1970. 


141 


Eduardo Galeano 


A mediados del siglo pasado, el filibustero William Walker, que 
operaba en nombre de los banqueros Morgan y Garrison, invadio 
Centroamerica al frente de una banda de asesinos que se llamaban a 
si mismos «la falange americana de los inmortales». Con el respaldo 
oficioso del gobierno de los Estados Unidos, Walker robo, mato, 
incendio y se proclamo presidente, en expediciones sucesivas, de Ni- 
caragua, El Salvador y Honduras. Reimplanto la esclavitud en los 
territories que sufrieron su devastadora ocupacion, continuando, asi, 
la obra filantropica de su pais en los estados que habian sido usurpa- 
dos, poco antes, a Mexico. 

A su regreso fue recibido en los Estados Unidos como un heroe 
nacional. Desde entonces se sucedieron las invasiones, las interven- 
ciones, los bombardeos, los emprestitos obligatorios y los tratados 
firmados al pie del canon. En 1912, el presidente William H. Taft 
afirmaba: «No esta lejano el dia en que tres banderas de barras y 
estrellas senalen en tres sitios equidistantes la extension de nuestro 
territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panama y la 
tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio sera nuestro, de hecho, 
como, en virtud de nuestra superioridad racial, ya es nuestro moral- 
mente» 87 . Taft decia que el recto camino de la justicia en la politica 
externa de los Estados Unidos «no excluye en modo alguno una acti- 
va intervention para asegurar a nuestras mercancias y a nuestros 
capitalistas facilidades para las inversiones beneficiosas». Por la mis- 
ma epoca, el ex presidente Teddy Roosevelt recordaba en voz alta su 
exitosa amputation de tierra a Colombia: «I took the Canal», decia el 
flamante Premio Nobel de la Paz, mientras contaba como habia 
independizado a Panama 88 . Colombia recibiria, poco despues, una 
indemnizacion de veinticinco millones de dolares: era el precio de un 
pais, nacido para que los Estados Unidos dispusieran de una via de 
comunicacion entre ambos oceanos. 

Las empresas se apoderaban de tierras, aduanas, tesoros y go- 
biernos; los marines desembarcaban por todas partes para «prote- 
ger la vida y los intereses de los ciudadanos norteamericanos», coar- 
tada igual a la que utilizarian, en 1965, para borrar con agua bendita 


87 Gregorio Selser, Diplomacia, garrote y dolares en America Latina, Buenos 
Aires, 1962. 

88 Claude Julien, L'Empire Americain, Paris, 1968. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


las huellas del crimen de la Dominicana. La bandera envolvia otras 
mercaderfas. El comandante Smedley D. Butler, que encabezo rnu- 
chas de las expediciones, resumia asi su propia actividad, en 1935, ya 
retirado: «Me he pasado treinta y tres anos y cuatro meses en el 
servicio activo, como miembro de la mas agil fuerza militar de este 
pais: el Cuerpo de Infanterfa de Marina. Servi en todas las jerarquias, 
desde teniente segundo hasta general de division.Y durante todo ese 
periodo me pase la mayor parte del tiempo en funciones de pistolero 
de primera clase para los Grandes Negocios, para Wall Street y los 
banqueros. En una palabra, fui un pistolero del capitalismo... Asi, 
por ejemplo, en 1914 ayude a hacer que Mexico y en especial 
Tampico, resultasen una presa facil para los intereses petroleros nor- 
teamericanos. Ayude a hacer que Haiti y Cuba fuesen lugares de- 
centes para el cobro de rentas por parte del National City Bank... En 
1909-1912 ayude a purificar a Nicaragua para la casa bancaria in- 
ternacional de Brown Brothers. En 1916 Ueve la luz a la Republica 
Dominicana, en nombre de los intereses azucareros norteamerica- 
nos. En 1903 ayude a'pacificar' a Honduras en beneficio de las com- 
panias fruteras norteamericanas» 89 . 

En los primeros anos del siglo, el filosofo William James habia 
dictado una sentencia poco conocida: «E1 pais ha vomitado de una 
vez y para siempre la Declaration de Independencia...». Por no poner 
mas que un ejemplo, los Estados Unidos ocuparon Haiti durante 
veinte anos y alii, en ese pais negro que habia sido el escenario de la 
primera revuelta victoriosa de los esclavos, introdujeron la segrega- 
tion racial y el regimen de trabajos forzados, mataron mil quinientos 
obreros en una de sus operaciones de represion (segun la investiga- 
tion del Senado norteamericano en 1922) y, cuando el gobierno local 
se nego a convertir el Banco Nacional en una sucursal del National 
City Bank de Nueva York, suspendieron el pago de sus sueldos al 
Presidente y a sus ministros, para que recapacitaran 90 . 

Historias semejantes se repetian en las demas islas del Caribe y en 
toda America Central, el espacio geopolitico del Mare Nostrum del 
Imperio, al ritmo alternado del big stick o de «la diplomacia del dolar». 


89 Publicado en Common Sense, noviembre de 1935. V. Leo Huberman, Man's 
Worthy Goods. The Story of the Wealth of Nations, Nueva York, 1936. 

90 William Krehm, Democracia y tiramas en el Caribe, Buenos Aires, 1959. 


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Eduardo Galeano 


El Cordn menciona al platano entre los arboles del paraiso, pero la 
bananizacidn de Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panama, Colom- 
bia y Ecuador permite sospechar que se trata de un arbol del infierno. 
En Colombia, la United Fruit se habia hecho duena del mayor latifun- 
dio del pais cuando estallo, en 1928, una gran huelga en la costa 
atlantica. Los obreros bananeros fueron aniquilados a balazos, frente 
a una estacion de ferrocarril. Un decreto oficial habia sido dictado: 
«Los hombres de la fuerza publica quedan facultados para castigar 
por las armas...» y despues no hubo necesidad de dictar ningun de- 
creto para borrar la matanza de la memoria oficial del pais 91 . 

Miguel Angel Asturias narro el proceso de la conquista y el despo- 
jo en Centroamerica. El papa verde era Minor Keith, rey sin corona de 
la region entera, padre de la United Fruit, devorador de paises. «Tene- 
mos muelles, ferrocarriles, tierras, edificios, manantiales -enumeraba 
el presidente-; corre el dolar, se habia el ingles y se enarbola nuestra 
bandera...» «Chicago no podia menos que sentir orgullo de ese hijo 
que marcho con una mancuerna de pistolas y regresaba a reclamar su 
puesto entre los emperadores de la carne, reyes de los ferrocarriles, 
reyes del cobre, reyes de la goma de mascar.» 92 En El paralelo 42 John 
Dos Passos trazo la rutilante biografia de Keith, biografia de la empre- 
sa: «En Europa y Estados Unidos la gente habia comenzado a comer 
platanos, asi que tumbaron la selva a traves de America Central para 
sembrar platanos y construir ferrocarriles para transportar los plata- 
nos, y cada ano mas vapores de la Great White Fleet iban hacia el 
norte repletos de platanos, y esa es la historia del imperio norteameri- 

91 Este es el tema de la novela de Alvaro Cepeda Samudio, La casa grande 
(Buenos Aires, 1967), y tambien integra uno de los capitulos de Cien anos de 
soledad (Buenos Aires, 1967) de Gabriel Garcia Marquez: «Seguro que fue 
un sueno», insistian los oficiales. 

92 El ciclo comprende las novelas Viento fuerte, El papa verde y Los ojos de los 
enterrados, trilogia publicada en Buenos Aires en la decada del 50. En Viento 
fuerte, uno de los personajes, Mr. Pyle, dice profeticamente: «Si en lugar de 
efectuar nuevas plantaciones, nosotros compramos a los productores parti- 
culares su fruta, se ganara mucho hacia el futuro». Esto es lo que actualmen- 
te ocurre en Guatemala: la United Fruit -ahora United Brands- ejerce su 
monopolio bananero a traves de los mecanismos de comercializacion, mas 
eficaces y menos riesgosos que la production directa. Cabe anotar que la 
production de bananas cayo verticalmente en la decada del sesenta, a partir 
del momento en que la United Fruit decidio vender y/o arrendar sus plan- 
taciones de Guatemala, amenazadas por los hervores de la agitation social. 


144 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


cano en el Caribe y del Canal de Panama y del futuro canal de Nicara- 
gua y los marines y los acorazados y las bayonetas...». 

Las tierras quedaban tan exhaustas como los trabajadores: a las 
tierras les robaban el humus y a los trabajadores los pulmones, pero 
siempre habia nuevas tierras para explotar y mas trabajadores para 
exterminar. Los dictadores, proceres de opereta, velaban por el bien- 
estar de la United Fruit con el cuchillo entre los dientes. Despues, la 
production de bananas fue decayendo y la omnipotencia de la em- 
presa frutera sufrio varias crisis, pero America Central continua 
siendo, en nuestros dias, un santuario del lucro para los aventureros 
aunque el cafe, el algodon y el azucar hayan derribado a los plata- 
nos de su sitial de privilegio. En 1970, las bananas son la principal 
fuente de divisas para Honduras y Panama y, en America del Sur, 
para Ecuador. Hacia 1930, America Central exportaba 38 millones 
anuales de racimos y la United Fruit pagaba a Honduras un centavo 
de impuesto por cada racimo. No habia manera de controlar el 
pago del miniimpuesto (que despues subio un poquito), ni la hay, 
porque aun hoy la United Fruit exporta e importa lo que se le ocu- 
rre al margen de las aduanas estatales. La balanza comercial y la 
balanza de pagos del pais son obras de fiction a cargo de los tecnicos 
de imagination prodiga. 


La crisis de los anos treinta: «es un crimen mAs grande 

MATAR a UNA HORMIGA QUE A UN HOMBRE» 

El cafe dependia del mercado norteamericano, de su capacidad de 
consumo y de sus precios; las bananas eran un negocio norteameri- 
cano y para norteamericanos.Y estallo, de golpe, la crisis de 1929. El 
crack de la Bolsa de NuevaYork, que hizo crujir los cimientos del 
capitalismo mundial, cayo en el Caribe como un gigantesco bloque 
de piedra en un charquito. Bajaron verticalmente los precios del cafe 
y de las bananas, y no menos verticalmente descendio el vo lumen de 
las ventas. Los desalojos campesinos recrudecieron con violencia fe- 
bril, el desempleo cundio en el campo y en las ciudades, se levanto 
una oleada de huelgas; se abatieron bruscamente los creditos, las 
inversiones y los gastos publicos, los sueldos de los funcionarios del 
Estado se redujeron casi a la mitad en Honduras, Guatemala y Nica- 


145 


Eduardo Galeano 


ragua 93 . El equipo de dictadores llego sin demora para aplastar las 
tapas de las marmitas; se abrfa la epoca de la politica de la Buena 
Vecindad en Washington, pero era preciso contener a sangre y fuego 
la agitation social que por todas partes hervia. Alrededor de veinte 
anos -unos mas, otros menos- permanecieron en el poder Jorge 
Ubico en Guatemala, Maximiliano Hernandez Martinez en El Salva- 
dor, Tiburcio Carias en Honduras y Anastasio Somoza en Nicaragua. 

La epopeya de Augusto Cesar Sandino conmovia al mundo. La 
larga lucha del jefe guerrillero de Nicaragua habia derivado a la rei- 
vindicacion de la tierra y levantaba en vilo la ira campesina. Durante 
siete anos, su pequeno ejercito en harapos peleo, a la vez, contra los 
doce mil invasores norteamericanos y contra los miembros de la 
guardia national. Las granadas se hacian con latas de sardinas llenas 
de piedras, los fusiles Springfield se arrebataban al enemigo y no 
faltaban machetes; el asta de la bandera era un palo sin descortezar y 
en vez de botas los campesinos usaban, para moverse en las rnonta- 
nas enmaranadas, una tira de cuero llamada caite. Con musica de 
Adelita, los guerrilleros cantaban 94 : 

En Nicaragua, senores, 

le pega el raton al gato. 

Ni el poder de fuego de la Infanterfa de Marina ni las bombas 
que arrojaban los aviones resultaban suficientes para aplastar a los 
rebeldes de Las Segovias. Tampoco las calumnias que derramaban 
por el mundo entero las agendas informativas Associated Press y 
United Press, cuyos corresponsales en Nicaragua eran dos norte- 
americanos que tenian en sus manos la aduana del pais 95 . En 1932, 
Sandino presentia: «Yo no vivire mucho tiempo». Un ano despues, 
al influjo de la politica norteamericana de la Buena Vecindad, se 
celebraba la paz. El jefe guerrillero fue invitado por el presidente a 
una reunion decisiva en Managua. Por el camino cayo muerto en 
una emboscada. El asesino, Anastasio Somoza, sugirio despues que 
la ejecucion habia sido ordenada por el embajador norteamericano 
Arthur Bliss Lane. Somoza, por entonces jefe militar, no demoro 


93 Edelberto Torres-Rivas, op. cit. 

94 Gregorio Selser, Sandino, general de hombres libres, Buenos Aires, 1959. 

95 Carleton Beals, America ante America, Santiago de Chile, 1940. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


mucho en instalarse en el poder. Goberno Nicaragua durante un 
cuarto de siglo y luego sus hijos recibieron, en herencia, el cargo. 
Antes de cruzarse el pecho con la banda presidencial, Somoza se 
habia condecorado a si mismo con la Cruz del Valor, la Medalla de 
Distincion y la Medalla Presidencial al Merito. Ya en el poder, orga- 
nizo varias matanzas y grandes celebraciones, para las cuales dis- 
frazaba de romanos, con sandalias y cascos, a sus soldados; se con- 
virtio en el mayor productor de cafe del pais, con 46 fincas, y tam- 
bien se dedico a la cria de ganado en otras 51 haciendas. Nunca le 
falto tiempo, sin embargo, para sembrar tambien el terror. Durante 
su larga gestion de gobierno, no paso, la verdad sea dicha, mayores 
necesidades, y recordaba con cierta tristeza los anos juveniles, cuando 
debia falsificar monedas de oro para poder divertirse. 

Tambien en El Salvador estallaron las tensiones como conse- 
cuencia de la crisis. Casi la mitad de los obreros bananeros de Hon- 
duras eran salvadorenos y muchos fueron obligados a retornar a su 
pais, donde no habia trabajo para nadie. En la region de Izalco, se 
produjo un gran levantamiento campesino en 1932, que se propa- 
go rapidamente a todo el occidente del pais. El dictador Martinez 
envio a los soldados, con equipos modernos, a combatir contra «los 
bolcheviques». Los indios pelearon a machete contra las ametralla- 
doras y el episodio se cerro con diez mil muertos. Martinez, un 
brujo vegetariano y teosofo, sostenia que «es un crimen mas gran- 
de matar a una hormiga que a un hombre, porque el hombre al 
morir reencarna, mientras que la hormiga muere definitivamen- 
te» 96 . Decia que el estaba protegido por «legiones invisibles» que le 
daban cuenta de todas las conspiraciones y mantenia comunicacion 
telepatica directa con el presidente de los Estados Unidos. Un reloj 
de pendulo le indicaba, sobre el plato, si la comida estaba envene- 
nada; sobre un mapa, le senalaba los lugares donde se escondian 
enemigos politicos y tesoros de piratas. Solia enviar notas de con- 
dolencia a los padres de sus victimas y en el patio de su palacio 
pastaban los ciervos. Goberno hasta 1944. 

Las matanzas se sucedian por todas partes. En 1933, Jorge Ubico 
fusilo en Guatemala a un centenar de dirigentes sindicales, estudian- 


96 William Krehm, op. cit. Krehm vivio largos anos en Centroamerica como 
corresponsal de la revista norteamericana Time. 


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Eduardo Galeano 


tiles y politicos, al tiempo que reimplantaba las leyes contra «la va- 
gancia» de los indios. Cada indio debia llevar una libreta donde cons- 
taban sus dias de trabajo; si no se consideraban suficientes, pagaba la 
deuda en la carcel o arqueando la espalda sobre la tierra, gratuita- 
mente, durante medio ano. En la insalubre costa del Pacifico, los 
obreros que trabajaban hundidos hasta las rodillas en el barro cobra- 
ban treinta centavos por dia, y la United Fruit demostraba que Ubico 
la habia obligado a rebajar los salarios. En 1944, poco antes de la 
caida del dictador, el Reader's Digest publico un articulo ardiente de 
elogios: este profeta del Fondo Monetario Internacional habia evita- 
do la inflation bajando los salarios, de un dolar a veinticinco centavos 
diarios, para la construction de la carretera militar de emergencia, y 
de un dolar a cincuenta centavos para los trabajos de la base aerea en 
la capital. Por esta epoca, Ubico otorgo a los senores del cafe y a las 
empresas bananeras el permiso para matar: «Estaran exentos de res- 
ponsabilidad criminal los propietarios de fincas...». El decreto llevaba 
el numero 2.795 y fue restablecido en 1967, durante el democratico 
y representative gobierno de Mendez Montenegro. 

Como todos los tiranos del Caribe, Ubico se creia Napoleon. Vivia 
rodeado de bustos y cuadros del Emperador, que tenia, segun el, su 
mismo perfil. Creia en la disciplina militar: militarizo a los empleados 
de correo, a los ninos de las escuelas y a la orquesta sinfonica. Los 
integrantes de la orquesta tocaban de uniforme, a cambio de nueve 
dolares mensuales, las piezas que Ubico elegia y con la tecnica y los 
instrumentos por el dispuestos. Consideraba que los hospitales eran 
para los maricones, de modo que los pacientes recibian asistencia en 
los suelos de los pasillos y los corredores, si tenian la desgracia de ser 
pobres ademas de enfermos. 


^Quien desatO la violencia en Guatemala? 

En 1944, Ubico cayo de su pedestal, barrido por los vientos de una 
revolution de sello liberal que encabezaron algunos jovenes oficiales 
y universitarios de la clase media. Juan Jose Arevalo, elegido presi- 
dente, puso en marcha un vigoroso plan de education y dicto un 
nuevo Codigo del Trabajo para proteger a los obreros del campo y de 
las ciudades. Nacieron varios sindicatos; la United Fruit Co., duena 


148 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


de vastas tierras, el ferrocarril y el puerto, virtualmente exonerada de 
impuestos y libre de controles, dejo de ser omnipotente en sus pro- 
piedades. En 1951, en su discurso de despedida, Arevalo revelo que 
habia debido sortear treinta y dos conspiraciones financiadas por la 
empresa. El gobierno de Jacobo Arbenz continuo y profundizo el 
ciclo de reformas. Las carreteras y el nuevo puerto de San Jose rom- 
pfan el monopolio de la frutera sobre los transportes y la exportation. 
Con capital nacional, y sin tender la mano ante ningun banco extran- 
jero, se pusieron en marcha diversos proyectos de desarrollo que 
conducian a la conquista de la independencia. En junio de 1952, se 
aprobo la reforma agraria, que llego a beneficiar a mas de cien mil 
familias, aunque solo afectaba a las tierras improductivas y pagaba 
indemnizacion, en bonos, a los propietarios expropiados. La United 
Fruit solo cultivaba el ocho por ciento de sus tierras, extendidas entre 
ambos oceanos. 

La reforma agraria se proponia «desarrollar la economia capita- 
lista campesina y la economia capitalista de la agricultura en gene- 
ral^ pero una furiosa campana de propaganda internacional se des- 
encadeno contra Guatemala: «La cortina de hierro esta descendien- 
do sobre Guatemalan vociferaban las radios, los diarios y los proce- 
res de la OEA 97 . El coronel Castillo Armas, graduado en Fort 
Leavenworth, Kansas, abatio sobre su propio pafs las tropas entrena- 
das y pertrechadas, al efecto, en los Estados Unidos. El bombardeo de 
los F-47, con aviadores norteamericanos, respaldo la invasion. «Tuvi- 
mos que deshacernos de un gobierno comunista que habfa asumido 
el poder», diria, nueve anos mas tarde, Dwight Eisenhower 98 . Las 
declaraciones del embajador norteamericano en Honduras ante una 
subcomision del Senado de los Estados Unidos, revelaron el 27 de 
julio de 1961 que la operation libertadora de 1954 habia sido realiza- 
da por un equipo del que formaban parte, ademas de el mismo, los 
embajadores ante Guatemala, Costa Rica y Nicaragua. Allen Dulles, 
que en aquella epoca era el hombre numero uno de la CIA, les habia 
enviado telegramas de felicitation por la faena cumplida. Anterior- 
mente, el bueno de Allen habia integrado el directorio de la United 

97 Eduardo Galeano, Guatemala, pais ocupado, Mexico, 1967. 

98 Discurso en la American Booksellers Association, Washington, 10 de junio 

de 1963. Citado por David Wise y Thomas Ross, El gobierno invisible, Buenos 

Aires, 1966. 


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Eduardo Galeano 


Fruit Co. Su sillon fue ocupado, un ano despues de la invasion, por 
otro directivo de la CIA, el general Walter Bedell Smith. Foster Dulles, 
hermano de Allen, se habia encendido de impaciencia en la confe- 
rence de la OEA que dio el visto bueno a la expedition militar contra 
Guatemala. Casualmente, en sus escritorios de abogado habian sido 
redactados, en tiempos del dictador Ubico, los borradores de los 
contratos de la United Fruit. 

La caida de Arbenz marco a fuego la historia posterior del pais. 
Las mismas fuerzas que bombardearon la ciudad de Guatemala, Puer- 
to Barrios y el puerto de San Jose al atardecer del 18 de junio de 1954, 
estan hoy en el poder. Varias dictaduras feroces sucedieron a la inter- 
vention extranjera, incluyendo el periodo de Julio Cesar Mendez 
Montenegro (1966-1970), quien proporciono a la dictadura el de- 
corado de un regimen democratico. Mendez Montenegro habia pro- 
metido una reforma agraria, pero se limito a firmar la autorizacion 
para que los terratenientes portaran armas, y las usaran. La reforma 
agraria de Arbenz habia saltado en pedazos cuando Castillo Armas 
cumplio su mision devolviendo las tierras a la United Fruit y a los 
otros terratenientes expropiados. 

1967 fue el peor de los anos del ciclo de la violencia inaugurado 
en 1954. Un sacerdote catolico norteamericano expulsado de Gua- 
temala, el padre Thomas Melville, informaba al National Catholic 
Reporter, en enero de 1968: en poco mas de un ano, los grupos terro- 
ristas de la derecha habian asesinado a mas de dos mil ochocientos 
intelectuales, estudiantes, dirigentes sindicales y campesinos que ha- 
bian «intentado combatir las enfermedades de la sociedad 
guatemalteca». El calculo del padre Melville se hizo en base a la infor- 
mation de la prensa, pero de la mayorfa de los cadaveres nadie infor- 
mo nunca: eran indios sin nombre ni origen conocidos, que el ejerci- 
to incluia, algunas veces, solo como numeros, en los partes de las 
victorias contra la subversion. La represion indiscriminada formaba 
parte de la campana militar de «cerco y aniquilamiento» contra los 
movimientos guerrilleros. De acuerdo con el nuevo codigo en vigen- 
cia, los miembros de los cuerpos de seguridad no tenian responsabi- 
lidad penal por homicidios, y los partes policiales o militares se con- 
sideraban plena prueba en los juicios. Los finqueros y sus administra- 
dores fueron legalmente equiparados a la calidad de autoridades lo- 
cales, con derecho a portar armas y formar cuerpos represivos. No 


150 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


vibraron los teletipos del mundo con las primicias de la sistematica 
carniceria, no llegaron a Guatemala los periodistas avidos de noticias, 
no se escucharon voces de condenacion. El mundo estaba de espal- 
das, pero Guatemala sufria una larga noche de San Bartolome. La 
aldea Cajon del Rio quedo sin hombres, y a los de la aldeaTituque les 
revolvieron las tripas a cuchillo y a los de Piedra Parada los desollaron 
vivos y quemaron vivos a los de Agua Blanca de Ipala, previamente 
baleados en las piernas; en el centro de la plaza de San Jorge clavaron 
en una pica la cabeza de un campesino rebelde. En Cerro Gordo, 
llenaron de alfileres las pupilas de Jaime Velazquez; el cuerpo de Ri- 
cardo Miranda fue encontrado con treinta y ocho perforaciones y la 
cabeza de Haroldo Silva, sin el cuerpo de Haroldo Silva, al borde de la 
carretera a San Salvador; en Los Mixcos cortaron la lengua de Ernes- 
to Chinchilla; en la fuente del Ojo de Agua, los hermanos Oliva Aldana 
fueron cosidos a tiros con las manos atadas a la espalda y los ojos 
vendados; el craneo de Jose Guzman se convirtio en un rompecabe- 
zas de piezas minusculas arrojadas al camino; de los pozos de San 
Lucas Sacatepequez emergian muertos en vez de agua; los hombres 
amanedan sin manos ni pies en la finca Miraflores. A las amenazas 
sucedian las ejecuciones o la muerte acometia, sin aviso, por la nuca; 
en las ciudades se senalaban con cruces negras las puertas de los 
sentenciados. Se los ametrallaba al salir, se arrojaban los cadaveres a 
los barrancos. 

Despues no ceso la violencia. Todo a lo largo del tiempo del des- 
precio y de la colera inaugurado en 1954, la violencia ha sido y sigue 
siendo una transpiration natural de Guatemala. Continuaron apare- 
ciendo, uno cada cinco horas, los cadaveres en los rios o al borde de 
los caminos, los rostros sin rasgos, desfigurados por la tortura, que 
no seran identificados jamas. Tambien continuaron, y en mayor me- 
dida, las matanzas mas secretas: los cotidianos genocidios de la mise- 
ria. Otro sacerdote expulsado, el padre Blase Bonpane, denunciaba 
en el Washington Post, en 1968, a esta sociedad enferma: «De las 
setenta mil personas que cada ano mueren en Guatemala, treinta mil 
son ninos. La tasa de mortalidad infantil en Guatemala es cuarenta 
veces mas alta que la de los Estados Unidos». 


151 


Eduardo Galeano 


La primera reforma agraria de America Latina: 

UN SIGLO Y MEDIO DE DERROTAS PARA JOSE ArTIGAS 

A carga de lanza o golpes de machete, habian sido los desposerdos 
quienes realmente pelearon, cuando despuntaba el siglo xix, contra el 
poder espanol en los campos de America. La independencia no los 
recompenso: traiciono las esperanzas de los que habian derramado su 
sangre. Cuando la paz llego, con ella se reabrio el tiempo de la desdi- 
cha. Los duenos de la tierra y los grandes mercaderes aumentaron sus 
fortunas, mientras se extendia la pobreza de las masas populares. 

A1 mismo tiempo, y al ritmo de las intrigas de los nuevos duenos 
de America Latina, los cuatro virreinatos del imperio espanol salta- 
ron en pedazos y multiples parses nacieron como esquirlas de la uni- 
dad nacional pulverizada. La idea de «nacion» que el patriciado lati- 
noamericano engendro se parecra demasiado a la imagen de un puer- 
to activo, habitado por la clientela mercantil y financiera del imperio 
britanico, con latifundios y socavones a la retaguardia. La legion de 
parasitos que habra recibido los partes de la guerra de independencia 
bailando minue en los salones de las ciudades, brindaba por la liber- 
tad de comercio en copas de cristalerra britanica. Se pusieron de 
moda las mas altisonantes consignas republicanas de la burguesra 
europea: nuestros parses se ponian al servicio de los industriales in- 
gleses y de los pensadores franceses. ^Pero que «burguesra nacional» 
era la nuestra, formada por los terratenientes, los grandes trafican- 
tes, comerciantes y especuladores, los politicos de levita y los docto- 
res sin arraigo? America Latina tuvo pronto sus constituciones bur- 
guesas, muy barnizadas de liberalismo, pero no tuvo, en cambio, una 
burguesra creadora, al estilo europeo o norteamericano, que se pro- 
pusiera como mision historica el desarrollo de un capitalismo nacio- 
nal pujante. Las burguesras de estas tierras habian nacido como sim- 
ples instrumentos del capitalismo internacional, prosperas piezas del 
engranaje mundial que sangraba a las colonias y a las semicolonias. 
Los burgueses de mostrador, usureros y comerciantes, que acapara- 
ron el poder politico, no tenian el menor interes en impulsar el ascen- 
so de las manufacturas locales, muertas en el huevo cuando el libre 
cambio abrio las puertas a la avalancha de las mercancr'as britanicas. 
Sus socios, los duenos de la tierra, no estaban, por su parte, interesa- 
dos en resolver «la cuestion agraria», sino a la medida de sus propias 


152 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


conveniencias. El latifundio se consolido sobre el despojo, todo a lo 
largo del siglo xix. La reforma agraria fue, en la region, una bandera 
temprana. 

Frustration economica, frustration social, frustration nacional: 
una historia de traiciones sucedio a la independencia, y America La- 
tina, desgarrada por sus nuevas fronteras, continuo condenada al 
monocultivo y a la dependencia. En 1824, Simon Bolivar dicto el 
Decreto de Trujillo para proteger a los indios de Peru y reordenar alii 
el sistema de la propiedad agraria: sus disposiciones legales no hirie- 
ron en absoluto los privilegios de la oligarquia peruana, que perma- 
necieron intactos pese a los buenos propositos del Libertador, y los 
indios continuaron tan explotados como siempre. En Mexico, Hidal- 
go y Morelos habian caido derrotados tiempo antes y transcurriria 
un siglo antes de que rebrotaran los frutos de su predica por la eman- 
cipation de los humildes y la reconquista de las tierras usurpadas. 

Al sur, Jose Artigas encarno la revolution agraria. Este caudillo, 
con tanta sana calumniado y tan desfigurado por la historia oficial, 
encabezo a las masas populares de los territorios que hoy ocupan 
Uruguay y las provincias argentinas de Santa Fe, Corrientes, Entre 
Rios, Misiones y Cordoba, en el ciclo heroico de 1811 a 1820. Artigas 
quiso echar las bases economicas, sociales y politicas de una Patria 
Grande en los limites del antiguo Virreinato de Rio de la Plata, y fue el 
mas importante y lucido de los jefes federales que pelearon contra el 
centralismo aniquilador del puerto de Buenos Aires. Lucho contra 
los espanoles y los portugueses, y finalmente sus fuerzas fueron tritu- 
radas por el juego de pinzas de Rio de Janeiro y Buenos Aires, instru- 
mentos del Imperio britanico, y por la oligarquia que, fiel a su estilo, 
lo traiciono no bien se sintio, a su vez, traicionada por el programa de 
reivindicaciones sociales del caudillo. 

Seguian a Artigas, lanza en mano, los patriotas. En su mayoria 
eran paisanos pobres, gauchos montaraces, indios que recuperaban 
en la lucha el sentido de la dignidad, esclavos que ganaban la libertad 
incorporandose al ejercito de la independencia. La revolution de los 
jinetes pastores incendiaba la pradera. La traicion de Buenos Aires, 
que dejo en manos del poder espanol y las tropas portuguesas, en 
1811, el territorio que hoy ocupa el Uruguay, provoco el exodo ma- 
sivo de la poblacion hacia el norte. El pueblo en armas se hizo pueblo 
en marcha; hombres y mujeres, viejos y ninos, lo abandonaban todo 


153 


Eduardo Galeano 


tras las huellas del caudillo, en una caravana de peregrinos sin fin. En 
el norte, sobre el rio Uruguay, acampo Artigas, con las caballadas y 
las carretas y en el norte estableceria, poco tiempo despues, su go- 
bierno. En 1815, Artigas controlaba vastas comarcas desde su cam- 
pamento de Purification, en Paysandu. «^Que les parece que vi? 
-narraba un viajero ingles- 99 . ;E1 Excelentfsimo Senor Protector de la 
mitad del Nuevo Mundo estaba sentado en una cabeza de buey, junto 
a un fogon encendido en el suelo fangoso de su rancho, comiendo 
carne del asador y bebiendo ginebra en un cuerno de vaca! Lo rodea- 
ba una docena de oficiales andrajosos...» De todas partes Uegaban, al 
galope, soldados, edecanes y exploradores. Paseandose con las ma- 
nos en la espalda, Artigas dictaba los decretos revolucionarios de su 
gobierno. Dos secretarios -no existfa el papel carbon- tomaban nota. 
Asi nacio la primera reforma agraria de America Latina, que se apli- 
caria durante un ano en la «Provincia Orientals hoy Uruguay, y que 
serfa hecha trizas por una nueva invasion portuguesa, cuando la oli- 
garquia abriera las puertas de Montevideo al general Lecor y lo salu- 
dara como a un libertador y lo condujera bajo palio a un solemne 
Tedeum, honor al invasor, ante los altares de la catedral. Anterior- 
mente, Artigas habia promulgado tambien un reglamento aduanero 
que gravaba con un fuerte impuesto la importation de mercaderias 
extranjeras competitivas de las manufacturas y artesanias de tierra 
adentro, de considerable desarrollo en algunas regiones hoy argenti- 
nas comprendidas en los dominios del caudillo, a la par que liberaba 
la importation de los bienes de production necesarios al desarrollo 
economico y adjudicaba un gravamen insignificante a los articulos 
americanos, como la yerba y el tabaco de Paraguay 100 . Los sepulture- 
ros de la revolution tambien enterrarian el reglamento aduanero. 

El codigo agrario de 1815 -tierra libre, hombres libres- fue «la 
mas avanzada y gloriosa constitution^ 01 de cuantas llegarian a cono- 
cer los uruguayos. Las ideas de Campomanes y Jovellanos en el ciclo 
reformista de Carlos III influyeron sin duda sobre el reglamento de 

99 J. P. y G. P. Robertson, La Argentina en la epoca de la Revolucwn. Cartas sobre 
el Paraguay, Buenos Aires, 1920. 

100 Washington Reyes Abadie, Oscar H. Bruschera y Tabare Melogno, El ciclo 
artiguista, tomo IV, Montevideo, 1968. 

101 Nelson de la Torre, Julio C. Rodriguez y Lucia Sala de Touron, Artigas: tierra 
y revolution, Montevideo, 1967. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


Artigas, pero este surgio, en definitiva, como una respuesta revolu- 
cionaria a la necesidad nacional de recuperation economica y de jus- 
ticia social. Se decretaba la expropiacion y el reparto de las tierras de 
los «malos europeos y peores americanos» emigrados a raiz de la 
revolution y no indultados por ella. Se decomisaba la tierra de los 
enemigos sin indemnizacion alguna, y a los enemigos pertenecia, dato 
importante, la inmensa mayorfa de los latifundios. Los hijos no paga- 
ban la culpa de los padres: el reglamento les ofrecia lo mismo que a los 
patriotas pobres. Las tierras se repartian de acuerdo con el principio 
de que «los mas infelices seran los mas privilegiados». Los indios te- 
nian, en la conception de Artigas, «el principal derecho». El sentido 
esencial de esta reforma agraria consistia en asentar sobre la tierra a 
los pobres del campo, convirtiendo en paisano al gaucho acostum- 
brado a la vida errante de la guerra y a las faenas clandestinas y el 
contrabando en tiempos de paz. Los gobiernos posteriores de la cuenca 
del Plata reduciran a sangre y fuego al gaucho, incorporandolo por la 
fuerza a las peonadas de las grandes estancias, pero Artigas habia 
querido hacerlo propietario: «Los gauchos alzados comenzaban a 
gustar del trabajo honrado, levantaban ranchos y corrales, plantaban 
sus primeras semen teras» 102 . La intervention extranjera termino con 
todo. La oligarquia levanto cabeza y se vengo. La legislation desco- 
nocio, en lo sucesivo, la validez de las donaciones de tierras realizadas 
por Artigas. Desde 1820 hasta fines del siglo fueron desalojados, a 
tiros, los patriotas pobres que habfan sido beneficiados por la reforma 
agraria. No conservarian «otra tierra que la de sus tumbas». Derrota- 
do, Artigas se habia marchado a Paraguay, a morirse solo al cabo de 
un largo exilio de austeridad y silencio. Los tftulos de propiedad por el 
expedidos no valian nada: el fiscal de gobierno, Bernardo Bustamante, 
afirmaba, por ejemplo, que se advertia a primera vista «la 
despreciabilidad que caracteriza a los indicados documentos». Mien- 
tras tanto, su gobierno se aprestaba a celebrar, ya restaurado el «or- 
den», la primera constitution de un Uruguay independiente, desgaja- 
do de la patria grande por la que Artigas habia, en vano, peleado. 

El reglamento de 1815 contenia disposiciones especiales para evitar 


102 Nelson de la Torre, Julio C. Rodriguez y Lucia Sala de Touron, op. cit. De los 
mismos autores, E volution economica de la Banda Oriental, Montevideo, 1967, 
y Estructura economico-social de la Colonia, Montevideo, 1968. 


155 


Eduardo Galeano 


la acumulacion de tierras en pocas manos. En nuestros dias, el campo 
uruguayo ofrece el espectaculo de un desierto: quinientas familias 
monopolizan la mitad de la tierra total y, constelacion del poder, con- 
trolan tambien las tres cuartas partes del capital invertido en la indus- 
tria y en la banca 103 . Los proyectos de reforma agraria se acumulan, 
unos sobre otros, en el cementerio parlamentario, mientras el campo 
se despuebla: los desocupados se suman a los desocupados y cada 
vez hay menos personas dedicadas a las tareas agropecuarias, segun 
el dramatico registro de los censos sucesivos. El pais vive de la lana y 
de la carne, pero en sus praderas pastan, en nuestros dias, menos 
ovejas y menos vacas que a principios de siglo. El atraso de los meto- 
dos de production se refleja en los bajos rendimientos de la ganade- 
ria -librada a la pasion de los toros y los carneros en primavera, a las 
lluvias periodicas y a la fertilidad natural del suelo- y tambien en la 
pobre productividad de los cultivos agricolas. La production de car- 
ne por animal no llega ni a la mitad de la que obtienen Francia o 
Alemania, y otro tanto ocurre con la leche en comparacion con Nue- 
va Zelanda, Dinamarca y Holanda; cada oveja rinde un kilo menos de 
lana que en Australia. Los rendimientos de trigo por hectarea son 
tres veces menores que los de Francia, y en el maiz, los rendimientos 
de los Estados Unidos superan en siete veces a los de Uruguay 104 . Los 
grandes propietarios, que evaden sus ganancias al exterior, pasan sus 
veranos en Punta del Este, y tampoco en invierno, de acuerdo con su 
propia tradition, residen en sus latifundios, a los que visitan de vez en 
cuando en avioneta: hace un siglo, cuando se fundo la Asociacion 
Rural, dos terceras partes de sus miembros tenian ya su domicilio en 
la capital. La production extensiva, obra de la naturaleza y los peones 
hambrientos, no implica mayores dolores de cabeza. 

Y por cierto que brinda ganancias. Las rentas y las ganancias de 
los capitalistas ganaderos suman no menos de 75 millones de dolares 
por ano en la actualidad 105 . Los rendimientos productivos son bajos, 


103 Vivian Trias, Reforma agraria en el Uruguay, Montevideo, 1962. Este libro 
constituye todo un prontuario, familia por familia, de la oligarquia uruguaya. 

104 Eduardo Galeano, Uruguay: Promise and Betrayal, en Latin America: Reform 
or Revolution?, ed. por J. Petras y M. Zeitlin, NuevaYork, 1968. 

105 Instituto de Economia, El proceso econdmico del Uruguay. Contribution al 
estudio de su evolution y perspectivas, Montevideo, 1969. En las epocas del 
auge de la industria nacional, fuertemente subsidiada y protegida por el 


156 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


pero los beneficios muy altos, a causa de los bajisimos costos.Tierra 
sin hombres, hombres sin tierra: los mayores latifundios ocupan, y no 
todo el ano, apenas dos personas por cada mil hectareas. En los 
rancherfos, al borde de las estancias, se acumulan, miserables, las 
reservas siempre disponibles de mano de obra. El gaucho de las es- 
tampas folkloricas, tema de cuadros y poemas, tiene poco que ver 
con el peon que trabaja, en la realidad, las tierras anchas y ajenas. Las 
alpargatas bigotudas ocupan el lugar de las botas de cuero; un cintu- 
ron comun, o a veces una simple piola, sustituye los anchos cinturo- 
nes con adornos de oro y plata. Quienes producen la came han per- 
dido el derecho de comerla: los criollos muy rara vez tienen acceso al 
tipico asado criollo, la carne jugosa y tierna dorandose a las brasas. 
Aunque las estadisticas internacionales sonrien exhibiendo prome- 
dios enganosos, la verdad es que el «ensopado», guiso de fideos y 
achuras de capon, constituye la dieta basica, falta de proteinas, de los 
campesinos en Uruguay 106 . 


Estado, buena parte de las ganancias del campo derivo hacia las fabricas 
nacientes. Cuando la industria entro en su agonico ciclo de crisis, los exce- 
dentes de capital de la ganaderia se volcaron en otras direcciones. Las mas 
inutiles y lujosas mansiones de Punta del Este brotaron de la desgracia natio- 
nal , : la especulacion financiera desato, despues, la fiebre de los Pescadores 
en el rio revuelto de la inflation. Pero, sobre todo, los capitales huyeron: los 
capitales y las ganancias que, ano tras ano, el pais produce. Entre 1962 y 
1966, segun los datos oficiales, 250 millones de dolares volaron del Uru- 
guay rumbo a los seguros bancos de Suiza y Estados Unidos. Tambien los 
hombres, los hombres jovenes, bajaron del campo a la ciudad, hace veinte 
anos, a ofrecer sus brazos a la industria en desarrollo, y hoy se marchan, por 
tierra o por mar, rumbo al extranjero. Claro esta, su suerte es distinta. Los 
capitales son recibidos con los brazos abiertos; a los peregrinos les aguarda 
un destino dificil, el desarraigo y la intemperie, la aventura incierta. El 
Uruguay de 1970, estremecido por una crisis feroz, no es ya el mitologico 
oasis de paz y progreso que se prometia a los inmigrantes europeos, sino un 
pais turbulento que condena al exodo a sus propios habitantes. Produce 
violencia y exporta hombres, tan naturalmente como produce y exporta 
carne y lana. 

106 German Wettstein y Juan Rudolf, La sociedad rural, en la coleccion Nuestra 
Tierra, num. 16, Montevideo, 1969. 


157 


Eduardo Galeano 


Artemio Cruz y la segunda muerte de Emillano Zapata 

Exactamente un siglo despues del reglamento de tierras de Artigas, 
Emiliano Zapata puso en practica, en su comarca revolucionaria del 
sur de Mexico, una profunda reforma agraria. 

Cinco anos antes, el dictador Porfirio Diaz habfa celebrado, con 
grandes fiestas, el primer centenario del grito de Dolores: los Caba- 
lleros de levita, Mexico oficial, olimpicamente ignoraban el Mexico 
real, cuya miseria alimentaba sus esplendores. En la republica de los 
parias, los ingresos de los trabajadores no habian aumentado en un 
solo centavo desde el historico levantamiento del cura Miguel Hidal- 
go. En 1910, poco mas de ochocientos latifundistas, muchos de ellos 
extranjeros, poseian casi todo el territorio nacional. Eran senoritos de 
ciudad, que vivian en la capital o en Europa y muy de vez en cuando 
visitaban los cascos de sus latifundios, donde dormfan parapetados 
tras altas murallas de piedra oscura sostenidas por robustos contra- 
fuertes 107 . A1 otro lado de las murallas, en las cuadrillas, los peones se 
amontonaban en cuartuchos de adobe. Doce millones de personas 
dependian, en una poblacion total de quince millones, de los salarios 
rurales; los jornales se pagaban casi por entero en las tiendas de raya 
de las haciendas, traducidos, a precios de fabula, en frijoles, harina y 
aguardiente. La carcel, el cuartel y la sacristfa tenian a su cargo la 
lucha contra los defectos naturales de los indios, quienes, al decir de 
un miembro de una familia ilustre de la epoca, nacian «flojos, borra- 
chos y ladrones». La esclavitud, atado el obrero por deudas que se 
heredaban o por contrato legal, era el sistema real de trabajo en las 
plantaciones de henequen de Yucatan, en las vegas de tabaco del Valle 
Nacional, en los bosques de madera y frutas de Chiapas y Tabasco, y 
en las plantaciones de caucho, cafe, caiia de azucar, tabaco y frutas de 
Veracruz, Oaxaca y Morelos. John Kenneth Turner, escritor norte- 
americano, denuncio en el testimonio de su visita 108 , que «los Estados 
Unidos han convertido virtualmente a Porfirio Diaz en un vasallo 
politico y, en consecuencia, han transformado a Mexico en una colo- 


107 Jesus Silva Herzog, Breve historia de la Revolution mexicana, Mexico-Buenos 
Aires, 1960. 

108 John Kenneth Turner, Mexico barbaro, publicado en Estados Unidos en 1911; 
Mexico, 1967. 


158 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


nia esclava». Los capitales norteamericanos obtenian, directa o indi- 
rectamente, jugosas utilidades de su asociacion con la dictadura. «La 
norteamericanizacion de Mexico, de la que tanto se jacta Wall Street 
-decia Turner- se esta ejecutando como si fuera una venganza.» 

En 1845, los Estados Unidos se habian anexado los territorios 
mexicanos de Texas y California, donde restablecieron la esclavitud 
en nombre de la civilization, y en la guerra, Mexico perdio tambien 
los actuales estados norteamericanos de Colorado, Arizona, Nuevo 
Mexico, Nevada y Utah. Mas de la mitad del pais. El territorio usur- 
pado equivalia a la extension actual de Argentina. «jPobrecito Mexi- 
co! -se dice desde entonces- tan lejos de Dios y tan cerca de los 
Estados Unidos. » El resto de su territorio mutilado sufrio despues la 
invasion de las inversiones norteamericanas en el cobre, en el petro- 
leo, en el caucho, en el azucar, en la banca y en los transportes. El 
American Cordage Trust, filial de la Standard Oil, no resultaba en 
absoluto ajeno al exterminio de los indios mayas y yaquis en las plan- 
taciones de henequen de Yucatan, campos de concentration donde 
los hombres y los ninos eran comprados y vendidos como bestias, 
porque esta era la empresa que adquiria mas de la mitad del hene- 
quen producido y le convem'a disponer de la fibra a precios baratos. 
Otras veces, le explotacion de la mano de obra esclava era, como 
descubrio Turner, directa. Un administrador norteamericano le con- 
to que pagaba los lotes de peones enganchados a cincuenta pesos por 
cabeza, «y los conservamos mientras duran... En menos de tres me- 
ses enterramos a mas de la mitad» 109 . 

En 1910, llego la hora del desquite. Mexico se alzo en armas 
contra Porfirio Diaz. Un caudillo agrarista encabezo desde entonces 
la insurrection en el sur: Emiliano Zapata, el mas puro de los lideres 
de la revolution, el mas leal a la causa de los pobres, el mas fervoroso 
en su voluntad de redencion social. 

Las ultimas decadas del siglo xix habian sido tiempos de despojo 


109 John Kenneth Turner, op. cit. Mexico era el pais preferido por las inversio- 
nes norteamericanas: reunia a fines de siglo poco menos de la tercera parte 
de los capitales de Estados Unidos invertidos en el extranjero. En el estado 
de Chihuahua y otras regiones del norte, William Randolph Hearst, el 
celebre Citizen Kane del film de Welles, poseia mas de tres millones de 
hectareas. Fernando Carmona, El drama de America Latina. El caso de 
Mexico, Mexico, 1964. 


159 


Eduardo Galeano 


feroz para las comunidades agrarias de todo Mexico; los pueblos y las 
aldeas de Morelos sufrieron la febril caceria de tierras, aguas y brazos 
que las plantaciones de cana de azucar devoraban en su expansion. 
Las haciendas azucareras dominaban la vida del estado y su prospe- 
ridad habia hecho nacer ingenios modernos, grandes destilerias y 
ramales ferroviarios para transportar el producto. En la comunidad 
de Anenecuilco, donde vivia Zapata y a la que en cuerpo y alma 
pertenecia, los campesinos indigenas despojados reivindicaban siete 
siglos de trabajo continuo sobre su suelo: estaban alii desde antes de 
que llegara Hernan Cortes. Los que se quejaban en voz alta marcha- 
ban a los campos de trabajos forzados en Yucatan. Como en todo el 
estado de Morelos, cuyas tierras buenas estaban en manos de dieci- 
siete propietarios, los trabajadores vivian mucho peor que los caba- 
llos de polo que los latifundistas mimaban en sus establos de lujo. Una 
ley de 1909 determino que nuevas tierras fueran arrebatadas a sus 
legitimos duenos y puso al rojo vivo las ya ardientes contradicciones 
sociales. Emiliano Zapata, el jinete parco en palabras, famoso porque 
era el mejor domador del estado y unanimemente respetado por su 
honestidad y su coraje, se hizo guerrillero. «Pegados a la cola del 
caballo del jefe Zapata», los hombres del sur formaron rapidamente 
un ejercito libertador 110 . 

Cayo Diaz, y Francisco Madero, en ancas de la revolution, Uego al 
gobierno. Las promesas de reforma agraria no demoraron en disol- 
verse en una nebulosa institucionalista. El dia de su matrimonio, Za- 
pata tuvo que interrumpir la fiesta: el gobierno habia enviado a las 
tropas del general Victoriano Huerta para aplastarlo. El heroe se ha- 
bia convertido en «bandido», segun los doctores de la ciudad. En 
noviembre de 1911, Zapata proclamo su Plan de Ayala, al tiempo 
que anunciaba: «Estoy dispuesto a luchar contra todo y contra to- 
dos». El plan advertia que «la inmensa mayoria de los pueblos y ciu- 
dadanos mexicanos no son mas duenos que del terreno que pisan» y 
propugnaba la nationalization total de los bienes de los enemigos de 
la revolution, la devolution a sus legitimos propietarios de las tierras 
usurpadas por la avalancha latifundista y la expropiacion de una ter- 
cera parte de las tierras de los hacendados restantes. El Plan de Ayala 
se convirtio en un iman irresistible que atraia a millares y millares de 

110 John Womack Jr., Zapata y la Revolution mexicana, Mexico, 1969. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


campesinos a las filas del caudillo agrarista. Zapata denunciaba «la 
infame pretension» de reducirlo todo a un simple cambio de perso- 
nas en el gobierno: la revolution no se hatia para eso. 

Cerca de diez anos duro la lucha. Contra Diaz, contra Madero, 
luego contra Huerta, el asesino, y mas tarde contra Venustiano 
Carranza. El largo tiempo de la guerra fue tambien un perfodo de 
intervenciones norteamericanas continuas: los marines tuvieron a su 
cargo dos desembarcosy varios bombardeos, los agentes diplomati- 
cos urdieron conjuras polfticas diversas y el embajador Henry Lane 
Wilson organizo con exito el crimen del presidente Madero y su vice. 
Los cambios sucesivos en el poder no alteraban, en todo caso, la furia 
de las agresiones contra Zapata y sus fuerzas, porque ellas eran la 
expresion no enmascarada de la lucha de clases en lo hondo de la 
revolution national: el peligro real. Los gobiernos y los diarios bra- 
maban contra «las hordas vandalicas» del general de Morelos. Pode- 
rosos ejercitos fueron enviados, uno tras otro, contra Zapata. Los 
incendios, las matanzas, la devastation de los pueblos, resultaron, 
una y otra vez, inutiles. Hombres, mujeres y ninos morian fusilados o 
ahorcados como «espias zapatistas» y a las carnicerias seguian los 
anuncios de victoria: la limpieza ha sido un exito. Pero al poco tiempo 
volvian a encenderse las hogueras en los trashumantes campamen- 
tos revolucionarios de las montanas del sur. En varias oportunidades, 
las fuerzas de Zapata contraatacaban con exito hasta los suburbios de 
la capital. Despues de la caida del regimen de Huerta, Emiliano Zapa- 
ta y Pancho Villa, el «Atila del Sur» y el «Centauro del Norte», entra- 
ron en Ciudad de Mexico a paso de vencedores y fugazmente com- 
partieron el poder. A fines de 1914, se abrio un breve ciclo de paz que 
permitio a Zapata poner en practica, en Morelos, una reforma agra- 
ria aun mas radical que la anunciada en el Plan de Ayala. El fundador 
del Partido Socialista y algunos militantes anarcosindicalistas influ- 
yeron mucho en este proceso: radicalizaron la ideologia del lider del 
movimiento, sin herir sus raices tradicionales, y le proporcionaron 
una imprescindible capacidad de organization. 

La reforma agraria se proponia «destruir de rafz y para siempre el 
injusto monopolio de la tierra, para realizar un estado social que 
garantice plenamente el derecho natural que todo hombre tiene so- 
bre la extension de tierra necesaria a su propia subsistencia y a la de 
su familia». Se restituian las tierras a las comunidades e individuos 


161 


Eduardo Galeano 


despojados a partir de la ley de desamortizacion de 1856, se fijaban 
limites maximos a los terrenos segun el clima y la calidad natural, y se 
declaraban de propiedad nacional los predios de los enemigos de la 
revolution. Esta ultima disposition politica tenia, como en la reforma 
agraria de Artigas, un claro sentido economico: los enemigos eran 
los latifundistas. Se formaron escuelas de tecnicos, fabricas de herra- 
mientas y un banco de credito rural; se nacionalizaron los ingenios y 
las destilerias, que se convirtieron en servicios publicos. Un sistema 
de democracias locales colocaba en manos del pueblo las fuentes del 
poder politico y el sustento economico. Narian y se difundian las 
escuelas zapatistas, se organizaban juntas populares para la defensay 
la promotion de los principios revolutionaries, una democracia au- 
tentica cobraba forma y fuerza. Los municipios eran unidades nu- 
cleares de gobierno y la gente elegia sus autoridades, sus tribunales y 
su polida. Los jefes militares debian someterse a la voluntad de las 
poblaciones civiles organizadas. No era la voluntad de los burocratas 
y los generales la que imponia los sistemas de production y de vida. 
La revolution se enlazaba con la tradition y operaba «de conformi- 
dad con la costumbre y usos de cada pueblo..., es decir, que si deter- 
minado pueblo pretende el sistema comunal asi se llevara a cabo, y si 
otro pueblo desea el fraccionamiento de la tierra para reconocer su 
pequena propiedad, asi se hara» m . 

En la primavera de 1915, ya todos los campos de Morelos estaban 
bajo cultivo, principalmente con mafz y otros alimentos. La ciudad de 
Mexico padeda, mientras tanto, por falta de alimentos, la inminente 
amenaza del hambre.Venustiano Carranza habia conquistado la pre- 
sidency y dicto, a su vez, una reforma agraria, pero sus jefes no 
demoraron en apoderarse de sus beneficios; en 1916 se abalanzaron, 
con buenos dientes, sobre Cuernavaca, capital de Morelos, y las de- 
mas comarcas zapatistas. Los cultivos, que habian vuelto a dar frutos, 
los minerales, las pieles y algunas maquinarias, resultaron un botfn 
excelente para los oficiales que avanzaban quemando todo a su paso 
y proclamando, a la vez, «una obra de reconstruction y progreso». 

En 1919, una estratagema y una traicion terminaron con la vida 
de Emiliano Zapata. Mil hombres emboscados descargaron los fusi- 
les sobre su cuerpo. Murio a la misma edad que el Che Guevara. Lo 

111 John Womack Jr., op. cit. 


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El rey azucar y otros monarcas agricolas 


sobrevivio la leyenda: el caballo alazan que galopaba solo, hacia el 
sur, por las montanas. Pero no solo la leyenda. Todo Morelos se dis- 
puso a «consumar la obra del reformador, vengar la sangre del martir 
y seguir el ejemplo del heroe», y el pais entero le presto eco. Paso el 
tiempo, y con la presidencia de Lazaro Cardenas (1934-1940) las 
tradiciones zapatistas recobraron vida y vigor a traves de la puesta en 
practica, por todo Mexico, de la reforma agraria. Se expropiaron, 
sobre todo bajo su perfodo de gobierno, 67 millones de hectareas en 
poder de empresas extranjeras o nacionales y los campesinos reci- 
bieron, ademas de la tierra, creditos, education y medios de organi- 
zation para el trabajo. La economfa y la poblacion del pais habian 
comenzado su acelerado ascenso; se multiplied la production agri- 
cola al tiempo que el pais entero se modernizaba y se industrializaba. 
Crecieron las ciudades y se amplio, en extension y en profundidad, el 
mercado de consumo. 

Pero el nacionalismo mexicano no derivo al socialismo y, en con- 
secuencia, como ha ocurrido en otros paises que tampoco dieron el 
salto decisivo, no realizo cabalmente sus objetivos de independencia 
economica y justicia social. Un millon de muertos habian tributado 
su sangre, en los largos anos de revolution y guerra, «a un 
Huitzilopochtli mas cruel, duro e insatiable que aquel adorado por 
nuestros antepasados: el desarrollo capitalista de Mexico, en las con- 
diciones impuestas por la subordination al imperialismo» 112 . Diver- 
sos estudiosos han investigado los signos del deterioro de las viejas 
banderas. Edmundo Flores afirma, en una publication reciente 113 que, 
«actualmente, el 60 por 100 de la poblacion total de Mexico tiene un 
ingreso menor de 120 dolares al ano y pasa hambre». Ocho millones 
de mexicanos no consumen practicamente otra cosa que frijoles, 
tortillas de maiz y chile picante 114 . El sistema no revela sus hondas 
contradicciones solamente cuando caen quinientos estudiantes muer- 
tos en la matanza de Tlatelolco. Recogiendo cifras oficiales, Alonso 
Aguilar llega a la conclusion de que hay en Mexico unos dos millones 
de campesinos sin tierra, tres millones de ninos que no reciben edu- 


112 Fernando Carmona, op. cit. 

1,3 Edmundo Flores, lAdonde va la economfa de Mexico?, en Comercio exterior, 
vol. XX, num. 1, Mexico, enero de 1970. 

114 Ana Maria Flores, La magnitud del hambre en Mexico, Mexico, 1961. 


163 


Eduardo Galeano 


cation, cerca de once millones de analfabetos y cinco millones de 
personas descalzas 115 . La propiedad colectiva de los ejidatarios se 
pulveriza continuamente, y junto con la multiplication de los 
minifundios, que se fragmentan a si mismos, ha hecho su aparicion 
un latifundismo de nuevo cuno y una nueva burguesia agraria dedi- 
cada a la agricultura comercial en gran escala. Los terratenientes e 
intermediarios nacionales que han conquistado una position domi- 
nante trampeando el texto y el espiritu de las leyes son, a su vez, 
dominados, y en un libro reciente se los considera incluidos en los 
terminos «and company» de la empresa Anderson Clayton 116 . En el 
mismo libro, el hijo de Lazaro Cardenas dice que «los latifundios 
simulados se han constituido, preferentemente, en las tierras de me- 
jor calidad, en las mas productivas». 

El novelista Carlos Fuentes ha reconstruido, a partir de la agonia, 
la vida de un capitan del ejercito de Carranza que se va abriendo paso, 
a tiros y a fuerza de astucia, en la guerra y en la paz 117 . Hombre de 
muy humilde origen, Artemio Cruz va dejando atras, con el paso de 
los afios, el idealismo y el heroismo de la juventud: usurpa tierras, 
funda y multiplica empresas, se hace diputado y trepa, en rutilante 
carrera, hacia las cumbres sociales, acumulando fortuna, poder y 
prestigio en base a los negocios, los sobornos, la especulacion, los 
grandes golpes de audacia y la represion a sangre y fuego de la india- 
da. El proceso del personaje se parece al proceso del partido que, 
poderosa impotencia de la revolution mexicana, virtualmente mo- 
nopoliza la vida politica del pais en nuestros dias. Ambos han caido 
hacia arriba. 


115 Alonso Aguilar M. y Fernando Carmona, op. cit. Vease tambien, de los 
mismos autores y Guillermo Montano y Jorge Carrion, El milagro mexicano, 
Mexico, 1970. 

116 Rodolfo Stavenhagen, Fernando Paz Sanchez, Cuauhtemoc Cardenas y 
Arturo Bonilla Sanchez, Neolatifundismo y explotacion. De Emiliano Zapata a 
Anderson Clayton & Co., Mexico, 1968. 

117 Carlos Fuentes, La muerte de Artemio Cruz, Mexico, 1962. 


164 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


El LATIFUNDIO multiplica las bocas pero no LOS panes 

La produccion agropecuaria por habitante de America Latina es 
hoy menor que en la vispera de la Segunda Guerra Mundial. Treinta 
anos largos han transcurrido. En el mundo, la produccion de ali- 
rnentos credo, en este periodo, en la misma proportion en que, en 
nuestras tierras, disminuyo. La estructura del atraso del campo la- 
tinoamericano opera tambien como una estructura del desperdi- 
cio: desperdicio de la fuerza de trabajo, de la tierra disponible, de 
los capitales, del producto y, sobre todo, desperdicio de las huidizas 
oportunidades historicas del desarrollo. El latifundio y su pariente 
pobre, el minifundio, constituyen, en casi todos los paises latinoa- 
mericanos, el cuello de botella que estrangula el crecimiento 
agropecuario y el desarrollo de la economia toda. El regimen de 
propiedad imprime su sello al regimen de produccion: el uno y 
medio por ciento de los propietarios agricolas latinoamericanos 
posee la mitad del total de tierras cultivables y America Latina gas- 
ta, anualmente, mas de quinientos millones de dolares en comprar 
al extranjero alimentos que podria producir sin dificultad en sus 
inmensas y fertiles tierras. Apenas un cinco por ciento de la super- 
ficie total se encuentra bajo cultivo: la proportion mas baja del mun- 
do y, en consecuencia, el desperdicio mas grande 118 . En las escasas 
tierras cultivadas, los rendimientos son, ademas, muy bajos. Y las 
tecnicas modernas de produccion, virtual monopolio de las grandes 
empresas agricolas, en su mayorfa extranjeras, se usan de tal modo 
que en vez de ayudar a los suelos, los envenenan para ganar el maxi- 
mo en el minimo de tiempo 119 . 

El latifundio integra, a veces como Rey Sol, una constelacion de 
poder que, para usar la feliz expresion de Maza Zavala 120 , multiplica 
los hambrientos pero no los panes. En vez de absorber mano de 
obra, el latifundio la expulsa: en cuarenta anos, los trabajadores lati- 
noamericanos del campo se han reducido en mas de un veinte por 

118 FAO, Anuario de la produccion, vol. 19, 1965. 

119 Alberto Baltra Cortes, Problemas del subdesarrollo economico latinoamerica- 

no, Buenos Aires, 1966. 

120 D. F. Maza Zavala, Explosion demogrdfica y crecimiento economico, Caracas, 

1970. 


165 


Eduardo Galeano 


ciento. Sobran tecnocratas dispuestos a afirmar, aplicando mecani- 
camente recetas hechas, que este es un indice de progreso: la urba- 
nization acelerada, el traslado masivo de la poblacion campesina. 
Los desocupados, que el sistema vomita sin descanso, afluyen, en 
efecto, a las ciudades y extienden sus suburbios. Pero las fabricas, 
que tambien segregan desocupados a medida que se modernizan, 
no brindan refugio a esta mano de obra excedente y no especializa- 
da. Los adelantos tecnologicos del campo, cuando ocurren, agudizan 
el problema. Se incrementan las ganancias de los terratenientes, al 
incorporar medios mas modernos a la explotacion de sus propieda- 
des, pero mas brazos quedan sin actividad y se hace mas ancha la 
brecha que separa a ricos y pobres. La introduction de los equipos 
motorizados, por ejemplo, elimina mas empleos rurales de los que 
crea. Los latino americanos que producen, en jornadas de sol a sol, los 
alimentos, sufren normalmente desnutricion: sus ingresos son misera- 
bles, la renta que el campo genera se gasta en las ciudades o emigra al 
extranjero. Las mejores tecnicas que aumentan los rendimientos ma- 
gros del suelo pero dejan intacto el regimen de propiedad vigente no 
resultan, por cierto, aunque contribuyan al progreso general, una 
bendicion para los campesinos. No crecen sus salarios ni su partici- 
pation en las cosechas. El campo irradia pobreza para muchos y 
riqueza para muy pocos. Las avionetas privadas sobrevuelan los de- 
siertos miserables, se multiplica el lujo esteril en los grandes balnea- 
rios y Europa hierve de turistas latinoamericanos rebosantes de di- 
nero, que descuidan el cultivo de sus tierras pero no descuidan, fal- 
taba mas, el cultivo de sus espiritus. 

Paul Bairoch atribuye la debilidad principal de la economia del 
Tercer Mundo al hecho de que su productividad agricola media 
solo alcance a la mitad del nivel alcanzado, en visperas de la revolu- 
tion industrial, por los paises hoy desarrollados 121 . En efecto, la in- 
dustria, para expandirse armoniosamente, requeriria un aumento 
mucho mayor de la production de alimentos y de materias primas 
agropecuarias. Alimentos, porque las ciudades crecen y comen; 
materias primas, para las fabricas y para la exportation, de manera 
de disminuir las importaciones agricolas y aumentar las ventas al 


121 Paul Bairoch, Diagnostic de revolution economique du Tiers Monde. 1900- 
1966, Paris, 1967. 


166 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


exterior generando las divisas que el desarrollo requiere. Por otra 
parte, el sistema de latifundios y minifundios implica el raquitismo 
del mercado interno de consumo, sin cuya expansion la industria 
naciente pierde pie. Los salarios de hambre en el campo y el ejercito 
de reserva cada vez mas numeroso de los desocupados, conspiran 
en este sentido: los emigrantes rurales, que vienen a golpear a las 
puertas de las ciudades, empujan a la baja el nivel general de las 
retribuciones obreras. 

Desde que la Alianza para el Progreso proclamo, a los cuatro 
vientos, la necesidad de la reforma agraria, la oligarquia y la tecno- 
cracia no han cesado de elaborar proyectos. Decenas de proyectos, 
gordos, flacos, anchos, angostos, duermen en las estanterias de los 
parlamentos de todos los paises latinoamericanos. Ya no es un tema 
maldito la reforma agraria: los politicos han aprendido que la mejor 
manera de no hacerla consiste en invocarla de continuo. Los procesos 
simultaneos de concentration y pulverization de la propiedad de la 
tierra continuan, olimpicos, su curso en la mayoria de los paises. No 
obstante, las excepciones empiezan a abrirse paso. 

Porque el campo no es solamente un semillero de pobreza: es, 
tambien, un semillero de rebeliones, aunque las tensiones sociales 
agudas se oculten a menudo, enmascaradas por la resignation apa- 
rente de las masas. El nordeste de Brasil, por ejemplo, impresiona a 
primera vista como un bastion del fatalismo, cuyos habitantes acep- 
tan morirse de hambre tan pasivamente como aceptan la llegada de 
la noche al cabo de cada dia. Pero no esta tan lejos en el tiempo, al 
fin y al cabo, la explosion mistica de los nordestinos que pelearon 
junto a sus mesias, apostoles extravagantes, alzando la cruz y los 
fusiles contra los ejercitos, para traer a esta tierra el reino de los 
cielos, ni las furiosas oleadas de violencia de los cangaceiros : los 
fanaticos y los bandoleros, utopia y venganza, dieron cauce a la 
protesta social, ciega todavia, de los campesinos desesperados 122 . 
Las ligas campesinas recuperarfan mas tarde, profundizandolas, 
estas tradiciones de lucha. 

La dictadura militar que usurpo el poder en Brasil en 1964 no 
demoro en anunciar su reforma agraria. El Instituto Brasileno de 
Reforma Agraria es, como ha hecho notar Paulo Schilling, un caso 

122 Rui Faco, Cangaceiros e fanaticos, Rio de Janeiro, 1965. 


167 


Eduardo Galeano 


unico en el mundo: en vez de distribuir tierra a los campesinos, se 
dedica a expulsarlos, para restituir a los latifundistas las extensiones 
espontaneamente invadidas o expropiadas por gobiernos anterio- 
res. En 1966 y 1967, antes de que la censura de prensa se aplicara 
con mayor rigor, los diarios solian dar cuenta de los despojos, los 
incendios y las persecuciones que las tropas de la policia militar 
llevaban a cabo por orden del atareado Instituto. Otra reforma agra- 
ria digna de una antologfa es la que se promulgo en Ecuador en 
1964. El gobierno solo distribuyo tierras improductivas, a la par 
que facilito la concentracion de las tierras de mejor calidad en ma- 
nos de los grandes terratenientes. La mitad de las tierras distribui- 
das por la reforma agraria de Venezuela, a partir de 1960, eran de 
propiedad publica; las grandes plantaciones comerciales no fueron 
tocadas y los latifundistas expropiados recibieron indemnizaciones 
tan altas que obtuvieron esplendidas ganancias y compraron nue- 
vas tierras en otras zonas. 

El dictador argentino Juan Carlos Ongania estuvo a punto de 
anticipar en dos anos su caida, cuando en 1968 intento aplicar un 
nuevo regimen de impuestos a la propiedad rural. El proyecto in- 
tentaba gravar las improductivas «llanuras peladas» mas severa- 
mente que las tierras productivas. La oligarquia vacuna puso el 
grito en el cielo, movilizo sus propias espadas en el estado mayor y 
Ongania tuvo que olvidar sus hereticas intenciones. La Argentina 
dispone, como el Uruguay, de praderas naturalmente fertiles que, 
al influjo de un clima benigno, le han permitido disfrutar de una 
prosperidad relativa en America Latina. Pero la erosion va mor- 
diendo sin piedad las inmensas llanuras abandonadas que no se 
aplican al cultivo ni al pastoreo, y otro tanto ocurre con gran parte 
de los millones de hectareas dedicadas a la explotacion extensiva del 
ganado. Como en el caso de Uruguay, aunque en menor grado, esa 
explotacion extensiva esta en el trasfondo de la crisis que ha sacudi- 
do a la economia argentina en los anos sesenta. Los latifundistas 
argentinos no han mostrado suficiente interes por introducir inno- 
vaciones tecnicas en sus campos. La productividad es todavfa baja, 
porque conviene que lo sea; la ley de la ganancia puede mas que 
todas las leyes. La extension de las propiedades, a traves de la com- 
pra de nuevos campos, resulta mas lucrativa y menos riesgosa que 


168 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


la puesta en practica de los medios que la tecnologla moderna pro- 
porciona para la production intensiva 123 . 

En 1931, la Sociedad Rural oponia el caballo al tractor: «|Agricul- 
tores ganaderos! -proclamaban sus dirigentes- jTrabajar con caba- 
llos en las faenas agricolas es proteger sus propios intereses y los del 
pais!».Veinte anos despues, insistla en sus publicaciones: «Es mas facil 
-ha dicho un conocido militar- que llegue pasto al estomago de un 
caballo que nafta al tanque de un pesado camion» 124 . Segun los datos 
de la CEPAL, Argentina tiene, en proportion a las hectareas de su- 
perficie arable, dieciseis veces menos tractores que Francia, y dieci- 
nueve veces menos tractores que el Reino Unido. El pais consume, 
tambien en proportion, ciento cuarenta veces menos fertilizantes 
que Alemania Occidental 125 . Los rendimientos de trigo, malz y algo- 
don de la agricultura argentina son bastante mas bajos que los rendi- 
mientos de esos cultivos en los paises desarrollados. 

Juan Domingo Peron habia desafiado los intereses de la oligar- 
quia terrateniente de la Argentina, cuando impuso el estatuto del 
peon y el cumplimiento del salario minimo rural. En 1944, la Socie- 
dad Rural afirmaba: «En la fijacion de los salarios es primordial deter- 
minar el estandar de vida del peon comun. Son a veces tan limitadas 
sus necesidades materiales que un remanente trae destinos social- 
mente poco interesantes». La Sociedad Rural continua hablando de 
los peones como si fueran animales, y la honda meditation a propo- 
sito de las cortas necesidades de consumo de los trabajadores brinda, 
involuntariamente, una buena clave para comprender las limitacio- 

123 La pradera artificial representa, desde el punto de vista del capitalista gana- 
dero, un traslado de capital hacia una inversion mas cuantiosa, mas riesgosa 
y simultaneamente menos rentable que la inversion tradicional en ganaderia 
extensiva. Asf, el interes privado del productor entra en contradiction con el 
interes de la sociedad en su conjunto: la calidad del ganado y sus rendi- 
mientos solo pueden incrementarse, a partir de cierto punto, a traves del 
aumento del poder nutritivo del suelo. El pais necesita que las vacas produz- 
can mas came y las ovejas mas lana, pero los duenos de la tierra ganan mas 
que suficiente al nivel de los rendimientos actuales. Las conclusiones del 
Instituto de Economia de la Universidad del Uruguay (op. cit.) son, en cierto 
sentido, tambien aplicables a la Argentina. 

124 Dardo Cuneo, Comportamiento y crisis de la clase empresaria, Buenos Aires, 
1967. 

125 CEPAL, Estudio economico de America Latina, Santiago de Chile, 1964 y 
1966, y El uso de fertilizantes en America Latina, Santiago de Chile, 1966. 


169 


Eduardo Galeano 


nes del desarrollo industrial argentino: el mercado interno no se ex- 
tiende ni se profundiza en medida suficiente. La politica de desarrollo 
economico que impulso el propio Peron no rompio nunca la estruc- 
tura del subdesarrollo agropecuario. En junio de 1952, en un discur- 
so que pronuncio desde elTeatro Colon, Peron desmintio que tuviera 
el proposito de realizar una reforma agraria, y la Sociedad Rural 
comento, oficialmente: «Fue una magistral disertacion». 

En Bolivia, gracias a la reforma agraria de 1952, ha mejorado 
visiblemente la alimentation en vastas zonas rurales del altiplano, 
tanto que hasta se han comprobado cambios de estatura en los cam- 
pesinos. Sin embargo, el conjunto de la poblacion boliviana consume 
todavia apenas un sesenta por ciento de las proteinas y una quinta 
parte del calcio necesarios en la dieta minima, y en las areas rurales el 
deficit es aun mas agudo que estos promedios. No puede decirse en 
modo alguno que la reforma agraria haya fracasado, pero la division 
de las tierras altas no ha bastado para impedir que Bolivia gaste, en 
nuestros dias, la quinta parte de sus divisas en importar alimentos del 
extranjero. 

La reforma agraria que ha puesto en practica, desde 1969, el 
gobierno militar de Peru, esta asomando como una experiencia de 
cambio en profundidad. Y en cuanto a la expropiacion de algunos 
latifundios chilenos por parte del gobierno de Eduardo Frei, es de 
justicia reconocer que abrio el cauce a la reforma agraria radical que 
el nuevo presidente, Salvador Allende, anuncia mientras escribo es- 
tas paginas. 


Las trece colonias del norte 

Y LA IMPORTANCIA DE NO NACER IMPORTANTE 

La apropiacion privada de la tierra siempre se anticipo, en America 
Latina, a su cultivo util. Los rasgos mas retrogrados del sistema de 
tenencia actualmente vigente no provienen de las crisis, sino que han 
nacido durante los periodos de mayor prosperidad; a la inversa, los 
periodos de depresion economica han apaciguado la voracidad de 
los latifundistas por la conquista de nuevas extensiones. En Brasil, por 
ejemplo, la decadencia del azucar y la virtual desaparicion del oro y 
los diamantes hicieron posible, entre 1820 y 1850, una legislation 


170 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


que aseguraba la propiedad de la tierra a quien la ocupara y la hiciera 
producir. En 1850, el ascenso del cafe como nuevo «producto rey» 
determino la sancion de la Ley de Tierras, cocinada segun el paladar 
de los politicos y los militares del regimen oligarquico, para negar la 
propiedad de la tierra a quienes la trabajaban, a medida que se iban 
abriendo, hacia el sur y hacia el oeste, los gigantescos espacios inte- 
riores del pais. Esta ley «fue reforzada y ratificada desde entonces por 
una copiosisima legislation, que establecia la compra como unica 
forma de acceso a la tierra y creaba un sistema notarial de registro 
que haria casi impracticable que un labrador pudiera legalizar su 
posesion...» 126 . 

La legislation norteamericana de la misma epoca se propuso el 
objetivo opuesto, para promover la colonization interna de los Esta- 
dos Unidos. Crujian las carretas de los pioneros que iban extendien- 
do la frontera, a costa de las matanzas de los indigenas, hacia las 
tierras virgenes del oeste: la Ley Lincoln de 1862, el Homested Act, 
aseguraba a cada familia la propiedad de lotes de 65 hectareas. Cada 
beneficiario se comprometia a cultivar su parcela por un periodo no 
menor de cinco anos 127 . El dominio publico se colonizo con rapidez 
asombrosa; la poblacion aumentaba y se propagaba como una enor- 
me mancha de aceite sobre el mapa. La tierra accesible, fertil y casi 
gratuita, atraia a los campesinos europeos con un iman irresistible: 
cruzaban el oceano y tambien los Apalaches rumbo a las praderas 
abiertas. Fueron granjeros libres, asi, quienes ocuparon los nuevos 
territorios del centro y del oeste. Mientras el pais crecia en superficie 
y en poblacion, se creaban fuentes de trabajo agricola y, al mismo 
tiempo, se generaba un mercado interno con gran poder adquisitivo, 
la enorme masa de los granjeros propietarios, para sustentar la pu- 
janza del desarrollo industrial. 

En cambio, los trabaj adores rurales que, desde hace mas de un 
siglo, han movilizado con impetu la frontera interior de Brasil, no 
han sido ni son familias de campesinos libres en busca de un trozo 
de tierra propia, como observa Ribeiro, sino braceros contratados 
para servir a los latifundistas que previamente han tornado pose- 


126 Darcy Ribeiro, Las Americas y la civilization, tomo II: Los pueblos nuevos, 
Buenos Aires, 1969. 

™ Edward C. Kirkland, Historia economica de Estados Unidos, Mexico, 1941. 


171 


Eduardo Galeano 


sion de los grandes espacios vacfos. Los desiertos interiores nunca 
fueron accesibles, como no fuera de esta manera, a la poblacion 
rural. En provecho ajeno, los obreros han ido abriendo el pais, a 
golpes de machete, a traves de la selva. La colonizacion resulta una 
simple extension del area latifundista. Entre 1950 y 1960, 65 lati- 
fundios brasilenos absorbieron la cuarta parte de las nuevas tierras 
incorporadas a la agricultura 128 . 

Estos dos opuestos sistemas de colonizacion interior muestran 
una de las diferencias mas importantes entre los modelos de desarro- 
llo de los Estados Unidos y de America Latina. ,;Por que el norte es 
rico y el sur pobre? El rio Bravo senala mucho mas que una frontera 
geografica. El hondo desequilibrio de nuestros dias, que parece con- 
firmar la profecia de Hegel sobre la inevitable guerra entre una y otra 
America, i nacio de la expansion imperialista de los Estados Unidos o 
tiene raices mas antiguas? En realidad, al norte y al sur se habian 
generado, ya en la matriz colonial, sociedades muy poco parecidas y 
al servicio de fines que no eran los mismos 129 Los peregrinos del 
Mayflower no atravesaron el mar para conquistar tesoros legenda- 
rios ni para explotar la mano de obra indigena escasa en el norte, sino 
para establecerse con sus familias y reproducir, en el Nuevo Mundo, 
el sistema de vida y de trabajo que practicaban en Europa. No eran 
soldados de fortuna, sino pioneros; no venian a conquistar, sino a 
colonizar: fundaron «colonias de poblamiento». Es cierto que el pro- 
ceso posterior desarrollo, al sur de la bahia de Delaware, una econo- 
mia de plantaciones esclavistas semejante a la que surgio en America 
Latina, pero con la diferencia de que en Estados Unidos el centro de 
gravedad estuvo desde el principio radicado en las granjas y los talle- 
res de Nueva Inglaterra, de donde saldrian los ejercitos vencedores 
de la Guerra de Secesion en el siglo xix. Los colonos de Nueva Ingla- 
terra, nucleo original de la civilizacion norteamericana, no actuaron 
nunca como agentes coloniales de la acumulacion capitalista euro- 
pea; desde el principio, vivieron al servicio de su propio desarrollo y 
del desarrollo de su tierra nueva. Las trece colonias del norte sirvie- 
ron de desembocadura al ejercito de campesinos y artesanos euro- 

128 Celso Furtado, Um projeto para o Brasil, Rio de Janeiro, 1969. 

129 Lewis Hanke y otros autores de Do the Americas Have a Common History? 

(Nueva York, 1964) despliegan en vano la imaginacion en el afan de encon- 

trar identidades entre los procesos historicos del norte y del sur. 


172 


El rey azucar y otros monarcas agricolas 


peos que el desarrollo metropolitano iba lanzando fuera del mercado 
de trabajo. Trabajadores libres formaron la base de aquella nueva 
sociedad de este lado del mar. 

Espana y Portugal contaron, en cambio, con una gran abundan- 
cia de mano de obra servil en America Latina. A la esclavitud de los 
indigenas sucedio el trasplante en masa de los esclavos africanos. A lo 
largo de los siglos, hubo siempre una legion enorme de campesinos 
desocupados disponibles para ser trasladados a los centros de pro- 
duction: las zonas florecientes coexistieron siempre con las deca- 
dentes, al ritmo de los auges y las caidas de las exportaciones de 
metales preciosos o azucar, y las zonas de decadencia surtian de mano 
de obra a las zonas florecientes. Esta estructura persiste hasta nues- 
tros dias, y tambien en la actualidad implica un bajo nivel de salarios, 
por la presion que los desocupados ejercen sobre el mercado de 
trabajo, y frustra el crecimiento del mercado interno de consumo. 
Pero ademas, a diferencia de los puritanos del norte, las clases domi- 
nantes de la sociedad colonial latinoamericana no se orientaron ja- 
mas al desarrollo economico interno. Sus beneficios provenian de 
fuera; estaban mas vinculados al mercado extranjero que a la propia 
comarca. Terratenientes y mineros y mercaderes habian nacido para 
cumplir esa funcion: abastecer a Europa de oro, plata y alimentos. 
Los caminos trasladaban la carga en un solo sentido: hacia el puerto 
y los mercados de Ultramar. Esta es tambien la clave que explica la 
expansion de los Estados Unidos como unidad nacional y la 
fracturacion de America Latina: nuestros centros de production no 
estaban conectados entre si, sino que formaban un abanico con el 
vertice muy lejos. 

Las trece colonias del norte tuvieron, bien pudiera decirse, la dicha 
de la desgracia. Su experiencia histdrica mostro la tremenda importan- 
cia de no nacer importante. Porque al norte de America no habia oro ni 
habia plata, ni civilizaciones indigenas con densas concentraciones de 
poblacion ya organizada para el trabajo, ni suelos tropicales de fertilidad 
fabulosa en la franja costera que los peregrinos ingleses colonizaron. La 
naturaleza se habia mostrado avara, y tambien la historia: faltaban los 
metales y la mano de obra esclava para arrancar los metales del vien- 
tre de la tierra. Fue una suerte. Por lo demas, desde Maryland hasta 
Nueva Escocia, pasando por Nueva Inglaterra, las colonias del norte 
producian, en virtud del clima y por las caracterfsticas de los suelos. 


173 


Eduardo Galeano 


exactamente lo mismo que la agricultura britanica, es decir, que no 
ofrecian a la metropoli, como advierte Bagu 130 , una production com- 
plementaria. 

Muy distinta era la situation de las Antillas y de las colonias ibe- 
ricas de tierra firme. De las tierras tropicales brotaban el azucar, el 
tabaco, el algodon, el anil, la trementina; una pequena isla del Caribe 
resultaba mas importante para Inglaterra, desde el punto de vista 
economico, que las trece colonias matrices de los Estados Unidos. 

Estas circunstancias explican el ascenso y la consolidation de los 
Estados Unidos, como un sistema economicamente autonomo, que 
no drenaba hacia fuera la riqueza generada en su seno. Eran muy 
flojos los lazos que ataban la colonia a la metropoli; en Barbados o 
Jamaica, en cambio, solo se reinvertian los capitales indispensables 
para reponer los esclavos a medida que se iban gastando. No fueron 
factores raciales, como se ve, los que decidieron el desarrollo de unos 
y el subdesarrollo de otros: las islas britanicas de las Antillas no tenian 
nada de espanolas ni de portuguesas. La verdad es que la insignifi- 
cancia economica de las trece colonias permitio la temprana diversi- 
fication de sus exportaciones y alumbro el impetuoso desarrollo de 
las manufacturas. La industrialization norteamericana conto, desde 
antes de la independencia, con estimulos y protecciones oficiales. 
Inglaterra se mostraba tolerante, al mismo tiempo que prohibia es- 
trictamente que sus islas antillanas fabricaran siquiera un alfiler. 


130 Sergio Bagu, op. cit. 


174 


Las fuentes subterrAneas del poder 


La economia norteamericana necesita LOS minerales 
de America Latina como los pulmones necesitan el aire 

Los astronautas habian impreso las primeras huellas humanas sobre 
la superficie de la luna, y en julio de 1969 el padre de la hazana, 
Werner von Braun, anunciaba a la prensa que los Estados Unidos se 
proponfan instalar una lejana estacion en el espacio, con propositos 
mas bien cercanos: «Desde esta maravillosa plataforma de observa- 
tion -declare- podremos examinar todas las riquezas de laTierra: los 
pozos de petroleo desconocidos, las minas de cobre y de cinc...». 

El petroleo sigue siendo el principal combustible de nuestro tiem- 
po, y los norteamericanos importan la septima parte del petroleo que 
consumen. Para matar vietnamitas, necesitan balas y las balas necesi- 
tan cobre: los Estados Unidos compran fuera de fronteras una quinta 
parte del cobre que gastan. La falta de cine resulta cada vez mas 
angustiosa: cerca de la mitad viene del exterior. No se puede fabricar 
aviones sin aluminio, y no se puede fabricar aluminio sin bauxita: los 
Estados Unidos casi no tienen bauxita. Sus grandes centros siderur- 
gicos -Pittsburgh, Cleveland, Detroit- no encuentran hierro sufi- 
ciente en los yacimientos de Minnesota, que van camino de agotarse, 
ni tienen manganeso en el territorio national: la economia norte- 
americana importa una tercera parte del hierro y todo el manganeso 
que necesita. Para producir los motores de retropropulsion, no cuen- 
tan con niquel ni con cromo en su subsuelo. Para fabricar aceros 
especiales, se requiere tungsteno: importan la cuarta parte. 

Esta dependencia, creciente, respecto a los suministros extranje- 
ros, determina una identification tambien creciente de los intereses de 
los capitalistas norteamericanos en America Latina, con la seguridad 
national de los Estados Unidos. La estabilidad interior de la primera 


175 


Eduardo Galeano 


potencia del mundo aparece mtimamente ligada a las inversiones nor- 
teamericanas al sur del no Bravo. Cerca de la mitad de esas inversiones 
esta dedicada a la extraction de petroleo y a la explotacion de riquezas 
mineras, «indispensables para la economla de los Estados Unidos tan- 
to en la paz como en la guerraU. El presidente del Consejo Internatio- 
nal de la Camara de Comercio del pais del norte lo define asl: «Histo- 
ricamente, una de las razones principales de los Estados Unidos para 
invertir en el exterior es el desarrollo de recursos naturales, particular- 
mente minerales y, mas especialmente, petroleo. Es perfectamente 
obvio que los incentivos de este tipo de inversiones no pueden menos 
que incrementarse. Nuestras necesidades de materias primas estan en 
constante aumento a medida que la poblacion se expande y el nivel de 
vida sube. Al mismo tiempo, nuestros recursos domesticos se ago- 
tan...» 1 2 Los laboratories cientfficos del gobierno, de las universidades y 
de las grandes corporaciones avergtienzan a la imagination con el 
ritmo febril de sus invenciones y sus descubrimientos, pero la nueva 
tecnologia no ha encontrado la manera de prescindir de los materiales 
basicos que la naturaleza, y solo ella, proporciona. 

Se van debilitando, al mismo tiempo, las respuestas que el subsuelo 
national es capaz de dar al desafio del crecimiento industrial de los 
Estados Unidos 3 . 


El subsuelo tambien produce golpes de estado, revoluciones, 

HISTORIAS DE ESPIAS Y AVENTURAS EN LA SELVA AMAZtiNICA 

En Brasil, los esplendidos yacimientos de hierro del valle de Fhraopeba 
derribaron dos presidentes, Janio Quadros y Joao Goulart, antes de 
que el mariscal Castelo Branco, que asalto el poder en 1964, los ce- 
diera amablemente a la Hanna Mining Co. Otro amigo anterior del 
embajador de los Estados Unidos, el presidente Eurico Dutra (1946- 


1 Edwin Lieuwen, The United States and the Challenge to Security in Latin 
America, Ohio, 1966. 

2 Philip Courtney, en un trabajo presentado ante el II Congreso Internacional 
de Ahorro e Inversion, Bruselas, 1959. 

3 Harry Magdoff, La era del imperialismo, en Monthly Review, selecciones en 
Castellano, Santiago de Chile, enero-febrero de 1969, y Claude Julien, 
L'Empire American, Paris, 1969. 


176 


Las fuentes subterrAneas del poder 


51), habia concedido a la Bethlehem Steel, algunos anos antes, los 
cuarenta millones de toneladas de manganeso del estado de Amapa, 
uno de los mayores yacimientos del mundo, a cambio de un cuatro 
por ciento para el Estado sobre los ingresos de exportation; desde 
entonces, la Bethlehem esta mudando las montanas a los Estados 
Unidos con tal entusiasmo que se teme que de aqui a quince anos 
Brasil quede sin suficiente manganeso para abastecer su propia side- 
rurgia. Por lo demas, de cada cien dolares que la Bethlehem invierte 
en la extraction de minerales, ochenta y ocho corresponden a una 
gentileza del gobierno brasileno: las exoneraciones de impuestos en 
nombre del «desarrollo de la region». La experiencia del oro perdido 
de Minas Gerais -«oro bianco, oro negro, oro podrido», escribio el 
poeta Manuel Bandeira- no ha servido, como se ve, para nada: Brasil 
continua despojandose gratis de sus fuentes naturales de desarrollo 4 . 
Por su parte, el dictador Rene Barrientos se apodero de Bolivia en 
1964 y, entre matanza y matanza de mineros, otorgo a la firma Philips 
Brothers la concesion de la mina Matilde, que contiene plomo, plata 
y grandes yacimientos de cine con una ley doce veces mas alta que la 
de las minas norteamericanas. La empresa quedo autorizada a llevar- 
se el cine en bruto, para elaborarlo en sus refinerfas extranjeras, pa- 
gando al Estado nada menos que el uno y medio por ciento del valor 
de venta del mineral 5 . En Peru, en 1968, se perdio misteriosamente la 
pagina numero once del convenio que el presidente Belaunde Terry 
habia firmado a los pies de una filial de la Standard Oil, y el general 
Velasco Alvarado derroco al presidente, tomo las riendas del pais y 
nacionalizo los pozos y la refineria de la empresa. En Venezuela, el 
gran lago de petroleo de la Standard Oil y la Gulf, tiene su asiento la 
mayor mision militar norteamericana de America Latina. Los fre- 
cuentes golpes de Estado de Argentina estallan antes o despues de 
cada licitacion petrolera. El cobre no era en modo alguno ajeno a la 
desproporcionada ayuda militar que Chile recibia del Pentagono hasta 


4 El gobierno de Mexico advirtio a tiempo, en cambio, que el pais, uno de los 
principales exportadores mundiales de azufre, se estaba vaciando. La Texas 
Gulf Sulphur Co. y la Pan American Sulfur habian asegurado que las reser- 
vas con que todavia contaban sus concesiones eran seis veces mas abundan- 
tes de lo que eran en realidad, y el gobierno resolvio, en 1965, limitar las 
ventas al exterior. 

5 Sergio Almaraz Paz, Requiem para una republica, La Paz, 1969. 


177 


Eduardo Galeano 


el triunfo electoral de las fuerzas de izquierda encabezadas por Sal- 
vador Allende; las reservas norteamericanas de cobre habian caido 
en mas de un sesenta por ciento entre 1965 y 1969. En 1964, en su 
despacho de La Habana, el Che Guevara me enseno que la Cuba de 
Batista no era solo de azucar: los grandes yacimientos cubanos de 
niquel y de manganeso explicaban mejor, a su juicio, la furia ciega del 
Imperio contra la revolution. Desde aquella conversation, las reser- 
vas de niquel de los Estados Unidos se redujeron a la tercera parte: la 
empresa norteamericana Nicro-Nickel habia sido nacionalizada y el 
presidente Johnson habia amenazado a los metalurgicos franceses 
con embargar sus envios a los Estados Unidos si compraban el mine- 
ral a Cuba. 

Los minerales tuvieron mucho que ver con la caida del gobierno 
del socialista Cheddi Jagan, que a fines de 1964 habia obtenido nue- 
vamente la mayoria de los votos en lo que entonces era la Guayana 
britanica. El pais que hoy se llama Guyana es el cuarto productor 
mundial de bauxita y figura en el tercer lugar entre los productores 
latinoamericanos de manganeso. La CIA desempeno un papel deci- 
sivo en la derrota de Jagan. Arnold Zander, el maximo dirigente de la 
huelga que sirvio de provocation y pretexto para negar con trampas 
la victoria electoral de Jagan, admitio publicamente, tiempo despues, 
que su sindicato habia recibido una lluvia de dolares de una de las 
fundaciones de la Agenda Central de Inteligencia de los Estados Uni- 
dos 6 . El nuevo regimen garantizo que no correrian peligro los intere- 
ses de la Aluminium Company of America en Guyana: la empresa 
podria seguir llevandose, sin sobresaltos, la bauxita, y vendiendosela 
a si misma al mismo precio de 1938, aunque desde entonces se hu- 
biera multiplicado el precio del aluminio 7 . El negocio ya no coma 


6 Claude Julien, op. cit. 

7 Arthur Davis, presidente de la Aluminium Co. durante largo tiempo, murio 
en 1962 y dejo trescientos millones de dolares en herencia a las fundaciones 
de caridad, con la expresa condition de que no gastaran los fondos fuera del 
territorio de los Estados Unidos. Ni siquiera por esta via pudo Guyana resca- 
tar aunque fuera una parte de la riqueza que la empresa le ha arrebatado. 
(Philip Reno, Aluminium Profits and Caribbean People, en Monthly Review, 
Nueva York, octubre de 1963, y del mismo autor, El drama de la Guayana 
Britanica. Un pueblo desde la esclavitud a la lucha por el socialismo, en Monthly 
Review, selecciones en Castellano, Buenos Aires, enero-febrero de 1965.) 


178 


Las fuentes subterrAneas del poder 


peligro. La bauxita de Arkansas vale el doble que la bauxita de Guyana. 
Los Estados Unidos disponen de muy poca bauxita en su territorio; 
utilizando materia prima ajena y muy barata, producen, en cambio, 
casi la mitad del aluminio que se elabora en el mundo. 

Para abastecerse de la mayor parte de los minerales estrategicos 
que se consideran de valor critico para su potencial de guerra, los 
Estados Unidos dependen de las fuentes extranjeras. «E1 motor de 
retropropulsion, la turbina de gas y los reactores nucleares tienen 
hoy una enorme influencia sobre la demanda de materiales que solo 
pueden ser obtenidos en el exterior», dice Magdoff en este sentido 8 . 
La imperiosa necesidad de minerales estrategicos, imprescindibles 
para salvaguardar el poder militar y atomico de los Estados Unidos, 
aparece claramente vinculada a la compra masiva de tierras, por me- 
dios generalmente fraudulentos, en la Amazonia brasilena. En la de- 
cada del 60, numerosas empresas norteamericanas, conducidas de la 
mano por aventureros y contrabandistas profesionales, se abatieron 
en un rush febril sobre esta selva gigantesca. Previamente, en virtud 
del acuerdo firmado en 1964, los aviones de la Fuerza Aerea de los 
Estados Unidos habfan sobrevolado y fotografiado toda la region. 
Habian utilizado equipos de cintilometros para detectar los yacimien- 
tos de minerales radiactivos por la emision de ondas de luz de inten- 
sidad variable, electromagnetometros para radiografiar el subsuelo 
rico en minerales no ferrosos y magnetometros para descubrir y 
medir el hierro. Los informes y las fotograffas obtenidas en el 
relevamiento de la extension y la profundidad de las riquezas secretas 
de la Amazonia fueron puestos en manos de las empresas privadas 
interesadas en el asunto, gracias a los buenos servicios del Geological 
Survey del gobierno de los Estados Unidos 9 . En la inmensa region se 
comprobo la existencia de oro, plata, diamantes, gipsita, hematita, 
magnetita, tantalio, titanio, torio, uranio, cuarzo, cobre, manganeso, 
plomo, sulfatos, potasios, bauxita, cine, circonio, cromo y mercurio. 
Tanto se abre el cielo desde la jungla virgen de Mato Grosso hasta las 
llanuras del sur de Goias que, segun deliraba la revista Time en su 
ultima edicion latinoamericana de 1967, se puede ver al mismo tiem- 


8 Harry Magdoff, op. cit. 

9 Hermano Alves, Aerofotogrametria, en Correio da Manhd, Rfo de Janeiro, 8 
de junio de 1967. 


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Eduardo Galeano 


po el sol brillante y media docena de relampagos de tormentas distin- 
tas. El gobierno habia ofrecido exoneraciones de impuestos y otras 
seducciones para colonizar los espacios virgenes de este universo 
magico y salvaje. Segun Time, los capitalistas extranjeros habian com- 
prado, antes de 1967, a siete centavos el acre, una superficie mayor 
que la que suman los territorios de Connecticut, Rhode Island, 
Delaware, Massachusetts y New Hampshire. «Debemos mantener 
las puertas bien abiertas a la inversion extranjera -decia el director de 
la agencia gubernamental para el desarrollo de la Amazonia-, por- 
que necesitamos mas de lo que podemos obtener.» Para justificar el 
relevamiento aerofotogrametrico por parte de la aviation norteame- 
ricana, el gobierno habia declarado, antes, que carecia de recursos. 
En America Latina es lo normal: siempre se entregan los recursos en 
nombre de la falta de recursos. 

El Congreso brasileno pudo realizar una investigation que culmi- 
no con un voluminoso informe sobre el tema 10 . En el se enumeran 
casos de venta o usurpation de tierras por veinte millones de hecta- 
reas, extendidas de manera tan curiosa que, segun la comision inves- 
tigadora, «forman un cordon para aislar la Amazonia del resto de 
Brasil». La «explotacion clandestina de minerales muy valiosos» figu- 
ra en el informe como uno de los principales motivos de la avidez 
norteamericana por abrir una nueva frontera dentro de Brasil. El tes- 
timonio del gabinete del Ministerio del Ejercito, recogido en el infor- 
me, hace hincapie en «el interes del propio gobierno norteamericano 
en mantener, bajo su control, una vasta extension de tierras para su 
utilization ulterior, sea para la explotacion de minerales, particular- 
mente los radiactivos, sea como base de una colonization dirigida». 
El Consejo de Seguridad National afirma: «Causa sospecha el hecho 
de que las areas ocupadas, o en vias de ocupacion, por elementos 
extranjeros, coincidan con regiones que estan siendo sometidas a 
campanas de esterilizacion de mujeres brasilenas por extranjeros». 
En efecto, segun el diario Correio da Manhd, «mas de veinte misiones 
religiosas extranjeras, principalmente las de la Iglesia protestante de 
Estados Unidos, estan ocupando la Amazonia, localizandose en los 


10 Informe de la Comision Parlamentaria de Investigaciones sobre la venta de 
tierras brasilenas a personas ftsicas o juridicas extranjeras, Brasilia, 3 de 
junio de 1968. 


180 


Las fuentes subterrAneas del poder 


puntos mas ricos en minerales radiactivos, oro y diamantes... Difun- 
den en gran escala diversos anticonceptivos, como el disposidvo in- 
trauterino, y ensenan ingles a los indios catequizados... Sus areas 
estan cercadas por elementos armados y nadie puede penetrar en 
ellas» u . No esta de mas advertir que la Amazonia es la zona de mayor 
extension entre todos los desiertos del planeta habitables por el hom- 
bre. El control de la natalidad se puso en practica en este grandioso 
espacio vacfo, para evitar la competencia demografica de los muy 
escasos brasilenos que, en remotos rincones de la selva o de las plani- 
cies inmensas, viven y se reproducen. 

Por su parte, el general Riograndino Kruel afirmo, ante la comi- 
sion investigadora del Congreso, que «el volumen de contrabando de 
materiales que contienen torio y uranio alcanza la cifra astronomica 
de un millon de toneladas». Algun tiempo antes, en septiembre de 
1966, Kruel, jefe de la policia federal, habia denunciado «la imperti- 
nente y sistematica interferencia» de un consul de los Estados Unidos 
en el proceso abierto contra cuatro ciudadanos norteamericanos acu- 
sados de contrabando de minerales atomicos brasilenos. A su juicio, 
que se les hubiera encontrado cuarenta toneladas de mineral radiactivo 
era suficiente para condenarlos. Poco despues, tres de los contraban- 
distas se fugaron de Brasil misteriosamente. El contrabando no era 
un fenomeno nuevo, aunque se habfa intensificado mucho. Brasil 
pierde cada ano mas de cien millones de dolares, solamente por la 
evasion clandestina de diamantes en bruto 12 . Pero, en realidad, el 
contrabando solo se hace necesario en medida relativa. Las conce- 
siones legales arrancan a Brasil comodamente sus mas fabulosas ri- 
quezas naturales. Por no citar mas que otro ejemplo, nueva cuenta de 
un largo collar, el mayor yacimiento de niobio del mundo, que esta en 
Araxa, pertenece a una filial de la Niobium Corporation, de Nueva 
York. Del niobio provienen varios metales que se utilizan, por su gran 
resistencia a las temperaturas altas, para la construction de reactores 
nucleares, cohetes y naves espaciales, satellites o simples jets. La em- 
presa extrae tambien, de paso, junto con el niobio, buenas cantidades 
de tantalo, torio, uranio, pirocloro y tierras raras de alta ley mineral. 


11 Correio da Manhd, Rio de Janeiro, 30 de junio de 1968. 
n Paulo R. Schilling, Brasil para extranjeros, Montevideo, 1966. 


181 


Eduardo Galeano 


Un QUIMICO ALEMAN DERROTO a LOS VENCEDORES 
DE LA GUERRA DEL PaCIFICO 

La historia del salitre, su auge y su caida, resulta muy ilustrativa de la 
duration ilusoria de las prosperidades latinoamericanas en el merca- 
do mundial: el siempre efimero soplo de las glorias y el peso siempre 
perdurable de las catdstrofes. 

A mediados del siglo pasado, las negras profedas de Malthus pla- 
neaban sobre elViejo Mundo. La poblacion europea creda vertigino- 
samente y se hatia imprescindible otorgar nueva vida a los suelos can- 
sados para que la production de alimentos pudiera aumentar en pro- 
portion pareja. El guano revelo sus propiedades fertilizantes en los 
laboratorios britanicos; a partir de 1840, comenzo su exportation en 
gran escala desde la costa peruana. Los alcatraces y las gaviotas, ali- 
mentados por los fabulosos cardumenes de las corrientes que lamen 
las riberas, habian ido acumulando en las islas y los islotes, desde tiem- 
pos inmemoriales, grandes montanas de excrementos ricos en nitro- 
geno, amom'aco, fosfatos y sales alcalinas: el guano se conservaba puro 
en las costas sin lluvia de Peru 13 . Poco despues del lanzamiento interna- 
tional del guano, la quimica agricola descubrio que eran aun mayores 
las propiedades nutritivas del salitre, y en 1850 ya se habia hecho muy 
intenso su empleo como abono en los campos europeos. Las tierras 
del viejo continente dedicadas al cultivo del trigo, empobrecidas por la 
erosion, recibian avidamente los cargamentos de nitrato de soda pro- 
venientes de las salitreras peruanas deTarapacay, luego, de la provincia 
boliviana de Antofagasta 14 . Gracias al salitre y al guano, que yacian en 
las costas del Pacifico «casi al alcance de los barcos que venian a bus- 
carlos» 15 , el fantasma del hambre se alejo de Europa. 


13 Ernst Samhaber, Sudamerica, biograpa de un continente, Buenos Aires, 1946. 
Las aves guaneras son las mas valiosas del mundo, escribia Robert Cushman 
Murphy mucho despues del auge, «por su rendimiento en dolares por cada 
digestion*. Estan por encima, decia, del ruisenor de Shakespeare que can- 
taba en el balcon de Julieta, por encima de la paloma que volo sobre el Area 
de Noe y, desde luego, de las tristes golondrinas de Becquer. (Emilio Rome- 
ro, Historia economica del Peru, Buenos Aires, 1949.) 

14 Oscar Bermudez, Historia del salitre desde sus origenes basta la Guerra del 
Pacifico, Santiago de Chile, 1963. 

15 Jose Carlos Mariategui, Siete ensayos de interpretation de la realidad peruana, 
Montevideo, 1970. 


182 


Las fuentes subterrAneas del poder 


La oligarquia de Lima, soberbia y presuntuosa como ninguna, 
continuaba enriqueciendose a manos Uenas y acumulando simbolos 
de su poder en los palacios y los mausoleos de marmol de Carrara 
que la capital erguia en medio de los desiertos de arena. Antigua- 
mente, las grandes familias limenas habian florecido a costa de la 
plata de Potosi, y ahora pasaban a vivir de la mierda de los pajaros y 
del grumo bianco y brillante de las salitreras. Peru creia que era inde- 
pendiente, pero Inglaterra habia ocupado el lugar de Espana. «E1 pais 
se sintio rico -escribia Mariategui-. El Estado usd sin medida de su 
credito. Vivid en el derroche, hipotecando su porvenir a las finanzas 
inglesas.» En 1868, segun Romero, los gastos y las deudas del Estado 
ya eran mucho mayores que el valor de las ventas al exterior. Los 
depositos de guano Servian de garantia a los emprestitos britanicos, y 
Europa jugaba con los precios; la rapina de los exportadores hacia 
estragos: lo que la naturaleza habia acumulado en las islas a lo largo 
de milenios se malbarataba en pocos anos. Mientras tanto, en las 
pampas salitreras, cuenta Bermudez, los obreros sobrevivian en cho- 
zas «miserables, apenas mas altas que el hombre, hechas con piedras, 
cascotes de caliche y barro, de un solo recinto». 

La explotacion del salitre rapidamente se extendio hasta la provincia 
boliviana de Antofagasta, aunque el negocio no era boliviano sino pe- 
ruano y, mas que peruano, chileno. Cuando el gobierno de Bolivia pre- 
tendio aplicar un impuesto a las salitreras que operaban en su suelo, los 
batallones del ejercito de Chile invadieron la provincia para no abando- 
narla jamas. Hasta aquella epoca, el desierto habia oficiado de zona de 
amortiguacion para los conflictos latentes entre Chile, Peru y Bolivia. El 
salitre desencadeno la pelea. La guerra del Pacifico estallo en 1879 y 
duro hasta 1883. Las fuerzas armadas chilenas, que ya en 1879 habian 
ocupado tambien los puertos peruanos de la region del salitre, Patillos, 
Iquique, Pisagua, Jumn, entraron por fin victoriosas en Lima, y al dia 
siguiente la fortaleza del Callao se rindio. La derrota provoco la mutila- 
tion y la sangria de Peru. La economia national perdio sus dos princi- 
pales recursos, se paralizaron las fuerzas productivas, cayo la moneda, 
se cerro el credito exterior 16 . El colapso no trajo consigo, advertia 


16 Peru perdio la provincia salitrera de Tarapaca y algunas importantes islas 
guaneras, pero conservo los yacimientos de guano de la costa norte. El 
guano seguia siendo el fertilizante principal de la agricultura peruana, hasta 


183 


Eduardo Galeano 


Mariategui, una liquidation del pasado: la estructura de la economia 
colonial permanecio invicta, aunque le faltaban sus fuentes de 
sustentacion. Bolivia, por su parte, no se dio cuenta de lo que habia 
perdido con la guerra: la mina de cobre mas importante del mundo 
actual, Chuquicamata, se encuentra precisamente en la provincia, aho- 
ra chilena, de Antofagasta. Pero, los triunfadores? 

El salitre y el yodo sumaban el cinco por ciento de las rentas del 
Estado chileno en 1880; diez anos despues, mas de la mitad de los 
ingresos fiscales provenian de la exportation de nitrato desde los 
territorios conquistados. En el mismo periodo las inversiones ingle- 
sas en Chile se triplicaron con creces: la region del salitre se convirtio 
en una factoria britanica 17 . Los ingleses se apoderaron del salitre uti- 
lizando procedimientos nada costosos. El gobierno de Peru habia 
expropiado las salitreras en 1875 y las habia pagado con bonos; la 
guerra abatio el valor de estos documentos, cinco anos despues, a la 
decima parte. Algunos aventureros audaces, como John Thomas 
North y su socio Robert Harvey, aprovecharon la coyuntura. Mien- 
tras los chilenos, los peruanos y los bolivianos intercambiaban balas 
en el campo de batalla, los ingleses se dedicaban a quedarse con los 
bonos, gracias a los creditos que el Banco de Valparaiso y otros ban- 
cos chilenos les proporcionaban sin dificultad alguna. Los soldados 
estaban peleando para ellos, aunque no lo sabian. El gobierno chileno 
recompenso inmediatamente el sacrificio de North, Harvey, Inglis, 
James, Bush, Robertson y otros laboriosos hombres de empresa: en 
1881 dispuso la devolution de las salitreras a sus legitimos duefios, 
cuando ya la mitad de los bonos habia pasado a las manos brujas de 
los especuladores britanicos. No habia salido ni un penique de Ingla- 
terra para financiar este despojo. 


que a partir de 1960 el auge de la harina de pescado aniquilo a los alcatraces 
y a las gaviotas. Las empresas pesqueras, en su mayorfa norteamericanas, 
arrasaron rapidamente los bancos de anchovetas cercanos a la costa, para 
alimentar con harina peruana a los cerdos y las aves de Estados Unidos y 
Europa, y los pajaros guaneros salian a perseguir a los Pescadores, cada vez 
mas lejos, mar afuera. Sin resistencia para el regreso, caian al mar. Otros no 
se iban, y asi podian verse, en 1962 y en 1963, las bandadas de alcatraces 
persiguiendo comida por la avenida principal de Lima: cuando ya no po- 
dian levantar vuelo, los alcatraces quedaban muertos en las calles. 

17 Hernan Ramirez Necochea, Historia del imperialism o en Chile, Santiago de 
Chile, 1960. 


184 


Las fuentes subterrAneas del poder 


A1 abrirse la decada del 90, Chile destinaba a Inglaterra las tres 
cuartas partes de sus exportaciones, y de Inglaterra recibia casi la 
mitad de sus importaciones; su dependencia comercial era todavia 
mayor que la que por entonces padecia la India. La guerra habia otor- 
gado a Chile el monopolio mundial de los nitratos naturales, pero el 
rey del salitre era John Thomas North. Una de sus empresas, la 
Liverpool Nitrate Company pagaba dividendos del cuarenta por ciento. 
Este personaje habia desembarcado en el puerto de Valparaiso, en 
1866, con solo diez libras esterlinas en el bolsillo de su viejo traje lleno 
de polvo; treinta anos despues, los principes y los duques, los politicos 
mas prominentes y los grandes industriales se sentaban a la mesa de 
su mansion en Londres. North se habia inventado un titulo de coronel 
y se habia afiliado, como correspondia a un caballero de sus quilates, 
al Partido Conservadory a la Logia Masonica de Kent. Lord Dorchester, 
lord Randolph Churchill y el Marques de Stockpole asistian a sus 
fiestas extravagantes, en las que North bailaba disfrazado de Enrique 
VIII 18 . Mientras tanto, en su lejano reino del salitre, los obreros chile - 
nos no conocian el descanso de los domingos, trabajaban hasta dieci- 
seis horas por dia y cobraban sus salarios con fichas que perdian cerca 
de la mitad de su valor en las pulperias de las empresas. 

Entre 1886 y 1890, bajo la presidencia de Jose Manuel Balmaceda, 
el Estado chileno realizo, dice Ramirez Necochea, «los planes de pro- 
greso mas ambiciosos de toda su historia». Balmaceda impulso el 
desarrollo de algunas industrias, ejecuto importantes obras publicas, 
renovo la education, tomo medidas para romper el monopolio de la 
empresa britanica de ferrocarriles en Tarapaca y contrato con Ale- 
mania el primer y unico emprestito que Chile no recibio de Inglaterra 
en todo el siglo pasado. En 1888, anuncio que era necesario naciona- 
lizar los distritos salitreros mediante la formation de empresas chile- 
nas, y se nego a vender a los ingleses las tierras salitreras de propie- 
dad del Estado. Tres anos mas tarde estallo la guerra civil. North y sus 
colegas financiaron con holgura a los rebeldes 19 y los barcos britani- 

18 Hernan Ramirez Necochea, Balmaceda y la contrarrevolucion de 1891, San- 
tiago de Chile, 1969. 

19 El Senado encabezaba la oposicion al presidente, y era notoria la debilidad 
que muchos de sus miembros sentian por las libras esterlinas. El soborno de 
chilenos era, segun los ingleses, «una costumbre del pais». Asi lo definio en 
1897 Robert Harvey, el socio de North, durante el juicio que algunos 


185 


Eduardo Galeano 


cos de guerra bloquearon la costa de Chile, mientras en Londres la 
prensa bramaba contra Balmaceda, «dictador de la peor especie», 
«carnicero». Derrotado, Balmaceda se suicido. El embajador ingles 
informo al Foreign Office: «La comunidad britanica no hace secretos 
de su satisfaction por la caida de Balmaceda, cuyo triunfo, se cree, 
habrfa implicado serios perjuicios a los intereses comerciales britani- 
cos». De inmediato se vinieron abajo las inversiones estatales en ca- 
minos, ferrocarriles, colonization, education y obras publicas, a la 
par que las empresas britanicas extendfan sus dominios. 

En vfsperas de la Primera Guerra Mundial, dos tercios del ingreso 
national de Chile provenian de la exportation de los nitratos, pero la 
pampa salitrera era mas ancha y ajena que nunca. La prosperidad no 
habfa servido para desarrollar y diversificar el pais, sino que habia 
acentuado, por el contrario, sus deformaciones estructurales. Chile 
funcionaba como un apendice de la economia britanica: el mas im- 
portante proveedor de abonos del mercado europeo no tenia dere- 
cho a la vida propia.Y entonces un quimico aleman derroto, desde su 
laboratorio, a los generales que habian triunfado, anos atras, en los 
campos de batalla. El perfeccionamiento del proceso Haber-Bosch 
para producir nitratos fijando el nitrogeno del aire, desplazo al salitre 
definitivamente y provoco la estrepitosa caida de la economia chile - 
na. La crisis del salitre fue la crisis de Chile, honda herida, porque 
Chile vivia del salitre y para el salitre -y el salitre estaba en manos 
extranjeras. 

En el reseco desierto de Tamarugal, donde los resplandores de la 
tierra le queman a uno los ojos, he sido testigo del arrasamiento de 
Tarapaca. Aqui habia ciento veinte oficinas salitreras en la epoca del 
auge, y ahora solo queda una en funcionamiento. En la pampa no hay 
humedad ni polillas, de modo que no solo se vendieron las maquinas 
como chatarra, sino tambien las tablas de pino de Oregon de las 


pequenos accionistas entablaron contra el y otros directores de The Nitrate 
Railways Co. Explicando el desembolso de cien mil libras con fines de 
soborno, dijo Harvey: «La administration publica en Chile, como usted 
sabe, es muy corrompida... No digo que sea necesario cohechar jueces, 
pero creo que muchos miembros del Senado, escasos de recursos, sacaron 
algun beneficio de parte de ese dinero a cambio de sus votos; y que sirvio 
para impedir que el gobierno se negara en absoluto a oir nuestras protestas 
y reclamaciones...» (Hernan Ramirez Necochea, op. cit.) 


186 


Las fuentes subterrAneas del poder 


mejores casas, las planchas de calamina y hasta los pernos y los clavos 
intactos. Surgieron obreros especializados en desarmar pueblos: eran 
los unicos que conseguian trabajo en estas inmensidades arrasadas o 
abandonadas. He visto los escombros y los agujeros, los pueblos fan- 
tasmas, las vias muertas de la Nitrate Railways, los hilos ya mudos de 
los telegrafos, los esqueletos de las oficinas salitreras despedazadas 
por el bombardeo de los anos, las cruces de los cementerios que el 
viento frio golpea por las noches, los cerros blanquecinos que los 
desperdicios del caliche habian ido irguiendo junto a las excavaciones. 
«Aqui corria el dinero y todos creian que no se terminaria nunca», me 
han contado los lugarenos que sobreviven. El pasado parece un pa- 
raiso por oposicion al presente, y hasta los domingos, que en 1889 
todavia no existian para los trabajadores, y que luego fueron con- 
quistados a brazo partido por la lucha gremial, se recuerdan con 
todos los fulgores: «Cada domingo en la pampa salitrera -me conta- 
ba un viejo muy viejo- era para nosotros una fiesta national, un nue- 
vo dieciocho de septiembre cada semana». Iquique, el mayor puerto 
del salitre, «puerto de primera» segun su galardon oficial, habia sido 
el escenario de mas de una matanza de obreros, pero a su teatro 
municipal, de estilo belle epoque, llegaban los mejores cantantes de la 
opera europea antes que a Santiago. 


Dientes de cobre sobre Chile 

El cobre no demoro mucho en ocupar el lugar del salitre como viga 
maestra de la economia chilena, al tiempo que la hegemoma britanica 
cedia paso al dominio de los Estados Unidos. En vfsperas de la crisis 
del '29, las inversiones norteamericanas en Chile ascendian ya a mas 
de cuatrocientos millones de dolares, casi todos destinados a la explo- 
tacion y el transporte del cobre. Hasta la victoria electoral de las fuer- 
zas de la Unidad Popular en 1970, los mayores yacimientos del metal 
rojo continuaban en manos de la Anaconda Copper Mining Co. y la 
Kennecott Copper Co., dos empresas mtimamente vinculadas entre si 
como partes de un mismo consorcio mundial. En medio siglo, ambas 
habian remitido cuatro mil millones de dolares desde Chile a sus casas 
matrices, caudalosa sangre evadida por diversos conceptos, y habian 
realizado como contrapartida, segun sus propias cifras infladas, una 


187 


Eduardo Galeano 


inversion total que no pasaba de ochocientos millones, casi todos 
prevenientes de las ganancias arrancadas al pais 20 . La hemorragia ha- 
bia ido aumentando a medida que la production crecia, hasta superar 
los cien millones de dolares por ano en los ultimos tiempos. Los due- 
nos del cobre eran los duenos de Chile. 

Mientras escribo esto, a fines del '70, Salvador Allende habla desde 
el balcon del palacio de gobierno a una multitud fervorosa; anuncia 
que ha firmado el proyecto de reforma constitutional que hara posible 
la nationalization de la gran mineria. En 1969, dice, la Anaconda ha 
logrado en Chile utilidades por 79 millones de dolares, que equivalen al 
ochenta por ciento de sus ganancias en todo el mundo: y sin embargo, 
agrega, la Anaconda tiene en Chile menos de la sexta parte de sus 
inversiones en el exterior. La guerra bacteriologica de la derecha, plani- 
ficada campana de propaganda destinada a sembrar el terror para 
evitar la nationalization del cobre y las demas reformas de estructura 
anunciadas desde la izquierda, habia sido tan intensa como en las elec- 
ciones anteriores. Los diarios habian exhibido pesados tanques sovie- 
ticos rodando ante el palacio presidencial de La Moneda; sobre las 
paredes de Santiago los guerrilleros barbudos aparecian arrastrando 
jovenes inocentes rumbo a la muerte; se escuchaba el timbre de cada 
casa, una senora explicaba: «^Tiene usted cuatro ninos? Dos iran a la 
Union Sovietica y dos a Cuba». Todo resulto inutil. El cobre, anuncia 
Allende, «se pone poncho y espuelas»: el cobre sera chileno. 

Los Estados Unidos, por su parte, con las piernas presas en la 
trampa de las guerras del sudeste asiatico, no han ocultado el males- 
tar oficial ante la marcha de los acontecimientos en el sur de la cordi- 
llera de los Andes. Pero Chile no esta al alcance de una subita expedi- 
tion de marines, y al fin y al cabo Allende es presidente con todos los 
requisitos de la democracia representativa que el pais del norte for- 
malmente predica. El imperialismo atraviesa las primeras etapas de 
un nuevo ciclo critico, cuyos signos se han hecho claros en la econo- 
mia; su funcion de policia mundial se hace cada vez mas cara y mas 
difitil. la guerra de precios? La production chilena se vende ahora 

20 Las mismas empresas industrializaban el mineral chileno en sus fabricas 
lejanas. Anaconda American Brass, Anaconda Wire and Cable y Kennecott 
Wire and Cable figuran entre las principals fabricas de bronce y alambre 
del mundo entero. Jose Cademartori, La economia chilena, Santiago de 
Chile, 1968. 


188 


Las fuentes subterrAneas del poder 


en mercados diversos y puede abrir amplios mercados nuevos entre 
los paises socialistas; los Estados Unidos carecen de medios para blo- 
quear, a escala universal, las ventas del cobre que los chilenos se 
disponen a recuperar. Muy distinta era, por cierto, la situation del 
azucar cubana doce anos atras, destinada enteramente al mercado 
norteamericano y por entero dependiente de los precios norteameri- 
canos. Cuando Eduardo Frei gano las elecciones del '64, la cotizacion 
del cobre subio de inmediato con visible alivio; cuando Allende gano 
las del '70, el precio, que ya venia bajando, declino aun mas. Pero el 
cobre, habitualmente sometido a muy agudas fluctuaciones de pre- 
cios, habia gozado de precios considerablemente altos en los ultimos 
anos y, como la demanda excede a la oferta, la escasez impide que el 
nivel caiga muy abajo. A pesar de que el aluminio ha ocupado en gran 
medida su lugar como conductor de electricidad, el aluminio tam- 
bien requiere cobre, y en cambio no se han encontrado sucedaneos 
mas baratos y eficaces para desplazarlo de la industria del acero ni de 
la quimica, y el metal rojo sigue siendo la materia prima principal de 
las fabricas de polvora, laton y alambre 21 . 

Todo a lo largo de las faldas de la cordillera, Chile posee las mayores 
reservas de cobre del mundo, una tercera parte del total hasta ahora 
conocido. El cobre chileno aparece por lo general asociado a otros 
metales, como oro, plata o molibdeno. Esto resulta un factor adicional 
para estimular su explotacion. Por lo demas, los obreros chilenos son 
baratos para las empresas: con sus bajisimos costos de Chile, la Ana- 
conda y la Kennecott financian con creces sus altos costos en Estados 
Unidos, del mismo modo que el cobre chileno paga, por la via de los 
«gastos en el exterior», mas de diez millones de dolares por ano para el 
mantenimiento de las oficinas en NuevaYork. El salario promedio de 
las minas chilenas apenas alcanzaba, en 1964, a la octava parte del 
salario basico en las refinerias de la Kennecott en los Estados Unidos, 
pese a que la productividad de unos y otros obreros estaba al mismo 
nivel 22 . No eran iguales, en cambio, ni lo son, las condiciones de vida. 
Por lo general, los mineros chilenos viven en camarotes estrechos y 
sordidos, separados de sus familias, que habitan casuchas miserables 


21 R. I. Grant-Suttie, Sucedaneos del cobre, en Finanzas y Desarrollo, revista del 
FMI y el BIRF, Washington, junio de 1969. 

22 Mario Vera y Elmo Catalan, La encrucijada del cobre, Santiago de Chile, 1965. 


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Eduardo Galeano 


en las afueras; separados tambien, claro esta, del personal extranjero, 
que en las grandes minas habita un universo aparte, minusculos esta- 
dos dentro del Estado, donde solo se habla ingles y hasta se editan 
periodicos para su uso exclusivo. La productividad obrera ha ido au- 
mentando, en Chile, a medida que las empresas han mecanizado sus 
medios de explotacion. Desde 1945, la production de cobre ha au- 
mentado en un cincuenta por ciento, pero la cantidad de trabajadores 
ocupados en las minas se ha reducido en una tercera parte. 

La nationalization pondra fin a un estado de cosas que se habia 
hecho insoportable para el pais, y evitara que se repita, con el cobre, 
la experiencia de saqueo y caida en el vacio que sufrio Chile en el ciclo 
del salitre. Porque los impuestos que las empresas pagan al Estado no 
compensan en modo alguno el agotamiento inflexible de los recursos 
minerales que la naturaleza ha concedido pero que no renovara. Por 
lo demas, los impuestos han disminuido, en terminos relativos, desde 
que en 1955 se establecio el sistema de la tributacion decreciente de 
acuerdo con los aumentos de la production, y desde la «chilenizacion» 
del cobre dispuesta por el gobierno de Frei. En 1965, Frei convirtio al 
Estado en socio de la Kennecott y permitio a las empresas poco me- 
nos que triplicar sus ganancias a traves de un regimen tributario muy 
favorable para ellas. Los gravamenes se aplicaron, en el nuevo regi- 
men, sobre un precio promedio de 29 centavos de dolar por libra, 
aunque el precio se elevo, empujado por la gran demanda mundial, 
hasta los setenta centavos. Chile perdio, por la diferencia de impues- 
tos entre el precio ficticio y el precio real, una enorme cantidad de 
dolares, como lo reconocio el propio Radomiro Tomic, el candidato 
elegido por la Democracia Cristiana para suceder a Frei en el periodo 
siguiente. En 1969, el gobierno de Frei pacto con la Anaconda un 
acuerdo para comprarle el 51 por ciento de las acciones en cuotas 
semestrales, en condiciones tales que desataron un nuevo escandalo 
politico y dieron mayor impulso al crecimiento de las fuerzas de iz- 
quierda. El presidente de la Anaconda habia dicho previamente al 
presidente de Chile, segun la version divulgada por la prensa: «Exce- 
lencia: los capitalistas no conservan los bienes por motivos sentimen- 
tales, sino por razones economicas. Es corriente que una familia guar- 
de un ropero porque pertenecio a un abuelo; pero las empresas no 
tienen abuelos. Anaconda puede vender todos sus bienes. Solo de- 
pende del precio que le paguen». 


190 


Las fuentes subterrAneas del poder 


LOS MINEROS DEL ESTANO, POR DEBAJO Y POR ENCIMA DE LA TIERRA 

Hace poco menos de un siglo, un hombre medio muerto de hambre 
peleaba contra las rocas en medio de las desolaciones del altiplano de 
Bolivia. La dinamita estallo. Cuando el se acerco a recoger los pedazos 
de piedra triturados por la explosion, quedo deslumbrado. Tenia, en las 
manos, trozos fulgurantes de la veta de estano mas rica del mundo. A1 
amanecer del dia siguiente, monto a caballo rumbo a Huanuni. El ana- 
lisis de las muestras confirmo el valor del hallazgo. El estano podia 
marchar directamente de la veta al puerto, sin necesidad de sufrir nin- 
gun proceso de concentration. Aquel hombre se convirtio en el rey del 
estano, y cuando murio, la revista Fortune afirmo que era uno de los 
diez multimillonarios mas multimillonarios del planeta. Se llamaba 
Simon Patino. Desde Europa, durante muchos anos alzo y derribo a los 
presidentes y a los ministros de Bolivia, planifico el hambre de los obre- 
ros y organizo sus matanzas, ramified y extendio su fortuna personal: 
Bolivia era un pais que existfa a su servicio. 

A partir de las jornadas revolucionarias de abril de 1952, Bolivia 
nacionalizo el estano. Pero ya para entonces, aquellas minas riquisi- 
mas se habian vuelto pobres. En el cerro Juan del Valle, donde Patino 
habia descubierto el fabuloso filon, la ley del estano se ha reducido 
ciento veinte veces. De las 156 mil toneladas de roca que salen men- 
sualmente por las bocaminas solo se recuperan cuatrocientas. Las 
perforaciones ya suman, en kilometros, una distancia dos veces ma- 
yor que la que separa a la mina de la ciudad de La Paz: el cerro es, por 
dentro, un hormiguero agujereado por infinitas galenas, pasadizos, 
tuneles y chimeneas. Va camino de convertirse en una cascara vacia. 
Cada ano pierde un poco mas de altura, y el lento derrumbamiento le 
va carcomiendo la cresta: parece, de lejos, una muela cariada. 

Antenor Patino no solo cobro una indemnizacion considerable 
por las minas que su padre habia exprimido, sino que mantuvo, 
ademas, el control del precio y del destino del estano expropiado. 
Desde Europa, no cesaba de sonreir. «Mister Patino es el afable rey 
del estano bolivianos seguirian diciendo las cronicas sociales mu- 
chos anos despues de la nationalization 23 . Porque la nacionaliza- 

23 The New York Times del 13 de agosto de 1969 lo defim'a en esos terminos, al 
describir en extasis las vacaciones del duque y la duquesa de Windsor en el 
castillo del siglo xvi que Patino posee en los alrededores de Lisboa. «Nos 


191 


Eduardo Galeano 


cion, conquista fundamental de la revolution del '52, no habfa mo- 
dificado el papel de Bolivia en la division internacional del trabajo. 
Bolivia continuo exportando el mineral en bruto, y casi todo el esta- 
no se refina todavfa en los homos de Liverpool de la empresa Williams, 
Harvey and Co., que pertenece a Patino. La nationalization de las 
fuentes de production de cualquier materia prima no es, como lo 
ensena la dolorosa experiencia, suficiente. Un pais puede seguir tan 
condenado a la impotencia como siempre, aunque se haya hecho 
nominalmente dueno de su subsuelo. Bolivia ha producido, todo a lo 
largo de su historia, minerales en bruto y discursos refinados. Abun- 
dan la retorica y la miseria; desde siempre, los escritores cursis y los 
doctores de levita se han dedicado a absolver a los culpables. De cada 
diez bolivianos, seis no saben, todavfa, leer; la mitad de los ninos no 
concurre a la escuela. Recien en 1971, Bolivia ha de tener en funcio- 
namiento su propia fundicion national de estano, levantada en Oruro 
al cabo de una historia infinita de traiciones, sabotajes, intrigas y san- 
gre derramada 24 . Este pais que no habia podido, hasta ahora, produ- 


gusta dar a los sirvientes algo de calma y de paz», confesaba la senora, 
mientras explicaba a Charlotte Curtis su programa del dia. 

Despues, es el tiempo de las vacaciones de montana en Suiza; los fotografos 
y los periodistas se abalanzaban sobre los condes y los artistas de moda en 
Saint Moritz. Una millonaria de cincuenta anos acaba de perder a su segun- 
do marido, vicepresidente de la Ford, y sonrie ante los flashes: anuncia su 
proximo matrimonio con un jovencito que la toma del brazo y mira con 
ojos asustados. Al lado, otra pareja del gran mundo. El es un hombre de 
baja estatura y rasgos de indio; cejas espesas, ojos duros, nariz aplastada, 
pomulos salientes. Antenor Patino continua pareciendo boliviano. En una 
revista, Antenor aparece disfrazado de principe oriental, con turbante y 
todo, entre varios principes autenticos que se han reunido en el palacio del 
baron Alexis de Rede: la princesa Margarita de Dinamarca, el principe 
Enrique, Maria Pia de Saboya y su primo el principe Miguel de Borbon- 
Parma, el principe Lobckowitz y otros trabajadores. 

24 Cuando el general Alfredo Ovando anuncio, en julio de 1966, que se habia 
llegado a un acuerdo con la empresa alemana Klochner para instalar los 
homos estatales, dijo que tendrian un nuevo destino «esas pobres minas que 
solamente han servido, hasta ahora, para abrir socavones en los pulmones de 
nuestros hermanos mineros». Esos hombres que dan su vida por el mineral, 
escribia Sergio Almaraz Paz (El poder y la catda. El estano en la historia de 
Bolivia, La Paz-Cochabamba, 1967), «no lo poseen. Nunca lo poseyeron; ni 
antes ni despues de 1952. Porque lo que sucede es que el estano nada vale en 
cuanto a aprovechamiento inmediato si no es bajo el brillante aspecto de un 


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Las fuentes subterrAneas del poder 


cir sus propios lingotes, se da el lujo, en cambio, de contar con ocho 
facultades de derecho destinadas a la fabrication de vampiros de 
indios. 

Cuentan que hace un siglo el dictador Mariano Melgarejo obligo 
al embajador de Inglaterra a beber un barril entero de chocolate, en 
castigo por haber despreciado un vaso de chicha. El embajador fue 
paseado en burro, montado al reves, por la calle principal de La Paz. 
Y fue devuelto a Londres. Dicen que entonces la reina Victoria, enfu- 
recida, pidio un mapa de America del Sur, dibujo una cruz de tiza 
sobre Bolivia y sentencio: «Bolivia no existe». Para el mundo, en efec- 
to, Bolivia no existfa ni existio despues: el saqueo de la plata y, poste- 
riormente, el despojo del estano no han sido mas que el ejercicio de 
un derecho natural de los paises ricos. Al fin y al cabo, el envase de 
hojalata identifica a los Estados Unidos tanto como el emblema del 
aguila o el pastel de manzana. Pero el envase de hojalata no es sola- 
mente un sfmbolo pop de los Estados Unidos: es tambien un smibolo, 
aunque no se sepa, de la silicosis en las minas de Siglo XX o Huanuni: la 
hojalata contiene estano, y los mineros bolivianos mueren con los pul- 
mones podridos para que el mundo pueda consumir estano barato. Me- 
dia docena de hombres fija su precio mundial. ^Que significa, para los 
consumidores de conservas o los manipuladores de la Bolsa, la dura 
vida del minero en Bolivia? Los norteamericanos compran la mayor 
parte del estano que se refina en el planeta: para mantener a raya los 
precios, periodicamente amenazan con lanzar al mercado sus enor- 
mes reservas de mineral, compradas muy por debajo de su cotiza- 
cion, a precios de contribution democratica», en los anos de la Se- 


lingote. El mineral, polvo pesado de terroso aspecto, ciertamente no sirve 
para nada que no sea para volcarlo en la boca de un horno». 

Almaraz Paz conto la historia de un industrial, Mariano Pero, que libro una 
guerra solitaria, a lo largo de mas de treinta anos, para que el estano bolivia- 
no se refinara en Oruro y no en Liverpool. En 1946, pocos dias despues de 
la caida del presidente nacionalista Gualberto Villarroel, Pero entro en el 
Palacio Quemado. Iba a recoger dos lingotes de estano. Eran los primeros 
lingotes producidos en su fundicion de Oruro, y ya no tenia sentido que 
aquel par de simbolos, que encarnaban a la nacion, continuaran adornando 
el escritorio del Presidente de la Republica. Villarroel habia sido ahorcado 
en un farol de la Plaza Murillo y el poder de la rosea oligarquica era 
restaurado a partir de su caida. Mariano Pero recogio los lingotes y se fue 
con ellos. Estaban manchados de sangre seca. 


193 


Eduardo Galeano 


gunda Guerra Mundial. Segun los datos de la FAO, el ciudadano 
medio de los Estados Unidos consume cinco veces mas carne y leche 
y veinte veces mas huevos que un habitante de Bolivia. Y los mineros 
estan muy por debajo del bajo promedio nacional. En el cementerio 
de Catavi, donde los ciegos rezan por los muertos a cambio de una 
moneda, duele encontrar, entre las lapidas oscuras de los adultos, una 
innumerable cantidad de cruces blancas sobre las tumbas pequenas. 
De cada dos ninos nacidos en las minas, uno muere poco tiempo 
despues de abrir los ojos. El otro, el que sobrevive, sera seguramente 
minero cuando crezca. Y antes de llegar a los treinta y cinco anos, ya 
no tendra pulmones. 

El cementerio cruje. Por debajo de las tumbas, han sido cavados 
infinitos tuneles, socavones de boca estrecha donde apenas caben los 
hombres que se introducen, como vizcachas, a la busqueda del mi- 
neral. Nuevos yacimientos de estano se han acumulado en los des- 
montes a lo largo de los anos; toneladas de residuos sobre residuos 
han sido volcadas en gigantescas moles grises que han sumado, asi, 
estano al estano del paisaje. Cuando cae la lluvia, que se arroja con 
violencia desde las nubes proximas, uno ve a los desocupados aga- 
charse a lo largo de las calzadas de tierra de Llallagua, donde los 
hombres se emborrachan desesperadamente en las chicherias: van 
recogiendo y calibrando las cargas de estano que la lluvia arrastra 
consigo. Aqui, el estano es un dios de lata que reina sobre los hom- 
bres y las cosas, y esta presente en todas partes. No solo hay estano en 
el vientre del viejo cerro de Patino. Hay estano, delatado por el brillo 
negro de la casiterita, hasta en las paredes de adobe de los campa- 
mentos. Tambien tiene estano la lama amarillenta que avanza arras- 
trando los desperdicios de la mina y lo tienen las aguas que fluyen, 
envenenadas, desde la montana; se encuentra estano en la tierra y en 
la roca, en la superficie y en el subsuelo, en las arenas y en las piedras 
del cauce del rio Seco. En estas tierras aridas y pedregosas, a casi 
cuatro mil metros de altura, donde no crece el pasto y donde todo, 
hasta la gente, tiene el oscuro color del estano, los hombres sufren 
estoicamente su obligado ayuno y no conocen la fiesta del mundo. 
Viven en los campamentos, amontonados en casas de una sola pieza 
de piso de tierra; el viento cortante se cuela por las rendijas. Un infor- 
me universitario sobre la mina de Colquiri revela que, de cada diez 
varones jovenes encuestados, seis duermen en la misma cama con 


194 


Las fuentes subterrAneas del poder 


sus hermanas, y agrega: «Muchos padres se sienten molestos cuando 
sus hijos los observan durante el acto sexual». No hay banos; las 
letrinas son pequenos cobertizos publicos tapados de inmundicia y 
moscas: la gente prefiere los cenizales, baldios abiertos, donde al 
menos circula el aire a pesar de la basura y los excrementos acumu- 
lados y de los cerdos que retozan felices. Tambien es colectivo el 
servicio de agua: hay que esperar el momento en que el agua llega y 
apurarse, hacer la cola, recoger el agua de la pila publica en latas de 
gasolina o en tinajas. La cornida es escasa y fea. Consiste en papas, 
fideos, arroz, chuno, maiz molido y algo de carne dura. 

Estabamos muy en lo hondo del cerro Juan del Valle. El aullido 
penetrante de la sirena, que llamaba a los trabajadores de la primera 
piinta, habia resonado en el campamento varias horas antes. Reco- 
rriendo galenas, habi'amos pasado del calor tropical al frfo polar y 
nuevamente al calor, sin salir, durante horas, de una misma atmosfera 
envenenada. Aspirando aquel aire espeso -humedad, gases, polvo, 
humo- uno podia comprender por que los mineros pierden, en po- 
cos anos, los sentidos del olfato y el sabor. Todos masticaban, mien- 
tras trabajaban, hojas de coca con ceniza, y esto tambien formaba 
parte de la obra de aniquilacion, porque la coca, como se sabe, al 
adormecer el hambre y enmascarar la fatiga, va apagando el sistema 
de alarmas con que cuenta el organismo para seguir vivo. Pero lo 
peor era el polvo. Los cascos guardatojos irradiaban un revoloteo de 
circulos de luz que salpicaban la grata negra y dejaban ver, a su paso, 
cortinas de bianco polvo denso: el implacable polvo de silice. El mor- 
tal aliento de la tierra va envolviendo poco a poco. Al ano se sienten 
los primeros sintomas, y en diez anos se ingresa al cementerio. Den- 
tro de la mina se usan perforadoras suecas ultimo modelo, pero los 
sistemas de ventilation y las condiciones de trabajo no han mejorado 
con el tiempo. En la superficie, los trabajadores independientes usan 
picota y pesados combos de doce libras para pelear contra la roca, 
exactamente igual que hace cien anos, y quimbaletes, cribas y 
cernidores para concentrar el mineral en la canchamina. Ganan cen- 
tavos y trabajan como bestias. Sin embargo, muchos de ellos tienen, 
al menos, la ventaja del aire libre. Dentro de la mina, en cambio, los 
obreros son presos condenados, sin apelacion, a la muerte por as- 
fixia. 

Habia cesado ya el estrepito de los barrenos y los obreros hacian 


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Eduardo Galeano 


una pausa mientras aguardabamos la explosion de mas de veinte 
cargas de dinamita y anfo. La mina tambien brinda muertes rapidas y 
sonoras: alcanza con equivocarse al contar las detonaciones, o con 
que la mecha demore mas de lo debido en arder. Alcanza tambien 
con que una roca floja, un tojo, se desprenda sobre el craneo. O al- 
canza con el infierno de la metralla: la noche de san Juan de 1967 fue 
la ultima cuenta de un largo rosario de matanzas. En la madrugada, 
los soldados tomaron position en las colinas, rodilla en tierra, y arro- 
jaron un huracan de balas sobre los campamentos iluminados por las 
fogatas de la fiesta 25 . Pero la muerte lenta y callada constituye la 
especialidad de la mina. El vomito de sangre, la tos, la sensation de un 
peso de plomo sobre la espalda y una aguda opresion en el pecho son 
los signos que la anuncian. Despues del analisis medico vienen los 
peregrinajes burocraticos de nunca acabar. Dan un plazo de tres 
meses para desalojar la casa. 

Ya habia cesado el estrepito de los barrenos y pronto la explosion 
atraparia aquella escurridiza veta de color cafe y forma de vfbora. 
Entonces pudimos hablar. El bulto de la coca hinchaba la mejilla de 
cada obrero y por las comisuras de los labios corrian los chorros 
verdosos. Un minero paso, apurado, chapoteando barro por entre los 


25 «Cuando me siento, borracho estoy. Tres, cuatro, veo a la gente. No puedo 
comer solo. Una huahua soy, pues. Un nino.» Saturnino Condori, viejo 
albanil del campamento minero de Siglo XX, esta tendido desde hace mas 
de tres anos en una cama del hospital de Catavi. Es una de las victimas de la 
matanza de la noche de san Juan, en 1967. Ni siquiera habia festejado nada. 
Por trabajar el sabado 24, le habian ofrecido pagarle triple, asi que decidio 
no sumergirse, a diferencia de todos los demas, en el delirio de la chicha y 
la farra. Se acosto temprano. Esa noche sono con que un Caballero le arro- 
jaba espinas al cuerpo: «Espinas grandes me ha empujado». Se desperto 
varias veces, porque la lluvia de balas se desencadeno sobre el campamento 
desde las cinco de la manana. «Mi cuerpo se ha deshecho, se ha 
descomponido, medio templacion me ha agarrado, y yo asustado, y yo 
asustado, asi, he estado. Mi senora me ha dicho: anda, escapate. Pero yo 
^que habia hecho? A ninguna parte no he salido. Andate, andate, me ha 
dicho. Tiroteos habia de noche, que sera eso, que sera, pap-pap-pap-pap- 
pap. Y yo mismo despertando y durmiendo asi de a ratos, y ni asimismo me 
he escapado, mi senora me ha dicho: pues andate, pues andate, escapa. Que 
me van a hacer, le digo, yo soy un albanil particular, que me van a hacer.» 
Se desperto a eso de las ocho de la manana. Se irguio sobre la cama. La bala 
atraveso el techo, atraveso el sombrero de su mujer y se le metio en el cuerpo 
y le revento la columna vertebral. 


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Las fuentes subterrAneas del poder 


rieles de la galena. «Ese es un nuevo», me dijeron. «,;Has visto? Con su 
pantalon del ejercito y su chomba amarilla se ve tan joven. Ha entrado 
ahorita y como trabaja. Todavia es un hacha. Todavia no siente.» 

Los tecnocratas y los burocratas no mueren de silicosis, pero 
viven de ella. El gerente general de la COMIBOL, Corporation Mi- 
nera Boliviana, gana cien veces mas que un obrero. Desde un ba- 
rranco que cae a pico hacia el cauce del no, en el limite de Llallagua, 
puede verse la pampa de Maria Barzola. Se llama asi en homenaje a 
la militante obrera que hace treinta anos cayo, al frente de una ma- 
nifestation, con la bandera de Bolivia cosida al cuerpo por las rafa- 
gas de las ametralladoras.Y mas alia de la pampa de Maria Barzola 
puede verse la mejor cancha de golf de toda Bolivia: es la que usan 
los ingenieros y los principales funcionarios de Catavi. El dictador 
Rene Barrientos habia reducido a la mitad los salarios de hambre de 
los mineros, en 1964, y al mismo tiempo habia elevado las retribu- 
ciones de los tecnicos y los burocratas prominentes. Los sueldos del 
personal superior son secretos. Secretos y en dolares. Hay un todo- 
poderoso grupo asesor, formado por tecnicos del Banco Interameri- 
cano de Desarrollo, la Alianza para el Progreso y la banca extranjera 
acreedora, cuyos consejos orientan a la minerfa nacionalizada de 
Bolivia, de tal manera que, a esta altura, la COMIBOL, convertida 
en un Estado dentro del Estado, constituye una propaganda viva 
contra la nationalization de cualquier cosa. El poder de la vieja 
rosea oligarquica ha sido sustituido por el poder de los numerosisimos 
miembros de una «nueva clase» que ha dedicado sus mejores es- 
fuerzos a sabotear por dentro a la minerfa estatal. Los ingenieros no 
solo torpedearon todos los proyectos y planes destinados a la crea- 
tion de una fundicion nacional, sino que, ademas, han contribuido a 
que las minas del Estado quedaran encerradas en los limites de los 
viejos yacimientos de Patino, Aramayo y Hochschild, en acelerado 
proceso de agotamiento de reservas. Entre fines de 1964 y abril de 
1969, el general Barrientos rompio la barrera del sonido en la entre- 
ga de los recursos del subsuelo boliviano al capital imperialista, con 
la complicidad abierta de los tecnicos y los gerentes. Sergio Almaraz 
ha contado, en uno de sus libros 26 , la historia de la concesion de los 
desmontes de estano a la International Mining Processing Co. Con 

26 Sergio Almaraz Paz, op . cit . 


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Eduardo Galeano 


un capital declarado de apenas cinco mil dolares, la empresa de tan 
pomposo nombre obtuvo un contrato que le permitira ganar mas 
de novecientos millones. 


DlENTES DE HIERRO SOBRE BRASIL 

Los Estados Unidos pagan mas barato el hierro que reciben de Brasil 
o Venezuela que el hierro que extraen de su propio subsuelo. Pero 
esta no es la clave de la desesperacion norteamericana por apoderar- 
se de los yacimientos de hierro en el exterior: la captura o el control 
de las minas fuera de fronteras constituye, mas que un negocio, un 
imperativo de la seguridad nacional. El subsuelo norteamericano se 
esta quedando, como hemos visto, exhausto. Sin hierro no se puede 
hacer acero y el ochenta y cinco por ciento de la production indus- 
trial de los Estados Unidos contiene, de una u otra forma, acero. 
Cuando en 1969 se redujeron los abastecimientos de Canada, ello se 
reflejo de inmediato en un aumento de las importaciones de hierro 
desde America Latina. 

El cerro Bolivar, enVenezuela, es tan rico que la tierra que le arranca 
la US Steel C° se descarga directamente en las bodegas de los buques 
rumbo a los Estados Unidos. El cerro exhibe en sus flancos las hondas 
heridas que le van infligiendo los bulldozers: la empresa estima que 
contiene cerca de ocho mil millones de dolares en hierro. En un solo 
ano, 1960, la US Steel y la Bethlehem Steel repartieron utilidades por 
mas de un treinta por ciento de sus capitales invertidos en el hierro de 
Venezuela, y el volumen de estas ganancias distribuidas resulto igual a 
la suma de todos los impuestos pagados al estado venezolano en los 
diez anos transcurridos desde 1950 27 . Como ambas empresas venden 
el hierro con destino a sus propias plantas siderurgicas de los Estados 
Unidos, no tienen el menor interes por defender los precios; al contra- 
rio, les conviene que la materia prima resulte lo mas barata posible. La 
cotizacion international del hierro, que habia caido en linea vertical 
entre 1958 y 1964, se estabilizo relativamente en los anos posteriores 
y permanece estancada; mientras tanto, el precio del acero no ha cesa- 


27 Salvador de la Plaza, en el volumen colectivo Perfiles de la economia venezo- 
lana, Caracas, 1964. 


198 


Las fuentes subterrAneas del poder 


do de subir. El acero se produce en los centros ricos del mundo, y el hierro 
en los suburbios pobres; el acero paga salarios de «aristocracia obrera» y 
el hierro, jomales de mera subsistencia. 

Gracias a la information que recogio y divulgo, alia por 1910, un 
Congreso Internacional de Geologia reunido en Estocolmo, los hom- 
bres de negocios de los Estados Unidos pudieron por primera vez 
evaluar las dimensiones de los tesoros escondidos bajo el suelo de 
una serie de paises, uno de los cuales, quizas el mas tentador, era 
Brasil. Muchos anos despues, en 1948, la embajada de los Estados 
Unidos creo un cargo nuevo en Brasil, el agregado mineral, que de 
entrada tuvo por lo menos tanto trabajo como el agregado militar o 
el cultural: tanto, que rapidamente fueron designados dos agregados 
minerales en lugar de uno 28 . Poco despues, la Bethlehem Steel recibfa 
del gobierno de Dutra los esplendidos yacimientos de manganeso de 
Amapa. En 1952, el acuerdo militar firmado con los Estados Unidos 
prohibio a Brasil vender las materias primas de valor estrategico -como 
el hierro- a los paises socialistas. Esta fue una de las causas de la 
tragica caida del presidente Getulio Vargas, que desobedecio esta im- 
position vendiendo hierro a Polonia y Checoslovaquia, en 1953 y 
1954, a precios mas altos que los que pagaban los Estados Unidos. En 
1957, la Hanna Mining Co. compro, por seis millones de dolares, la 
mayorfa de las acciones de una empresa britanica, la Saint John Mining 
Co., que se dedicaba a la explotacion del oro de Minas Gerais desde 
los lejanos tiempos del Imperio. La Saint John operaba en el valle de 
Paraopeba, donde yace la mayor concentration de hierro del mundo 
entero, evaluada en doscientos mil millones de dolares. La empresa 
inglesa no estaba legalmente habilitada para explotar esta riqueza 
fabulosa, ni lo estaria la Hanna, de acuerdo con claras disposiciones 
constitucionales y legales que Duarte Pereira enumera en su obra 
sobre el tema. Pero este habia sido, segun se supo luego, el negocio 
del siglo. 

George Humphrey, director presidente de la Hanna, era por en- 
tonces miembro prominente del gobierno de los Estados Unidos, 
como secretario del Tesoro y como director del Eximbank, el banco 
oficial para la financiacion de las operaciones de comercio exterior. 


Osny Duarte Pereira, Ferro e Independence. Um desafio a dignidade national, 
Rio de Janeiro, 1967. 


199 


Eduardo Galeano 


La Saint John habia solicitado un emprestito al Eximbank: no tuvo 
suerte hasta que la Hanna se apodero de la empresa. Se desencade- 
naron, a partir de entonces, las mas furiosas presiones sobre los suce- 
sivos gobiernos de Brasil. Los directores, abogados o asesores de la 
Hanna -Lucas Lopes, Jose Luiz BulhSes Pedreira, Roberto Campos, 
Mario da Silva Pinto, Otavio Gouveia de BulhSes- eran tambien 
miembros, al mas alto nivel, del gobierno de Brasil, y continuaron 
ocupando cargos de ministros, embajadores o directores de servicios 
en los ciclos siguientes. La Hanna no habia elegido mal a su estado 
mayor. El bombardeo se hizo cada vez mas intenso, para que se reco- 
nociera a la Hanna el derecho de explotar el hierro que perteneda, en 
rigor, al Estado. El 21 de agosto de 1961 el presidente Janio Quadros 
firmo una resolution que anulaba las ilegales autorizaciones extendi - 
das a favor de la Hanna y restituia los yacimientos de hierro de Minas 
Gerais a la reserva nacional. Cuatro dias despues, los ministros mili- 
tares obligaron a Quadros a renunciar: «Fuerzas terribles se levanta- 
ron contra mi...», decia el texto de la renuncia. 

El levantamiento popular que encabezo Leonel Brizola en Porto 
Alegre frustro el golpe de los militares y coloco en el poder al vicepre- 
sidente de Quadros, Joao Goulart. Cuando en julio de 1962 un minis- 
tro quiso poner en practica el decreto fatal contra la Hanna -que habia 
sido mutilado en el Diario Oficial-, el embajador de los Estados Uni- 
dos, Lincoln Gordon, envio a Goulart un telegrama protestando con 
viva indignation por el atentado que el gobierno intentaba cometer 
contra los intereses de una empresa norteamericana. El Poder Judicial 
ratified la validez de la resolution de Quadros, pero Goulart vacilaba. 
Mientras tanto, Brasil daba los primeros pasos para establecer un 
entrepuerto de minerales en el Adriatico, con el fin de abastecer de 
hierro a varios paises europeos, socialistas y capitalistas: la venta direc- 
ta del hierro implicaba un desafio insoportable para las grandes em- 
presas que manejan los precios en escala mundial. El entrepuerto nun- 
ca se hizo realidad, pero otras medidas nacionalistas -como el dique 
opuesto al drenaje de las ganancias de las empresas extranjeras- se 
pusieron en practica y proporcionaron detonantes a la explosiva situa- 
tion politica. La espada de Damocles de la resolution de Quadros 
permanecia en suspenso sobre la cabeza de la Hanna. Por fin el golpe 
de estado estallo, el ultimo dia de marzo de 1964, en Minas Gerais, que 
casualmente era el escenario de los yacimientos de hierro en disputa. 


200 


Las fuentes subterrAneas del poder 


«Para la Hanna -escribio la revista Fortune-, la revuelta que derribo a 
Goulart en la primavera pasada llego como uno de esos rescates de 
ultimo minuto por el Primero de Caballeria.» 29 

Hombres de la Hanna pasaron a ocupar la vicepresidencia de Bra- 
sil y tres de los ministerios. El mismo dia de la insurrection militar, el 
Washington Star habia publicado un editorial por lo menos profetico: 
«He aqui una situation -habia anunciado- en la cual un buen y efec- 
tivo golpe de Estado, al viejo estilo, de los lideres militares conserva- 
dores, bien puede servir a los mejores intereses de todas las Ameri- 
cas». 30 Todavia no habia renunciado Goulart, ni habia abandonado 
Brasil, cuando Lyndon Johnson no pudo contenerse y envio su cele- 
bre telegrama de buenos augurios al presidente del Congreso brasi- 
leno, que habia asumido provisionalmente la Presidencia del pais: «E1 
pueblo norteamericano observo con ansiedad las dificultades politi- 
cas y economicas por las cuales ha estado atravesando su gran na- 
tion, y ha admirado la resuelta voluntad de la comunidad brasilena 
para solucionar esas dificultades dentro de un marco de democracia 
constitutional y sin lucha civil». 31 Poco mas de un mes habia transcu- 
rrido, cuando el embajador Lincoln Gordon, que recorrfa, euforico, 
los cuarteles, pronuncio un discurso en la Escuela Superior de Gue- 
rra, afirmando que el triunfo de la conspiration de Castelo Branco 
«podria ser incluido junto a la propuesta del Plan Marshall, el bloqueo 
de Berlin, la derrota de la agresion comunista en Corea y la solution 
de la crisis de los cohetes en Cuba, como uno de los mas importantes 
momentos de cambio en la historia mundial de mediados del siglo 
veinte» 32 . Uno de los miembros militares de la embajada de los Esta- 
dos Unidos habia ofrecido ayuda material a los conspiradores, poco 
antes de que estallara el golpe 33 ' y el propio Gordon les habia sugerido 
que los Estados Unidos reconocerian a un gobierno autonomo si era 
capaz de sostenerse dos dias en San Pablo 34 . No vale la pena abundar 


29 Immovable Mountains, en Fortune, abril de 1965. 

30 Citado por Mario Pedrosa, A opgdo brasileira, Rio de Janeiro, 1966. 

31 De Lyndon Johnson a Rainieri Mazzili, 2 de abril de 1964, version de 
Associated Press. 

32 Segun informo el diario O Estado de Sao Paulo, 4 de mayo de 1964. 

33 Jose Stacchini, Mobilizagao de audacia, San Pablo, 1965. 

34 Philip Siekman, «When Executives Turned Revolutionaires», en Fortune, 
julio de 1964. 


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Eduardo Galeano 


en testimonios sobre la importancia que tuvo, en el desarrollo y des- 
enlace de los acontecimientos, la ayuda economica de los Estados 
Unidos, de la cual, por lo demas, nos ocuparemos mas adelante, o la 
asistencia norteamericana en el piano militar o sindical 35 . 

Despues de que se cansaron de arrojar a la hoguera o al fondo de 
la bahia de Guanabara los libros de autores rusos tales como 
Dostoievsky Tolstoi o Gorki, y tras haber condenado al exilio, la pri- 
sion o la fosa a una innumerable cantidad de brasilenos, la flamante 
dictadura de Castelo Branco puso manos a la obra: entrego el hierro 
y todo lo demas. La Hanna recibio su decreto de 24 de diciembre de 
1964. Este regalo de Navidad no solo le otorgaba todas las segurida- 
des para explotar en paz los yacimientos de Paraopeba, sino que 
ademas respaldaba los planes de la empresa para ampliar un puerto 
propio a sesenta millas de Rio de Janeiro, y para construir un ferroca- 
rril destinado al transporte del hierro. En octubre de 1965, la Hanna 
formo un consorcio con la Bethlehem Steel para explotar en comun 
el hierro concedido. Este tipo de alianzas, frecuentes en Brasil, no 
pueden formalizarse en los Estados Unidos, porque alii las leyes las 
prohiben 36 . El incansable Lincoln Gordon habia puesto fin a la tarea, 
ya todos eran felices y el cuento habia terminado, y paso a presidir 
una universidad en Baltimore. En abril de 1966, Johnson designo a su 
sustituto, JohnTuthill, al cabo de varios meses de vacilaciones, y expli- 
co que se habia demorado porque para Brasil necesitaba un buen 
economista. 

La US Steel no se quedo atras. ,;Por que la iban a dejar sin invita- 
tion para la cena? Antes de que pasara mucho tiempo se asocio con 
la empresa minera del Estado, la CompanhiaVale do Rio Doce, que en 
buena medida se convirtio, asi, en su seudonimo oficial. Por esta via la 
US Steel obtuvo, resignandose a nada mas que el cuarenta y nueve 

35 Veanse las declaraciones ante el Comite de Asuntos Exteriores de la Camara 
de Representantes de los Estados Unidos, citadas por Harry Magdoff, op. cit., 
y el revelador articulo de Eugene Methvin en Seleccione s de Reader's Digest 
en espanol, de diciembre de 1966: segun Methvin, gracias a los buenos 
servicios del Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre, 
con sede en Washington, los golpistas brasilenos pudieron coordinar por 
cable sus movimientos de tropas, y el nuevo regimen militar recompenso al 
IADSL designando a cuatro de sus graduados «para que hicieran una lim- 
pieza en los sindicatos dominados por los rojos...». 

36 Osny Duarte Pereira, op. cit. 


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Las fuentes subterrAneas del poder 


por ciento de las acciones, la concesion de los yacimientos de hierro 
de la sierra de los Carajas, en la Amazonia. Su magnitud es, segun 
afirman los tecnicos, comparable a la corona de hierro de la Hanna- 
Bethlehem en Minas Gerais. Como de costumbre, el gobierno adujo 
que Brasil no disponia de capitales para realizar la explotacion por su 
sola cuenta. 


El petroleo, las maldiciones y las hazanas 

El petroleo es, con el gas natural, el principal combustible de cuantos 
ponen en marcha al mundo contemporaneo, una materia prima de 
creciente importancia para la industria quimica y el material estrate- 
gico primordial para las actividades militares. Ningun otro iman atrae 
tanto como el «oro negro» a los capitales extranjeros, ni existe otra 
fuente de tan fabulosas ganancias; el petroleo es la riqueza mas mo- 
nopolizada en todo el sistema capitalista. No hay empresarios que 
disfruten del poder politico que ejercen, en escala universal, las gran- 
des corporaciones petroleras. La Standard Oil y la Shell levantan y 
destronan reyes y presidentes, financian conspiraciones palaciegas y 
golpes de Estado, disponen de innumerables generales, ministros y 
James Bonds y en todas las comarcas y en todos los idiomas deciden 
el curso de la guerra y de la paz. La Standard Oil Co. de Nueva Jersey 
es la mayor empresa industrial del mundo capitalista; fuera de los 
Estados Unidos no existe ninguna empresa industrial mas poderosa 
que la Royal Dutch Shell. Las filiales venden el petroleo crudo a las 
subsidiarias, que lo refinan y venden los combustibles a las sucursales 
para su distribution: la sangre no sale, en todo el circuito, fuera del 
aparato circulatorio interno del cartel, que ademas posee los oleo- 
ductos y gran parte de la flota petrolera en los siete mares. Se mani- 
pulan los precios, en escala mundial, para reducir los impuestos a 
pagar y aumentar las ganancias a cobrar: el petroleo crudo aumenta 
siempre menos que el refinado. 

Con el petroleo ocurre, como ocurre con el cafe o con la came, que los 
paises ricos ganan mucho mas por tomarse el trabajo de consumirlo, que 
los paises pobres por producirlo. La diferencia es de diez a uno: de los 
once dolares que cuestan los derivados de un barril de petroleo, los paises 
exportadores de la materia prima mas importante del mundo reciben 


203 


Eduardo Galeano 


apenas un dolar, resultado de la suma de los impuestos y los costes de 
extraction, mientras que los paises del area desarrollada, donde tie- 
nen su asiento las casas matrices de las corporaciones petroleras, se 
quedan con diez dolares, resultado de la suma de sus propios arance- 
les y sus impuestos, ocho veces mayores que los impuestos de los 
paises productores, y de los costos y las ganancias del transporte, la 
refutation, el procesamiento y la distribution que las grandes empre- 
sas monopolizan 37 . 

El petroleo que brota de los Estados Unidos disfruta de un precio 
alto (su inmensa flota de automoviles bebe gasolina barata, gracias a 
los subsidios publicos) . Pero la cotizacion del petroleo de Venezuela y 
de Medio Oriente ha ido cayendo, desde 1957, todo a lo largo de la 
decada de los anos sesenta. Cada barril de petroleo venezolano, por 
ejemplo, valia, en promedio, 2,65 dolares en 1957. A fines de 1970, el 
precio es de 1,86 dolares. El gobierno de Rafael Caldera anuncia que 
fijara unilateralmente un precio mucho mayor, pero el nuevo precio 
no alcanzara de todos modos, segun las cifras que los comentaristas 
manejan y pese al escandalo que se presiente, el nivel de 1957. Los 
Estados Unidos son, a la vez, los principales productores y los princi- 
pales importadores de petroleo en el mundo. En la epoca en que la 
mayor parte del petroleo crudo que vendian las corporaciones pro- 
venia del subsuelo norteamericano, el precio se mantem'a alto; du- 
rante la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos se convirtieron 
en importadores netos, y el cartel comenzo a aplicar una nueva poli- 
tica de precios: la cotizacion se ha venido abajo sistematicamente. 
Curiosa inversion de las «leyes del mercado»: el precio del petroleo se 
derrumba, aunque no cesa de aumentar la demanda mundial, a medida 
que se multiplican las fabricas, los automoviles y las plantas 
generadoras de energia.Y otra paradoja: aunque el precio del petroleo 
baja, sube en todas partes el precio de los combustibles que pagan los 
consumidores. Hay una desproporcion descomunal entre el precio 
del crudo y el de los derivados. Toda esta cadena de absurdos es 
perfectamente rational; no resulta necesario recurrir a las fuerzas 
sobrenaturales para encontrar una explication. Porque el negocio 


37 Segun los datos publicados por la Organization de Paises Exportadores de 
Petroleo. Francisco Mieres, El petroleo y la problemdtica estructural venezola- 
na, Caracas, 1969. 


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Las fuentes subterrAneas del poder 


del petroleo en el mundo capitalista esta, como hemos visto, en ma- 
nos de un cartel todopoderoso. 

El cartel nacio en 1928, en un castillo del norte de Escocia rodeado 
por la bruma, cuando la Standard Oil de Nueva Jersey, la Shell y la 
Anglo-Iranian, hoy llamada British Petroleum, se pusieron de acuer- 
do para dividirse el planeta. La Standard de Nueva York y la de California, 
la Gulf y la Texaco se incorporaron posteriormente al nucleo dirigente 
del cartel 38 . La Standard Oil, fundada por Rockefeller en 1870, se 
habia partido en treinta y cinco diferentes empresas en 1911, por la 
aplicacion de la ley Sherman contra los trusts; la hermana mayor de la 
numerosa familia Standard es, en nuestros dfas, la empresa de Nueva 
Jersey. Sus ventas de petroleo, sumadas a las ventas de la Standard de 
Nueva York y de California, abarcan la mitad de las ventas totales del 
cartel en nuestros dias. Las empresas petroleras del grupo Rockefeller 
son de tal magnitud que suman nada menos que la tercera parte del 
total de beneficios que las empresas norteamericanas de todo tipo, en 
su conjunto, arrancan al mundo entero. La Jersey, tipica corporation 
multinational, obtiene sus mayores ganancias fuera de fronteras; Ame- 
rica Latina le brinda mas ganancias que los Estados Unidos y Canada 
sumados: al sur del rio Bravo, su tasa de ganancias resulta cuatro veces 
mas alta 39 . Las filiales de Venezuela produjeron, en 1957, mas de la mitad 
de los beneficios recogidos por la Standard Oil de Nueva Jersey en todas 
partes; en ese mismo aho, las filiales venezolanas proporcionaran a la 
Shell la mitad de sus ganancias en el mundo entero i0 . 

Estas corporaciones multinacionales no pertenecen a las multi- 
ples naciones donde operan: son multinacionales, mas simplemente, 
en la medida en que desde los cuatro puntos cardinales arrastran 
grandes caudales de petroleo y dolares a los centros de poder del 
sistema capitalista. No necesitan exportar capitales, por cierto, para 
financiar la expansion de sus negocios; las ganancias usurpadas a los 
paises pobres no solo derivan en linea recta a las pocas ciudades 
donde habitan sus mayores cortadores de cupones, sino que ademas 
se reinvierten parcialmente para robustecer y extender la red inter- 

38 Informe del Senado de Estados Unidos; Actas secretas del cartel petrolero, 

Buenos Aires, 1961, y Harvey O'Connor, El Imperio del petroleo, La Haba- 

na, 1961. 

39 Paul A. Baran y Paul M. Sweezy, El capital monopolista, Mexico, 1970. 

40 Francisco Mieres, op. cit. 


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Eduardo Galeano 


national de operaciones. La estructura del cartel implica el dominio 
de numerosos paises y la penetration en sus numerosos gobiernos; el 
petroleo empapa presidentes y dictadores, y acentua las deformacio- 
nes estructurales de las sociedades que pone a su servicio. Son las 
empresas quienes deciden, con un lapiz sobre el mapa del mundo, 
cuales han de ser las zonas de explotacion y cuales las de reserva, y 
son ellas quienes fijan los precios que han de cobrar los productores 
y pagar los consumidores. La riqueza natural de Venezuela y otros 
palses latinoamericanos con petroleo en el subsuelo, objetos del asal- 
to y el saqueo organizados, se ha convertido en el principal instru- 
mento de su servidumbre politica y su degradation social. Esta es una 
larga historia de hazanas y de maldiciones, infamias y desafios. 

Cuba proporcionaba, por vias complementarias, jugosas ganan- 
cias a la Standard Oil de Nueva Jersey. La Jersey compraba el petro- 
leo crudo a la Creole Petroleum, su filial en Venezuela, y lo refinaba y 
lo distribuia en la isla, todo a los precios que mejor le convenian para 
cada una de las etapas. En octubre de 1959, en plena efervescencia 
revolucionaria, el Departamento de Estado elevo una nota oficial a La 
Habana en la que expresaba su preocupacion por el futuro de las 
inversiones norteamericanas en Cuba: ya habian comenzado los bom- 
bardeos de los aviones «piratas» procedentes del norte, y las relacio- 
nes estaban tensas. En enero de 1960, Eisenhower anuncio la reduc- 
tion de la cuota cubana de azucar, y en febrero, Fidel Castro firmo un 
acuerdo comercial con la Union Sovietica para intercambiar azucar 
por petroleo y otros productos a precios buenos para Cuba. La Jer- 
sey, la Shell y la Texaco se negaron a refinar el petroleo sovietico: en 
julio, el gobierno cubano las intervino y las nacionalizo sin compen- 
sation alguna. 

Encabezadas por la Standard Oil de Nueva Jersey, las empresas 
comenzaron el bloqueo. A1 boicot del personal calificado se sumo el 
boicot de los repuestos esenciales para las maquinarias y el boicot de 
los fletes. El conflicto era una prueba de soberania 41 , y Cuba salio 
airosa. Dejo de ser, al mismo tiempo, una estrella en la constelacion 
de la bandera de los Estados Unidos y una pieza en el engranaje 
mundial de la Standard Oil. 


41 Michael Tanzer, The Political Economy of International Oil and the 
Underdeveloped Countries, Boston, 1969. 


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Las fuentes subterrAneas del poder 


Mexico habia sufrido, veinte anos antes, un embargo internacio- 
nal decretado por la Standard Oil de Nueva Jersey y la Royal Dutch 
Shell. Entre 1939 y 1942, el cartel dispuso el bloqueo de las exporta- 
ciones mexicanas de petroleo y de los abastecimientos necesarios 
para sus pozos y refinerias. El presidente Lazaro Cardenas habia na- 
cionalizado las empresas. Nelson Rockefeller, que en 1930 se habia 
graduado de economista escribiendo una tesis sobre las virtudes de 
su Standard Oil, viajo a Mexico para negociar un acuerdo, pero Car- 
denas no dio marcha atras. La Standard y la Shell, que se habian 
repartido el territorio mexicano atribuyendose la primera el norte y la 
segunda el sur, no solo se negaban a aceptar las resoluciones de la 
Suprema Corte en la aplicacion de las leyes laborales mexicanas, sino 
que ademas habian arrasado los yacimientos de la famosa Faja de 
Oro a una velocidad vertiginosa, y obligaban a los mexicanos a pagar, 
por su propio petroleo, precios mas altos que los que cobraban en 
Estados Unidos y en Europa por ese mismo petroleo 42 . En pocos 
meses, la fiebre exportadora habia agotado brutalmente muchos 
pozos que hubieran podido seguir produciendo durante treinta o 
cuarenta anos. «Habian quitado a Mexico -escribe O'Connor- sus 
depositos mas ricos, y solo le habian dejado una coleccion de refine- 
rias anticuadas, campos exhaustos, los pobrerios de la ciudad de 
Tampico y recuerdos amargos.» En menos de veinte anos, la produc- 
tion se habia reducido a una quinta parte. Mexico se quedo con una 
industria decrepita, orientada hacia la demanda extranjera, y con ca- 
torce mil obreros; los tecnicos se fueron, y hasta desaparecieron los 
medios de transporte. Cardenas convirtio la recuperation del petro- 
leo en una gran causa nacional, y salvo la crisis a fuerza de imagina- 
tion y de coraje. Pemex, Petroleos Mexicanos, la empresa creada en 
1938 para hacerse cargo de toda la production y el mercado, es hoy 
la mayor empresa no extranjera de toda America Latina. A costa de 
las ganancias que Pemex produjo, el gobierno mexicano pago abul- 
tadas indemnizaciones a las empresas, entre 1947 y 1962, pese a que, 

42 Harvey O'Connor, La crisis mundial del petroleo, Buenos Aires, 1963. Este 
fenomeno sigue siendo usual en varios paises. En Colombia, por ejemplo, 
donde el petroleo se exporta libremente y sin pagar impuestos, la refineria 
estatal compra a las companias extranjeras el petroleo colombiano con un 
recargo del 37 por 100 sobre el precio internacional, y lo tiene que pagar en 
dolares (Raul Alameda Ospina en la revista Esquina, Bogota, enero de 1968). 


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Eduardo Galeano 


como bien dice Jesus Silva Herzog, «Mexico no es el deudor de esas 
companias piratas, sino su acreedor legitimo». 43 En 1949, la Stan- 
dard Oil interpuso veto a un prestamo que los Estados Unidos iban a 
conceder a Pemex, y muchos anos despues, ya cerradas las heridas 
por obra de las generosas indemnizaciones, Pemex vivio una expe- 
riencia semejante ante el Banco Interamericano de Desarrollo. 

Uruguay fue el pais que creo la primera refineria estatal en Ame- 
rica Latina. La AN CAP, Administracion Nacional de Combustibles, 
Alcohol y Portland, habia nacido en 1931, y la refinacion y la venta 
de petroleo crudo figuraban entre sus funciones principales. Era la 
respuesta nacional a una larga historia de abusos del trust en el rio 
de la Plata. Paralelamente, el Estado contrato la compra de petroleo 
barato en la Union Sovietica. El cartel financio de inmediato una 
furiosa campana de desprestigio contra el ente industrial del Estado 
uruguayo y comenzo su tarea de extorsion y amenaza. Se afirmaba 
que el Uruguay no encontraria quien le vendiera las maquinarias y 
que se quedaria sin petroleo crudo, que el Estado era un pesimo 
administrador, y que no podia hacerse cargo de tan complicado 
negocio. El golpe palaciego de marzo de 1933 despedia cierto olor 
a petroleo: la dictadura de Gabriel Terra anulo el derecho de la 
AN CAP a monopolizar la importation de combustibles, y en enero 
de 1938 firmo los convenios secretos con el cartel, ominosos acuer- 
dos que fueron ignorados por el publico hasta un cuarto de siglo 
despues y que todavia estan en vigencia. De acuerdo con sus termi- 
nos, el pais esta obligado a comprar un cuarenta por ciento del 
petroleo crudo sin licitacion y donde lo indiquen la Standard Oil, la 
Shell, la Atlantic y la Texaco, a los precios que el cartel fija. Ademas, 
el Estado, que conserva el monopolio de la refinacion, paga todos 
los gastos de las empresas, incluyendo la propaganda, los salarios 
privilegiados y los lujosos muebles de sus oficinas 44 . Esso es progreso, 
canta la television, y el bombardeo de los avisos no cuesta a la Stan- 
dard Oil ni un solo centavo. El abogado del Banco de la Republica 

43 Jesus Silva Herzog, Historia de la expropiacion de las empresas petroleras, 
Mexico, 1964. 

44 Vivian Trias, Imperialismo y petroleo en el Uruguay, Montevideo, 1963.Vease 
tambien el discurso del diputado Enrique Erro en el diario de sesiones de la 
Camara de Representantes, num. 1211, tomo 577, Montevideo, 8 de sep- 
tiembre de 1966. 


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Las fuentes subterrAneas del poder 


tiene tambien a su cargo las relaciones publicas de la Standard Oil: 
el Estado le paga los dos sueldos. 

Alla por 1939, la refineria de la ANCAP levantaba, exitosa, sus 
torres llameantes: el ente habia sido mutilado gravemente a poco de 
nacer, como hemos visto, pero constituia todavia un ejemplo de de- 
safio victorioso ante las presiones del cartel. El jefe del Consejo Na- 
tional del Petroleo de Brasil, general Horta Barbosa, viajo a Montevi- 
deo y se entusiasmo con la experiencia: la refineria uruguaya habia 
pagado casi la totalidad de sus gastos de instalacion durante el primer 
ano de trabajo. Gracias a los esfuerzos del general Barbosa, sumados 
al fervor de otros militares nacionalistas, Petrobras, la empresa esta- 
tal brasilena, pudo iniciar sus operaciones en 1953 al grito de O petro- 
leo e nosso! Actualmente, Petrobras es la mayor empresa de Brasil 45 . 
Explora, extrae y refina el petroleo brasileno. Pero tambien Petrobras 
fue mutilada. El cartel le ha arrebatado dos grandes fuentes de ga- 
nancias: en primer lugar, la distribution de la gasolina, los aceites, el 
querosene y los diversos fluidos, un estupendo negocio que la Esso, la 
Shell y la Atlantic manejan por telefono sin mayores dificultades y 
con tan buen resultado que este es, despues de la industria automo- 
triz, el rubro mas fuerte de la inversion norteamericana en Brasil; en 
segundo lugar, la industria petroquimica, generoso manantial de be- 
neficios, que ha sido desnacionalizada, hace pocos anos, por la dicta- 
dura del mariscal Castelo Branco. Recientemente, el cartel desenca- 
deno una estrepitosa campana destinada a despojar a Petrobras del 
monopolio de la refinacion. Los defensores de Petrobras recuerdan 
que la iniciativa privada, que tenia el campo libre, no se habia ocupa- 
do del petroleo brasileno antes de 1953 46 , y procuran devolver a la 
fragil memoria del publico un episodio bien ilustrativo de la buena 
voluntad de los monopolios. En noviembre de 1960, en efecto, 
Petrobras encomendo a dos tecnicos brasilenos que encabezaran 
una revision general de los yacimientos sedimentarios del pais. Como 
resultado de sus informes, el pequeno estado nordestino de Sergipe 
paso a la vanguardia en la production de petroleo. Poco antes, en 

® Petrobras figura en el primer lugar en la lista de las quinientas mayores 
empresas, publicada por Conjuntura economica, vol. 24, num. 9, Rio de 
Janeiro, 1970. 

* Declaraciones del ingeniero Marcio Leite Cesarino, en Correio da Manhd, 
Rio de Janeiro, 28 de enero de 1967. 


209 


Eduardo Galeano 


agosto, el tecnico norteamericano Walter Link, que habia sido el 
principal geologo de la Standard Oil de Nueva Jersey, habia recibido 
del Estado brasileno medio millon de dolares por una montana de 
mapas y un extenso informe que tachaba de «inexpresiva» la espesu- 
ra sedimentaria de Sergipe: hasta entonces habia sido considerada de 
grado B, y Link la rebajo a grado C. Despues se supo que era de grado 
A 47 . Segun O'Connor, Link habia trabajado todo el tiempo como un 
agente de la Standard, de antemano resuelto a no encontrar petroleo 
para que Brasil continuara dependiendo de las importaciones de la 
filial de Rockefeller en Venezuela. 

Tambien en Argentina las empresas extranjeras y sus multiples 
ecos nativos sostienen siempre que el subsuelo contiene escaso pe- 
troleo, aunque las investigaciones de los tecnicos deYPF,Yacimientos 
Petroliferos Fiscales, han indicado con toda certidumbre que en cer- 
ca de la mitad del territorio nacional subyace el petroleo, y que tam- 
bien hay petroleo abundante en la vasta plataforma submarina de la 
costa atlantica. Cada vez que se pone de moda hablar de la pobreza 
del subsuelo argentino, el gobierno firma una nueva concesion en 
beneficio de alguno de los miembros del cartel. La empresa estatal, 
YPF, ha sido victima de un continuo y sistematico sabotaje, desde sus 
origenes hasta la fecha. La Argentina fue, hasta no hace muchos 
anos, uno de los ultimos escenarios historicos de la pugna 
interimperialista entre Inglaterra, en el desesperado ocaso, y los as- 
cendentes Estados Unidos. Los acuerdos del cartel no han impedido 
que la Shell y la Standard disputaran el petroleo de este pais por 
medios a veces violentos: hay una serie de elocuentes coincidencias 
en los golpes de Estado que se han sucedido todo a lo largo de los 
ultimos cuarenta anos. El Congreso argentino se disponia a votar la 
ley de nationalization del petroleo, el 6 de septiembre de 1930, cuan- 
do el caudillo nacionalista HipolitoYrigoyen fue derribado de la Pre- 
sidencia del pais por el cuartelazo de Jose Felix Uriburu. El gobierno 
de Ramon Castillo cayo en junio de 1943, cuando tenia a la firma un 
convenio que promovia la extraction del petroleo por los capitales 
norteamericanos. En septiembre de 1955, Juan Domingo Peron mar- 
cho al exilio cuando el Congreso estaba por aprobar una concesion a 


47 Correio da Manha publico un amplio extracto del documento en su edicion 
del 19 de febrero de 1967. 


210 


Las fuentes subterrAneas del poder 


la California Oil Co. Arturo Frondizi desencadeno varias y muy agu- 
das crisis militares, en las tres armas, al anunciar el llamado a licita- 
cion que ofrecfa todo el subsuelo del pais a las empresas interesadas 
en extraer petroleo: en agosto de 1959, la licitacion fue declarada 
desierta. Resucito en seguiday, en octubre de 1960, quedo sin efecto. 
Frondizi realizo varias concesiones en beneficio de las empresas nor- 
teamericanas del cartel, y los intereses britanicos -decisivos en la 
Marina y en el sector «colorado» del ejercito- no fueron ajenos a su 
caida en marzo de 1962. Arturo Illia anulo las concesiones y fue 
derribado en 1966; al ano siguiente, Juan Carlos Ongania promulgo 
una ley de hidrocarburos que favorecfa los intereses norteamerica- 
nos en la pugna interna. 

El petroleo no ha provocado solamente golpes de Estado en Ame- 
rica Latina. Tambien desencadeno una guerra, la del Chaco (1932- 
35), entre los dos pueblos mas pobres de America del Sur: «Guerra 
de los soldados desnudos», llamo Rene Zavaleta a la feroz matanza 
reciproca de Bolivia y Paraguay 48 . El 30 de mayo de 1934 el senador 
por Louisiana, Huey Long, sacudio a los Estados Unidos con un vio- 
lento discurso en el que denunciaba que la Standard Oil de Nueva 
Jersey habia provocado el conflicto y que financiaba al ejercito boli- 
viano para apoderarse, por su intermedio, del Chaco paraguayo, ne- 
cesario para tender un oleoducto desde Bolivia hacia el rfo y, ademas, 
presumiblemente rico en petroleo: «Estos criminales han ido alia y 
han alquilado sus asesinos» -afirmo 49 . Los paraguayos marchaban al 
matadero, por su parte, empujados por la Shell: a medida que avan- 
zaban hacia el norte, los soldados descubrian las perforaciones de la 
Standard en el escenario de la discordia. Era una disputa entre dos 
empresas, enemigas y a la vez socias dentro del cartel, pero no eran 
ellas quienes derramaban la sangre. Finalmente, Paraguay gano la 
guerra pero perdio la paz. Spruille Braden, notorio personero de la 
Standard Oil, presidio la comision de negociaciones que preservo 


48 Rene Zavaleta Mercado, Bolivia. El desarrollo de la conciencia nacional, Mon- 
tevideo, 1967. 

49 El senador Long no ahorro ningun adjetivo a la Standard Oil: la llamo 
criminal, malhechora, facinerosa, asesina domestica, asesina extranjera, conspi- 
radora international, hato de salteadores y ladrones rapaces, conjunto de vanda- 
los y ladrones. Reproducido en la revista Guarania, Buenos Aires, noviembre 
de 1934. 


211 


Eduardo Galeano 


para Bolivia, y para Rockefeller, varios miles de kilometres cuadrados 
que los paraguayos reivindicaban. 

Muy cerca del ultimo territorio de aquellas batallas estan los pozos 
de petroleo y los vastos yacimientos de gas natural que la Gulf Oil Co., 
la empresa de la familia Mellon, perdio en Bolivia en octubre de 1969. 
«Ha concluido para los bolivianos el tiempo del desprecio» -clamo el 
general Alfredo Ovando al anunciar la nationalization desde los bal- 
cones del Palacio Quemado. Quince dfas antes, cuando todavia no 
habfa tornado el poder, Ovando habia jurado que nacionalizarfa la 
Gulf, ante un grupo de intelectuales nacionalistas; habia redactado el 
decreto, lo habia firmado, lo habia guardado, sin fecha, en un sobre.Y 
cinco meses antes, en el Canadon del Arque, el helicoptero del general 
Rene Barrientos habia chocado contra los cables de telegrafo y se habia 
ido a pique. La imagination no hubiera sido capaz de inventar una 
muerte tan perfecta. El helicoptero era un regalo personal de la Gulf 
Oil Co.; el telegrafo pertenece, como se sabe, al Estado. Junto con 
Barrientos ardieron dos valijas llenas de dinero que el llevaba para 
repartir, billete por billete, entre los campesinos, y algunas metralletas 
que no bien prendieron fuego comenzaron a regar una lluvia de balas 
en torno del helicoptero incendiado, de tal modo que nadie pudo acer- 
carse a rescatar al dictador mientras se quemaba vivo. 

Ademas de decretar la nationalization, Ovando derogo el Codi- 
go del Petroleo, llamado Codigo Davenport en homenaje al abogado 
que lo habia redactado en ingles. Para la elaboration del Codigo, 
Bolivia habia obtenido, en 1956, un prestamo de los Estados Unidos; 
en cambio, el Eximbank, la banca privada de NuevaYork y el Banco 
Mundial habian respondido siempre con la negativa a las solicitudes 
de credito para el desarrollo deYPFB, la empresa petrolera del Esta- 
do. El gobierno norteamericano hacia siempre suya la causa de las 
corporaciones petroleras privadas 50 . En funcion del codigo, la Gulf 


50 Los ejemplos abundan en la historia, reciente o lejana. Irving Florman, 
embajador de los Estados Unidos en Bolivia, informaba a Donald Dawson, 
de la Casa Blanca, el 28 de diciembre de 1950: «Desde que he llegado aqui, 
he trabajado diligentemente en el proyecto de abrir ampliamente la indus- 
tria petrolera de Bolivia a la penetracion de la empresa privada norteameri- 
cana, y ayudar a nuestro programa de defensa nacional en vasta escata».Y 
tambien: «Sabia que a usted le interesaria escuchar que la industria petrolera 
de Bolivia y esta tierra entera estan ahora bien abiertas a la libre iniciativa 


212 


Las fuentes subterrAneas del poder 


recibio, entonces, por un plazo de cuarenta anos, la concesion de los 
campos mas ricos en petroleo de todo el pals. El codigo fijaba una 
ridicula participation del Estado en las utilidades de las empresas: por 
muchos anos, apenas un once por ciento. El Estado se hada socio en 
los gastos del concesionario, pero no tenia ningun control sobre esos 
gastos, y se llego a la situation extrema en materia de ofrendas: todos 
los riesgos eran para YPFB, y ninguno para la Gulf. En la Carta de 
intenciones firmada por la Gulf a fines de 1966, durante la dictadura 
de Barrientos, se establecio, en efecto, que en las operaciones con- 
juntas con YPFB, la Gulf recobrarfa el total de sus capitales invertidos 
en la exploration de un area, si no encontraba petroleo. Si el petroleo 
aparecia, los gastos serian recuperados a traves de la explotacion 
posterior, pero ya de entrada serian cargados al pasivo de la empresa 
estatal. Y la Gulf fijaria esos gastos segun su paladar 51 . En esa misma 
Carta de intenciones, la Gulf se atribuyo tambien, con toda tranquili- 
dad, la propiedad de los yacimientos de gas, que no se le habian 
concedido nunca. El subsuelo de Bolivia contiene mucho mas gas que 
petroleo. El general Barrientos hizo un gesto de distraction: resulto 
suficiente. Un simple pase de manos para decidir el destino de la 
principal reserva de energfa de Bolivia. Pero la funcion no habia ter- 
minado. 

Un ano antes de que el general Alfredo Ovando expropiara la 
Gulf en Bolivia, otro general nacionalista, Juan Velasco Alvarado, ha- 
bfa estatizado los yacimientos y la refineria de la International 
Petroleum Co., filial de la Standard Oil de Nueva Jersey, en Peru. 
Velasco habia tornado el poder a la cabeza de una junta militar, y en la 
cresta de la ola de un gran escandalo politico: el gobierno de Fernan- 
do Belaunde Terry habia perdido la pagina final del convenio de Tala- 
ra, suscrito entre el Estado y la IPC. Esa pagina misteriosamente eva- 


norteamericana. Bolivia es, por lo tanto, el primer pais del mundo que ha 
hecho una desnacionalizacion, o una nationalization a la inversa, y yo me 
siento orgulloso de haber sido capaz de cumplir esta tarea para mi pais y la 
administrations. La copia fotostatica de esta carta, extraida de la biblioteca 
de Harry Truman, fue reproducida por NACLA Newsletter, Nueva York, 
febrero de 1969. 

51 Marcelo Quiroga Santa Cruz, interpelarion del 11 y 12 de octubre de 1966 
en la Camara de Diputados, en la Revista juridica, edition extraordinaria, 
Cochabamba, 1967. 


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Eduardo Galeano 


porada, la pagina once, contema la garantia del precio minimo que la 
empresa norteamericana debia pagar por el petroleo crudo nacional 
en su refineria. El escandalo no terminaba alii. A1 mismo tiempo, se 
habia revelado que la subsidiaria de la Standard habia estafado a Peru 
en mas de mil millones de dolares, a lo largo de medio siglo, a traves 
de los impuestos y las regalias que habia eludido y de otras variadas 
formas del fraude y la corruption. El director de la IPC se habia 
entrevistado con el presidente Belaunde en sesenta ocasiones antes 
de llegar al acuerdo que provoco el alzamiento militar; durante dos 
anos, mientras las negociaciones con la empresa avanzaban, se rom- 
pian y comenzaban de nuevo, el Departamento de Estado habia sus- 
pendido todo tipo de ayuda a Peru 52 .Virtualmente no quedo tiempo 
para reanudar la ayuda, porque la claudication sello la suerte del 
Presidente acosado. Cuando la empresa de Rockefeller presento su 
protesta ante la Corte judicial peruana, la gente arrojo moneditas a 
los rostros de sus abogados. 

America Latina es una caja de sorpresas; no se agota nunca la 
capacidad de asombro de esta region torturada del mundo. En los 
Andes, el nacionalismo militar ha resurgido con irnpetu, como un 
rio subterraneo largamente escondido. Los mismos generales que 
hoy estan llevando adelante, en un proceso contradictorio, una po- 
litica de reforma y de afirmacion patriotica, habian aniquilado poco 
antes a los guerrilleros. Muchas de las banderas de los caidos han 
sido recogidas, asi, por sus propios vencedores. Los militares pe- 
ruanos habian regado con napalm algunas zonas guerrilleras, en 
1965, y habia sido la International Petroleum Co., filial de la Stan- 
dard Oil de Nueva Jersey, quien les habia proporcionado la gasolina 
y el know-how para que elaboraran las bombas en la base aerea de 
Las Palmas, cerca de Lima 53 . 


52 Cuando el escandalo estallo, la embajada de los Estados Unidos no guardo 
un prudente silencio. Uno de sus funcionarios llego a afirmar que no existia 
ningun original del contrato de Talara. (Richard N. Goodwin, «E1 conflict® 
con la IPC: Carta de Peru», reproducido de The New Yorker por Comercio 
exterior, Mexico, julio de 1969.) 

53 Georgie Anne Geyer, Seized U. S. Oil Firm Made Napalm, en el New York 
Post, 7 de abril de 1969. 


214 


Las fuentes subterrAneas del poder 


El lago de Maracaibo en el buche 

DE LOS GRANDES BUITRES DE METAL 

Aunque su participation en el mercado mundial se ha reducido a la 
mitad en los anos sesenta, Venezuela es todavia, en 1970, el mayor 
exportador de petroleo. De Venezuela proviene casi la mitad de las 
ganancias que los capitales norteamericanos sustraen a toda Ameri- 
ca Latina. Este es uno de los paises mas ricos del planeta y, tambien, 
uno de los mas pobres y uno de los mas violentos. Ostenta el ingreso 
per capita mas alto de America Latina, y posee la red de carreteras 
mas completa y ultramoderna; en proportion a la cantidad de habi- 
tantes, ninguna otra nation del mundo bebe tanto whisky escoces. 
Las reservas de petroleo, gas y hierro que su subsuelo ofrece a la 
explotacion inmediata podrian multiplicar por diez la riqueza de cada 
uno de los venezolanos; en sus vastas tierras virgenes podria caber, 
entera, la poblacion de Alemania o Inglaterra. Los taladros han ex- 
traido, en medio siglo, una renta petrolera tan fabulosa que duplica 
los recursos del Plan Marshall para la reconstruction de Europa; 
desde que el primer pozo de petroleo revento a torrentes, la pobla- 
cion se ha multiplicado por tres y el presupuesto nacional por cien, 
pero buena parte de la poblacion, que disputa las sobras de la minoria 
dominante, no se alimenta mejor que en la epoca en que el pais de- 
pendia del cacao y del cafe 54 . Caracas, la capital, crecio siete veces en 
treinta anos; la ciudad patriarcal de frescos patios, plaza mayor y 
catedral silenciosa se ha erizado de rascacielos en la misma medida 


54 Para la redaction de este capitulo, el autor ha utilizado, ademas de las obras 
ya citadas de Harvey O'Connor y Francisco Mieres, los libros siguientes: 
Orlando Araujo, Operation Puerto Rico sobre Venezuela, Caracas, 1967; Fe- 
derico Brito, Venezuela siglo XX, La Habana, 1967; M. A. Falcon Urbano, 
Desarrollo e industrialization de Venezuela, Caracas, 1969; Elena Hochman, 
Hector Mujica y otros, Venezuela 1°, Caracas, 1963; William Krehm, Demo- 
cracia y dramas en el Caribe, Buenos Aires, 1959; los ensayos de D. F. Maza 
Zavala, Salvador de la Plaza, Pedro Esteban Mejia y Leonardo Montiel 
Ortega en el volumen citado en la nota 27; Rodolfo Quintero, La cultura del 
petroleo, Caracas, 1968; Domingo Alberto Rangel, El proceso del capitalismo 
contempordneo en Venezuela, Caracas, 1968; Arturo Uslar Pietri, ^ Tiene un 
porvenir la juventud venezolana?, en Cuademos Americanos, Mexico, marzo- 
abril de 1968; y Naciones Unidas-CEPAL, Estudio econdmico de America 
Latina, 1969, Nueva York-Santiago de Chile, 1970. 


215 


Eduardo Galeano 


en que han brotado las torres de petroleo en el lago de Maracaibo. 
Ahora, es una pesadilla de aire acondicionado, supersonicay estrepi- 
tosa, un centra de la cultura del petroleo que prefiere el consumo a la 
creation y que multiplica las necesidades artificiales para ocultar las 
reales. Caracas ama los productos sinteticos y los alimentos enlata- 
dos; no camina nunca, solo se moviliza en automovil, y ha envenena- 
do con los gases de los motores el limpio aire del valle; a Caracas le 
cuesta dormir, porque no puede apagar la ansiedad de ganar, y com- 
prar, consumir y gastar, apoderarse de todo. En las laderas de los 
cerros, mas de medio millon de olvidados contempla, desde sus cho- 
zas armadas de basura, el derroche ajeno. Relampaguean los millares 
y millares de automoviles ultimo modelo por las avenidas de la dora- 
da capital. En visperas de las fiestas, los barcos llegan al puerto de La 
Guaira atiborrados de champana francesa, whisky de Escocia y bos- 
ques de pinos de Navidad que vienen del Canada, mientras la rnitad 
de los ninos y los jovenes de Venezuela quedan todavia, en 1970, 
segun los censos, fuera de las aulas de ensenanza. 

Tres millones y medio de barriles de petroleo produce Venezuela 
cada dia para poner en movimiento la maquinaria industrial del mundo 
capitalista, pero las diversas filiales de la Standard Oil, la Shell, la Gulf 
y la Texaco no explotan las cuatro quintas partes de sus concesiones, 
que siguen siendo reservas invictas, y mas de la mitad del valor de las 
exportaciones no vuelve nunca al pais. Los folletos de propaganda de 
la Creole (Standard Oil) exaltan la filantropia de la corporation en 
Venezuela, en los mismos terminos en que proclamaba virtudes, a 
mediados del siglo xvm, la Real Compania Guipuzcoana; las ganan- 
cias arrancadas a esta gran vaca lechera solo resultan comparables, 
en proportion al capital invertido, con las que en el pasado obtenian 
los mercaderes de esclavos o los corsarios. Ningun pais ha producido 
tanto al capitalismo mundial en tan poco tiempo: Venezuela ha drenado 
una riqueza que, segun Rangel, excede a la que los espanoles usurpa- 
ron a Potosi o los ingleses a la India. La primera Convention National 
de Economistas revelo que las ganancias reales de las empresas pe- 
troleras en Venezuela habian ascendido, en 1961, al 38 por ciento, y 
en 1962 al 48 por ciento, aunque las tasas de beneficio que las em- 
presas denunciaban en sus balances eran del 15 y el 17 por ciento 
respectivamente. La diferencia corre por cuenta de la magia de la 
contabilidad y las transferencias ocultas. En la complicada relojeria 


216 


Las fuentes subterrAneas del poder 


del negocio petrolero, por lo demas, con sus multiples y simultaneos 
sistemas de precios, resulta muy dificil estimar el volumen de las 
ganancias que se ocultan detras de la baja artificial de la cotizacion 
del petroleo crudo, que desde el pozo a la bomba de gasolina circula 
siempre por las mismas venas, y detras del alza artificial de los gastos 
de production, donde se computan sueldos de fabula y muy inflados 
costos de propaganda. Lo cierto es que, segun las cifras oficiales, en 
la ultima decada Venezuela no ha registrado el ingreso de nuevas 
inversiones del exterior, sino, por el contrario, una sistematica 
desinversion. Venezuela sufre la sangria de mas de setecientos millo- 
nes de dolares anuales, convictos y confesos como «rentas del capital 
extranjero». Las unicas inversiones nuevas provienen de las utilida- 
des que el propio pais proporciona. Mientras tanto, los costos de 
extraction del petroleo van bajando en linea vertical, porque cada vez 
las empresas ocupan menos mano de obra. Solo entre 1959 y 1962 
se redujo en mas de diez mil la cantidad de obreros: quedaron poco 
mas de treinta mil en actividad, y a fines de 1970 ya el petroleo ocupa 
nada mas que veintitres mil trabajadores. La production, en cambio, 
ha crecido mucho en esta ultima decada. 

Como consecuencia de la desocupacion creciente, se agudizo la 
crisis de los campamentos petroleros del lago de Maracaibo. El lago 
es un bosque de torres. Dentro de las armazones de hierros cruza- 
dos, el implacable cabeceo de los balancines genera, desde hace me- 
dio siglo, toda la opulencia y toda la miseria de Venezuela. Junto a los 
balancines arden los mechurrios, quemando impunemente el gas 
natural que el pais se da el lujo de regalar a la atmosfera. Se encuen- 
tran balancines hasta en los fondos de las casas y en las esquinas de las 
calles de las ciudades que brotaron a chorros, como el petroleo, en las 
costas del lago: alii el petroleo tine de negro las calles y las ropas, los 
alimentos y las paredes, y hasta las profesionales del amor llevan 
apodos petroleros, tales como «LaTuberia» o «La Cuatro Valvulas», 
«La Cabria» o «La Remolcadora». Los precios de la vestimenta y la 
comida son, aqui, mas altos que en Caracas. Estas aldeas modernas, 
tristes de nacimiento pero a la vez aceleradas por la alegria del dinero 
facil, han descubierto ya que no tienen destino. Cuando se mueren 
los pozos, la supervivencia se convierte en materia de milagro: que- 
dan los esqueletos de las casas, las aguas aceitosas de veneno matan- 
do peces y lamiendo las zonas abandonadas. La desgracia acomete 


217 


Eduardo Galeano 


tambien a las ciudades que viven de la explotacion de los pozos en 
actividad, por los despidos en masa y la mecanizacion creciente. «Por 
aqui el petroleo nos paso por encima», deda un poblador de Lagunillas 
en 1966. Cabimas, que durante medio siglo fue la mayor fuente de 
petroleo de Venezuela, y que tanta prosperidad ha regalado a Caracas 
y al mundo, no tiene ni siquiera cloacas. Cuenta apenas con un par de 
avenidas asfaltadas. 

La euforia se habia desatado largos anos atras. Hacia 1917, el 
petroleo coexistia ya, en Venezuela, con los latifundios tradicionales, 
los inmensos campos despoblados y de tierras ociosas, donde los 
hacendados vigilaban el rendimiento de su fuerza de trabajo azotan- 
do a los peones o enterrandolos vivos hasta la cintura. A fines de 
1922, revento el pozo de La Rosa, que chorreaba cien mil barriles por 
dfa, y se desato la borrasca petrolera. Brotaron los taladros y las cabrias 
en el lago de Maracaibo, subitamente invadido por los aparatos ex- 
tranos y los hombres con cascos de corcho; los campesinos afluian y 
se instalaban sobre los suelos hirvientes, entre tablones y latas de 
aceite, para ofrecer sus brazos al petroleo. Los acentos de Oklahoma 
yTexas resonaban por primera vez en los llanos y en la selva, hasta en 
las mas escondidas comarcas. Setenta y tres empresas surgieron en 
un santiamen. El rey del carnaval de las concesiones era el dictador 
Juan Vicente Gomez, un ganadero de los Andes que ocupo sus vein- 
tisiete anos de gobierno (1908-35) haciendo hijosynegocios. Mien- 
tras los torrentes negros nacian a borbotones, Gomez extraia accio- 
nes petroleras de sus bolsillos repletos, y con ellas recompensaba a 
sus amigos, a sus parientes y a sus cortesanos, al medico que le cus- 
todiaba la prostata y a los generales que le custodiaban las espaldas, a 
los poetas que cantaban su gloria y al arzobispo que le otorgaba 
permisos especiales para comer carne los viernes santos. Las grandes 
potencias cubrian el pecho de Gomez con lustrosas condecoracio- 
nes: era preciso alimentar los automoviles que invadian los caminos 
del mundo. Los favoritos del dictador vendian las concesiones a la 
Shell o a la Standard Oil o a la Gulf; el trafico de influencias y de 
sobornos desato la especulacion y el hambre de subsuelos. Las co- 
munidades indigenas fueron despojadas de sus tierras y muchas fa- 
milias de agricultores perdieron, por las buenas o por las malas, sus 
propiedades. La ley petrolera de 1922 fue redactada por los repre- 
sentantes de tres firmas de los Estados Unidos. Los campos de petro- 


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Las fuentes subterrAneas del poder 


leo estaban cercados y tenian policia propia. Se prohibia la entrada a 
quienes no portaran la ficha de enrolamiento de las empresas; estaba 
vedado hasta el transito por las carreteras que conducian el petroleo 
a los puertos. Cuando Gomez murio, en 1935, los obreros petroleros 
cortaron las alambradas de puas que rodeaban los campamentos y se 
declararon en huelga. 

En 1948, con la caida del gobierno de Romulo Gallegos, se cerro 
el ciclo reformista inaugurado tres anos antes, y los militares victo- 
riosos rapidamente redujeron la participation del Estado sobre el 
petroleo extrafdo por las filiales del cartel. La rebaja de impuestos se 
tradujo, en 1954, en mas de trescientos millones de dolares de bene- 
ficios adicionales para la Standard Oil. En 1953, un hombre de nego- 
cios de los Estados Unidos habia declarado en Caracas: «Aqui, usted 
tiene la libertad de hacer con su dinero lo que le plazca; para mi, esa 
libertad vale mas que todas las libertades politicas y civiles juntas». 55 
Cuando el dictador Marcos Perez Jimenez fue derribado en 1958, 
Venezuela era un vasto pozo petrolero rodeado de carceles y cama- 
ras de torturas, que importaba todo desde los Estados Unidos: los 
automoviles y las heladeras, la leche condensada, los huevos, las le- 
chugas, las leyes y los decretos. La mayor de las empresas de 
Rockefeller, la Creole, habia declarado en 1957 utilidades que llega- 
ban casi a la mitad de sus inversiones totales. La junta revolucionaria 
de gobierno elevo el impuesto a la renta de las empresas mayores, de 
un 25 a un 45 por ciento. En represalia, el cartel dispuso la inmediata 
caida del precio del petroleo venezolano y fue entonces cuando co- 
menzo a despedir en masa a los obreros. Tan abajo se vino el precio, 
que a pesar del aumento de los impuestos y del mayor volumen de 
petroleo exportado, en 1958 el Estado recaudo sesenta millones de 
dolares menos que en el ano anterior. 

Los gobiernos siguientes no nacionalizaron la industria petrolera, 
pero tampoco han otorgado, hasta 1970, nuevas concesiones a las 
empresas extranjeras para la extraction de oro negro. Mientras tan- 
to, el cartel acelero la production de sus yacimientos del Cercano 
Oriente y Canada; en Venezuela ha cesado virtualmente la prospec- 
cion de nuevos pozos y la exportation esta paralizada. La politica de 
negar nuevas concesiones perdio sentido en la medida en que la Cor- 

55 Time, edition para America Latina, 11 de septiembre de 1953. 


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Eduardo Galeano 


poracionVenezolana del Petroleo, el organismo estatal, no asumio la 
responsabilidad vacante. La Corporation se ha limitado, en cambio a 
perforar unos pocos pozos aquf y alia, confirmando que su funcion 
no es otra que la que le habfa adjudicado el presidente Romulo 
Betancourt: «No alcanzar una dimension de gran empresa, sino ser- 
vir de intermediario para las negociaciones en la nueva formula de 
concesiones». La nueva formula no se puso en practica, aunque se la 
anuncio varias veces. 

Mientras tanto, el fuerte impulso industrializador que habfa co- 
brado cuerpo y fuerza desde hacfa dos decadas muestra ya visibles 
sfntomas de agotamiento, y vive una impotencia muy conocida en 
America Latina: el mercado interno, limitado por la pobreza de las 
mayorfas, no es capaz de sustentar el desarrollo manufacturero mas 
alia de ciertos limites. La reforma agraria, por otra parte, inaugurada 
por el gobierno de Action Democratica, se ha quedado a menos de la 
mitad del camino que se proponfa, en las promesas de sus creadores, 
recorrer. Venezuela compra al extranjero, y sobre todo a Estados Uni- 
dos, buena parte de los alimentos que consume. El plato national, por 
ejemplo, que es el frijol negro, llega en grandes cantidades desde el 
norte, en bolsas que lucen la palabra «beans». 

Salvador Garmendia, el novelista que reinvento el infierno prefa- 
bricado de toda esta cultura de conquista, la cultura del petroleo, me 
escribfa en una carta, a mediados del '69: «^Has visto un balancfn, el 
aparato que extrae el petroleo crudo? Tiene la forma de un gran 
pajaro negro cuya cabeza puntiaguda sube y baja pesadamente, dfa y 
noche, sin detenerse un segundo: es el unico buitre que no come 
mierda. <;Que pasara cuando oigamos el ruido caracterfstico del 
sorbedor al acabarse el lfquido? La obertura grotesca ya empieza a 
escucharse en el lago de Maracaibo, donde de la noche a la manana 
brotaron pueblos fabulosos con cinematografos, supermercados, 
dancings , hervideros de putas y garitos, donde el dinero no tenfa 
valor. Hace poco hice un recorrido por ahf y sentf una garra en el 
estomago. El olor a muerto y a chatarra es mas fuerte que el del 
aceite. Los pueblos estan semidesiertos, carcomidos, todos ulcera- 
dos por la ruina, las calles enlodadas, las tiendas en escombros. Un 
antiguo buzo de las empresas se sumerge a diario, armado de una 
segueta, para cortar trozos de tuberfas abandonadasy venderlas como 
hierro viejo. La gente empieza a hablar de las compamas como quien 


220 


Las fuentes subterrAneas del poder 


evoca una fabula dorada. Se vive de un pasado mitico y funambulesco 
de fortunas derrochadas en un golpe de dados y borracheras de siete 
dfas. Entre tanto, los balancines siguen cabeceando y la lluvia de do- 
lares cae en Miraflores, el palacio de gobierno, para transformarse en 
autopistas y demas monstruos de cemento armado. Un setenta por 
ciento del pais vive marginado de todo. En las ciudades prospera una 
atolondrada clase media con altos sueldos, que se atiborra de objetos 
inservibles, vive aturdida por la publicidad y profesa la imbecilidad y 
el mal gusto en forma estridente. Hace poco el gobierno anuncio con 
gran estruendo que habia exterminado el analfabetismo. Resultado: 
en la pasada fiesta electoral, el censo de inscritos arrojo un millon de 
analfabetos entre los dieciocho y los cincuenta anos de edad». 


221 



Segunda parte 

El desarrollo es un viaje 
con mAs naufragos que navegantes 



Historia de la muerte temprana 


Los BARCOS BRITANICOS DE GUERRA SALUDABAN 
LA INDEPENDENCLA DESDE EL RlO 

En 1823, George Canning, cerebro del Imperio britanico, estaba ce- 
lebrando sus triunfos universales. El encargado de negocios de Fran- 
cia tuvo que soportar la humiliation de este brindis: «Vuestra sea la 
gloria del triunfo, seguida por el desastre y la ruina; nuestro sea el 
trafico sin gloria de la industria y la prosperidad siempre creciente... 
La edad de la caballeria ha pasado; y la ha sucedido una edad de 
economistas y calculadores». Londres vivid el principio de una larga 
fiesta; Napoleon habia sido definitivamente derrotado algunos anos 
atras, y la era de la Pax Britannica se abrfa sobre el mundo. En Ame- 
rica Latina, la independencia habfa remachado a perpetuidad el po- 
der de los duenos de la tierra y de los comerciantes enriquecidos, en 
los puertos, a costa de la anticipada ruina de los pafses nacientes. Las 
antiguas colonias espanolas, y tambien Brasil, eran mercados avidos 
para los tejidos ingleses y las libras esterlinas al tanto por ciento. 
Canning no se equivocaba al escribir, en 1824: «La cosa esta hecha; el 
clavo esta puesto, Hispanoamerica es libre; y si nosotros no 
desgobernamos tristemente nuestros asuntos, es inglesa» x . 

La maquina de vapor, el telar mecanico y el perfeccionamiento de 
la maquina de tejer habian hecho madurar vertiginosamente la revo- 
lution industrial en Inglaterra. Se multiplicaban las fabricas y los ban- 
cos; los motores de combustion interna habian modernizado la na- 
vegacion y muchos grandes buques navegaban hacia los cuatro pun- 
tos cardinales universalizando la expansion industrial inglesa. La eco- 


1 William W. Kaufmann, La poh'tica britdnica y la independencia de la America 
Latina (1804-1828), Caracas, 1963. 


225 


Eduardo Galeano 


nomi'a britanica pagaba con tejidos de algodon los cueros del no de la 
Plata, el guano y el nitrato de Peru, el cobre de Chile, el azucar de 
Cuba, el cafe de Brasil. Las exportaciones industriales, los fletes, los 
seguros, los intereses de los prestamos y las utilidades de las inversio- 
nes alimentarian, a lo largo de todo el siglo xix, la pujante prosperidad 
de Inglaterra. En realidad, antes de las guerras de independencia, ya 
los ingleses controlaban buena parte del comercio legal entre Espana 
y sus colonias, y habian arrojado a las costas de America Latina un 
caudaloso y persistente flujo de mercaderias de contrabando. El tra- 
fico de esclavos brindaba una pantalla eficaz para el comercio clan- 
destine, aunque al fin y al cabo tambien las aduanas registraban, en 
toda America Latina, una abrumadora mayoria de productos que no 
provenian de Espana. El monopolio espanol no habia existido, en los 
hechos, nunca: «... la colonia ya estaba perdida para la metropoli 
mucho antes de 1810, y la revolution no represento mas que un 
reconocimiento politico de semejante estado de cosas». 2 

Las tropas britanicas habian conquistado Trinidad, en el Caribe, al 
precio de una sola baja, pero el comandante de la expedition, sir 
Ralph Abercromby, estaba convencido de que no serian faciles otras 
conquistas militares en la America hispanica. Poco despues, fracasa- 
ron las invasiones inglesas en el rio de la Plata. La derrota dio fuerza 
a la opinion de Abercromby sobre la ineficacia de las expediciones 
armadas y el turno historico de los diplomaticos, los mercaderes y los 
banqueros: un nuevo orden liberal en las colonias espanolas ofrecerfa 
a Gran Bretana la oportunidad de abarcar las nueve decimas partes 
del comercio de la America espanola. 3 La fiebre de la independencia 
hervia en tierras hispanoamericanas. A partir de 1810, Londres apli- 
co una politica zigzagueante y duplice, cuyas fluctuaciones obede- 
cieron a la necesidad de favorecer el comercio ingles, impedir que 
America Latina pudiera caer en manos norteamericanas o francesas, 
y prevenir una posible infection de jacobinismo en los nuevos paises 
que nacian a la libertad. 

Cuando se constituyo la junta revolucionaria en Buenos Aires, el 
25 de mayo de 1810, una salva de canonazos de los buques britanicos 


2 Manfred Kossok, El virreinato del Rio de la Plata. Su estructura economico- 
social, Buenos Aires, 1959. 

3 H. S. Ferns, Gran Bretana y Argentina en el siglo xix, Buenos Aires, 1966. 


226 


Historia de la muerte temprana 


de guerra la saludo desde el rio. El capitan del barco Mutine pronun- 
cio, en nombre de Su Majestad, un inflamado discurso: el jubilo inva- 
dia los corazones britanicos. Buenos Aires demoro apenas tres dias 
en eliminar ciertas prohibiciones que dificultaban el comercio con 
extranjeros; doce dias despues, redujo del 50 por ciento al 7,5 por 
ciento los impuestos que gravaban las ventas al exterior de los cueros 
y el sebo. Habian pasado seis semanas desde el 25 de mayo cuando se 
dejo sin efecto la prohibition de exportar el oro y la plata en mone- 
das, de modo que pudieran fluir a Londres sin inconvenientes. En 
septiembre de 1811, un triunvirato reemplazo a la junta como auto- 
ridad gobernante: fueron nuevamente reducidos, y en algunos casos 
abolidos, los impuestos a la exportation y a la importation. A partir 
de 1813, cuando la Asamblea se declare autoridad soberana, los co- 
merciantes extranjeros quedaron exonerados de la obligation de ven- 
der sus mercaderias a traves de los comerciantes nativos: «E1 comer- 
cio se hizo en verdad libre». 4 Ya en 1812, algunos comerciantes brita- 
nicos comunicaban al Foreign Office: «Hemos logrado... reemplazar 
con exito los tejidos alemanes y franceses». Habian reemplazado, 
tambien, la production de los tejedores argentinos, estrangulados 
por el puerto librecambista, y el mismo proceso se registro, con va- 
riantes, en otras regiones de America Latina. 

De Yorkshire y Lancashire, de los Cheviots y Gales, brotaban sin 
cesar articulos de algodon y de lana, de hierro y de cuero, de madera 
y porcelana. Los telares de Manchester, las ferreterias de Sheffield, 
las alfarerias de Worcester y Staffordshire, inundaron los mercados 
latinoamericanos. El comercio libre enriquetia a los puertos que vivian 
de la exportation y elevaba a los cielos el nivel de despilfarro de las 
oligarqmas ansiosas por disfrutar de todo el lujo que el mundo ofretia, 
pero arruinaba las incipientes manufacturas locales y frustraba la ex- 
pansion del mercado intemo. Las industrias domesticas, precarias y de 
muy bajo nivel tecnico, habian surgido en el mundo colonial a pesar 
de las prohibiciones de la metropoli y conocieron un auge, en vispe- 
ras de la independencia, como consecuencia del aflojamiento de los 
lazos opresores de Espanay de las dificultades de abastecimiento que 
la guerra europea provoco. En los primeros anos del siglo xix, los 
talleres estaban resucitando, despues de los mortiferos efectos de la 


4 Ibid. 


227 


Eduardo Galeano 


disposition que el rey habia adoptado, en 1778, para autorizar el 
comercio libre entre los puertos de Espana y America. Un alud de 
mercaderias extranjeras habia aplastado las manufacturas textiles y la 
production colonial de alfarerfa y objetos de metal, y los artesanos no 
contaron con muchos anos para reponerse del golpe: la independen- 
cia abrio del todo las puertas a la libre competencia de la industria ya 
desarrollada en Europa. Los vaivenes posteriores en las poltticas adua- 
neras de los gobiemos de la independence generarian sucesivas muer- 
tes y despertares de las manufacturas criollas, sin la posibilidad de un 
desarrollo sostenido en el tiempo. 


Las dimensiones del infanticidio industrial 

Cuando nacia el siglo xix, Alexander von Humboldt calculo el 
valor de la production manufacturera de Mexico en unos siete u 
ocho millones de pesos, de los que la mayor parte correspondia a los 
obrajes textiles. Los talleres especializados elaboraban panos, telas 
de algodon y lienzos; mas de doscientos telares ocupaban, en 
Queretaro, a mil quinientos obreros, y en Puebla trabajaban mil dos- 
cientos tejedores de algodon 5 . En Peru, los toscos productos de la 
colonia no alcanzaron nunca la perfection de los tejidos indigenas 
anteriores a la llegada de Pizarro, «pero su importancia economica 
fue, en cambio, muy grande» 6 . La industria reposaba sobre el trabajo 
forzado de los indios, encarcelados en los talleres desde antes que 
aclarara el dia hasta muy entrada la noche. La independencia aniquilo 
el precario desarrollo alcanzado. En Ayacucho, Cacamorsa, Tarma, 
los obrajes eran de magnitud considerable. El pueblo entero de 
Pacaicasa, hoy muerto, «formaba un solo y vasto establecimiento de 
telares con mas de mil obreros», dice Romero en su obra; Paucarcolla, 
que abasteda de frazadas de lana una region muy vasta, esta desapa- 
reciendo «y actualmente no existe alii ni una sola fabrica» 7 . En Chile, 
una de las mas apartadas posesiones espanolas, el aislamiento favo- 


5 Alexander von Humboldt, Ensayo sobre el reino de la Nueva Espana, Mexico, 
1944. 

6 Emilio Romero, Etistoria economica del Peru, Buenos Aires, 1949. 

7 Ibid. 


228 


Historia de la muerte temprana 


redo el desarrollo de una actividad industrial incipiente desde los 
albores mismos de la vida colonial. Habia hilanderias, tejedurias, 
curtiembres; las jarcias chilenas proveian a todos los navios del Mar 
del Sur; se fabricaban articulos de metal, desde alambiques y canones 
hasta alhajas, vajilla finay relojes; se construian embarcaciones y ve- 
hiculos 8 . Tambien en Brasil los obrajes textiles y metalurgicos, que 
venian ensayando, desde el siglo xviii, sus modestos primeros pasos, 
fueron arrasados por las importaciones extranjeras. Ambas activida- 
des manufactureras habian conseguido prosperar en medida consi- 
derable a pesar de los obstaculos impuestos por el pacto colonial con 
Lisboa, pero desde 1807, la monarquia portuguesa, establecida en 
Rio de Janeiro, ya no era mas que un juguete en manos britanicas, y el 
poder de Londres tenia otra fuerza. «Hasta la apertura de los puertos, 
las deficiencias del comercio portugues habian obrado como barrera 
protectora de una pequena industria local -dice Caio Prado Junior-; 
pobre industria artesana, es verdad, pero asimismo suficiente para 
satisfacer una parte del consumo interno. Esta pequena industria no 
podra sobrevivir a la libre competencia extranjera, aun en los mas 
insignificantes productos.» 9 

Bolivia era el centro textil mas importante del virreinato rioplaten- 
se. En Cochabamba habia, al frlo del siglo, ochenta mil personas dedi- 
cadas a la fabrication de lienzos de algodon, panos y manteles, segun el 
testimonio del intendente Francisco de Viedma. En Oruro y La Paz 
tambien habian surgido obrajes que, junto con los de Cochabamba, 
brindaban mantas, ponchos y bayetas muy resistentes a la poblacion, 
las tropas de linea del ejercito y las guamiciones de frontera. Desde 
Mojos, Chiquitos y Guarayos provenian finisimas telas de lino y de 
algodon, sombreros de paja, vicuna o carnero y cigarros de hoja. «To- 
das estas industrias han desaparecido ante la competencia de articulos 
similares extranjeros...», comprobaba, sin mayor tristeza, un volumen 
dedicado a Bolivia en el primer centenario de su independence 10 . 

El litoral de Argentina era la region mas atrasada y menos pobla- 
da del pais, antes de que la independencia trasladara a Buenos Aires, 

8 Hernan Ramirez Necochea, Antecedentes econdmicos de la independencia de 

Chile, Santiago de Chile, 1959. 

9 Caio Prado Junior, Historia economica del Brasil, Buenos Aires, 1960. 

“ The University Society, Bolivia en el primer centenario de su independencia, La 

Paz, 1925. 


229 


Eduardo Galeano 


en perjuicio de las provincias mediterraneas, el centro de gravedad 
de la vida economica y politica. A principios del siglo xix, apenas la 
decima parte de la poblacion argentina residfa en Buenos Aires, Santa 
Fe y Entre Rios. 11 Con ritmo lento y por medios rudimentarios se 
habia desarrollado una industria nativa en las regiones del centro y el 
norte, mientras que en el litoral no existia, segun decia en 1795 el 
procurador Larramendi, «ningun arte ni manufactura». EnTucuman 
y Santiago del Estero, que actualmente son pozos de subdesarrollo, 
floredan los talleres textiles, que fabricaban ponchos de tres clases 
distintas, y se produdan en otros talleres excelentes carretas y ciga- 
rros y cigarrillos, cueros y suelas. De Catamarca nacian lienzos de 
todo tipo, panos finos, bayetillas de algodon negro para que usaran 
los clerigos; Cordoba fabricaba mas de setenta mil ponchos, veinte 
mil frazadas y cuarenta mil varas de bayeta por ano, zapatos y articu- 
los de cuero, cinchas y vergas, tapetados y cordobanes. Las 
curtiembres y talabarterias mas importantes estaban en Corrientes. 
Eran famosos los finos sillones de Salta. Mendoza produda entre dos 
y tres millones de litros de vino por ano, en nada inferiores a los de 
Andalucia, y San Juan destilaba 350 mil litros anuales de arguardiente. 
Mendoza y San Juan formaban «la garganta del comercio» entre el 
Atlantico y el Padfico en America del Sur 12 . 

Los agentes comerciales de Manchester, Glasgow y Liverpool 
recorrieron Argentina y copiaron los modelos de los ponchos 
santiaguenos y cordobeses y de los artfculos de cuero de Corrientes, 
ademas de los estribos de palo dados vuelta «al uso del pais». Los 
ponchos argentinos valian siete pesos; los de Yorkshire, tres. La in- 
dustria textil mas desarrollada del mundo triunfaba al galope sobre 
las tejedurias nativas, y otro tanto ocurria en la production de botas, 
espuelas, rejas, frenos y hasta clavos. La miseria asolo las provincias 
interiores argentinas, que pronto alzaron lanzas contra la dictadura 
del puerto de Buenos Aires. Los principales mercaderes (Escalada, 
Belgrano, Pueyrredon,Vieytes, Las Heras, Cervino) habian tornado el 
poder arrebatado a Espana 13 y el comercio les brindaba la posibilidad 

11 Luis C. Aten Lascano, Imperialismo y comercio libre, Buenos Aires, 1963. 

12 Pedro Santos Martinez, Las industrias durante el virreinato (1776-1810), 
Buenos Aires, 1969. 

13 Ricardo Levene, introduction a Documentos para la historia argentina, 1919, 
en Obras completas, Buenos Aires, 1962. 


230 


Historia de la muerte temprana 


de comprar sedas y cuchillos ingleses, panos finos de Louviers, enca- 
jes de Flandes, sables suizos, ginebra holandesa, jamones de Westfalia 
y habanos de Hamburgo. A cambio, la Argentina exportaba cueros, 
sebo, huesos, carne salada, y los ganaderos de la provincia de Buenos 
Aires extendian sus mercados gracias al comercio libre. El consul 
ingles en el Plata, Woodbine Parish, describia en 1837 a un recio 
gaucho de las pampas: «Tomense todas las piezas de su ropa, exami- 
nese todo lo que lo rodea y exceptuando lo que sea de cuero, que 
cosa habra que no sea inglesa? Si su mujer tiene una pollera, hay diez 
posibilidades contra una que sea manufacture de Manchester. La 
caldera u olla en que cocina, la taza de loza ordinaria en la que come, 
su cuchillo, sus espuelas, el freno, el poncho que lo cubre, todos son 
efectos llevados de Inglaterra» 14 . Argentina recibia de Inglaterra has- 
ta las piedras de las veredas. 

Aproximadamente por la misma epoca, James Watson Webb, em- 
bajador de los Estados Unidos en Rlo de Janeiro, relataba: «En todas 
las haciendas del Brasil, los amos y sus esclavos se visten con manu- 
facturas del trabajo libre, y nueve decimos de ellas son inglesas. In- 
glaterra suministra todo el capital necesario para las mejoras internas 
de Brasil y fabrica todos los utensilios de uso corriente, desde la azada 
para arriba, y casi todos los articulos de lujo o de uso practico, desde 
el alfiler hasta el vestido mas caro. La ceramica inglesa, los articulos 
ingleses de vidrio, hierro y madera son tan corrientes como los panos 
de lana y los tejidos de algodon. Gran Bretana suministra a Brasil sus 
barcos de vapor y de vela, le hace el empedrado y le arregla las calles, 
ilumina con gas las ciudades, le construye las vias ferreas, le explota 
las minas, es su banquero, le levanta las lineas telegraficas, le trans- 
porta el correo, le construye los muebles, motores, vagones...» 15 La 
euforia de la libre importation enloqueda a los mercaderes de los 
puertos; en aquellos anos, Brasil recibia tambien ataudes, ya forrados 
y listos para el alojamiento de los difuntos, sillas de montar, candela - 
bros de cristal, cacerolas y patines para hielo, de uso mas bien impro- 
bable en las ardientes costas del tropico; tambien billeteras, aunque 
no existia en Brasil el papel moneda, y una cantidad inexplicable de 


14 Woodbine Parish, Buenos Aires y las Provincias del Rio de la Plata, Buenos 
Aires, 1958. 

15 Paulo Schilling, Brasil para extranjeros, Montevideo, 1966. 


231 


Eduardo Galeano 


instrumentos de matematicas 16 . El Tratado de Comercio y Navega- 
cion firmado en 1810 gravaba la importation de los productos ingle- 
ses con una tarifa menor que la que se aplicaba a los productos por- 
tugueses, y su texto habia sido tan atropelladamente traducido del 
idioma ingles que la palabra policy, por ejemplo, paso a significar, en 
portugues, policia en lugar de politico 17 . Los ingleses gozaban en 
Brasil de un derecho de justicia especial, que los sustraia a la jurisdic- 
tion de la justicia nacional: Brasil era «un miembro no oficial del 
imperio economico de Gran Bretana» 18 . 

A mediados de siglo, un viajero sueco llego a Valparaiso y fue 
testigo del derroche y la ostentation que la libertad de comercio 
estimulaba en Chile: «La rinica forma de elevarse es someterse - 
escribio- a los dictamenes de las revistas de modas de Paris, a la levita 
negray a todos los accesorios que corresponden... La senora se com- 
pra un elegante sombrero, que la hace sentirse consumadamente 
parisiense, mientras el marido se coloca un tieso y alto corbaton y se 
siente en el pinaculo de la cultura europea» 19 . Tres o cuatro casas 
inglesas se habi'an apoderado del mercado del cobre chileno, y ma- 
nejaban los precios segun los intereses de las fundiciones de Swansea, 
Liverpool y Cardiff. El consul general de Inglaterra informaba a su 
gobierno, en 1838, acerca del «prodigioso incremento» de las ventas 
de cobre, que se exportaba «principalmente, si no por completo, en 
barcos britanicos o por cuenta de britanicos» 20 . Los comerciantes 
ingleses monopolizaban el comercio en Santiago y Valparaiso, y Chile 
era el segundo mercado latinoamericano, en orden de importancia, 
para los productos britanicos. 

Los grandes puertos de America Latina, escalas de transito de las 
riquezas extrafdas del suelo y del subsuelo con destino a los lejanos 
centros de poder, se consolidaban como instrumentos de conquista y 
domination contra los paises a los que pertenecfan, y eran los 


16 Alan K. Manchester, British Preeminence in Brazil : its Rise and Decline, Chapel 
Hill, Carolina del Norte, 1933. 

17 Celso Furtado, Formacion economica del Brasil, Mexico-Buenos Aires, 1959. 

18 J. F. Normano, Evolucao economica do Brasil, San Pablo, 1934. 

19 Gustavo Beyhaut, Rakes contempordneas de America Latina, Buenos Aires, 
1964. 

20 Hernan Ramirez Necochea, Historia del imperialismo en Chile, Santiago de 
Chile, 1960. 


232 


Historia de la muerte temprana 


vertederos por donde se dilapidaba la renta nacional. Los puertos y 
las capitales querian parecerse a Paris o a Londres, y a la retaguardia 
tenian el desierto. 


Proteccionismo y librecambio en America Latina: 

EL BREVE VUELO DE LUCAS AlAMAN 

La expansion de los mercados latinoamericanos aceleraba la acu- 
mulacion de capitales en los viveros de la industria britanica. Hacia ya 
tiempo que el Atlantico se habia convertido en el eje del comercio 
mundial, y los ingleses habian sabido aprovechar la ubicacion de su 
isla, Uena de puertos, a medio camino del Baltico y del Mediterraneo 
y apuntando a las costas de America. Inglaterra organizaba un siste- 
ma universal y se convertia en la prodigiosa fabrica abastecedora del 
planeta: del mundo entero provenian las materias primas y sobre el 
mundo entero se derramaban las mercancias elaboradas. El Imperio 
contaba con el puerto mas grande y el mas poderoso aparato finan- 
ciero de su tiempo; tenia el mas alto nivel de especializacion comer- 
cial, disponia del monopolio mundial de los seguros y los fletes, y 
dominaba el mercado internacional del oro. Friederich List, padre de 
la union aduanera alemana, habia advertido que el libre comercio era 
el principal producto de exportation de Gran Bretana 21 . Nada enfu- 
recia a los ingleses tanto como el proteccionismo aduanero, y a veces 
lo hacian saber en un lenguaje de sangre y fuego, como en la Guerra 
del Opio contra China. Pero la libre competencia en los mercados se 
convirtio en una verdad revelada para Inglaterra, solo a partir del 
momento en que estuvo segura de que era la mas fuerte, y despues de 
haber desarrollado su propia industria textil al abrigo de la legislation 
proteccionista mas severa de Europa. En los dificiles comienzos, cuando 
todavia la industria britanica corria con desventaja, el ciudadano ingles 
al que se sorprendia exportando lana cruda, sin elaborar, era condenado 
a perder la mano derecha, y si reincidia, lo ahorcaban; estaba prohibido 


21 Este economista aleman, nacido en 1789, propago en los Estados Unidos y 
en su propia patria la doctrina del proteccionismo aduanero y el fomento 
industrial. Se suicido en 1846, pero sus ideas se impusieron en ambos 
parses. 


233 


Eduardo Galeano 


enterrar iin cadaver sin que antes el pdrroco del lugar certificara que el 
sudario provema de una fabrica national 22 . 

«Todos los fenomenos destructores suscitados por la libre concu- 
rrencia en el interior de un pais -advirtio Marx- se reproducen en 
proporciones mas gigantescas en el mercado mundial.» 23 El ingreso 
de America Latina en la orbita britanica, de la que solo saldria para 
incorporarse a la orbita norteamericana, se dio en el marco de este 
cuadro general, y en el se consolido la dependencia de los indepen- 
dientes paises nuevos. La libre circulation de mercaderias y la libre 
circulation del dinero para los pagos y la transferencia de capitales 
tuvieron consecuencias dramaticas. 

En Mexico, Vicente Guerrero Uego al poder, en 1829, «a hombros 
de la desesperacion artesana, insuflada por el gran demagogo Lo- 
renzo de Zavala, que arrojo sobre las tiendas repletas de mercancias 
inglesas del Parian a una turba hambrienta y desesperada» 24 . Poco 
duro Guerrero en el poder, y cayo en medio de la indiferencia de los 
trabajadores, porque no quiso o no pudo poner un dique a la impor- 
tation de las mercancias europeas «por cuya abundancia -dice Chavez 
Orozco- gemian en el desempleo las masas artesanas de las ciudades 
que antes de la independencia, sobre todo en los periodos belicos de 
Europa, vivran con cierta holgura». La industria mexicana habia ca- 
recido de capitales, mano de obra suficiente y tecnicas modernas; no 
habia tenido una organization adecuada, ni vias de comunicacion y 
medios de transporte para llegar a los mercados y a las fuentes de 
abastecimiento. «Lo unico que probablemente le sobro -dice Alonso 
Aguilar- fueron interferencias, restricciones y trabas de todo orden.w 25 
Pese a ello, como observara Humboldt, la industria habia despertado 


22 Claudio Veliz, La mesa de tres patas, en Desarrollo econdmico, vol. 3, nums. 1 
y 2, Santiago de Chile, septiembre de 1963. 

23 «Nada de extrano tiene que los librecambistas sean incapaces de compren- 
der como un pats puede enriquecerse a costa de otro, pues estos mismos 
senores tampoco quieren comprender como en el interior de un pats una 
clase puede enriquecerse a costa de otra.» Karl Marx, Discurso sobre el libre 
cambio, en Miseria de la filosofia, Moscu, s. f. 

24 Luis Chavez Orozco, La industria de transformation mexicana (1821-1867), 
en Banco National de Comercio Exterior, Colection de documentos para la 
historia del comercio exterior de Mexico, tomo VII, Mexico, 1962. 

25 Alonso Aguilar Monteverde, Dialectica de la economta mexicana, Mexico, 
1968. 


234 


Historia de la muerte temprana 


en los momentos de estancamiento del comercio exterior, cuando se 
interrumpian o se dificultaban las comunicaciones maritimas, y habia 
empezado a fabricar acero y a hacer uso del hierro y el mercurio. El 
liberalismo que la independencia trajo consigo agregaba perlas a la 
corona britanica y paralizaba los obrajes textiles y metalurgicos de 
Mexico, Puebla y Guadalajara. 

Lucas Alaman, un politico conservador de gran capacidad, advir- 
tio a tiempo que las ideas de Adam Smith contenian veneno para la 
economia nacional y propicio, como ministro, la creation de un ban- 
co estatal, el Banco de Avio, con el fin de impulsar la industrialization. 
Un impuesto a los tejidos extranjeros de algodon proporcionaria al 
pais los recursos para comprar en el exterior las maquinarias y los 
medios tecnicos que Mexico necesitaba para abastecerse con tejidos 
de algodon de fabrication propia. El pais disponia de materia prima, 
contaba con energia hidraulica mas barata que el carbon y pudo 
formar buenos operarios rapidamente. El Banco nacio en 1830, y 
poco despues llegaron, desde las mejores fabricas europeas, las ma- 
quinarias mas modernas para hilar y tejer algodon; ademas, el Estado 
contrato expertos extranjeros en la tecnica textil. En 1844, las gran- 
des plantas de Puebla produjeron un millon cuatrocientos mil cortes 
de manta gruesa. La nueva capacidad industrial del pais desbordaba 
la demanda interna; el mercado de consumo del «reino de la des- 
igualdad», formado en su gran mayoria por indios hambrientos, no 
podia sostener la continuidad de aquel desarrollo fabril vertiginoso. 
Contra esta muralla chocaba el esfuerzo por romper la estructura 
heredada de la colonia. A tal punto se habia modernizado, sin embar- 
go, la industria, que las plantas textiles norteamericanas contaban en 
promedio con menos husos que las plantas mexicanas hacia 1840 26 . 
Diez anos despues, la proportion se habia invertido con creces. La 
inestabilidad politica, las presiones de los comerciantes ingleses y 
franceses y sus poderosos socios internos, y las mezquinas dimensio- 
nes del mercado interno, de antemano estrangulado por la economia 
minera y latifundista, dieron por tierra con el experimento exitoso. 
Antes de 1850, ya se habia suspendido el progreso de la industria 


26 Jan Bazant, E studio sobre la productividad de la industria algodonera mexicana 
en 1843-1845 (Lucas Alaman y la Revolution industrial en Mexico), en Banco 
Nacional de Comercio Exterior, op. cit. 


235 


Eduardo Galeano 


textil mexicana. Los creadores del Banco de Avio habi'an ampliado su 
radio de action y, cuando se extinguio, los creditos abarcaban tam- 
bien las tejedurias de lana, las fabricas de alfombras y la production 
de hierro y de papel. Esteban de Antunano sostenia, incluso, la nece- 
sidad de que Mexico creara cuanto antes una industria national de 
maquinarias, «para contrarrestar el egoismo europeo». 

El mayor merito del ciclo industrializador de Alaman y Antunano 
reside en que ambos restablecieron la identidad «entre la indepen- 
dencia politica y la independencia economica, y en el hecho de pre- 
conizar, como unico camino de defensa, en contra de los pueblos 
poderosos y agresivos, un energico impulso a la economia indus- 
trial^ 7 . El propio Alaman se hizo industrial, creo la mayor fabrica 
textil mexicana de aquel tiempo (se llamaba Cocolapan ; todavia existe) 
y organizo a los industriales como grupo de presion ante los sucesi- 
vos gobiernos librecambistas 28 . Pero Alaman, conservador y catoli- 
co, no llego a plantear la cuestion agraria, porque el mismo se sentia 
ideologicamente ligado al viejo orden, y no advirtio que el desarrollo 
industrial estaba de antemano condenado a quedar en el aire, sin 
bases de sustentacion, en aquel pais de latifundios infinitos y miseria 
generalizada. 


27 Luis Chavez Orozco, op. cit. 

28 En el tomo III de la citada coleccion de documentos del Banco Nacional de 
Comercio Exterior se transcriben varios alegatos proteccionistas publicados 
en El Siglo XIX a fines de 1850: «Pasada ya la conquista de la civilization 
espanola con sus tres siglos de domination militar, entro Mexico en una 
nueva era, que tambien puede llamarse de conquista, pero cientlfica y mer- 
cantil... Su potencia son los buques mercantes; su predication es la absoluta 
libertad economica; su norma poderosisima con los pueblos menos adelan- 
tados es la ley de la reciprocidad... «Llevad a Europa -se nos dijo- cuantas 
manufacturas podais [excepto, sin embargo, las que nosotros prohibimos]; 
y en recompensa permitid que traigamos cuantas manufacturas podamos, 
aunque sea arruinando vuestras artes»... Adoptemos las doctrinas que ellos 
[nuestros senores del otro lado del oceano y del rfo Bravo] dan y no toman 
y nuestro erario crecera un poco, si se quiere..., pero no sera fomentando el 
trabajo del pueblo mexicano, sino el de los pueblos ingles y frances, suizo y 
de Norteamerica». 


236 


Historia de la muerte temprana 


Las LANZAS MONTONERAS y el odio que sobrevivio 
a Juan Manuel de Rosas 

Proteccionismo contra librecambio, el pais contra el puerto: esta fue 
la pugna que ardio en el trasfondo de las guerras civiles argentinas 
durante el siglo pasado. Buenos Aires, que en el siglo xvn no habfa 
sido mas que una gran aldea de cuatrocientas casas, se apodero de la 
nation entera a partir de la Revolution de Mayo y la independencia. 
Era el puerto unico, y por sus horcas caudinas debian pasar todos los 
productos que entraban y salian del pais. Las deformaciones que la 
hegemonia portena impuso a la nation se advierten claramente en 
nuestros dias: la capital abarca, con sus suburbios, mas de la tercera 
parte de la poblacion argentina total, y ejerce sobre las provincias 
diversas formas de proxenetismo. En aquella epoca, detentaba el mo- 
nopolio de la renta aduanera, de los bancos y de la emision de mone- 
da, y prosperaba vertiginosamente a costa de las provincias interio- 
res. La casi totalidad de los ingresos de Buenos Aires provenia de la 
aduana national, que el puerto usurpaba en provecho propio, y mas 
de la mitad se destinaba a los gastos de guerra contra las provincias, 
que de este modo pagaban para ser aniquiladas 29 . 

Desde la Sala de Comercio de Buenos Aires, fundada en 1810, los 
ingleses tendian sus telescopios para vigilar el transito de los buques, 
y abastecian a los portenos con panos finos, flores artificiales, enca- 
jes, paraguas, botones y chocolates, mientras la inundation de los 
ponchos y los estribos de fabrication inglesa hacia sus estragos pais 
adentro. Para medir la importancia que el mercado mundial atribuia 
por entonces a los cueros rioplatenses, es preciso trasladarse a una 
epoca en la que los plasticos y los revestimientos sinteticos no existian 
ni siquiera como sospecha en la cabeza de los quimicos. Ningun 
escenario mas propicio que la fertil llanura del litoral para la produc- 
tion ganadera en gran escala. En 1816, se descubrio un nuevo siste- 
ma que permitia conservar indefinidamente los cueros por medio de 
un tratamiento de arsenico; prosperaban y se multiplicaban, ademas, 
los saladeros de carne. Brasil, las Antillas y Africa abrian sus merca- 
dos a la importation de tasajo, y a medida que la carne salada, cortada 


29 Miron Burgin, Aspectos economicos del federalismo argentino, Buenos Aires, 
1960 . 


237 


Eduardo Galeano 


en lonjas secas, iba ganando consumidores extranjeros, los consumi- 
dores argentinos notaban el cambio. Se crearon impuestos al consu- 
mo interno de carne, a la par que se desgravaban las exportaciones; 
en pocos anos, el precio de los novillos se multiplied por tres y las 
estancias valorizaron sus suelos. Los gauchos estaban acostumbra- 
dos a cazar libremente novillos a cielo abierto, en la pampa sin 
alambrados, para comer el lomo y tirar el resto, con la sola obligation 
de entregar el cuero al dueno del campo. Las cosas cambiaron. La 
reorganization de la production implicaba el sometimiento del gau- 
cho nomada a una nueva dependencia servil: un decreto de 1815 
establecio que todo hombre de campo que no tuviera propiedades 
serfa reputado sirviente, con la obligation de llevar papeleta visada 
por su patron cada tres meses. O era sirviente, o era vago, y a los 
vagos se los enganchaba, por la fuerza, en los batallones de fronte- 
ra 30 . El criollo bravio, que habia servido de carne de canon en los 
ejercitos patriotas, quedaba convertido en paria, en peon miserable o 
en milico de fortin. O se rebelaba, lanza en mano, alzandose en el 
remolino de las montoneras 31 . Este gaucho arisco, desposeido de 
todo salvo la gloria y el coraje, nutrio las cargas de caballeria que una 


30 Juan Alvarez, Las guerras civiles argentinas, Buenos Aires, 1912. 

31 La montonera «nace en escampado como los remolinos. Arremete, brama y 
troza como los remolinos, y se detiene, repentina, y muere como ellos» 
(Dardo de la Vega Diaz, La Rioja heroica, Mendoza, 1955). 

Jose Hernandez, que fue soldado de la causa federal, canto en el Martin 
Fierro, el mas popular de los libros argentinos, las desdichas del gaucho 
desterrado de su querencia y perseguido por la autoridad: 

Vive el aguila en su nido, 
el tigre vive en la selva, 
el zorro en la cueva agena, 
y en su destine incostante, 
solo el gaucho vive errante 
donde la suerte lo lleva. 

Porque: 

Para el son los calabozos, 
para el las duras prisiones, 
en su boca no hay razones 
aunque la razon le sobre, 
que son campanas de palo 
las razones de los pobres. 


238 


Historia de la muerte temprana 


y otra vez desafiaron a los ejercitos de lfnea, bien armados, de Buenos 
Aires. La aparicion de la estancia capitalista, en la pampa humeda del 
litoral, ponia a todo el pais al servicio de las exportaciones de cuero y 
came y marchaba de la mano con la dictadura del puerto librecambista 
de Buenos Aires. El uruguayo Jose Artigas habia sido, hasta la derrota 
y el exilio, el mas lucido de los caudillos que encabezaron el combate 
de las masas criollas contra los comerciantes y los terratenientes ata- 
dos al mercado mundial, pero muchos anos despues todavia Felipe 
Varela fue capaz de desatar una gran rebelion en el norte argentino 
porque, como decia su proclama, «ser provinciano es ser mendigo 
sin patria, sin libertad, sin derechos». Su sublevacion encontro eco 
resonante en todo el interior mediterraneo. Fue el ultimo montone- 
ro; murio, tuberculoso y en la miseria, en 1870 32 . El defensor de la 
«Union Americana», proyecto de resurrection de la Patria Grande 
despedazada, es todavia un bandolero, como lo era Artigas hasta no 
hace mucho, para la historia argentina que se ensena en las escuelas. 

Felipe Varela habia nacido en un pueblito perdido entre las sierras 
de Catamarca y habia sido un dolorido testigo de la pobreza de su 
provincia arruinada por el puerto soberbio y lejano. A fines de 1824, 
cuando Varela tenia tres anos de edad, Catamarca no pudo pagar los 
gastos de los delegados que envio al Congreso Constituyente que se 
reunio en Buenos Aires, y en la misma situation estaban Misiones, 
Santiago del Estero y otras provincias. El diputado catamarqueno Ma- 
nuel Antonio Acevedo denunciaba «el cambio ominoso» que la com- 
petencia de los productos extranjeros habia provocado: «Catamarca 
ha mirado hace algun tiempo, y mira hoy, sin poderlo remediar, a su 


Jorge Abelardo Ramos observa ( Revolution y contrarrevolucion en la Argen- 
tina, Buenos Aires, 1965) que los dos apellidos verdaderos que aparecen en 
el Martin Fierro son los de Anchorena y Gainza, nombres representatives de 
la oligarquia que extermino al criollaje en armas, y en nuestros dias ambos 
se han fundido en la familia propietaria del diario La Prensa. 

Ricardo Giiiraldes mostro en Don Segundo Sombra (Buenos Aires, 1939) la 
contracara del Martin Fierro: el gaucho domesticado, atado al jornal, adu- 
lon del amo, de buen uso para el folklore nostalgioso o la lastima. 

32 Rodolfo Ortega Pena y Eduardo Luis Duhalde, Felipe Varela contra el Imperio 
Britdnieo, Buenos Aires, 1966. En 1870, tambien cafa banado en sangre por 
la invasion extranjera Paraguay, unico Estado latinoamericano que no habia 
entrado en la prision imperialista. 


239 


Eduardo Galeano 


agriculture, con productos inferiores a sus expensas; a su industria, sin 
un consumo capaz de alentar a los que la fomentan y ejercen, y a su 
comercio casi en el ultimo abandono» 33 . El representante de la provin- 
cia de Corrientes, brigadier general Pedro Ferre, resurma asi, en 1830, 
las consecuencias posibles del proteccionismo que el propugnaba: «Si, 
sin duda un corto numero de hombres de fortuna padeceran, porque 
se privaran de tomar en su mesa vinos y licores exquisitos... Las clases 
menos acomodadas no hallaran mucha diferencia entre los vinos y 
licores que actualmente beben, sino en el precio, y disminuiran el con- 
sumo, lo que no creo sea muy perjudicial. No se pondran nuestros 
paisanos ponchos ingleses; no llevaran bolas y lazos hechos en Inglate- 
rra; no vestiremos ropa hecha en extranjerfa, y demas renglones que 
podemos proporcionar; pero, en cambio, empezara a ser menos des- 
graciada la condition de pueblos enteros de argentinos, y no nos per- 
seguira la idea de la espantosa miseria a que hoy son condenados^ 34 
Dando un paso importante hacia la reconstruction de la unidad 
national desgarrada por la guerra, el gobierno de Juan Manuel de 
Rosas dicto en 1835 una ley de aduanas de signo acentuadamente 
proteccionista. La ley prohibia la importation de manufactures de 
hierroy hojalata, aperos de caballo, ponchos, cenidores, fajas de lana 
o algodon, jergones, productos de granja, ruedas de carruajes, velas 
de sebo y peines, y gravaba con fuertes derechos la introduction de 
coches, zapatos, cordones, ropas, monturas, frutas secas y bebidas 
alcoholicas. No se cobraba impuesto a la came transportada en bar- 
cos de bandera argentina, y se impulsaba la talabarterfa nacional y el 
cultivo del tabaco. Los efectos se hicieron notar sin demora. Hasta la 
batalla de Caseros, que derribo a Rosas en 1852, navegaban por los 
rios las goletas y los barcos construidos en los astilleros de Corrientes 
y Santa Fe, habia en Buenos Aires mas de cien fabricas prosperas y 
todos los viajeros coincidfan en senalar la excelencia de los tejidos y 
zapatos elaborados en Cordoba y Tucuman, los cigarrillos y las 
artesanias de Salta, los vinos y aguardientes de Mendoza y San Juan. 
La ebanisterfa tucumana exportaba a Chile, Bolivia y Peru 35 . Diez 
anos despues de la aprobacion de la ley, los buques de guerra de 


33 Miron Burgin, op. cit. 

34 Juan Alvarez, op. cit. 

35 Jorge Abelardo Ramos, op. cit. 


240 


Historia de la muerte temprana 


Inglaterra y Francia rompieron a canonazos las cadenas extendidas a 
traves del Parana, para abrir la navegacion de los rios interiores ar- 
gentinos que Rosas mantenfa cerrados a cal y canto. A la invasion 
sucedio el bloqueo. Diez memoriales de los centros industrials de 
Yorkshire, Liverpool, Manchester, Leeds, Halifax y Bradford, suscri- 
tos por mil quinientos banqueros, comerciantes e industriales, ha- 
bian urgido al gobierno ingles a tomar medidas contra las restriccio- 
nes impuestas al comercio en el Plata. 

El bloqueo puso de manifiesto, pese a los progresos alumbrados 
por la ley de aduanas, las limitaciones de la industria nacional, que no 
estaba capacitada para satisfacer la demanda interna. En realidad, 
desde 1841 el proteccionismo venfa languideciendo, en lugar de 
acentuarse; Rosas expresaba como nadie los intereses de los estan- 
cieros saladeristas de la provincia de Buenos Aires, y no existia, ni 
nacio, una burguesfa industrial capaz de impulsar el desarrollo de un 
capitalismo nacional autentico y pujante: la gran estancia ocupaba el 
centro de la vida economica del pais, y ninguna politica industrial 
podia emprenderse con independencia y vigor sin abatir la omnipo- 
tencia del latifundio exportador. Rosas permanecio siempre, en el 
fondo, fiel a su clase. «E1 hombre mas de a caballo de toda la provin- 
cial 6 , guitarrero y bailarin, gran domador, que se orientaba en las 
noches de tormenta y sin estrellas masticando unas hebras de pasto 
para identificar el rumbo, era un gran estanciero productor de carne 
seca y cueros, y los terratenientes lo habian convertido en su jefe. La 
leyenda negra que luego se urdio para difamarlo no puede ocultar el 
caracter nacional y popular de muchas de sus medidas de gobierno 37 , 
pero la contradiction de clases explica la ausencia de una politica 
industrial dinamica y sostenida, mas alia de la cirugia aduanera, en el 
gobierno del caudillo de los ganaderos. Esa ausencia no puede atri- 
buirse a la inestabilidad y las penurias implicitas en las guerras nacio- 


36 Jose Luis Busaniche, Rosas visto por sus contemporaneos, Buenos Aires, 1955. 

37 Jose Rivera Indarte realizo, en sus celebres Tablas de sangre, un inventario de 
los crimenes de Rosas, para estremecer la sensibilidad europea. Segun el 
Atlas de Londres, la casa bancaria inglesa de Samuel Lafone pago al escritor 
un penique por muerto. Rosas habia prohibido la exportation de oro y 
plata, duro golpe al Imperio, y habia disuelto el Banco National, que era un 
instrumento del comercio britanico. John F. Cady, La intervention extranjera 
en el Rio de la Plata, Buenos Aires, 1943. 


241 


Eduardo Galeano 


nales y el bloqueo extranjero. A1 fin y al cabo, en medio del torbellino 
de una revolution acosada, Jose Artigas habia articulado, veinte anos 
antes, sus normas industrialistas e integradoras con una reforma agra- 
ria en profundidad. 

Vivian Trias ha comparado, en un libro fecundo 38 , el proteccionis- 
mo de Rosas con el ciclo de medidas que Artigas irradio desde la 
Banda Oriental, entre 1813 y 1815, para conquistar la verdadera 
independencia del area del virreinato rioplatense. Rosas no prohibio 
a los mercaderes extranjeros ejercer el comercio en el mercado inter- 
no, ni devolvio al pais las rentas de la aduana que Buenos Aires con- 
tinuo usurpando, ni termino con la dictadura del puerto unico. En 
cambio, la nationalization del comercio interior y la quiebra del mo- 
nopolio portuario y aduanero de Buenos Aires habian sido capitulos 
fundamentales, como la cuestion agraria, de la politica artiguista. 
Artigas habia querido la libre navegacion de los rios interiores, pero 
Rosas nunca abrio a las provincias esta Have de acceso al comercio de 
Ultramar. Rosas tambien permanecio fiel, en el fondo, a su provincia 
privilegiada. Pese a todas estas limitaciones, el nacionalismo y el 
populismo del «gaucho de ojos azules» contimian generando odio en 
las clases dominantes argentinas. Rosas sigue siendo «reo de lesa 
patria», de acuerdo con una ley de 1857 todavia vigente, y el pais se 
niega todavia a abrir una sepultura national para sus huesos enterra- 
dos en Europa. Su imagen oficial es la imagen de un asesino. 

Superada la herejia de Rosas, la oligarquia se reencontro con su 
destino. En 1858, el presidente de la comision directiva de la exposi- 
tion rural declaraba inaugurada la muestra con estas palabras: «No- 
sotros, en la infancia aun, contentemonos con la humilde idea de 
enviar a aquellos bazares europeos nuestros productos y materias 
primas, para que nos los devuelvan transformados por medio de los 
poderosos agentes de que disponen. Materias primas es lo que Euro- 
pa pide, para cambiarlas en ricos artefactos» 39 . 

38 Vivian Trias, Juan Manuel de Rosas, Montevideo, 1970. 

39 Discurso de Gervasio A. de Posadas. Citado por Dardo Cuneo, Comporta- 
miento y crisis de la clase empresaria, Buenos Aires, 1967. En 1876, el minis- 
tro de Hacienda dijo en el Congreso: «...No debemos poner un derecho 
exagerado que haga imposible la introduction del calzado, de una manera 
que mientras cuatro remendones aqui florecen, mil fabricantes de calzado 
extranjero no pueden vender un solo par de zapatos». 


242 


Historia de la muerte temprana 


El ilustre Domingo Faustino Sarmiento y otros escritores libera- 
ls vieron en la montonera campesina no mas que el simbolo de la 
barbarie, el atraso y la ignorancia, el anacronismo de las campanas 
pastoriles frente a la civilization que la ciudad encarnaba: el poncho y 
el chiripa contra la levita; la lanza y el cuchillo contra la tropa de linea; 
el analfabetismo contra la escuela 40 . En 1861, Sarmiento escribia a 
Mitre: «No trate de economizar sangre de gauchos, es lo unico que 
tienen de humano. Este es un abono que es preciso hacer util al Pais». 
Tanto desprecio y tanto odio revelaban una negation de la propia 
patria, que tenia, claro esta, tambien una expresion de politica econo- 
mica: «No somos ni industriales ni navegantes -afirmaba Sarmien- 
to-, y la Europa nos proveera por largos siglos de sus artefactos en 
cambio de nuestras materias primas». 41 

El presidente Bartolome Mitre llevo adelante, a partir de 1862, 
una guerra de exterminio contra las provincias y sus ultimos caudi- 
llos. Sarmiento fue designado director de la guerra y las tropas mar- 
charon al norte a matar gauchos, «animales bipedos de tan perversa 
conditions En La Rioja, el Chacho Penaloza, general de los llanos, 
que extendia su influencia sobre Mendoza y San Juan, era uno de los 
ultimos reductos de la rebelion contra el puerto, y Buenos Aires con- 
sidero que habia llegado el momento de terminar con el. Le cortaron 
la cabeza y la clavaron, en exhibition, en el centro de la Plaza de Oita. 
El ferrocarril y los caminos culminaron la ruina de La Rioja, que habia 
comenzado con la revolution de 1810: el librecambio habia provo- 
cado la crisis de sus artesanias y habia acentuado la cronica pobreza 
de la region. En el siglo xx, los campesinos riojanos huyen de sus 
aldeas en las montanas o en los llanos, y bajan hacia Buenos Aires a 
ofrecer sus brazos: solo llegan, como los campesinos humildes de 
otras provincias, hasta las puertas de la ciudad. En los suburbios en- 
cuentran sitio junto a otros setecientos mil habitantes de las villas 
miserias y se las arreglan, mal que bien, con las migas que les arroja el 
banquete de la gran capital. ^Nota usted cambios en los que se han 
ido y vuelven de visita?, preguntaron los sociologos a los ciento cin- 
cuenta sobrevivientes de una aldea riojana, hace pocos anos. Con 


40 Armando Raul Bazan, Las bases sociales de la montonera, en Revista de historia 
americana y argentine, nums. 7 y 8, Mendoza, 1962-63. 

41 Domingo Faustino Sarmiento, Facundo, Buenos Aires, 1952. 


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Eduardo Galeano 


envidia advertian, los que se habian quedado, que Buenos Aires habia 
mejorado el traje, los modales y la manera de hablar de los emigra- 
dos. Algunos los encontraban, incluso, «mas blancos» 42 . 


La Guerra de laTriple Alianza contra el Paraguay aniquil6 la 

UNICA EXPERIENCIA EXITOSA DE DESARROLLO INDEPENDIENTE 

El hombre viajaba a mi lado, silencioso. Su perfil, nariz afilada, altos 
pomulos, se recortaba contra la fuerte luz del mediodia. Ibamos rum- 
bo a Asuncion, desde la frontera del sur, en un omnibus para veinte 
personas que contenia, no se como, cincuenta. A1 cabo de unas ho- 
ras, hicimos un alto. Nos sentamos en un patio abierto, a la sombra de 
un arbol de hojas carnosas. A nuestros ojos, se abria el brillo 
enceguecedor de la vasta, despoblada, intacta tierra roja: de horizon- 
te a horizonte, nada perturba la transparencia del aire en Paraguay. 
Fumamos. Mi companero, campesino de habia guarani, enhebro al- 
gunas palabras tristes en Castellano. «Los paraguayos somos pobres 
y pocos», me dijo. Me explico que habia bajado a Encarnacion a 
buscar trabajo pero no habia encontrado. Apenas si habia podido 
reunir unos pesos para el pasaje de vuelta. Anos atras, de muchacho, 
habia tentado fortuna en Buenos Aires y en el sur de Brasil. Ahora 
venia la cosecha del algodon y muchos braceros paraguayos mar- 
chaban, como todos los anos, rumbo a tierras argentinas. «Pero yo ya 
tengo sesenta y tres anos. Mi corazon ya no soporta las demasiadas 
gentes.» 

Surnan medio millon los paraguayos que han abandonado la 
patria, definitivamente, en los ultimos veinte anos. La miseria empu- 
ja al exodo a los habitantes del pais que era, hasta hace un siglo, el mas 
avanzado de America del Sur. Paraguay tiene ahora una poblacion 
que apenas duplica a la que por entonces tenia y es, con Bolivia, uno 
de los dos paises sudamericanos mas pobres y atrasados. Los para- 
guayos sufren la herencia de una guerra de exterminio que se in- 
corporo a la historia de America Latina como su capitulo mas infa- 
me. Se llamo la Guerra de laTriple Alianza. Brasil, Argentina yUru- 


42 Mario Margulis, Migration y marginalidad en la sociedad argentina, Buenos 
Aires, 1968. 


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Historia de la muerte temprana 


guay tuvieron a su cargo el genocidio. No dejaron piedra sobre 
piedra ni habitantes varones entre los escombros. Aunque Inglate- 
rra no participo directamente en la horrorosa hazana, fueron sus 
mercaderes, sus banqueros y sus industriales quienes resultaron 
beneficiados con el crimen de Paraguay. La invasion fue financiada, 
de principio a fin, por el Banco de Londres, la casa Baring Brothers y la 
banca Rothschild, en emprestitos con intereses leoninos que hipoteca- 
ron la suerte de los paises vencedore s 43 . 

Hasta su destruction, Paraguay se erguia como una exception en 
America Latina: la unica nation que el capital extranjero no habia 
deformado. El largo gobierno de mano de hierro del dictador Gaspar 
Rodriguez de Francia (1814-1840) habia incubado, en la matriz del 
aislamiento, un desarrollo economico autonomo y sostenido. El Es- 
tado, omnipotente, paternalista, ocupaba el lugar de una burguesia 
national que no existia, en la tarea de organizar la nation y orientar 
sus recursos y su destino. Francia se habia apoyado en las masas 
campesinas para aplastar la oligarquia paraguaya y habia conquista- 
do la paz interior tendiendo un estricto cordon sanitario frente a los 
restantes paises del antiguo virreinato del rio de la Plata. Las expro- 
piaciones, los destierros, las prisiones, las persecuciones y las multas 
no habian servido de instrumentos para la consolidation del dominio 
interno de los terratenientes y los comerciantes sino que, por el con- 
trario, habian sido utilizados para su destruction. No existian, ni na- 
cerian mas tarde, las libertades politicas y el derecho de oposicion, 
pero en aquella etapa historica solo los nostalgicos de los privilegios 
perdidos sufrian la falta de democracia. No habia grandes fortunas 
privadas cuando Francia murio, y Paraguay era el unico pais de Ame- 


43 Para escribir este capitulo, el autor consulto las siguientes obras: Juan Bau- 
tista Alberdi, Historia de la guerra del Paraguay (Buenos Aires, 1962); Pelham 
Horton Box, Los origenes de la Guerra de la Triple Alianza (Buenos Aires- 
Asuncion, 1958); Efraim Cardozo, El imperio del Brasil y el Rio de la Plata 
(Buenos Aires, 1961); Julio Cesar Chaves, El presidente Lopez (Buenos Aires, 
1955); Carlos Pereyra, Francisco Solano Lopez y la guerra del Paraguay (Bue- 
nos Aires, 1945); Juan F. Perez Acosta, Carlos Antonio Lopez, obrero maximo. 
Labor administrativa y constructiva (Asuncion, 1948); Jose Maria Rosa, La 
guerra del Paraguay y las montoneras argentinas (Buenos Aires, 1965); 
Bartolome Mitre y Juan Carlos Gomez, Cartas polemicas sobre la guerra del 
Paraguay, con prologo de J. Natalicio Gonzalez (Buenos Aires, 1940). Tam- 
bien un trabajo inedito de Vivian Trias sobre el tema. 


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Eduardo Galeano 


rica Latina que no tenia mendigos, hambrientos ni ladrones 44 ; los 
viajeros de la epoca encontraban alii un oasis de tranquilidad en me- 
dio de las demas comarcas convulsionadas por las guerras continuas. 
El agente norteamericano Hopkins informaba en 1845 a su gobierno 
que en Paraguay «no hay nino que no sepa leer y escribir...». Era 
tambien el unico pais que no vivia con la mirada clavada al otro lado 
del mar. El comercio exterior no constituia el eje de la vida national; la 
doctrina liberal, expresion ideologica de la articulation mundial de 
los mercados, carecia de respuestas para los desafios que Paraguay, 
obligado a crecer hacia dentro por su aislamiento mediterraneo, se 
estaba planteando desde principios de siglo. El exterminio de la oli- 
garquia hizo posible la concentration de los resortes economicos 
fundamentales en manos del Estado, para Uevar adelante esta politica 
autarquica de desarrollo dentro de fronteras. 

Los posteriores gobiernos de Carlos Antonio Lopez y su hijo 
Francisco Solano continuaron y vitalizaron la tarea. La economia 
estaba en pleno crecimiento. Cuando los invasores aparecieron en el 
horizonte, en 1865, Paraguay contaba con una linea de telegrafos, un 
ferrocarril y una buena cantidad de fabricas de materiales de cons- 
truction, tejidos, lienzos, ponchos, papely tinta, lozaypolvora. Dos- 
cientos tecnicos extranjeros, muy bien pagados por el Estado, presta- 
ban su colaboracion decisiva. Desde 1850, la fundicion de Ibycui 
fabricaba canones, morteros y balas de todos los calibres; en el arse- 
nal de Asuncion se producian canones de bronce, obuses y balas. La 
siderurgia nacional, como todas las demas actividades economicas 

44 Francia integra, como uno de los ejemplares mas horrorosos, el bestiario de 
la historia oficial. Las deformaciones opticas impuestas por el liberalismo 
no son un privilegio de las clases dominantes en America Latina; muchos 
intelectuales de izquierda, que suelen asomarse con lentes ajenos a la histo- 
ria de nuestros paises, tambien comparten ciertos mitos de la derecha, sus 
canonizaciones y sus excomuniones. El Canto general, de Pablo Neruda 
(Buenos Aires, 1955), esplendido homenaje poetico a los pueblos latinoa- 
mericanos, exhibe claramente esta desubicacion. Neruda ignora a Artigas y 
a Carlos Antonio y Francisco Solano Lopez; en cambio, se identifica con 
Sarmiento. A Francia lo califica de «rey leproso, rodeado/por la extension 
de los yerbales», que «cerro el Paraguay como un nido/de su majestad» y 
«amarro/ tortura y barro a las fronteras». Con Rosas no es mas amable: 
clama contra los «punales, carcajadas de mazorca/sobre el martirio» de una 
«Argentina robada a culatazos/en el vapor del alba, castigada/hasta sangrar 
y enloquecer, vacia ,/ cabalgada por agrios capataces». 


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Historia de la muerte temprana 


esenciales, estaba en manos del Estado. El pals contaba con una flota 
mercante national, y habian sido construidos en el astillero de Asun- 
cion varios de los buques que ostentaban el pabellon paraguayo a lo 
largo del Parana o a traves del Atlantico y el Mediterraneo. El Estado 
virtualmente monopolizaba el comercio exterior: la yerba y el tabaco 
abastecian el consumo del sur del continente; las maderas valiosas se 
exportaban a Europa. La balanza comercial arrojaba un fuerte supe- 
ravit. Paraguay tenia una moneda fuerte y estable, y disponfa de sufi- 
ciente riqueza para realizar enormes inversiones publicas sin recurrir 
al capital extranjero. El pais no debia ni un centavo al exterior, pese a lo 
cual estaba en condiciones de mantener el mejor ejercito de America 
del Sur, contratar tecnicos ingleses que se ponian al servicio del pais 
en lugar de poner al pais a su servicio, y enviar a Europa a unos 
cuantos jovenes universitarios paraguayos para perfeccionar sus es- 
tudios. El excedente economico generado por la production agricola 
no se derrochaba en el lujo esteril de una oligarquia inexistente, ni iba 
a parar a los bolsillos de los intermediaries, ni a las manos brujas de 
los prestamistas, ni al rubro ganancias que el Imperio britanico nutria 
con los servicios de fletes y seguros. La esponja imperialista no ab- 
sorbia la riqueza que el pais producia. El 98 por ciento del territorio 
paraguayo era de propiedad publica: el Estado cedia a los campesinos 
la explotacion de las parcelas a cambio de la obligation de poblarlas y 
cultivarlas en forma permanente y sin el derecho de venderlas. Habia, 
ademas, sesenta y cuatro estancias de la patria, haciendas que el Esta- 
do administraba directamente. Las obras de riego, represas y Cana- 
les, y los nuevos puentes y caminos contribuian en grado importante 
a la elevation de la productividad agricola. Se rescato la tradition 
indigena de las dos cosechas anuales, que habia sido abandonada por 
los conquistadores. El aliento vivo de las tradiciones jesuitas facilita- 
ba, sin duda, todo este proceso creador 45 . 

® Los fanaticos monjes de la Compania de Jesus, «guardia negra del Papa», 
hablan asumido la defensa del orden medieval ante las nuevas fuerzas que 
irrumplan en el escenario historico europeo. Pero en la America hispanica 
las misiones de los jesuitas se desarrollaron bajo un signo progresista. Ve- 
nian para purificar, mediante el ejemplo de la abnegation y el ascetismo, a 
una Iglesia catolica entregada al ocio y al goce desenfrenado de los bienes 
que la conquista habia puesto a disposition del clero. Fueron las misiones 
del Paraguay las que alcanzaron el mayor nivel; en poco mas de un siglo y 


247 


Eduardo Galeano 


El Estado paraguayo practicaba un celoso proteccionismo, muy 
reforzado en 1864, sobre la industria nacional y el mercado interno; 
los rfos interiores no estaban abiertos a las naves britanicas que bom- 
bardeaban con manufacturas de Manchester y de Liverpool a todo el 
resto de America Latina. El comercio ingles no disimulaba su inquie- 
tud, no solo porque residtaba invulnerable aquel ultimo foco de resisten- 
cia nacional en el corazdn del continente, sino tambien, y sobre todo, por 
la fuerza de ejemplo que la experiencia paraguaya irradiaba 
peligrosamente hacia los vecinos. El pais mas progresista de America 
Latina construia su futuro sin inversiones extranjeras, sin emprestitos 
de la banca inglesa y sin las bendiciones del comercio libre. 

Pero a medida que Paraguay iba avanzando en este proceso, se 
hacia mas aguda su necesidad de romper la reclusion. El desarrollo 
industrial requeria contactos mas intensos y directos con el mercado 
internacional y las fuentes de la tecnica avanzada. Paraguay estaba 
objetivamente bloqueado entre Argentina y Brasil, y ambos paises 
podian negar el oxigeno a sus pulmones cerrandole, como lo hicie- 
ron Rivadavia y Rosas, las bocas de los rfos, o fijando impuestos arbi- 
trarios al transito de sus mercancias. Para sus vecinos, por otra parte, 


medio (1603-1768) definieron la capacidad y los fines de sus creadores. 
Los jesuitas atrajeron, mediante el lenguaje de la musica, a los indios guaranies 
que habian buscado amparo en la selva o que en ella habian permanecido 
sin incorporarse al proceso civilizatorio de los encomenderos y los terrate- 
nientes. Ciento cincuenta mil indios guaranies pudieron, asi, reencontrarse 
con su organization comunitaria primitiva y resucitar sus propias tecnicas 
en los oficios y las artes. En las misiones no existia el latifundio; la tierra se 
cultivaba en parte para la satisfaction de las necesidades individuales y en 
parte para desarrollar obras de interes general y adquirir los instrumentos de 
trabajo necesarios, que eran de propiedad colectiva. La vida de los indios 
estaba sabiamente organizada; en los talleres y en las escuelas se harian 
musicos y artesanos, agricultores, tejedores, actores, pintores, constructo- 
res. No se conocia el dinero; estaba prohibida la entrada a los comerciantes, 
que debian negociar desde hoteles instalados a cierta distancia. 

La Corona sucumbio finalmente a las presiones de los encomenderos crio- 
llos, y los jesuitas fueron expulsados de America. Los terratenientes y los 
esclavistas se lanzaron a la caza de los indios. Los cadaveres colgaban de los 
arboles en las misiones; pueblos enteros fueron vendidos en los mercados 
de esclavos de Brasil. Muchos indios volvieron a encontrar refugio en la 
selva. Las bibliotecas de los jesuitas fueron a parar a los hornos, como 
combustible, o se utilizaron para hacer cartuchos de polvora. (Jorge Abelardo 
Ramos: Historia de la nation latinoamericana, Buenos Aires, 1968.) 


248 


Historia de la muerte temprana 


era una imprescindible condition, a los fines de la consolidation del 
estado oligarquico, terminar con el escandalo de aquel pais que se 
bastaba a si mismo y no querfa arrodillarse ante los mercaderes bri- 
tanicos. 

El ministro ingles en Buenos Aires, Edward Thornton, participo 
considerablemente en los preparativos de la guerra. En visperas del 
estallido, tomaba parte, como asesor del gobierno, en las reuniones 
del gabinete argentino, sentandose al lado del presidente Bartolome 
Mitre. Ante su atenta mirada se urdio la trama de provocaciones y de 
enganos que culmino con el acuerdo argentino -brasileno y sello la 
suerte de Paraguay Venancio Flores invadio Uruguay, en ancas de la 
intervention de los dos grandes vecinos, y establecio en Montevideo, 
despues de la matanza de Paysandu, su gobierno adicto a Rio de 
Janeiro y Buenos Aires. La Triple Alianza estaba en funcionamiento. 
El presidente paraguayo Solano Lopez habia amenazado con la gue- 
rra si asaltaban Uruguay: sabia que asi se estaba cerrando la tenaza de 
hierro en torno a la garganta de su pais acorralado por la geografia y 
los enemigos. El historiador liberal Efraim Cardozo no tiene inconve- 
niente en sostener, sin embargo, que Lopez se planto frente a Brasil 
simplemente porque estaba ofendido: el emperador le habia negado 
la mano de una de sus hijas. La guerra habia nacido. Pero era obra de 
Mercurio, no de Cupido. 

La prensa de Buenos Aires Uamaba «Atila de America» al presi- 
dente paraguayo Lopez: «Hay que matarlo como a un reptil», clama- 
ban los editoriales. En septiembre de 1864, Thornton envio a Londres 
un extenso informe confidencial, fechado en Asuncion. Describia a 
Paraguay como Dante al infierno, pero ponia el acento donde co- 
rrespondia: «Los derechos de importation sobre casi todos los articu- 
los son del 20 o 25 por ciento ad valorem ; pero como este valor se 
calcula sobre el precio corriente de los articulos, el derecho que se 
paga alcanza frecuentemente del 40 al 45 por ciento del precio de 
factura. Los derechos de exportation son del 10 al 20 por ciento 
sobre el valor... » En abril de 1865, el Standard, diario ingles de Buenos 
Aires, celebraba ya la declaration de guerra de Argentina contra 
Paraguay, cuyo Presidente «ha infringido todos los usos de las nacio- 
nes civilizadas», y anunciaba que la espada del presidente argentino 
Mitre «llevara en su victoriosa carrera, ademas del peso de glorias 
pasadas, el impulso irresistible de la opinion publica en una causa 


249 


Eduardo Galeano 


justa». El tratado con Brasil y Uruguay se firmo el 10 de mayo de 
1865; sus terminos draconianos fueron dados a la publicidad un ano 
mas tarde, en el diario britanico The Times, que lo obtuvo de los ban- 
queros acreedores de Argentina y Brasil. Los futures vencedores se 
repartfan anticipadamente, en el tratado, los despojos del vencido. 
Argentina se aseguraba todo el territorio de Misiones y el inmenso 
Chaco; Brasil devoraba una extension inmensa hacia el oeste de sus 
fronteras. A Uruguay, gobernado por un titere de ambas potencias, 
no le tocaba nada. Mitre anuncio que tomaria Asuncion en tres me- 
ses. Pero la guerra dure cinco anos. Fue una carniceria, ejecutada 
todo a lo largo de los fortines que defendian, tramo a tramo, el rio 
Paraguay. El «oprobioso tirano» Francisco Solano Lopez encarno 
heroicamente la voluntad nacional de sobrevivir; el pueblo paragua- 
yo, que no sufria la guerra desde hacia medio siglo, se inmolo a su 
lado. Hombres, mujeres, ninos y viejos: todos se batieron como leo- 
nes. Los prisioneros heridos se arrancaban las vendas para que no los 
obligaran a pelear contra sus hermanos. 

En 1870, Lopez, a la cabeza de un ejercito de espectros, ancianos 
y ninos que se ponian barbas postizas para impresionar desde lejos, 
se interno en la selva. Por traicion real o imaginaria, fusilo a su her- 
mano y a un obispo, que con el marchaban en aquella caravana sin 
destino. Cuando finalmente el presidente paraguayo fue asesinado a 
bala y a lanza en la espesura del cerro Cora, alcanzo a decir: «Muero 
con mi patria», y era verdad. 

Las tropas invasoras asaltaron los escombros de Asuncion con el 
cuchillo entre los dientes. Venian para redimir al pueblo paraguayo: lo 
exterminaron. Paraguay tenia, al comienzo de la guerra, poco menos 
poblacion que Argentina. Solo doscientos cincuenta mil paraguayos, 
menos de la sexta parte, sobrevivian en 1870. Era el triunfo de la civili- 
zation. Los vencedores, arruinados por el altisimo costo del crimen, 
quedaban en manos de los banqueros ingleses que habian financiado 
la aventura. El imperio esclavista de Pedro II, cuyas tropas se nutrian de 
esclavos y presos, gano, no obstante, territorios, mas de sesenta mil 
kilometres cuadrados, y tambien mano de obra, porque muchos pri- 
sioneros paraguayos marcharon a trabajar en los cafetales paulistas 
con la marca de hierro de la esclavitud. La Argentina del presidente 
Mitre, que habia aplastado a sus propios caudillos federales, se quedo 
con noventa y cuatro mil kilometres cuadrados de tierra paraguaya y 


250 


Historia de la muerte temprana 


otros frutos del botin, segun el propio Mitre habia anunciado cuando 
escribio: «Los prisioneros y demas articulos de guerra nos los dividire- 
mos en la forma convenida». Uruguay, donde ya los herederos de 
Artigas habian sido muertos o derrotados y la oligarquia mandaba, 
participo de la guerra como socio menor y sin recompensas. Algunos 
de los soldados uruguayos enviados a la campana del Paraguay habian 
subido a los buques con las manos atadas. Los tres paises sufrieron una 
bancarrota financiera que agudizo su dependencia frente a Inglaterra. 
La matanza de Paraguay los signo para siempre 46 . 

Brasil habia cumplido con la funcion que el Imperio britanico le 
habia adjudicado desde los tiempos en que los ingleses trasladaron el 
trono portugues a Rio de Janeiro. A principios del siglo xek, habian 
sido claras las instrucciones de Canning al embajador, lord Strangford: 
«Hacer del Brasil un emporio para las manufacturas britanicas desti- 
nadas al consumo de toda la America del Sur». Poco antes de lanzar- 
se a la guerra, el Presidente de Argentina habia inaugurado una nue- 
va linea de ferrocarriles britdnicos en su pais, y habia pronunciado un 
inflamado discurso: «^Cual es la fuerza que impulsa este progreso? 
Senores: ;es el capital ingles!». Del Paraguay derrotado no solo desapa- 
recid la poblacion: tambien las tarifas aduaneras, los homos de fundi- 
cion, los rios clausurados al libre comercio, la independence economica 
y vastas zonas de su territorio. Los vencedores implantaron, dentro de 
las fronteras reducidas por el despojo, el librecambio y el latifundio. 
Todo fue saqueado y todo fue vendido: las tierras y los bosques, las 
minas, los yerbales, los edificios de las escuelas. Sucesivos gobiernos 
titeres serian instalados, en Asuncion, por las fuerzas extranjeras de 
ocupacion. No bien termino la guerra, sobre las ruinas todavia hu- 
meantes de Paraguay cayo el primer emprestito extranjero de su 
historia. Era britanico, por supuesto. Su valor nominal alcanzaba el 
millon de libras esterlinas, pero a Paraguay llego bastante menos de la 


Solano Lopez arde todavia en la memoria. Cuando el Museo Historico 
National de Rio de Janeiro anuncio, en septiembre de 1969, que inaugura- 
ria una vitrina dedicada al Presidente paraguayo, los militares reaccionaron 
furiosamente. El general Mourao Filho, que habia desencadenado el golpe 
de Estado de 1964, declare a la prensa: «Un viento de locura barre al pais... 
Solano Lopez es una figura que debe ser borrada para siempre de nuestra 
historia, como paradigma del dictador uniformado sudamericano. Fue un 
sanguinario que destruyo al Paraguay, llevandolo a una guerra imposible». 


251 


Eduardo Galeano 


mitad; en los anos siguientes, las refinanciaciones elevaron la deuda a 
mas de tres millones. La Guerra del Opio habi'a terminado cuando se 
firmo en Nanking el tratado de libre comercio que aseguro a los 
comerciantes britanicos el derecho de introducir libremente la droga 
en el territorio chino. Tambien la libertad de comercio fue garantiza- 
da por Paraguay despues de la derrota. Se abandonaron los cultivos 
de algodon, y Manchester arruino la production textil; la industria 
national no resucito nunca. 

El Partido Colorado, que hoy gobierna a Paraguay, especula ale- 
gremente con la memoria de los heroes, pero ostenta al pie de su acta 
de fundacion la firma de veintidos traidores al mariscal Solano Lo- 
pez, «legionarios» al servicio de las tropas brasilenas de ocupacion. El 
dictador Alfredo Stroessner, que ha convertido al Paraguay en un 
gran campo de concentration desde hace quince anos, hizo su espe- 
cializacion militar en Brasil, y los generates brasilenos lo devolvieron 
a su pais con altas calificaciones y encendidos elogios: «Es digno de 
gran future. ..» Durante su reinado, Stroessner desplazo a los intere- 
ses angloargentinos dominantes en Paraguay durante las ultimas de- 
cadas, en beneficio de Brasil y sus duenos norteamericanos. Desde 
1870, Brasil y Argentina, que liberaron a Paraguay para comerselo a 
dos bocas, se alternan en el usufructo de los despojos del pais derro- 
tado, pero sufren, a su vez, el imperialismo de la gran potencia de 
turno. Paraguay padece, al mismo tiempo, el imperialismo y el 
subimperialismo. Antes el Imperio britanico constituia el eslabon 
mayor de la cadena de las dependencias sucesivas. Actualmente, los 
Estados Unidos, que no ignoran la importancia geopolitica de este 
pais enclavado en el centro de America del Sur, mantienen en suelo 
paraguayo asesores innumerables que adiestran y orientan a las fuer- 
zas armadas, cocinan los planes economicos, reestructuran la uni- 
versidad a su antojo, inventan un nuevo esquema politico democrati- 
co para el pais y retribuyen con prestamos onerosos los buenos servi- 
cios del regimen 47 . Pero Paraguay es tambien colonia de colonias. 

47 Poco antes de las elecciones de principios de 1968, el general Stroessner 
visito los Estados Unidos. «Cuando me entreviste con el presidente Johnson 
-declare a France Pres se-, le manifesto que ya hace doce anos que desempe- 
no funciones de primer magistrado por mandato de las urnas. Johnson me 
contesto que eso constituia una razon mas para continuar ejerciendola el 
periodo venidero.» 


252 


Historia de la muerte temprana 


Utilizando la reforma agraria como pretexto, el gobierno de Stroessner 
derogo, haciendose el distrafdo, la disposition legal que prohibia la 
venta a extranjeros de tierras en zonas de frontera seca, y hoy hasta 
los territorios fiscales han caido en manos de los latifundistas brasile- 
nos del cafe. La onda invasora atraviesa el rio Parana con la compli- 
cidad del Presidente, asociado a los terratenientes que hablan portu- 
gues. Llegue a la movediza frontera del nordeste de Paraguay con 
billetes que tenfan estampado el rostro del vencido mariscal Solano 
Lopez, pero alii encontre que solo tienen valor los que lucen la efigie 
del victorioso emperador Pedro II. El resultado de la Guerra de la 
Triple Alianza cobra, transcurrido un siglo, ardiente actualidad. Los 
guardas brasilenos exigen pasaporte a los ciudadanos paraguayos 
para circular por su propio pais; son brasilenas las banderas y las 
iglesias. La pirateria de tierra abarca tambien los saltos del Guayra, la 
mayor fuente potencial de energia en toda America Latina, que hoy 
se llaman, en portugues, Sete Quedas, y la zona del Itaipu, donde 
Brasil construira la mayor central hidroelectrica del mundo. 

El subimperialismo o imperialismo de segundo grado, se expresa 
de mil maneras. Cuando el presidente Johnson decidio sumergir en 
sangre a los dominicanos, en 1965, Stroessner envio soldados para- 
guayos a Santo Domingo, para que colaboraran en la faena. El bata- 
llon se Uamo, broma siniestra, «Mariscal Solano Lopez». Los para- 
guayos actuaron a las ordenes de un general brasileno, porque fue 
Brasil quien recibio los honores de la traicion: el general Panasco Alvim 
encabezo las tropas latinoamericanas complices en la matanza. De la 
misma manera, podrian citarse otros ejemplos. Paraguay otorgo a 
Brasil una concesion petrolera en su territorio, pero el negocio de la 
distribution de combustibles y la petroquimica estan, en Brasil, en 
manos norteamericanas. La Mision Cultural Brasilena es duena de la 
Facultad de Filosofia y Pedagogia de la universidad paraguaya, pero 
los norteamericanos manejan ahora a las universidades de Brasil. El 
estado mayor del ejercito paraguayo no solo recibe la asesoria de los 
tecnicos del Pentagono, sino tambien de generales brasilenos que a su 
vez responden al Pentagono como el eco a la voz. Por la via abierta del 
contrabando, los productos industriales de Brasil invaden el mercado 
paraguayo, pero muchas de las fabricas que los producen en San 
Pablo son, desde la avalancha desnacionalizadora de estos ultimos 
anos, propiedad de las corporaciones multinacionales. 


253 


Eduardo Galeano 


Stroessner se considera heredero de los Lopez. El Paraguay de 
hace un siglo, ^puede ser impunemente cotejado con el Paraguay de 
ahora, emporio del contrabando en la cuenca del Plata y reino de la 
corruption institucionalizada? En un acto politico, donde el partido 
de gobierno reivindicaba a la vez, entre vitores y aplausos, a uno y 
otro Paraguay, un muchachito vendia, bandeja al pecho, cigarrillos 
de contrabando: la fervorosa concurrencia pitaba nerviosamente Kent, 
Marlboro, Camel y Benson & Hedges. En Asuncion, la escasa clase 
media bebe whisky Ballantine's en vez de tomar cana paraguaya. Uno 
descubre los ultimos modelos de los mas lujosos automoviles fabri- 
cados en Estados Unidos o Europa, traidos al pais de contrabando o 
previo pago de menguados impuestos, al mismo tiempo que se ven, 
por las calles, carros tirados por bueyes que acarrean lentamente los 
frutos al mercado: la tierra se trabaja con arados de madera y los 
taximetros son Impalas 70. Stroessner dice que el contrabando es «el 
precio de la paz»: los generates se Henan los bolsillos y no conspiran. 
La industria, por supuesto, agoniza antes de crecer. El Estado ni si- 
quiera cumple con el decreto que manda preferir los productos de las 
fabricas nacionales en las adquisiciones publicas. Los unicos triunfos 
que el gobierno exhibe, orgulloso, en la materia, son las plantas de 
Coca Cola, Crush y Pepsi Cola, instaladas desde fines de 1966 como 
contribution norteamericana al progreso del pueblo paraguayo. 

El Estado manifiesta que solo intervendra directamente en la crea- 
tion de empresas «cuando el sector privado no demuestre interes» 48 , 
y el Banco Central comunica al Fondo Monetario Internacional que 
«ha decidido implantar un regimen de mercado libre de cambios y 
abolir las restricciones al comercio y a las transacciones en divisas»; 
un folleto editado por el Ministerio de Industria y Comercio advierte 
a los inversores que el pais otorga «concesiones especiales para el 
capital extranjero». Se exime a las empresas extranjeras del pago de 
impuestos y de derechos aduaneros, «para crear un clima propicio 
para las inversiones». Un ano despues de instalarse en Asuncion, el 
National City Bank de NuevaYork recupera integramente el capital 
invertido. La banca extranjera, duena del ahorro interno, proporcio- 
na a Paraguay creditos externos que acentuan su deformation eco- 


Presidencia de la Nation, Secretaria Tecnica de Planificacion, Plan nacional 
de desarrollo economico y social, Asuncion, 1966. 


254 


Historia de la muerte temprana 


nomica e hipotecan aun mas su soberania. En el campo, el uno y 
medio por ciento de los propietarios dispone del noventa por ciento 
de las tierras explotadas, y se cultiva menos del dos por ciento de la 
superficie total del pais. El plan oficial de colonization en el triangulo 
de Caaguazu ofrece a los campesinos hambrientos mas tumbas que 
prosperidades 49 . 

La Triple Alianza sigue siendo todo un exito. 

Los hornos de la fundicion de Ibycui, donde se forjaron los cano- 
nes que defendieron a la patria invadida, se erguian en un paraje que 
ahora se llama «Mina-cue» -que en guarani significa «Fue mina». 

Alii, entre pantanos y mosquitos, junto a los restos de un muro 
derruido, yace todavia la base de la chimenea que los invasores vola- 
ron, hace un siglo, con dinamita, y pueden verse los pedazos de hie- 
rro podrido de las instalaciones deshechas. Viven, en la zona, unos 
pocos campesinos en harapos, que ni siquiera saben cual fue la gue- 
rra que destruyo todo eso. Sin embargo, ellos dicen que en ciertas 
noches se escuchan, alii, voces de maquinas y truenos de martillos, 
estampidos de canones y alaridos de soldados. 


LOS EMPRESTTTOS Y LOS FERROCARRILES 

EN LA DEFORMACION ECONOMICA DE AMERICA LATINA 

El vizconde Chateaubriand, ministro de asuntos extranjeros de Fran- 
cia bajo el reinado de Luis XVIII, escribia con despecho y, presumi- 
blemente, con buena base de information: «En el momento de la 
emancipation, las colonias espanolas se volvieron una especie de 
colonias inglesas» 50 . Citaba algunos numeros. Decia que, entre 1822 
y 1826, Inglaterra habia proporcionado diez emprestitos a las colo- 

49 Muchos de los campesinos han optado finalmente por volverse a la region 
minifundista del centro del pais o han ido camino del nuevo exodo hacia 
Brasil, donde sus brazos baratos se ofrecen a los yerbales de Curitiba y Mato 
Grosso o a las plantaciones cafetaleras de Parana. Es desesperada la situa- 
tion de los pioneros que se encuentran de cara a la selva, sin la menor 
orientation tecnica y sin ninguna asistencia crediticia, con tierras concedidas 
por el gobierno, a las que tendran que arrancar frutos suficientes para 
alimentarse y poder pagarlas porque si el campesino no paga el precio 
estipulado, no recibe el titulo de propiedad. 

50 R. Scalabrini Ortiz, Polttica britanica en el Rio de la Plata, Buenos Aires, 1940. 


255 


Eduardo Galeano 


nias espanolas liberadas, por un valor nominal de cerca de veintiun 
millones de libras esterlinas, pero que, una vez deducidos los inte- 
reses y las comisiones de los intermediaries, el desembolso real que 
habfa llegado a tierras de America apenas alcanzaba los siete millo- 
nes. A1 mismo tiempo, se habfan creado en Londres mas de cuaren- 
ta sociedades anonimas para explotar los recursos naturales -mi- 
nas, agricultura- de America Latina y para instalar empresas de 
servicios publicos. Los bancos brotaban como hongos en suelo bri- 
tanico: en un solo ano, 1836, se fundaron cuarenta y ocho. Apare- 
cieron los ferrocarriles ingleses en Panama, hacia la mitad del siglo, 
y la primera linea de tranvfas fue inaugurada en 1868 por una em- 
presa britanica en la ciudad brasilena de Recife, mientras la banca 
de Inglaterra financiaba directamente a las tesorerfas de los gobier- 
nos S1 , Los bonos publicos latinoamericanos circulaban activamen- 
te, con sus crisis y sus auges, en el mercado financiero ingles. Los 
servicios publicos estaban en manos britanicas; los nuevos estados 
naefan desbordados por los gastos militares y debfan hacer frente, 
ademas, al deficit de los pagos externos. El comercio libre implicaba 
un frenetico aumento de las importaciones, sobre todo de las im- 
portaciones de lujo y, para que una minorfa pudiera vivir a la moda, 
los gobiernos contrafan emprestitos que a su vez generaban la ne- 
cesidad de nuevos emprestitos: los pafses hipotecaban de antemano 
su destino, enajenaban la libertad economica y la soberanfa polftica. 
El mismo proceso se daba -y se sigue dando en nuestros dfas, aun- 
que ahora los acreedores son otros y otros los mecanismos- en 
toda America Latina, con la exception, aniquilada, de Paraguay. El 
financiamiento externo se hatia, como la morfina, imprescindible. 
Se abrian agujeros para tapar agujeros. El deterioro de los terminos 
comerciales del intercambio no es tampoco un fenomeno exclusivo 
de nuestros dfas: segun Celso Furtado 52 , los precios de las exporta- 
ciones brasilenas entre 1821 y 1830, y entre 1841 y 1850 bajaron 
casi a la mitad, mientras los precios de las importaciones extranje- 
ras permaneefan estables: las vulnerables economfas latinoameri- 
canas compensaban la cafda con emprestitos. 


51 J Fred Rippy, British Investments in Latin America (1822-1949), Minneapolis, 
1959. 

52 Celso Furtado, op. cit. 


256 


Historia de la muerte temprana 


«Las finanzas de estos jovenes estados -escribe Schnerb- no estan 
saneadas... Se hace preciso recurrir a la inflation, que produce la de- 
preciation de la moneda, y a los emprestitos onerosos. La historia de 
estas republicas es, en cierto modo, la de sus obligaciones economicas 
contraidas con el absorbente mundo de las finanzas europeas. » 53 Las 
bancarrotas, las suspensiones de pagos y las refinanciaciones deses- 
peradas eran, en efecto, frecuentes. Las libras esterlinas se escurrfan 
como el agua por entre los dedos de la mano. Del emprestito de un 
millon de libras concertado por el gobierno de Buenos Aires, en 1824, 
ante la casa Baring Brothers, la Argentina recibio nada mas que 570 
mil, pero no en oro, como rezaba el convenio, sino en papeles. El 
prestamo consistio en el envfo de ordenes de pago para los comer- 
ciantes ingleses radicados en Buenos Aires, y ellos no disponfan de oro 
para entregarlo al pafs porque su mision consistfa, justamente, en 
enviar a Londres cuanto metal precioso les pasara cerca de los ojos. Se 
cobraron, pues, letras, pero hubo que pagar, eso si, oro reluciente: casi 
a principios de nuestro siglo, Argentina cancelo esta deuda, que se 
habfa hinchado, a lo largo de las sucesivas refinanciaciones, hasta los 
cuatro millones de libras 54 . La provincia de Buenos Aires habia queda- 
do hipotecada en su totalidad -todas sus rentas, todas sus tierras pu- 
blicas- en garantia del pago. Decfa el ministro de Hacienda, en la 
epoca en que se contrato el emprestito: «No estamos en circunstan- 
cias de tomar medidas contra el comercio extranjero, particularmen- 
te ingles, porque hallandonos empenados en grandes deudas con aque- 
11a nation, nos exponemos a un rompimiento que causaria grandes 
males... » La utilization de la deuda como un instrumento de chantaje 
no es, como se ve, una invention norteamericana reciente. 

Las operaciones agiotistas encarcelaban a los pafses libres. A me- 
diados del siglo xix, el servicio de la deuda externa absorbfa ya casi el 
cuarenta por ciento del presupuesto de Brasil, y el panorama resulta- 
ba semejante por todas partes. Los ferrocarriles tambien formaban 
parte decisiva de la jaula de hierro de la dependencia: extendieron la 
influencia imperialista, ya en plena epoca del capitalismo de los mo- 
nopolios, hasta las retaguardias de las economfas coloniales. 

53 Robert Schnerb, Le XIXe siecle. L'apogee de Vexpansion europeenne (1815- 
1914), tomo VI de la historia general de las civilizaciones dirigida por 
Maurice Crouzet, Paris, 1968. 

M R. Scalabrini Ortiz, op. cit. 


257 


Eduardo Galeano 


Muchos de los emprestitos se destinaban a financiar ferrocarri- 
les para facilitar el embarque al exterior de los minerales y los ali- 
mentos. Las vias ferreas no constitulan una red destinada a unir a 
las diversas regiones interiores entre si, sino que conectaban los 
centros de production con los puertos. El diseno coincide todavia 
con los dedos de una mano abierta: de esta manera, los ferrocarri- 
les, tantas veces saludados como adalides del progreso, impedian la 
formation y el desarrollo del mercado interno. Tambien lo hacian 
de otras maneras, sobre todo por medio de una politica de tarifas 
puesta al servicio de la hegemonia britanica. Los fletes de los pro- 
ductos elaborados en el interior argentino resultaban, por ejemplo, 
mucho mas caros que los fletes de los productos enviados en bruto. 
Las tarifas ferroviarias se descargaban como una maldicion que 
hacia imposible fabricar cigarrillos en las comarcas del tabaco, hilar 
y tejer en los centros laneros, o elaborar las maderas en las zonas 
boscosas 55 . El ferrocarril argentino desarrollo, es cierto, la industria 
forestal en Santiago del Estero, pero con tales consecuencias que 
un autor santiagueno llega a decir: «Ojala Santiago no hubiera teni- 
do nunca un arbol» 56 . Los durmientes de las vias se hacian de ma- 
dera y el carbon vegetal servia de combustible; el obraje maderero, 
creado por el ferrocarril, desintegro los nucleos rurales de pobla- 
cion, destruyo la agricultura y la ganaderia al arrasar las pasturas y 
los bosques de abrigo, esclavizo en la selva a varias generaciones de 
santiaguenos y provoco la despoblacion. El exodo en masa no ha 
cesado, y hoy Santiago del Estero es una de las provincias mas po- 
bres de Argentina. La utilization del petroleo como combustible 
ferroviario sumergio a la region en una honda crisis. 

No fueron capitales ingleses los que tendieron las primeras vias 
en Argentina, Brasil, Chile, Guatemala, Mexico y Uruguay. Tampoco 
en Paraguay, como hemos visto, pero los ferrocarriles construidos 
por el Estado paraguayo con el aporte de tecnicos europeos por el 
contratados pasaron a manos inglesas despues de la derrota. Identico 
destino tuvieron las vias ferreas y los trenes de los demas paises, sin 
que se produjera el desembolso de un solo centavo de inversion nue- 


55 Ibid. 

* J. Eduardo Retondo, El bosque y la industria forestal en Santiago del Estero, 
Santiago del Estero, 1962. 


258 


Historia de la muerte temprana 


va; por anadidura, el Estado se preocupo de asegurar a las empresas, 
por contrato, un nivel mmirno de ganancias, para evitarles posibles 
sorpresas desagradables. 

Muchas decadas despues, al termino de la Segunda Guerra Mun- 
dial, cuando ya los ferrocarriles no rendian dividendos y habian caido 
en relativo desuso, la administration publica los recupero. Casi todos 
los estados compraron a los ingleses los fierros viejos y nacionaliza- 
ron, asi, las perdidas de las empresas. 

En la epoca del auge ferroviario, las empresas britanicas habian 
obtenido, a menudo, considerables concesiones de tierras a cada lado 
de las vias, ademas de las propias lineas ferreas y el derecho de cons- 
truir nuevos ramales. Las tierras constituian un estupendo negocio 
adicional: el fabuloso regalo otorgado en 1911 a la Brazil Railway 
determino el incendio de innumerables cabanas y la expulsion o la 
muerte de las familias campesinas asentadas en el area de la conce- 
sion. Este fue el gatillo que disparo la rebelion del Contestado, una de 
las mas intensas paginas de furia popular de toda la historia de Brasil. 


Proteccionismo y librecambio en Estados Unidos: 

EL EXITO NO FUE LA OBRA DE UNA MANO INVISIBLE 

En 1865, mientras la Triple Alianza anunciaba la proxima destruction 
de Paraguay, el general Ulysses Grant celebraba, en Appomatox, la 
rendition del general Robert Lee. La Guerra de Secesion concluia 
con la victoria de los centros industriales del norte, proteccionistas a 
carta cabal, sobre los plantadores librecambistas de algodony tabaco 
en el sur. La guerra que sellaria el destino colonial de America Latina 
natia al mismo tiempo que concluia la guerra que hizo posible la conso- 
lidation de los Estados Unidos como potential mundial. Convertido 
poco despues en Presidente de los Estados Unidos, Grant afirmo: 
«Durante siglos Inglaterra ha confiado en la protection, la ha llevado 
hasta sus extremos y ha obtenido de ello resultados satisfactorios. No 
cabe duda que debe su fuerza presente a este sistema. Despues de 
dos siglos, Inglaterra ha encontrado conveniente adoptar el comer- 
cio libre porque piensa que ya la protection no puede ofrecerle nada. 
Muy bien, entonces, Caballeros, mi conocimiento de mi pais me con- 
duce a creer que dentro de doscientos anos, cuando America haya 


259 


Eduardo Galeano 


obtenido de la protection todo lo que la protection puede ofrecer, 
adoptara tambien el libre comercio» 57 . 

Dos siglos y medio antes, el adolescente capitalismo ingles habia 
trasladado, a las colonias del norte de America, sus hombres, sus 
capitales, sus formas de vida y sus impulsos y proyectos. Las trece 
colonias, valvulas de salida para la poblacion europea excedente, apro- 
vecharon rapidamente el handicap que les daba la pobreza de su 
suelo y su subsuelo, y generaron, desde temprano, una conciencia 
industrializadora que la metrdpoli dejo crecer sin mayores problemas. 
En 1631, los recien Uegados colonos de Boston echaron al mar una 
balandra de treinta toneladas, Blessing of the Bay, construida por ellos, 
y desde entonces la industria naviera cobro un asombroso impulso. 
El roble bianco, abundante en los bosques, daba buena madera para 
las planchas profundas y las armazones interiores de los barcos; de 
pino se harian la cubierta, los baupresesy los mastiles. Massachusetts 
otorgaba subvenciones a la production del canamo para los cordeles 
y las sogas y tambien estimulaba la fabrication local de las lonas y los 
velamenes. Al norte y al sur de Boston, los prosperos astilleros cu- 
brieron las costas. Los gobiernos de las colonias otorgaban subven- 
ciones y premios a las manufacturas de todo tipo. Se promovia, con 
incentivos, el cultivo del lino y la production de lana, materias primas 
para los tejidos de hilo crudo que, si bien no resultaban demasiado 
elegantes, eran resistentes y eran nacionales. Para explotar los yaci- 
mientos de hierro de Lyn, surgio el primer homo de fundicion en 
1643; al poco tiempo, ya Massachusetts abastecia de hierro a toda la 
region. Como los estimulos a la production textil no parecian sufi- 
cientes, esta colonia opto por la coaccion: en 1655, dicto una ley que 
ordenaba que cada familia tuviese, bajo la amenaza de penas graves, 
por lo menos un hilandero en continua e intensa actividad. Cada 
condado de Virginia estaba obligado, en esa misma epoca, a seleccio- 
nar ninos para instruirlos en la manufactura textil. Al mismo tiempo, 
se prohibia la exportation de los cueros, para que se convirtieran, 
fronteras adentro, en botas, correas y monturas. 

«Las desventajas con que tiene que luchar la industria colonial 
proceden de cualquier parte menos de la politica colonial inglesa», 


57 Citado por Andre Gunder Frank, Capitalism and Underdevelopment in Latin 
America, NuevaYork, 1967. 


260 


Historia de la muerte temprana 


dice Kirkland 58 . Por el contrario, las dificultades de comunicacion 
hacian que la legislation prohibitiva perdiera casi toda su fuerza a tres 
mil millas de distancia, y favoredan la tendencia al autoabastecimiento. 
Las colonias del norte no enviaban a Inglaterra plata ni oro ni azucar, 
y en cambio sus necesidades de consumo provocaban un exceso de 
importaciones que era preciso contrarrestar de alguna manera. No 
eran intensas las relaciones comerciales a traves del mar; resultaba 
imprescindible desarrollar las manufacturas locales para sobrevivir. 
En el siglo xvm, Inglaterra prestaba todavfa tan escasa atencion a sus 
colonias del norte, que no impedia que se transfirieran a sus talleres las 
tecnicas metropolitanas mas avanzadas, en un proceso real que des- 
mentia las prohibiciones de papel del pacto colonial. Este no era el caso, 
por cierto, de las colonias latinoamericanas, que proporcionaban el aire, el 
agua y la sal al capitalismo ascendente en Europa, y podian nutrir con 
largueza el consumo lujoso de sus clases dominantes, importando desde 
Ultramar las manufacturas mas finas y mas caras. Las unicas activida- 
des expansivas eran, en America Latina, las que se orientaban a la expor- 
tation; y asifue tambien en los siglos siguientes: los intereses economicos 
y politicos de la burguesia minera o terrateniente no coincidian nunca 
con la necesidad de un desarrollo economico hacia dentro, y los comer- 
ciantes no estaban ligados al Nuevo Mundo en mayor medida que a los 
mercados extranjeros de los metales y alimentos que vendian, y a las 
fuentes extranjeras de los articulos manufacturados que compraban. 

Cuando declaro su independencia, la poblacion norteamericana 
equivalia, en cantidad, a la de Brasil. La metropoli portuguesa, tan 
subdesarrollada como la espanola, exportaba su subdesarrollo a la 
colonia. La economia brasilena habia sido instrumentalizada en pro- 
vecho de Inglaterra, para abastecer sus necesidades de oro todo a lo 
largo del siglo xvm. La estructura de clases de la colonia reflejaba esta 
funcion proveedora. La clase dominante de Brasil no estaba formada, 
a diferencia de la de los Estados Unidos, por los granjeros, los fabri- 
cantes emprendedores y los comerciantes internos. Los principales 
interpretes de los ideales de las clases dominantes en ambos paises, 
Alexander Hamilton y el Vizconde de Cairu, expresan claramente la 
diferencia entre una y otra 59 . Ambos habian sido discipulos, en Ingla- 


58 Edward C. Kirkland, Historia economica de Estados Unidos, Mexico, 1941. 

59 Celso Furtado, op. cit. 


261 


Eduardo Galeano 


terra, de Adam Smith. Sin embargo, mientras Hamilton se habia 
transformado en un paladin de la industrialization y promovia el 
estimulo y la protection del Estado a la manufactura nacional, Cairu 
creia en la mano invisible que opera en la magia del liberalismo: dejad 
hacer, dejad pasar, dejad vender. 

Mientras moria el siglo xvm, los Estados Unidos contaban ya con 
la segunda flota mercante del mundo, integramente formada con 
barcos construidos en los astilleros nacionales, y las fabricas textiles y 
siderurgicas estaban en pleno y pujante crecimiento. Poco tiempo 
despues, nacio la industria de maquinarias: las fabricas no necesita- 
ban comprar en el extranjero sus bienes de capital. Los fervorosos 
puritanos del Mayflower habian echado, en las campinas de Nueva 
Inglaterra, las bases de una nation; sobre el litoral de bahias profun- 
das, a lo largo de los grandes estuarios, una burguesia industrial ha- 
bia prosperado sin detenerse. El trafico comercial con las Antillas, 
que incluia la venta de esclavos africanos, desempeno, como hemos 
visto en otro capitulo, una funcion capital en este sentido, pero la 
hazana norteamericana no tendria explication si no hubiera sido ani- 
mada, desde el principio, por el mas ardiente de los nacionalismos. 
George Washington lo habia aconsejado en su mensaje de adios: los 
Estados Unidos debian seguir una ruta solitaria 60 . Emerson procla- 
maba en 1837: «Hemos escuchado durante demasiado tiempo a las 
musas refinadas de Europa. Nosotros marcharemos sobre nuestros 
propios pies, trabajaremos con nuestras propias manos, hablaremos 
segun nuestras propias convicciones» 61 . 

Los fondos publicos ampliaban las dimensiones del mercado 
interno. El Estado tendia caminos y vias ferreas, construia puentes y 
canales 62 . A mediados de siglo, el estado de Pennsylvania participa- 


60 Claude Fohlen, L'Amerique anglo-saxonne de 1815 a nos jours, Paris, 1965. 

61 Robert Schnerb, op. cit. 

62 «E1 capital del Estado asume el riesgo inicial... La ayuda oficial a los ferro- 
carriles no solamente facilita la reunion de capitales, sino que ademas redu- 
ce los costos de construction. En algunos casos, entre otros para las lineas 
marginales, los fondos publicos hicieron posible la construction de ferro- 
carriles que no hubieran podido nacer de otra manera. En otro numero de 
casos aun mas importante, aceleraron la realization de proyectos que la 
utilization de capitales privados hubiera ciertamente demorado.» (Harry H. 
Pierce, Railroads of New York, A Study of Government Aid, 1826-1875, 
Cambridge, Massachusetts, 1953.) 


262 


Historia de la muerte temprana 


ba en la gestion de mas de ciento cincuenta empresas de economia 
mixta, ademas de administrar los cien millones de dolares inverti- 
dos en las empresas publicas. Las operaciones militares de con- 
quista, que arrebataron a Mexico mas de la mitad de su superficie, 
tambien contribuyeron en gran medida al progreso del pais. El Es- 
tado no participaba del desarrollo solamente a traves de las inver- 
siones de capital y los gastos militares orientados a la expansion; en 
el norte, habia empezado a aplicar, ademas, un celoso proteccionis- 
mo aduanero. Los terratenientes del sur eran, al contrario, 
librecambistas. La production de algodon se duplicaba cada diez 
anos, y si bien proporcionaba grandes ingresos comerciales a la 
nation entera y alimentaba los telares modernos de Massachusetts, 
dependia sobre todo de los mercados europeos. La aristocracia 
surena estaba vinculada en primer termino al mercado mundial, al 
estilo latinoamericano; del trabajo de sus esclavos provenia el ochen- 
ta por ciento del algodon que usaban las hilanderfas europeas. Cuan- 
do el norte sumo la abolition de la esclavitud al proteccionismo 
industrial, la contradiction hizo eclosion en la guerra. El norte y el 
sur enfrentaban dos mundos en verdad opuestos, dos tiempos his- 
toricos diferentes, dos antagonicas concepciones del destino na- 
tional. El siglo xx gano esta guerra al siglo xix: 

Que todo hombre libre cante... 

El viejo Rey Algodon esta muerto y enterrado, 

clamaba un poeta del ejercito victorioso 63 . A partir de la derrota del 
general Lee, adquirieron un valor sagrado los aranceles aduaneros, 
que se habian elevado durante el conflicto como un medio para con- 
seguir recursos y quedaron en pie para proteger a la industria vence- 
dora. En 1890, el Congreso voto la llamada tarifa McKinley, 
ultraproteccionista, y la ley Dingley elevo nuevamente los derechos 
de aduana en 1897. Poco despues, los paises desarrollados de Europa 
se vieron a su vez obligados a tender barreras aduaneras ante la irrup- 
tion de las manufacturas norteamericanas peligrosamente competi- 
tivas. La palabra trust habia sido pronunciada por primera vez en 
1882; el petroleo, el acero, los alimentos, los ferrocarriles y el tabaco 

63 Claude Fohlen, op. cit. 


263 


Eduardo Galeano 


estaban en manos de los monopolios, que avanzaban con botas de 
siete leguas 64 . 

Antes de la Guerra de Secesion, el general Grant habia participado 
en el despojo de Mexico. Despues de la Guerra de Secesion, el general 
Grant fue un Presidente con ideas proteccionistas.Todo formaba parte 
del mismo proceso de afirmacion nacional. La industria del norte con- 
ducia la historia y, ya duena del poder politico, cuidaba desde el Estado 
la buena salud de sus intereses dominantes. La frontera agricola volaba 
hacia el oeste y hacia el sur, a costa de los indios y los mexicanos, pero 
a su paso no iba extendiendo latifundios, sino que sembraba de peque- 
nos propietarios los nuevos espacios abiertos. La tierra de promision 
no solo atraia a los campesinos europeos; los maestros artesanos de los 
oficios mas diversos y los obreros especializados en mecanica, meta- 
lurgia y siderurgia, tambien llegaron desde Europa para fecundar la 
intensa industrialization norteamericana. A fines del siglo pasado, los 
Estados Unidos eran ya la primera potencia industrial del planeta; en 
treinta anos, desde la guerra civil, las fabricas habian multiplicado por 
siete su capacidad de production. El volumen norteamericano de car- 
bon equivalia ya al de Inglaterra, y el de acero lo duplicaba; las vias 
ferreas eran nueve veces mas extensas. El centro del universo capitalis- 
ta empezaba a cambiar de sitio. 

Como Inglaterra, Estados Unidos tambien exportara, a partir de 
la Segunda Guerra Mundial, la doctrina del libre cambio, el comercio 
libre y la libre competencia, pero jmra el consumo ajeno. El Fondo 


64 El sur se convirtio en una colonia interna de los capitalistas del norte. 
Despues de la guerra, la propaganda por la construction de hilanderfas en 
las dos Carolinas, Georgia y Alabama, cobro el caracter de una cruzada. 
Pero este no era el triunfo de una causa moral, las nuevas industrias no 
nacian por puro humanitarismo: el sur ofrecia mano de obra menos cara, 
energia mas barata y beneficios altisimos, que a veces llegaban al 75 por 
100. Los capitales vern'an del norte para atar al sur al centro de gravedad del 
sistema. La industria del tabaco, concentrada en Carolina del Norte, estaba 
bajo la dependencia directa del trust Duke, mudado a Nueva Jersey para 
aprovechar una legislation mas favorable; la Tennessee Coal and Iron Co., 
que explotaba el hierro y el carbon de Alabama, paso en 1907 al control de 
la U. S. Steel, que desde entonces dispuso de los precios y elimino asi la 
competencia molesta. A principios de siglo, el ingreso per capita del sur se 
habia reducido a la mitad en relation con el nivel anterior a la guerra. (C. 
Vann Woodward, Origins of the New South, 1879-1913, en A History of the 
South, varios autores. Baton Rouge, 1948.) 


264 


Historia de la muerte temprana 


Monetario Internacional y el Banco Mundial naceran juntos para ne- 
gar, a los paises subdesarrollados, el derecho de proteger sus indus- 
trias nacionales, y para desalentar en ellos la action del Estado. Se 
atribuiran propiedades curativas infalibles a la iniciativa privada. Sin 
embargo, los Estados Unidos no abandonaran una politica economi- 
ca que continua siendo, en la actualidad, rigurosamente proteccio- 
nista, y que por cierto presta buen oido a las voces de la propia histo- 
ria: en el norte, nunca confundieron la enfermedad con el remedio. 


265 



La estructura contemporAnea del despojo 


Un talismAn vacio de poderes 

Cuando Lenin escribio, en la primavera de 1916, su libro sobre el 
imperialismo, el capital norteamericano abarcaba menos de la quinta 
parte del total de las inversiones privadas directas, de origen extranje- 
ro, en America Latina. En 1970, abarca cerca de las tres cuartas partes. 
El imperialismo que Lenin conocio -la rapacidad de los centros indus- 
triales a la busqueda de mercados mundiales para la exportation de sus 
mercancias; la fiebre por la captura de todas las fuentes posibles de 
materias primas; el saqueo del hierro, el carbon, el petroleo; los ferro- 
carriles articulando el dominio de las areas sometidas; los emprestitos 
voraces de los monopolios financieros; las expediciones militares y las 
guerras de conquista- era un imperialismo que regaba con sal los 
lugares donde una colonia o semicolonia hubiera osado levantar una 
fabrica propia. La industrialization, privilegio de las metropolis, resul- 
taba, para los paises pobres, incompatible con el sistema de dominio 
impuesto por los paises ricos. A partir de la Segunda Guerra Mundial 
se consolida en America Latina el repliegue de los intereses europeos, 
en beneficio del arrollador avance de las inversiones norteamericanas. 
Y se asiste, desde entonces, a un cambio importante en el destino de las 
inversiones. Paso a paso, ano tras ano, van perdiendo importancia re- 
lativa los capitales aplicados a los servicios publicos y a la mineria, en 
tanto aumenta la proportion de las inversiones en petroleo y, sobre 
todo, en la industria manufacturera. Actualmente, de cada tres dolares 
invertidos en America Latina, uno corresponde a la industria 1 . 


1 Hace cuarenta anos, la inversion norteamericana en industrias de transfor- 
mation solo representaba el 6 por 100 del valor total de los capitales de 
Estados Unidos en America Latina. En 1960, la proportion rozaba ya el 20 


267 


Eduardo Galeano 


A cambio de inversiones insignificantes, las filiales de las grandes 
corporaciones saltan de un solo brinco las barreras aduaneras lati- 
noamericanas, paradojicamente alzadas contra la competencia ex- 
tranjera, y se apoderan de los procesos internos de industrialization. 
Exportan fabricas o, frecuentemente, acorralan y devoran a las fabri- 
cas nacionales ya existentes. Cuentan, para ello, con la ayuda entu- 
siasta de la mayoria de los gobiernos locales y con la capacidad de 
extorsion que ponen a su servicio los organismos internacionales de 
credito. El capital imperialista captura los mercados por dentro, ha- 
ciendo suyos los sectores claves de la industria local: conquista o 
construye las fortalezas decisivas, desde las cuales domina al resto. 
La OEA describe asi el proceso: «Las empresas latinoamericanas van 
teniendo un predominio sobre las industrias y tecnologias ya estable- 
cidas y de menor sofisticacion, mientras la inversion privada norte- 
americana, y probablemente tambien la proveniente de otros paises 
industrializados, va aumentando rapidamente su participation en cier- 
tas industrias dinamicas que requieren un grado de avance tecnolo- 
gico relativamente alto y que son mas importantes en la determina- 
tion del curso de desarrollo economico» * 2 . Asi, el dinamismo de las 
fabricas norteamericanas al sur del rio Bravo resulta mucho mas in- 
tenso que el de la industria latinoamericana en general. Son elocuen- 
tes los ritmos de los tres paises mayores: para un indice 100 en 1961, 
el producto industrial en Argentina paso a ser de 112,5 en 1965, y en 
el mismo periodo las ventas de las empresas filiales de los Estados 
Unidos subieron a 166,3. Para Brasil, las cifras respectivas son de 
109,2 y 120; para Mexico, de 142,2 y 186, 8 3 . 

El interes de las corporaciones imperialistas por apropiarse del 


por 100, y luego continuo ascendiendo hasta cerca de la tercera parte del 
total. Naciones Unidas, CEPAL, El financiamiento externo de America Latina, 
Nueva York-Santiago de Chile, 1964, y Estudio economico de America Latina 
de 1967, 1968 y 1969. 

2 Secretaria General de la Organization de Estados Americanos, El 
financiamiento externo para el desarrollo de la America Latina, Washington, 
1969. Documento de distribution limitada; sextas reuniones anuales del 
CIES. 

3 Datos del Departamento de Comercio de los Estados Unidos y del Comite 
Interamericano de la Alianza para el Progreso. Secretaria General de la 
OEA, op. cit. 


268 


La estructura contemporanea del despojo 


crecimiento industrial latinoamericano y capitalizarlo en su beneficio 
no implica, desde luego, un desinteres por todas las otras formas 
tradicionales de explotacion. Es verdad que el ferrocarril de la United 
Fruit Co., en Guatemala, ya no era rentable, y que la Electric Bond 
and Share y la International Telephone and Telegraph Corporation 
realizaron esplendidos negocios cuando fueron nacionalizadas en 
Brasil, con indemnizaciones de oro puro a cambio de sus instalacio- 
nes oxidadas y sus maquinarias de museo. Pero el abandono de los 
servicios publicos a cambio de actividades mas lucrativas nada tiene 
que ver con el abandono de las materias primas. <; Que suerte correria 
el Imperio sin el petroleo y los minerales de America Latina? Pese al 
descenso relativo de las inversiones en minas, la economia norte- 
americana no puede prescindir, como hemos visto en otro capitulo, 
de los abastecimientos vitales y las jugosas ganancias que le llegan 
desde el sur. Por lo demas, las inversiones que convierten a las fdbricas 
latino americanas en meras piezas del engranaje mundial de las corpora- 
ciones gigantes no alteran en absoluto la division international del tra- 
bajo. No sufre la menor modification el sistema de vasos comunicantes 
por donde circulan los capitales y las mercandas entre los parses pobres 
y los parses ricos. America Latina continua exportando su desocupacion 
y su miseria: las materias primas que el mercado mundial necesita y de 
cuya venta depende la economia de la region y ciertos productos indus- 
triales elaborados, con mano de obra barata, por filiales de las corpora- 
ciones multinacionales. El intercambio desigual funciona como siempre: 
los salarios de hambre de America Latina contribuyen a financiar los 
altos salarios de Estados Unidos y de Europa. 

No faltan politicos y tecnocratas dispuestos a demostrar que la 
invasion del capital extranjero «industrializador» beneficia las areas 
donde irrumpe. A diferencia del antiguo, este imperialismo de nue- 
vo signo implicaria una accion en verdad civilizadora, una bendi- 
cion para los paises dominados, de modo que por primera vez la 
letra de las declaraciones de amor de la potencia dominante de 
turno coincidiria con sus intenciones reales. Ya las conciencias cul- 
pables no necesitarfan coartadas, puesto que no serian culpables: el 
imperialismo actual irradiarfa tecnologia y progreso, y hasta resul- 
tarfa de mal gusto utilizar esta vieja y odiosa palabra para definirlo. 
Cada vez que el imperialismo se pone a exaltar sus propias virtudes, 
conviene, sin embargo, revisarse los bolsillos.Y comprobar que este 


269 


Eduardo Galeano 


nuevo modelo de imperialismo no hace mas prosperas a sus colo- 
nias aunque enriquezca a sus polos de desarrollo; no alivia las ten- 
siones sociales regionales, sino que las agudiza; extiende aun mas la 
pobreza y concentra aun mas la riqueza: paga salarios veinte veces 
menores que en Detroit y cobra precios tres veces mayores que en 
Nueva York; se hace dueno del mercado interno y de los resortes 
claves del aparato productivo; se apropia del progreso, decide su 
rumbo y le fija fronteras; dispone del credito nacional y orienta a su 
antojo el comercio exterior; no solo desnacionaliza la industria, sino 
tambien las ganancias que la industria produce; impulsa el desper- 
dicio de recursos al desviar la parte sustancial del excedente econo- 
mico hacia afuera; no aporta capitales al desarrollo sino que los 
sustrae. La CEPAL ha indicado que la hemorragia de los beneficios 
de las inversiones directas de los Estados Unidos en America Latina 
ha sido cinco veces mayor, en estos ultimos anos, que la transfusion 
de inversiones nuevas. Para que las empresas puedan llevarse sus 
ganancias, los paises se hipotecan endeudandose con la banca ex- 
tranjera y con los organismos internacionales de credito, con lo que 
multiplican el caudal de las proximas sangrfas. La inversion indus- 
trial opera, en este sentido, con las mismas consecuencias que la 
inversion «tradicional». 

En el marco de acero de un capitalismo mundial integrado en 
torno a las grandes corporaciones norteamericanas, la industrializa- 
tion de America Latina se identifica cada vez menos con el progreso 
y con la liberation nacional. El talisman fue despojado de poderes en las 
decisivas derrotas del siglo pasado, cuando los puertos triunfaron sobre 
los paises y la libertad de comercio arraso a la industria nacional recien 
nacida. El siglo xx no engendro una burguesia industrial fuerte y crea- 
dora quefuera capaz de reemprender la tarea y llevarla hasta sus ultimas 
consecuencias. Todas las tentativas se quedaron a mitad del camino. A la 
burguesia industrial de America Latina le ocurrio lo mismo que a los 
enanos: llegd a la decrepitud sin haber crecido. Nuestros burgueses 
son, hoy dia, comisionistas o funcionarios de las corporaciones ex- 
tranjeras todopoderosas. En honor a la verdad, nunca habian hecho 
meritos para merecer otro destino. 


270 


La estructura contemporanea del despojo 


Son los centinelas quienes abren las puertas: la esterilidad 

CULPABLE DE LA BURGUESIA NACIONAL 

La actual estructura de la industria en Argentina, Brasil y Mexico -los 
tres grandes polos de desarrollo en America Latina- exhibe ya las 
deformaciones caracteristicas de un desarrollo reflejo. En los demas 
paises, mas debiles, la satelizacion de la industria se ha operado, salvo 
alguna exception, sin mayores dificultades. No es, por cierto, un ca- 
pitalismo competitive el que hoy exporta fabricas ademas de mer- 
cancias y capitales, penetra y lo acapara todo: esta es la integration 
industrial consolidada, en escala international, por el capitalismo en 
la edad de las grandes corporaciones multinacionales, monopolios 
de dimensiones infinitas que abarcan las actividades mas diversas en 
los mas diversos rincones del globo terraqueo 4 . 

Los capitales norteamericanos se concentran, en America Latina, 
mas agudamente que en los propios Estados Unidos; un punado de 
empresas controla la inmensa mayoria de las inversiones. Para ellas, la 
nation no es una tarea a emprender, ni una bandera a defender, ni un 
destino a conquistar: la nation es nada mas que un obstdculo a saltar, 
porque a veces la soberama incomoda, y una jugosa fruta a devorar. Para 
las clases dominantes dentro de cada pais, ^constituye la nation, por 
el contrario, una mision a cumplir? El gran galope del capital impe- 
rialista ha encontrado a la industria local sin defensas y sin conciencia 
de su papel historico. La burguesia se ha asociado a la invasion extran- 
jera sin derramar lagrimas ni sangre; en cuanto al Estado, su influen- 
cia sobre la economia latinoamericana, que viene debilitandose des- 
de hace un par de decadas, se ha reducido al minimo gracias a los 
buenos oficios del Fondo Monetario International. Las corporacio- 
nes norteamericanas entraron en Europa a paso de conquistadores y 
se apoderaron del desarrollo del viejo continente a tal punto que 
pronto, se anuncia, la industria norteamericana alii instalada sera la 
tercera potencia industrial del planeta, despues de Estados Unidos y 
de la Union Sovietica 5 . Si la burguesia europea, con toda su tradition 
y su pujanza, no ha podido oponer diques a la marea, ^cabia esperar 
que la burguesia latinoamericana encabezara, a esta altura de la his- 


4 Paul A. Baran y Paul M. Sweezy, El capital monopolista, Mexico, 1971. 

5 J. J. Servan-Schreibet, El desafio americano, Santiago de Chile, 1968. 


271 


Eduardo Galeano 


toria, la imposible aventura de un desarrollo capitalista independien- 
te? Por el contrario, en America Latina el proceso de desnacio- 
nalizacion ha resultado mucho mas fulminante y barato y ha tenido 
consecuencias incomparablemente peores. 

El crecimiento fabril de America Latina habia sido alumbrado, en 
nuestro siglo, desde fuera. No fue generado por una politica planificada 
hacia el desarrollo national, ni corono la maduracion de las fuerzas 
productivas, ni resulto del estallido de los conflictos intemos, ya «s upe- 
rados», entre los terratenientes y un artesanado national que habia muerto 
a poco de nacer. La industria latino americana nacio del vientre mismo 
del sistema agroexportador, para dar respuesta al agudo desequilibrio 
provocado por la caida del comercio exterior. En efecto, las dos guerras 
mundiales y, sobre todo, la honda depresion que el capitalismo sufrio 
a partir de la explosion del viemes negro de octubre de 1929, provo- 
caron una violenta reduction de las exportaciones de la region y, en 
consecuencia, hicieron caer, tambien de golpe, la capacidad de im- 
portar. Los precios internos de los articulos industriales extranjeros, 
subitamente escasos, subieron verticalmente. No surgio, entonces, 
una clase industrial libre de la dependencia tradicional: el gran im- 
pulso manufacturero provino del capital acumulado en manos de los 
terratenientes y los importadores. Fueron los grandes ganaderos 
quienes impusieron el control de cambios en la Argentina; el presi- 
dente de la Sociedad Rural, convertido en ministro de Agricultura, 
declaraba en 1933: «E1 aislamiento en que nos ha colocado un mun- 
do dislocado nos obliga a fabricar en el pais lo que ya no podemos 
adquirir en los paises que no nos compran» 6 . Los fazendeiros del cafe 
volcaron a la industrialization de San Pablo buena parte de sus capi- 
tals acumulados en el comercio exterior: «A diferencia de la indus- 
trialization en los paises hoy desarrollados -diagnostica un docu- 
mento de gobierno- 7 , el proceso de la industrialization brasilena no 
se dio paulatinamente, inserto dentro de un proceso de transforma- 
tion economica general. Antes bien, fue un fenomeno rapido e in- 
tenso, que se superpuso a la estructura economico-social preexis- 

6 Citado por Alfredo Parera Dennis, Naturaleza de las relaciones entre las closes 
dominantes argentinas y las metropolis, en Fichas de investigation economica y 
social, Buenos Aires, diciembre de 1964. 

7 Ministerio do Planejamento e Coordenagao Geral, A industrializagdo 
brasileira : diagnostico e perspectivas, Rio de Janeiro, 1969. 


272 


La estructura contemporanea del despojo 


tente, sin modificarla por entero, dando origen a profundas diferen- 
cias sectoriales y regionales que caracterizan a la sociedad brasilena». 

La nueva industria se atrinchero de entrada tras las barreras adua- 
neras que los gobiernos levantaron para protegerla, y credo gracias a 
las medidas que el Estado adopto para restringir y controlar las impor- 
taciones, fijar tasas especiales de cambio, evitar impuestos, comprar o 
financiar los excedentes de production, tender caminos para hacer 
posible el transporte de las materias primas y las mercandas, y crear o 
ampliar las fuentes de energia. Los gobiernos de Getulio Vargas (1930- 
45 y 1951-54), Lazaro Cardenas (1934-40) y Juan Domingo Peron 
(1946-55), de signo nacionalista y amplia proyeccion popular, expre- 
saron en Brasil, Mexico y Argentina la necesidad de despegue, desa- 
rrollo o consolidation, segun cada caso y cada perfodo, de la industria 
national. En realidad, el «espiritu de empresa», que define una serie de 
rasgos caracterfsticos de la burguesia industrial en los paises capitalis- 
tas desarrollados, fue, en America Latina, una caracterfstica del Estado, 
sobre todo en estos periodos de impulso decisivo. El Estado ocupo el 
lugar de una close social cuya aparicion la historia reclamaba sin mucho 
exito: encarno a la nation e impuso el acceso politico y economico de 
las masas populares a los beneficios de la industrialization. En esta 
matriz, obra de los caudillos populistas, no se incubo una burguesia 
industrial esencialmente diferenciada del conjunto de las clases hasta 
entonces dominantes. Peron desato, por ejemplo, el panico de la Union 
Industrial, cuyos dirigentes veian, no sin razon, que el fantasma de las 
montoneras provincianas reaparecia en la rebelion del proletariado de 
los suburbios de Buenos Aires. Las fuerzas de la coalition conservado- 
ra recibieron, antes de que Peron las derrotara en las elecciones de 
febrero del '46, un famoso cheque del lider de los industriales; a la hora 
de la caida del regimen, diez anos despues, los duenos de las fabricas 
mas importantes volvieron a confirmar que no eran fundamentales sus 
contradicciones con la oligarquia de la que, mal que bien, formaban 
parte. En 1956, la Union Industrial, la Sociedad Rural y la Bolsa de 
Comercio concertaron un frente comun en defensa de la libertad de 
asociacion, la fibre empresa, la libertad de comercio y la fibre contrata- 
cion del personal 8 . En Brasil, un importante sector de la burguesia fabril 


Dardo Cuneo, Comportamiento y crisis de la clase empresaria, Buenos Aires, 
1967 . 


273 


Eduardo Galeano 


estrecho filas con las fuerzas que empujaron a Vargas al suicidio. La 
experiencia mexicana tuvo, en este sentido, caracteristicas excepcio- 
nales, y por cierto prometfa mucho mas de lo que finalmente aporto al 
proceso de cambio en America Latina. El ciclo nacionalista de Lazaro 
Cardenas fue el unico que rompio lanzas contra los terratenientes, 
llevando adelante la reforma agraria que ya agitaba al pais desde 1910; 
en los demas pafses, y no solo en Argentina y Brasil, los gobiernos 
industrializadores dejaron intacta la estructura latifundista, que conti - 
nuo estrangulando el desarrollo del mercado intemo y de la produc- 
tion agropecuaria 9 . 

Por lo general, la industria aterrizo como un avion, sin modificar 
el aeropuerto en sus estructuras basicas: condicionada por la deman- 
da de un mercado interno previamente existente, sirvio a sus necesi- 
dades de consumo y no llego a ampliarlo en la honda y extensa medi- 
da que los grandes cambios de estructura, de haber ocurrido, hubie- 
ran hecho posible. De la misma manera, el desarrollo industrial fue 
obligado a un aumento de las importaciones de maquinarias, repues- 
tos, combustibles y productos intermedios 10 pero las exportaciones, 
fuente de las divisas, no podfan dar respuesta a este desaffo porque 
provenian de un campo condenado, por sus duenos, al atraso. Bajo el 
gobierno de Peron, el Estado argentino llego a monopolizar la expor- 

9 Chile, Colombia y Uruguay vivieron tambien procesos de industrialization 
sustitutiva de importaciones, en los periodos que aqui se describen. El 
presidente uruguayo Jose Batlle y Ordonez (1903-7 y 1911-15) habia sido, 
tiempo antes, un profeta de la revolution burguesa en America Latina. La 
jornada laboral de ocho horas se consagro por ley en Uruguay antes que en 
los Estados Unidos. La experiencia de welfare state de Batlle no se limito a 
poner en practica la legislation social mas avanzada de su tiempo, sino que 
ademas impulso con fuerza el desarrollo cultural y la education de masas, y 
nationalize los servicios publicos y varias actividades productivas de consi- 
derable importancia economica. Pero no toco el poder de los duenos de la 
tierra, ni nationalize la banca ni el comercio exterior. Actualmente, Uru- 
guay padece las consecuencias de estas omisiones, quiza inevitables, del 
profeta, y de las traiciones de sus herederos. 

10 «E1 pasaje a la production interna de un determinado bien apenas «sustitu- 
ye» parte del valor agregado que antes se generaba fuera de la economia... 
En la medida en que el consumo de ese bien «sustituido» se expande rapi- 
damente, la demanda derivada por importaciones puede ultrapasar en breve 
piano la economia de divisas. ..» Maria de Conceicao Tavares, O processo de 
substitugdo de importagoes como modelo de desenvolvimento recente na America 
Latina, CEPAL-ILPES, Rio de Janeiro, s. f. 


274 


La estructura contemporanea del despojo 


tacion de granos; en cambio, no arano siquiera el regimen de propie- 
dad de la tierra, ni nacionalizo a los grandes frigorificos norteameri- 
canos y britanicos ni a los exportadores de la lana 11 . Resulto debil el 
impulso oficial a la industria pesada, y el Estado no advirtio a tiempo 
que si no daba nacimiento a una tecnologia propia, su politica nacio- 
nalista se echaria a volar con las alas cortadas.Ya en 1953, Peron, que 
habia llegado al poder enfrentando directamente al embajador de los 
Estados Unidos, recibia con elogios la visita de Milton Eisenhower y 
pedia la cooperation del capital extranjero para impulsar las indus- 
trias dinamicas 12 . La necesidad de «asociacion» de la industria natio- 
nal con las corporaciones imperialistas se hacia perentoria a medida 
que se iban quemando etapas en la sustitucion de manufacturas im- 
portadas y las nuevas fabricas requerian mas altos niveles de tecnica 
y de organization. La tendencia iba madurando tambien en el seno 
del modelo industrializador de Getulio Vargas; se puso al descubierto 
en la tragica decision final del caudillo. Los oligopolies extranjeros, 
que concentran la tecnologia mas moderna, se iban apoderando no 
muy secretamente de la industria national de todos los paises de 
America Latina, incluido Mexico, por medio de la venta de tecnicas 
de fabrication, patentes y equipos nuevos. Wall Street habia tornado 
definitivamente el lugar de Lombard Street, y fueron norteamerica- 
nas las principales empresas que se abrieron paso hacia el usufructo 
de un superpoder en la region. A la penetration en el area manufac- 
turera se sumaba la injerencia cada vez mayor en los circuitos banca- 
rio y comercial: el mercado de America Latina se fue integrando al 
mercado interno de las corporaciones multinacionales. 

En 1965, Roberto Campos, zar economico de la dictadura de 
Castelo Branco, sentenciaba: «La era de los lideres carismaticos, 
nimbados por un aura romantica, esta cediendo lugar a la tecnocra- 

11 Ismael Vinas y Eugenio Gastiazoro, Economfa y dependencia (1900-1968), 
Buenos Aires, 1968. 

12 El ministro de Asuntos Economicos contestaba asi a la pregunta del perio- 
dista de la revista Vision (27 de noviembre, 1953): «-Ademas de la industria 
del petroleo, ^que otras industrias desea desarrollar Argentina con la co- 
operacion del capital extranjero? 

«-Para ser mas preciso, en orden de prioridad citaremos el petroleo... En 
segundo termino, la industria siderurgica... La qutmica pesada... La fabrication 
de elementos para transporte... La fabrication de llantas y ejes... Y la construc- 
tion en el pai's de motores diesel». (Citado por Alfredo Parera Dennis, op. cit.) 


275 


Eduardo Galeano 


cia» 13 . La embajada norteamericana habia participado directamente 
en el golpe de Estado que derribo al gobierno de Joao Goulart. La caida 
de Goulart, heredero de Vargas en el estilo y las intenciones, senalo la 
liquidation del populismo y de la politica de masas. «Somos una nation 
vencida, dominada, conquistada, destruida», me escribia un amigo, 
desde Rio de Janeiro, pocos meses despues del triunfo de la conspira- 
tion militar: la desnacionalizacion de Brasil implicaba la necesidad de 
ejercer, con mano de hierro, una dicta dura unpopular. El desarrollo 
capitalista ya no se compaginaba con las grandes movilizaciones de 
masas en torno a caudillos como Vargas. Habia que prohibir las huel- 
gas, destruir los sindicatos y los partidos, encarcelar, torturar, matar y 
abatir por la violencia los salarios obreros, para contener asi, a costa de 
la mayor pobreza de los pobres, el vertigo de la inflation. Una encues- 
ta, practicada en 1966 y 1967, revelo que el 84 por ciento de los gran- 
des industriales de Brasil consideraba que el gobierno de Goulart habia 
aplicado una politica economica perjudicial. Entre ellos estaban, sin 
duda, muchos de los grandes capitanes de la burguesia national, en los 
que Goulart intento apoyarse para contener la sangria imperialista de 
la economia brasilena 14 . El mismo proceso de represion y asfbda del 
pueblo tuvo lugar durante el regimen del general Juan Carlos Ongania, 
en la Argentina; habia comenzado, en realidad, con la derrota peronista 
de 1955, asi como en Brasil se habia desencadenado realmente desde el 
balazo de Vargas en 1954. La desnacionalizacion de la industria en 
Mexico tambien coincidio con un endurecimiento de la politica repre- 
siva del partido que monopoliza el gobierno. 

Fernando Henrique Cardoso ha senalado 15 que la industria liviana 
o tradicional, crecida a la generosa sombra de los gobiernos populis- 
tas, exige una expansion del consumo de masas: la gente que compra 
camisas o cigarrillos. Por el contrario, la industria dinamica -bienes 
intermedios y bienes de capital- se dirige a un mercado restringido, en 
cuya cuspide estan las grandes empresas y el Estado: pocos consumi- 
dores, de gran capacidad financiera. La industria dinamica, actual- 
mente en manos extranjeras, se apoya en la existencia previa de la indus- 

13 Octavio Ianni, O colapso do populismo no Brasil, Rio de Janeiro, 1968. 

14 Luciano Martins, Industrializagao, burguesia nacional e desenvolvimento, Rio 
de Janeiro, 1968. 

15 Fernando Henrique Cardoso, Ideologtas de la burguesia industrial en socieda- 
des dependientes (Argentina y Brasil), Mexico, 1970. 


276 


La estructura contemporanea del despojo 


tria traditional, y la subordina. En los sectores tradicionales, de baja 
tecnologia, el capital nacional conserva alguna fuerza; cuanto menos 
vinculado esta al modo internacional de production por la dependen- 
ce tecnologica o financiera, el capitalista muestra una mayor tenden- 
cia a mirar con buenos ojos la reforma agraria y la elevation de la 
capacidad de consumo de las clases populares a traves de la lucha 
sindical. Los mas atados al exterior, representantes de la industria di- 
namica, simplemente requieren, en cambio, el fortalecimiento de los 
lazos economicos entre las islas de desarrollo de los paises dependien- 
tes y el sistema economico mundial, y subordinan las transformacio- 
nes internas a este objetivo prioritario. Son estos ultimos quienes lie- 
van la voz cantante de la burguesia industrial, como lo revela, entre 
otras cosas, el resultado de las recientes encuestas practicadas en Ar- 
gentina y Brasil, que sirven de materia prima al trabajo de Cardoso. Los 
grandes empresarios se manifiestan en terminos contnndentes contra la 
reforma agraria; niegan, en su mayoria, que el sector fabril tenga intereses 
divergentes de los sectores rurales y consideran que nada hay mas impor- 
tante, para el desarrollo de la industria, que la cohesion de todas las clases 
productoras y el fortalecimiento del bloque occidental. Solo un dos por 
ciento de los grandes industriales de Argentina y Brasil considera que 
politicamente hay que contar, en primer lugar, con los trabajadores. 
Los encuestados fueron, en su mayoria, empresarios nacionales; en su 
mayoria, tambien, atados de pies y manos a los centres extranjeros de 
poder por las multiples sogas de la dependencia. 

,-Cabia esperar, a esta altura, otro resultado? La burguesia indus- 
trial integra la constelacion de una clase dominante que esta, a su vez, 
dominada desde fuera. Los principales latifundistas de la costa del Peru, 
hoy expropiados por el gobierno de Velasco Alvarado, son ademas 
duenos de treinta y una industrias de transformation y de muchas 
otras empresas diversas 16 . Otro tanto ocurre en todos los demas pai- 
ses 17 . Mexico no es una exception: la burguesia nacional, subordinada 


“ Francois Bourricaud, Jorge Bravo Bresani, Henri Favre, Jean Piel, La oligar- 
quta en el Peru, Lima, 1969. El dato proviene del trabajo de Favre. 

17 Ricardo Lagos Escobar, La concentration del poder economico. Su teoria. Rea- 
lidad chilena (Santiago de Chile, 1961) y Vivian Trias, Reforma agraria en el 
Uruguay (Montevideo, 1962), brindan ejemplos irrefutables: unos centena- 
res de familias son duenos de las fabricas y las tierras, los grandes comercios 
y los bancos. 


277 


Eduardo Galeano 


a los grandes consorcios norteamericanos, teme mucho mas a la pre- 
sion de las masas populares que a la opresion del imperialismo, en cuyo 
seno se esta desarrollando sin la independencia ni la imagination crea- 
dora que se le atribuyen, y ha multiplicado eficazmente sus intereses 18 . 
En Argentina, el fundador del Jockey Club, centra del prestigio social 
de los latifundistas, habia sido, a la vez, el lider de los industriales 19 , y asi 
se initio, a fines del siglo pasado, una tradition inmortal: los artesanos 
enriquecidos se casan con las hijas de los terratenientes para abrir, por la 
via conyugal, las puertas de los salones mas exclusivos de la oligarqina, o 
compran tierras con los mismos fines, y no son pocos los ganaderos que, 
por su parte, han invertido en la industria, al menos en los periodos de 
auge, los excedente s de capital acumulados en sus manos. 

Faustino Fano, que hizo buena parte de su fortuna como comer- 
ciante e industrial de textiles, se convirtio en presidente de la Socie- 
dad Rural durante cuatro periodos consecutivos, hasta su muerte en 
1967: «Fano destruyo la falsa antinomia entre el agro y la industrial 
proclamaban las necrologicas que los diarios le dedicaron. El exce- 
dente industrial se convierte en vacas. Los hermanos Di Telia, pode- 
rosos industriales, vendieron a los capitales extranjeros sus fabricas 
de automoviles y heladeras, y ahora crian toros de cabana para las 
exposiciones de la Sociedad Rural. Medio siglo antes, la familia An- 
chorena, duena de los horizontes de la provincia de Buenos Aires, 
habfa levantado una de las mas importantes fabricas metalurgicas de 
la ciudad. 

En Europa y en Estados Unidos la burguesfa industrial aparecio 
en el escenario historico muy de otra manera, y muy de otra manera 
credo y consolido su poder. 


18 «Los capitalistas mexicanos son cada vez mas versatiles y ambiciosos. Con 
independencia del negocio que les haya servido de punto de partida para 
hacer fortuna, disponen de una fluida red de canales que a todos, o al menos 
a los mas prominentes, brinda siempre la posibilidad de multiplicary entre- 
lazar sus intereses a traves de la amistad, la asociacion en los negocios, el 
matrimonio, el compadrazgo, el otorgamiento de favores mutuos, la perte- 
nencia a ciertos clubes o agrupaciones, las frecuentes reuniones sociales y, 
desde luego, la afinidad en sus posiciones politicas.» Alonso Aguilar 
Monteverde, en El milagro mexicano, de varios autores, Mexico, 1970. 

19 Era Carlos Pellegrini. Cuando el Jockey Club le rindio homenaje editando 
sus discursos, suprimio los que sostenian las tesis industrialistas. Dardo 
Cuneo, op. cit. 


278 


La estructura contemporanea del despojo 


^QuE BANDERA FLAMEA SOBRE LAS MAQUINAS? 

La vieja se inclino y movio la mano para darle viento al fuego. Asf, con 
la espalda torcida y el cuello estirado todo enroscado de arrugas, pa- 
recia una antigua tortuga negra. Pero aquel pobre vestido roto no 
protegia, por cierto, como un caparazon, y al fin y al cabo ella era tan 
lenta solo por culpa de los anos. A sus espaldas, tambien torcida, su 
choza de madera y lata, y mas alia otras chozas semejantes del mismo 
suburbio de San Pablo; frente a ella, en una caldera de color carbon, ya 
estaba hirviendo el agua para el cafe. Alzo una latita hasta sus labios; 
antes de beber, sacudio la cabezay cerro los ojos. Dijo: O Brasil enosso 
(«el Brasil es nuestro»). En el centro de la misma ciudad y en ese 
mismo momento, penso exactamente lo mismo, pero en otro idioma, 
el director ejecutivo de la Union Carbide, mientras levantaba un vaso 
de cristal para celebrar la captura de otra fabrica brasilena de plasticos 
por parte de su empresa. Uno de los dos estaba equivocado. 

Desde 1964, los sucesivos dictadores militares de Brasil festejan 
los cumpleanos de las empresas del Estado anunciando su proxima 
desnacionalizacion, a la que llaman recuperation. La Ley 56.570, pro- 
mulgada el 6 de julio de 1965, reservo al Estado la explotacion de la 
petroquimica; el mismo dta, la ley 56.571 derogd la anterior y abrio la 
explotacion a las inversiones privadas. De esta manera, la Dow 
Chemical, la Union Carbide, la Phillips Petroleum y el grupo 
Rockefeller obtuvieron, directamente o a traves de la «asociacion» 
con el estado, el filet mignon tan codiciado: la industria de los deriva- 
dos qufmicos del petroleo, previsible boom de la decada del setenta. 
^Que ocurrio durante las horas transcurridas entre una y otra ley? 
Cortinados que tiemblan, pasos en los corredores, desesperados gol- 
pes a la puerta, los billetes verdes volando por los aires, agitation en 
el palacio: desde Shakespeare hasta Brecht, muchos hubieran queri- 
do imaginarlo. Un ministro del gobiemo reconoce : «Fuerte, en el Brasil, 
ademds del propio Estado, solo existe el capital extranjero, salvo honro- 
sas excepciones» 20 . Y el gobiemo hace lo posible para evitar esta inco- 
moda competencia a las corporaciones norteamericanas y europeas. 

El ingreso en grandes cantidades de capital extranjero destinado a 


20 Discurso del ministro Helio Beltrao, en el almuerzo de la Asociacion Co- 
mercial de Rio de Janeiro, Correio do Povo, 24 de mayo de 1969. 


279 


Eduardo Galeano 


las manufacturas comenzo, en Brasil, en los anos cincuenta, y recibio 
un fuerte impulso del Plan de Metas (1957-60) puesto en practica 
por el presidente Juscelino Kubitschek. Aquellas fueron las horas de 
la euforia del crecimiento. Brasilia nacia, brotada de una galera magi- 
ca, en medio del desierto donde los indios no conodan ni la existenda 
de la rueda; se tendian carreteras; se creaban grandes represas; de las 
fabricas de automoviles surgfa un coche nuevo cada dos minutos. La 
industria ascendia a gran ritmo. Se abrfan las puertas, de par en par, a 
la inversion extranjera, se aplaudia la invasion de los dolares, se sentfa 
vibrar el dinamismo del progreso. Los billetes circulaban con la tinta 
todavia fresca: el salto adelante se financiaba con inflation y con una 
pesada deuda externa que serfa descargada, agobiante herencia, so- 
bre los gobiernos siguientes. Se otorgo un tipo de cambio especial, 
que Kubitschek garantizo, para las remesas de las utilidades a las 
casas matrices de las empresas extranjeras y para la amortization de 
sus inversiones. El Estado asumia la corresponsabilidad para el pago 
de las deudas contrafdas por las empresas en el exterior y otorgaba 
tambien un dolar barato para la amortization y los intereses de esas 
deudas: segun un informe publicado por la CEPAL 21 , mas del 80 por 
ciento del total de las inversiones que llegaron entre 1955 y 1962 
provenfa de emprestitos obtenidos con el aval del Estado. Es decir, 
que mas de las cuatro quintas partes de las inversiones de las empre- 
sas derivaban de la banca extranjera y pasaban a engrosar la abultada 
deuda externa del Estado brasileno. Ademas, se otorgaban beneficios 
especiales para la importation de maquinarias 22 . Las empresas na- 


21 CEPAL-BNDE, Quince anos de politico economica en el Brasil, Santiago de 
Chile, 1965. 

22 Un economista muy favorable a la inversion extranjera, Eugenio Gudin, 
calcula que solo por este ultimo concepto Brasil dono a las empresas norte- 
americanas y europeas nada menos que mil millones de dolares; Moacir 
Paixao ha estimado que los privilegios otorgados a la industria automovilis- 
tica en el periodo de su implantation equivalieron a una suma igual a la del 
presupuesto nacional. Paulo Schilling senala (Brasil para extranjeros, Mon- 
tevideo, 1966) que mientras el Estado brasileno cedia a las grandes corpo- 
raciones internacionales un aluvion de beneficios, y les permitfa el maximo 
de ganancias con el minimo de inversiones, al mismo tiempo negaba apoyo 
a la Fabrica Nacional de Motores, creada en la epoca de Vargas. Posterior- 
mente, durante el gobierno de Castelo Branco, esta empresa del Estado fue 
vendida a la Alfa Romeo. 


280 


La estructura contemporanea del despojo 


cionales no gozaban de estas facilidades acordadas a la General Motors 
o a la Volkswagen. 

El resultado desnacionalizador de esta polftica de seduction ante 
el capital imperialista se manifesto cuando se publicaron los datos de 
la paciente investigation realizada por el Instituto de Ciencias Socia- 
les de la Universidad sobre los grandes grupos economicos de Bra- 
sil 23 . Entre los conglomerados con un capital superior a los cuatro mil 
millones de cruzeiros, mas de la mitad eran extranjeros y en su mayo- 
ria norteamericanos; por encima de los diez mil millones de cruzeiros, 
aparedan doce grupos extranjeros y solo cinco nacionales. «Cuanto 
mayor es el grupo economico, mayor es la posibilidad de que sea 
extranjero», concluyo MauricioVinhas de Queiroz en el analisis de la 
encuesta. Pero tanto o mas elocuente resulto que, de los veinticuatro 
grupos nacionales con mas de cuatro mil millones de capital, apenas 
nueve no estaban ligados, por acciones, con capitales de Estados Uni- 
dos o de Europa, y aun asi, en dos de ellos aparedan entrecruzamientos 
con directories extranjeros. La encuesta detecto diez grupos econo- 
micos que ejerdan un virtual monopolio en sus respectivas especia- 
lidades. De ellos, ocho eran filiales de grandes corporaciones norte- 
americanas. 

Pero todo esto parece un juego de ninos al lado de lo que vino 
despues. Entre 1964 y mediados de 1968, quince fabricas de automo- 
tores o de piezas para autos fueron deglutidas por la Ford, Chrysler, 
Willys, Simca, Volkswagen o Alfa Romeo; en el sector electrico y elec- 
tronico, tres importantes empresas brasilenas fueron a parar a manos 
japonesas; Wyeth, Bristol, Mead Johnson y Lever devoraron unos cuan- 
tos laboratories, con lo que la production nacional de medicamentos 
se redujo a una quinta parte del mercado; la Anaconda se lanzo sobre 
los metales no ferrosos, y la Union Carbide sobre los plasticos, los 
productos qufmicos y la petroqufmica; American Can, American 
Machine and Foundry y otras colegas se apoderaron de seis empresas 
nacionales de mecanica y metalurgia; la Companhia de Mineragao 
Geral, una de las mayores fabricas metalurgicas de Brasil, fue compra- 
da a precio de ruina por un consorcio del que participan la Bethlehem 


23 Mauricio Vinhas de Queiroz, Os grupos multibilionarios, en Revista do Insti- 
tuto de Ciencias Sociais, Universidade Federal de Rio de Janeiro, enero- 
diciembre de 1965. 


281 


Eduardo Galeano 


Steel, el Chase Manhattan Bank y la Standard Oil. Resultaron sensacio- 
nales las conclusiones de una comision parlamentaria formada para 
investigar el tema, pero el regimen militar cerro las puertas del Con- 
greso y el publico brasileno nunca conocio estos datos 24 . 

Bajo el gobierno del mariscal Castelo Branco, se habia firmado un 
acuerdo de garantia de inversiones que brindaba virtual extraterrito- 
rialidad a las empresas extranjeras, se habian reducido sus impuestos 
a la renta y se les habia otorgado facilidades extraordinarias para 
disfrutar del credito, a la par que se desataban los torniquetes aplica- 
dos por el anterior gobierno de Goulart al drenaje de las ganancias. 
La dictadura tentaba a los capitalistas extranjeros ofreciendoles el 
pais, como los proxenetas ofrecen a una mujer, y pora'a el acento 
donde debia: «E1 trato a los extranjeros en el Brasil es de los mas 
liberales del mundo... no hay restricciones a la nacionalidad de los 
accionistas... no existe limite al porcentaje de capital registrado que 
puede ser remitido como beneficio... no hay limitaciones a la repa- 
triation de capital, y la reinversion de las ganancias esta considerada 
un incremento del capital original.. .» 25 . 

Argentina disputa a Brasil el papel de plaza predilecta de las inver- 
siones imperialistas, y su gobierno militar no se quedaba atras en la 
exaltation de las ventajas, en este mismo periodo: en el discurso don- 
de definio la politica economica argentina, en 1967, el general Juan 


24 La comision llego a la conclusion de que el capital extranjero controlaba, en 
1968, el 40 por 100 del mercado de capitales de Brasil, el 62 por 100 de su 
comercio exterior, el 82 por 100 del transporte maritimo, el 67 por 100 de 
los transportes aereos externos, el 100 por 100 de la production de vehicu- 
los a motor, el 100 por 100 de los neumaticos, mas del 80 por 100 de la 
industria farmaceutica, cerca del 50 por 100 de la quimica, el 59 por 100 de 
la production de maquinas y el 62 por 100 de las fabricas de autopiezas, el 
48 por 100 del aluminio y el 90 por 100 del cemento. La mitad del capital 
extranjero correspondla a las empresas de los Estados Unidos, seguidas en 
orden de importancia por las firmas alemanas. Interesa advertir, de paso, el 
peso creciente de las inversiones de Alemania Federal en America Latina. 
De cada dos automoviles que se fabrican en Brasil, uno proviene de la planta 
de la Volkswagen, que es la mas importante de toda la region. La primera 
fabrica de automoviles en America del Sur fue una empresa alemana, la 
Mercedes-Benz Argentina, fundada en 1951. Bayer, Hoechst, BASF y 
Schering dominan buena parte de la industria quimica en los paises latinoa- 
mericanos. 

25 Suplemento especial de The New York Times, 19 de enero de 1969. 


282 


La estructura contemporanea del despojo 


Carlos Ongarua reafirmaba que las gallinas otorgan al zorro la igual- 
dad de oportunidades: «Las inversiones extranjeras en Argentina se- 
ran consideradas en un pie de igualdad con las inversiones de origen 
interno, de acuerdo con la politica tradicional de nuestro pais, que 
nunca ha discriminado contra el capital extranjero» 26 . Argentina tam- 
poco impone limitaciones a la entrada del capital foraneo ni a su gra- 
vitation en la econorma national, ni a la salida de las ganancias, ni a la 
repatriation del capital; los pagos de patentes, regalias y asistencia 
tecnica se hacen libremente. El gobierno exime de impuestos a las 
empresas y les brinda tasas especiales de cambio, amen de muchos 
otros estimulos y franquicias. Entre 1963 y 1968, fueron desnacio- 
nalizadas cincuenta importantes empresas argentinas, veintinueve de 
las cuales cayeron en manos norteamericanas, en sectores tan diver- 
sos como la fundicion de acero, la fabrication de automoviles y de 
repuestos, la petroquimica, la qufmica, la industria electrica, el papel o 
los cigarrillos 27 . En 1962, dos empresas nacionales de capital privado, 
Siam Di Telia e Industrias Kaiser Argentinas, figuraban entre las cinco 
empresas industriales mas grandes de America Latina; en 1967, am- 
bas habfan sido capturadas por el capital imperialista. Entre las mas 
poderosas empresas del pais, que facturan ventas por mas de siete mil 
millones de pesos anuales cada una, la mitad del valor total de las 
ventas pertenece a firmas extranjeras, un tercio a organismos del Es- 
tado y apenas un sexto a sociedades privadas de capital argentino 28 . 

Mexico congrega casi la tercera parte de las inversiones norteame- 
ricanas en la industria manufacturera de America Latina. Tampoco 
este pais opone restricciones a la transferencia de capitales ni a la repa- 
triation de utilidades; las restricciones cambiarias brillan por su ausen- 
cia. La mexicanizacion obligatoria de los capitales, que impone una 
mayoria nacional de las acciones en algunas industrias, «ha sido bien 
acogida, en terminos generales, por los inversionistas extranjeros, quie- 
nes han reconocido publicamente diversas ventajas a la creation de 
empresas mixtas», segun declaraba en 1967 el Secretario de Industria 
y Comercio del gobierno: «Cabe hacer notar que aun empresas de 

26 Sergio Nicolau, La inversion extranjera directa en los paises de la ALALC, 
Mexico, 1968. 

27 Rogelio Garcia Lupo, Contra la ocupacion extranjera, Buenos Aires, 1968. 

28 Citado por Naciones Unidas, CEPAL, Estudio econdmico de America Latina, 
1968, Nueva York-Santiago de Chile, 1969. 


283 


Eduardo Galeano 


renombre internacional han adoptado esta forma de asociacion de 
compamas que han establecido en Mexico, y es tambien importante 
destacar que la politica de mexicanizacion de la industria no solamente 
no ha desalentado a la inversion extranjera en Mexico, sino que des- 
pues de que la corriente de esa inversion rompio un record en 1965, el 
volumen alcanzado en ese ano fue nuevamente superado en 1966» 29 . 
En 1962, de las cien empresas mas importantes de Mexico, 56 estaban 
total o parcialmente controladas por el capital extranjero, veinticuatro 
pertenecian al Estado y veinte al capital privado mexicano. Estas veinte 
empresas privadas de capital nacional apenas participaban en poco 
mas de una septima parte del volumen total de ventas de las cien em- 
presas consideradas 30 . Actualmente, las grandes firmas extranjeras 
dominan mas de la mitad de los capitales invertidos en computadoras, 
equipos de oficina, maquinarias y equipos industriales; General Motors, 
Ford, Chrysler y Volkswagen han consolidado su poderio sobre la in- 
dustria de automoviles y la red de fabricas auxiliares; la nueva industria 
quimica pertenece a la Du Pont, Monsanto, Imperial Chemical, Allied 
Chemical, Union Carbide y Cyanamid; los laboratorios principales es- 
tan en manos de la Parke Davis, Merck & Co., Sidney Ross y Squibb; la 
influencia de la Celanese es decisiva en la fabrication de fibras artificia- 
les; Anderson Clayton y Lieber Brothers disponen en medida creciente 
de los aceites comestibles, y los capitales extranjeros participan 
abrumadoramente de la production de cemento, cigarrillos, caucho y 
derivados, articulos para el hogar y alimentos diversos 31 . 


El bombardeo del Fondo Monetario Internacional 

FACILITA EL DESEMBARCO DE LOS CONQUISTADORES 

Dos de los ministros de gobierno que declararon ante la comision 
parlamentaria sobre la desnacionalizacion industrial de Brasil reco- 
nocieron que las medidas adoptadas bajo el gobierno de Castelo 
Branco para permitir el flujo directo del credit o externo a las empre- 
sas habfan dejado en inferioridad de condiciones a las fabricas de 


29 Reportaje de la revista Vision, 3 de febrero de 1967. 

30 Jose Luis Cecena, Los monopolios en Mexico, Mexico, 1962. 

31 Jose Luis Cecena, Mexico en la orbita imperial, Mexico, 1970, y Alonso 
Aguilar y Fernando Carmona, Mexico, riqueza y miseria, Mexico, 1968. 


284 


La estructura contemporanea del despojo 


capital nacional. Ambos se referfan a la celebre Instruction 289, de 
principios de 1965: las empresas extranjeras obtenian prestamos fuera 
de fronteras a un siete u ocho por ciento, con un tipo especial de 
cambio que el gobierno garantizaba en caso de devaluation del 
cruzeiro, mientras las empresas nacionales debian pagar cerca de un 
cincuenta por ciento de intereses por los creditos que arduamente 
conseguian dentro de su pais. El inventor de la medida, Roberto Cam- 
pos, la explico asi: «Obviamente, el mundo es desigual. Hay quien 
nace inteligente y hay quien nace tonto. Hay quien nace atleta y hay 
quien nace tullido. El mundo se compone de pequenas y grandes 
empresas. Unos mueren temprano, en el primor de su vida; otros se 
arrastran, criminalmente, por una larga existencia inutil. Hay una 
desigualdad basica fundamental en la naturaleza humana, en la con- 
dition de las cosas. A esto no escapa el mecanismo del credito. Pos- 
tular que las empresas nacionales deban tener el mismo acceso que 
las empresas extranjeras al credito extranjero es simplemente desco- 
nocer las realidades basicas de la economia...» 32 . De acuerdo con los 
terminos de este breve pero jugoso Manifiesto capitalista, la ley de la 
selva es el codigo que naturalmente rige la vida humana y la injusticia 
no existe, puesto que lo que conocemos por injusticia no es mas que 
la expresion de la cruel armonia del universo: los paises pobres son 
pobres porque... son pobres; el destino esta escrito en los astros y 
solo nacemos para cumplirlo: unos, condenados a obedecer; otros, 
senalados para mandar. Unos poniendo el cuello y otros poniendo la 
soga. El autor fue el artifice de la politica del Fondo Monetario Inter- 
national en Brasil. 

Como en los demas paises de America Latina, la puesta en prac- 
tica de las recetas del Fondo Monetario International sirvio para que 


32 Testimonio del ministro Roberto Campos, en el informe de la Comision 
Parlamentaria de Investigaciones sobre las transacciones efectuadas entre 
empresas nacionales y extranjeras. Version dactilografica. Camara de Dipu- 
tados, Brasilia, 6 de septiembre de 1968. 

Poco tiempo despues, Campos publico una curiosa interpretation de las 
actitudes nacionalistas del gobierno de Peru. Segun el, la expropiacion de la 
Standard Oil por parte del gobierno del general Velasco Alvarado no era 
mas que una «exhibicion de masculinidad». El nacionalismo, escribio, no 
tiene otro objeto que satisfacer la primitiva necesidad de odio del ser huma- 
no. Pero, agrego, «el orgullo no genera inversiones, no aumenta el caudal 
de capitales...». (En el diario O Globo, 25 de febrero de 1969.) 


285 


Eduardo Galeano 


los conquistadores extranjeros entraran pisando tierra arrasada. Desde 
fines de la decada del cincuenta, la recesion economica, la inestabili- 
dad monetaria, la sequia del credito y el abatimiento del poder adqui- 
sitivo del mercado interno han contribuido fuertemente en la tarea 
de voltear a la industria national y ponerla a los pies de las corpora- 
tions imperialistas. So pretexto de la magica es tabilizacidn moneta- 
ria, el Fondo Monetario International, que interesadamente confun- 
de la fiebre con la enfermedad y la inflation con la crisis de las estruc- 
turas en vigencia, impone en America Latina una politica que agudiza 
los desequilibrios en lugar de aliviarlos. Liberaliza el comercio, pro- 
hibiendo los cambios multiples y los convenios de trueque, obliga a 
contraer hasta la asfixia los creditos internos, congela los salarios y 
desalienta la actividad estatal. A1 programa agrega las fuertes 
devaluaciones monetarias, teoricamente destinadas a devolver su va- 
lor real a la moneda y a estimular las exportaciones. En realidad, las 
devaluaciones solo estimulan la concentration interna de capitales en 
beneficio de las clases dominantes y propician la absorcion de las 
empresas nacionales por parte de los que llegan desde fuera con un 
punado de dolares en las maletas. 

En toda America Latina, el sistema produce mucho menos de lo 
que necesita consumir, y la inflation resulta de esta impotencia estruc- 
tural. Pero el FMI no ataca las causas de la oferta insuficiente del 
aparato de production, sino que lanza sus cargas de caballeria contra 
las consecuencias, aplastando aun mas la mezquina capacidad de 
consumo del mercado interno de consumo: una demanda excesiva, en 
estas tierras de hambrientos, tendria la culpa de la inflation. Sus for- 
mulas no solo han fracasado en la estabilizacion y en el desarrollo, 
sino que ademas han intensificado el estrangulamiento externo de los 
paises, han aumentado la miseria de las grandes masas desposefdas, 
poniendo al rojo vivo las tensiones sociales, y han precipitado la 
desnacionalizacion economica y financiera, al influjo de los sagrados 
mandamientos de la libertad de comercio, la libertad de competencia 
y la libertad de movimiento de los capitales. Los Estados Unidos, que 
emplean un vasto sistema proteccionista -aranceles, cuotas, subsi- 
dies internos- jamas han merecido la menor observation del FMI. En 
cambio, con America Latina, el FMI ha sido inflexible: para eso nacio. 
Desde que Chile acepto la primera de sus misiones en 1954, los con- 
sejos del FMI se extendieron por todas partes, y la mayoria de los 


286 


La estructura contemporanea del despojo 


gobiernos sigue hoy dia, ciegamente, sus orientaciones. La terapeuti- 
ca empeora al enfermo para mejor imponerle la droga de los emprestitos 
y las inversiones. El FMI proporciona prestamos o da la imprescindi- 
ble luz verde para que otros los proporcionen. Nacido en Estados 
Unidos, con sede en Estados Unidos y al servicio de Estados Unidos, 
el Fondo opera, en efecto, como un inspector international, sin cuyo 
visto bueno la banca norteamericana no afloja los cordones de la 
bolsa; el Banco Mundial, la Agencia para el Desarrollo International 
y otros organismos filantropicos de alcance universal tambien condi - 
cionan sus creditos a la firma y el cumplimiento de las Cartas de 
intenciones de los gobiernos ante el omnipotente organismo. Todos 
los paises latinoamericanos reunidos no alcanzan a sumar la mitad de 
los votos de que disponen los Estados Unidos para orientar la politica 
de este supremo hacedor del equilibrio monetario en el mundo: el 
FMI fue creado para institucionalizar el predominio financiero de 
Wall Street sobre el planeta entero, cuando a fines de la segunda 
guerra el dolar inauguro su hegemonia como moneda internacional. 
Nunca fue infiel al amo 33 . 

La burguesfa national latinoamericana tiene, bien es cierto, voca- 
tion de rentista, y no ha opuesto diques considerables a la avalancha 
extranjera sobre la industria, pero tambien es cierto que las corpora- 
tions imperialistas han utilizado toda una gama de metodos del 
arrasamiento. El bombardeo previo del FMI facilito la penetration. 
Asf, se han conquistado empresas mediante un simple golpe de tele- 
fono, despues de una brusca cafda en las cotizaciones de la Bolsa, a 
cambio de un poco de oxigeno traducido en acciones, o bien ejecu- 
tando alguna deuda por abastecimientos o por el uso de patentes, 
marcas o innovaciones tecnicas. Las deudas, multiplicadas por las 
devaluaciones monetarias que obligan a las empresas locales a pagar 
mas moneda nacional por sus compromisos en dolares, se convier- 
ten asi en una trampa mortal. La dependencia en el suministro de la 
tecnologfa se paga caro: el know-how de las corporaciones incluye 
una gran pericia en el arte de devorar al projimo. Uno de los ultimos 
mohicanos de la industria nacional brasilena declaraba, hace menos 
de tres anos, desde un diario carioca: «La experiencia demuestra que 


33 Samuel Lichtensztejn y Alberto Couriel, El FMI y la crisis econdmica nacional, 
Montevideo, 1967; y Vivian Trias, La crisis del Imperio, Montevideo, 1970. 


287 


Eduardo Galeano 


el producto de la venta de una empresa nacional muchas veces ni 
llega a Brasil, y queda rindiendo intereses en el mercado financiero 
del pais comprador» 34 . Los acreedores cobraron quedandose con las 
instalaciones y las maquinas de los deudores. Las cifras del Banco 
Central del Brasil indican que no menos de la quinta parte de las 
nuevas inversiones industriales en 1965, 1966 y 1967 correspondio 
en realidad a la conversion de las deudas impagas en inversiones. 

A1 chantaje financiero y tecnologico se suma la competencia des- 
leal y libre del fuerte frente al debil. Como las filiales de las grandes 
corporaciones multinacionales integran una estructura mundial, pue- 
den darse el lujo de perder dinero durante un ano, o dos, o el tiempo que 
fuere necesario. Bajan, pues, los precios, y se sientan a esperar la rendi- 
tion del acosado. Los buncos colaboran con el sitio: la empresa national 
no es tan solvente corno parecia: se le niegan viveres. Acorralada, la 
empresa no tarda en levantar la bandera blanca. El capitalista local se 
convierte en socio menor o en funcionario de s us vencedores. O conquis- 
ta la mas codiciada de las suertes: cobra el rescate de sus bienes en 
acciones de la casa matriz extranjera y termina sus dias viviendo 
gordamente una vida de rentista. 

A proposito del dumping de precios, resulta ilustrativa la historia 
de la captura de una fabrica brasilena de cintas adhesivas, la Adesite, 
por parte de la poderosa Union Carbide. La Scotch, conocida em- 
presa con sede en Minnesota y tentaculos universales, empezo a ven- 
der cada vez mas baratas sus propias cintas adhesivas en el mercado 
brasileno. Las ventas de la Adesite iban descendiendo. Los bancos le 
cortaron los creditos. La Scotch continuaba bajando sus precios: ca- 
yeron en un treinta por ciento, despues en un cuarenta por ciento.Y 
aparecio entonces la Union Carbide en escena: compro la fabrica 
brasilena a precio de desesperacion. Posteriormente, la Union Carbide 
y la Scotch se entendieron para repartirse el mercado nacional en dos 
partes: dividieron a Brasil, la mitad para cada una.Y, de comun acuer- 
do, elevaron el precio de las cintas adhesivas en un cincuenta por 
ciento. Era la digestion. La ley antitrust, de los viejos tiempos de Vargas, 
habfa sido derogada anos atras. 

La propia Organization de Estados Americanos reconoce 35 que 


34 Fernando Gasparian, en Correio da Manha, 1° de mayo de 1968. 

35 Secretaria General de la OEA, op. cit. 


288 


La estructura contemporanea del despojo 


la abundancia de recursos financieros de las filiales norteamericanas, 
«en momentos de muy escasa liquidez para las empresas nacionales, 
ha propiciado, en ocasiones, que algunas de esas empresas naciona- 
les fuesen adquiridas por intereses extranjeros». La penuria de recur- 
sos financieros, agudizada por la contraction del credito interno im- 
puesta por el Fondo Monetario, ahoga a las fabricas locales. Pero el 
mismo documento de la OEA informa que, nada menos que el 95,7 
por ciento de los fondos requeridos por las empresas norteamerica- 
nas para su normal funcionamiento y desarrollo en America Latina, 
provienen de fuentes latinoamericanas, en forma de creditos, em- 
prestitos y utilidades reinvertidas. Esa proportion es del ochenta por 
ciento en el caso de las industrias manufactureras. 


Los Estados Unidos cuidan su ahorro interno, 

PERO DISPONEN DEL AJENO: LA INVASION DE LOS BANCOS 

La canalization de los recursos nacionales en direction a las filiales 
imperialistas se explica en gran medida por la proliferation de las 
sucursales bancarias norteamericanas que han brotado, como los 
hongos despues de la lluvia, durante estos ultimos anos, a lo largo y a 
lo ancho de America Latina. La ofensiva sobre el ahorro local de los 
satelites esta vinculada al cronico deficit de la balanza de pagos de los 
Estados Unidos, que obliga a contener las inversiones en el extranje- 
ro, y al dramatico deterioro del dolar como moneda del mundo. 
America Latina proporciona la saliva ademas de la comida, y los Estados 
Unidos se limitan a poner la boca. La desnacionalizacion de la indus- 
tria ha resultado un regalo. 

Segun el International Banking Survey 36 , habia setenta y ocho 
sucursales de bancos norteamericanos al sur del rfo Bravo en 1964, 
pero en 1967 ya eran 133.Tenfan 810 millones de dolares de deposi- 
tos en el '64, y en el '67 ya sumaban 1.270 millones. Luego, en 1968 
y 1969, la banca extranjera avanzo con fmpetu: el First National City 
Bank cuenta, en la actualidad, nada menos que con ciento diez filiales 
sembradas en diecisiete paises de America Latina. La cifra incluye a 


36 International Banking Survey, Journal of Commerce, NuevaYork, 25 de febre- 
ro de 1968. 


289 


Eduardo Galeano 


varios bancos nacionales adquiridos por el City en los ultimos tiem- 
pos. El Chase Manhattan Bank, del grupo Rockefeller, adquirio en 
1962 el Banco Lar Brasileiro, con treinta y cuatro sucursales en Brasil; 
en 1964, el Banco Continental, con cuarenta y dos agencias en Peru; 
en 1967, el Banco del Comercio, con ciento veinte sucursales en 
Colombia y Panama, y el Banco Atlantida, con veinticuatro agencias 
en Honduras; en 1968, el Banco Argentino de Comercio. La revolu- 
tion cubana habia nacionalizado veinte agencias bancarias de los 
Estados Unidos, pero los bancos se han recuperado con creces de 
aquel duro golpe: solo en el curso de 1968, mas de setenta nuevas 
filiales de bancos norteamericanos fueron abiertas en America Cen- 
tral, el Caribe y los paises mas pequenos de America del Sur. 

Es imposible conocer el simultaneo aumento de las actividades pa- 
ralelas -subsidiarias, holdings, financieras, oficinas de representacion- 
en su magnitud exacta, pero se sabe que en igual o mayor proportion 
han crecido los fondos latinoamericanos absorbidos por bancos que, 
aunque no operan abiertamente como sucursales, estan controlados 
desde fuera a traves de decisivos paquetes de acciones o por la apertura 
de lineas externas de credito severamente condicionadas. 

Toda esta invasion bancaria sirve para desviar el ahorro latino- 
americano hacia las empresas norteamericanas que operan en la re- 
gion, mientras las empresas nacionales caen estranguladas por la 
falta de credito. Los departamentos de relaciones publicas de varios 
bancos norteamericanos que operan en el exterior pregonan, sin ru- 
bores, que su proposito mas importante consiste en canalizar el aho- 
rro interno de los paises donde operan, para el uso de las corporacio- 
nes multinacionales que son clientes de sus casas matrices 37 . Eche- 
mos al vuelo la imagination: ^podria un banco latinoamericano ins- 
talarse en NuevaYork para captar el ahorro national de los Estados 
Unidos? La burbuja estalla en el aire: esta insolita aventura esta ex- 
presamente prohibida. Ningun banco extranjero puede operar, en 
Estados Unidos, como receptor de depositos de los ciudadanos nor- 
teamericanos. En cambio, los bancos de los Estados Unidos disponen 
a su antojo, a traves de las numerosas filiales, del ahorro nacional 
latinoamericano. America Latina vela por la norteamericanizacion 


37 Robert A. Bennett y Karen Almonti, International Activities of United States 
Banks, en The American Banker, Nueva York, 1969. 


290 


La estructura contemporanea del despojo 


de las finanzas, tan ardientemente como los Estados Unidos. En junio 
de 1966, sin embargo, el Banco Brasileiro de Descontos consulto a 
sus accionistas para tomar una resolution de gran vigor nacionalista. 
Imprimio la frase Nos confiamos evi Deus en todos sus documentos. 
Orgullosamente, el banco hizo notar que el dolar ostenta el lema In 
God We Trust. 

Los bancos latinoamericanos, incluso los invictos, no infiltrados 
ni copados por los capitales extranjeros, no orientan los creditos en 
un sentido distinto al de las filiales del City, el Chase o el Bank of 
America: ellos tambien prefieren atender la demanda de las empre- 
sas industriales y comerciales extranjeras, que cuentan con garantias 
solidas y operan por volumenes muy amplios. 


Un imperio que importa capitales 

El «Programa de action economica del gobierno», elaborado por 
Roberto Campos, preveia que, como respuesta a su politica benefac- 
tora, los capitales afluirian del exterior para impulsar el desarrollo de 
Brasil y contribuir a su estabilizacion economica y financiera 38 . Se 
anunciaron para 1965 nuevas inversiones directas, de origen extran- 
jero, por cien millones de dolares. Llegaron setenta. Para los anos 
siguientes, se aseguraba, el nivel superaria las previsiones del '65, 
pero las convocatorias resultaron inutiles. En 1967 ingresaron 76 
millones; la evasion por ganancias y dividendos, asistencia tecnica, 
patentes, royalties o regalias y uso de marcas supero en mas de cua- 
tro veces a la inversion nueva. Y a estas sangrias habria que agregar, 
aun, las remesas clandestinas. El Banco Central admite que, fuera de 
las vias legales, emigraron de Brasil ciento veinte millones de dolares 
en 1967. 

38 Ministerio do Planejamento e Coordenagao Economica, Programa de Agao 
Economica do Governo, Rio de Janeiro, noviembre de 1964. Dos anos des- 
pues, hablando en la Universidad Mackenzie, de San Pablo, Campos insis- 
tia: «Ya que las economias en proceso de organization no disponen de 
recursos para dinamizarse, por el simple hecho de que si los tuviesen no 
estarian en atraso, es Hcito aceptar el concurso de todos cuantos quieran 
correr con nosotros los riesgos de la aventura maravillosa que es el progre- 
so, para recibir de el una parte de los frutos» (22 de diciembre de 1966). 


291 


Eduardo Galeano 


Lo que se fue es, como se ve, infinitamente mas que lo que entro. 
En definitiva, las cifras de nuevas inversiones directas en los anos 
claves de la desnacionalizacion industrial -1965, 1966, 1967- estu- 
vieron muy por debajo del nivel de 1961 39 . Las inversiones en la 
industria congregan la mayor parte de los capitales norteamericanos 
en Brasil, pero suman menos del cuatro por ciento del total de las 
inversiones de los Estados Unidos en las manufacturas mundiales. 
Las de Argentina llegan apenas al tres por ciento; las de Mexico, al 
tres y medio. La digestion de los mayores parques industriales de 
America Latina no ha exigido grandes sacrificios a Wall Street. 

«Lo que caracteriza al capitalismo moderno, en el que impera el 
monopolio, es la exportation de capital», habia escrito Lenin. En nues- 
tros dias, como han hecho notar Baran y Sweezy, el imperialismo 
importa capitales de los paises donde opera. En el periodo 1950-67, 
las nuevas inversiones norteamericanas en America Latina totaliza- 
ron, sin incluir las utilidades reinvertidas, 3. 921 millones de dolares. 
En el mismo periodo, las utilidades y dividendos remitidos al exterior 
por las empresas sumaron 12. 819 millones. Las ganancias drenadas 
han superado en mas de tres veces el rnonto de los nuevos capitales 
incorporados a la region 40 . Desde entonces, segun la CEPAL, nueva- 
mente credo la sangria de los beneficios, que en los ultimos ahos 
exceden en cinco veces a las inversiones nuevas; Argentina, Brasil y 
Mexico han sufrido los mayores aumentos de la evasion. Pero este es 
un calculo conservador. Buena parte de los fondos repatriados por 
concepto de amortization de deuda corresponde en realidad a las 
utilidades de las inversiones, y las cifras no incluyen tampoco las 
remesas al exterior por pagos de patentes, royalties y asistencia tecni- 
ca, ni computan otras transferencias invisibles que suelen esconderse 

39 «Las remesas desde Brasil muestran un alza desde la legislation de 1965», 
celebraba el organo del Departamento de Comercio de los Estados Unidos. 
«Aumenta el flujo de intereses, beneficios, dividendos y regalias; los termi- 
nos y las condiciones de los prestamos estan sujetos al compromiso con el 
Fondo Monetario International. » International Commerce, 24 de abril de 
1967. 

® Secretaria General de la OEA, op. cit. Ya el presidente Kennedy habia reco- 
nocido que en 1960, «del mundo subdesarrollado, que tiene necesidad de 
capitales, hemos retirado 1.300 millones de dolares mientras solo le expor- 
tabamos doscientos millones en capitales de inversion» (discurso ante el 
congreso de la AFL-CIO, en Miami, el 8 de diciembre de 1961). 


292 


La estructura contemporanea del despojo 


tras los velos del rubro «errores y omisiones» 41 , ni tienen en cuenta 
las ganancias que las corporacion.es reciben al inflar los precios de los 
abastecimientos que proporcionan a sus filiales y al inflar tambien, con 
igual entusiasmo, sus costos de operation. 

La imagination de las empresas hace otro tanto con las inversio- 
nes mismas. En efecto, como el vertigo del progreso tecnologico 
abrevia cada vez mas los plazos de renovation del capital fijo en las 
economias avanzadas, la gran mayoria de las instalaciones y los equi- 
pos fabriles exportados a los paises de America Latina han cumplido 
anteriormente un ciclo de vida util en sus lugares de origen. La amor- 
tization, pues, ha sido ya hecha, en forma total o parcial. A los efectos 
de la inversion en el exterior, este detalle no se toma en cuenta: el 
valor atribuido a las maquinarias, arbitrariamente elevado, no serfa, 
por cierto, ni la sombra de lo que es, si se consideraran los frecuentes 
casos de desgaste previo. Por lo demas, la casa matriz no tiene por 
que meterse en gastos para producir en America Latina los bienes 
que antes le vendfa desde lejos. Los gobiernos se encargan de evitar- 
lo, adelantando recursos a la filial que llega a instalarse y cumplir su 
mision redentora: la filial tiene acceso al credito local a partir del 
momento en que clava un cartel en el terreno donde levantara su 
fabrica; cuenta con privilegios cambiarios para sus importaciones 
-compras que la empresa suele hacerse a sf misma- y hasta puede 
asegurarse, en algunos pafses, un tipo de cambio especial para pagar 
sus deudas con el exterior, que frecuentemente son deudas con la 
rama financiera de la misma corporation. Un calculo realizado por la 
revista Fichas 42 indica que las divisas insumidas entre 1961 y 1964 
por la industria automotriz, en la Argentina, son tres veces y media 
mayores que el monto necesario para construir diecisiete centrales 
termoelectricas y seis centrales hidroelectricas con una potencia total 
de mas de dos mil doscientos megawatios, y equivalen al valor de las 
importaciones de maquinarias y equipos requeridos durante once 
anos por las industrias dinamicas para provocar un incremento anual 
del 2,8 por ciento en el producto por habitante. 


41 Los misteriosos errores y omisiones sumaron, por ejemplo, entre 1955 y 
1966, mas de mil millones de dolares en Venezuela, 743 millones en Argen- 
tina, 714 en Brasil, 310 en Uruguay. Naciones Unidas, CEPAL, op. cit. 

42 Fichas de investigation economica y social, Buenos Aires, junio de 1965. 


293 


Eduardo Galeano 


Los tecnOcratas exigen la bolsa o la VIDA 
CON MAS EFICACIA QUE LOS «MARINES» 

AI llevarse muchos mas dolares de los que traen, las empresas contri- 
buyen a agudizar la cronica hambre de divisas de la region; los paises 
«beneficiados» se descapitalizan en vez de capitalizarse. Entra en ac- 
tion, entonces, el mecanismo del emprestito. Los organismos inter- 
nacionales de credito desempenan una funcion muy importante en el 
desmantelamiento de las debiles ciudadelas defensivas de la industria 
latinoamericana de capital nacional, y en la consolidation de las es- 
tructuras neocoloniales. La ayuda funciona como el filantropo del 
cuento, que le habia puesto una pata de palo a su chanchito, pero era 
porque se lo estaba comiendo de a poco. El deficit de la balanza de 
pagos de los Estados Unidos, provocado por los gastos militares y la 
ayuda extranjera, critica espada de Damocles sobre la prosperidad 
norteamericana, hace posible, al mismo tiempo, esa prosperidad: el Im- 
perio envia al exterior sus marines para salvar los dolares de sus mo- 
nopolios cuando corren peligro y, mas eficazmente, difunde tambien 
sus tecnocratas y sus emprestitos para ampliar los negocios y asegu- 
rar las materias primas y los mercados. 

El capitalismo de nuestros dias exhibe, en su centro universal de 
poder, una identidad evidente de los monopolios privados y el apara- 
to estatal 43 . Las corporaciones multinacionales utilizan directamente 
al Estado para acumular, multiplicar y concentrar capitales, profun- 
dizar la revolution tecnologica, militarizar la economia y, mediante 
diversos mecanismos, asegurar el exito de la norteamericanizacion 
del mundo capitalista. El Eximbank, Banco de Exportation e Impor- 
tation, la AID, Agencia para el Desarrollo International, y otros or- 
ganismos menores cumplen sus funciones en este ultimo sentido; 
tambien operan asi algunos organismos presuntamente internacio- 
nales en los que los Estados Unidos ejercen su incontestable hege- 
monia: el Fondo Monetario International y su hermano gemelo, el 
Banco International de Reconstruction y Fomento, y el BID, Banco 
Interamericano de Desarrollo, que se arrogan el derecho de decidir 
la politica economica que han de seguir los paises que solicitan los 


43 V A. Cheprakov, El capitalismo monopolista de Estado, Moscu, s. f.; Paul A. 
Baran y Paul M. Sweezy, op. cit., y Vivian Trias, op. cit. 


294 


La estructura contemporanea del despojo 


creditos. Lanzandose exitosamente al asalto de sus bancos centrales 
y de sus ministerios decisivos, se apoderan de todos los datos secretos 
de la economia y las finanzas, redactan e imponen leyes nacionales, y 
prohiben o autorizan las medidas de los gobiernos, cuyas orientacio- 
nes dibujan con pelos y senales. 

La caridad internacional no existe; empieza por casa, tambien para 
los Estados Unidos. La ayuda externa desempena, en primer lugar, 
una funcion interna: la economia norteamericana se ayuda a si misma. 
El propio Roberto Campos la definia, en los tiempos en que era emba- 
jador del gobierno nacionalista de Goulart, como un programa de 
ampliation de mercados en el extranjero destinado a la absorcion de 
los excedentes norteamericanos y al alivio de la superproduccion en la 
industria de exportation de los Estados Unidos 44 . El Departamento de 
Comercio de los Estados Unidos celebraba la buena marcha de la 
Alianza para el Progreso, a poco de nacida, advirtiendo que habia 
creado nuevos negocios y fuentes de trabajo para empresas privadas 
de cuarenta y cuatro estados norteamericanos 45 . Mas recientemente, 
en su mensaje al Congreso de enero de 1968, el presidente Johnson 
aseguro que, mas del noventa por ciento de la ayuda externa norte- 
americana de 1969, se aplicaria a financiar compras en los Estados 
Unidos, «y he intensificado personalmente y en forma directa los es- 
fuerzos para incrementar este porcentaje» 46 . Los cables trasmitieron, 
en octubre del '69, las explosivas declaraciones del presidente del 
Comite Interamericano de la Alianza para el Progreso, Carlos Sanz de 
Santamarfa, quien expreso en NuevaYork que la ayuda habia resulta- 
do un muy buen negocio para la economia de los Estados Unidos, asi 
como para la tesoreria de ese pais. Desde que, a fines de la decada del 
cincuenta, hizo crisis el desequilibrio de la balanza norteamericana de 
pagos, los prestamos fueron condicionados a la adquisicion de los 
bienes industriales norteamericanos, por lo general mas caros que 
otros productos similares en otras partes del mundo. Mas reciente- 
mente se pusieron en action ciertos mecanismos, como las «listas 
negativas», para evitar que los creditos sirvan a la exportation de los 
articulos que los Estados Unidos pueden colocar en el mercado mun- 


44 O Estado de Sdo Paulo, 24 de enero de 1963. 
46 International Commerce, 4 de febrero de 1963. 
* Wall Street Journal, 31 de enero de 1968. 


295 


Eduardo Galeano 


dial, en buenas condiciones competitivas, sin recurrir al expediente de 
la autofilantropia. Las posteriores «listas positivas» han hecho posible, 
a traves de la ayuda, la venta de ciertas manufactures norteamericanas 
a precios que son entre un treinta y un cincuenta por ciento mas altos 
que los de otras fuentes internacionales. La atadura del financiamiento 
-dice la OEA en el documento ya citado- otorga «un subsidio general 
a las exportaciones norteamericanas». Las firmas fabricantes de ma- 
quinarias sufren serias desventajas de precios en el mercado interna- 
tional, segun confiesa el Departamento de Comercio de los Estados 
Unidos, «a menos que puedan aprovechar el financiamiento mas libe- 
ral que se puede obtener bajo los diversos programas de ayuda» 47 . 
Cuando Richard Nixon prometio desatar la ayuda, en un discurso de 
fines de 1969, solo se refirio a la posibilidad de que las compras pudie- 
ran efectuarse, alternativamente, en los pafses latinoamericanos. Este 
ya era, desde antes, el caso de los prestamos que el Banco Interameri- 
cano de Desarrollo otorga con cargo a su Fondo para Operaciones 
Especiales. Pero la experiencia muestra que los Estados Unidos, o las 
filiales latinoamericanas de sus corporaciones, resultan siempre los 
proveedores finalmente elegidos en los contratos. Los prestamos de 
la AID, el Eximbank y, en su mayorfa, los del BID, exigen tambien que 
no menos de la mitad de los embarques se realice en barcos de bande- 
ra norteamericana. Los fletes de los buques de los Estados Unidos 
resultan tan caros que en algunos casos llegan hasta a duplicar los 
precios de las lineas navieras mas baratas disponibles en el mundo. 
Normalmente, son tambien norteamericanas las empresas que ase- 
guran las mercaderias transportadas, y norteamericanos los bancos a 
traves de los cuales las operaciones se concretan. 

La Organization de Estados Americanos ha hecho una revelado- 
ra estimation de la magnitud de la ayuda real que America Latina 
recibe 48 . Una vez separada la paja del grano, se llega a la conclusion 
de que apenas el 38 por ciento de la ayuda nominal puede considerar- 
se ayuda real. Los prestamos para industria, minerfa, comunicacio- 
nes, y los creditos compensatorios, solo constituyen ayuda en una 
quinta parte del total autorizado. En el caso del Eximbank, la ayuda 
viaja de sur a norte: el financiamiento otorgado por el Eximbank, dice 


47 International Commerce, 17 de julio de 1967. 

48 Secretarfa General de la OEA, op. cit. 


296 


La estructura contemporanea del despojo 


la OEA, en lugar de significar ayuda, implica un costo adicional para 
la region, en virtud de los sobreprecios de los articulos que los Esta- 
dos Unidos exportan por su intermedio. 

America Latina proporciona la mayorfa de los recursos ordina- 
rios de capital del Banco Interamericano de Desarrollo. Pero los do- 
cumentos del BID llevan, ademas de sello propio, el emblema de la 
Alianza para el Progreso, y los Estados Unidos son el unico pais que 
cuenta con poder de veto en su seno; los votos de los paises latinoa- 
mericanos, proporcionales a sus aportes de capital, no reunen los dos 
tercios de mayorfa necesarios para las resoluciones importantes. «Si 
bien el poder de veto de los Estados Unidos sobre los prestamos del 
BID no ha sido usado, la amenaza de la utilization del veto para 
propositos politicos ha influido sobre las decisiones», reconocia Nelson 
Rockefeller, en agosto de 1969, en su celebre informe a Nixon. En la 
mayor parte de los prestamos que concede, el BID impone las mis- 
mas condiciones que los organismos abiertamente norteamericanos: 
la obligation de utilizar los fondos en mercancias de los Estados Uni- 
dos y transportar por lo menos la mitad bajo la bandera de las barras 
y las estrellas, amen de la mention expresa de la Alianza para el Pro- 
greso en la publicidad. El BID determina la politica de tarifas y de 
impuestos de los servicios que toca con su varita de hada buena; 
decide a cuanto debe cobrarse el agua y fija los impuestos para el 
alcantarillado o las viviendas, previa propuesta de los consultores 
norteamericanos designados con su venia. Aprueba los pianos de las 
obras, redacta las licitaciones, administra los fondos y vigila el cum- 
plimiento 49 . En la tarea de reestructurar la ensenanza superior de la 
region de acuerdo con las pautas del neocolonialismo cultural, el BID 
ha desempenado un fructifero papel. Sus prestamos a las universida- 
des bloquean la posibilidad de modificar, sin su conocimiento y su 
permiso, las leyes organicas o los estatutos, y a la vez impone deter- 
minadas reformas docentes, administrativas y financieras. El secreta- 
rio general de la OEA designa el arbitro en caso de controversia 50 . 

49 Por ejemplo, en Uruguay, el texto del contrato firmado el 21 de mayo de 
1963 entre el BID y el gobierno departamental de Montevideo, para la 
ampliation del alcantarillado. 

50 Por ejemplo, en Bolivia, el texto del contrato firmado el 1° de abril de 1966 
entre el BID y la Universidad Mayor de San Simon, en Cochabamba, para 
mejorar la ensenanza de las ciencias agricolas. 


297 


Eduardo Galeano 


Los contratos de la Agenda para el Desarrollo International, AID, 
no solo implican mercandas y fletes norteamericanos, sino que, ade- 
mas, habitualmente prohlben el comercio con Cuba y Vietnam del 
Norte y obligan a aceptar la tutela administrativa de sus tecnicos. 
Para compensar el desnivel de precios entre los tractores o los ferti- 
lizantes de Estados Unidos y los que pueden obtenerse, mas baratos, 
en el mercado mundial, imponen la elimination de los impuestos y 
aranceles aduaneros para los productos importados con los creditos. 
La ayuda de la AID incluye jeeps y armas modernas destinadas a la 
policia, para que el orden interior de los paises pueda ser debidamen- 
te salvaguardado. No en vano un tercio de los creditos de la AID se 
obtiene inmediatamente despues de su aprobacion, pero los dos ter- 
cios restantes se condicionan al visto bueno del Fondo Monetario 
International, cuyas recetas normalmente desatan el incendio de la 
agitation social. Y por si el FMI no hubiera logrado desmontar, pieza 
por pieza, como se desmonta un reloj, todos los mecanismos de la 
soberania, la AID suele exigir tambien, de paso, la aprobacion de 
determinadas leyes o decretos. La AID es el vehiculo principal de los 
fondos de la Alianza para el Progreso. El Comite Interamericano de 
la Alianza para el Progreso obtuvo del gobierno uruguayo, por no 
citar mas que un ejemplo de los laberintos de la generosidad, la firma 
de un compromiso por el cual los ingresos y los egresos de los entes 
del Estado, asi como la politica oficial en materia de tarifas, salarios e 
inversiones, pasaron al control directo de este organismo extranje- 
ro 51 . Pero las condiciones mas lesivas rara vez figuran en los textos de 
los contratos y los compromisos publicos, y se esconden en las secre- 
tas disposiciones complementarias. El Parlamento uruguayo nunca 
supo que el gobierno habia aceptado, en marzo de 1968, poner un 
limite a las exportaciones de arroz de ese ano, para que el pais pudie- 
ra recibir harina, malz y sorgo al amparo de la ley de excedentes 
agricolas de los Estados Unidos. 

Muchas dagas brillan bajo la capa de la asistencia a los paises po- 
bres. Teodoro Moscoso, que fuera administrador general de la Alian- 
za para el Progreso, confeso: «...puede ocurrir que los Estados Unidos 
necesiten el voto de un pais determinado en la Organization de las 
Naciones Unidas, o en la OEA, y es posible que entonces el gobierno 

51 Documento publicado por el diario Ya, Montevideo, 28 de mayo de 1970. 


298 


La estructura contemporanea del despojo 


de ese pais -siguiendo la consagrada tradition de la fria diplomacia- 
pida un precio a cambio» 52 . En 1962, el delegado de Haiti a la Confe- 
rencia de Punta del Este cambio su voto por un aeropuerto nuevo, y 
asi los Estados Unidos obtuvieron la mayoria necesaria para expulsar 
a Cuba de la Organization de Estados Americanos 53 . El ex dictador de 
Guatemala, Miguel Ydigoras Fuentes, ha declarado que tuvo que ame- 
nazar a los norteamericanos con que negaria el voto de su pais a las 
conferencias de la Alianza para el Progreso, para que ellos cumplieran 
con su promesa de comprarle mas azucar 54 . 

Podria resultar, a primera vista, paradojico que Brasil haya sido el 
pais mas favorecido por la Alianza para el Progreso durante el gobier- 
no nacionalista de Joao Goulart (1961-64). Pero la paradoja cesa, no 
bien se conoce la distribution interna de la ayuda recibida: los creditos 
de la Alianza fueron sembrados como minas explosivas en el camino 
de Goulart. Carlos Lacerda, gobernador de Guanabara y, por enton- 
ces, lider de la extrema derecha, obtuvo siete veces mas dolares que 
todo el nordeste: el estado de Guanabara, con sus escasos cuatro 
millones de habitantes, pudo asi inventar hermosos jardines para tu- 
ristas en los bordes de la bahia mas espectacular del mundo, y los 
nordestinos siguieron siendo la llaga viva de America Latina. En junio 
de 1964, ya triunfante el golpe de Estado que instalo en el poder a 
Castelo Branco, Thomas Mann, subsecretario de Estado para asuntos 
interamericanos y brazo derecho del presidente Johnson, explico: «Los 
Estados Unidos distribuyeron entre los gobernadores eficientes de 
ciertos estados brasilenos la ayuda que era destinada al gobierno de 
Goulart, pensando financiar asi la democracia; Washington no dio 


52 Panorama, Centro de Estudios y Documentation Sociales, Mexico, noviem- 
bre-diciembre de 1965. 

53 Tambien se prometio a la dictadura de Duvalier, en serial de gratitud, una 
carretera en direction al aeropuerto. Irving Pflaum (Arena of Decision. Latin 
American Crisis, Nueva York, 1964) y John Gerassi ( The Great Fear in Latin 
America, Nueva York, 1965) coinciden en que este fue un caso de soborno. 
Pero los Estados Unidos no cumplieron con sus promesas a Haiti. Duvalier, 
«Papa Doc», guardian de la muerte en la mitologia vudu, se sintio estafado. 
Segun dicen, el viejo brujo invoco la ayuda del Diablo para vengarse de 
Kennedy, y sonrio complacido cuando los balazos de Dallas pusieron fin a 
la vida del Presidente norteamericano. 

54 Reportaje por Georgie Anne Geyer, The Miami Herald, 24 de diciembre 
de 1966. 


299 


Eduardo Galeano 


dinero alguno para la balanza de pagos o el presupuesto federal, por- 
que eso podia beneficiar directamente al gobierno central» 55 . 

La administration norteamericana habia resuelto negar cualquier 
tipo de cooperation al gobierno de Belaunde Terry, en el Peru, «a 
menos que diera las deseadas garantias de que seguiria una politica 
indulgente hacia la International Petroleum Company. Belaunde re- 
huso y, como resultado, a fines de 1965 no habia recibido aun su 
parte en la Alianza para el Progreso» 56 . Posteriormente, como se 
sabe, Belaunde transo.Y perdio el petroleo y el poder: habia obedeci- 
do para sobrevivir. En Bolivia, los prestamos norteamericanos no pro- 
porcionaron un solo centavo para que el pais pudiera levantar sus 
propias fundiciones de estano, de modo que el estano continuo via- 
jando en bruto a Liverpool y desde alii, ya elaborado, a NuevaYork; en 
cambio, la ayuda dio nacimiento a una burguesia comercial parasita- 
ria, inflo la burocracia, alzo grandes edificios y tendio modernas au- 
topistas y otros elefantes blancos, en un pais que disputa con Haiti la 
mas altas tasas de mortalidad infantil de America Latina. Los creditos 
de los Estados Unidos o sus organismos intemacionales negaban a 
Bolivia el derecho de aceptar las ofertas de la Union Sovietica, Che- 
coslovaquia y Polonia para crear una industria petroquimica, explo- 
tar y fundir el cine, el plomo y los yacimientos de hierro, e instalar 
hornos de fundicion de estano y de antimonio. En cambio, Bolivia 
quedo obligada a importar productos exclusivamente de los Estados 
Unidos. Cuando por fin cayo el gobierno del Movimiento Naciona- 
lista Revolucionario, devorado en sus cimientos por la ayuda norte- 
americana, el embajador de los Estados Unidos, Douglas Henderson, 
comenzo a asistir puntualmente a las reuniones de gabinete del dic- 
tador Rene Barrientos 57 . 

Los prestamos ofrecen indicaciones tan precisas como las de un 
termometro para evaluar el clima general de los negocios de cada pais, 
y ayudan a despejar los nubarrones politicos o las tormentas revolu- 
cionarias del transparente cielo de los millonarios. «Los Estados Uni- 

55 Declaration ante la subcomision de la Camara de Representantes. Citado 
por Nelson Werneck Sodre, Historic! militar do Brasil, Rio de Janeiro, 1965. 
* Frederick B. Pike, The Modern History of Peru, Nueva York, 1968. 

57 Amado Canelas, Radiografia de la Alianza para el Atraso, La Paz, 1963; Maria- 
no Baptista Gumucio y otros, Guerrilleros y generates sobre Bolivia, Buenos 
Aires, 1968; y John Gunther, Inside South America, NuevaYork, 1967. 


300 


La estructura contemporanea del despojo 


dos van a concertar su programa de ayuda economica en los paises 
que muestren la mayor inclination a favorecer el clima de inversio- 
nes, y retirar la ayuda a los otros paises en que una performance satis- 
factoria no sea demostrada», anunciaron, en 1963, diversos hombres 
de negocios encabezados por David Rockefeller 58 . El texto de la ley 
de ayuda extranjera se hace categorico al disponer la suspension de la 
asistencia a cualquier gobierno que haya «nacionalizado, expropiado 
o adquirido la propiedad o el control de la propiedad perteneciente a 
cualquier ciudadano de los Estados Unidos o cualquier corporation, 
sociedad o asociacion», que pertenezcan a ciudadanos norteameri- 
canos, en una proportion no inferior a la mitad 59 . No en vano el 
Comite de Comercio de la Alianza para el Progreso cuenta, entre sus 
miembros mas distinguidos, con los mas altos ejecutivos del Chase 

58 La hija de David, Peggy Rockefeller, decidio poco despues irse a vivir a una 
favela de Rio de Janeiro llamada Jacarezinho. Su padre, uno de los hombres 
mas ricos del mundo, viajo a Brasil para atender sus negocios y fue perso- 
nalmente a la humilde casa de familia que Peggy habia elegido, probo la 
humilde comida, comprobo con espanto que la casa se llovia y las ratas 
entraban por debajo de la puerta. Al irse, dejo sobre la mesa un cheque con 
varios ceros. Peggy vivio alii durante algunos meses, colaborando con los 
Cuerpos de Paz. Los cheques continuaron llegando. Cada uno de ellos 
equivalia a lo que el dueno de casa podia ganar en diez anos de trabajo. 
Cuando Peggy finalmente se fue, la casa y la familia de Jacarezinho se 
habian transformado. Nunca la favela habia conocido tanta opulencia. Peggy 
habia venido del cielo en linea recta. Era como haber ganado todas las 
loterias juntas. Entonces, el dueno de la casa donde Peggy habia vivido paso 
a ser la mascota del regimen. Reportajes en la television y en la radio, 
articulos en diarios y revistas, la publicidad desatada: el era un ejemplo que 
todos los brasilenos debian imitar. Habia salido de la miseria gracias a su 
inquebrantable voluntad de trabajo y a su capacidad de ahorro: vean, vean, 
el no gasta en aguardiente lo que gana, ahora tiene television, refrigerador, 
muebles nuevos, los chicos calzan zapatos. La propaganda olvidaba un 
pequeno detalle: la visita del hada Peggy. Porque Brasil tenia noventa millo- 
nes de habitantes y el milagro se habia producido para uno solo. 

59 Hickenlooper Amendment, Section 620, Foreign Assistance Act. No es 
casual que este texto legal se refiera explicitamente a las medidas adoptadas 
contra los intereses norteamericanos «al primero de enero de 1962 o en 
fecha posterior*. El 16 de febrero de 1962, el gobernador Leonel Brizola 
habia expropiado la compania de telefonos del estado brasileno de Rio 
Grande do Sul, subsidiaria de la International Telephone and Telegraph 
Corporation, y esta decision habia endurecido las relaciones entre Was- 
hington y Brasilia. La empresa no aceptaba la indemnizacion propuesta por 
el gobierno. 


301 


Eduardo Galeano 


Manhattan y del City Bank, la Standard Oil, la Anaconda y la Grace. 
La AID despeja el camino a los capitalistas norteamericanos, de mul- 
tiples maneras; entre otras, exigiendo la aprobacion de los acuerdos, 
de garantias de las inversiones contra las posibles perdidas por gue- 
rras, revoluciones, insurrecciones o crisis monetarias. En 1966, se- 
gun el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, los 
inversionistas privados norteamericanos recibieron estas garantias 
en quince paises de America Latina, por cien proyectos que sumaban 
mas de trescientos millones de dolares, dentro del Programa de Ga- 
rantia de Inversiones de la AID 60 . 

ADELA no es una cancion de la revolution mexicana, sino el 
nombre de un consorcio internacional de inversiones. Nacio por ini- 
ciativa del First National City Bank de NuevaYork, la Standard Oil de 
Nueva Jersey y la Ford Motor Co. El grupo Mellon se incorporo con 
entusiasmo y tambien poderosas empresas europeas porque, al decir 
del senador Jacob Javits, «America Latina proporciona una excelente 
oportunidad para que los Estados Unidos, al invitar a Europa a 'en- 
trap, muestren que no buscan una position de dominio o exclusivi- 
dad ...» 61 . Pues bien, en su informe anual de 1968, ADELA agradecio 
muy especialmente al Banco Interamericano de Desarrollo los empresti- 
tos concedidos para impulsar los negocios del consorcio en America 
Latina, y en el mismo sentido saludo la obra de la Corporation para el 
Financiamiento Internacional, uno de los brazos del Banco Mundial. 
Con ambas instituciones, ADELA esta en contacto continuo para 
evitar la duplication de los esfuerzos y para evaluar las oportunidades 
de inversion 62 . Multiples ejemplos podrfan proporcionarse de otras 
santas alianzas parecidas. En Argentina, los aportes latinoamericanos 
a los recursos ordinarios del BID han servido para beneficiar con muy 
convenientes emprestitos a empresas como Petrosur S.A.I.C., filial 
de la Electric Bond and Share, con mas de diez millones destinados a 
la construction de un complejo petroqufmico, o para financiar una 
planta de piezas de automotores a Armetal S. A., filial de The Budd 
Co., Filadelfia, USA 63 . Los creditos de la AID hicieron posible la ex- 

60 International Commerce, abril 10 de 1967. 

61 Citado por NACLA Newsletter, mayo-junio de 1970. 

62 ADELA Annual Report, 1968. Citado por NACLA, op. cit. 

63 Banco Interamericano de Desarrollo, Decimo informe anual, 1969, Washing- 
ton, 1970. 


302 


La estructura contemporanea del despojo 


pansion de la planta de productos qufmicos de la Atlantica Richfield 
Co., en el Brasil, y el Eximbank proporciono generosos prestamos a la 
ICOMI, filial de la Bethlehem Steel en el mismo pafs. Gracias a los 
aportes de la Alianza para el Progreso y el Banco Mundial, la Phillips 
Petroleum Co. pudo dar nacimiento en 1966, tambien en Brasil, al 
mayor complejo de fabricas de fertilizantes de America Latina. Todo 
se computa con cargo a la ayuda, y todo pesa sobre la deuda externa 
de los pafses agraciados por la diosa Fortuna. 

Cuando Fidel Castro se dirigio al Banco Mundial y al Fondo Mo- 
netario International, en los primeros tiempos de la revolution cuba- 
na, para reconstruir las reservas de divisas extranjeras agotadas por 
la dictadura de Batista, ambos organismos le respondieron que pri- 
mero debia aceptar un programa de estabilizacion que implicaba, 
como en todas partes, el desmantelamiento del Estado y la paralisis 
de las reformas de estructura 64 . El Banco Mundial y el FMI actuan 
estrechamente ligados y al servicio de fines comunes; nacieron jun- 
tos, en Bretton Woods. Los Estados Unidos cuentan con la cuarta 
parte de los votos en el Banco Mundial; los veintidos pafses de Ame- 
rica Latina apenas reunen menos de la decima parte. El Banco Mun- 
dial responde a los Estados Unidos como el trueno al relampago. 

Segun explica el Banco, la mayor parte de sus prestamos se dedica 
a la construction de carreteras y otras vfas de comunicacion y al 
desarrollo de las fuentes de energfa electrica, «que son una condition 
esencial para el crecimiento de la empresa privada» 65 . Estas obras de 
infraestructura facilitan, en efecto, el acceso de las materias primas a 
los puertos y a los mercados mundiales, y sirven al progreso de la 
industria, ya desnacionalizada, de los pafses pobres. El Banco Mun- 
dial cree que, «en la mayor medida practicable, la industria competi- 
tiva deberfa dejarse a la empresa privada. Esto no significa que el 
Banco excluya absolutamente los prestamos a las industrias de pro- 
piedad del Estado, pero solo asumira estos financiamientos en los 
casos en que el capital privado no resulte accesible, y si se asegura a 
satisfaction, al cabo de los examenes, que la participation del gobier- 
no resultara compatible con la eficiencia de las operaciones y no 


64 Harry Magdoff, La era del imperialismo , Monthly Review , selecciones en 
Castellano, enero-febrero de 1969. 

65 The World Bank, IFC and IDA, Policies and Operations, Washington, 1962. 


303 


Eduardo Galeano 


tendra un efecto indebidamente restrictive sobre la expansion de la 
iniciativa y la empresa privadas». Se condicionan los prestamos a la 
aplicacion de la receta estabilizadora del FMI y al pago puntual de la 
deuda externa; los prestamos del Banco son incompatibles con la 
adoption de politicas de control de las ganancias de las empresas, 
«tan restrictivas que las utilidades no pueden operar sobre una base 
clara, y aun menos impulsar la expansion futura» 66 . Desde 1968, el 
Banco Mundial ha derivado en gran medida sus emprestitos a la pro- 
motion del control de la natalidad, los planes de education, los nego- 
cios agricolas y el turismo. 

Como todas las demds mdquinas tragamqueles de las alias finanzas 
Internationales, el Banco constituye tambien un eficaz instrumento de 
extorsion, en beneficio de poderes muy concretos. Sus sucesivos pre- 
sidentes han sido, desde 1946, prominentes hombres de negocios de 
los Estados Unidos. Eugene R. Black, que dirigio el Banco Mundial 
desde 1949 a 1962, ocupo posteriormente los directories de nume- 
rosas corporaciones privadas, una de las cuales, la Electric Bond and 
Share, es el mas poderoso monopolio de la energia electrica del pla- 
neta 67 . Casualmente, el Banco Mundial obligo a Guatemala, en 1966, 
a aceptar un acuerdo honroso con la Electric Bond and Share, como 
condition previa para la puesta en practica del proyecto hidroelectri- 
co de Jurun-Marinala: el acuerdo honroso consistia en el pago de una 
indemnizacion abultada por los danos que la empresa pudiera sufrir 
en una cuenca que le habia sido gratuitamente otorgada pocos anos 
atras, y, ademas, incluia un compromiso del Estado en el sentido de 
no impedir que la Bond and Share continuara fijando libremente las 
tarifas de la electricidad en el pais. Casualmente tambien, el Banco 
Mundial impuso a Colombia, en 1967, el pago de treinta y seis millo- 
nes de dolares de indemnizacion a la Compania Colombiana de Elec- 
tricidad, filial de la Bond and Share, por sus envejecidas maquinarias 
recien nacionalizadas. El Estado colombiano compro asi lo que le 
pertenecia, porque la concesion a la empresa habia vencido en 1944. 

66 The World Bank, IFC and IDA, op. cit. 

67 «Nuestros programas de ayuda al extranjero... estimulan el desarrollo de 
nuevos mercados para las sociedades americanas... y orientan la economla 
de los beneficiarios hacia un sistema de libre empresa en el que las firmas 
americanas puedan prosperar.» Eugene R. Black en Columbia Journal of 
World Business, vol. I, 1965. 


304 


La estructura contemporanea del despojo 


Tres presidentes del Banco Mundial integran la constelacion de poder 
de los Rockefeller. John J. McCloy presidio el organismo entre 1947 
y 1949, y poco despues paso al directorio del Chase Manhattan Bank. 
Lo sucedio, al frente del Banco Mundial, Eugene R. Black, que habfa 
hecho el camino inverso: venia del directorio del Chase. George D. 
Woods, otro hombre de Rockefeller, heredo a Black en 1963. Casual- 
mente, el Banco Mundial participa en forma directa, con un decimo 
del capital y sustanciales emprestitos, de la mayor aventura de los 
Rockefeller en Brasil: Petroquimica Uniao, el complejo petroquimico 
mas importante de America del Sur. 

Mas de la mitad de los prestamos que recibe America Latina pro- 
viene, previa luz verde del FMI, de los organismos privados y oficiales 
de los Estados Unidos; los bancos internacionales suman tambien un 
porcentaje importante. El FMI y el Banco Mundial ejercen presiones 
cada vez mas intensas para que los paises latinoamericanos remodelen 
su economia y sus finanzas en funcion del pago de la deuda externa. 
El cumplimiento de los compromises contrafdos, clave de la buena 
conducta internacional, resulta cada vez mas dificil y se hace al mis- 
mo tiempo mas imperioso. La region vive el fenomeno que los eco- 
nomistas llaman la explosion de la deuda. Es el circulo vicioso de la 
estrangulacion: los emprestitos aumentan y las inversiones se suce- 
den y en consecuencia crecen los pagos por amortizaciones, intere- 
ses, dividendos y otros servicios; para cumplir con esos pagos se 
recurre a nuevas inyecciones de capital extranjero, que generan com- 
promises mayores, y asf sucesivamente. El servicio de la deuda devo- 
ra una proportion creciente de los ingresos por exportaciones, de 
por sf impotentes -por obra del inflexible deterioro de los precios- 
para financiar las importaciones necesarias; los nuevos prestamos se 
hacen imprescindibles, como el aire al pulmon, para que los paises 
puedan abastecerse. Una quinta parte de las exportaciones se dedi- 
caba, en 1955, al pago de amortizaciones, intereses y utilidades de 
inversiones; la proportion continuo creciendo y esta ya proxima al 
estallido. En 1968, los pagos representaron el 37 por ciento de las 
exportaciones 68 . Si se siguiera recurriendo al capital extranjero para 
cubrir la brecha del comercio y para financiar la evasion de las ganan- 


Naciones Unidas, CEPAL, op. cit., y Estudio economico de America Latina, 
1969, Nueva York-Santiago de Chile, 1970. 


305 


Eduardo Galeano 


cias de las inversiones imperialistas, en 1980, nada menos que el ochen- 
ta por ciento de las divisas quedaria en manos de los acreedores 
extranjeros, y el monto total de la deuda llegaria a exceder en seis 
veces el valor de las exportaciones 69 . El Banco Mundial habia previsto 
que en 1980 los pagos de servicios de deuda anularian por completo 
el influjo de nuevo capital extranjero hacia el mundo subdesarrolla- 
do, pero ya en 1965, la afluencia de nuevos prestamos y de nuevas 
inversiones hacia America Latina resulto menor que el capital drenado 
de la region, solo por amortizaciones e intereses, para cumplir con 
los compromisos anteriormente contraidos. 


La industrializaciOn no altera la organization' 

DE LA DESIGUALDAD EN EL MERCADO MUNDIAL 

El intercambio de mercancias constituye, junto a las inversiones di- 
rectas en el exterior y los emprestitos, la camisa de fuerza de la divi- 
sion internacional del trabajo. Los paises del llamado Tercer Mundo 
intercambian entre si poco mas de la quinta parte de sus exportacio- 
nes, y en cambio dirigen las tres cuartas partes del total de sus ventas 
exteriores hacia los centros imperialistas de los que son tributaries 70 . 
En su mayoria, los paises latinoamericanos se identifican, en el mer- 
cado mundial, con una sola materia prima o con un solo alimento 71 . 


® Segun previsiones del Institute) Latinoamericano de Planificacion Econo- 
mica y Social, La brecha comercial y la integration latinoamericana, Mexico- 
Santiago de Chile, 1967. 

m Pierre Jalee, Le pillage du Tiers Monde, Paris, 1966. 

71 En el trienio 1966-68, el cafe proporciono a Colombia el 64 por 100 de sus 
ingresos totales por exportaciones; a Brasil, el 43 por 100; a El Salvador, el 
48 por 100; a Guatemala, el 42 por 100, y a Costa Rica, el 36 por 100. El 
banano abarco el 61 por 100 de las divisas de Ecuador, el 54 por 100 de las 
de Panama y el 47 por 100 de las de Honduras. Nicaragua dependio del 
algodon en un 42 por 100. La Republica Dominicana del azucar, en un 56 
por 100. Carnes, cueros y lanas proporcionaron a Uruguay un 83 por 100 
de sus divisas y a la Argentina un 38 por 100. El cobre sumo un 74 por 100 
de los ingresos comerciales de Chile, y el 26 por 100 de los de Peru; el 
estano represento el 54 por 100 del valor de las exportaciones de Bolivia. 
Venezuela obtuvo del petroleo el 93 por 100 de sus divisas. Naciones Uni- 
das, CEPAL, op. tit. 


306 


La estructura contemporanea del despojo 


America Latina dispone de lana, algodon y fibras naturales en abun- 
dancia, y cuenta con una industria textil ya tradicional, pero apenas 
participa en un 0,6 por ciento de las compras de hilados y tejidos de 
Europa y Estados Unidos. La region ha sido condenada a vender 
sobre todo productos primarios, para dar trabajo a las fabricas ex- 
tranjeras, y ocurre que esos productos «son exportados, en su gran 
mayoria, por fuertes consorcios con vinculaciones internacionales, 
que disponen de las relaciones necesarias en los mercados mundiales 
para colocar sus productos en las condiciones mas convenientes» 72 , 
pero en las mas convenientes para ellos, que por lo general expresan 
los intereses de los paises compradores: es decir, a los precios mas 
bajos. Hay en los mercados internacionales un virtual monopolio de 
la demanda de materias primas y de la oferta de productos 
industrializados; a la inversa, operan dispersos los ofertantes de pro- 
ductos basicos, que son tambien compradores de bienes terminados: 
los unos, fuertes, actuan congregados en torno a la potencia domi- 
nante, Estados Unidos, que consume casi tanto como todo el resto 
del planeta; los otros, debiles, operan aislados, compitiendo los opri- 
midos contra los oprimidos. Nunca ha existido en los llamados mer- 
cados internacionales el llamado libre juego de la oferta y la deman- 
da, sino la dictadura de una sobre la otra, siempre en beneficio de los 
paises capitalistas desarrollados. Los centros de decision donde los 
precios se fijan se encuentran en Washington, NuevaYork, Londres, 
Paris, Amsterdam, Hamburgo; en los consejos de ministros y en la 
Bolsa. De poco o nada sirve que se hayan suscrito, con pompa y 
estrepito, acuerdos internacionales para proteger los precios del tri- 
go (1949), del azucar (1953), del estario (1956), del aceite de oliva 
(1956), y del cafe (1962). Basta contemplar la curva descendente del 
valor relativo de estos productos, para comprobar que los acuerdos 
no han sido mas que simbolicas excusas que los paises fuertes han 


En cuanto a Mexico, «depende en mas de un 30 por 100 de tres productos, 
en mas de un 40 por 100 de cinco productos y en mas de un 50 por 100 de 
diez productos, en su gran mayoria no manufacturados, que tienen como 
principal salida el mercado norteamericano». Pablo Gonzalez Casanova, La 
democracia en Mexico, Mexico, 1965. 

71 Marco D. Pollner en el volumen colectivo de INTAL-BID, Los empresarios y 
la integration de America Latina, Buenos Aires, 1967. 


307 


Eduardo Galeano 


presentado a los paises debiles cuando los precios de sus productos 
habian alcanzado niveles escandalosamente bajos. Cada vez vale 
menos lo que America Latina vende y, comparativamente, cada vez 
es mas caro lo que compra. 

Con el producto de la venta de veintidos novillos, Uruguay podia 
comprar un tractor Ford Major en 1954; hoy, necesita mas del doble. 
Un grupo de economistas chilenos que realizo un informe para la 
central sindical estimo que, si el precio de las exportaciones latinoa- 
mericanas hubiera crecido desde 1928 al mismo ritmo que ha creci- 
do el precio de las importaciones, America Latina hubiera obtenido, 
entre 1958 y 1967, 57 mil millones de dolares mas de lo que recibio, 
en ese periodo, por sus ventas al exterior 73 . Sin remontarse tan lejos 
en el tiempo, y tomando como base los precios de 1950, las Naciones 
Unidas estiman que America Latina ha perdido, a causa del deterioro 
del intercambio, mas de dieciocho mil millones de dolares en la deca- 
da transcurrida entre 1955 y 1964. Posteriormente, la caida conti- 
nuo. La brecha de comercio -diferencia entre las necesidades de im- 
portation y los ingresos que se obtienen de las exportaciones- sera 
cada vez mas ancha si no cambian las actuales estructuras del comer- 
cio exterior: cada ano que pasa, se cava mas profundamente este 
abismo para America Latina. Si la region se propusiera lograr, en los 
proximos tiempos, un ritmo de desarrollo ligeramente superior al de 
los ultimos quince anos, que ha sido bajisimo, enfrentaria necesida- 
des de importation que excederian largamente el previsible creci- 
miento de sus ingresos de divisas por exportaciones. Segun los calcu- 
los del ILPES 74 , la brecha de comercio ascenderia, en 1975, a 4.600 
millones de dolares, y en 1980 llegaria a los 8.300 millones. Esta 
ultima cifra representa nada menos que la mitad del valor de las 
exportaciones previstas para ese ano. Asi, sombrero en mano, los 
paises latinoamericanos golpearan cada vez mas desesperadamente 
a las puertas de los prestamistas internacionales. 

A. Emmanuel sostiene 75 que la maldicion de los precios bajos no 
pesa sobre determinados productos, sino sobre determinados paises. Al 


75 Central Unica de Trabajadores de Chile, America Latina, un mundo que 
ganar, Santiago de Chile, 1968. 

74 Institute Latinoamericano de Planificacion Economica y Social, op. cit. 

75 A. Emmanuel, El cambio desigual, Mexico (proxima aparicion). 


308 


La estructura contemporanea del despojo 


fin y al cabo, el carbon, uno de los principales productos de exporta- 
tion de Inglaterra hasta no hace mucho, no es menos primario que la 
lana o el cobre, y el azucar contiene mas elaboration que el whisky 
escoces o los vinos franceses; Suecia y Canada exportan madera, una 
materia prima, a precios excelentes. El mercado mundial funda la 
desigualdad del comercio, segun Emmanuel, err el intercambio de mas 
boras de trabajo de los parses pobres por menos boras de trabajo de los 
parse s ricos: la clave de la explotacion reside en que existe una enorme 
diferencia en los niveles de salarios de unos y otros parses, y que es a 
diferencia no esta asociada a diferencias de la misma magrritud en la 
productividad del trabajo. Son los salarios bajos los que, segun 
Emmanuel, determinan los precios bajos, y no a la inversa: los paises 
pobres exportan su pobreza, con lo que se empobrecen cada vez 
mas, al tiempo que los paises ricos obtienen el resultado inverso. 
Segun las estimaciones de Samir Amin 76 , si los productos exportados 
por los paises subdesarrollados en 1966 hubieran sido producidos 
por los paises desarrollados con las mismas tecnicas pero con sus 
mucho mayores niveles de salarios, los precios hubieran variado a tal 
punto que los paises subdesarrollados hubieran recibido catorce mil 
millones de dolares mas. 

Por cierto que los paises ricos han utilizado y utilizan las barreras 
aduaneras para proteger sus altos salarios internos en los renglones 
en que no podrian competir con los paises pobres. Los Estados Uni- 
dos emplean al Fondo Monetario, al Banco Mundial y los acuerdos 
arancelarios del GATT, para imponer en America Latina la doctrina 
del comercio libre y la libre competencia, obligando al abatimiento 
de los cambios multiples, del regimen de cuotas y permisos de im- 
portation y exportation, y de los aranceles y gravamenes de aduana, 
pero no predican en modo alguno con el ejemplo. Del mismo modo 
que desalientan fuera de fronteras la actividad del Estado, mientras 
dentro de fronteras el Estado norteamericano protege a los mono- 
polios mediante un vasto sistema de subsidiosy precios privilegiados, 
los Estados Unidos practican tambien un agresivo proteccionismo, 
con tarifas altas y restricciones rigurosas, en su comercio exterior. 
Los derechos de aduana se combinan con otros impuestos y con las 


76 Citado por Andre Gunder Frank, Toward a Theory of Capitalist Underde- 
velopment, introduction a la antologra Underdevelopment. Inedito. 


309 


Eduardo Galeano 


cuotas y los embargos 77 . iQue ocurriria con la prosperidad de los 
ganaderos del Medio Oeste si los Estados Unidos permitieran el acceso 
a su mercado interno, sin tarifas ni imaginativas prohibiciones sanita- 
rias, de la carne de mejor calidad y menor precio que producen Argen- 
tina y Uruguay? El hierro ingresa libremente en el mercado norteame- 
ricano, pero si se ha convertido en lingotes, paga 16 centavos por 
tonelada, y la tarifa sube en proportion directa al grado de elaboration; 
otro tanto ocurre con el cobre y con una infinidad de productos: alcan- 
za con secar las bananas, cortar el tabaco, endulzar el cacao, aserrar la 
madera o extraer el carozo a los datiles para que los aranceles se des- 
carguen implacablemente sobre estos productos 78 . En enero de 1969, 
el gobierno de los Estados Unidos dispuso la virtual suspension de las 
compras de tomates en Mexico, que dan trabajo a 170 mil campesinos 
del estado de Sinaloa, hasta que los cultivadores norteamericanos de 
tomate de la Florida consiguieron que los mexicanos aumentasen el 
precio para evitar la competencia. 

Pero la mas quemante contradiction entre la teoria y la realidad del 
comercio mundial estallo cuando la giierra del cafe soluble cobro, en 
1967, estado publico. Entonces se puso en evidencia que solo los paises 
ricos tienen el derecho de explotar en su beneficio las «ventajas naturales 
comparativas» que determinan, en la teoria, la division international del 
trabajo. El mercado mundial del cafe soluble, de asombrosa expansion, 
esta en manos de la Nestle y la General Foods; se estima que no pasara 
mucho tiempo antes de que estas dos grandes empresas abastezcan 
mas de la mitad del cafe que se consume en el mundo. Estados Unidos 
y Europa compran el cafe en granos a Brasil y Africa; lo concentran en 
sus plantas industriales y lo venden, convertido en cafe soluble, a todo 
el mundo. Brasil, que es el mayor productor mundial de cafe, no tiene, 
sin embargo, el derecho de competir exportando su propio cafe solu- 
ble, para aprovechar sus costos mas bajos y para dar destino a los 
excedentes de production que antes destrufa y ahora almacena en los 
depositos del Estado. Brasil solo tiene el derecho de proporcionar la 
materia prima para enriquecer a las fabricas del extranjero. Cuando las 
fabricas brasilenas -apenas cinco en un total de ciento diez en el mun- 

77 L. Delwart (The Future of Latin American Exports to the United States: 1965 
and 1970, NuevaYork, 1970) publica una lista muy elocuente de las restric- 
ciones en vigencia a la importation de productos latinoamericanos. 

78 Harry Magdoff, op. cit. 


310 


La estructura contemporanea del despojo 


do- comenzaron a ofrecer cafe soluble en el mercado internacional, 
fueron acusadas de competencia desleal. Los pafses ricos pusieron el 
grito en el cielo, y Brasil acepto una imposition humillante: aplico a su 
cafe soluble un impuesto interno tan alto como para ponerlo fuera de 
combate en el mercado norteamericano 79 . 

Europa no se queda atras en la aplicacion de barreras arancela- 
rias, tributarias y sanitarias contra los productos latinoamericanos. El 
Mercado Comun cobra altos impuestos de importation para defen- 
der los altos precios internos de sus productos agricolas, y a la vez 
subsidia esos productos agricolas para poder exportarlos a precios 
competitivos: con lo que obtiene por los impuestos financia los subsi- 
des. Asi, los paises pobres pagan a sus compradores ricos para que les 
hagan la competencia. Un kilo de came de lomo de novillo vale, en 
Buenos Aires o en Montevideo, cinco veces menos que cuando cuel- 
ga de un gancho en una carniceria de Hamburgo o Munich 80 . «Los 
paises desarrollados quieren permitir que les vendamos jets y 
computadoras, pero nada que estemos en condiciones de producir 
con ventaja», se quejaba, con razon, un representante del gobierno 
chileno en una conferencia internacional 81 . 

Las inversiones extranjeras en las industrias de America Latina no 
han modificado en absoluto los terminos de su comercio internacio- 
nal. La region continua estrangulandose en el intercambio de sus pro- 
ductos por los productos de las economias centrales. La expansion de las 
ventas de las empresas norteamericanas radicadas al sur del rio Bravo 
se concentra en los mercados locales y no en la exportation. Por el 
contrario, la proportion correspondiente a la exportation tiende a 
disminuir: segun la OEA, las filiales norteamericanas exportan un 
diez por ciento de sus ventas totales en 1962, y solo un siete y medio 
por ciento tres anos mas tarde 82 . El comercio de los productos 
industrializados por America Latina solo crece dentro de America 


79 Revista Fator, Rio de Janeiro, noviembre-diciembre de 1968. 

80 Carlos Quijano, Las victimas del sistema, en Marcha, Montevideo, 23 de 
octubre de 1970. 

81 New York Times, 3 de abril de 1968. 

82 Secretaria General de la OEA, op. cit. Una amplia encuesta a las subsidiarias 
norteamericanas en Mexico, realizada en 1969 por encargo de la National 
Chamber Foundation, revelo que las casas matrices de los Estados Unidos 
prohibian vender sus productos en el exterior a la mitad de las empresas que 


311 


Eduardo Galeano 


Latina: en 1955, las manufactures comprendfan una decima parte 
del intercambio entre los pafses del area, y en 1966 la proportion 
habia subido al treinta por ciento 83 . 

El jefe de una mision tecnica norteamericana en Brasil, John 
Abbink, habia anticipado, profeticamente, en 1950: «Los Estados 
Unidos deben estar preparados para'guiar'la inevitable industrializa- 
tion de los paises no desarrollados, si se desea evitar el golpe de un 
desarrollo economico intensisimo fuera de la egida norteamerica- 
na... La industrialization, si no es controlada de alguna manera, lle- 
varia a una sustancial reduction de los mercados estadounidenses de 
exportation^ 4 . En efecto, ,;acaso la industrialization, aunque sea 
teleguiada desde fuera, no sustituye con production nacional las 
mercaderias que antes cada pais debia importar del exterior? Celso 
Furtado advierte que, a medida que America Latina avanza en la 
sustitucion de importaciones de productos mas complejos, «la de- 
pendence de insumos provenientes de las matrices tiende a aumen- 
tar». Entre 1957 y 1964, se duplicaron las ventas de las filiales norte- 
americanas, en tanto sus importaciones, sin incluir los equipamientos, 
se multiplicaron por mas de tres. «Esa tendencia pareceria indicar 
que la eficacia sustitutiva es una funcion decreciente de la expansion 
industrial controlada por companias extranjeras.» 85 

La dependencia no se ronvpe, sino que cambia de calidad : los Esta- 
dos Unidos venden, ah ora, en America Latina, una proportion ma- 
yor de productos mas sofisticados y de alto nivel tecnologico. «A 
largo plazo -opina el Departamento de Comercio-, a medida que 
crece la production industrial mexicana, se crean mayores oportu- 
nidades para exportaciones adicionales de los Estados Unidos. ..» 86 . 


contestaron el cuestionario. Las filiales no habian sido instaladas para eso. 
Miguel S. Wionczek, La inversion extranjera privada en Mexico : problemas y 
perspectivas, en Comercio exterior, Mexico, octubre de 1970. 

La relation entre las exportaciones de manufacturas y el producto bruto 
industrial no supero el 2 por 100, en 1963, en Argentina, Brasil, Peru, 
Colombia y Ecuador; fue de un 3,1 por 100 en Mexico y de un 3,2 por 100 
en Chile (Aldo Ferrer en el ya citado volumen colectivo de INTAL-BID). 

83 Naciones Unidas, CEPAL, op. cit. 

84 Jomal do Comercio, Rio de Janeiro, 23 de marzo de 1950. 

85 Celso Furtado, Um projeto para o Brasil, Rio de Janeiro, 1968. 

86 International Commerce, 24 de abril de 1967. 


312 


La estructura contemporanea del despojo 


Argentina, Mexico y Brasil son muy buenos compradores de ma- 
quinaria industrial, maquinaria electrica, motores, equipos y re- 
puestos de origen norteamericano. Las filiales de las grandes cor- 
poraciones se abastecen en sus casas matrices, a precios delibera- 
damente caros. Refiriendose a los costos de instalacion de la indus- 
tria automotriz extranjera en Argentina, Vinas y Gastiazoro dicen, 
en este sentido: «Pagando estas importaciones a precios muy ele- 
vados, giraban fondos hacia el exterior. En muchos casos, estos 
pagos eran tan importantes que las empresas no solo daban perdi- 
das [a pesar del precio a que se vendian los automotores] sino que 
comenzaron a quebrar, esfumandose rapidamente el valor de las 
acciones colocadas en el pais... El resultado fue que de las veintidos 
empresas radicadas quedan actualmente diez, algunas al borde de 
la quiebra...» 87 . 

Para mayor gloria del poder mundial de las corporaciones, las 
subsidiarias disponen asi de las escasas divisas de los paises latinoa- 
mericanos. El esquema de funcionamiento de la industria satelizada, 
en relation con sus lejanos centros de poder, no se distingue mucho 
del tradicional sistema de explotacion imperialista de los productos 
primarios. Antonio Garda sostiene 88 que la exportation «colombia- 
na» de petroleo crudo ha sido siempre, estrictamente, una transfe- 
rence fisica de aceite crudo desde un campo norteamericano de 
extraction hasta unos centros industriales de refinado, comercia- 
lizacion y consumo en Estados Unidos, y la exportation «hondurena» 
o «guatemalteca» de platano, ha tenido el caracter de una transferen- 
ce de alimentos que efectuan unas companias norteamericanas des- 
de unos campos coloniales de cultivo hasta unas areas norteamerica- 
nas de comercializacion y consumo. Pero las fabricas «argentinas», 
«brasilenas» o «mexicanas», por no citar mas que las mas importan- 
tes, tambien integran un espacio economico que nada tiene que ver con 
su localization geografica. Forman, como muchos otros hilos, la ur- 
dimbre international de las corporaciones, cuyas casas matrices tras- 
ladan las utilidades de un pais a otro, facturando las ventas por enci- 
ma o por debajo de los precios reales, segun la direction en que 


87 Ismael Vinas y Eugenio Gastiazoro, op. cit. 

88 Antonio Garcia, Las constelaciones del poder y el desarrollo latinoamericano, 
en Comercio exterior, Mexico, noviembre de 1969. 


313 


Eduardo Galeano 


desean volcar las ganancias 89 . Resortes fundamentales del comercio 
exterior quedan asi en manos de empresas norteamericanas o euro- 
peas que orientan la politica comercial de los paises segun el criterio de 
gobiernos y directorios ajenos a America Latina. Asi como las filiales 
de Estados Unidos no exportan cobre a la URSS ni a China ni venden 
petroleo a Cuba, tampoco se abastecen de materias primas y maqui- 
narias en las fuentes internacionales mas baratas y convenientes. 

Esta eficiencia en la coordination de las operaciones en escala 
mundial, por completo al margen del «libre juego de las fuerzas del 
mercado», no se traduce, claro esta, en precios mas bajos para los 
consumidores nacionales, sino en utilidades mayores para los accio- 
nistas extranjeros. Es elocuente el caso de los automoviles. Dentro de 
los paises latinoamericanos, las empresas disponen de una mano de 
obra abundante y muy, pero muy, barata, ademas de una politica 
oficial en todos los sentidos favorable a la expansion de las inversio- 
nes: donaciones de terrenos, tarifas electricas privilegiadas, 
redescuentos del Estado para financiar las ventas a plazos, dinero 
facilmente accesible y, por si fuera poco, el auxilio ha llegado en algu- 
nos paises hasta el extremo de eximir a las empresas del pago de los 
impuestos a la renta o a las ventas. El control del mercado resulta, por 
otra parte, de antemano facilitado por el prestigio magico que, ante 
los ojos de la clase media, irradian las marcas y los modelos promo- 
vidos por gigantescas campanas mundiales de publicidad. Sin em- 
bargo, todos estos factores no impiden, sino que determinan, que los 
autos producidos en la region resulten mucho mas caros que en los 
paises de origen de las mismas empresas. Las dimensiones de los 
mercados latinoamericanos son mucho menores, bien es cierto, pero 
tambien es cierto que en estas tierras el afan de ganancias de las corpo- 
raciones se excita como en ninguna otra parte. Un Ford Falcon construi- 
do en Chile cuesta tres veces mas que en Estados Unidos 90 ; un Valiant o 


89 Por cierto que el mecanismo no es nuevo. El frigorifico Anglo ha dado 
siempre perdidas en el Uruguay, para cobrar los subsidios del Estado y para 
que rindieran millonarias utilidades sus seis mil carnicerias de Londres, 
donde cada kilo de carne uruguaya se vende a un precio cuatro veces mayor 
que el que recibe el Uruguay por la exportation. Guillermo Bernhard, Los 
monopolios y la industria frigorifica, Montevideo, 1970. 

90 Declaraciones del presidente Salvador Allende, segun cable de AFP del 12 
de diciembre de 1970. 


314 


La estructura contemporanea del despojo 


un Fiat fabricados en la Argentina tienen precios de venta que duplican 
con creces los de Estados Unidos o Italia 91 , y otro tanto ocnrre con el 
Volkswagen de Brasil en relation con el precio en Alemania 92 . 


La diosa tecnologia no habla espanol 

Wright Patman, el conocido parlamentario norteamericano, consi- 
dera que el cinco por ciento de las acciones de una gran corpora- 
tion puede resultar suficiente, en muchos casos, para su control liso 
y llano por parte de un individuo, una familia o un grupo economi- 
co 93 . Si un cinco por ciento basta para la hegemonia en el seno de las 
empresas todopoderosas de los Estados Unidos, ,;que porcentaje 
de acciones se requiere para dominar una empresa latinoamerica- 
na? En realidad, alcanza incluso con menos: las sociedades mixtas, 
que constituyen uno de los pocos orgullos todavia accesibles a la 
burguesia latinoamericana, simplemente decoran el poder extran- 
jero con la participation nacional de capitales que pueden ser ma- 
yoritarios, pero nunca decisivos frente a la fortaleza de los conyu- 
ges de fuera. A menudo, es el Estado mismo quien se asocia a la 
empresa imperialista, que de este modo obtiene, ya convertida en 
empresa nacional, todas las garantias deseables y un clima general 
de cooperation y hasta de carino. La participation «minoritaria» de 
los capitales extranjeros se justifica, por lo general, en nombre de 
las necesarias transferencias de tecnicas y patentes. La burguesia 
latinoamericana, burguesia de mercaderes sin sentido creador, ata- 
da por el cordon umbilical al poder de la tierra, se hinca ante los 
altares de la diosa Tecnologia. Si se tomaran en cuenta, como una 
prueba de desnacionalizacion, las acciones en poder extranjero, aun- 
que sean pocas, y la dependencia tecnologica, que muy rara vez es poca, 
icuantas fdbricas podrian ser consideradas realmente nacionales en 
America Latina? En Mexico, por ejemplo, es frecuente que los pro- 
pietarios extranjeros de la tecnologia exijan una parte del paquete 


91 Dato publicado en el diario La Razon, Buenos Aires, 2 de marzo de 1970. 
91 Resultados da industria automovelistica, estudio especial de Conjuntura eco- 
nomica, febrero de 1969. 

93 NACLA Newsletter, abril-mayo de 1969. 


315 


Eduardo Galeano 


accionario de las empresas, ademas de decisivos controles tecnicos y 
administrativos y de la obligation de vender la production a determi- 
nados intermediaries tambien extranjeros, y de importar la maquina- 
ria y otros bienes desde sus casas matrices, a cambio de los contratos 
de trasmision de patentes o know-how 9 ' 1 . No solo en Mexico. Resul- 
ta ilustrativo que los paises del llamado Grupo Andino (Bolivia, Co- 
lombia, Chile, Ecuador y Peru) hayan elaborado un proyecto para 
un regimen comun de tratamiento de los capitales extranjeros en el 
area, que hace hincapie en el rechazo de los contratos de transfe- 
rencia de tecnologia que contengan condiciones como estas. El pro- 
yecto propone a los paises que se nieguen a aceptar, ademas, que las 
empresas extranjeras duenas de las patentes fijen los precios de los 
productos con ellas elaborados o que prohiban s u exportation a deter- 
minados paises. 

El primer sistema de patentes para proteger la propiedad de las 
invenciones fue creado, hace casi cuatro siglos, por sir Francis Ba- 
con. A Bacon le gustaba decir: «E1 conocimiento es poder», y desde 
entonces se supo que no le faltaba razon. La ciencia universal poco 
tiene de universal; esta objetivamente confinada tras los limites de 
las naciones avanzadas. America Latina no aplica en su propio be- 
neficio los resultados de la investigation cientifica, por la sencilla 
razon de que no tiene ninguna, y en consecuencia se condena a padecer 
la tecnologia de los poderosos, que castiga y desplaza a las materias 
primas naturales. America Latina ha sido hasta ahora incapaz de crear 
una tecnologia propia para sustentar y defender su propio desarrollo. 
El mero trasplante de la tecnologia de los paises adelantados no solo 
implica la subordination cultural y, en definitiva, tambien la subor- 
dination economica, sino que, ademas, despues de cuatro siglos y 
medio de experiencia en la multiplication de los oasis de modernis- 
mo importado en medio de los desiertos del atraso y de la ignoran- 
cia, bien puede afirmarse que tampoco resuelve ninguno de los 
problemas del subdesarrollo 95 . Esta vasta region de analfabetos in- 
vierte en investigaciones tecnologicas una suma doscientas veces 

94 Miguel S. Wionczek, La trasmision de la tecnologia a los paises en desarrollo : 
proyecto de un estudio sobre Mexico, en Comercio exterior, Mexico, mayo de 
1968. 

95 Victor L. Urquidi en Obstacles to Change in Latin America, de Claudio Veliz 
y otros, Londres, 1967. 


316 


La estructura contemporanea del despojo 


menor que la que los Estados Unidos destinan a esos fines. Hay 
menos de mil computadoras en America Latina y cincuenta mil en 
Estados Unidos, en 1970. Es en el norte, por supuesto, donde se 
disenan los modelos electronicos y se crean los lenguajes de pro- 
gramacion que America Latina importa. El subdesarrollo latino- 
americano no es un tramo en el camino del desarrollo, aunque se 
«modernicen» sus deformidades; la region progresa sin liberarse 
de la estructura de su atraso y de nada vale, senala Manuel Sadosky, 
la ventaja de no participar en el progreso con programas y objetivos 
propios 96 . Los simbolos de la prosperidad son los simbolos de la 
dependencia. Se recibe la tecnologia moderna como en el siglo pa- 
sado se recibieron los ferrocarriles, al servicio de los intereses ex- 
tranjeros que modelan y remodelan el estatuto colonial de estos 
pafses. «Nos ocurre lo que a un reloj que se atrasa y no es arreglado 
-dice Sadosky-. Aunque sus manecillas sigan andando hacia ade- 
lante, la diferencia entre la hora que marque y la hora verdadera 
sera creciente.» 

Las universidades latinoamericanas forman, en pequena escala, 
matematicos, ingenieros y programadores que de todos modos no 
encuentran trabajo sino en el exilio: nos damos el lujo de proporcio- 
nar a los Estados Unidos nuestros mejores tecnicos y los cientfficos 
mas capaces, que emigran tentados por los altos sueldos y las gran- 
des posibilidades abiertas, en el norte, a la investigation. Por otra 
parte, cada vez que una universidad o un centro de cultura superior 
intenta, en America Latina, impulsar las ciencias basicas para echar 
las bases de una tecnologia no copiada de los moldes y los intereses 
extranjeros, un oportuno golpe de Estado destruye la experiencia 
bajo el pretexto de que asi se incuba la subversion 97 . Este fue el caso, 


96 Manuel Sadosky, America Latina y la computation, en Gaceta de la Universi- 
dad, Montevideo, mayo de 1970. Sadosky cita, para ilustrar la ilusion 
desarrollista, el testimonio de un especialista de la OEA: «Los paises subde- 
sarrollados -sostiene George Landau- tienen algunas ventajas en relation 
con los pafses desarrollados, porque cuando incorporan algun nuevo dis- 
positivo o proceso tecnologico eligen, generalmente, el mas avanzado den- 
tro de su tipo y asf recogen el beneficio de anos de investigation y el fruto de 
inversiones considerables que debieron hacer los pafses mas industrializados 
para alcanzar esos resultados». 

97 Oscar J. Maggiolo en el volumen colectivo Hacia una poh'tica cultural auto- 
noma para America Latina, Montevideo, 1969. 


317 


Eduardo Galeano 


por ejemplo, de la Universidad de Brasilia, abatida en 1964, y la ver- 
dad es que no se equivocan los arcangeles blindados que custodian el 
orden establecido: la politica cultural autonoma requiere y promue- 
ve, cuando es autentica, profundos cambios en todas las estructuras 
vigentes. 

La alternativa consiste en descansar en las fuentes ajenas: la 
copia simiesca de los adelantos que difunden las grandes corpora- 
ciones, en cuyas manos esta monopolizada la tecnologia mas mo- 
derna, para crear nuevos productos y para mejorar la calidad o 
reducir el costo de los productos existentes. El cerebro electronico 
aplica infalibles metodos de calculo para estimar costos y benefi- 
cios, y asi, por ejemplo, America Latina importa tecnicas de pro- 
duction disenadas para economizar mano de obra, aunque le sobra 
la fuerza de trabajo y los desocupados van en camino de constituir 
una aplastante mayoria en varios paises. 

A1 controlar las palancas de la tecnologia, las grandes corpora- 
ciones multinacionales manejan tambien, por obvias razones, otros 
resortes claves de la economia latinoamericana. Por supuesto, las 
casas matrices nunca proporcionan a sus filiales las innovaciones 
mas recientes, ni impulsan, tampoco, una independencia que no les 
convendria. Una encuesta de Business International, realizada por 
encargo del BID, llego a la conclusion de que «es evidente que las 
subsidiarias de las corporaciones internacionales que operan en la 
region no realizan esfuerzos significativos en materia de investiga- 
tion y desarrollo. En efecto, la mayorfa de ellas carece de un depar- 
tamento con esa finalidad y en casos muy contados llevan a cabo 
labores de adaptation de tecnologia, en tanto que otra minoria de 
empresas -situadas casi invariablemente en Argentina, Brasil y Mexi- 
co- realiza modestas actividades de investigation* 98 . Raul Prebisch 
advierte que «las empresas norteamericanas en Europa instalan la- 
boratories y realizan investigaciones que contribuyen a fortalecer 
la capacidad cientifica y tecnica de esos paises, lo que no ha sucedi- 
do en America Latina», y denuncia un hecho muy grave: «La inver- 
sion national -dice-, por su falta de conocimiento especializado 
[know-how], realiza la mayor parte de su transferencia de tecnolo- 


98 Gustavo Lagos y otros. Las inversiones multinacionales en el desarrollo y la 
integration de America Latina, Bogota, 1968. 


318 


La estructura contemporanea del despojo 


gia recibiendo tecnicas que son del dominio publico y que se importcm 
como licencias de conocimiento especializado...»". 

Es altisimo, en varios sentidos, el costo de la dependencia tecno- 
logica: tambien lo es en dolares contantes y sonantes, aunque las 
estimaciones no resultan nada faciles por los multiples escamoteos 
que las empresas practican en sus declaraciones de remesas al exte- 
rior. Las cifras oficiales indican, no obstante, que el drenaje de do- 
lares por asistencia tecnica se multiplied por quince, en Mexico, 
entre 1950 y 1964, y en el mismo periodo las nuevas inversiones no 
llegaron siquiera a duplicarse. Las tres cuartas partes del capital 
extranjero en Mexico aparecen, hoy, destinadas a la industria ma- 
nufacturera; en 1950, la proporcion era de la cuarta parte. Esta 
concentracion de recursos en la industria solo implica una moder- 
nization refleja, con tecnologi'a de segunda mano, que el pais paga 
como si fuera de primerisima. La industria automotriz ha drenado 
de Mexico mil millones de dolares, de una u otra manera, pero un 
funcionario del sindicato de los automoviles en Estados Unidos re- 
corrio la nueva planta de la General Motors en Toluca, y escribio 
despues: «Fue peor que arcaico. Peor, porque fue deliberadamente 
arcaico, con lo obsoleto cuidadosamente planeado... Las plantas 
mexicanas son equipadas deliberadamente con maquinaria de baja 
productividad» 100 . ^Que decir de la gratitud que America Latina 
debe a la Coca-Cola, la Pepsi o la Crush, que cobran carisimas 
licencias industriales a sus concesionarios para proporcionarles una 
pasta que se disuelve en agua y se mezcla con azucar y gas? 


99 Raul Prebisch, La cooperation international en el desarrollo latinoamericano, 
en Desarrollo, Bogota, enero de 1970. (El subrayado es mio.) 

100 Leo Fenster, en julio de 1969. Citado por Andre Gunder Frank, 
Lumpenburguesia: lumpendesarrollo, Montevideo, 1970. 

Las filiales extranjeras resultan de todos modos infinitamente mas modernas 
que las empresas nacionales. En la industria textil, por ejemplo, uno de los 
ultimos reductos del capital nacional, es bajisimo el grado de automatization. 
Segun la CEPAL, en 1962 y 1963 cuatro parses de Europa invirtieron en 
nuevos equipos para su industria textil una suma seis veces mayor que la que 
invirtio con el mismo fin, en 1964, toda America Latina. 


319 


Eduardo Galeano 


La marginacion de los hombres y las regiones 

Grow with Brazil. Grandes avisos en los diarios de NuevaYork exhor- 
tan a los empresarios norteamericanos a sumarse al impetuoso cre- 
cimiento del gigante de los tropicos. La ciudad de San Pablo duerme 
con los ojos abiertos; aturden sus oidos las crepitaciones del desarro- 
llo; surgen fabricas y rascacielos, puentes y caminos, como brotan, de 
subito, ciertas plantas salvajes en las tierras calientes. Pero la traduc- 
tion correcta de aquel eslogan publicitario seria, bien se sabe: «Crez- 
ca a costa del Brasil». El desarrollo es un banquete con escasos invita- 
dos, aunque sus resplandores enganen, y los platos principales estan 
reservados a las mandibulas extranjeras. Brasil tiene ya mas de no- 
venta millones de habitantes, y duplicara su poblacion antes del fin 
del siglo, pero las fabricas modernas ahorran mano de obra y el in- 
tacto latifundio tambien niega, tierra adentro, trabajo. Un nino en 
harapos contempla, con brillo en la mirada, el tunel mas largo del 
mundo, recien inaugurado en Rio de Janeiro. El nino en harapos esta 
orgulloso de su pais, y con razon, pero el es analfabeto y roba para 
comer. 

En toda America Latina, la irruption del capital extranjero en el 
area manufacturera, recibida con tanto entusiasmo, ha puesto aun 
mas en evidencia las diferencias entre los «modelos clasicos» de indus- 
trialization, tal como se leen en la historia de los paises hoy desarrolla- 
dos, y las caracteristicas que el proceso muestra en America Latina. El 
sistema vomita hombres, pero la industria se da el lujo de sacrificar 
mano de obra en una proportion mayor que la de Europa 101 . 

No existe ninguna relation coherente entre la mano de obra dis- 
ponible y la tecnologfa que se aplica, como no sea la que nace de la 
conveniencia de usar una de las fuerzas de trabajo mas baratas del 
mundo. Tierras ricas, subsuelos riqufsimos, hombres muy pobres en 
este reino de la abundancia y el desamparo: la inmensa marginacion 
de los trabaj adores que el sistema arroja a la vera del camino frustra 
el desarrollo del mercado interno y abate el nivel de los salarios. La 


101 Las filiates norteamericanas ocupaban en la industria europea, en 1957 -no 
hay datos mas recientes- una proportion de mano de obra, en relation con 
el capital invertido, mas alta que en America Latina. Secretarta General de 
la OEA, op. cit. 


320 


La estructura contemporanea del despojo 


perpetuation del vigente regimen de tenencia de la tierra no solo 
agudiza el cronico problema de la baja productividad rural, por el 
desperdicio de tierra y capital en las grandes haciendas improducti- 
vas y el desperdicio de mano de obra en la proliferation de los 
minifundios, sino que ademas implica un drenaje caudaloso y cre- 
ciente de trabajadores desocupados en direction a las ciudades. El 
subempleo rural se vuelca en el subempleo urbano. Crecen la buro- 
cracia y las poblaciones marginales, donde van a parar, vertedero sin 
fondo, los hombres despojados del derecho de trabajo. Las fabricas 
no brindan refugio a la mano de obra excedente, pero la existencia de 
este vasto ejercito de reserva siempre disponible permite pagar sala- 
rios varias veces mas bajos que los que ganan los obreros norteame- 
ricanos o alemanes. Los salarios pueden continuar siendo bajos aun- 
que aumente la productividad, y la productividad aumenta a costa de 
la disminucion de la mano de obra. La industrialization «satelizada» 
tiene un caracter excluyente: las masas se multiplican a ritmo de verti- 
go, en esta region que ostenta el mas alto indice de crecimiento demogra- 
fico del planeta, pero el desarrollo del capitalismo dependiente -un viaje 
con mas ndufragos que navegantes- margina mucha mas gente que la 
que es capaz de integrar. La proportion de trabajadores de la industria 
manufacturera dentro del total de la poblacion activa latinoamerica- 
na disminuye en vez de aumentar. habfa un 14,5% de trabajadores en 
la decada del cincuenta; hoy solo hay un once y medio por ciento 102 . 
En Brasil, segun un estudio reciente, «el numero total de nuevos em- 
pleos que habrfa que crear serfa de un millon y medio por ano durante 
la proxima decada» 103 . Pero el total de trabajadores empleados por las 
fabricas de Brasil, el pais mas industrializado de America Latina, suma, 
sin embargo, apenas dos millones y medio. 

Es multitudinaria la invasion de los brazos provenientes de las 
zonas mas pobres de cada pais; las ciudades excitan y defraudan las 
expectativas de trabajo de familias enteras, atrafdas por la esperanza 
de elevar su nivel de vida y conseguirse un sitio en el gran circo 
magico de la civilization urbana. Una escalera mecanica es la revela- 


102 Naciones Unidas, CEPAL, op. cit. 

103 F. S. O'Brien, The Brazilian Population and Labor Force in 1968, documento 
para discusion interna, Ministerio do Planejamento e Coordenagao Geral, 
Rio de Janeiro, 1969. 


321 


Eduardo Galeano 


cion del Paraiso, pero el deslumbramiento no se come: la ciudad hace 
aun mas pobres a los pobres, porque cruelmente les exhibe espejis- 
mos de riquezas a las que nunca tendran acceso, automoviles, man- 
siones, maquinas poderosas como Dios y como el Diablo, y en cam- 
bio les niega una ocupacion segura y un techo decente bajo el cual 
cobijarse, platos Uenos en la mesa para cada mediodia. Un organismo 
de las Naciones Unidas 104 estima que por lo menos la cuarta parte de 
la poblacion de las ciudades latinoamericanas habita «asentamientos 
que escapan a las normas modernas de construction urbana», exten- 
so eufemismo de los tecnicos para designar los tugurios conocidos 
comofavelas en Rio de Janeiro, callampas en Santiago de Chile, jacales 
en Mexico, barrios en Caracas y barriadas en Lima, villas miseria en 
Buenos Aires y cantegriles en Montevideo. En las viviendas de lata, 
barro y madera que brotan antes de cada amanecer en los cinturones 
de las ciudades, se acumula la poblacion marginal arrojada a las ciu- 
dades por la miseria y la esperanza. Huaico significa, en quechua, 
deslizamiento de tierra, y huaico llaman los peruanos a la avalancha 
humana descargada desde la sierra sobre la capital en la costa: casi el 
setenta por ciento de los habitantes de Lima proviene de las provin- 
cias. En Caracas los llaman ioderos, porque hacen de todo: los margi- 
nados viven de «changas», mordisqueando trabajo de a pedacitos y 
de cuando en cuando, o cumplen tareas sordidas o prohibidas: son 
sirvientas, picapedreros o albaniles ocasionales, vendedores de limo- 
nada o de cualquier cosa, ocasionales electricistas o sanitarios o pin- 
tores de paredes, mendigos, ladrones, cuidadores de autos, brazos 
disponibles para lo que venga. Como los marginados crecen mas 
rapidamente que los «integrados», las Naciones Unidas presienten, 
en el estudio citado, que de aqui a pocos anos «los asentamientos 
irregulares albergaran a una mayoria de la poblacion urbana». Una 
mayoria de derrotados. Mientras tanto, el sistema opta por esconder 
la basura bajo la alfombra.Va barriendo, a punta de ametralladora, las 
favelas de los morros de la bahia y las villas miseria de la Capital 
Federal; arroja a los marginados, por millares y millares, lejos de la 
vista. Rio de Janeiro y Buenos Aires escamotean el espectaculo de la 
miseria que el sistema produce; pronto no se vera mas que la 


104 Naciones Unidas, CEPAL, Estudio economico de America Latina, 1967, Nue- 
va York-Santiago de Chile, 1968. 


322 


La estructura contemporanea del despojo 


mastication de la prosperidad, pero no sus excrementos, en estas 
ciudades donde se dilapida la riqueza que Brasil y Argentina, enteros, 
crean. 

Dentro de cada pais se reproduce el sistema intemacional de domi- 
nio que cada pais padece. La concentration de la industria en determi- 
nadas zonas refleja la concentration previa de la demanda en los 
grandes puertos o zonas exportadoras. El ochenta por ciento de la 
industria brasilena esta localizado en el triangulo del sudeste -San 
Pablo, Rio de Janeiro y Belo Horizonte- mientras el nordeste fameli- 
co tiene una participation cada vez menor en el producto industrial 
national; dos tercios de la industria argentina estan en Buenos Aires y 
Rosario; Montevideo abarca las tres cuartas partes de la industria 
uruguaya, y otro tanto ocurre con Santiago y Valparaiso en Chile; 
Lima y su puerto concentran el sesenta por ciento de la industria 
peruana 105 . El creciente atraso relativo de las grandes areas del inte- 
rior, sumergidas en la pobreza, no se debe a su aislamiento, como 
sostienen algunos, sino que, por el contrario, es el resultado de la 
explotacion, directa o indirecta, que sufren por parte de los viejos 
centros coloniales convertidos, hoy, en centros industriales. «Un si- 
glo y medio de historia national -proclama un lider sindical argenti- 
ne - 106 ha presenciado la violation de todos los pactos solidarios, la 
quiebra de la fe jurada en los himnos y las constituciones, el dominio 
de Buenos Aires sobre las provincias. Ejercitos y aduanas, leyes he- 
chas por pocos y soportadas por muchos, gobiernos que con algunas 
excepciones han sido agentes del poder extranjero, edificaron esta 
orgullosa metropoli que acumula la riqueza y el poder. Pero si busca- 
mos la explication de esa grandeza y la condena de ese orgullo, las 
hallaremos en los yerbales misioneros, en los pueblos muertos de la 
Forestal, en la desesperacion de los ingenios tucumanos y las minas 
de Jujuy, en los puertos abandonados del Parana, en el exodo de 
Berisso: todo un mapa de miseria rodeando un centro de opulencia 
afirmado en el ejercicio de un dominio interno que ya no se puede 
disimular ni consenting En su estudio del desarrollo del subdesarrollo 
en Brasil, Andre Gunder Frank observo que, siendo Brasil un satelite 


105 Naciones Unidas, CEPAL, op. cit. 

106 Raimundo Ongaro, carta desde la prision, De Frente, Buenos Aires, 25 de 
septiembre de 1969. 


323 


Eduardo Galeano 


de los Estados Unidos, dentro de Brasil el nordeste cumple a su vez 
una funcion satelite de la «metropoli interna» radicada en la zona 
sudeste. La polarization se hace visible a traves de rasgos numerosos: 
no solo porque la inmensa mayoria de las inversiones privadas y pu- 
blicas se ha concentrado en San Pablo, sino ademas porque esta ciu- 
dad gigante se apropia tambien, por medio de un vasto embudo, de 
los capitales generados por todo el pais, a traves de un intercambio 
comercial desventajoso, de una politica arbitraria de precios, de es- 
calas privilegiadas de impuestos internos y de la apropiacion en masa 
de cerebros y mano de obra capacitada 107 . 

La industrialization dependiente agudiza la concentration de la 
renta, desde un punto de vista regional y desde un punto de vista 
social. La riqueza que genera no se irradia sobre el pais entero ni sobre 
la sociedad entera, sino que consolida los desniveles existentes e incluso 
los profundiza. Ni siquiera sus propios obreros, los «integrados» cada 
vez menos numerosos, se benefician en medida pareja del creci- 
miento industrial; son los estratos mas altos de la piramide social los 
que recogen los frutos, amargos para muchos, de los aumentos de la 
productividad. Entre 1955 y 1966, en Brasil, la industria mecanica, la 
de materiales electricos, la de comunicaciones y la industria automo- 
triz elevaron su productividad en cerca de un ciento treinta por cien- 
to, pero en ese mismo perfodo los salarios de los obreros por ellas 
ocupados solo crecieron, en valor real, en un seis por ciento 108 . Ame- 
rica Latina ofrece brazos baratos: en 1961, el salario-hora promedio 
en Estados Unidos se elevaba a dos dolares; en Argentina era de 32 
centavos; en Brasil de 28; en Colombia, 17; en Mexico, 16; y en Gua- 
temala apenas llegaba a diez centavos 109 . Desde entonces, la brecha 
crecio. Para ganar lo que un obrero frances percibe en una bora, el 
brasileno tiene que trabajar, actualmente, dos dias y medio. Con poco 
mas de diez horas de servicio el obrero estadounidense gana, en equiva- 
lencia, un mes de trabajo del carioca. Y para recibir un salario superior al 
correspondiente a una jomada de ocho horas del obrero de Rio de Janeiro, 
es suficiente que el ingles y el aleman trabajen menos de treinta minu- 

107 Andre Gunder Frank, Capitalism and Underdevelopment in Latin America, 
Nueva York, 1967. 

108 Ministerio do Planejamento e Coordenagao Economica, op. cit. 

109 Z. Romanova, La expansion economica de Estados Unidos en America Latina, 
Moscu, s. f. 


324 


La estructura contemporanea del despojo 


fos 110 . El bajo nivel de salarios de America Latina solo se traduce en 
precios bajos en los mercados internacionales, donde la region ofre- 
ce sus materias primas a cotizaciones exiguas para que se beneficien 
los consumidores de los paises ricos; en los mercados internos, en 
cambio, donde la industria desnacionalizada vende manufacturas, 
los precios son altos, para que resulten altisimas las ganancias de las 
corporaciones imperialistas. 

Todos los economistas coinciden en reconocer la importancia del 
crecimiento de la demanda como catapulta del desarrollo industrial. 
En America Latina, la industria, extranjerizada, no muestra el menor 
interes por ampliar, en extension y en profundidad, el mercado de 
masas que solo podria crecer horizontal y verticalmente si se impul- 
sara la puesta en practica de hondas transformaciones en toda la 
estructura economico-social, lo que implicaria el estallido de incon- 
venientes tormentas politicas. El poder de compra de la poblacion 
asalariada, ya intervenidos o aniquilados o domesticados los sindica- 
tos de las ciudades mas industrializadas, no crece en medida suficien- 
te, y tampoco bajan los precios de los articulos industriales: esta es 
una region gigantesca, con un mercado potential enorme y un mer- 
cado real reducido por la pobreza de sus mayorias. Virtualmente, la 
production de las grandes fdbricas de automoviles o refrigeradores se 
dirige al consumo de apenas un cinco por ciento de la poblacion latinoa- 
mericana m . 

Apenas uno de cada cuatro brasilenos puede considerarse un con- 
sumidor real. Cuarenta y cinco millones de brasilenos suman la mis- 
ma renta total que novecientos mil privilegiados ubicados en el otro 
extremo de la escala social 112 . 


110 Datos de Serge Birrt, tecnico norteamericano en organization del trabajo, 
segun Jornal do Brasil, Rio de Janeiro, 5 de enero de 1969. 

111 Andre Gunder Frank, op. cit. 

112 Naciones Unidas, CEPAL, Estudio sobre la distribution del ingreso en Ameri- 
ca Latina, Nueva York-Santiago de Chile, 1967. «En la Argentina tuvo 
lugar, en los anos anteriores a 1953, un proceso significative de redistribution 
progresiva del ingreso. De los tres anos para los que se dispone de informa- 
tion mas detallada fue precisamente ese el ano en que fue menor la des- 
igualdad, en tanto que fue mucho mayor en 1959... En Mexico, en el 
periodo mas extenso comprendido entre los anos 1940 y 1964... hay indi- 
caciones que permiten suponer que la perdida no fue solo relativa sino 
tambien absoluta para el 20 por 100 de las familias de ingresos mas bajos. » 


325 


Eduardo Galeano 


La integraciOn de America Latina 

BAJO LA BANDERA DE LAS BARRAS Y LAS ESTRELLAS 

Hay angeles que todavia creen que todos los paises terminan al borde 
de sus fronteras. Son los que afirman que los Estados Unidos poco o 
nada tienen que ver con la integration latinoamericana, por la senci- 
11a razon de que los Estados Unidos no forman parte de la Asociacion 
Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) ni del Mercado Co- 
mun Centroamericano. Como querfa el libertador Simon Bolivar, 
dicen, esta integration no va mas alia del limite que separa a Mexico 
de su poderoso vecino del norte. Quienes sustentan este criterio se- 
rafico olvidan, interesada amnesia, que una legion de piratas, merca- 
deres, banqueros, marines, tecnocratas, boinas verdes, embaj adores y 
capitanes de empresa norteamericanos se han apoderado, a lo largo 
de una historia negra, de la vida y el destino de la mayoria de los 
pueblos del sur, y que actualmente tambien la industria de America 
Latina yace en el fondo del aparato digestivo del Imperio. «Nuestra» 
union hace «su» fuerza, en la medida en que los paises, al no romper 
previamente con los moldes del subdesarrollo y la dependencia, inte- 
gral i sus respectivas servidumbres. 

En la documentation oficial de la ALALC se suele exaltar la fun- 
cion del capital privado en el desarrollo de la integration. Ya hemos 
visto, en los capitulos anteriores, en que manos esta ese capital priva- 
do. A mediados de abril de 1969, por ejemplo, se reunio en Asuncion 
la Comision Consultiva de Asuntos Empresariales. Entre otras cosas, 
reafirmo «la orientation de la economia latinoamericana, en el senti- 
do de que la integration economica de la Zona ha de lograrse con 
base en el desarrollo de la empresa privada fundamentalmente». Y 
recomendo que los gobiernos establezcan una legislation comun 
para la formation de «empresas multinacionales, constituidas pre- 
dominantemente [sic] por capitales y empresarios de los paises miem- 
bros». Todas las cerraduras se entregan al ladron: en la Conferencia 
de Presidentes de Punta del Este, en abril de 1967, se llego a propug- 
nar, en la declaration final que el propio Lyndon Johnson cerro con 
sello de oro, la creation de un mercado comun de las acciones, una 
especie de integration de las Bolsas, para que desde cualquier lugar 
de America Latina se puedan comprar empresas radicadas en cual- 
quier punto de la region. Y se llega mas lejos en los documentos 


326 


La estructura contemporanea del despojo 


oficiales: hasta se recomienda lisa y llanamente la desnacionalizacion 
de las empresas publicas. En abril de 1969, se realizo en Montevideo 
la primera reunion sectorial de la industria de la carne en la ALALC: 
resolvio «solicitar a los gobiernos... que estudien las medidas adecua- 
das para lograr una progresiva transferencia de los frigorificos esta- 
tales al sector privado». Simultaneamente, el gobierno de Uruguay, 
uno de cuyos miembros habia presidido la reunion, piso a fondo el 
acelerador en su politica de sabotaje contra el Frigorifico Nacional, 
de propiedad del Estado, en provecho de los frigorificos privados 
extranjeros. 

El desarme arancelario, que va liberando gradualmente la circula- 
tion de mercanaas dentro del area de la ALALC, estd destinado a reor- 
ganizar, en beneficio de las grnndes corporaciones multinacionales, la 
distribution de los centros de production y los mercados de America 
Latina. Reina la «economia de escala»: en la primera fase, cumplida 
en estos ultimos anos, se ha perfeccionado la extranjerizacion de las 
plataformas de lanzamiento -las ciudades industrializadas- que ha- 
bran de proyectarse sobre el mercado regional en su conjunto. Las 
empresas de Brasil mas interesadas en la integration latinoamericana 
son, precisamente, las empresas extranjeras 113 y sobre todo las mas 
poderosas. Mas de la mitad de las corporaciones multinacionales, en 
su mayorfa norteamericanas, que contestaron una encuesta del Ban- 
co Interamericano de Desarrollo en toda America Latina, estaban 
planificando o se proponian planificar, en la segunda mitad de la 
decada del 60, sus actividades para el mercado ampliado de la ALALC, 
creando o robusteciendo, a tales efectos, sus departamentos regio- 
nales 114 . En septiembre de 1969, Henry Ford II anuncio, desde Rlo de 
Janeiro, que deseaba incorporarse al proceso economico de Brasil, 
«porque la situation esta muy buena. Nuestra participation initial 
consistio en la compra de la Willys Overland do Brasil», segun decla- 


1,3 Mauricio Vinhas de Queiroz, op. cit. 

114 Gustavo Lagos, en el volumen del BID, varios autores. Las inversiones mul- 
tinacionales en el desarrollo y la integracion de America Latina, Bogota, 1968. 
El 64 por ciento de las empresas exportaba dentro de la region, haciendo 
uso de las concesiones de la ALALC, productos quimicos y petroquimicos, 
fibras artificiales, materiales electronicos, maquinaria industrial y agricola, 
equipos de oficina, motores, instrumentos de medicion, tubos de acero y 
otros productos. 


327 


Eduardo Galeano 


ro en conferencia de prensa, y afirmo que exportara vehiculos brasi- 
lenos para varios paises de America Latina. Caterpillar, «una firma 
que ha tratado siempre al mundo como a un solo mercado», dice 
Business International, no demoro en aprovechar las reducciones de 
tarifas tan pronto como se fueron negociando, y en 1965 ya suminis- 
traba niveladoras y repuestos de tractores, desde su planta de San 
Pablo a varios paises de America del Sur. Con la misma celeridad, 
Union Carbide irradiaba productos de electrotecnia sobre varios pai- 
ses latinoamericanos, desde su fabrica de Mexico, haciendo uso de 
las exoneraciones de derechos aduaneros, impuestosydepositos pre- 
vios para los intercambios en el area de la ALALC 115 . 

Empobrecidos, incomunicados, descapitalizados y con gravisimos 
problemas de estructura dentro de cada frontera, los paises latinoa- 
mericanos abaten progresivamente sus barreras economicas, finan- 
cieras y fiscales para que los monopolios, que todavia estrangulan a cada 
pais por separado, puedan ampliar sus movimientos y consolidar una 
nueva division del trabajo, en escala regional, mediante la especializa- 
cidn de sus actividades por paises y por ramas, la fijacion de dimensio- 
nes optimas para sus empresas filiales, la reduction de los costos, la 
elimination de los competidores ajenos al area y la estabilizacion de 
los mercados. Las filiales de las corporaciones multinacionales solo 
pueden apuntar a la conquista del mercado latinoamericano, en de- 
terminados rubros y bajo determinadas condiciones que no afectan 
la politica mundial trazada por sus casas matrices. Como hemos visto 
en otro capitulo, la division intemacional del trabajo continua funcio- 
nando, para America Latina, en los mismos terminos de siempre. 
Solo se admiten novedades dentro de la region. En la reunion de 
Punta del Este, los presidentes declararon que «la iniciativa privada 
extranjera podra cumplir una funcion importante para asegurar el 
logro de los objetivos de la integrations y acordaron que el Banco 
Interamericano de Desarrollo aumentara «los montos disponibles 
para creditos de exportation en el comercio intralatinoamericano». 

La revista Fortune evaluaba, en 1967, las «seductoras oportuni- 
dades nuevas» que el mercado comun latinoamericano abre a los 
negocios del norte: «En mas de una sala de directorio, el mercado 


115 Business International, LAFTA, Key America's 200 Million Consumers, repor- 
taje de investigation, junio de 1966. 


328 


La estructura contemporanea del despojo 


comun se esta convirtiendo en un serio elemento para los planes de 
futuro. Ford Motor do Brasil, que hace los Galaxies, piensa tejer una 
linda red con la Ford de Argentina, que hace los Falcons, y alcanzar 
economias de escala produciendo ambos automoviles para mayores 
mercados. Kodak, que ahora fabrica papel fotografico en Brasil, gus- 
taria producir peliculas exportables en Mexico y camaras y proyecto- 
res en Argentina» 116 .Y citaba otros ejemplos de «racionalizacion de la 
produccion» y extension del area de operaciones de otras corpora- 
ciones, como I.T.T., General Electric, Remington Rand, Otis Elevator, 
Worthington, Firestone, Deere, Westinghouse y American Machine 
and Foundry. Hace nueve anos, Raul Prebisch, vigoroso abogado de 
la ALALC, escribia: «Otro argumento que escucho con frecuencia 
desde Mexico hasta Buenos Aires, pasando por San Pablo y Santiago, 
es que el mercado comun va a ofrecer a la industria extranjera opor- 
tunidades de expansion que hoy dia no tiene en nuestros mercados 
limitados... Existe el temor de que las ventajas del mercado comun se 
aprovechen principalmente por esa industria extranjera y no por las 
industrias nacionales... Comparti ese temor, y lo comparto, no por 
mera imagination, sino porque he comprobado en la practica la rea- 
lidad de ese hecho...» 117 . Esta comprobacion no le impidio suscribir, 
algun tiempo despues, un documento en el que se afirma que «al 
capital extranjero corresponde, sin duda, un papel importante en el 
desarrollo de nuestras economias», a proposito de la integration en 
marcha 118 , proponiendo la constitution de sociedades mixtas en las 
que «el empresario latinoamericano participe eficaz y equitativamen- 
te». ,;Equitativamente? Hay que salvaguardar, es cierto, la igualdad de 
oportunidades. Bien decia Anatole France que la ley, en su majestuosa 
igualdad, prohibe tanto al rico como al pobre dormir bajo los puen- 
tes, mendigar en las calles y robar pan. Pero ocurre que en es te planeta 
y en este tiempo una sola empresa, la General Motors, ocupa tantos 
trabaj adores como todos los que f orman la poblacion activa de Uruguay, 


116 Fortune, A Latin American Common Market Makes Common Sense For U. S. 
Businessmen Too, junio de 1967. 

117 Raul Prebisch, Problemas de la integration economica, en Actualidade s econo- 
micas financieras, Montevideo, enero de 1962. 

118 Prebisch, Sanz de Santamaria, Mayobre y Herrera, Proposiciones para la 
creation del Mercado Comun Latinoamericano, documento presentado al pre- 
sidente Frei, 1966. 


329 


Eduardo Galeano 


y gana en un solo afio una cantidad de dinero cuatro veces mayor que el 
Integro produdo national bruto de Bolivia. 

Las corporaciones conocen ya, por anteriores experiencias de 
integration, las ventajas de actuar como insiders en el desarrollo 
capitalista de otras comarcas. No en vano el total de las ventas de las 
filiales norteamericanas diseminadas por el mundo es seis veces ma- 
yor que el valor de las exportaciones de los Estados Unidos 119 . En 
America Latina, como en otras regiones, no rigen las incomodas 
leyes antitrusts de los Estados Unidos. AquI los parses se convierten, 
con plena impunidad, en seudonimos de las empresas extranjeras que los 
dominan. El primer acuerdo de complementation en la ALALC fue fir- 
mado, en agosto de 1962, por Argentina, Brasil, Chile y Uruguay; pero 
en realidad fue firmado entre la IBM, la IBM, la IBM y la IBM. El acuer- 
do eliminaba los derechos de importation para el comercio de ma- 
quinarias estadisticas y sus componentes entre los cuatro paises, a la 
par que alzaba los gravamenes a la importation de esas maquinarias 
desde fuera del area: la IBM World Trade «sugirio a los gobiernos que 
si eliminaban los derechos para comerciar entre si construiria plantas 
en Brasil y Argentina... » 120 . A1 segundo acuerdo, firmado entre los 
mismos paises, se agrego Mexico: fueron la RCA y la Philips of 
Eindhoven quienes promovieron la exoneration para el intercambio 
de equipos destinados a radio y television. 

Y asi sucesivamente. En la primavera de 1969, el noveno acuerdo 
consagro la division del mercado latinoamericano de equipos de ge- 
neration, trasmision y distribution de electricidad, entre la Union 
Carbide, la General Electric y la Siemens. 

El Mercado Comun Centroamericano, por su parte, esfuerzo de 
conjuncion de las economias raquiticas y deformes de cinco paises, 
no ha servido mas que para derribar de un soplo a los debiles produc- 
tores nacionales de telas, pinturas, medicinas, cosmeticos o galletas, 
y para aumentar las ganancias y la orbita de negocios de la General 
Tire and Rubber Co., Procter and Gamble, Grace and Co., Colgate 

119 Judd Polk (del U. S. Council of the International Chamber of Commerce) y 
C. P. Kindleberger (del Massachusetts Institute of Technology) brindan muy 
jugosos datos y opiniones sobre la norteamericanizacion de la economia 
capitalista mundial, en la publication del Departamento de Estado, The 
Multinational Corporation, Office of External Research, Washington, 1969. 

120 Business International, op. cit. 


330 


La estructura contemporanea del despojo 


Palmolive, Sterling Products o National Biscuits 121 . La liberation de 
derechos aduaneros ha corrido tambien pareja, en Centroamerica, 
con la elevation de las barreras contra la competencia extranjera ex- 
terna (por decirlo de alguna manera), de modo que las empresas 
extranjeras intemas puedan vender mas caro y con mayores benefi- 
cios: «Los subsidios recibidos a traves de la protection tarifaria exce- 
den el valor total agregado por el proceso domestico de produc- 
tion^ concluye Roger Hansen 122 . 

Las empresas extranjeras tienen, como nadie, sentido de las pro- 
porciones. Las proporciones propias y las ajenas. ^Que sentido ten- 
drfa instalar en Uruguay, por ejemplo, o en Bolivia, Paraguay o Ecua- 
dor, con sus mercados minusculos, una gran planta de automoviles, 
altos homos siderurgicos o una fabrica importante de productos qui- 
micos? Son otros los trampolines elegidos, en funcion de las dimen- 
siones de los mercados internos y de las potencialidades de su creci- 
miento. FUNSA, la fabrica uruguaya de neumaticos, depende en gran 
medida de la Firestone, pero son las filiales de la Firestone en Brasil y 
en Argentina las que se expanden con vistas a la integration. Se frena 
el ascenso de la empresa instalada en Uruguay, aplicando el mismo 
criterio que determina que la Olivetti, la empresa italiana invadida 
por la General Electric, elabore sus maquinas de escribir en Brasil y 
sus maquinas de calcular en Argentina. «La asignacion eficiente de 
recursos requiere un desarrollo desigual de las diferentes partes de un 
pais o region», sostiene Rosenstein-Rodan 123 , y la integration latinoa- 
mericana tendra tambien sus nordestes y sus polos de desarrollo. En el 
balance de los ocho anos de vida delTratado de Montevideo que dio 
origen a la ALALC, el delegado uruguayo denuncio que «las diferen- 
cias en los grados de desarrollo economico [entre los diversos parses] 
tienden a agudizarse», porque el mero incremento del comercio en 
un intercambio de concesiones reciprocas solo puede aumentar la 
desigualdad preexistente entre los polos del privilegio y las areas su- 
mergidas. El embajador de Paraguay, por su parte, se quejo en termi- 

121 E. Li'zano F., El problema de las inversiones extranjeras en Centro America, en 
la Revista del Banco Central de Costa Rica, septiembre de 1966. 

122 En Columbia Journal of World Business. Citado por NACLA Newsletter, enero 
de 1970. 

123 Paul N. Rosenstein-Rodan, Reflections on Regional Development. Citado en 
BID, varios autores, op. cit. 


331 


Eduardo Galeano 


nos parecidos: afirmo que los paises debiles absurdamente subven- 
cionan el desarrollo industrial de los paises mas avanzados de la Zona 
de Libre Comercio, absorbiendo sus altos costos internos a traves de 
la desgravacion arancelaria y dijo que dentro de la ALALC el deterio- 
ro de los terminos de intercambio castiga a su pais tan duramente 
como fuera de ella: «Por cada tonelada de productos importados de 
la Zona, el Paraguay paga con dos». La realidad, afirmo el represen- 
tante de Ecuador, «esta dada por once paises en distintos grados de 
desarrollo, lo que se traduce en mayores o menores capacidades para 
aprovechar el area del comercio liberado y conduce a una polariza- 
tion en beneficios y perjuicios...». El embajador de Colombia extrajo 
«una unica conclusion: el programa de liberation beneficia en una 
desproporcion protuberante a los tres paises grandes» 124 . A medida 
que la integration progrese, los paises pequenos Iran renunciando a sus 
ingresos aduaneros -que en Paraguay financian casi la mitad del presu- 
puesto national- a cambio de la dudosa ventaja de recibir, por ejemplo, 
desde San Pablo, Buenos Aires o Mexico, automoviles fabricados por las 
mismas empresas que aun los venden desde Detroit, Wolfsburg o Milan 
a la mitad de precio 125 . Esta es la certidumbre que alienta por debajo 
de las fricciones que el proceso de integration provoca en medida 
creciente. La exitosa aparicion del Pacto Andino, que congrega a las 
naciones del Pacifico, es uno de los resultados de la visible hegemonia 
de los tres grandes en el marco ampliado de la ALALC: los pequenos 
intentan unirse aparte. 

Pero pese a todas las dificultades, por espinosas que parezcan, los 
mercados se extienden a medida que los satelites van incorporando 
nuevos satelites a su orbita de poder dependiente. Bajo la dictadura 
militar de Castelo Branco, Brasil firmo un acuerdo de garantias para 


124 Sesiones extraordinarias del Comite Ejecutivo Permanente de la ALALC, 
julio y septiembre de 1969. Apreciaciones sobre el proceso de integration de la 
ALALC, Montevideo, 1969. 

La integration como un simple proceso de reduction de las barreras de 
comercio, advierte el director de la UNCTAD en NuevaYork, mantendra 
«los enclaves de alto desarrollo dentro de la depresion general del continen- 
te». Sidney Dell, en el volumen colectivo The Movement Toward Latin American 
Unity, editado por Ronald Hilton, Nueva York-Washington-Londres, 1969. 

125 La industria automotriz es ciento por ciento extranjera en Brasil y Argenti- 
na, y mayoritariamente extranjera en Mexico. ALALC, La industria automo- 
triz en la ALALC, Montevideo, 1969. 


332 


La estructura contemporanea del despojo 


las inversiones extranjeras, que descarga sobre el Estado los riesgos y 
las desventajas de cada negocio. Resulto muy significative) que el fun- 
cionario que habia concertado el convenio defendiera sus humillantes 
condiciones ante el Congreso, afirmando que, «en un futuro cercano, 
Brasil estara invirtiendo capitales en Bolivia, Paraguay o Chile y enton- 
ces necesitara de acuerdos de este tipo» 126 . En el seno de los gobiernos 
que sucedieron al golpe de Estado de 1964, se ha afirmado, en efecto, 
una tendencia que atribuye a Brasil una funcion «subimperialista» so- 
bre sus vecinos. Un elenco militar de muy importante gravitation 
postula a su pais como el gran administrador de los intereses norte- 
americanos en la region, y llama a Brasil a ejercer, en el sur, una hege- 
monia semejante a la que, frente a los Estados Unidos, el propio Brasil 
padece. El general Golbery do Couto e Silva invoca, en este sentido, 
otro Destino manifiesto 127 . Este ideologo del «sub-imperialismo» es- 
cribia en 1952, refiriendose a ese Destino manifiesto: «Tanto mas, cuan- 
do el no roza, en el Caribe, con el de nuestros hermanos mayores del 
norte...». El general do Couto e Silva es el actual presidente de la Dow 
Chemical en Brasil. La deseada estructura del subdominio cuenta, por 
cierto, con abundantes antecedentes historicos, que van desde el ani- 
quilamiento de Paraguay en nombre de la banca britanica, a partir de 
la guerra de 1865, hasta el envio de tropas brasilenas a encabezar la 
operation solidaria con la invasion de los marines, en Santo Domingo, 
exactamente un siglo despues. 

En estos ultimos anos ha recrudecido en gran medida la compe- 
tencia entre los gerentes de los grandes intereses imperialistas, insta- 
lados en los gobiernos de Brasil y de Argentina, en torno al agitado 
problema de la lideranza continental. Todo indica que Argentina no 
esta en condiciones de resistir el poderoso desafio brasileno: Brasil 
tiene el doble de superficie y una poblacion cuatro veces mayor, es 
casi tres veces mas amplia su production de acero, fabrica el doble de 


126 Vivian Trias, Imperialismo y geopolttica en America Latina, Montevideo, 1967. 
Uruguay se comprometio, por ejemplo, a incrementar sus importaciones de 
maquinarias desde Brasil, a cambio de favores tales como el suministro de 
energia electrica brasilena a la zona norte del pais. Actualmente, los depar- 
tamentos uruguayos de Artigas y Rivera no pueden aumentar su consumo 
de energia sin permiso de Brasil. 

127 Golbery do Couto e Silva, Aspectos geopohticos do Brasil, Rio de Janeiro, 
1952. 


333 


Eduardo Galeano 


cemento y genera mas del doble de energia; la tasa de renovation de 
su flota mercante es quince veces mas alta. Ha registrado, ademas, un 
ritmo de crecimiento economico bastante mas acelerado que el de 
Argentina, durante las dos ultimas decadas. Hasta no hace mucho, 
Argentina producia mas automoviles y camiones que Brasil. A los 
ritmos actuales, en 1975 la industria automotriz brasilena sera tres 
veces mayor que la argentina. La flota marftima, que en 1966 era 
igual a la argentina, equivaldra a la de toda America Latina reunida. 
El Brasil ofrece a la inversion extranjera la magnitud de su mercado 
potencial, sus fabulosas riquezas naturales, el gran valor estrategico 
de su territorio, que limita con todos los paises sudamericanos menos 
Ecuador y Chile, y todas las condiciones para que las empresas norte- 
americanas radicadas en su suelo avancen con botas de siete leguas: 
Brasil dispone de brazos mas baratos y mas abundantes que su rival. 
No por casualidad, la tercera parte de los productos elaborados y 
semielaborados que se venden dentro de la ALALC proviene de Bra- 
sil. Este es el pais llamado a constituir el eje de la liberation o de la 
servidumbre de toda America Latina. Quiza el senador norteameri- 
cano Fulbright no tuvo conciencia cabal del alcance de sus palabras 
cuando, en 1965, atribuyo a Brasil, en declaraciones publicas, la mi- 
sion de dirigir el mercado comun de America Latina. 


«Nunca seremos dichosos, ;nunca!», 
habia profetizado Simon BolIvar 

Para que el imperialismo norteamericano pueda, hoy dia, integrar 
para reinar en America Latina, fue necesario que ayer el Imperio 
britanico contribuyera a dividirnos con los mismos fines. Un archi- 
pielago de paises, desconectados entre si, nacio como consecuencia 
de la frustration de nuestra unidad nacional. Cuando los pueblos en 
armas conquistaron la independencia, America Latina aparecia en el 
escenario historico enlazada por las tradiciones comunes de sus di- 
versas comarcas, exhibia una unidad territorial sin fisuras y hablaba 
fundamentalmente dos idiomas del mismo origen, el espanol y el 
portugues. Pero nos faltaba, como senala Trias, una de las condicio- 
nes esenciales para constituir una gran nation unica: nos faltaba la 
comunidad economica. 


334 


La estructura contemporanea del despojo 


Los polos de prosperidad que florecian para dar respuesta a las ne- 
cesidades europeas de metales y alimentos no estaban vinculados entre 
si: las varillas del abanico tenian su vertice al otro lado del mar. Los 
hombres y los capitales se desplazaban al vaiven de la suerte del oro o del 
azucar, de la plata o del anil, y solo los puertos y las capitales, sanguijuelas 
de las regiones productivas, tenian existencia permanente. America Lati- 
na natia como un solo espacio en la imagination y la esperanza de Simon 
Bolivar, Jose Artigas y Jose de San Martin, pero estaba rota de antemano por 
las deformationes bdsicas del sistema colonial. Las oligarquias portuarias 
consolidaron, a traves del comercio libre, esta estructura de la fragmen- 
tation, que era su fuente de ganancias: aquellos traficantes ilustrados no 
podfan incubar la unidad national que la burguesfa encamo en Europa y 
en Estados Unidos. Los ingleses, herederos de Espana y Portugal desde 
tiempo antes de la independencia, perfeccionaron esa estructura todo a 
lo largo del siglo pasado, por medio de las intrigas de guante bianco de 
los diplomaticos, la fuerza de extorsion de los banqueros y la capacidad 
de seduction de los comerciantes. «Para nosotros, la patria es America», 
habia proclamado Bolivar: la Gran Colombia se dividio en cinco paises y 
el libertador murio derrotado: «Nunca seremos dichosos, jnunca!», dijo 
al general Urdaneta. Traicionados por Buenos Aires, San Martin se des- 
pojo de las insignias del mando y Artigas, que llamaba americanos a sus 
soldados, se marcho a morir al solitario exilio de Paraguay: el Virreinato 
del Rio de la Plata se habia partido en cuatro. Francisco de Morazan, 
creador de la republica federal de Centroamerica, murid fusilado 128 , y la 
cintura de America se fragmento en cinco pedazos a los que luego se 
sumarfa Panama, desprendida de Colombia por Teddy Roosevelt. 

El resultado esta a la vista: en la actualidad, cualquiera de las corpo- 


128 «Mando preparar las armas, se descubrio, mando apuntar, corrigio la pun- 
teria, dio la voz de fuego y cayo; aun levanto la cabeza sangrienta y dijo: 
estoy vivo; una nueva descarga lo hizo expirar.» Gregorio Bustamante Maceo, 
Historia militar de El Salvador, San Salvador, 1951. 

En la plaza de Tegucigalpa, la banda toca musica ligera todos los domingos 
por la noche al pie de la estatua de bronce de Morazan. Pero la inscription 
esta equivocada: esta no es la estampa ecuestre del campeon de la unidad 
centroamericana. Los hondurenos que habian viajado a Paris, tiempo des- 
pues del fusilamiento, para contratar un escultor por encargo del gobierno, 
se gastaron el dinero en parrandas y terminaron comprando una estatua del 
Mariscal Ney en el mercado de las pulgas. La tragedia de Centroamerica se 
convertia rapidamente en farsa. 


335 


Eduardo Galeano 


raciones multinacionales opera con mayor coherencia y sentido de uni- 
dad que este conjunto de islas que es America Latina, desgarrada por 
tantas fronteras y tantas incomunicaciones. ,;Que integration pueden 
realizar, entre si, paises que ni siquiera se han integrado por dentro? 
Cada pais padece hondas fracturas en su propio seno, agudas divisio- 
nes sociales y tensiones no resueltas entre sus vastos desiertos margi- 
nales y sus oasis urbanos. El drama se reproduce en escala regional. 
Los ferrocarriles y los caminos, creados para trasladar la production al 
extranjero por las rutas mas directas, constituyen todavia la prueba 
irrefutable de la impotencia o de la incapacidad de America Latina para 
dar vida al proyecto national de sus heroes mas lucidos. Brasil carece 
de conexiones terrestres permanentes con tres de sus vecinos, Colom- 
bia, Peruy Venezuela; y las ciudades del Atlantico no tienen comunica- 
cion cablegrafica directa con las ciudades del Pacifico, de tal manera 
que los telegramas entre Buenos Aires y Lima o Rio de Janeiro y Bogota 
pasan inevitablemente por NuevaYork; otro tanto sucede con las lfneas 
telefonicas entre el Caribe y el sur. 

Los paises latinoamericanos continuan identificandose cada cual 
con su propio puerto, negation de sus raices y de su identidad real, a tal 
punto que la casi totalidad de los productos del comercio interregional 
se transportan por mar: los transportes interiores virtualmente no exis- 
ten. Pero ocurre, en este sentido, que el cartel mundial de los fletes fija 
las tarifas y los itineraries segun su paladar, y America Latina se limita 
a padecer las tarifas exorbitantes y las rutas absurdas. De las 118 lineas 
navieras regulares que operan en la region, unicamente hay diecisiete 
de banderas regionales; los fletes sangran la economia latinoamericana 
en mil millones de dolares por ano 129 . Asi, las mercantias enviadas desde 
Porto Alegre a Montevideo llegan mas rapido a destino si pasan antes por 
Hamburgo, y otro tanto ocurre con la lana uruguaya en viaje a Estados 
Unidos; el flete de Buenos Aires a un puerto mexicano del golfo disminuye 
en mas de la cuarta parte si el trdfico se realiza a traves de Southampton 130 . 
El transporte de madera desde Mexico a Venezuela cuesta mas del doble 
que el transporte de madera desde Finlandia a Venezuela, aunque Mexico 
esta, segun los mapas, mucho mas cerca. Un envto directo de productos 

129 Naciones Unidas, CEPAL, Los fletes maritimos en el comercio exterior de 
America Latina, Nueva York-Santiago de Chile, 1968. 

130 Enrique Angulo H. en el volumen colectivo Integration de America Latina, 
experiences y perspectivas, Mexico, 1964. 


336 


La estructura contemporanea del despojo 


quunicos desde Buenos Aires hasta Tampico, en Mexico, cuesta mucho 
mas caro que si se realiza por Nueva Orleans 131 . 

Muy distinto destino se propusieron y conquistaron, por cierto, los 
Estados Unidos. Siete anos despues de su independencia, ya las trece 
colonias habian duplicado su superficie, que se extendio mas alia de los 
Aleganios hasta las riberas del Mississippi, y cuatro anos mas tarde con- 
sagraron su unidad creando el mercado unico. En 1803, compraron a 
Francia, por un precio ridiculo, el territorio de Louisiana, con lo que 
volvieron a multiplicar por dos su territorio. Mas tarde fue el turno de 
Florida y, a mediados de siglo, la invasion y amputation de medio Mexi- 
co en nombre del «Destino manifiesto». Despues, la compra de Alaska, 
la usurpation de Hawaii, Puerto Rico y las Filipinas. Las colonias se 
hicieron nation y la nation se hizo imperio, todo a lo largo de la puesta 
en practica de objetivos claramente expresados y perseguidos desde los 
lejanos tiempos de los padres fimdadores. Mientras el norte de America 
crecia, desarrollandose hacia adentro de sus fronteras en expansion, el 
sur, desarrollado hacia afuera, estallaba en pedazos como una granada. 

El actual proceso de integration no nos reencuentra con nuestro 
origen ni nos aproxima a nuestras metas.Ya Bolivar habia afirmado, 
certera profecia, que los Estados Unidos parecian destinados por la 
Providencia para plagar America de miserias en nombre de la liber- 
tad. No han de ser la General Motors y la IBM las que tendran la 
gentileza de levantar, en lugar de nosotros, las viejas banderas de 
unidad y emancipation caidas en la pelea, ni han de ser los traidores 
contemporaneos quienes realicen, hoy, la redencion de los heroes 
ayer traicionados. Es mucha la podredumbre para arrojar al fondo 
del mar en el camino de la reconstruction de America Latina. Los 
despojados, los humillados, los malditos tienen, ellos si, en sus ma- 
nos, la tarea. La causa national latinoamericana es, ante todo, una 
causa social: para que America Latina pueda nacer de nuevo, habra 
que empezar por derribar a sus duenos, pais por pais. Se abren tiem- 
pos de rebelion y de cambio. Hay quienes creen que el destino des- 
cansa en las rodillas de los dioses, pero la verdad es que trabaja, como 
un desafio candente, sobre las conciencias de los hombres. 

Montevideo, fines de 1970. 

m Sidney Dell, Experiencias de la integration economica en America Latina, Mexi- 
co, 1966. 


337 



SlETE ANOS DESPUES 


1. Han pasado siete anos desde que Las venas abiertas de America 
Latina se publico por primera vez. 

Este libro habia sido escrito para conversar con la gente. Un autor 
no especializado se dirigia a un publico no especializado, con la in- 
tention de divulgar ciertos hechos que la historia oficial, historia con- 
tada por los vencedores, esconde o miente. 

La respuesta mas estimulante no vino de las paginas literarias de 
los diarios, sino de algunos episodios reales ocurridos en la calle. Por 
ejemplo, la muchacha que iba leyendo este libro para su companera 
de asiento y termino parandose y leyendolo en voz alta para todos los 
pasajeros mientras el omnibus atravesaba las calles de Bogota; o la 
mujer que huyo de Santiago de Chile, en los dias de la matanza, con 
este libro envuelto entre los panales del bebe; o el estudiante que 
durante una semana recorrio las librerfas de la calle Corrientes, en 
Buenos Aires, y lo fue leyendo de a pedacitos, de libreria en librerfa, 
porque no tenia dinero para comprarlo. 

De la misma manera, los comentarios mas favorables que este 
libro recibio no provienen de ningun critico de prestigio sino de las 
dictaduras militares que lo elogiaron prohibiendolo. Por ejemplo, Las 
venas no puede circular en mi pais, Uruguay, ni en Chile, y en la 
Argentina las autoridades lo denunciaron, en la television y los dia- 
rios, como un instrumento de corruption de la juventud. «No dejan 
ver lo que escribo», decia Bias de Otero, «porque escribo lo que veo». 

Creo que no hay vanidad en la alegria de comprobar, al cabo del 
tiempo, que Las venas no ha sido un libro mudo. 

2. Se que pudo resultar sacrilego que este manual de divulgation 
hable de economia politica en el estilo de una novela de amor o de 
piratas. Pero se me hace cuesta arriba, lo confieso, leer algunas obras 


339 


Eduardo Galeano 


valiosas de ciertos sociologos, politicologos, economistas o historia- 
dores, que escriben en codigo. El lenguaje hermetico no siempre es el 
precio inevitable de la profundidad. Puede esconder simplemente, en 
algunos casos, una incapacidad de comunicacion elevada a la cate- 
goria de virtud intelectual. Sospecho que el aburrimiento sirve asi, a 
menudo, para bendecir el orden establecido: confirma que el conoci- 
miento es un privilegio de las elites. 

Algo parecido suele ocurrir, dicho sea de paso, con cierta literatu- 
ra militante dirigida a un publico de convencidos. Me parece confor- 
mista, a pesar de toda su posible retorica revolucionaria, un lenguaje 
que mecanicamente repite, para los mismos oidos, las mismas frases 
hechas, los mismos adjetivos, las mismas formulas declamatorias. 
Quizas esa literatura de parroquia este tan lejos de la revolution como 
la pornografia esta lejos del erotismo. 

3. Uno escribe para tratar de responder a las preguntas que le zum- 
ban en la cabeza, moscas tenaces que perturban el sueno, y lo que 
uno escribe puede cobrar sentido colectivo cuando de alguna mane- 
ra coincide con la necesidad social de respuesta. Escribi Las venas 
para difundir ideas ajenas y experiencias propias que quizas ayuden 
un poquito, en su realista medida, a despejar las interrogantes que 
nos persiguen desde siempre: ^Es America Latina una region del 
mundo condenada a la humiliation y a la pobreza? i Condenada por 
quien? ^ Culpa de Dios, culpa de la naturaleza? ^E1 clima agobiante, 
las razas inferiores? ^La religion, las costumbres? ^No sera la des- 
gracia un producto de la historia, hecha por los hombres y que por 
los hombres puede, por lo tanto, ser deshecha? 

La veneration por el pasado me parecio siempre reaccionaria. La 
derecha elige el pasado porque prefiere a los muertos: mundo quieto, 
tiempo quieto. Los poderosos, que legitiman sus privilegios por la 
herencia, cultivan la nostalgia. Se estudia historia como se visita un 
museo; y esa coleccion de momias es una estafa. Nos mienten el 
pasado como nos mienten el presente: enmascaran la realidad. Se 
obliga al oprimido a que haga suya una memoria fabricada por el 
opresor, ajena, disecada, esteril. Asi se resignara a vivir una vida que 
no es la suya como si fuera la unica posible. 

En Las venas, el pasado aparece siempre convocado por el pre- 
sente, como memoria viva del tiempo nuestro. Este libro es una bus- 


340 


SlETE ANOS DESPUES 


queda de claves de la historia pasada que contribuyen a explicar el 
tiempo presente, que tambien hace historia, a partir de la base de que 
la primera condition para cambiar la realidad consiste en conocerla. 
No se ofrece, aqui, un catalogo de heroes vestidos como para un baile 
de disfraz, que al morir en batalla pronuncian solemnes frases 
larguisimas, sino que se indagan el sonido y la huella de los pasos 
multitudinarios que presienten nuestros andares de ahora. Las venas 
proviene de la realidad, pero tambien de otros libros, mejores que 
este, que nos han ayudado a conocer que somos, para saber que 
podemos ser, y que nos han permitido averiguar de donde venimos 
para mejor adivinar adonde vamos. Esa realidad y esos libros mues- 
tran que el subdesarrollo latinoamericano es una consecuencia del 
desarrollo ajeno, que los latinoamericanos somos pobres porque es 
rico el suelo que pisamos y que los lugares privilegiados por la natu- 
raleza han sido malditos por la historia. En este mundo nuestro, mundo 
de centros poderosos y suburbios sometidos, no hay riqueza que no 
resulte, por lo menos, sospechosa. 

4. En el tiempo transcurrido desde le primera edition de Las venas la 
historia no ha dejado de ser, para nosotros, una maestra cruel. 

El sistema ha multiplicado el hambre y el miedo; la riqueza conti- 
nuo concentrandose y la pobreza difundiendose. Asi lo reconocen 
los documentos de los organismos internacionales especializados, 
cuyo aseptico lenguaje llama «paises en vias de desarrollo» a nuestras 
oprimidas comarcas y denomina redistribution regresiva del ingre- 
so» al empobrecimiento implacable de la clase trabajadora. 

El engranaje internacional ha continuado funcionando: los paises al 
servicio de las mercantias, los hombres al servicio de las cosas. 

Con el paso del tiempo, se van perfeccionando los metodos de 
exportation de las crisis. El capital monopolista alcanza su mas alto 
grado de concentration y su dominio internacional de los mercados, 
los creditos y las inversiones hace posible el sistematico y creciente 
traslado de las contradicciones: los suburbios pagan el precio de la 
prosperidad, sin mayores sobresaltos, de los centros. 

El mercado internacional continua siendo una de las Haves maes- 
tras de esta operation. Alii ejercen su dictadura las corporaciones 
multinacionales -multinacionales, como dice Sweezy, porque ope- 
ran en muchos paises, pero bien nacionales, por cierto, en su propie- 


341 


Eduardo Galeano 


dad y control. La organization mundial de la desigualdad no se altera 
por el hecho de que actualmente el Brasil exporte, por ejemplo, auto- 
moviles Volkswagen a otros paises sudamericanos y a los lejanos mer- 
cados de Africa y el Cercano Oriente. A1 fin y al cabo, es la empresa 
alemana Volkswagen quien ha decidido que resulte mas conveniente 
exportar automoviles, para ciertos mercados, desde su filial brasile- 
na: son brasilenos los bajos costos de production, los brazos baratos, 
y son alemanas las altas ganancias. 

Tampoco se rompe la camisa de fuerza por arte de magia cuando 
una materia prima consigue escapar a la maldicion de los precios 
bajos. Este fue el caso del petroleo a partir de 1973. ,-Acaso no es el 
petroleo un negocio international? ^Son empresas arabes o latinoa- 
mericanas la Standard Oil de Nueva Jersey, ahora Uamada Exxon, la 
Royal Dutch Shell o le Gulf? ^Quien se lleva la parte del leon? Ha 
resultado revelador, por lo demas, el escandalo desatado contra los 
paises productores de petroleo, que osaron defender su precio y fue- 
ron inmediatamente convertidos en los chivos emisarios de la infla- 
tion y la desocupacion obrera en Europa y Estados Unidos. ^Alguna 
vez consultaron a alguien, los paises mas desarrollados, antes de au- 
mentar el precio de cualquiera de sus productos? Desde hacia veinte 
anos, el precio del petroleo cafa y cafa. Su cotizacion vil represento un 
gigantesco subsidio a los grandes centros industriales del mundo, 
cuyos productos, en cambio, resultaban cada vez mas caros. En rela- 
tion al incesante aumento de precio de los productos estadouniden- 
ses y europeos, la nueva cotizacion del petroleo no ha hecho mas que 
devolverlo a sus niveles de 1952. El petroleo crudo simplemente re- 
cupero el poder de compra que tenia dos decadas atras. 

5. Uno de los episodios importantes ocurridos en estos siete anos fue 
la nationalization del petroleo en Venezuela. La nationalization no 
rompio la dependencia venezolana en materia de refinacion y 
comercializacion, pero abrio un nuevo espacio de autonomia. A poco 
de nacer, la empresa estatal, Petroleos de Venezuela, ya ocupaba el 
primer lugar entre las quinientas empresas mas importantes de Ame- 
rica Latina. Empezo la exploration de nuevos mercados ademas de 
los tradicionales y rapidamente Petroven obtuvo cincuenta nuevos 
clientes. 

Como siempre, sin embargo, cuando el Estado se hace dueno de 


342 


SlETE ANOS DESPUES 


la principal riqueza de un pais, corresponde preguntarse quien es el 
dueno del Estado. La nationalization de los recursos basicos no im- 
plica, de por si, la redistribution del ingreso en beneficio de la mayo- 
ria, ni pone necesariamente en peligro el poder ni los privilegios de la 
minoria dominante. En Venezuela continua funcionando, intacta, la 
economia del despilfarro. En su centro resplandece, iluminada por el 
gas neon, una clase social multimillonaria y derrochona. En 1976, las 
importaciones aumentaron un veinticinco por ciento, en buena me- 
dida para financiar articulos de lujo que inundan el mercado venezo- 
lano en catarata. Fetichismo de la mercancia como simbolo de poder, 
existencia humana reducida a relaciones de competencia y consumo: 
en medio del oceano del subdesarrollo la minoria privilegiada imita el 
rnodo de vida y las modas de los miembros mas ricos de las mas 
opulentas sociedades del mundo: en el estrepito de Caracas, como en 
NuevaYork, los bienes «naturales» por excelencia -el aire, la luz, el 
silencio- se vuelven cada vez mas caros y escasos. «Cuidado», advier- 
te Juan Pablo Perez Alfonso, patriarca del nacionalismo venezolano y 
profeta de la recuperation del petroleo: «Se puede morir de indiges- 
tion^ dice, «tanto como de hambre* 1 . 

6. Termine de escribir Las venas en los ultimos dias de 1970. 

En los ultimos dias de 1977, Juan Velasco Alvarado murio en una 
mesa de operaciones. Su feretro fue llevado en hombros hasta el 
cementerio por la mayor multitud jamas vista en las calles de Lima. El 
general Velasco Alvarado, nacido en casa humilde en las secas tierras 
del norte del Peru, habia encabezado un proceso de reformas socia- 
les y economicas. Fue la tentativa de cambio de mayor alcance y 
profundidad en la historia contemporanea de su pais. A partir del 
levantamiento de 1968, el gobierno militar impulso una reforma agra- 
ria de verdad y abrio cauce a la recuperation de los recursos natura- 
les usurpados por el capital extranjero. Pero cuando Velasco Alvarado 
murio se habian celebrado, tiempo antes, los funerales de la revolu- 
tion. El proceso creador tuvo vida fugaz; termino ahogado por el 
chantaje de los prestamistas y los mercaderes y por la fragilidad im- 
plicita en todo proyecto paternalista y sin base popular organizada. 

En visperas de la Navidad del 'll , mientras el corazon del general 

1 Entrevista de Jean-Pierre Clerc en Le Monde, Paris, 8-9 de mayo de 1977. 


343 


Eduardo Galeano 


Velasco Alvarado latia por ultima vez en el Pern, en Bolivia otro gene- 
ral, que en nada se le parece, daba un seco golpe de puno sobre el 
escritorio. El general Hugo Banzer, dictador de Bolivia, decia no a la 
amnistia de los presos, los exiliados y los obreros despedidos. Cuatro 
mujeres y catorce ninos, llegados a La Paz desde las minas de estano, 
iniciaron entonces una huelga de hambre. 

-No es el momento -opinaron los entendidos- Ya les diremos 
cuando... 

Ellas se sentaron en el piso. 

-No estamos consultando -dijeron las mujeres-. Estamos infor- 
mando. La decision esta tomada. Alla en la mina, huelga de hambre 
siempre hay. Nomas nacer y ya empieza la huelga de hambre. Alla 
tambien nos hemos de morir. Mas lento, pero tambien nos hemos de 
morir. 

El gobierno reacciono castigando, amenazando; pero la huelga 
de hambre desato fuerzas contenidas durante mucho tiempo. Toda 
Bolivia se sacudio y mostro los dientes. Diez dias despues, no eran 
cuatro mujeres y catorce ninos: mil cuatrocientos trabajadores y es- 
tudiantes se habian alzado en huelga de hambre. La dictadura sintio 
que el suelo se abria bajo los pies.Y se arranco la amnistia general. 

Asi atravesaron la frontera entre 1977 y 1978 dos paises de los 
Andes. Mas al norte, en el Caribe, Panama esperaba la prometida 
liquidation del estatuto colonial del canal, al cabo de una espinosa 
negotiation con el nuevo gobierno de Estados Unidos, y en Cuba el 
pueblo estaba de fiesta: la revolution socialista festejaba, invicta, sus 
primeros diecinueve anos de vida. Pocos dias despues, en Nicaragua, 
la multitud se lanzo, furiosa, a las calles. El dictador Somoza, hijo del 
dictador Somoza, espiaba por el ojo de la cerradura. Varias empresas 
fueron incendiadas por la colera popular. Una de ellas, llamada 
Plasmaferesis, estaba especializada en vampirismo. La empresa 
Plasmaferesis, arrasada por el fuego a principios del '78, era propie- 
dad de exiliados cubanos y se dedicaba a vender sangre nicaraguense 
a los Estados Unidos. 

(En el negocio de la sangre, como en todos los demas, los produc- 
tores reciben apenas la propina. La empresa Hemo Caribbean, por 
ejemplo, paga a los haitianos tres dolares por cada litro que revende 
a veinticinco en el mercado norteamericano.) 


344 


SlETE ANOS DESPUES 


7. En agosto del '76, Orlando Letelier publico un articulo denuncian- 
do que el terror de la dictadura de Pinochet y la «libertad economica» 
de los pequenos grupos privilegiados son dos caras de una misma 
medalla 2 . Letelier, que habia sido ministro en el gobierno de Salvador 
Allende, estaba exiliado en los Estados Unidos. Alii volo en pedazos 
poco tiempo despues 3 . En su articulo, sostenia que es absurdo hablar 
de libre competencia en una economia como la chilena, sometida a 
los monopolios que juegan a su antojo con los precios, y que resulta 
irrisorio mencionar los derechos de los trabajadores en un pais don- 
de los sindicatos autenticos estan fuera de la ley y los salarios se fijan 
por decreto de la junta militar. Letelier describia el prolijo desmonta- 
je de las conquistas realizadas por el pueblo chileno durante el go- 
bierno de la Unidad Popular. De los monopolios y oligopolies indus- 
trials nacionalizados por Salvador Allende, la dictadura habia de- 
vuelto la mitad a sus antiguos propietarios y habia puesto en venta la 
otra mitad. Firestone habia comprado la fabrica nacional de neuma- 
ticos; Parsons and Whittemore, una gran planta de pulpa de papel... 
La economia chilena, decia Letelier, esta ahora mas concentrada y 
monopolizada que en las visperas del gobierno de Allende 4 . Negocios 
libres como nunca, gente presa como nunca : en America Latina, la liber- 
tad de empresa es incompatible con las libertades publicas. 

,;Libertad de mercado? Desde principios de 1975 es libre, en 
Chile, el precio de la leche. El resultado no se hizo esperar. Dos em- 


2 The Nation, 28 de agosto. 

3 El crimen ocurrio en Washington, el 21 de septiembre de 1976. Varios 
exiliados politicos de Uruguay, Chile y Bolivia habian sido asesinados, an- 
tes, en la Argentina. Entre ellos, los mas notorios fueron el general Carlos 
Prats, figura clave en el esquema militar del gobierno de Allende, cuyo 
automovil estallo en un garaje de Buenos Aires el 27 de septiembre de 1974; 
el general Juan Jose Torres, que habia encabezado un breve gobierno 
antiimperialista en Bolivia, acribillado a balazos el 15 de junio de 1976; y 
los legisladores uruguayos Zelmar Michelini y Hector Gutierrez Ruiz, se- 
cuestrados, torturados y asesinados, tambien en Buenos Aires, entre el 18 y 
el 21 de marzo de 1976. 

4 Tambien fue arrasada la reforma agraria que habia comenzado bajo el go- 
bierno de la Democracia Cristiana y fue profundizada por la Unidad Popu- 
lar. Vease Maria Beatriz de Albuquerque W., «La agricultura chilena: ;mo- 
dernizacion capitalista o regresion a formas tradicionales? Comentarios 
sobre la contra-reforma agraria en Chile», Iberoamericana, vol. VI: 2, 1976, 
Institute of Latin American Studies, Estocolmo. 


345 


Eduardo Galeano 


presas dominan el mercado. El precio de la leche aumento inmedia- 
tamente, para los consumidores, en un 40 por ciento, mientras el 
precio para los productores bajaba en un 22 por ciento. 

La mortalidad infantil, que se habia reducido bastante durante la 
Unidad Popular, pego un salto dramatico a partir de Pinochet. Cuan- 
do Letelier fue asesinado en una calle de Washington, la cuarta parte 
de la poblacion de Chile no recibia ningun ingreso y sobrevivia gra- 
cias a la caridad ajena o a la propia obstinacion y picardia. 

El abismo que en America Latina se abre entre el bienestar de 
pocos y la desgracia de muchos es infinitamente mayor que en Euro- 
pa o en Estados Unidos. Son, por lo tanto, mucho mas feroces los 
metodos necesarios para salvaguardar esa distancia. Brasil tiene un 
ejercito enorme y muy bien equipado, pero destina a gastos de edu- 
cation el cinco por ciento del presupuesto national. En Uruguay, la 
mitad del presupuesto es absorbida actualmente por las fuerzas ar- 
madas y la policia: la quinta parte de la poblacion activa tiene la fun- 
cion de vigilar, perseguir o castigar a los demas. 

Sin duda, uno de los hechos mas importantes de estos anos de la 
decada del 70 en nuestras tierras, fue una tragedia: la insurrection 
militar que el 11 de septiembre de 1973 volteo al gobierno democra- 
tico de Salvador Allende y sumergio a Chile en un bano de sangre. 

Poco antes, en junio, un golpe de estado en Uruguay habia disuel- 
to el Parlamento, habia puesto fuera de la ley a los sindicatos y habia 
prohibido toda actividad politica 5 . 

En marzo del '76, los generales argentinos volvieron al poder: el 
gobierno de la viuda de Juan Domingo Peron, convertido en un 
pudridero, se desplomo sin pena ni gloria. 

Los tres pafses del sur son, ahora, una llaga del mundo, una con- 
tinua mala noticia. Torturas, secuestros, asesinatos y destierros se han 
convertido en costumbres cotidianas. Estas dictaduras, £Son tumores 
a extirpar de organismos sanos o el pus que delata la infection del 
sistema? 

Existe siempre, creo, una fntima relation entre la intensidad de la 

5 Tres meses despues, hubo elecciones en la Universidad. Eran las unicas 
elecciones que quedaban. Los candidatos de la dictadura obtuvieron el 2,5 
por 100 de los votos universitarios. Por lo tanto, en defensa de la democra- 
cia, la dictadura encarcelo a medio mundo y entrego la Universidad a ese 
dos y medio por ciento. 


346 


SlETE ANOS DESPUES 


amenaza y la brutalidad de la respuesta. No puede entenderse, creo, 
lo que hoy ocurre en Brasil y en Bolivia sin tener en cuenta la expe- 
rience de los regimenes de Jango Goulart y Juan Jose Torres. Antes de 
caer, estos gobiernos habian puesto en practica una serie de reformas 
sociales y habian llevado adelante una politica economica nacionalis- 
ta, a lo largo de un proceso cortado en 1964 en el Brasil y en 1971 en 
Bolivia. De la misma manera, bien se podria decir que Chile, Argentina 
y Uruguay es tan expiando el pecado de esperanza. El ciclo de profundos 
cambios durante el gobierno de Allende, las banderas de justicia que 
movilizaron a las masas obreras argentinas y flamearon alto durante 
el fugaz gobierno de Hector Campora en 1973 y la acelerada 
politizacion de la juventud uruguaya, fueron todos desafios que un 
sistema impotente y en crisis no podia soportar. El violento oxigeno 
de la libertad resulto fulminante para los espectros y la guardia 
pretoriana fue convocada a salvar el orden. El plan de limpieza es un 
plan de exterminio. 

8. Las actas del Congreso de los Estados Unidos suelen registrar 
testimonies irrefutables sobre las intervenciones en America Latina. 
Mordidas por los acidos de la culpa, las conciencias realizan su catar- 
sis en los confesionarios del Imperio. En estos ultimos tiempos, por 
ejemplo, se han multiplicado los reconocimientos oficiales de la res- 
ponsabilidad de los Estados Unidos en diversos desastres. Amplias 
confesiones publicas han probado, entre otras cosas, que el gobierno 
de los Estados Unidos participo directamente, mediante el soborno, 
el espionaje y el chantaje, en la politica chilena. En Washington se 
planifico la estrategia del crimen. Desde 1970, Kissinger y los servi- 
cios de informaciones prepararon cuidadosamente la caida de Allen- 
de. Millones de dolares fueron distribuidos entre los enemigos del 
gobierno legal de la Unidad Popular. Asi pudieron sostener su larga 
huelga, por ejemplo, los propietarios de camiones, que en 1973 pa- 
ralizaron buena parte de la economia del pais. La certidumbre de la 
impunidad afloja las lenguas. Cuando el golpe de estado contra 
Goulart, los Estados Unidos tenian en el Brasil su embajada mayor del 
mundo. Lincoln Gordon, que era el embajador, reconocio trece anos 
mas tarde, ante un periodista, que su gobierno financiaba desde tiempo 
atras a las fuerzas que se oponian a las reformas: «Que diablos», dijo 
Gordon. «Eso era mas o menos un habito, en aquel periodo... La CIA 


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Eduardo Galeano 


estaba acostumbrada a disponer de fondos politicos» 6 . En la misma 
entrevista, Gordon explico que, en los dias del golpe, el Pentagono 
emplazo un enorme portaviones y cuatro navios-tanques ante las 
costas brasilenas «para el caso de que las fuerzas anti-Goulart pidie- 
ran nuestra ayuda». Esta ayuda, dijo, «no serfa apenas moral. Daria- 
mos apoyo logistico, abastecimientos, municiones, petroleo». 

Desde que el presidente Jimmy Carter inauguro la polftica de 
derechos humanos, se ha hecho habitual que los regimenes latinoa- 
mericanos impuestos gracias a la intervention norteamericana for- 
mulen encendidas declaraciones contra la intervention norteameri- 
cana en sus asuntos internos. 

El Congreso de los Estados Unidos resolvio, en 1976 y 1977, 
suspender la ayuda economica y militar a varios paises. La mayor 
parte de la ayuda externa de los Estados Unidos no pasa, sin embar- 
go, por el filtro del Congreso. Asi, a pesar de las declaraciones y las 
resoluciones y las protestas, el regimen del general Pinochet recibio, 
durante 1976, 290 millones de dolares de ayuda directa de los Esta- 
dos Unidos sin autorizacion parlamentaria. A1 cumplir su primer ano 
de vida, la dictadura argentina del general Videla habia recibido qui- 
nientos millones de dolares de bancos privados norteamericanos y 
415 millones de dos instituciones (Banco Mundial y BID) donde los 
Estados Unidos tienen influencia decisiva. Los derechos especiales de 
giro de la Argentina en el Fondo Monetario International, que eran 
de 64 millones de dolares en 1975, habian subido a setecientos millo- 
nes un par de anos despues. 

Parece saludable la preocupacion del presidente Carter por la 
carniceria que estan sufriendo algunos paises latinoamericanos, pero 
los actuales dictadores no son autodidactas: han aprendido las tec- 
nicas de la represion y el arte de gobernar en los cursos del Penta- 
gono en Estados Unidos y en la zona del Canal de Panama. Esos 
cursos continuan hoy en dia y, que se sepa, no han variado en un 
apice su contenido. Los militares latinoamericanos que hoy consti- 
tuyen piedra de escandalo para los Estados Unidos, han sido bue- 
nos alumnos. Hace unos cuantos anos, cuando era secretario de 
Defensa, el actual presidente del Banco Mundial, Robert McNamara, 
lo dijo con todas sus letras: «Ellos son los nuevos lideres. No nece- 

6 Veja, num. 444, San Pablo, 9 de marzo de 1977. 


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SlETE ANOS DESPUES 


sito explayarme sobre el valor de tener en posiciones de liderazgo a 
hombres que previamente han conocido de cerca como pensamos 
y hacemos las cosas los americanos. Hacernos amigos de esos hom- 
bres no tiene precio» 7 . 

Quienes hicieron al paralitico, ,;pueden ofrecernos la silla de ruedas? 

9. Los obispos de Francia hablan de otro tipo de responsabilidad, mas 
profunda, menos visible 8 : «Nosotros, que pertenecemos a las nacio- 
nes que pretenden ser las mas avanzadas del mundo, formamos par- 
te de los que se benefician de la explotacion de los pafses en vfas de 
desarrollo. No vemos los sufrimientos que ello provoca en la carne y 
en el espiritu de pueblos enteros. Nosotros contribuimos a reforzar la 
division del mundo actual, en el que sobresale la domination de los 
pobres por los ricos, de los debiles por los poderosos. ^Sabemos que 
nuestro desperdicio de recursos y de materias primas no seria posible 
sin el control del intercambio comercial por parte de los paises occi- 
dentales? ^No vemos quien se aprovecha del trafico de armas, del 
que nuestro pais ha dado tristes ejemplos? ,;Comprendemos acaso 
que la militarization de los regimenes de los paises pobres es una de 
las consecuencias de la domination economica y cultural ejercidas 
por los paises industrializados, en los que la vida se rige por el afan de 
ganancias y los poderes del dinero?». 

Dictadores, torturadores, incjuisidores: el terror tiene funciona- 
rios, como el correo o los buncos, y se aplica porque residta necesario. 
No se trata de una conspiration de perversos. El general Pinochet 
puede parecer un personaje de la pintura negra de Goya, un ban- 
quete para psicoanalistas o el heredero de una truculenta tradition 
de las republicas bananeras. Pero los rasgos clinicos o folkloricos de 
tal o cual dictador, que sirven para condimentar la historia, no son 
la historia. ^Quien se atreveria a sostener, hoy dia, que la Primera 
Guerra Mundial estallo a causa de los complejos del kaiser Guillermo, 
que tenia un brazo mas corto que el otro? «En los paises democra- 
ticos no se revela el caracter de violencia que tiene la economia; en 
los paises autoritarios, ocurre lo mismo con el caracter economico 

7 U. S. House of Representatives, Committee on Appropriations, Foreign 

Operations Appropriations for 1963, Hearings 87th. Congress, 2nd. Session, 

Part. I. 

8 Declaracion de Lourdes, octubre de 1976. 


349 


Eduardo Galeano 


de la violencia», habia escrito Bertolt Brecht, a fines de 1940, en su 
diario de trabajo. 

En los paises del sur de America Latina, los centuriones han ocu- 
pado el poder en funcion de una necesidad del sistema y el terrorismo 
de estado se pone en funcionamiento cuando las clases dominantes 
ya no pueden realizar sus negocios por otros medios. En nuestros 
paises no existiria la tortura si no fuera eficaz; y la democracia formal 
tendria continuidad si se pudiera garantizar que no escapara al control 
de los dnefios del poder. En tiempos dificiles, la democracia se vuelve 
un crimen contra la seguridad nacional -o sea, contra la seguridad de 
los privilegios internos y las inversiones extranjeras. Nuestras maqui- 
nas de picar carne humana integran un engranaje internacional. La 
sociedad entera se militariza, el estado de exception deviene perma- 
nente y se vuelve hegemonico el aparato de represion a partir de un 
ajuste de tuercas desde los centros del sistema imperialista. Cuando 
la sombra de la crisis acecha, es preciso multiplicar el saqueo de los 
paises pobres para garantizar el pleno empleo, las libertades publicas 
y las altas tasas de desarrollo en los paises ricos. Relaciones de victima 
y verdugo, dialectica siniestra: hay una estructura de humillaciones 
sucesivas que empieza en los mercados intemacionales y en los centros 
financieros y termina en la casa de cada ciudadano. 

10. Haiti es el pais mas pobre del hemisferio occidental. Alii hay mas 
lavapies que lustrabotas: ninos que a cambio de una moneda lavan los 
pies de clientes descalzos, que no tienen zapatos para lustrar. Los 
haitanos viven, en promedio, poco mas de treinta anos. De cada diez 
haitianos, nueve no saben leer ni escribir. Para el consumo interno, se 
cultivan las asperas laderas de las montanas. Para la exportation, los 
valles fertiles: las mejores tierras se dedican al cafe, al azucar, al cacao 
y otros productos que requiere el mercado norteamericano. No mu- 
chos juegan al beisbol en Haiti, pero Haiti es el principal productor 
mundial de pelotas de beisbol. No faltan en el pais talleres donde los 
ninos trabajan por un dolar diario armando cassettes y piezas elec- 
tronicas. Son, por supuesto, productos de exportation; y, por su- 
puesto, tambien se exportan las ganancias, una vez deducida la parte 
que corresponde a los administradores del terror. El menor asomo de 
protesta implica, en Haiti, la prision o la muerte. Por increible que 
parezca, los salarios de los trabajadores haitianos han perdido, entre 


350 


SlETE ANOS DESPUES 


1971 y 1975, una cuarta parte de su bajisimo valor real 9 . 
Significativamente, en ese periodo entro al pais un nuevo flujo de 
capital estadounidense. 

Recuerdo un editorial de un diario de Buenos Aires, publicado 
hace un par de anos. Un viejo diario conservador bramaba de ira 
porque en algun documento internacional la Argentina aparecia como 
un pais subdesarrollado y dependiente. ,;C6mo una sociedad culta, 
europea, prospera y blanca podia ser medida con la misma vara que 
un pais tan pobre y tan negro como Haiti? 

Sin duda, las diferencias son enormes -aunque poco tienen que 
ver con las categories de analisis de la arrogante oligarquia de Buenos 
Aires. Pero, con todas las diversidades y contradicciones que se quie- 
ra, la Argentina no esta a salvo del circulo vicioso que estrangula la 
economia latinoamericana en su conjunto y no hay esfuerzo de exor- 
cismo intelectual que pueda sustraerla a la realidad que comparten, 
quien mas, quien menos, los demas paises de la region. 

Al fin y al cabo, las matanzas del general Videla no son mas civili- 
zadas que las de Papa Doc Duvalier o su heredero en el trono, aunque 
la represion tenga, en la Argentina, un nivel tecnologico mas alto.Y 
en lo esencial, ambas dictaduras actuan al servicio del mismo objeti- 
vo: proporcionar brazos baratos a un mercado internacional que exige 
productos baratos. 

Apenas llegada al poder, la dictadura de Videla se apresuro a pro- 
hibir las huelgas y decreto la libertad de precios al mismo tiempo que 
encarcelaba los salarios. Cinco meses despues del golpe de estado, la 
nueva ley de inversiones extranjeras coloco en igualdad de condicio- 
nes a las empresas extranjeras y nacionales. La libre competencia 
termino, asi, con la situation de injusta desventaja en que se encon- 
traban algunas corporaciones multinacionales frente a las empresas 
locales. Por ejemplo, la desamparada General Motors, cuyo volumen 
mundial de ventas equivale nada menos que al producto national 
bruto de la Argentina entera. Tambien es libre, ahora, con fragiles 
limitaciones, la remision de utilidades al extranjero y la repatriation 
del capital invertido. 

Cuando el regimen cumplio su primer ano de vida, el valor real de 

9 Le nouvelliste, Puerto Principe, Haiti, 19-20 de marzo de 1977. Dato citado 

por Agustin Cueva en El desarrollo del capitalismo en America Latina, Siglo 

XXI, Mexico, 1977. 


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Eduardo Galeano 


los salarios se habfa reducido al cuarenta por ciento. Fue una hazana 
lograda por el terror. «Quince mil desaparecidos, diez mil presos, 
cuatro mil muertos, decenas de miles de desterrados son la cifra 
desnuda de ese terror», denuncio el escritor Rodolfo Walsh en una 
carta abierta. La carta fue enviada el 29 de marzo del '77 a los tres 
jefes de la junta de gobierno. Ese mismo dia, Walsh fue secuestrado y 
desaparecio. 

11. Fuentes insospechables confirman que una fnfima parte de las 
nuevas inversiones extranjeras directas en America Latina proviene 
realmente del pafs de origen. Segun una investigation publicada por 
el Departamento de Comercio de los Estados Unidos 10 , apenas un 
doce por ciento de los fondos vienen de la matriz estadounidense, un 
22 por ciento corresponde a ganancias obtenidas en America Latina 
y el 66 por ciento restante sale de las fuentes de credito interno y, 
sobre todo, del credito internacional. La proportion es semejante 
para las inversiones de origen europeo o japones; y hay que tener en 
cuenta que a menudo ese doce por ciento de inversion que viene de 
las casas matrices no es mas que el resultado del traspaso de maqui- 
narias ya utilizadas o que simplemente refleja la cotizacion arbitraria 
que las empresas imponen a su know how industrial, a las patentes o 
a las marcas. Las corporaciones multinacionales, pnes, no solo usurpan 
el credito interno de los pai'ses donde operan, a cambio de nn aporte de 
capital bastante discutible, sino que ademas les multiplican la deuda 
externa. 

La deuda externa latinoamericana era, en 1975, casi tres veces 
mayor que en 1969 11 . Brasil, Mexico, Chile y Uruguay destinaron, en 
1975, aproximadamente la mitad de sus ingresos por exportaciones 
al pago de las amortizaciones y los intereses de la deuda, y al pago de 
las ganancias de las empresas extranjeras establecidas en esos parses. 
Los servicios de deuda y las remesas de utilidades tragaron, ese ano, 
el 55 por ciento de las exportaciones de Panama y el 60 por ciento de 

10 Ida May Mantel, «Sources and uses of funds for a sample of majority-owned 
foreign affiliates of U. S. companies, 1966-1972», U. S. Department of 
Commerce, Survey of Current Business, julio de 1975. 

11 Naciones Unidas, Comision Economica para America Latina (CEPAL), El 
desarrollo economico y social y las relaciones externas de America Latina, Santo 
Domingo, Republica Dominicana, febrero de 1977. 


352 


SlETE ANOS DESPUES 


las de Peru 12 . En 1969, cada habitante de Bolivia debia 137 dolares al 
exterior. En 1977, debia 483. Los habitantes de Bolivia no fueron 
consultados ni vieron un solo centavo de esos prestamos que les han 
puesto la soga al cuello. 

El Citibank no figura como candidato en ninguna lista, en los 
pocos paises latinoamericanos donde todavia se realizan elecciones; 
y ninguno de los generales que ejercen las dictaduras se llama Fondo 
Monetario International. Pero, ^cual es la mano que ejecuta y cual la 
conciencia que ordena? Quien presta, manda. Para pagar, hay que 
exportar mas, y hay que exportar mas para financiar las importacio- 
nes y para hacer frente a la hemorragia de las ganancias y los royalties 
que las empresas extranjeras drenan hacia sus casas matrices. El au- 
mento de las exportaciones, cuyo poder de compra disminuye, im- 
plica salarios de hambre. La pobreza masiva, clave del exito de una 
economia volcada al exterior, impide el crecimiento del mercado in- 
terno de consumo en la medida necesaria para sustentar un desarro- 
llo economico armonioso. Nuestros paises se vuelven ecos y van per- 
diendo la propia voz. Dependen de otros, existen en tanto dan res- 
puesta a las necesidades de otros. A su vez, la remodelacion de la 
economia en funcion de la demanda externa nos devuelve a la estran- 
gulacion original: abre las puertas al saqueo de los monopolios ex- 
tranjeros y obliga a contraer nuevos y mayores emprestitos ante la 
banca internacional. El tirculo vicioso es perfedo: la deuda externa y la 
inversion extranjera obligan a multiplicar exportaciones que ellas mis- 
mas van devorando. La tarea no puede llevarse a cabo con buenos moda- 
les. Para que los trabajadores latinoamericanos cumplan con su funcion 
de rehenes de la prosperidad ajena, han de mantenerse prisioneros -del 
lado de adentro o del lado de afuera de los barrotes de las carceles. 

12. La explotacion salvaje de la mano de obra no es incompatible con 
la tecnologia intensiva. Nunca lo fue, en nuestras tierras: por ejem- 
plo, las legiones de obreros bolivianos que dejaron los pulmones en 
las minas de Oruro, en los tiempos de Simon Patino, trabajaban en 
regimen de esclavitud asalariada pero con maquinaria muy moder- 

12 El dinero, que tiene alitas, viaja sin pasaporte. Buena parte de las ganancias 
generadas por la explotacion de nuestros recursos se fuga a Estados Unidos, 
a Suiza, a Alemania Federal o a otros paises donde pega un salto de circo 
para luego volver a nuestras comarcas convertida en emprestitos. 


353 


Eduardo Galeano 


na. El baron del estano supo combinar los mas altos niveles de la 
tecnologia de su epoca con los niveles mas bajos de salarios 13 . 

Ademas, en nuestros dias, la importacion de la tecnologia de las 
economias mas adelantadas coincide con el proceso de expropiacion 
de las empresas industriales de capital local por parte de las todopode- 
rosas corporaciones multinacionales. El movimiento de centralization 
de capital se cumple a traves de «una quema despiadada de los niveles 
empresariales obsoletos, que no por azar son justamente los de propie- 
dad nacional» 14 . La desnacionalizacion acelerada de la industria lati- 
noamericana trae consigo una creciente dependencia tecnologica. La 
tecnologia, decisiva clave de poder, esta monopolizada, en el mundo 
capitalista, por los centros metropolitanos. La tecnologia viene de se- 
gunda mano, pero esos centros cobran las copias como si fueran ori- 
ginales. En 1970, Mexico pago el doble que en 1968 por la importacion 
de tecnologia extranjera. Entre 1965 y 1969, Brasil duplico sus pagos; 
y otro tanto ocurrio, en el mismo periodo, con la Argentina. 

El trasplante de la tecnologia aumenta las nutridas deudas con el 
exterior y tiene devastadoras consecuencias sobre el mercado de tra- 
bajo. En un sistema organizado para el drenaje de ganancias al exte- 
rior, la mano de obra de la empresa «tradicional» va perdiendo opor- 
tunidades de empleo. A cambio de un dudoso impulso dinamizador 
sobre el resto de la economia, los islotes de la industria moderna 
sacrifican brazos al reducir el tiempo de trabajo necesario para la 
production. La existencia de un nutrido y creciente ejercito de des- 
ocupados facilita, a su vez, el asesinato del valor real de los salarios. 

13. Hasta los documentos de la CEPAL hablan, ahora, de una redivision 
internacional del trabajo. De aqui a unos anos, aventura la esperanza 
de los tecnicos, quizas America Latina exporte manufacturas en la 
misma medida en que hoy vende al exterior materias primas y alimen- 
tos. «Las diferencias de salarios entre paises desarrollados y en desa- 
rrollo -incluyendo los de America Latina- pueden inducir una nueva 
division de actividades entre paises desplazando, por razones de com- 
petencia, industrias en que el costo del trabajo sea muy importante, 
desde los primeros hacia los segundos. Los costos de la mano de obra 


13 Agustin Cueva, op. cit. 

14 Idem. 


354 


SlETE ANOS DESPUES 


para la industria manufacturera, por ejemplo, son generalmente mu- 
cho mas bajos en Mexico o Brasil que en Estados Unidos .» 15 

,;Impulso de progreso o aventura neocolonial? La maquinaria 
electrica y no electrica ya figura entre los principales productos de 
exportation de Mexico. En el Brasil, crece la venta al exterior de 
vehiculos y armamentos. Algunos paises latinoamericanos viven una 
nueva etapa de industrialization, en gran medida inducida y orienta- 
da por las necesidades extranjeras y los duenos extranjeros de los 
medios de production. ^No sera este otro capitulo a agregar a nues- 
tra larga historia del «desarrollo hacia afuera»? En los mercados in- 
ternacionales, los precios en ascenso constante no corresponden ge- 
nericamente a los «productos manufacturados», sino a las mercan- 
cias mas sofisticadas y de mayor componente tecnologico, que son 
privativas de las economias de mayor desarro llo. El principal producto 
de exportation de America Latina, venda lo que venda, materias primas 
o manufacturas, son s us brazos baratos. 

,;No ha sido, la nuestra, una continua experiencia historica de 
mutilation y desintegracion disfrazada de desarrollo? Siglos atras, la 
conquista arraso los suelos para implantar cultivos de exportation y 
aniquilo las poblaciones indigenas en los socavones y los lavaderos 
para satisfacer la demanda de plata y oro en Ultramar. La alimenta- 
tion de la poblacion precolombina que pudo sobrevivir al exterminio 
empeoro con el progreso ajeno. En nuestros dias, el pueblo del Peru 
produce harina de pescado, muy rica en proteinas, para las vacas de 
Estados Unidos y de Europa, pero las proteinas brillan por su ausen- 
cia en la dieta de la mayoria de los peruanos. La filial de la Volkswagen 
en Suiza planta un arbol por cada automovil que vende, gentileza 
ecologica, al mismo tiempo que la filial de la Volkswagen en Brasil 
arrasa centenares de hectareas de bosques que dedicara a la produc- 
tion intensiva de carne de exportation. Cada vez vende mas carne al 
extranjero el pueblo brasileno -que rara vez come carne. No hace 
mucho, en una conversation, Darcy Ribeiro me decia que una repii- 
blica Volkswagen no es diferente, en lo esencial, de una republica 
bananera. Por cada dolar que produce la exportation de bananas, 
apenas once centavos quedan en el pais productor 16 , y de esos once 

15 Naciones Unidas, CEPAL, op. cit. 

16 UNCTAD, The marketing and distribution system for bananas, diciembre de 

1974 . 


355 


Eduardo Galeano 


centavos una parte insignificante corresponde a los trabajadores de 
las plantaciones. Se alteran las proporciones cuando un pais latino- 
americano exporta automoviles? 

Ya los barcos negreros no cruzan el oceano. Ahora los traficantes de 
esclavos operan desde el Ministerio de Trabajo. Salarios africanos, pre- 
cios europeos. ^Que son los golpes de estado, en America Latina, sino 
sucesivos episodios de una guerra de rapina? De inmediato, las Ha- 
mantes dictaduras invitan a las empresas extranjeras a explotar la mano 
de obra local, barata y abundante, el credito ilimitado, las exoneraciones 
de impuestos y los recursos naturales al alcance de la mano. 

14. Los empleados del plan de emergencia del gobierno de Chile reci- 
ben salarios equivalentes a treinta dolares por mes. Un kilo de pan 
cuesta medio dolar. Reciben, por lo tanto, dos kilos de pan por dia. El 
salario minimo en Uruguay y Argentina equivale actualmente al precio 
de seis kilos de cafe. El salario minimo en Brasil llega a sesenta dolares 
mensuales, pero los boias frias, obreros rurales ambulantes, cobran 
entre cincuenta centavos y un dolar por dia en las plantaciones de cafe, 
soja y otros cultivos de exportation. El forraje que comen las vacas en 
Mexico contiene mas proteinas que la dieta de los campesinos que se 
ocupan de ellas. La carne de esas vacas se destina a unas pocas bocas 
privilegiadas dentro del pais y sobre todo al mercado international. Al 
amparo de una generosa politica de creditos y facilidades oficiales, 
florece en Mexico la agricultura de exportation, mientras entre 1970 y 
1976 ha descendido la cantidad de proteinas disponibles por habitante 
y en las zonas rurales solamente uno de cada cinco ninos mexicanos 
tiene peso y estatura normales 17 . En Guatemala, el arroz, el maiz y los 
frijoles destinados al consumo interno estan abandonados a la buena 
de Dios, pero el cafe, el algodon y otros productos de exportation 
acaparan el 87 por ciento del credito. De cada diez familias 
guatemaltecas que trabajan en el cultivo y la cosecha del cafe, principal 
fuente de divisas del pais, apenas una se alimenta segun los niveles 
minimos adecuados 18 . En el Brasil, solamente un cinco por ciento del 
credito agricola se canaliza hacia el arroz, los frijoles y la mandioca 

17 "Reflexiones sobre la desnutricion en Mexico", Comercio exterior, Banco Na- 
tional de Comercio Exterior, S. A., vol. 28, num. 2, Mexico, febrero de 1978. 

18 Roger Burbach y Patricia Flynn, "Agribusiness Targets Latin America", 
NACLA, volumen XII, num. 1, NuevaYork, enero-febrero de 1978. 


356 


SlETE ANOS DESPUES 


-que constituyen la dieta basica de los brasilenos. El resto deriva a los 
productos de exportation. 

El reciente derrumbamiento del precio international del azucar 
no desato, como antes ocurria, una oleada de hambre entre los cam- 
pesinos de Cuba. En Cuba ya no existe la desnutricion. A la inversa, el 
alza casi simultanea del precio internacional del cafe no alivio para 
nada la cronica miseria de los trabajadores de los cafetales del Brasil. 
El aumento de la cotizacion del cafe en 1976 -ocasional euforia pro- 
vocada por las heladas que arrasaron las cosechas brasilenas- «no se 
reflejo directamente en los salarios», segun reconocio un alto direc- 
tive del Instituto Brasileno del Cafe 19 . 

En realidad, los cultivos de exportation no son, de por sf, incom- 
patibles con el bienestar de la poblacion ni contradicen, de por sf, el 
desarrollo economico «hacia adentro». A1 fin y al cabo, las ventas de 
azucar al exterior han servido de palanca, en Cuba, para la creation 
de un mundo nuevo en el que todos tienen acceso a los frutos del 
desarrollo y la solidaridad es el eje de las relaciones humanas. 

15 .Ya se sabe quienes son los condenados a pagar las crisis de reajuste 
del sistema. Los precios de la mayorfa de los productos que America 
Latina vende bajan implacablemente en relation a los precios de los 
productos que compra a los pafses que monopolizan la tecnologia, el 
comercio, la inversion y el credito. Para compensar la diferencia, y 
hacer frente a las obligaciones ante el capital extranjero, es preciso 
cubrir en cantidad lo que se pierde en precio. Dentro de este marco, las 
dictaduras del Cono Sur han cortado por la mitad los salarios obreros 
y han convertido cada centro de production en un campo de trabajos 
forzados. Tambien los obreros tienen que compensar la caida del valor de 
su fuerza de trabajo, que es el producto que ellos venden al mercado. Los 
trabajadores es tan obligados a cubrir en cantidad, en cantidad de boras, lo 
que pierden en poder de compra del salario. Las /eyes del mercado intema- 
cional se reproducen, asi, en el micromundo de la vida de cada trabajador 
latinoamericano. Para los trabajadores que tienen «la suerte» de contar 
con un empleo fijo, las jornadas de ocho horas solo existen en la letra 
muerta de las leyes. Es frecuente trabajar diez, doce, hasta catorce 
horas, y mas de uno ha perdido los domingos. 

19 Idem. 


357 


Eduardo Galeano 


Se han multiplicado, a la vez, los accidentes de trabajo, sangre 
humana ofrecida a los altares de la productividad. Tres ejemplos de 
fines de 1977 en Uruguay: 

- Las canteras del ferrocarril, que producen piedras y balasto, 
duplican los rendimientos. Aprincipios de la primavera, quince obre- 
ros mueren en una explosion de gelinita. 

- Colas de desocupados ante una fabrica de cohetes artificiales. 
Varios ninos en la production. Se baten records. El 20 de diciembre, 
un estallido: cinco trabajadores muertos y decenas de heridos. 

- El 28 de diciembre, a las siete de la manana, los obreros se 
niegan a entrar a una fabrica de conservas de pescado, porque sien- 
ten un fuerte olor a gas. Los amenazan: si no entran, pierden el em- 
pleo. Elios se siguen negando. Los amenazan: vamos a llamar a los 
soldados. La empresa ya ha convocado al ejercito otras veces. Los 
obreros entran. Cuatro muertos y varios hospitalizados. Habia una 
fuga de gas amoniaco 20 . 

Mientras tanto, la dictadura proclama con orgullo: los uruguayos 
pueden comprar, mas baratos que nunca, whisky escoces, mermela- 
da inglesa, jamon de Dinamarca, vino frances, atun espanol y trajes 
de Taiwan. 

16. Maria Carolina de Jesus nacio en medio de la basura y los buitres. 

Credo, sufrio, trabajo duro; amo hombres, tuvo hijos. En una 
libreta anotaba, con mala letra, sus tareas y sus dfas. 

Un periodista leyo esas libretas por casualidad y Maria Carolina 
de Jesus se convirtio en una escritora famosa. Su libro Quarto de 
despejo, «La favela», diario de cinco anos de vida en un suburbio 
sordido de la ciudad de San Pablo, fue leido en cuarenta pafses y 
traducido a trece idiomas. 

Cenicienta del Brasil, producto de consumo mundial, Maria Ca- 
rolina de Jesus salio de la favela, recorrio mundo, fue entrevistada y 
fotografiada, premiada por los criticos, agasajada por los Caballeros y 
recibida por los presidentes. 

Y pasaron los anos. A principios del 'll , una madrugada de do- 
mingo, Maria Carolina de Jesus murio en medio de la basura y los 


20 Datos de fuentes sindicales y periodfsticas, publicados en Uruguay 
Informations, nums. 21 y 25, Paris. 


358 


SlETE ANOS DESPUES 


buitres. Nadie recordaba ya a la mujer que habia escrito: «E1 hambre 
es la dinamita del cuerpo humano». 

Ella, que habia vivido de las sobras, pudo ser, fugazmente, una 
elegida. Le fue permitido sentarse a la mesa. Despues de los postres, 
se rompio el encanto. Pero mientras su sueno transcurria, Brasil ha- 
bia continuado siendo un pais donde cada dia quedan cien obreros 
lisiados por accidentes de trabajo y donde, de cada diez ninos, cuatro 
nacen obligados a convertirse en mendigos, ladrones o magos. 

Aunque sonrian las estadisticas, se jode la gente. En sistemas or- 
ganizados al reves, cuando crece la economia tambien crece, con 
ella, la injusticia social. En el periodo mas exitoso del «milagro» bra- 
sileno, aumento la tasa de mortalidad infantil en los suburbios de la 
ciudad mas rica del pais. La subita prosperidad del petroleo en Ecua- 
dor trajo television en colores en lugar de escuelas y hospitales. 

Las ciudades se van hinchando hasta el estallido. En 1950, Ame- 
rica Latina tenia seis ciudades con mas de un millon de habitantes. En 
1980 tendra veinticinco 21 . Las vastas legiones de trabajadores que el 
campo expulsa comparten, en las orillas de los grandes centros urba- 
nos, la misma suerte que el sistema reserva a los jovenes ciudadanos 
«sobrantes». Se perfeccionan, picaresca latinoamericana, las formas 
de supervivencia de los buscavidas. «E1 sistema productivo ha venido 
mostrando una visible insuficiencia para generar empleo productivo 
que absorba a la creciente fuerza de trabajo de la region, en especial 
los grandes contingentes de mano de obra urbana...» 22 . 

Un estudio de la Organization Internacional del Trabajo senalaba 
no hace mucho que en America Latina hay mas de 110 millones de 
personas en condiciones de «grave pobreza». De ellas, setenta millones 
pueden considerarse «indigentes» 23 . Que porcentaje de la poblacion 
come menos de lo necesario? En el lenguaje de los tecnicos, recibe 
«ingresos inferiores al costo de la alimentation minima equilibrada» un 
42 por ciento de la poblacion del Brasil, un 43% de los colombianos, un 
49% de los hondurenos, un 31% de los mexicanos, un 45% de los 
peruanos, un 29% de los chilenos, un 35% de los ecuatorianos 24 . 


21 Naciones Unidas, CEPAL, op. cit. 

22 Idem. 

23 OIT, Empleo, crecimiento y necesidades esenciales, Ginebra, 1976. 

24 Naciones Unidas, CEPAL, op. cit. 


359 


Eduardo Galeano 


4 Como ahogar las explosiones de rebelion de las grandes mayo- 
rias condenadas? i Como prevenir esas posibles explosiones? i Como 
evitar que esas mayorfas sean cada vez mas amplias si el sistema no 
funciona para ellas? Excluida la caridad, queda la policia. 

17. En nuestras tierras, la industria del terror paga caro, como cual- 
quier otra, el know how extranjero. Se compra y se aplica, en gran 
escala, la tecnologia norteamericana de la represion, ensayada en los 
cuatro puntos cardinales del planeta. Pero serfa injusto no reconocer 
cierta capacidad creadora, en este campo de actividades, a las clases 
dominantes latinoamericanas. 

Nuestras burguesfas no fueron capaces de un desarrollo econo- 
mico independiente y sus tentativas de creation de una industria na- 
tional tuvieron vuelo de gallina, vuelo corto y bajito. A lo largo de 
nuestro proceso historico, los duenos del poder han dado, tambien, 
sobradas pruebas de su falta de imagination politica y de su esterili- 
dad cultural. En cambio, han sabido montar una gigantesca maqui- 
naria del miedo y han hecho aportes propios a la tecnica del extermi- 
nio de las personas y las ideas. Es reveladora en este sentido, la expe- 
riencia reciente de los paises del rio de la Plata. 

«La tarea de desinfeccion nos llevara mucho tiempo», advirtieron 
de entrada los militares argentinos. Las fuerzas armadas fueron con- 
vocadas sucesivamente por las clases dominantes de Uruguay y Ar- 
gentina para aplastar a las fuerzas del cambio, arrancar sus raices, 
perpetuar el orden interno de privilegios y generar condiciones eco- 
nomicas y politicas seductoras para el capital extranjero: tierra arra- 
sada, pais en orden, trabajadores mansos y baratos. No hay nada mas 
ordenado que un cementerio. La poblacion se convirtio de inmediato 
en el enemigo interior. Cualquier signo de vida, protesta o mera duda, 
constituye un peligroso desafio desde el punto de vista de la doctrina 
militar de la seguridad nacional. 

Se han articulado, pues, complejos mecanismos de prevention y 
castigo. 

Una profunda racionalidad se esconde por debajo de las aparien- 
cias. Para operar con eficacia, la represion debe parecer arbitraria. Ex- 
cepto la respiration, toda actividad humana puede constituir un de- 
lito. En Uruguay la tortura se aplica como sistema habitual de inte- 
rrogatorio: cualquiera puede ser su victima, y no solo los sospechosos 


360 


SlETE ANOS DESPUES 


y los culpables de actos de oposicion. De esta manera se difunde el 
pdnico de la tortura entre todos los ciudadanos, como un gas paralizante 
que invade cada casa y se mete en el alma de cada ciudadano. 

En Chile, la caceria dejo un saldo de miles de muertos, pero en 
Argentina no se fusila: se secuestra. Las victimas desaparecen. Los 
invisibles ejercitos de la noche realizan la tarea. No hay cadaveres, no 
hay responsables. Asi la matanza -siempre oficiosa, nunca oficial- se 
realiza con mayor impunidad, y asi se irradia con mayor potencia la 
angustia colectiva. Nadie rinde cuentas, nadie brinda explicaciones. Cada 
crimen es una dolorosa incertidumbre para los seres cercanos a la victi- 
ma y tambien una advertencia para todos los demas. El terrorismo de 
estado se propone paralizar a la poblacion por el miedo. 

Para obtener trabajo o conservarlo, en Uruguay, es preciso contar 
con el visto bueno de los militares. En un pais donde tan difrcil resulta 
conseguir empleo fuera de los cuarteles y las comisarfas, esta obliga- 
tion no solo sirve para empujar al exodo a buena parte de los trescien- 
tos mil ciudadanos fichados como izquierdistas. Tambien es util para 
amenazar a los restantes. Los diarios de Montevideo suelen publicar 
arrepentimientos publicos y declaraciones de ciudadanos que se gol- 
pean el pecho por si acaso: «Nunca he sido, no soy, ni sere...». 

En Argentina ya no es necesario prohibir ningun libro por decre- 
to. El nuevo Codigo Penal sanciona, como siempre, al escritor y al 
editor de un libro que se considere subversivo. Pero ademas castiga al 
impresor, para que nadie se atreva a imprimir un texto simplemente 
dudoso, y tambien al distribuidor y al librero, para que nadie se atreva 
a venderlo, y por si fuera poco castiga al lector, para que nadie se 
atreva a leerlo y mucho menos a guardarlo. El consumidor de un 
libro recibe asi el trato que las leyes reservan al consumidor de dro- 
gas 25 . En el proyecto de una sociedad de sordomudos, cada ciudadano 
debe convertirse en su propio Torquemada. 

En Uruguay, no delatar al projimo es un delito. Al ingresar a la 
Universidad, los estudiantes juran por escrito que denunciaran a todo 

25 En Uruguay, los inquisidores se han modernizado. Curiosa mezcla de bar- 
barie y sentido capitalista del negocio. Los militares ya no queman los 
libros: ahora los venden a las empresas papeleras. Las papeleras los pican, 
los convierten en pulpa de papel y los devuelven al mercado de consumo. 
No es verdad que Marx no este al alcance del publico. No esta en forma de 
libros. Esta en forma de servilletas. 


361 


Eduardo Galeano 


aquel que realice, en el ambito universitario, «cualquier actividad aje- 
na a las funciones de estudio». El estudiante se hace co-responsable 
de cualquier episodio que ocurra en su presencia. En el proyedo de 
una sociedad de sondmbulos, cada ciudadano debe ser el politia de si 
mismo y de los demds. Sin embargo, el sistema, con toda razon, des- 
confia. Suman cien mil los policfas y los soldados en Uruguay, pero 
tambien suman cien mil los informantes. Los espias trabajan en las 
calles y en los cafes y en los omnibus, en las fabricas y los liceos, en las 
oficinas y en la Universidad. Quien se queja en voz alta porque esta 
tan cara y dura la vida, va a parar a la carcel: ha cometido un «atenta- 
do contra la fuerza moral de las Fuerzas Armadas», que se paga con 
tres a seis anos de prision. 

18. En el referendum de enero del '78, el voto por si a la dictadura de 
Pinochet se marco con una cruz bajo la bandera de Chile. El voto por 
no, en cambio, se marco bajo un rectangulo negro. 

El sistema quiere confundirse con el pafs. El sistema es el pais, dice 
la propaganda oficial que dia y noche bombardea a los ciudadanos. El 
enemigo del sistema es un traidor a la patria. La capacidad de indig- 
nation contra la injusticia y la voluntad de cambio constituyen las 
pruebas de la desertion. En rnuchos pafses de America Latina, quien 
no esta desterrado mas alia de las fronteras, vive el exilio en la propia 
tierra. 

Pero al mismo tiempo que Pinochet celebraba su victoria, la 
dictadura llamaba «ausentismo laboral colectivo» a las huelgas 
que estallaban en todo Chile a pesar del terror. La gran mayoria de 
los secuestrados y desaparecidos en Argentina esta formada por 
obreros que desarrollaban alguna actividad sindical. Sin cesar se 
incuban, en la inagotable imagination popular, nuevas formas de 
lucha, el trabajo a tristeza, el trabajo a bronca, y la solidaridad en- 
cuentra nuevos cauces para eludir al miedo. Varias huelgas unani- 
mes se sucedieron en Argentina a lo largo de 1977, cuando el 
peligro de perder la vida era tan cierto como el riesgo de perder el 
trabajo. No se destruye de un plumazo el poder de respuesta de 
una clase obrera organizada y con larga tradition de pelea. En 
mayo del mismo ano, cuando la dictadura uruguaya hizo el balan- 
ce de su programa de vaciamiento de conciencias y castration 
colectiva, se vio obligada a reconocer que «todavfa queda en el 


362 


SlETE ANOS DESPUES 


pais un treinta y siete por ciento de ciudadanos interesados por la 
political 6 . 

No asistimos en estas tierras a la infancia salvaje del capitalismo, 
sino a su cruenta decrepitud. El subdesarrollo no es una etapa del 
desarrollo. Es su consecuencia. El subdesarrollo de America Latina 
proviene del desarrollo ajeno y continua alimentandolo. Impotente 
por su funcion de servidumbre internacional, moribundo desde que 
nacio, el sistema tiene pies de barro. Se postula a si mismo como 
destino y quisiera confundirse con la eternidad. Toda memoria es 
subversiva, porque es diferente, y tambien todo proyecto de futuro. 
Se obliga al zombi a comer sin sal: la sal, peligrosa, podrfa desper- 
tarlo. El sistema encuentra su paradigma en la inmutable sociedad 
de las hormigas. Por eso se lleva mal con la historia de los hombres, 
por lo mucho que cambia. Y porque en la historia de los hombres 
cada acto de destruction encuentra su respuesta, tarde o tempra- 
no, en un acto de creation. 


Eduardo Galeano 
Calella, Barcelona, abril de 1978. 


26 Conferencia de prensa del presidente Aparicio Mendez, el 21 de mayo de 
1977, en Paysandu. "Estamos evitando al pals la tragedia de la pasion poll- 
tica", dijo el Presidente. "Los hombres de bien no hablan de dictaduras, no 
piensan en dictaduras ni reclaman derechos humanos." 


363 



Indice analitico 


Abbink, John: 312 
Abercromby, Ralph: 226 
Accion Democratica: 220 
Acevedo Di'az, Eduardo: 69 
Acevedo, Manuel Antonio: 239 
ADELA: 302 

Aguilar Monteverde, Alonso: 67, 128, 
163-4, 234, 278, 284 
AID: 294, 296, 298, 302 
ALALC: 283, 326-34 
Alaman, Lucas: 57, 233, 235-6 
Alameda Ospina, Raul: 207 
Alberdi, Juan Bautista: 245 
Albuquerque W., Maria Beatriz de: 
345 

Alejandro Magno: 41 
Alemania Federal: 282, 353 
Alen Lascano, Luis C.: 230 
Alfa Romeo: 280-1 
algodon: 72, 85, 91, 99, 108-9, 124- 
30, 145, 174, 226-31, 235, 240, 
244, 252, 259, 263, 306-7, 356 
Alianza para el Progreso: 15, 19, 21, 
167, 197, 268, 295, 297-301, 303 
Almaraz Paz, Sergio: 177, 192-3, 197 
Almonti, Karen: 290 
Alonso, Barba, Alvaro: 51 
Alonso Osorio y Diez de Rivera Mar- 
tos y Figueroa, don Beltran, du- 
que de Albuquerque, marques de 
Alcanices, de los Balbases, de Ca- 
dreita, de Cuellar, de Cullera, de 
Montaos, conde de Fuensaldana, 
de Grajal, de Huelma, de Ledes- 
ma, de la Torre, de Villanueva de 
Canedo, de Villahumbrosa: 45 
Alonso Zuazo: 112 
aluminio: 175, 178-9, 189, 282 
Aluminium Co. of America: 178 


Alvarado, Pedro de: 32, 35-6 
Alvarez, Juan: 238, 240 
Alves, Hermano: 179 
Alvim, Panasco: 253 
Allende, Salvador: 170, 178, 188-9, 
314, 345-7 
Amado, Jorge: 124 
Amazonia: 21, 71, 73, 116, 118, 121, 
179-81, 203 

America Central: 58, 133, 139, 141, 
143-5 

American Can: 281 
American Coffee Corp.: 128 
American Cordage Trust, vease Stan- 
dard Oil Co. 

American Machine and Foundry: 
281, 329 
Amin, Samir: 309 
Anaconda American Brass: 188 
Anaconda Copper Mining Co.: 187-9 
Anaconda Wire and Cable: 188 
analfabetismo:100, 221, 243 
ANCAP: 208-9 
Anchorena, familia: 135 
Anderson Clayton and Co.: 70, 126-8, 
164, 284 

Anglo Iranian, vease British Petroleum. 
Angulo H., Enrique: 336 
Anonimos, autores (de Tlatelolco): 35 
Antonil (padre jesuita): 75, 114 
Antunano: 236 
Aramayo: 197 
Araujo, Orlando: 215 
Arbenz, Jacobo: 149-50 
Areche: 66 

Arevalo, Juan Jose: 148-9 
Argentina: 51, 93, 126, 154, 159, 168- 
9, 177, 210, 226, 229-31, 248- 
52, 257-8, 268, 271-8, 282-3, 


365 


Eduardo Galeano 


292-3, 302, 306, 312-3, 315, 318, 
323-25, 329-31, 333-4, 339, 345, 
347-8, 351, 354, 356, 361-2 
Aristoteles: 20 
Arkwright: 125 
Arriaga, Antonio Juan de: 65 
Arrubla, Mario: 131, 135 
Artigas, Jose: 152-5, 158, 162, 239, 
242, 246, 251, 333, 335 
asesinatos autorizados por la ley: 144, 
337, 360-2 

asesinatos por subalimentacion: 89, 
356 

vease mortalidad infantil por causas 
sociales 

Associated Press: 146, 201 
Astorpilco (cacique inca): 66 
Asturias, Miguel Angel: 144 
Atahualpa: 31, 34, 36, 66 
Atlantic: 208-9 
Atlantica Richfield Co.: 303 
Austria, los, vease Habsburgo, dinas- 
tfa de los 
autarquismo: 246 

automotriz, industria: 293, 313, 319, 
332, 334 

aztecas: 33-4, 63-5 
azucar: 48, 71-3 75, 77, 79, 83-97, 
99, 101-11, 115-6, 122-4, 127, 
129, 145, 158-60, 170, 173-4, 
178, 189, 206, 226, 261, 306-7, 

309, 319, 335, 350, 357 
azufre: 177 

Bacon, Francis: 62, 316 

Bagu, Sergio: 49-50, 65, 86, 107, 174 

Bairoch, Paul: 166 

Balaguer, Joaquin: 105 

Balboa, Vasco Nunez de: 32 

Balmaceda, Jose Manuel: 185-6 

Baltra Cortes, Alberto: 165 

Ball, George L.: 19 

banana:113, 125, 133, 141, 144-5, 

310, 355 

Bank of America: 291 
Banco de Londres: 245 
Banco de Valparaiso: 184 


Banco Mundial: 20, 212, 265, 287, 
302-6, 309, 348 
Bandeira, Manuel: 177 
Banzer, Hugo: 344 
Baran, Paul: 48, 205, 271, 292, 294 
Barbosa, Horta: 209 
Barinas, marques de: 59 
Baring Brothers: 245, 257 
Barnet, Miguel: 77, 114 
Barzola, Maria: 197 
Barran, Jose P.: 94 

Barrientos, Rene: 177, 197, 212-3, 
300 

Barrios, Justo Rufino: 139-40 
Bastidas, Antonio: 101 
Batista, Fulgencio: 97, 99, 103, 105, 
178, 303 

Batlle y Ordonez, Jose: 274 
bauxita: 175, 178-9 
Bazan, Armando Raul: 243 
Bazant, Jan: 235 
Beals, Carleton: 146 
Beaujeau-Garnier, J.: 49 
Bejarano, Alvaro: 54 
Belaunde Terry, Fernando: 177, 213, 
300 

Belgrano: 230 
Beltrao, Helio: 279 
Bennett, Robert A.: 290 
Bermudez, Oscar: 182-3 
Bernardez, D., Joseph Ribera: 56 
Bernhard, Guillermo: 314 
Bertran de Lis y Pidal Gorouski y 
Chico de Guzman, duquesa de 
Albuquerque y marquesa de los 
Alcanices y de los Balbases, dona 
Teresa: 45 

Betancourt, Romulo: 220 
Bethlehem Steel: 80, 177, 198-9, 202, 
281, 303 

Beyhaut, Gustavo: 232 
Bianchi, Andres: 99 
BID: 294, 296-7, 302, 307, 312, 318, 
327, 331, 348 
BIRF: 189, 376 
Birn, Serge: 325 
Black, Eugene R.: 304-5 


366 


Indice analitico 


Blase Bonpane (padre): 151 
Bockler, C. Guzman: 72, 141 
Bodin: 62 

Bolivar, Simon: 153, 326, 334-5, 337 
Bolivia: 21, 40, 51, 55, 59, 63, 117, 
119, 170, 177, 183-4, 191-4, 
197, 211-13, 229, 240, 244, 297, 
300, 306, 330-1, 333, 344-5, 
347, 353 

Bonaparte, Napoleon: 79, 92, 148, 225 
Bonaparte, Paulina: 92 
Bonilla Sanchez, Arturo: 70, 164 
Borbon, dinastta de los: 46 
Borbon-Parma, principe Miguel de: 
192 

Bosch, Juan: 106 
Boti, Regino: 100 
Boxer, C. R.: 75-7 
Braden, Spruille: 211 
Braun, Werner von: 175 
Brasil: 21, 30, 32, 58, 63, 71-4, 77- 
81, 83, 85-91, 93, 106, 108, 110- 
35, 167, 170-2, 176-81, 198- 
203, 209-10, 225-6, 229, 231-2, 
237, 244-5, 248-53, 255-9, 261, 
268-9, 271-4, 276-7, 279-82, 
284-5, 288-93, 299-301, 303, 
305-6, 310-13, 315, 317-8, 320- 
1, 323, 325, 327, 329-34, 336, 
342, 346-7, 352 
Brazil Railway: 259 
Brecht, Bertolt: 279 
British Petroleum: 205 
Brito, Federico: 215 
Brito, Francisco Tavares de: 75 
Brizola, Leonel: 200, 301 
Brown, hermanos: 111 
Bruschera, Oscar H.: 154 
Button: 61 

Bulhes, Otavio Gouveia de: 200 
Bunker, Ellsworth: 105 
Burgin, Miron: 237, 240 
burguesia nacional, papel de, en 
America Latina: 152, 245, 271, 
276-7, 287 

Busaniche, Jose Luis,: 241 
Bush: 184 


Business International: 328, 330 
Bustamante, Bernardo: 155 
Bustamante Maceo, Gregorio: 335 
Butler, Smedley D.: 143 

cacao: 50, 85, 108, 122-5, 215, 310, 
350 

Cademartori, Jose: 188 
Cady, John F.: 241 
cafe: 15, 72, 85, 90, 92, 108, 117, 
119, 122, 124-5, 128-41, 145, 
147-8, 158, 171, 196, 203, 215, 
226, 253, 272, 279, 306-7, 310- 
1, 350, 356-7, 362 
cafe soluble: 134, 310-1 
Cairu, vizconde de: 261 
Caldera Rafael: 204 
California Oil Co., vease Standard Oil 
Co. 

Campomanes: 154 
Campora, Hector J.: 347 
Campos, Roberto: 200, 275, 285, 
291, 295 

Canelas, Amado: 300 
Canning, George: 225, 251 
Canete y Dominguez, Pedro Vicente: 
37, 60 

capitalismo: 46-7, 49, 50, 78-80, 84- 
5, 107-8, 259-260 
vease acumulacion originaria del 
capital 

naciente: 48-9 
Capitan L.: 29, 107 
Capoche, Luis: 37, 60-1 
Cardenas, Cuauhtemoc: 164 
Cardenas, Lazaro: 163-4, 207, 273-4 
Cardoso, Fernando Henrique: 276 
Cardozo, Efratm: 245 
Cartas, Tiburcio: 146 
Carlos V: 39, 42-3, 45, 107, 112 
Carlos II: 59, 108 
Carlos III: 68, 154 

Carmona, Fernando: 56, 128, 159, 
163-4, 284 
Carneiro, Edison: 113 
Carpentier, Alejo: 92 
Carter, James: 348 


367 


Eduardo Galeano 


Cartwright: 125 
Caruso: 118, 120 
Carranza, Venustiano: 161-2, 164 
Casa Bayona, conde: 115 
Casa de la Contratacion de Sevilla: 
41, 43 

Castelo Branco, Humberto: 71, 176, 
201-2, 209, 275, 280, 282, 284, 
299, 332 

Castillo, Ramon: 210 
Castillo, Armas: 149-50 
Castro, Fidel: 98-100, 102, 104, 206, 
303 

Castro, Josue de: 18, 87, 89 
Catalan, Elmo: 189 
Caterpillar: 328 

caucho: 17, 71, 85, 116-21, 123-4, 
158-9, 284 

Cecena, Jose Luis: 284 
CEE: 134 

Central Unica de Trabajadores: 308 
CEPAL: 124, 134, 169, 215, 268, 
270, 274, 280, 283, 292-3, 305- 
6, 312, 319, 321-5, 336, 352, 
354-5, 359 

Cepeda Samudio, Alvaro: 144 
Cerro Rico: 38, 51-2, 55, 59, 61, 65 
Cervantes Saavedra, Miguel de: 45 
Cervino: 230 

Cesarino, Marcio Leite: 209 
CIA: 149-50, 178, 347 
CIES: 268 

cine: 175, 177, 179, 300 
Clerc, Jean-Pierre: 343 
cobre: 15, 99, 144, 159, 175, 177-9, 
184, 187-90, 226, 232, 306, 309- 
10, 314 

coca: 68-9, 195-6 
Cochin, Augusto: 106 
Codice Florentino: 33 
Colbert: 42, 107 
Colgate-Palmolive: 330 
Colombia: 129, 131-40, 142, 144, 
207, 274, 290, 304, 306, 312-3, 
316, 324, 332, 335, 359 
Colon, Cristobal: 27-34, 69, 83, 107, 
112, 122 


Colon, Diego: 112 
colonization de America del Norte: 
171-4 

Columbia Journal of World Business: 
304 

Collier, John: 58, 64 
Comercio Exterior: 311-3, 315-6 
comercio internacional: 

destruction masiva de la produc- 
tion para defender los precios: 
134-5 

deterioro de los terminos del inter- 
cambio: 97-8, 124-5, 132-3, 203- 
4, 257, 306-9, 331-2, 341-2 
COMIBOL: 197 

Comite Interamericano de Desarrollo 
Agricola: 127-8 

Companhia Vale do Rio Doce: 202 
Concolorcorvo: 61 
Conder, Josiah: 59 
Condori, Saturnino: 196 
Congreso Internacional de Geologia: 
199 

Conjuntura Economica: 315 
control de la natalidad, vease esterili- 
zacion: 20, 181, 304 
Coran: 143 

Corporation Venezolana del Petroleo: 
219-20 

Cortes, Hernan: 22, 29-37, 62, 64, 
160 

Correio da Manila: 179-81, 209-10, 
288 

Correio do Povo: 279 
Couriel, Alberto: 287 
Courtney, Philip: 176 
Cowley, M.: 108-9, 111 
Creole Petroleum, vease Standard Oil 
Co. 

crisis de los cohetes en Cuba: 201 
crisis de 1929: 18, 96, 135, 145, 272 
Crouzet, Maurice: 42 
Crowder (general): 96 
Cruz, Artemio: 158, 164 
Cuadernos Americanos: 215 
Cuauhtemoc: 37 
Cuba: 93-105, 344, 357 


368 


Indice analitico 


cuestion agraria: 67, 152-3, 157, 159- 
60, 167-72, 220, 242, 343 
Cueva, Agustrn: 351, 354 
Cuneo, Dardo: 169, 242, 273, 278 
Chateaubriand, vizconde de: 255 
Chavez Orozco, Luis: 56, 234, 236 
Cheprakov, V. A. : 294 
Chile: 21, 32, 63, 177, 183-90, 226, 
232, 240, 258, 274, 277, 286, 
306, 308, 312, 314, 316, 322-3, 
330, 333-4, 339, 345-7, 352, 
356, 361-2 

Chinchilla, Ernesto: 151 
Chrysler: 281 
Churchill, Randolph: 185 

Da Silva, Francisca: 77 
Dantas, Maneca: 124 
Davis, Arthur: 178 
Dawson, Donald: 212 
Delwart, L.: 310 
Dell, Sidney: 332, 337 
De Maistre: 62 
De Paw, abate: 62 

densidad de poblacion: 20, 51, 54, 
58, 65, 88, 216 

Departamento de Comercio de los 
Estados Unidos: 268 
derecho de pernada: 89 
derechos humanos: 348, 363 
desarrollo de los paises metropolita- 
nos gracias al subdesarrollo de 
los paises de America Latina: 84, 
111, 133-4, 198-9, 203-5, 270, 
285-7, 288-90, 304, 309-10, 
316 

desarrollo tecnologico satelite: 317-9 
descapitalizacion de America Latina 
en beneficio de los centros manu- 
factureros: 48-50, 106, 131, 186- 
8, 198-9, 203-4, 206-19, 225- 
35, 290-8 

desnacionalizacion: 279-84, 289-90, 
303-4, 315, 327-8, 344 
desnutricion: 125, 127, 131, 138, 
166, 356, 358-9 


infantil: 87, 89, 131, 138, 216, 
356 

Diaz, Porfirio: 158-9 
Diaz del Castillo, Bernal: 29 
division capitalista internacional del 
trabajo: 15, 48, 90, 93, 108-11, 
192, 269, 306, 310, 331-2 
De Frente : 328 
Desarrollo'. 318 
Desarrollo Economico : 234 
Do Couto e Silva, Golbery: 333 
D'Ower, Luis Nicolau: 30 
Domingo de Santo Tomas, fray: 60 
Dorchester, lord: 185 
Dos Santos, Joaquim Felicio: 78 
Dos Passos, John: 144 
Dostoievsky Fedor: 202 
Duhalde, Eduardo Luis: 239 
Dulles, Allen: 101, 149 
Dulles, Foster: 150 
Dumont, Rene: 31, 70, 89, 96, 99 
Dutch West India Co.: 86 
Dutra, Erico: 176, 199 
Duvalier, Frangois: 299, 351 

economia colonial: 48-9, 135, 173, 
228-35 

Ecuador: 306, 316, 334, 359 
Eisenhower, Dwight: 20, 149, 206 
Eisenhower, Milton: 275 
Eldorado, mito de: 31 
Electric Bond and Share: 269, 302, 
304 

Elliott, J. H.: 28, 32, 41, 43-4 
Emerson: 262 
Emmanuel, A.: 308 
encomienda: 59, 62, 67, 84, 248 
Engels, Friedrich: 58 
Enrique, principe: 192 
Enrique VIII (de Francia): 44 
Erro, Enrique: 208 
Escalada: 230 

esclavitud: 58-60, 107-11, 116-7, 
129, 142, 159-60, 172-3, 263 
compraventa de indios: 29 
compraventa de negros: 108-11 


369 


Eduardo Galeano 


esclavos: 48, 50, 76-7, 91-2, 115, 
125-6, 129, 174, 250 
mantenimiento de la tradicion 
cultural originaria: 113-5 
rebeliones: 112-4 
reinstauracion de la sociedad afri- 
cana: 112-3 
trafico de indios: 28-9 
trafico de negros: 42, 77, 79, 84, 
86-8, 91-2, 107-11, 216, 226, 
262 

trafico de nordestinos: 80 
Espana: 28-9, 31-2, 40-7, 74, 79, 
97-8, 102, 107-8, 173, 183, 226, 
228, 230, 335 
Espartaco: 113 

Estados Unidos: 16-7, 19-21, 51, 71, 
84-5, 92, 94, 96-9, 102, 105-7, 
111, 119, 124, 126-7, 132-4, 139, 
141-4, 147, 149, 151, 156-9, 
171-81, 184, 187-9, 193-4, 198- 
9, 201-8, 210-2, 214, 218-9, 231, 
233, 252, 254, 259, 261-2, 264- 
5, 267-71, 274-5, 278, 282, 286- 
7, 289-92, 294-05, 307, 309-15, 
317, 319, 324, 326, 330, 333, 
335-7, 342, 344-8, 352-3, 355 
estano: 52, 191-4, 197, 300, 306-7, 
344, 354 

esterilizacion: 180, vease tambien con- 
trol de la natalidad 
Estrada Palma, Tomas: 98 
Eximbank: 294, 296, 303 

Faco, Rui: 167 

Falcon Urbano, M. A.: 215 

Fano, Faustino: 278 

FAO: 19, 89, 103, 133, 165, 194 

Fator: 133 

Favre, Henri: 277 

Felipe II: 39, 42-3, 45, 58 

Felipe III: 59 

Felipe IV: 46, 59 

Felipe V: 46 

Fenster, Leo: 319 

Fernandez de Oviedo: 31 

Fernando (de Aragon): 28 


Ferns, H. S.: 226 
Ferre, Pedro: 240 
Ferreira, Luis Gomes: 76 
Ferrer, Aldo: 312 

Fichas de Investigation Economica y 
Social: 272, 293 
Finot, Enrique: 59 
Firestone: 329 
Flores, Ana Maria: 163 
Flores, Edmundo: 163 
Flores, Venancio: 249 
Florman, Irving: 212 
FMI: 22, 189, 286-8, 303-5 
Fohlen, Claude: 262-3 
Ford II, Henry: 327 
Ford, Fundacion: 20 
Ford Motor Co.: 302 
Foreign Office: 186, 227 
Fortune: 191, 201, 328-9 
France, Anatole: 329 
Francia, Gaspar Rodriguez de: 245-6 
Francisco Sugar Co.: 101 
Franco, Francisco: 43 
Frank, Andre Gunder: 50, 260, 309, 
319, 323-5 

Frei, Eduardo: 170, 189-90 
Freitas, Decio: 113 
Frondizi, Arturo: 211 
Fuentes, Carlos: 164 
fuga de capitales: 156, 256-7, 335 
fuga de metales: 79-80, 180-1, 198- 
9, 334-5 
Fiigger: 41 
Fulbright: 334 

Furtado, Celso: 48, 74, 79-80, 86, 
90, 95-6, 172, 232, 256, 261, 
312 

Gaceta de la Universidad: 317 
Gaitan, Jorge Eliecer: 136 
Galeano, Eduardo: 72, 115, 149, 156 
Gallegos, Romulo: 219 
ganaderfa: 45, 51, 87, 93, 122, 157, 
169, 258 

Garcia, Antonio: 313 

Garcia Calderon, Francisco: 121 

Garcia, Gregorio: 62 


370 


Indice analitico 


Garcia Lupo, Rogelio: 283 
Garcia Marquez, Gabriel: 144 
Garcilaso de la Vega, Inca: 68 
Garmendia, Salvador: 220 
Garrastazu Medici, Emilio: 118 
Garrison: 142 

gas natural: 203, 212-3, 215, 217, 
231, 319 

Gasparian, Fernando: 288 
Gastiazoro, Eugenio: 275, 313 
General Electric: 329-31 
General Foods: 310 
General Motors: 23, 281, 284, 319, 
329, 337, 351 

General Tire and Rubber Co.: 330 
genocidio de la poblacion aborigen: 
31, 58-9, 68-72, 250, 355 
Geological Survey: 179 
Gerassi, John: 299 
Gerbi, Antonello: 62 
Geyer, Georgie Anne: 214, 299 
Gines de Sepulveda, Juan: 61 
Gomez, Juan Carlos: 245 
Gomez, Juan Vicente: 218-9 
Gonzalez, Natalicio: 245 
Gonzalez Casanova, Pablo: 307 
Goodwin Richard N.: 214 
Goodyear, Charles: 119 
Gorceix, Henri: 80 
Gordon, Lincoln: 200-2, 347 
Gorki, Maximo: 202 
Goulart, Joao: 176, 200-1, 276, 282, 
295, 299, 347-8 
Goya, Francisco de: 349 
Grace and Co.: 127 
Gran Khan Kubbai: 27 
Grant, Ulysses: 259, 264 
Grant-Suttie, R. I.: 189 
Great White Fleet: 144 
Gruening, Ernest: 67 
guano: 182-3, 226 
Guatemala: 148-51, 356 
Gudin, Eugenio: 280 
guerra: 

de Corea: 201 

de la Triple Alianza: 244-5, 249, 
253, 255, 259 


del Chaco: 211 

del Opio: 233, 252 

de los Comuneros: 43 

de Secesion: 259 

del Pacifico: 182 

Primera Guerra Mundial: 186, 

349 

Guerrero, Vicente: 234 
Guevara, Ernesto Che: 97, 106, 162, 
178 

Guillermo, kaiser: 349 
Giiiraldes, Ricardo: 239 
Gulf Oil Co.: 177, 205, 212-3, 216, 
218, 342 

Gunther, John: 300 
Gutierrez Ruiz, Hector: 345 
Guzman, Jose: 151 
Guzman Campos, German: 136, 138 

Habsburgo, dinastia de los: 42, 44, 46 
Haiti': 83, 85, 90-2, 112, 115, 129, 
131, 143, 299-300, 350-1 
Halperin Donghi, Tulio: 67 
Hamilton, Alexander: 261 
Hamilton, Earl J.: 31, 40-1 
Hancock: 119 
Hanke, Lewis: 62, 172 
Hanna Mining Co.: 80, 176, 199 
Harlow, Vicent T.: 91 
Harvey, Robert: 184 
Hawkes, Jacquetta: 34 
Hawkins, John: 108 
Hearst, William Randolph: 159 
Hegel, Wilhelm: 62, 172 
Henderson, Douglas: 300 
henequen: 70, 85, 158-9 
Herbert, Jean-Loup: 72, 141 
Hernandez, Jose: 238 
Hernandez Martinez, Maximiliano: 
146 

Herrera, Felipe: 329 
Hidalgo, Miguel: 67, 153, 158 
hierro: 15, 33, 39, 64, 80, 87, 94, 99, 
108, 118, 175-6, 179, 198-200, 
202-3, 215, 217, 220, 227, 231, 
235-6, 240, 245, 249-50, 260, 
264, 267, 276, 300, 310 


371 


Eduardo Galeano 


Hochman, Elena: 215 
Hochschild: 197 
Hopkins: 246 
Horton Box, Pehlam: 245 
Huallpa: 39 
Huascar: 34 
Huayna Capac: 38 
Huberman, Leo: 143 
Huerta, Victoriano: 160-1 
Humboldt, Alexander von: 23, 50, 56, 
66, 228, 234 
Hume, David: 62 
Humphrey, George: 199 

IADL: 202 

IBM World Trade: 330 
Ianni, Octavio: 276 
Iglesia catolica: 28-9, 32, 49-59, 68, 
114, 140, 180, 247 
papado, 28, 32, 62 
propagation de la fe,: 30, 62-3 
Illia, Arturo: 211 
ILPES: 274, 308 

imperialismo de Estados Unidos en: 
penetration diplomatica: 298, 306 
penetration financiera: 288-97 
penetration tecnologica: 315-19 
pugna interimperialista: 210-1, 
252-3 

subimperialismo: 252-3, 323-4, 
330-4 

imperialismo en action militar: 141-3 
Cuba: 143 

Dominicana: 1916: 143; 

1965: 105, 143 
Guatemala: 148-51 
Haiti: 299 
Honduras: 143-4 
Mexico: 143, 160-1 
Nicaragua: 1909: 143; 

1925; 146 

Panama, zona del canal: 145 
incas: 32, 34, 38, 53, 59, 63-6, 68 
indios, extermination de los: 28-9, 59, 
68-71, 158-60 
industrialization: 235, 262 


de America del Norte: 259-65 
de los paises mas industrializa- 
dos por el atraso de los paises 
latinoamericanos y Espana y Por- 
tugal: 42-8 
satelizada: 18 

Inglaterra: 21, 42-3, 46, 78, 79, 84, 
91, 96, 106-9, 111, 121, 124-5, 
172-4, 183, 185, 193, 210, 215, 
225-6, 231-3, 240-1, 255-6, 259, 
261-2, 264, 309 
Inglis: 184 

ingresos relativos (comparados): 17-20, 
79-80, 163-4, 263-4, 324-5 
Instituto Brasileno de Reforma Agra- 
ria: 167 

Instituto Brasileno del Cafe: 357 
Instituto de Economia de la Facultad 
de Ciencias Economicas y Admi- 
nistration de la Universidad de la 
Republica (Uruguay): 156, 169 
International Commerce : 292, 295-6, 
302, 312 

International Mining Processing Co.: 
197 

International Petroleum Co. (IPC): 
vease Standard Oil Co. 

International Telephone and Telegraph 
Corp.: 269, 301 
Isabel de Castilla: 28, 32 
Isabel I de Inglaterra: 44, 108 
Islam: 28, 42 

Jacob, Javits: 302 

Jagan, Cheddi: 178 

Jalee, Pierre: 306 

James (industrial salitrero): 184 

James, William: 143 

Jenks, Leland H.: 97 

JoaoV.: 81 

Johnson, Lyndon: 20, 105-6, 178, 
201-2, 252-3, 295, 299, 326 
Jolly, Richard: 99 
Jornal do Brasil: 325 
Jornal do Comercio: 312 
Jovellanos: 154 
Julien, Claude: 142, 176, 178 


372 


Indice analitico 


Karol, Kewes S.: 100 
Kaufmann, William: 225 
Keith, Minor: 144 
Kennecott Copper Co.: 187-90 
Kennedy, John F.: 292, 299 
Kindleberger, C. P.: 330 
Kirkland, Edward C.: 171, 261 
Klochner: 192 
Kodak: 329 
Kossok, Manfred: 226 
Koster, Henry: 88 
Krehm, William: 143, 147, 215 
Kruel, Riograndino: 181 
Kubitshek, Juscelino: 280 

Lacerda, Carlos: 299 
Lafone, Samuel: 241 
Lagos, Gustavo: 318, 327 
Lagos Escobar, Ricardo: 277 
Landau, George: 317 
Lane, Arthur Bliss: 146 
La Razon: 315 
Larramendi: 230 

Las Antillas: 58, 86, 90, 97, 109, 111, 
115, 174, 237, 262 
Las Casas, Bartolome de: 62 
Las Heras: 230 

latifundio: 18-19, 46, 50, 69, 80, 83- 

4, 87-91, 102, 116-7, 123, 130, 
136, 139-40, 152-3, 155-8, 164- 

5, 167, 170, 218, 236, 241, 248, 
251, 264, 320 

Leclerc, general: 92 

Lecor, Jose: 154 

Lecuona: 106 

Lee, Robert: 259, 263 

Lenin, Vladimir I.: 267, 292 

Leon Pinelo, Antonio de: 30 

Leon-Portilla, Miguel: 33-6 

Lepkowski, Tadeusz: 91 

Letelier, Orlando: 345-6 

Levene, Ricardo: 230 

Lever: 281 

Levi, Herbert: 132 

Leyes de Indias, recopilacion de: 60 

liberalismo: 235, 246 


proteccionismo y librecambio: 
227, 233-4, 236-7, 239-44, 248, 
251-2, 254-6, 259-65, 286-8, 
297-8, 308-13, 335 
librecambio, vease liberalismo 
Lichtensztejn, Samuel: 287 
Lieuwen, Edwin: 176 
Life: 19 

Lima Junior, Augusto de: 76, 78, 80 
Lincoln, Abraham: 141 
Link, Walter: 210 
Linan y Cisneros: 59 
Lisboa, Antonio Francisco, «E1 Alei- 
jadinho»: 81 
List, Friedrich: 233 
Liverpool Nitrate Co.: 185 
Lizano, F. E.: 331 
Loaysa, fray Rodrigo de: 60 
Lobckowitz, principe: 192 
London Gazette: 110 
Long, Huey: 211 
Lopes, Lucas: 200 
Lopez, Carlos A.: 245-6 
Lopez, Francisco Solano: 245-6, 
249-51, 253 
Lopez Rosado, Diego: 56 
Lorin, Henri: 29, 107 
Louisiana Planter: 97 
Luis XIV: 107 
Luis XVIII: 255 

lujo y despilfarro, fruto de la produc- 
cion de America Latina: 48-50, 
53-7, 76-8, 120, 124, 183, 185, 
216, 220-1 
Lynch, John: 46 

Lleras Restrepo, Carlos: 132 

Machado, Simao Ferreira: 75, 96 
maderas: 71, 73, 85, 94, 158 
Madero, Francisco: 160-1 
Magallanes, Hernando de: 30, 32 
Magdoff, Harry: 176, 179, 202, 303, 
310 

Maggiolo, Oscar J.: 317 
Malthus: 20, 182 
Manchester, Allan K.: 79, 232 


373 


Eduardo Galeano 


Mandel, Ernest: 47 
manganeso: 175, 177-8, 199 
Mann, Thomas: 299 
Mannix, Daniel P.: 108-9, 111 
Mantel, Ida May: 352 
Marco Polo: 27-8 
Marcha: 311 

Margarita, princesa de Dinamarca: 192 
Margulis, Mario: 244 
Maria Carolina de Jesus: 358 
Mariategui, Jose Carlos: 127, 182-4 
marines : 22, 105, 142, 145, 161, 188, 
294, 326, 333 
Marmolejo, Lucio: 56 
Marti, Jose: 96-7 

Martinez Arzanz y Vela, Nicolas de: 
37, 90 

Martins, Luciano: 276 
Marx, Karl: 46, 90, 234 
Matienzo: 39 
Mawe, John: 78 

mayas: 34-5, 63-4, 70, 72, 159 
Mayflower: 16, 172, 262 
Mayobre: 329 

Maza Zavala, D. F.: 165, 215 
Mazzili, Rainieri: 201 
McCloy, John J.: 305 
McKinley: 98 

McNamara, Robert: 20, 348 
Mead Johnson: 281 
Medicis, Lorenzo de: 30 
Medinaceli, duque de: 45 
Mejia, Pedro Esteban: 215 
Melgarejo, Mariano: 193 
Melogno, Tabare: 154 
Melville, Thomas: 150 
Mellon (grupo financiero): 212, 302 
Mendez, Aparicio: 363 
Mendez Montenegro, Julio Cesar: 
148, 150 

Mendoza, Hurtado de: 39 
Mercado Comun Centroamericano: 
330 

mercantilismo capitalista: 30, 47, 58, 
107, 132-4 

mercurio: 40, 51, 59, 179, 235 


metales preciosos: 17, 28, 47-8, 76, 
173, vease tambien oro; plata. 
Methvin, Eugene: 202 
Mexico: 18-9, 29-34, 36-7, 43, 50- 
1, 56, 58, 61, 63, 65, 67, 70, 122, 
125, 127-8, 142-3, 153, 158-64, 
177, 207-8, 228, 234-6, 258, 
263-4, 268, 271, 273, 275-7, 
283-4, 292, 299, 306-7, 310-3, 
315-6, 318-9, 322, 324-6, 328- 
30, 332, 336-7, 352, 354-6 
Meyer-Abich, Adolf: 66 
Michelini, Zelmar: 345 
Mieres, Francisco: 204-5, 215 
migraciones forzosas: 

de los indios, por la conquista y la 

colonization: 69-71 

de los asalariados del latifundio: 

84, 129-30 

Miguel de Sao Francisco (fraile): 76 
minerales: 

de aplicacion tecnologica avan- 
zada: 71, 175-81, 198-9 
explotacion de minas: 59-61, 65, 
68, 126, 176 
radiactivos: 179-81 
minifundio ( vease tambien latifundio): 
131, 139, 140-1, 164-5, 167, 321 
Miranda, Ricardo: 151 
mita: 65, 69 
mitayo: 51 

Mitre, Bartolome: 243, 245, 249-1 
MNR (Bolivia): 300 
Moctezuma: 31, 33, 35 
Molins, Jaime: 37, 54 
Monbeig, Pierre: 132 
Monde, Le: 343 

monocultivo, efectos devastadores del: 

85, 87, 90, 92, 102, 111, 123, 
130, 153 

Montejo, Esteban: 77, 114 
Montesquieu: 62 

Monthly Review: 88, 113, 176, 178, 
303 

Mora, Jose Maria Luis: 56 
Morazan, Francisco de: 335 
Morelos, Jose Maria: 67, 153 


374 


Indice analitico 


Moreno Fraginals, Manuel: 92, 94-5, 
115 

Morgan: 142 

mortalidad infantil por causas socia- 
les: 89, 125, 131, 151, 194, 346, 
358 

Moscoso, Teodoro: 298 
Mourao, Filho: 251 
Mousnier, Roland: 42 
Mujica, Hector: 215 
Murphy, Robert Cushman: 182 

nacionalismo: 

conservador antiimperialista: 

235-6 

militar: 163 

revolucionario antiimperialista: 
97-9, 149-50, 152-3, 155-6, 
189-90, 191-2, 326 
NACLA News letter: 213, 302, 315, 
331, 356 

Nahum, Benjamin: 94 
Nation, The: 345 
National Biscuits: 331 
National Catholic Reporter: 150 
National City Bank de Nueva York: 
143, 254, 289, 302 
Neruda, Pablo: 246 
Nestle: 310 
New York Post: 214 
New York Times: 191, 282, 311 
Nicaragua: 69, 127, 143, 145-7, 149, 
306, 344 

Nicolau, Sergio: 283 

Nicro-Nickel: 178 

Nieto Arteta, Eduardo: 135-6, 138 

Niobium Corp.: 181 

niquel: 102, 175, 178 

Nixon, Richard: 17, 19, 296, 297 

Nolff, Max: 99 

Normano, J. F.: 232 

North, John Thomas: 184, 185 

Nuestra Tierra: 157 

Nunez Jimenez, A.: 99 

O'Brien, F. S.: 321 

O'Connor. Harvey: 205, 207, 210 


OEA: 17, 94, 97, 149-50, 268, 288-9, 
292, 296-8, 311, 317, 320 
O Estacio de Sao Paulo: 201, 295 
Oliva Aldana, hermanos: 151 
Oliveira, Franklin de: 80, 89 
Oliveira, Joao Fernandes de: 78 
Oliver, Covey T.: 15 
Ongam'a, Juan Carlos: 168, 211, 276, 
283 

Ongaro, Raimundo: 323 
ONU: 17, 89, 124, 138, 298, 308, 
322 

Organization Internacional del Tra- 
bajo: 359 

oro: 15-6, 27-31, 35-42, 56, 60, 69, 
71, 73-84, 126, 170, 177, 181, 
189, 199, 207, 227, 233, 241, 
257, 261, 269, 335, 355 
Ortega, Leonardo Montiel: 215 
Ortega Pena, Rodolfo: 239 
Ortiz, Fernando: 83, 112, 114 
Osuna, gran duque de: 45 
Otero, Bias de: 339 
Otero, Gustavo Adolfo: 35, 41, 54 
Ots Capdequi, J. M.: 30, 63 
Ouro Preto: 17, 73-80, 84 
Ovando, Alfredo: 192, 212-3 

Pacto Andino: 316, 332 

Paixao; Moacir: 280 

Palmares: 112-3 

Palmer, Bruce: 105 

Pan American Sulfur: 177 

Panama: 256, 290, 306, 335, 344, 352 

Panorama: 299 

Panorama Economico Latinoamericano: 
131 

Paraguay: 21, 244-55, 331-2 
Parera Dennis, Alfredo: 272, 275 
Parish, Woodbine: 231 
Parsons and Whittemore: 345 
Partido Colorado (Paraguay): 252 
Partido Conservador: 185 
Partido Democrata Cristiano: 190 
Partido Liberal: 137 
Patino, Antenor: 191-2, 194, 197 
Patino, Simon: 191-2, 353 


375 


Eduardo Galeano 


Patman, Wright: 315 
Paulo: 62-3 

Paz Sanchez, Fernando: 164 
Pedreira, Jose Luis Bulhoes: 200 
Pedro II: 123, 250, 253 
Pedrosa, Mario: 201 
Pellegrini, Carlos: 278 
Pemex: 207 
Penaloza, Chacho : 243 
Pereira, Osny Duarte: 110, 199, 202 
Pereyra, Carlos: 245 
Perez Acosta, Juan F.: 245 
Perez Alfonso, Juan Fhblo: 343 
Perez de Holguin, Melchor: 52 
Perez Jimenez, Marcos: 219 
perlas: 27-8, 30, 39, 108 
Pero, Mariano: 193 
Peron, Juan Domingo: 169-70, 210, 
273-5, 346 

Perpina y Pibernat, Juan: 115 
Peru: 21, 33, 37-8, 43, 50, 59, 63, 
67, 94, 121, 127-8, 153, 170, 
177, 182-4, 213-4, 226, 228, 
240, 277, 285, 290, 300, 306, 
312, 316, 336, 343, 349, 353, 355 
Petrobras: 209 

petroleo: 122, 129, 175-7, 203-20, 
258, 263, 267, 269, 275, 279, 
300, 306, 311, 314, 342-3, 348, 
359 

napalm: 214 

Petroleos de Venezuela: 342 
petroquimica: 209, 253, 279, 281, 
283, 300 

Pflaum, Irving: 299 
Philips Brothers: 177 
Philips of Eindhoven: 330 
Phillips Petroleum: 279, 303 
Pfa de Saboya, Maria: 192 
piedras preciosas: 30, 80 

diamantes,: 36, 39, 51, 77, 80, 
126, 170, 179, 181 
Pierce, Harry H.: 262 
Pike, Frederick B.: 300 
Pineda Yanez, Rafael: 34 
Pinheiro, Aurelio: 118 
Pino: 99 


Pinochet, A.: 345-6, 348-9, 362 
Pinto, Mario Da Silva: 200 
Pizarro, Francisco: 31-4, 36, 38, 55, 
66, 228 

Pizarro, Gonzalo: 31, 55 
Plan Marshall: 201, 215 
plata: 15, 30-1, 36-61, 64-6, 68, 73, 
79, 83-4, 110, 157, 173, 177, 
179, 183, 189, 193, 227, 241, 
261, 335, 355 
ciclo de la: 50 
economia de la: 51 
Platon: 20 
Plaza, Pedro: 101 
Plaza, Salvador de la: 198, 215 
Plymouth: 16 

poder adquisitivo de las poblaciones: 

Polk, Judd: 330 
Pollner, Marco D.: 307 
Pombal, Marques de: 79 
Pongaje: 68 
pongos: 68 

Portugal: 32, 47, 78-9, 81, 107, 
112-3, 120, 173, 335 
Posadas, Gervasio A. de: 242 
Potosi: 17, 31, 37-40, 50-5, 59-61, 
65, 69, 79, 84, 185, 216 
Potosi de Oro: vease Ouro Preto: 73, 
75-6 

Prado, Bartolomeu Bueno do: 114 
Prado Junior, Caio: 83, 108, 126, 229 
Prats, Carlos: 345 
Prebisch, Raul: 318-9, 329 
Premio Nobel: 142 
Priestley: 119 

Primera Conferencia de Comercio y 
Desarrollo: 19 
Procter & Gamble: 330 
production relativa (por regiones, en 
proporciones y cifras comparadas): 
Argentina,: 306 
Chile: 306 

Estados Unidos: 263-5 
Mexico: 163-4, 306 
Uruguay: 155-7, 306 
Venezuela: 215, 306 


376 


Indice analitico 


prostitution: 99 
infantil, 89 

proteccionismo, vease liberalismo 
Pueyrredon: 230 
puritanismo: 262 

Quadros, Janio: 176, 200 

Queiroz, MauricioVinhas de: 281, 327 

Quesada, Vicente G.: 37 

Quijano, Carlos: 311 

Quintero, Rodolfo: 215 

Quiroga Santa Cruz, Marcelo: 213 

Raleigh, Walter: 31 
Rama, German W.: 139 
Ramirez Necochea, Hernan: 184-6, 
229, 232 

Ramos, Garciliano: 117 
Ramos, Jorge Abelardo: 44, 239-40, 
248 

Rangel, Domingo Alberto: 122, 216 
Reader's Digest: 202 
Real Compania Guipuzcoana: 216 
rebelion del Contestado: 259 
Rede, baron Alexis de: 192 
Reno, Philip: 112, 178 
Republica Dominicana: 83, 105, 143 
Retondo, J. Eduardo: 258 
Revista de historia americana y argenti- 
na: 243 

Revista del Banco Central: 331 
Revista do Institnto de Ciencias Sociais: 
281 

Revista Jun'dica: 213 
Revolution boliviana: 191 
Revolution cubana: 22, 48, 95, 99 
Revolution francesa: 91 
Revolution haitiana: 91 
Revolution mexicana: 158, 160, 164, 
302 

Reyes Abadie, Washington: 154 
Ribeiro, Darcy: 35, 59, 65, 141, 171, 
355 

Rippy, J. Fred: 256 
Rivadavia, Bernardino: 248 
Rivera, Bernabe: 69 
Rivera, Fructuoso: 69 


Rivera Indarte, Jose: 241 
Robertson: 184 
Robertson, G. P.: 154 
Robertson, J. P.: 154 
Rockefeller (c. ): 205 
Rockefeller, David: 301 
Rockefeller, grupo: 205, 210, 212, 
214, 219, 279, 290, 305 
Rockefeller, Nelson: 20, 207, 297 
Rockefeller, Peggy: 301 
Rodrigues, Nina: 113 
Rodriguez, Amancio: 101 
Rodriguez, Caridad: 101 
Rodriguez, Josefina: 101 
Romanova, Z.: 324 
Romero, Emilio: 59, 183, 228 
Roosevelt, Teddy: 142 
Rosa, Jose Maria: 245 
Rosas, Juan Manuel de: 237, 240-2, 
246, 248 

Rosenstein-Rodan: 331 

Ross, Tomas: 149 

Rothschild, banca: 245 

Royal Dutch Shell: 203, 207, 342 

Ruas, Eponina: 80 

Ruiz Garcia, Enrique: 97 

Sacro Imperio: 42 

Sadosky, Manuel: 317 

Sahagun, fray Bernardino de: 33, 35 

Saint John Mining Co.: 199 

sal: 28, 48, 71 

Salinas de la Torre, Gabriel: 56 
salitre: 17, 182-7, 190 
Samhaber, Ernst: 182 
Sandino, Augusto Cesar: 146 
San Martin, Jose de: 335 
Santos Martinez, Pedro: 230 
Sanz de Santamaria, Carlos: 295, 329 
Sarmiento, Domingo Faustino: 243 
Sartre, Jean-Paul: 101 
Scalabrini Ortiz, R.: 255, 257 
Schilling, Paulo: 118, 167, 181, 231 
Schnerb, Robert: 257, 262 
Scotch: 288 
Seers, Dudley: 99 
Selser, Gregorio: 142, 146 


377 


Eduardo Galeano 


Sepe (cacique charrua): 69 
Sertdo: 87-8, 116, 118 
Servan-Schreibet, J. J.: 271 
servidumbre, regimen de: 127, 129, 
157, 171, 236 

de hecho a traves del reclutamiento 
forzoso, vease tambien esclavitud: 
140, 228 
Seuret: 99 

Shell, vease Royal Dutch Shell 
siderurgia: 246, 264 
Siekman, Philip: 201 
Siemens: 330 
Silva, Haroldo: 151 
Silva Herzog, Jesus: 158, 208 
Silveira, Cid: 133 
Simca: 281 

Simonsen, Roberto C.: 80, 115, 126, 
135 

sindicatos: 22, 148, 202, 276, 345-6 
Sistema Bancos de Comercio: 56 
Smith, Adam: 107, 235, 262 
Smith, Earl: 98 
Smith, Walter Bedell: 150 
Sodre, Nelson Werneck: 300 
Sociedad Rural: 157, 169-70, 272-3, 
278 

Solorzano, Juan de: 59 
Somoza, Anastasio: 146-7, 344 
Sousa, Martim Afonso de: 32 
Stacchini, Jose: 201 
Standard: 249 
Stavenhagen, Rodolfo: 164 
Standard Oil Co.: 159, 177, 203, 205- 
11, 213, 216, 218, 219, 282, 285, 
302, 342 

Sterling Products: 331 
Stockpole, marques de: 185 
Strangford, lord: 251 
Stroessner, Alfredo: 252-4 
Suiza: 353, 355 

Sweezy, Fhul: 205, 271, 292, 294, 341 

tabaco: 77, 83, 91, 93-5, 108, 122, 
135, 154, 158, 174, 240, 247, 
258-9, 263-4, 310 
Taft, William H.: 142 


Tanzer, Michael: 206 
Tavares, Maria de Conceigao: 274 
Taylor, Kit Sims: 88 
Tecum: 34 

Tennessee Coal and Iron Co.: 264 
Teofilo, Rodolfo: 116, 118 
Terra, Gabriel: 208 
Texaco: 205-6, 208, 216 
Texas Gulf Sulphur Co.: 177 
The Budd Co.: 302 
The Chase Manhattan Bank: 282, 290 
The First National City Bank of New 
York: 302 

The Miami Herald: 299 

The New Yorker: 214 

The Nitrate Railways Co.: 186 

The Times: 250 

The University Society: 229 

Thornton, Edward: 249 

Tijuco: 77-8 

Time: 131, 174, 179, 180 
Tlatelolco, autores anonimos de: 35 
Toledo, virrey: 68 
Tolstoi, Leon: 202 
Tomic, Radomiro: 190 
Torquemada: 43 
Torre, Nelson de la: 154-5 
Torres, Juan Jose: 345, 347 
Torres-Rivas, Edelberto: 141, 146 
Toussaint-Louverture, general: 92 
Tratado de Methuen: 78 
Tratado de Tordesillas: 32 
Trias, Vivian: 156, 208, 242, 245, 277, 
287, 294-5, 333-4 
trigo: 51, 126 
Tupac Amaru: 65-7 
Turner, John Kenneth: 70, 158-9 
Tuthill, John: 202 

Uruguay: 21, 153-7, 168, 208-9, 244, 
251, 258, 327, 331, 339, 345-7, 
352, 356, 358, 360-2 

Valcarcel, Daniel: 66 
Valdivia, Pedro de: 32 
Vann Woodward, C.: 264 
Varela, Felipe: 239 


378 


Indice analitico 


Vargas, Getulio: 132, 199, 273-6, 
280, 288 

Vargas Llosa, Mario: 121 
vasallaje, regimen de, vease tambien 
mita: 62-3, 129-31 
Vazquez Franco, Guillermo: 32 
Vega Diaz, Dardo de la: 238 
Veja: 348 

Velasco Alvarado, Juan: 67, 127, 177, 
213, 277, 285, 343-4 
Velazquez Jaime: 151 
Veliz, Claudio: 234 
Venezuela: 21, 30, 50, 71, 122, 168, 
177, 198, 204-6, 210, 215-20, 
293, 306, 336, 342-3 
Vera, Mario: 189 
Vespucio, Americo: 30 
Vicens Vives, J. : 44 
Victoria, reina de Inglaterra: 193 
Vidart, Daniel: 29, 62 
Videla, J.: 348, 351 
Viedma, Francisco de: 229 
Vieytes: 230 

Villa, Francisco (Pancho): 137, 161 
Villa Rica de Ouro Preto, vease Ouro 
Preto. 

Villarroel, Gualberto: 193 
Vinas, David: 70 
Vinas, Ismael: 275, 313 
Virreinato de Rio de la Plata: 153 
Virrey de Mexico: 61 
Vision: 269, 275 

Volkswagen: 281-2, 284, 315, 342, 
355 

Voltaire: 62 


Wall Street Journal: 295 
Walker, William: 141 
Walsh, Rodolfo: 352 
Washington, George: 111, 262 
Washington Post: 151 
Washington Star: 201 
Watt, James: 160, 110, 125 
Watson Webb, James: 231 
Wettstein, German: 157 
Wickham, Henry: 120-1 
Willys: 281 

Wilson, Henry Lane: 161 
Wilson, Woodrow: 16 
Williams, Eric: 109-10 
Williams, Harvey and Co.: 192 
Windsor, duque de: 191 
Windsor duquesa de: 191 
Wionczek, Miguel S.: 312, 316 
Wise, David: 149 
Wyeth: 281 

Womack, John: 160, 162 
Wood, Leonard: 98 
Woods, George D.: 305 

Ya: 298 

Ydigoras Fuentes, Miguel: 105, 299 
York, duque de: 108 
YPF: 210 
YPFB: 212 

Yrigoyen, Hipolito: 210 

Zander, Arnold: 178 
Zapata, Emiliano: 137, 158-62, 164 
Zavala, Lorenzo de: 234 
Zavaleta Mercado, Rene: 211 
Zumbi: 113 


379